"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
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¡Sean bienvenidos (as)! ¡¿Cómo se encuentran en este maravilloso día ?! Personalmente, estoy emocionada. Sé que debe notarse un poco, es decir ¡Por fin puedo darme el lujo de escribir sin filtros! Sinceramente me ha costado no hacer un capítulo mucho antes con un montón de ideas que me venían a la mente. Situaciones que quería narrar, pero luego me detenía abruptamente "esto aún debo reservarlo".
¡Al fin llegó el día!
Reconozco que desquité muchísimo todas mis ganas de narrar algo definitivamente clasificado M (que tampoco lo siento tan fuerte, ya escribí cosas peores, para que papá Fanfic no me acuse por corromper mentes puras e inocentes) en este cap batí todas las posibles situaciones y las escribí. Sí, eso hará que este sea el capítulo más largo que él hecho y también esta nota preliminar.
Me costó hacer la mezcla de ambos, ya saben, estoy acostumbrada a narrar desde un solo personaje todo el capítulo, pero lo pensé y vi el reto frente a mis ojos ¡Lo acepté al instante! Si escribía desde Shinobu sería justo como deseaba (atrevido, más directo), pero Giyuu podría ser muy profundo en lo que narra, más pasional. Por eso no pude elegir. Quería que valiera la pena cada escena.
En este punto, como inicio de las aclaraciones, sabrán que el resto de las historias están sujetas en que ya se ha establecido una relación entre ambos. Para sentir esa confianza natural, de lo contrario estaría más forzado el lemmon y eso, en ninguna circunstancia puedo permitirlo. Quiero que se sienta que pudo ser real de darse el caso, no que se forzó.
También tomé en consideración que este capítulo como uno que no pretende llevar spoiler. Y quería hacerlo sin medir el plan de Shinobu desarrollado en el manga, así se puede imaginar que en ese período se puede permitir todo lo que escribí. Porque jugaría con el tiempo, que también era un factor en contra para el lemmon. Y por supuesto, las suposiciones mencionadas en tantos comentarios en este fanfic.
En la narración encontrarán líneas de división de personajes, es decir después de un - ::::: - continuará hablando el otro personaje.
¡Gracias por todo el amor que le dan a este bonito proyecto! ¡Por un mundo con más GiyuuShino! También agradecer el amor que le brindan a mi editora con sus mensajes. Nos alegramos profundamente de obsequiar un pedacito de nuestro cariño por la escritura (yo un poco más, ella ama dibujar) Por supuesto, también queremos incentivar a todas las personas que nos leen y quieran animarse a escribir, ¡Háganlo! nunca saben que pasará si se quedan en los laureles. Y mejor aún si son aportes a esta pareja (risa) eso lo mejora todo.
Como saben, los personajes ni el resto me pertenece, solo las locuras que abundan en esta mentecita y, por supuesto, fueron plasmadas aquí en un par de historias sueltas que aprecio especialmente.
Necesidad
El alba asoma como la promesa inminente de que otro día está por comenzar. En la finca, Aoi se despierta junto al resto de las niñas que tienen labores que realizar. Diligentes seguirán la larga jornada al igual que el pilar que protege esa zona. Shinobu estaba incorporada en su cama, desenredando algunos mechones de su cabello entre sus dedos. Era una mañana tranquila, pero no por eso bajaría la guardia. No existe el día prometido para un mundo tan cruel como en el que vivían.
Después de vestirse apropiadamente y desayunar, se centra en realizar una visita a los diversos sitios que protege. Termina por acomodar la vaina de la hoja en su cinturón, notando en el proceso la nota en el mueble donde reposaban sus muestras. Una caligrafía diferente a la suya con un pequeño mensaje. Reconoce fácilmente al escritor, la forma de dibujar algunas palabras distingue a Tomioka Giyuu. El sencillo "regresaré en la noche" a pesar de ser poco para cualquier persona, es importante para ella. Giyuu ha aprendido a dejar constancia de su relación en acciones como esa.
Llevan un considerable tiempo juntos.
Al principio se había limitado a utilizar su frecuente repertorio de comentarios venenosos para dejarle en claro que le molestaba desconocer su paradero. Pero pronto comprendió que para Giyuu era mejor decírselo directamente, él no entendía indirectas. Aun le causa gracia su rostro de inocencia al sugerirle ser menos reservado.
