"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
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¡Hola! Paso rápidamente para informar lo básico. Se preguntarán porque no había subido capítulo. Pues ¡Me estaba graduando! ¡Oficialmente estoy fuera del estudio superior! Así que hola estudio universitario.
Número dos y sumamente importante, crearé un especial de navidad que no contará como capítulo, así que eso me tenía también un poco ocupada. Además, se viene un evento de anime y estarán unos chicos que hacen doblaje latino haciendo una prueba de KNY y mi necesidad de ir me tiene planificando una ruta para llegar a tiempo y salir temprano. ¡Fuera de eso! Muchas gracias por los comentarios, ustedes me motivan a mejorar cada día y comprar pastillas para el dolor de estómago después de reir. Además, agradecer el apoyo que le dieron a los dibujos de mi editora/limpiadora/ilustradora/bolsillo del gato cósmico.
Disfruten el capítulo, nos vemos pronto con el siguiente y el especial navideño.
PD. Sé que lo viste y pensaste, oh, se saltó la "T", pues no, la T es de Tomioka Giyuu, que viene para el próximo cap de entre pañuelos y lágrimas. Seguramente sea uno de los capítulos más largos que tengo y voy adelantando, tiene que ver con el capítulo de Shinobu.
Utópico
Cuando Mitsuri sugirió que no había otro hombre en la tierra que luciera tan enamorado como Giyuu, obtuvo la reacción que Iguro esperaba desatar. El resto de los presentes rieron en diferentes grados de escándalo, pero rieron. Porque la idea ilusoria de ella era una utopía que nunca encontraría la luz. Él adoraba cada faceta que tenía su esposa, incluso la irrealidad, solo por eso se reservó vagamente la mueca detrás del cubrebocas que llevaba esa tarde. Y, a pesar de que ella reforzara su opinión a través del puchero que empezaba a formarse en su boca, las risas no cesaron hasta satisfacer a sus portadores.
Esa tarde, habían decidido reunirse para disfrutar de sus vacaciones. Como profesores, era sumamente difícil que coordinaran para salir, por lo que no desaprovecharon esa inusual casualidad. Mitsuri recién se integraba al cuerpo docente de la Academia Kimetsu, y él estaba invitado por ella. Además de tener amistad con la mayoría de los presentes. Él único que no había asistido por motivos que se desconocían era la persona que había sido nombrada para el chiste colectivo. Tomioka Giyuu, el profesor de Educación Física.
No es que Iguro tuviese una amistad con él, de hecho, no le agradaba; sin embargo, a Mitsuri parecía encandilarla como a una polilla a su luz en una versión de historia utópica que ella creó en su mente con respecto a la relación de él con una de las recién graduadas y hermana de la profesora de biología, Kanae Kouchou, quien disfrutaba de su bebida entre comentarios con el resto de los compañeros. Siquiera pensar en una faceta romántica del estoico citado era una proeza que solo la mente de su esposa podía crear.
-¿Entonces es cierto Kanae, Giyuu sale con tu hermana? -consulta Uzui, sin el menor de los filtros y muchísimo interés de por medio.
-No soy quien para divulgarlo de existir tal relación -se aventura a bromear con una sonrisa, de esas que dibujan arcoíris.
-¡Oh, vamos! Sabes que quieres decirlo, ¿Es cierto o no? -replica él más intrigado.
Kanae se limita a sonreír antes de acompañar, en menor medida, la carcajada de Rengoku, quien aseguró que la honorabilidad de los principios de la mayor de la familia Kouchou son dignos de admirar. Iguro logra observar a su esposa intentarlo sin éxito para reafirmar lo que ella había mencionado. No se detiene a pensar en lo que mucho que a Mitsuri le interesa crear más fantasiosas ideas sobre esos dos, él se limita a observarla con la adoración acostumbrada.
Al finalizar la cena, ella se despidió de los presentes y partió junto a él devuelta a su hogar, Vivían en un sector tranquilo habitado por familias que enternecían a la joven, ella deseaba formar la suya pronto y él no podría estar más ilusionado sabiendo que deseaba formarla con él. Mitsuri no volvió a tocar el tema de Giyuu, pero deducía por su inmersión silenciosa, que le estaba dando vueltas al asunto. Era buena amiga de Shinobu, por lo que en consideración a que la menor de la familia Kouchou parecía una persona honesta, le creía a Mitsuri lo del noviazgo. Sin embargo, lo del hombre más enamorado, eso sí que era irreal. Aunque se llega a preguntar si Shinobu estará verdaderamente consciente de lo que hace.
