"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

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¡Hola!, Esta semana fue un dolor. Me apalearon en los estudios y educación física (ejercicio). Así que, después me sentía fatal. Odio a mi profesor. Por si no estaba peor, se congeló la computadora, la editora está resfriada (¡A tomar tus medicinas!). En fin, fatal. ¡Pero aquí estamos ahora que se han nivelado un par de cosas!

¡Gracias un millón de veces! Por todos los comentarios que dejan, las cosas graciosas, los detalles que me sirven para mejorar, para hacer algo que valga la pena de leer y decir que se ve trabajado.

Este capítulo tiene la letra L porque me la comí y pasé por alto (risas) Es un capítulo corto, pero significativo de algo que siempre quise plasmar.

Lámpara


Las voces usualmente ruidosas permanecen en silencio. Desde su posición, alcanza a ver que sus objetivos lucen alterados. Esa noche silenciosa y oscura le sirvió para iniciar un relato. Estaba lloviendo fuera y, después de la revisión; Tanjiro le hizo amablemente algo de conversación que llevó a consultarle si le gustaría escuchar una historia. Ella, que amaba los cuentos de terror prefirió iniciar el relato. El joven Kamado tomó asiento en la cama que acomodaron al frente del sitio en donde se sentaría y esperó pacientemente.

Al principio, su rostro era de interés, pero conforme imitaba las voces del monstruo que había seleccionado para su relato, él terminó por lucir nervioso. Terminarin uniéndose el resto del su equipo y su hermana Nezuko. Al igual que Kanao, seguramente motivada por la presencia de Tanjiro. Todos ellos como víctimas de su diversión perversa disfrazada por la alegría con la que narraba cada asesinato. La supuesta maldición que rondaba sobre la finca al finalizar su historia.

-Cuando las luces se apaguen, se arrastrará desde las sombras hasta las camas -enfatiza dejando que las terminaciones de sus palabras se pierdan en un susurros- el frío será la señal, el calambre y luego, solo silencio. ¡Bien, es hora de dormir!

Su tono de voz, que había cambiado por uno alegre causó escalofríos en los jóvenes, que saltaron ligeramente del sitio en el que se encontraban. Zenitsu no paraba de murmurar que algo treparía y tendrían que sacrificar a Inosuke. Este último respondió arrojándole una almohada con violencia y, en todo eso, Kanao se había aferrado ligeramente del brazo de Tanjiro, que terminó por notarlo. Shinobu sabía perfectamente de los sentimientos que profesaba por el joven. No era difícil notar esa devoción que vibraba en ella cada vez que lo veía. Como si todo lo demás dejase de ser importante.

-G-gracias por la historia Kouchou-sama -murmuraron vagamente los presentes. Con cierto temor notó a Inosuke cerca de la lámpara, era tiempo de apagarla. Sus dedos temblaban ligeramente y ella no pudo encontrar mayor gracia que al momento de acercarse.

-La oscuridad lo atrae -susurra cerca, viendo su exaltación. La máscara de Jabalí se había resbalado de su cabeza en el momento que saltó ante sus palabras. Kouchou se sentía a gusto sofocándolos. No sabía que era un buen pasatiempo hasta esa noche.

Se escuchó un trueno. La lluvia se hizo densa en unos segundos. Aprovechó para tensionar a Inosuke apagando la vela y sugiriendo que se trataba del viento. La oscuridad fue propicia para escuchar con mayor claridad el sonido de cada relámpago. Luego, como si de la mejor experiencia de terror se tratara, la puerta corrediza se abrió y parte de la luz de afuera proyectó una figura que no podía identificarse rápidamente. El grito colectivo no se hizo esperar.

-¡Viene a devorarnos! ¡No quiero morir! ¡Sacrifiquemos a Inosuke! -como podía, Zenitsu pronuncia todo tipo de oraciones, aterrado se aferraba a las sábanas detrás de Tanjiro.

-No seas ruidoso, actúa apropiadamente -respondió la persona que acababa de ingresar perdiendo todo el rastro de horror que podría causarle su aparición. Ahora que habían identificado al portador; los presentes, a excepción de Shinobu, dejaron escapar una especie de suspiro de alivio.

-Arruinaste todo, Tomioka-san -murmuró negando con diversión. Su pareja tenía la oportuna característica de entorpecer su buen trabajo- descansen~ no olviden estar atentos.

Kanao se retiró al igual que ella, seguida por Giyuu. Como era habitual verlo, su sucesora intuyó que pasaría la noche en la hacienda. Algo que regularmente hacía.

-Descansa Kanao -sugirió el pilar femenino cuando alcanzaron la puerta de la habitación. La nombrada asintió levemente antes de desearles buenas noches.

-Les contaste una de tus historias -no es una pregunta, se adelanta a asegurarlo después de los gritos de Zenitsu y el extraño comportamiento de Kanao de mirar en todas direcciones.

-El tiempo era propicio.

-No conseguirán dormir.

-No es mi culpa, Tomioka-san~ -argumentó sonriendo- ¿Acaso tu no pudiste dormir perfectamente cuando te conté sobre las lámparas?

-Lo hice, pero no puedes asegurar que lo tomarán de la misma manera.

-En efecto -apoya su comentario, pero sigue sonriendo con diversión- lastimosamente no puedo revertir el tiempo. Lo hecho, hecho está.

Giyuu solo la observa antes de negar con ligereza. Aunque le lleve la contraria, que es lo que regularmente ocurre. La elocuencia de Shinobu la hace una contendiente difícil.

-¿Te irás temprano? -consulta adentrándose en su habitación en cuanto desliza la puerta. Vagamente acomoda la lámpara que llevaba, la que había encendido al salir. Se suponía que debía quedarse en la sala de recuperación, pero era satisfactorio imaginar sus rostros cuando la buscaran.

-Si. Una misión al norte -responde con su tono monótono.

-Cuando regreses podemos ir a comer al sitio que sugerirse -musita como si hablara de algo cotidiano. Toda ella ha llegado al punto en el que se ha acostumbrado a hablarle así, a tener ese tipo de familiaridad que sugiere que han pasado por mucho estando juntos.

Tampoco pasa desapercibido su deseo que vuelva. Sano e incluso herido, pero que vuelva.

-Eso haremos -responde él antes de besar su coronilla.