Suele sentir que debe ser condecorada con una especie de reconocimiento único por lograr que entendiera que quería besarlo. Aunque, recuerda rozando sus labios con uno de sus dedos, Tomioka tiene la capacidad de hacerla pensar que no es tan inocente como aparenta su rostro. Esperó por un beso tranquilo, que transmitiera ese tipo de cariño que Kanae se jactaba de hablar, uno que experimentó en el corto tiempo que tuvo con Sanemi. Su hermana narró la ternura de ser besada con cariño y lo ridículo -para Shinobu, Kanae lograba imprimir una narrativa de historia de romance única- que era tener las mejillas sonrojadas después de verse posterior al beso.
Shinobu estuvo dispuesta a vivir su propia experiencia con Giyuu segura de que sería algo mucho más cursi de lo que relató su hermana. Sin embargo, su primer beso dictó muchísimo de asemejarse al relato. Ella había respetado un ridículo margen de exploración para conocerse, grabando su boca despacio, consciente en una sátira interna llena de diversión que, de imprimirle mucho más deseo, terminaría corrompiendo a su homólogo pilar. No es como si no estuviese dispuesta a hacerlo, solo quería tener tiempo para disfrutarlo.
Tomioka se abstuvo de besarla de forma cursi, su lengua trazó un camino húmedo afianzando la suya conforme encontraba una posición más cómoda. Su calor pronto la embriagó hasta sentirse envenenada. Deseosa de seguir con el nuevo descubrimiento se apoyó contra él para levantarse, tomando asiento sobre sus piernas. Shinobu tiró de su cabello oscuro, extasiada con los sentimientos mucho más fuertes que experimentaba mientras sus manos se movían por encima de la ropa masculina; justo en ese momento todo lo que pensaba que daría pie a otro tipo de situaciones, terminó.
-Lamento comportarme de manera inapropiada -murmuró él, su voz tenía la profundidad necesaria para sugerirle el resto de sus imaginaciones sin que ella pudiese pensar demasiado en negarse. Solo que Giyuu encontró conveniente apartarse para acomodar su uniforme. Cuando volvió a besarla había sido en el frente para dejarla sola más tarde.
No supo si sus ganas de apuñalarlo eran directamente proporcionales a las de continuar con el beso.
A pesar, de que, producto de eso volvió a intentarlo nuevamente y obtuvo el mismo tipo de resultado; Shinobu no se sintió realmente enojada. Es decir, no podría reprocharle a Tomioka más que su falta de libido o lo que sea que experimente cuando se prolongaban sus caricias. El resto de su tiempo juntos, para su sorpresa, resultó ser alguien atento-muy a su reservada manera- y un ávido oyente. Era complaciente y accesible de tener tiempo a disponibilidad para coincidir. Su relación era perfectamente estable si no contaba ese problema.
No, no se sintió enojada; pero no estaba segura de continuar con ese ánimo de seguir en la misma situación hasta que no encuentre una respuesta que de verdad la haga reconsiderarlo.
Se pregunta, cuando sus pensamientos se desvían a recuerdos similares, que se siente ir más allá de esa línea de medio. Acaso podría definir a Giyuu como agua mansa, amándola de forma dulce hasta el delirio. Con pasión condensada en roces cariñosos y significativos o acaso podría ser una turbulenta corriente arrastrándola a la profundidad de su deseo contenido. Demandaría sobre su cuerpo cada centímetro que pueda provocarle pronunciar su nombre como plegaria hasta saciarla, dejaría en sus marcas encuentros de lujuria ... Estaría más que dispuesta a experimentarlo.
Inmersa en su mundo de conjeturas antes de salir, justo en el momento en que el otro pilar femenino existente en el grupo la abordara nerviosa. Vestía con el uniforme, que, a diferencia suya, dejaba su prominente pecho específicamente a la vista. Mitsuri toca una de sus trenzas en lo que se acercaba para hablarle. Shinobu no se sorprende de encontrarla, después de todo, ella brinda el servicio de curación para cada uno de sus compañeros. Así que sonríe, a la espera del motivo que hizo que su compañera la buscara.
-H-hola Shinobu-san, ¿tiene un minuto?
Kouchou asiente conduciendo a su sala de curación, donde evalúa los resultados de las recuperaciones de cada miembro del escuadrón que llega a la finca. Le indica que puede tomar asiento para luego hacer lo mismo atenta a los gestos de Mitsuri, quien intentaba no mirarla a los ojos.
-v-vera, quisiera, de ser posible… es decir, si usted sabe. Aunque creo que sabe p-porque es algo que usted sabría… l-lo que quiero decir -se apresuró a agregar cuando escuchó una pequeña risilla de Shinobu- ¡S-si puede sacar mi calendario de fertilidad!