-Sé que piensas que dije una locura -comenzó ella después de un gran tiempo permaneciendo callada- pero, es verdad lo que dije ¡Giyuu mira con tal dulzura a Shinobu! ¡Él es tan romántico!
Iguro se abstuvo de mostrar alguna emoción que delate su rostro. Absurdo es poco para lo que pensaba mientras se esforzaba en parecer tranquilo, como de costumbre. Su esposa volvió a emitir un pequeño chillido hablando de numerosas escenas que pudo presenciar, tantas que a él termina por marearlo. La ama, y, sin embargo, reconoce que su imaginación es preocupante.
-¡Moo! -emitió un monosílabo antes de hacer gestos infantiles de una molestia que no existe- algún día lo verás y me darás la razón.
-Si llega a existir ese día, sin duda lo haré -respondió evitando reír. Su mano se posa en una de sus mejillas antes de acariciarla suavemente con el pulgar. A ella siempre le han gustado sus gestos, por lo que no duda en olvidar su pequeña "discusión" para besar su palma.
Comparten un pequeño beso antes de llegar a casa.
Una nota descansa en su compartimiento de mensajería, Mitsuri la toma con curiosidad infantil antes de emitir un jadeo de sorpresa. Solo entonces Iguro deja de observar la comida que está acomodando en la alacena para observarla. Ella sonríe con aires de triunfo, extiende la nota con esa risilla de ganador que consigue captar su curiosidad. Se pregunta que podría tenerla así, tomando entre sus dedos la carta.
Es una invitación, a la boda de Tomioka Giyuu y Shinobu Kouchou.
Iguro cree que su boca puede alcanzar el suelo en ese momento.
Cuando el día llega, a pesar de considerarle parcialmente la razón a su esposa, deja descartada la idea del romanticismo. Mitsuri era una de las damas de honor ataviada en un rosa pastel que la hacía lucir mucho más hermosa ante sus ojos. Ella se aseguró de colocarle una corbata rosada en vez de la negra que él quería usar, excusada en que debían coordinar en colores y que obviamente, no podía asistir vestido de pies a cabeza de negro en una boda.
Iguro la complace para verla feliz, a pesar de sentir que el rosado estará al fondo de la lista de colores que a él le gustaría usar.
"Recuerda estar atento a cuando hagan los votos" sugiere Mitsuri antes de dejarlo para tomar su posición en el arco del jardín donde se realizaría el evento. Los novios habían tomado la decisión de realizar primero una boda estilo occidental para luego hacer los votos tradicionales con la familia en privacidad.
Iguro pudo observar a Giyuu desde una distancia relativamente cercana. Algo de sorpresa se llevó al verlo, sus ojos eran extrañamente… ¿cálidos? No sabe como definirlo, a su lado, en el puesto que había tomado donde se encontraban los otros compañeros del novio, Uzui lucía igual de impactado que él.
-¿Tu ves lo que yo veo? -consultó.
-Eso creo -respondió Iguro.
-¡Ha! ¡Sorprendentemente Mitsuri tenía razón! ¡Asombroso! -asegura Rengoku efusivamente.
Cuando Tomioka tomó posición a la espera de la entrada de Shinobu, Uzui aseguraba a su lado que se debatía entre grabar para no olvidar que Giyuu seguía vivo o correr por un exorcista. Le hubiese causado gracia sino se tratase de Tomioka y si pudiese salir de su estupor. Todo empeoró rápidamente, cuando el novio ve a la que sería su futura esposa a unos cuantos pasos.
Shinobu sonríe para él como una mujer enamorada, de eso no hay duda. Pero, Giyuu, él la mira como Iguro sabe que lo hace al ver a Mitsuri. Es una adoración que no se puede omitir, un sentimiento sostenido por amor en una forma tan pura, tan profunda. No puede creer lo que ve, sabe que ninguno de los compañeros del banco en el que se encuentran tampoco. La parte humana que creían muerta en Tomioka acuna un beso en la frente de Shinobu antes de susurrarle unas cuantas palabras que ella devuelve con el mismo amor que él la mira.
-Por Dios, que clase de cosas estoy viendo -murmura Uzui. No tarda en recibir un golpe de Gyomei- ¡¿Por qué eso?!
-No seas blasfemo.
Al final Mitsuri si tenía razón, para sorpresa y perturbación de su esposo. Iguro la mira entra la multitud consiguiendo que ella lo observe de vuelta. Asiente levemente aceptando su derrota.
