"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
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¡Felices fiestas lectores de esta historia! De todo corazón, de parte de las dos personas detrás de que todo esto fuera posible, les deseamos lo mejor para ustedes en esta Navidad (hoy, ya, en mi país) y para el resto que a estas horas ya estaba disfrutando de ella. No saben lo mucho que agradezco cada comentario que le dedicaron a este capítulo desde el primero hasta el último. ¡Son maravillosos! Gracias por hacer a la comunidad GiyuuShino algo digno de pertenecer.
Le pedí al viejo barbón que les lleve más de lo que puedo ofrecer con palabras, que, si se encuentran solos, incluso de esa forma, puedan experimentar lo hermoso de esta fiesta. Mientras escucho los coros del Vaticano y purifico mi alma, me despido no sin antes decirles que el capítulo debía estar ayer y mi editora se fue a un evento llegó tarde y no se subió (risas).
¡Nos vemos!
Especial de Navidad
Cuando inició el evento navideño, el karaoke estaba animado con las voces de los hermanos Kamado en un coro bastante armónico a diferencia del alarido de gritos de Zenitsu anteriormente. Y ni hablar del monólogo de incitación a la pelea de Inosuke. La mesa se encontraba repleta de comida, abarrotada de diversos aperitivos que cada uno había puesto con anterioridad. Era el primer año de la Academia Kimetsu realizando esa actividad. Desde los pasillos con guirnaldas hasta el arbolito decorado en el gimnasio. El director lo había permitido como parte de uno de sus tantos programas para fomentar la recreación saludable y la amistad. Por tanto, no fue sorpresa que motivara a la participación del intercambio navideño. Cada salón contaba con la supervisión de un profesor, por lo que al aula de ella se le asignó el profesor de educación física.
Recuerda con algo que, puede asegurar, no es irritación; a sus compañeras ofrecerle a su profesor incluirse al intercambio con más que ánimos por fomentar la amistad; intenciones traspapeladas bajo pestañas parpadeantes y sonrisas de glaseado infantil.
"Tomioka-san es un educador, no puede participar con nosotros" mencionó para ellas, sonriendo con ese gesto tan propio. El veneno destilando en sus ojos violetas, en sus labios curvados en gesto que propicia pensar en lo amigable que Shinobu se hace ver.
Pero incluso si dijo eso y él la observó cuando lo hizo, se dejó convencer por ellas. Como odio el momento en el que tomó un papel de las manos de una de sus compañeras, la posibilidad de que invirtiera tiempo en un regalo que sería para alguna de las presentes le cortó el apetito. Giyuu no sabía reconocer sus consejos, aunque se los clavara con grapas en la frente como deseaba hacerlo cada vez que lo veía. Que no podía ver que ella solo estaba intentando ayudarlo sin ninguna razón en particular.
Esa semana antes del evento, recuerda haberlo ignorado en cada ocasión que pudo, solo habló con él lo estrictamente necesario, que probablemente fueron las ocasiones del listado escolar. Aunque Tomioka parecía empecinado en abordarla en cada tiempo libre, como un recordatorio de su rebeldía. Empezó a consultarle sobre diferentes cosas sin congruencia que solo hacían que se confundiera mucho más. ¿Por qué tenía esa extraña forma de llegar a ella, preguntarle algo que no venía al caso y salir sin decir nada más?
Estuvo tan ocupada pensando en lo equívoca de su idea. Pero por sobre todos sus pensamientos, lo irritante de la escena en cuestión que se desataría al ver a la persona que sería su amigo secreto; que, en ese momento, cuando se realizaba la actividad en sí, entre la música y el ambiente tranquilo, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver las manos extendidas de su profesor en su dirección. Un regalo de estatura mediana fue depositado entre sus pequeñas manos. Era una caja envuelta en un papel morado.
"¿Hay un color que no te desagrade? Tanto como para tolerarlo" Había preguntado.
"¿A que viene eso, Tomioka-san?"
Así que era para eso...
Incluso el lazo estaba reemplazado por una hermosa mariposa monarca de papel, con los colores que ella mencionó en aquella ocasión. Detalles que atesoraría sin decírselo.
-Eres mi amigo secreto, espero te guste.
Shinobu abrió la boca tratando de emitir algún comentario con la elocuencia característica, pero no pudo disimular su sonrisa genuina con las mejillas ligeramente sonrojadas. Ser su amigo secreto no lo había pensado, tal vez sus compañeras estaban perdonadas ahora y él, Tomioka podía volver a ser su objeto de bromas diario.
-Gracias, Tomioka-sempai -se animó a responder- yo también espero que me guste, sería una lástima tener que botarlo~
Se encontraba realmente feliz.