El pilar de los insectos abre los ojos visiblemente sorprendida. Eso era algo nuevo. Si, en efecto sabía cómo hacerlo, hace muy poco tiempo se había descubierto y era considerablemente efectivo si se realizaban las cuentas correspondientes, pero ¿Mitsuri solicitándole esa información? No, ella estaba sacando conclusiones ingenuamente. La pregunta estaba sobrando y eso, solo acentuó su diversión. Estaba sumamente segura de que, al salir por la puerta principal, en el viejo árbol se encontraría Iguro esperándola.
-Por supuesto, dame un momento -tomó papel mientras anotaba. No ocupó mucho tiempo en sacar las cuentas- bien, estos son tus días fértiles, estos los de infertilidad y el resto será el ciclo regular.
-¡Asombroso! -musitó su homóloga luciendo un poco más infantil- ¿p-puedo llevarme el papel?
Shinobu se limitó a asentir, antes de ofrecerse a acompañarla a la salida. Tenía unos minutos de retraso en su revisión rutinaria, por lo que no podía permanecer en la finca. En cuanto salieron por la puerta principal, se despidió de Mitsuri fingiendo ignorar la presencia de Iguro en el árbol que había pensado anteriormente. Con sinceridad, no le sorprendía que ambos dieran el paso, después de todo su compañera repetía constantemente su anhelo de encontrar un esposo, una relación estable que no la juzgara como había pasado antes de conocerse. Hablaba de experimentar el amor de una forma similar a Kanae, por eso, todas esas veces le gustaba escucharla soñar con algo más que sangre y demonios.
Les deseó suerte silenciosamente antes de dirigir sus pasos en dirección contraria. Su zona de protección no consumió más de unas cuantas horas, regresó para comer y continuó con el resto de sus trabajos. El sol desapareció del horizonte cuando volvió a pisar la finca.
Llegó hasta su escritorio, donde se acomodó momentáneamente para descansar. A pesar, de no realizar más allá de la rutina, el día había sido un poco más agotador. Empezó a reorganizar sus papeles, las notas de hierbas curativas y desechar la basura. Fácilmente distinguió que parte de las cuentas que había realizado para sumar las fechas de Mitsuri seguían allí. Las ojeó sin interés y desechó posteriormente. Luego se detuvo observando prolongadamente las notas arrugadas, la curiosidad la invadió y se encontró repasando sus propios días para sacar la cuenta. Ese en particular era fértil al igual que los que seguían hasta completarse la semana, entonces permanecería infértil tres días. Desechó uno de los papeles en el que había anotado mientras sonreía irónica. No tenía necesidad de conocer esa información teniendo a Giyuu de pareja.
-¿Shinobu-sama? -consultó Aoi del otro lado de la puerta- ¿puedo pasar?
-Por supuesto, ¿Qué necesitas? -pregunta.
-Es solo para informarle que la cena estará lista dentro de poco, ¿desea que lo traiga?
-Te lo agradecería -había amabilidad en su tono al hablar con las niñas de la finca. Shinobu sentía que ninguna de las que residía en esa casa debió haber pasado por situaciones tan difíciles como las que atravesaron. Trataba de protegerlas inclusive de su actitud venenosa. Para ellas se mostraba como una madre comprensiva.
Aoi se retira y ella continúa acomodando el resto de los papeles, la cena llega y el día se extingue finalmente, una bonita luna se asoma iluminando las paredes de La Mariposa. A Shinobu le gusta esa imagen tranquila del lugar, por lo que prefiere salir a la conexión que tiene un árbol donde se reúnen la mayoría de los insectos. Trae consigo algo de licor dulce acompañando ese ambiente de luces naturales y sonidos silenciosos. Bebe el primer trago a la salud de todo el propósito que guarda rencorosamente en su interior, por las vidas que logran salvar cada cazador y finalmente, porque dentro de ese mundo difícil, existían pequeños momentos que agradecía vivir.
-Pensé que estarías dormida.
-Dijiste que regresarías en la noche, quise tomar algo en lo que esperaba -musitó girando su rostro en dirección a Giyuu, invitándolo con unas ligeras palmadas a tomar asiento a su lado.
-No tenías necesidad de esperarme.
-¿Por qué dejarías una nota entonces? -consulta divertida. Sabe que quiere que lo espere, no es difícil deducirlo cuando el guarda silencio vacilante- ¿Te quedarás a dormir?
-No es apropiado.
Shinobu sonríe- ¿no te cansas de gastar esa palabra? -no obtiene respuesta, por lo que continua- ¿Si te bebes un poco conseguirás desinhibirte o continuarás en negación?
-¿Quieres que me quede? -pregunta él, la inocencia brota de la simple consulta y ella se siente momentáneamente desarmada. Tomioka juega sucio.
