"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

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Me causa muchísima gracia decirlo, pero la idea de este capítulo surgió de mi editora, quien se tomó la amabilidad de acompañarme a un spa ahora que ambas salimos de vacaciones. Y sí, está dentro de la bolsa de clichés, pero siento que puedo utilizarlo a favor de hacer un buen capítulo. Me estaba riendo antes de siquiera escribir la primera línea.

Yo no sé, pero siempre me ha gustado Rengoku para dar celos. Es como un bonus en su preciosa actitud ¡TASTY!

Existe un asunto que debo mencionar (¡Qué es spoiler) Así que sáltate esto si no quieres saber. Algunos artistas (dibujo y escritura) tienen conflictos al establecer los límites para hacer historias lime-lemmon con el veneno de Glicinia. Algunos, como yo, mantuvimos la idea que funciona como algo normal y solo se debe considerar si hay algo de por medio cuando la dosis es reciente. Obviamente tomar en consideración lo de la sangre. Así que, si han notado que juego un poco con eso, es... por ese motivo :)

Por cierto, me encanta el hecho de que, la mayoría de ilustraciones e historias que leí son muy fieles a transmitir los sentimientos sin limitarse por el personaje. Me incomodaba muchísimo que pensaran (al inicio de toda esta ola popular) que Giyuu era como una piedra fría, cuando incluso en el primer cap se demostraba que era una persona con ideales marcados y profundo sentido de justicia. ¡Nuestro Giyuu siente!

¡Muchas gracias por los comentarios, los deseos de buena salud! Que, por cierto, estuvimos leyendo juntas y disfrutamos muchísimo de saber que les gusta el trabajo que hacemos con este fic. ¡Venga el capítulo!


Observación

Eran limitadas las veces en las que coincidían los pilares sin tratarse de una convocatoria de emergencia. De hecho, esa ocasión era tan extraordinaria como ninguna otra. En la finca La Mariposa se estaban alojando temporalmente la mayoría de los miembros del último nivel de jerarquía en la organización de caza de demonios. Algunos de ellos con magulladuras menores y otros estaban esperando la evaluación de Shinobu. A pesar de ser fuertes, no dejaban de ser humanos a los que una herida podría afectarle como cualquier otra persona. Por lo que, sin derecho a réplica, fueron conducidos para recuperarse. Para fortuna de las zonas que cada uno de ellos protegía, Mitsuri e Iguro, los primeros en atenderse cubrirían parcialmente a los que aún permanecían hasta reponer sus posiciones.

Después de que el turno de Sanemi se viese agilizado por el hecho de lucir y estar incómodo por la falta de espacio personal que acortaba Shinobu al tocarlo, siguió el penúltimo. Rengoku se veía animado como de costumbre. En cuanto el pilar femenino salió de su consultorio para hacerlo pasar, el aura de familiaridad liberó toda tensión del ambiente producto de Sanemi.

Giyuu permaneció en la misma posición en la que había estado al llegar. Desde ese sitio, aunque no lo deseara realmente, podía ver todo lo que sucedía dentro de la habitación en la que estaban sus compañeros.

El tipo de actitud de Rengoku era compatible con las sonrisas de amabilidad genuina que le brindaba Shinobu. Se pensaría que ambos podrían tener fácilmente una relación… si ella no se hubiese involucrado con él. Tomioka no es de las personas que de relevancia a lo que, considera, no lo merece, como un tema de compatibilidad. Pero es consciente de haberle dedicado uno que otro pensamiento al motivo que llevó a Shinobu a quererlo.

A pesar de no ser elocuente, mucho menos ser capaz de hablar con la facilidad que tiene ella, Giyuu trata de demostrarle que es recíproco. Seguramente, no hubiese sido capaz de decírselo apropiadamente si ella no se hubiese acercado primero, con esa sinceridad que suele doblegar su silencio. él ya la amaba de mucho antes, solo que pensó que quedaría reservado dentro de su coraza. Shinobu había marcado un extraño "antes y después".

