"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

- :::: -

¡Hola!, este es el segundo capítulo de publicación como reposición, que contiene una buena dosis de spoilers por lo que este es un buen letrero de "Cuidado, el piso está mojado" … en mis lágrimas.


Receso

Sería nauseabundo oler la habitación en la que se encontraban, Charcos de sangre mezclada entre escombros que delatan la confrontación que acababa de terminar. Reconoce, le alivia que, a pesar de todo, se encuentren vivos. Giyuu apoyado de su hoja completamente inconsciente, Tanjirou a su lado acostado en el suelo. La red de información de los cazadores por medio de los cuervos se actualiza anunciando que otra Luna Superior ha caído, que persiste la voluntad del dueño de esa casa. Los cazadores estaban determinados a morir de ser necesario, para erradicar el mal del mundo. Por las vidas que se habían perdido, los sacrificios y todos los demás que vendrían.

Ahora que Douma también perece gracias a su colaboración, el corto tiempo en el que puede permanecer antes de ser reclamada por la muerte, le permite verlos recordándole que solo pueden ser eso, últimas imágenes que se grabarán en su mente al igual que toda su vida. Le gustaría curarlo, la sangre no deja de brotar y cada magulladura de su cuerpo le duele como si de una propia se tratase.

No tiene lágrimas que acumular en un cuerpo sin vida, tampoco lloraría de poder hacerlo. Su alivio era mucho más, alimentando la esperanza de que sobreviva. Tiene que hacerlo, porque uno de los dos logrará ver el mundo después del caos, verá el final de la masacre en una tierra que renacerá de cadáveres, ella incluida.

"Cuando todo esto termine, Tomioka-san, te podrás convertir en un anciano huraño como estás encaminado a ser".

Seguramente no comprendió sus palabras en ese entonces, porque no era la broma el peso principal de ellas, era la ilusión de querer que siga; aunque eventualmente tendría que hacerlo sin ella. Para cuando se lo dijo, era un capullo de veneno destinado a perecer con el demonio que le arrebató a Kanae. Lo había planeado todo desde la muerte de su hermana, había olvidado ser una persona con futuro por una venganza. Sin embargo, eventualmente sus sueños de irrealidad

con Giyuu le recordaron que el corto lapso de su vida pudo teñirse de pequeños destellos de felicidad.

Podría ser ese el motivo que le permitía verlo como "última voluntad".

¿Qué no quisiera decirle? Él debe estar informado, algún cuervo de la red se lo dijo. Shinobu Kouchou, la mujer que le aseguró el desagrado de su persona para con el resto de sus homólogos pilares, que compartió la mayoría de sus misiones estableciendo un vínculo hasta el amorío, estaba muerta. Se sacrificó como Rengoku a favor de un ideal mayor. Le gustaría confesarle que el miedo a la muerte es algo asombroso, asusta, pero reconforta una vez se atraviesa el umbral. Podría decirle que recordó el sonido de su voz al pronunciar su nombre, su rostro inexpresivo; le confesaría que fue lo último en lo que pensó antes de sentir ese tirón de seguridad atravesarla junto al dolor de ser devorada por Douma. Su tiempo juntos aligeró su carga y compartió el peso de la de él.

¿Qué le diría de poder hacerlo? No cree que recrimine sus acciones porque puede ser igual de sacrificado que ella, un ejemplo de eso es la imagen que puede presenciar de él, inconsciente producto de sus intervenciones en la búsqueda de mantener a salvo a Tanjirou. Puede que prefiera intentar comprenderla, como silenciosamente lo trataban sus ojos mirándola en sus últimos encuentros como la persona que se le desvanecía de las manos. La crudeza de los sentimientos que lograba vislumbrar a través del azul profundo conseguían lágrimas de tristeza que terminaban atrapadas en los brazos de su pareja.

No lo hablaron, prefirieron disfrutar el corto tiempo que se agotaba con rapidez. Ignorar en el proceso que no desaparecía de no ser abordado. Las dosis de veneno seguían siendo consumidas, hordas de demonios apareciendo; pero, sobre todo, las lunas superiores junto a su creador continuaban como el inminente golpe de realidad.

Cuando Giyuu la abrazaba convirtiendo la frialdad de cada noche en calor de hogar, cada mirada que se dieron, incluso si fueron para coordinarse en combate, era solo una solicitud al tiempo por embotellar momentos como ese, que la permanencia en su mente fuese eterna.

No, no puede tener una idea de lo que él le diría, pero si de lo que demostraría al verla. Tomioka se había vuelto fácil de leer para Shinobu.

Al intentar tocarlo, sus dedos lo atraviesan. Solo los deja tendidos donde podría rozar su mejilla de estar viva. Recorre líneas conocidas para ella hasta el mentón, delineando su rostro lleno de polvo y sangre.

El va a sobrevivir, podrá tener una vida.

Solicita un milagro a fuerzas divinas que no asegura, existan. Se aferra a una simple ilusión momentánea de poder interactuar con él por última vez. Finalmente, su tiempo como un alma en espera ha llegado a su fin, ya no pertenecía a ese mundo. Su propósito se había cumplido y no quedaba nada que la hiciera persistir. Kanae la esperaba del otro lado, con sus padres a los que deseaba abrazar con fuerza. Su familia volvería a estar completa después de mucho tiempo, bajo diferentes circunstancias. Los extrañaba muchísimo.

Se inclina hasta alcanzar su boca y lo besa. A pesar de haberlo atravesado con sus manos, en esa ocasión siente el roce de sus bocas, una fugaz realidad de su último beso. Su último deseo completo.

-Giyuu, levántate -susurra para él, alcanzando a ver sus ojos una vez más cuando se despierta.

Se desvanece con una sonrisa honesta en sus labios. Incluso si no puede verla, ella lo estará viendo desde el otro lado a partir de ese momento.

-… ¿Shinobu?