-La pregunta está de más Tomioka-san -extiende la bebida para él- es una pena que no puedas comprenderlo más rápido. Pero no te esfuerces, quien no puede no puede -ríe con sátira, no es bien tomada por su compañero, ese rostro de ligera molestia lo ha visto tantas veces como para reconocerlo incluso con la parcial luz que lo ilumina.
Giyuu toma un trago. Desde esa postura tan inexpresiva, Shinobu reconoce que no es solo un hombre guapo. Esos ojos que se pierden en memorias sobre su hermana o su mejor amigo, su viaje y asesoría de Tanjirou. Él le parece fascinante, Mitsuri tenía razón a mencionar que ese aire de misterio solo lo agraciaba. Deja que sus dedos rocen su mejilla antes de pinchar en ella, perdiendo la seriedad del momento. Ríe continuando con el hostigamiento, porque no ha cambiado a pesar de la relación, sigue gustándole molestarlo.
Tomioka atrapa su dedo después de quince veces continuas de golpearlo sin llegar a imprimirle fuerza. Lo lleva a su boca para morderlo. El simple contacto atrapa a Shinobu con la guardia baja, su rostro se siente ligeramente caliente y no puede ignorar la descarga de electricidad que rápidamente se desplaza por su cuerpo. Hay un roce de la punta de su lengua que puede ser involuntario, pero ella no puede evitarlo. Su boca emite un jadeo. Su lengua estaba caliente al contrario de su cuerpo expuesto a la noche.
Ambos se miran unos segundos, se aventura a acercarse en búsqueda de más calor que sabe, él puede ofrecerle. El beso llega como tantos otros, esta vez ella lo inicia apoyándose en el haori bicolor del pilar que la acompaña. Licor dulce que se mezcla en la caricia, el silencio sedante que le ofrece la hora y el hecho de encontrase solos son muchas de las cosas que la hacen pensar que Giyuu no tendrá excusas investidas de pudor. Pero nuevamente se detiene, en el proceso alcanza a ver rastros de un sonrojo furtivo en su rostro.
-Shinobu… -hay va la excusa, sabe lo que dirá a continuación, se niega a escuchar un desplante basado en algo que no necesita en ese momento. ¿Acaso piensa que está mal besarse y llegar a un par de caricias? ¿Qué clase de formación de hombre de casa le habían dado? ¿Urokodaki era la causa?
-No lo digas -susurra, reconoce que hay cierto tono de amenaza en lo que dice- Tomioka-san te sorprenderá saberlo, pero mi paciencia tiene un límite. ¿Tu única objeción es que lo consideras inapropiado?
-Ciertamente.
-Eres imposible -responde fingiendo una felicidad que no posee. Sonríe sin llegar a alegrarse. Decide que quiere saber, en ese momento, realmente que pasa por la misteriosa mente de Tomioka. Desea una respuesta que de verdad la haga reconsiderar sus ganas de matarlo después de un beso que no hizo más que incentivar su deseo.
Él pronuncia su nombre en un susurro vacilante, parece algo sorprendido de sentirla acomodarse en su regazo. Shinobu se limita a observarlo por segundos que se hacen eternos. Quiere abordarlo sin darle pie a sus vagas respuestas acostumbradas. Así que es tan directa como le permite.
-¿Por qué lo consideras inapropiado?
-No estamos casados.
-¿Así que no tendrías sexo conmigo porque no estamos casados? -suena a pregunta cuando su boca llena de ironía suelta esas palabras, pero es más bien una resolución de lo que ha dicho. Tomioka realmente es tan propio como sus padres deseaban que fuese la persona con la que haría un hogar- Giyuu, si… -sus mejillas arden, Incluso si lo desea, decirlo por primera vez le es vergonzoso- si yo lo deseara…
-¿Lo deseas? -pregunta él, curioso, esos ojos azules taladran la seguridad que ha forjado bajo una máscara de felicidad.
-Te deseo -susurra sonrojada. A penas es un sonido que escapa de sus labios. Desvía la mirada a su haori arrugado, su cuerpo sobre el de la persona que ama y con la que quiere compartir más de lo que el tiempo quiere permitirle. Más de lo que ella misma se ha dado como tiempo- ¿podrías cambiar tu resolución?
-Puedo -susurró él contra su boca, sus grandes manos acunando su rostro- ¿podrías volver a decirlo?
-No te hagas el listo Tomioka-san -musitó con molestia fingida. No podría albergar otro sentimiento que no fuese la expectativa, sus bombeos violentos del corazón acaparando su canal auditivo. Toda ella ansiosa de lo que sucedería.
