La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

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¡Vengo de regreso con más motivación que nunca! ¡El anime lo está dando todo! Calidad, belleza y detalles. Perfecto. Entre esa perfección, lo que me encanta es la química que lograron convertir en algo más notable de Giyuu y Shinobu. Es una pareja cómica, amo la voz dulce de ella "flota como mariposa y pica como abeja". Giyuu por otro lado, es más expresivo cuando está a su lado.

¡Amé con locura el último capítulo!

Dicho esto, las notas aclaratorias:

Se va a extender los capítulos cortos a dos mil palabras, porque no me quedan bien las nuevas ideas que quiero colocar. Incluso puede a tres mil, dependiendo. Significa que daré mi mayor esfuerzo para hacer contenido de calidad.

Decidimos, mi correctora y yo, y precisamente con decidir me refiero a tirar una moneda, que justamente a la mitad de todos los capítulos, nos demos más libertades para expandir la historia de ambos. (risa, risa, risa). Ese capítulo tiene toda la salsa de picante que le robé a mi madre.

El capítulo de hoy tendrá de universo el spin off de academia. Quiere decir que veremos a Sabito, vivo, para variar… te extraño Sabito, tu corta aparición con tu discurso de no llorar me curó (risa histérica), lo siento. Es que siempre me causó gracia. De hecho, él jugará un buen papel en el capítulo de hoy.

Eso es todo. ¡Nos vemos! Mil gracias por el amor que le dan a esta historia. Son lo máximo. Y mucho más por no dejar morir una ship tan hermosa y versátil como esta. ¡Por un mundo con más giyuushino!

Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.

Honestidad

Shinobu sonríe ligeramente divertida, observa la doceava carta que descansa dentro de sus pertenencias. Es una persona popular entre el conglomerado masculino y no le sorprende ese tipo de situaciones. Lee el contenido, como lo ha hecho desde siempre y se concentra en responder amablemente a su remitente. A pesar de ser continuamente rechazados, incluso verbalmente, no dejan de llover las notas con la esperanza de que, la preciosa Shinobu Kouchou, acepte una de las tantas propuestas.

Estaba a un año de graduarse. Podría trasladarse con Kanae para empezar su estudio avanzado de farmacología. Extrañaría su club, en él desarrolló la mayoría de su pasión por las medicinas y vacunas. Le debía tanto…

Dejó su maleta para seguir su camino al aula de clases, meditaba sobre la siguiente vacuna que haría con el veneno de una serpiente cuando sus ojos captaron momentáneamente al maestro de física. Giyuu Tomioka caminaba en dirección contraria, era cuestión de tiempo para que se acercara lo suficiente. Ya estaba sonriendo sin poder evitarlo, hablar con él era divertido.

Dado el momento en el que considero que estaba lo suficientemente cerca para llamarlo y que la escuchara abrió la boca, antes de que emitiera sonido alguno otro grito femenino alertó al profesor. Una joven de cabello negro corría en su dirección, vestía un uniforme de color oscuro y sonreía efusivamente. Los vio conversar, el aura de él inmediatamente impregnado por la jovialidad con la que ella le hablaba. Lucía menos frío y mucho más dispuesto a seguir conversando. El pasó a su lado, pero no la notó, conversaba con esa joven…

Shinobu no sonrió, incluso no supo que mueca hacer. Solo siguió caminando por inercia, hasta llegar a sus clases. Las dio sin estar verdaderamente presente, vagaba en sus pensamientos relacionados con lo antes vivido. Solo siguió por rutina hasta llegar a su casa, donde su hermana despedía a su novio, quien la había estado ayudando con el jardín que cultivaba en el frente. Sanemi la saludó por cortesía, era un hombre complicado, pero era agradable con su hermana y para Shinobu eso era suficiente.

-¡Hola!, ¿todo bien? -comentó Kanae al verla, aún tenía algo de tierra en las manos- ¿sucedió algo?

-No -hace una mueca- es decir, nada que deba molestarme.

-Pero te molesta, puedo verlo en tu rostro. Tal vez si me lo cuentas pueda ayudarte a despejarte -sabiamente su hermana le expone su punto de vista. La mayor de la familia Kouchou se caracterizaba por su don amable y facilidad de la palabra. Así había llegado hasta Sanemi y otros muchos que la consideraban una consejera.