Sus memorias juntos, que vagan mientras sus ojos permanecían dentro de esa habitación sin un particular interés, le causa más comodidad de lo que llega a demostrar. Incluso si Rengoku es alegre y de actitud más abierta, es él quien conoce sus gestos significativos.

Su compañero deja que las manos de la joven viajen en toques profesionales sobre los músculos de sus hombros. A Giyuu le gustaría creer que no lo disfruta, pero no es tan ingenuo para ignorar la satisfacción en el rostro de su homólogo. Sabía de primera mano que su pareja tenía manos suaves, sus toques delicados eran relajantes, él ya se había sometido a sus caricias desde hace un tiempo. Pero, ver que Rengoku estaba experimentando algo similar, después de conocer que le gustaba Shinobu, no le hacía disfrutar de la idea. Algo de presión en su pecho se instalaba incomodando su posición. Incluso se movió un poco, pero esto no disminuyó.

Seguramente su cuerpo no soportaba la posición en la que se había quedado.

Escuchó una risa que provenía de Shinobu, seguramente Rengoku le había comentado algo que le causó gracia.

Finalmente, después de lo que le apreció la sesión más duradera, el pilar se puso de pie, ajustando su uniforme con el haori de llamas. Agradecía con efusividad los cuidados de Kouchou.

-No es nada, Rengoku-san~ -asegura ella- ten cuidado en tu próxima misión.

-¡No hay necesidad de preocuparse! -responde sonriendo- nos veremos después. Giyuu -se despide con un ligero cabeceo que él iguala.

-Está tan animado como de costumbre -comenta Shinobu cuando ya no puede escucharla- bien Tomioka-san, solo somos tú y yo -le indica con una de sus manos que entre.

Ya ha estado en ese lugar. El consultorio de Shinobu tiene un escritorio con numerosas anotaciones y algunas sillas, libros variados; todo lo que puede requerir para sus evaluaciones a excepción de la pecera. Toma asiento en la silla que le indica y espera, como todos los demás, que su compañera realice su trabajo. Nota que la opresión anterior se ha desvanecido y eso solo confirma sus sospechas, estaba entumeciéndose por permanecer en el mismo sitio.

-¿Te duele algo? -consulta tomando su libro de registros. Donde tiene a cada persona a la que ha asistido y la causa, entre esos, él. Niega inmediatamente, solo ha ido por chequeo rutinario. Obligado por la amabilidad de Oyakata-sama de cuidarlos incluso si no están realmente heridos- bien, puedes dejar tu haori aquí junto a tu camisa.

Se levanta como es costumbre, siguiendo las indicaciones que le da. Tampoco es la primera vez que lo hace, Shinobu fue profesional en cada ocasión. Incluso cuando estaban empezando la relación, separaba su trabajo como pilar. Si se habían besado un par de veces en ese consultorio y par de veces más en su habitación e incluso tuvieron relaciones sexuales dentro de la hacienda, pero todas esas veces habían sido solo dos personas sin cargos, con algo de tiempo disponible.

Ella no dice nada cuando lo toca, deja que sus pequeños dedos tracen figuras terapéuticas sobre sus hombros. Su cuerpo se relaja inmediatamente, es una dosis de calmantes que momentáneamente lo hace concertarse únicamente en la mujer que tantea en búsqueda de algo irregular. Por mera inercia permanece con los ojos cerrados, silencioso como de costumbre.

-Parece que todo está bien -murmura ella antes de acercarse a su oído- lo que no está bien es lucir celoso~

La resolución que expone le causa incertidumbre y, por supuesto, negación. ¿Cómo ha podido llegar hasta esa conclusión? Ningún momento se ha prestado para que piense de esa forma.

-No hice tal cosa.

-Ah, Tomioka-san, no me tomes por ingenua -ríe con suavidad, sus dedos vagan ligeramente en toques mariposa a lo largo de sus brazos- la forma en la que mirabas a Rengoku-san, tal vez él no lo haya notado, pero yo sí.

-Tienes una imaginación muy creativa -asegura, no ha estado celoso.