-Vi las notas antes -murmura él, sus labios desvían su atención en dirección a su clavícula. Kouchou apenas es consciente de lo que habla, su raciocinio se suprime rápidamente- las notas que dejaste sobre el escritorio, me disculpo por hacerlo sin tu autorización.
-¿Hablas del ciclo de fertilidad? -responde ella vagamente. Inclina su cabeza gustosa, permitiéndole acceso que antes él mismo se había restringido- entonces sabes que hoy soy…
-Lo sé -confirma- no pienso quitarte la virginidad esta noche.
Su voz le produce escalofríos, terminales de su cuerpo susceptibles a sus palabras se encienden vibrantes. Adjudicaría, de preguntarle, que los temblores de su cuerpo son producto de la noche y no de la sugerente propuesta que brota de su boca. Incluso si no llegan a consumar su deseo como ha pensado que debería ser, los ojos azules de Giyuu le indican que sus planes no pretenden detenerse en un solo beso. Vagamente, entre sus delirios que hacen brotar suspiros incontenibles, su haori en el suelo y la camisa que empieza a ser desabotonada; recuerda conversaciones de Kanae sobre las primeras veces. Su hermana hablaba de dulzura desmedida y toques gentiles. Tomioka es gentil y provocativo a la vez, sus dedos, todo él la hace sentirse invaluable. Hay cariño significativo en el cuidado que imprime al batallar con los botones. En sus manos, que, a pesar de ser fuertes y ásperas, la consienten con suavidad.
Entonces su boca recorre un camino que le era desconocido y siente que decir que es dulce únicamente sería mentirse, provoca cada parte de su cuerpo a responderle gustosa. Su lengua traza una línea en descenso sobre carne de su pecho que no estuvo a la vista. Su camisa también cae y ella sabe que sus senos están expuestos. Quiere pronunciar su nombre entre su vergüenza de mujer primeriza. De hecho, lo hace, solo que llega a pronunciarlo como un grito de medida de escape de la corriente que quema parte de su buen juicio. Tomioka lleva sus manos palpando su seno derecho, en un trazo de tortura que borra todo sentido de emitir una broma al respecto. Se retuerce un poco sobre su cuerpo necesitada de un control que no posee para disminuir lo que siente, sus piernas tiemblan conforme él sigue tocándola. A penas y puede sostenerle la mirada, Giyuu la mira visiblemente interesado por captar su rostro.
-D-deja de mirarme -vacila al hablar.
-Te ves diferente -murmura antes de besar su mejilla. Shinobu quiere odiarlo por confundirla entre dulzura y atrevimiento.
-Que… observador eres en… algunas ocasiones -responde con dificultad.
Tomioka no parece irritarse con lo que dice, por el contrario, traza un camino desde sus senos hasta su ombligo. Shinobu arquea su cuerpo involuntariamente, la caricia hace que cruce las piernas resistiendo las palpitaciones tortuosas que descienden hasta su centro. Sabe lo que hará, lo leyó en libros hace unos meses; la curiosidad de concluir que el sexo era meramente penetración o si este tenía otras formas de satisfacer la demanda carnal. ¿Acaso él también lo habría leído o experimentado? Sus dedos son hábiles para seducir sus sentidos y embotonar su cordura. Sus dígitos que siente sobre el botón del pantalón del uniforme, con el que maniobra mucho mejor que con la camisa.
-Espera -logra pronunciarle, su voz suena unos tonos diferentes a la habitual- no… te muevas Tomioka-san.
Como puede comparte un beso sediento en una mezcla de demanda en sus lenguas y saliva en la comisura de sus labios. Sus piernas se sienten débiles aún si no tiene que usarlas de apoyo, su cuerpo responde ante cada caricia mucho más sensible producto de lo que ya ha experimentado. Toda ella continúa derritiéndose en lo que ofrece su pareja. Desviste parcialmente al hombre sereno y tranquilo; al que mira al mundo con pesar y ahora, esos ojos oscurecidos tienen una tonalidad profunda producto del deseo. Roza sus hombros marcados a causa de su oficio, besa su mandíbula tensa sonriendo al sentir su pulso rápido. Está igual de ansioso que ella. Después de todo, cualquiera de sus otros compañeros puede considerarlo insensible, pero Kouchou sabe perfectamente que la fachada se desmorona al ahondar. Su boca también susurra su nombre como ella antes lo hizo, su cuerpo se estremece por cada caricia de sus dedos femeninos sobre carne caliente expuesta a la noche fría. Giyuu es tan sensible como cualquier otra persona y ella se siente a gusto descubriéndolo como un secreto que guarda recelosamente. Memoriza sus facciones tensas, quiere recordar ese momento. Atesorarlo junto a los otros que ha vivido con él.