-No es nada, hermana -trata de convencerse- es solo que vi al maestro de física hablar con alguien, no tiene importancia.

Kanae sonríe amablemente- ¿Giyuu?

-Si… -resopla para luego sonreír venenosamente- es que a nadie le agrada, ¿por qué a ella sí?

-Bueno, quizás vea una cualidad que la mayoría no -responde con diversión contenida. Sabe donde está el problema- a no ser que… ¿ibas a decirle?

La menor toma asiento en las rocas ovaladas que adornan su jardín, justo como está su hermana, que espera impaciente por la respuesta- no, iba a clases. Pensaba hacerlo a la salida.

Hace más o menos un par de meses, después de muchísimas intervenciones, decidió aceptar que le gustaba el maestro de física. La única persona que habría que inventarle una especie de lenguaje de gestos para entenderlo. Hombre de pocas palabras y régimen espartano para las clases. Aún no entendía como de bromear con su poca facilidad de conversación, había pasado a querer pasar más tiempo a su alrededor, tal vez siempre se excusaba a sí misma que le era gratificante ver sus gestos y sacarlo de las casillas. Pero, todo eso se reemplazó con sus intentos de sacarle conversación, por que deseaba escucharlo, aunque fuese poco.

Entonces se decidió en confesarse, total no perdía nada con decirlo. Shinobu tenía confianza en ese aspecto, además de hablarle no tendría esa incertidumbre que golpea en su corazón cuando él se comporta distinto para con ella. Pensó que era especial para él, pero después de ver el trato con esa chica, no sabía que pensar.

Y no le estaba gustando sentirse así.

-Deberías apresurarte. Podrás tener una respuesta -aconseja Kanae, a ella le había funcionado. Aún recuerda como Sanemi empezó a balbucear incoherencias. Lo atesora en su corazón.

-Lo sé -concluye meditabunda- lo haré mañana -sonríe finalmente, con aires un poco renovados.

-¡Así se habla! -ríe Kanae.

Ya entrada la mañana del nuevo día, Shinobu se vistió con el uniforme, se despidió de su hermana y partió en dirección al colegio. Al llegar encontró al niño rubio que se encargaba de la revisión, él sonrió sonrojado al verla como era costumbre. Shinobu se limitó a observarlo con su característica sonrisa de máscara, esa que colocaba cada vez que pensaba contrario a lo que expresaba. Avanzó después del filtro rumbo al gimnasio donde sabía que podía encontrarlo.

Giyuu estaba acomodando los implementos para la clase.. Tenía el uniforme del buzo azul y los pantalones típicos de gimnasia. Todo el exudaba aire de deporte, por lo que la mayoría lo reconocía rápidamente, aunque no dieran clases con él. Como Shinobu, que había llegado lo bastante cerca para tomarlo por sorpresa.

-¡Hola Tomioka-sensei! -levanta un poco la voz mientras se inclina para hablarle.

Giyuu parece tener un pequeño espasmo que le causa algo de gracia. Se gira para mirarla con esa frialdad a la que está acostumbrada, no porque él sea malo en cuestión, sino que reconoce que se debe a su inexpresividad. Por hoy, no le dará mucha importancia, quiere confesarse para saber su respuesta. Eso la hace sonreír cuando el frunce el ceño.

-¿No debes estar dando clases?

-Tengo unos minutos libre y quería hablarle de algo muy importante~

Giyuu parece desconfiar de lo que dirá, incluso se puede notar cuando afianza el pie derecho para descansar el peso de su cuerpo. O no confía o va a correr lejos de ella y, quiere pensar que es la primera, porque no tiene interés de correr para conseguir hablarle, bastará con llegar primero a la puerta corrediza de metal. Sabe que puede, es más rápida que él.

-Bien -le indica que proceda.

