"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
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Hola, sé que ha pasado un tiempo desde el último capítulo y eso se debe a que, no sé por qué razón, pero estoy enfermo de la manera más tonta posible. Y lo primero, como baldazo de agua fría, que recomendó mi médico "no puede usar aparatos electrónicos hasta descansar la vista apropiadamente".
Ayer pase el filtro de revisión, lo que quiere decir que oficialmente estoy en condiciones de volver a mis andanzas. Es muy curioso, el capítulo de hoy trata un poco de eso que viví. A pesar de no haberlo pasado cuando escribí, me causa gracia que se una coincidencia de circunstancias.
Agradezco muchísimo que me apoyen con los comentarios, sugerencias, entre otras cosas. Ustedes me motivan a seguir con este hermoso proyecto. El fandom Giyushino, de lo mejor en lo que estado. Somo paz, pañuelos y amor.
¡Venga el episodio de hoy!
Virus
No hizo merito para pensar que lo dio a demostrar, porque cree que el simple hecho de estar presente sin merecerlo desmerita su posición mucho más. En la mañana solo era una fiebre simple, que dio por sentado, podría ser tratada en la tarde, después de la reunión en la residencia principal. No estaba descuidando su salud, solo evaluaba prioridades. Así que asistió sintiendo, además, ligeras punzadas del dolor de cabeza que estaba por avecinarse.
A su lado, el resto de sus compañeros escuchaban atentamente las palabras del líder. La voz calmada y tranquila, sin embargo, generaba un respeto y lealtad únicos. No era común que se encontraran reunidos, pero el aumento de lunas inferiores, el aumento de los campos de protección asignados a cada pilar. A él se le estaba aceptando un par de cuadras que no consideraba difícil, pero los diversos síntomas que empezaban a sentir parecían llevarle la contraria.
Pudo finalizar la reunión sin ningún inconveniente. Estaba por irse, solo tenía que revisar las nuevas asignaciones y podría buscar medicinas para calmar su resfriado. Asegurar internamente que todo se necesitará a la lluvia inclemente que provocó el último demonio con el que combatió y que no pudo recurrir a la ropa seca hasta muchas horas después.
Como pudo dio un par de pasos hasta que una mano pequeña detuvo el resto de su marcha. El tacto conocido lo hizo detectar, incluso girar su rostro a pesar de las molestias propias de la enfermedad. Se encuentra abriendo los ojos en signo de sorpresa en cuanto Shinobu lo obliga a incluir lo suficiente para tocar su frente con la mano libre. Su rostro dibujó una sonrisa falsa.
-Que malo eres fingiendo, Tomioka-san -anunció- vamos por medicina y descansarás apropiadamente.
-Tengo ...
-¡Ahórratelo! -pronunció en advertencia, un tono de alegría venenoso. No estaba en discusión su sugerencia- vamos ~ no tengo todo el tiempo.
A lo lejos escuchamos algunos murmullos de sus compañeros, que se perdían con la distancia que empezaba a separarlos mientras era "arrastrado" por el pilar femenino. No es que Shinobu realmente pudiese hacer una hazaña como esa, pero el agarre que tenía su mano tirando del manga del haori era firme a pesar de ser pequeña. Dejó que su mano tomara la de ella en remplazo de la tela, como era costumbre.
Kouchou no incluyó algún comentario a su acción, pero sus dedos se entrelazaron a los de él.
La mayoría de las niñas, al verla llegar a la hacienda, corrieron hasta ser saludadas. Giyuu reconoce la admiración que llena los ojos de esas pequeñas, que pasa a convertirse en miradas nerviosas al verlo. Algunas de ellas no evitaban observar sus manos entrelazadas antes de cuchichear con voces infantiles. No era una novedad verlo rondar el lugar, mucho menos esas escasas muestras de afecto público que demostraban, pero seguramente les producía algún sentimiento que él no comprendía. Esperaba que no fuera malo.
Lo condujo a su despacho, donde le hizo tomar asiento. Desde su posición, buscarán entre las donaciones llenas de frascos hasta encontrar lo que vieron un jarabe. Trazó un camino con sus dedos mientras tarareaba, tomando una de las cucharas regresó hasta él vertiendo un poco del contenido hasta cubrir el cubierto.
-Di "ah" -habla, con un tono de diversión, que también se ve implícito en la forma que conduce la cuchara a su boca. Giyuu toma el contenido sin quejarse en pesar del sabor amargo que perdura en su lengua- buen niño.
-No soy un niño.
-Entonces deja de comportarte como uno, si te sientes mal debes ser tratado a tiempo -responde ella deja el jarabe en su sitio- ¿creíste que no lo notaría?
El silencio le otorga a Shinobu lo respuesta. Se gira para observarlo antes de negar sonriendo, en esa ocasión su gesto le parece honesto a Tomioka. La observación meditando en sus palabras, realmente tiene la capacidad de ver a través de sus capas de mutismo e incomprensión. Sus ojos parecen leer más allá, donde posiblemente es capaz de observar la profundidad de sus sentimientos por ella.
-Debes olvidar esa idea, Tomioka-san. Ahora vamos, a que descanse como se debe.
Se deja conducir nuevamente, en esa ocasión hasta la habitación del pilar. La comodidad de la cama de Shinobu lo recibe satisfaciendo su cuerpo que empezaba a necesitar de tal comodidad, se deja llevar por la necesidad de horas de sueño que no se permite por vigilancia y que incluso, si no las desea por responsabilidad, su pareja parece dispuesta a amarrarlo para que las cumpla.
Antes de dormir, recuerda vagamente sus anteriores resfriados. Cuando había otra mano femenina entrelazada a la suya, su hermana sonriendo para él, prometiendo que saldría a jugar si se mejoraba.
-Shinobu ... -susurra, porque a veces flaquea la falsa fortaleza que todos creen que posee, incluso él.
No quiere estar solo nuevamente.
-Aquí estoy -susurra la voz femenina, de forma suave. Su mano apoyada a la de él.
Puede cerrar sus ojos y descansar.