-Estamos iguales ahora -susurra en su oído, el uniforme de ambos se arruga en el suelo.
Giyuu tiembla bajo su toque provocativo, aferrándola a su cuerpo, donde las aureolas de sus pechos chocan con la caja toráxica de él. El roce sugestivo que arranca entonces, un jadeo de su boca rosada. Siente que la está inclinando y su espalda choca con el suelo de madera. A ese punto, su gancho de cabello ha caído y sus mechones de color morado se mezclan con su cabello negro. Tomioka la observa silenciosamente reanudado lo que esperaba hacer al sacar su pantalón de sus piernas. Ropa interior que es retirada con la misma gentileza que le aporta las caricias tranquilas que le da.
Shinobu sabe el texto informativo del sexo la masturbación. Pero nada de eso se compara a sentir los dígitos de Tomioka abordarla. Uno al inicio, marcando un ritmo de calma, expandiendo su intimidad para ingresar otro. A penas y es consciente que ha buscado como empujarlo en dirección a ella, para enterrar sus uñas en los hombros masculinos. Escucha su boca repetir su nombre en diferentes gemidos ascendentes, la cabeza le da vueltas. Sus caderas se mueves buscando el ritmo que él instaura. Giyuu la besa pacientemente, tomándose el tiempo de atrapar con su boca las lágrimas que brotan de sus ojos, contrasta con sus dedos profanando a la mujer que hace de ella. Es bastante diestro rozando los puntos clave de su clítoris interno y jura que de estar en otro tipo de situación se habría reído de lo absurdo que fue preguntarle.
-¿Has… has hecho… esto a-antes?
-No.
-N-no es bueno mentir… en un momento como este -indica mirándolo. No puede ser posible.
No tengo necesidad de mentirte.
-E-res un maldito s-suertudo -se retuerce debajo de él. O tal vez ella es la afortunada, teniendo sus dedos habilidosos expandiendo cada centímetro de su sexo. Rozando terminales que despiertan hambre en ella, que en pocos segundos la harían alcanzar el orgasmo.
-¿Lo soy? -pregunta aumentando su ritmo. Shinobu puede jurar que hay un brillo de satisfacción en sus ojos cuando balbucea su nombre necesitada. Está rozando el clímax.
El orgasmo llega blanqueando su mente y todo pensamiento que pudo tener. Su cuerpo se contrae entre espasmos temblorosos. Respira por la boca un par de veces antes de recuperar un hilo que le permitiese hablar apropiadamente. Siente las secuelas de la experiencia escurrir entre sus piernas. Murmura el nombre de su pareja cuando siente sus besos repartirse en sus párpados. La acuna contra su cuerpo con una ternura que contrasta. Silenciosamente limpia los rastros del fluido con el pantalón del uniforme que irá a la lavar posteriormente.
-Shinobu -enuncia él antes de besarla en la frente. No puede sentirse más enamorada de lo que está en ese momento.
-Giyuu -responde ella con el mismo tono íntimo, adorando la forma en la que pronuncia su nombre.
No le sorprendió levantarse con una pequeña punzada de dolor. La mañana la recibió vestida con la bata que acomodó sobre su cuerpo después de bañarse. Tomioka se había levantado temprano para lavar el rastro de sus acciones y no pudo más de sonreír cuando el resto de los residentes en la finca miraban curiosos al pilar acomodar dos uniformes, porque ella ya había tomado su haori y discretamente acomodado en un sitio que no levantara sospechas. Posterior a eso, se besaron un par de beses antes de seguir sus rutinas propias. Él volvería como la noche anterior para dormir en la finca y ella no podía estar más a gusto.
Sabía que tenía ese extraño brillo de satisfacción en su rostro. Kanao no había parado de mirarla sin emitir comentario.
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Tomioka no le toma importancia a la lluvia que cae inclemente sobre el territorio que protege. No vacila en seguir corriendo a pesar de los charcos que pisa con fuerza. La importancia de su trabajo permanece como una nota mental que el resto de sus incomodidades no pueden ser consideradas. Después de verificar el último punto, ha terminado su labor. Al igual que su deseo de ser eficiente, también reconoce que debe descansar apropiadamente después de la jornada, si quiere regresar al día siguiente por los demonios que acechan la carretera de comercio y que el cuervo, a indicado estrictamente, debe realizarse posteriormente. Por tanto, sabe que lo mejor es dormir y recuperar su fuerza.