-Verá…

Estaba por decirlo, se sentía un poco realizada al respecto, pero Giyuu se distrajo mirando a través de ella, a un punto que captó su interés y lo hizo moverse. Shinobu simplemente se congeló. Su sonrisa de máscara nuevamente se había instalado en sus labios. Quería apuñalar a su "amado" maestro con el primer vaso químico que encontrara en el club de farmacia. Se giró para ver quien podría interrumpir el desenlace de su confesión.

-Debo irme, lo lamento -así como lo encontró, Giyuu se escapó cruzando rejilla donde estaba por terminar de pasar la misma chica que había visto el día anterior.

Kouchou solo giró, porque si no lo hacía, no sabía que pasaría.

Su club de farmacia la distrajo lo suficiente para reducir su instinto homicida. Pasó algo se su tiempo terminando de etiquetar los residuos que tenían de las pruebas de penicilina cuando Giyuu interrumpió su espacio de tranquilidad. El resto de los presentes miraban curiosos, no todos los días se veía al maestro de física acudir a su club.

-¿Puedo hablar contigo? -mencionó cuando llegó a la mesa de Shinobu.

-No quiero hablarle, Tomioka-sempai -sonrió mordaz de vuelta.

-Es importante.

-Estoy ocupada -responde irritada, bajo su sonrisa las ganas de cumplir su idea de vaso químico quebrado empezaban a palpitar como sus venas en la frente.

-No tomará más tiempo del necesario -insiste.

-No cuento con tiempo, Tomioka-sempai -sisea con su voz dulce. Se levanta de la mesa. Abandona el club creyendo que debe tomar algo de aire fresco para relajarse. Pensó que él se quedaría dentro después de rechazarlo, pero al escuchar sus pasos descartó la idea- ¿Por qué me sigue, no sabe que puedo decir que me acosa? -ríe dulcemente, está verdaderamente irritada.

-Necesito decirte algo.

-¡Bien! ¿Qué es eso que debe decirme, Tomioka-sempai? -se gira para encararlo, lo que quiera decirle pasará pronto y ella podrá renovar su trabajo. No tendrá tiempo para pensar que está molesta. Que iba a confesarse y no lo hará.

-Quiero que salgas conmigo después de graduarte.

Shinobu ladea su cabeza visiblemente afectada- ¿Eh?

-Eso era todo lo que quería decirte, me retiro.

-¡Espere! -sube la voz, casi suena como un grito- ¿Qué significa todo esto? ¿N-No comprendo?

Giyuu gira para mirarla, se ve como el mismo de siempre, pero realmente no habla como si fuese él. Es decir, no es él, está clonado o algo descabellado. No esperaba que él se confesara primero.

-¿Quieres que salga contigo… como una cita?

-Si, justamente eso.

-¿Por qué? -trata de entenderlo- ¿Acaso te gusto?

-Lo haces -responde con simpleza, como si fuese obvio. Shinobu quiere ir por el vaso nuevamente.

-Me evitaste por hablar con otra chica -sonríe, a pesar de estar confundida.

-Le pedía un consejo -entrecerró los ojos, ahora parecía algo avergonzado. Kouchou cree que el último hongo del laboratorio era de propiedad alucinógena. Como fuese, que se confesara y dada las muy extrañas circunstancias decidió que era conveniente aceptarlo, después de todo era Giyuu Tomioka y con él nada era normal.

-Entonces hasta la graduación Tomioka-sempai -sonrió, había sido más fácil de lo que pensó- y por favor no vuelva a confundirme de esa manera o de lo contrario no creo que viva para ver el día en el que me gradue.

Giyuu asiente tomando bastante en serio sus palabras.

Bonus (Giyuu después del gimnasio)

-¡Makomo! -llama a la jovencita en cuanto la ve- necesito tu ayuda.

-¡Claro! ¿Qué necesita? -consulta sonriendo.

-Hablaré Shinobu -contesta él, se ve algo nervioso a los ojos de ella. Lo conoce de varios años de amistad, por lo que lo nota.

-¡Oh, bueno, mucha suerte! Solo recuerde decirle lo de salir.

-Bien.

-¿Dónde se encuentra ella?

-En el gimnasio

-¿La acaba de dejar?

-Si.

-Debería volver -no lo dice, pero cuando él se voltea para buscar a Shinobu, Makomo piensa que su amigo tiene una pizca de tonto.