-No más que tu irritante negación, no sé como he podido soportarlo este tiempo -bromea antes de intentar separarse, Giyuu atrapa una de sus manos- ¿Qué sucede?

-No soy insoportable -entrecierra los ojos, internamente le afecta que se lo diga. Su complejo de inferioridad martilla constantemente recordándole que hay máscaras que por más que se lleven no dejan de ser una simple utilería de disfraz.

Una de las manos femenina, delinea su cuello en lo que Shinobu se gira para encararlo. Sentado son más o menos de la misma altura y ella luce confiada. Giyuu percibe cierta malicia, la advertencia de arrastrarlo hasta su juego. Donde puede fácilmente seducirlo con algunas palabras elaboradas. Una sonrisa en sus labios coloreados de rosa, una promesa que destila veneno en sus ojos violeta.

Su homóloga es un letrero de advertencia, una orden que marca peligro con letras grandes y él siempre decide dejarse llevar por el juego. Primero, simplemente llevándole la contraria porque parece disfrutarlo.

-Eres insoportable Tomioka-san -susurra antes de ocupar un lugar sobre su regazo, las manos femeninas se cruzan en su cuello mientras él la sostiene con una de sus manos para que no caiga- me era difícil concentrarme observando tu rostro celoso~ no dejaste que hiciera mi trabajo adecuadamente.

Va a replicarle que está equivocada. Porque eso es lo que piensa, Shinobu le gusta imaginar algo que no sucedió. él simplemente estaba rememorando algunas memorias y recordando hechos que lo llevaron a estar junto a ella. No está celoso de Rengoku incluso si pensó en sus intenciones con Shinobu y la actitud de disfrute al ser tocado por ella. Sin embargo, cuando intenta pronunciar un sonido de su boca, ella besa sus labios. No es un toque tierno como lo fue en algunas ocasiones en las que no sabían que hacer juntos.

Es profundo, lo insta a seguir su ritmo de demanda. Conforme se sincroniza hasta entender el toque de su lengua. Sus manos voluntariamente la mantienen apegada a su calor, su cuerpo disfrutando de sentirla cerca. El calor que emana Shinobu adormece sus sentidos, encaminándolos a recrearla a ella. Solo a ella.

El sonido de sus bocas al separarse solo acentúa su deseo de volver a besarla. Las bonitas mejillas azoradas y su rostro sonrojado es lo primero que ve al abrir los ojos.

-Puedes aceptar ahora que estabas celoso~ -murmura sonriendo, está tan cerca de ella que siente su aliento mezclarse. Una leve inclinación de su cabeza y volverá a invadir su interior bocal. Si no estuviese afectado por lo anterior le estaría respondiendo en el momento en que emitió su comentario. Ella sabe lo que ha causado, él también sabe desea seguir. No es difícil concluir de esa forma cuando aventura sus manos dentro del haori. El uniforme oscuro ajustado a sus curvas lo recibe como otras veces lo ha hecho.

-desiste de esa idea -iguala su tono trazando un camino de besos pronunciados alrededor del arco de su mejilla hasta la oreja.

-N-no haré tal cosa -replica, pero su seguridad se va perdiendo al sentir sus dientes sobre la carne de su oreja. Las manos femeninas que estuvieron anteriormente sobre su cuello se contraen esperando recibir el impacto de sus acciones, se apoyan sobre su caja torácica y seguramente escuchan sus latidos. Un órgano que había muerto con cada pérdida que sus ojos tuvieron que ver, que en ese momento, latía al ritmo de sus sentimientos por ella.

Shinobu lo desafía silenciosamente, parece no estar dispuesta a ceder, como es una costumbre. Ya conoce esos gestos y los ha grabado en su mente. Aunque no podría cansarse de ellos, quizás Kouchou no lo sepa porque no es bueno dándose a entender. Pero le gusta verla ser más ella, una persona más viva a pesar de todo. Que se permita sonreír con honestidad si lo amerita y no recluir sus sentimientos en una mueca gastada.

-Entonces -enuncia tomándose el tiempo de demostrarle que tampoco va a ceder- voy a persuadirte.