Como tantas otras veces no va a alojarse a donde acostumbra, sino que sus pasos lo llevan directamente a la finca La Mariposa, donde Shinobu está, probablemente, oculta bajo la montaña de notas de venenos que utiliza para su hoja. Le gusta verla a sabiendas de que le gusta lo que hace. La forma en la que sus ojos devoran cada página, los gestos que hace involuntariamente en su concentración.
Ha visto tantas facetas de ella. Desde la mujer bromista, que parece ensañarse con él por mero placer hasta la persona que puede pronunciar su nombre como esa primera noche, cuando se aferró a su cuerpo temblando. Shinobu le había ofrecido una vista de ella que constantemente recordaba. Ella era una mujer hermosa y sensual. Sus manos habían recorrido cada curva de su cuerpo ansiando recordar cada gesto que hacía al sentir su contacto. Maravillado de provocarle tal reacción.
Que su homóloga pilar hubiese dicho que lo deseaba había satisfecho esa parte que albergaba sus grades conflictos de inferioridad. Lo hizo sentirse especial, aunque no es que ella se lo haya demostrado únicamente esa noche. Shinobu era muy directa al asegurarle que le gustaba, de lo contrario, como ella afirmaba, no haría tanto esfuerzo por comprender su "mente misteriosa". Saber eso lo hizo sonreír en más de una ocasión, siendo ella quien había dicho que a nadie le agradaba y posteriormente, apoyando su pequeña mano con la de él cuando se entrelazaron sus dedos por primera vez.
Dejó sus pensamientos del lado al divisar la finca, algunas de las niñas jugaban entre los charcos de lodo cubriéndose con paraguas. En cuanto lo vieron, lo saludaron con el ánimo de infantes. Vidas que aún encontraban felicidad en un mundo tan crudo como en el que vivían. Hizo una ligera seña y continuó su camino dentro, tratando de no estropear el piso limpio bajo sus pies húmedos.
Shinobu lo observa antes de que la note, se acerca a pasos gráciles. Toda ella le parece perfecta sonriendo sin la sátira de falsedad que a veces reviste sus sentimientos. Le gusta ese gesto real que tiene en ese momento, a pesar de que lo siguiente que sienta, es el golpe de una toalla contra su estómago.
-Ve a tomar un baño Tomioka-san, no quiero tener que cuidarte por un resfriado.
No pasa desapercibido por él la imagen de la joven dándole de comer salmón mientras tiene un paño de agua fría en su cabeza.
Sigue su orden y se encamina en dirección a los baños, donde no demora en desvestirse para arrojar agua de las cubetas sobre su cabeza. Seguramente las niñas han dejado agua caliente en caso de que alguien necesitara tomar un baño. Se siente a deuda con ellas, porque su sentido de moralidad no le permite quedar en saldo. Además de considerar su esfuerzo valorable, se levantan temprano, al servicio de las personas heridas y su entrenamiento reconstructivo. Son tan importantes como un cazador.
Deja que su cuerpo vuelva a experimentar el contacto del agua caliente.
-¿Disfrutando el baño, Giyuu-san? -antes de tener la posibilidad de girarse ella ya ha dejado descansar su cuerpo desnudo sobre el suyo. Siente sus senos amoldarse contra su espalda- no te gires~
Las manos femeninas llenas de jabón se deslizan sobre su cuerpo. Desde los músculos de sus antebrazos hasta seguir al frente, donde cada uno de sus dedos rozan significativamente en la línea del ombligo. Ahí detiene su camino, atrapando su mano sin ejercer fuerza para lastimarla.
Es una advertencia. No tiene la fuerza para pretender que no despierta deseos de capturarla en su cuerpo y demostrarle, con cada caricia que desea plasmar en su piel, todo lo que significa para él. Quiere amarla como merece ser amada, pero solo si ella lo desea, Así que deja que Shinobu decida. La mujer que ama se gira para encararlo, en su desnudez perfecta que acapara su vista, en su rostro sonrojado mientras se inclina y él no la hace esperar. La besa de espacio antes de gradualmente cambiar la caricia por algo más pasional. Terminan acomodándose más provechosamente sobre el suelo, ella sobre él.
Recorre cada parte de su cuerpo, se le hace conocida la forma en la que responde después de afianzar su cadera. Shinobu lo observa momentáneamente, el bonito rojo adornado parcialmente sus mejillas. Ella se mueve dejando que se rocen sus intimidades. Su miembro acepta el gesto de manera provechosa, empezando a palpitar dolorosamente. Y a pesar de que desee tomarla, se abstiene del pensamiento. Necesita dilatar su vagina, así la forma de aceptarlo será menos dolorosa.
