La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
Notas: ¡Habrá Lime, aún no me decido por el lemmon! Depende del gusto del público o no, pero sí habrá lo usual en KNY. Algo de sangrecita y lo demás.
¿Por qué subiste dos capítulos, te volviste loca? No, bueno yo siempre he estado loca, pero ¡No es eso! Sucede que, me voy a quedar sin tiempo y no sé realmente si pueda subir la otra semana otro capítulo. Por lo que aproveché mi tiempo libre para seguir escribiendo. Así que, digamos que es una compensación si no publico.
Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.
Gracias
Giyuu no se considera una persona afortunada. Tiene una corona de hielo que se derrite, goteando sus errores desde su cabello hacia abajo. No, él es desgraciado hasta el punto de que su culpa lo carcome diariamente. No vive conforme de ser un pilar, porque no lo merece y está convencido de eso. Incluso cuando para el resto de las personas es un perfecto ejemplo de las destrezas de un cazador, él solo lo hace sin ser consiente. Mecánicamente siga manchando de sangre demoníaca su hoja, ejecuta técnicas y sigue, siempre el ciclo; siempre repitiéndose.
No aspiraba ni deseaba aspirar a nada más que cargar con sus pecados hasta el punto en el que simplemente su fuerza se desvaneciera.
Shinobu aparece entonces, cuando él no sabía que la necesitaba, pero lo hacía involuntariamente. El eco de su alma anhelante de lo que desconoce y ella, virtuosa es similar al calor que puede cerrar heridas, ese que se ofrece con una sonrisa falsa. También está herida, pero continua como puede.
Despierta en él una curiosidad que disfraza de escepticismo, empieza a calentar la corona que ahora se derrite a paso rápido. La convirtió en su rayo de sol sin realmente ser consciente.
Primero lentamente, lo envenena de a poco con su presencia. Saludos, conversaciones mientras hacen misiones, unirse a él de voluntaria en la mayoría de sus salidas. Cuestionar su "infranqueable coraza". Con más confianza es llevadero escucharla y como la lluvia, de golpe empieza a querer más. Es anestesia directa a sus ansiedades, es música que suena sintiéndose menos solo.
-¡Giyuu-san! -levanta un poco la voz antes de golpearlo en el hombro, se supone que recorren juntos la plaza en búsqueda de indicios, pero él la ha abandonado un par de pasos atrás- eres tan molesto.
Estaba pensando en que debe tener de especial el tono en el que lo llama como para desear escucharlo más.
-No lo soy -contesta- te estás quedando.
-Entonces camina como si fueras humano para que podamos estar a la par -ríe ella.
Giyuu comete el error de voltear a mirarla. Unos ojos cautivantes lo observan de vuelta, desafiándolo a contradecir a su portadora que reboza de confianza. Tomioka entrecierra los ojos molestos consigo mismo, no puede darle indicios de que le agrada pasar el tiempo juntos y mucho menos que se ha distraído por pensar en ella. Así que reemplaza la máscara usual de concentración en la labor.
Solo que todo empieza a complicarse al llegar al centro, donde las personas concurren de forma rápida, tratando de abrirse paso como pueden. Tomioka perfectamente puede hacerse espacio; sin embargo, siente que Shinobu se está quedando cuando trata de atrapar una manga de su haori. La toma de la mano sin pensarlo e inmediatamente siente que es estúpido. Hay electricidad deslizándose desde el calor que le brinda Shinobu. Lo reconforta hasta el punto de doler, porque él no merece nada más que seguir sin rumbo, vacío.
-¿Giyuu-san? -consulta Kouchou deteniéndose. No quiere mirarla, notará su rostro tenso, perdido en pensamientos que lo han ahogado desde siempre- te haces daño y no hay gloria en eso. Vive por lo que sea que te atormenta, hasta que puedas avanzar con mérito.
Tomioka se gira sin mirarla, sin estar dispuesto realmente a encararla. Ha soltado palabras que no desea asimilar, porque no quiere derrumbar sus conclusiones. Porque abriría paso a desear más de lo que merece.
Shinobu sonríe- mírame.
Hace lo que pide. Manos femeninas depositadas en sus pómulos, repite suavemente algunas palabras que no logra escuchar. Esta vez no hay sonrisas falsas, le muestra parte de su realidad, también ahogada en la sensación que la desgarra desde adentro, donde la estaca de Kanae persiste.
Shinobu no pronuncia nada más. Cuando Giyuu respira fuertemente antes de depositar su cabeza en el hombro femenino, se dice internamente que todo está bien. Ambos lograran avanzar a su propio paso.
-Ya, ya~ -Tomioka siente ligeras palmadas en su cabeza. Se incorpora en cuanto logra captar un vaga risa- te pediría que sonrías ahora, pero después de la cena no quiero quedarme ciega.
Recupera la frialdad en sus ojos ahora que ha escuchado su última oración Está por adelantarse, pero es ella quien ofrece su mano "disculpándose", entrelaza sus delgados dedos cuando la toma sin dudarlo, realmente no está molesto; nunca ha podido hacerlo. Conforme pasar el mar de personas piensa en lo ridículo que fue convertir a Shinobu en su sol, ella no irradiaba luz al estar cargando ataduras de culpa. Por eso prefiere pensar que se asemejaba a una mariposa; con la libertad de irse y la voluntad de volver.