Deja que el vaivén se prolongue apoyando sus manos en la cadera femenina. Murmura su nombre fascinado de la belleza etérea que encuentra en Shinobu mientras mese su cuerpo contra él placenteramente. Las formas femeninas que la constituyen, cada herida que se ha hecho y compartido con él. Cada centímetro de la mujer que ocupa todo pensamiento que puede hilar en ese momento. Adorando su boca que pronuncia su nombre repetidas veces, asegurándose de recordar el tono que utiliza.
Se siente húmeda después de varios segundos. Sus dedos la consienten expandiendo su interior con el mayor cuidado, dejando que su pulgar ejerza movimientos circulares sobre su botón rosado. Uzui había dicho, en una de sus tantas reuniones de "hombres" en las que él deseó excluirse, pero en ese momento agradece, que la mayor satisfacción que podía encontrar un hombre era satisfacer a la mujer que compartía su cama. Luego, procedió a explicar explícitamente que se debía hacer. A mitad del discurso recibió un golpe del pilar de la roca. Rengoku se mantuvo callado y él solo intentó ignorarlo.
Uzui estaba en lo correcto. Ver a Shinobu moverse al compás de sus dedos acapara su sentido de la vista. Se impregna de la sensualidad que desprende su cuerpo mojado en sudor, el sonido ahogado que reprime porque puede escucharse fuera, se llena de ella en un sentido que le sería difícil de explicar.
Cuando siente que es menos dificultoso para ella aceptarlo, trata de acomodarla debajo, solo que su pareja lo detiene antes de que continúe. Una sonrisa adorna su rostro- esta vez irás debajo Tomioka-san.
No se lo reprocha, porque desde ese ángulo tiene una vista de la mujer que ama y pretende, con esa capacidad, guardar en su memoria cada gesto que haga después. Antes de inclinarse besa su mejilla sonrojada, también siente su rostro un poco caliente al contacto de la boca femenina cuando esta responde a su gesto.
-Hazlo despacio -sugiere, lo menos que quiere es lastimarla.
La ayuda a conducir su pene a su vagina, Shinobu separa los pliegues húmedos para recibirlo. Entra en ella lentamente hasta llegar a llenarla completamente. Siente su cuerpo estremecerse y el suyo propio. La sensación le corta la respiración, sentir las contracciones de sus paredes apretarlo conforme se acostumbra a la intromisión; todo eso lo hace pronunciar su nombre como mantra. Trata de hacerlo llevadero para ella, entreteniéndola con besos que alcanzan su rostro cuando se inclina en búsqueda de afecto que no duda en darle.
Llena su rostro de besos dispersos, siente su respuesta y luego el movimiento. Jadea por lo bajo, lo toma por sorpresa que decida hacerlo. Shinobu se incorpora permaneciendo sentada mientras sigue moviéndose de espacio.
-No luces como todos creen que luces -murmura ella haciendo una pausa entre los sonidos que escapaban de su boca- ese es un buen rostro.
-No… estoy haciendo lo que creen que hago -musita, su voz lo confunde. Suena diferente a lo acostumbrado. Pero, si le causa diversión a ella como de costumbre.
-Seguramente… Uzui-san cree que… morirás virgen, si supiera que tienes sexo conmigo -su boca pronunciando explícitamente lo que hacen lo hace palpitar dentro de ella. Arrancándole un gemido a ambos- no sabía… que te gustaba que te hablara sucio.
Sonríe con diversión perversa moviéndose un poco más rápido.
-S-Shinobu -como puede pronuncia su nombre. Eso no le suena para nada a la respuesta negativa que quería darle. Ella ríe mientras se inclina colocando su boca en su oído.
-Que sucio eres… Tomioka-san -muerde su oreja.
Afianza al agarre de su cadera aumentando las penetraciones la oración que ella pensaba decirle se vio interrumpida por gemidos de su boca, él también la secundó con sonidos sugerentes que suprimieron en la boca del otro. Sus ojos permanecieron en fijos en ella, grabando sus ojos entrecerrados por el momento cumbre antes de apretarlo con fuerza y correrse, él la siguió después de unas embestidas más. Su cabeza momentáneamente aturdida por el sexo.
Lo que experimentó con ella, el amarla de distintas formas lo hizo sonreír al reanudar un beso más calmado. Shinobu se dejó acurrucar en su cuerpo en lo que recuperaban energías para limpiarse. Esa noche, como tantas otras dormirían juntos, pero a diferencia de cada una, lo harían compartiendo miradas llenas de ese cariño forjado con la nueva experiencia compartida.
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-¿Shinobu-san? -consulta Mitsuri observándola- ¿Se encuentra bien?
-Por supuesto ¿Por qué lo preguntas?
-Luce distraída, ¿l-le ha sucedido algo?
-Quien sabe~
