"La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

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Con honestidad, yo creo que las enfermedades se enamoran de mi cuerpo falto de defensas y no me abandonan con facilidad. Después de pasar algunas alergias del cambio de temporada, me envolvió un resfriado de esos que trae un coctel de síntomas terribles… aquí donde estoy, me incorporé como escena de la momia porque, con sinceridad, me es muy difícil estar acostada. Lo peor de todo es que como todo está terminado solo me queda rellenar y ni para eso me dejaba el refriado.

En fin, estando de vuelta a dos capítulos del final, si no cuento este; no se realmente que decir. Supongo que me desahogaré cuando me toque escribir lo inicial del último capítulo. Por ahora, solo me queda agradecerles muchísimo el apoyo, al igual que el amor que le están dando a mi limpiadora, quien también se le pegó la peste por venir a visitarme… (risas) pobre alma en desgracia…

Este es el último capítulo suelto y de temática ligera. Después de él, se encontrarán los dos últimos que, no se como decirlo, es más pesado. Digo yo que poético, porque estaba adornando todo (risas).

La palabra utilizada es una locución verbal de inteligencia. (RAE salvando vidas de gente muy osada como yo, inventando una historia abecedario).

¡Muchas gracias, nos leemos muy pronto!


Xeca

Shinobu sonrió, su gesto encantó su rostro haciéndola mucho más hermosa de lo que le parecía a la mayoría de los estudiantes que la observaban embelesados. En su caminata por las afueras, alguno fue lo suficientemente osado para pronunciar su nombre con adoración encontrando su mirada y un saludo acompañado del gesto animado. Eso era más que suficiente para ganarse sus suspiros. A pesar de haberse graduado, algunas amistades aún se encontraban en la escuela y, por encima de todo eso, su popularidad seguía vigente. Tal vez por el hecho de ser hermana de Kanae y que, esta última se encargaba de presumir a su querida pariente y lo talentosa que resultaba ser.

Para la mayor de las Kouchou, Shinobu no solo se trataba de una persona inteligente en el ámbito escolar. Con su ingreso a la universidad rápidamente se encontró siendo asignada para las olimpiadas del área científica. Sin embargo, esas actitudes escolares por la droguería eran algo común en ella. Lo que llamaba la atención de su hermana, era lo sagaz mentalmente para conseguir que Giyuu se moviera a la tonada que ella decidía componer.

Y es que, el profesor de gimnasia tenía una fama de director de formación militar que imposibilitaba la percepción de ubicarlo como alguien fácil de manipular. Claro, tampoco es que se tratase de algo por el estilo, pero Shinobu había conseguido que él realizara acciones que escapaban de lo que cualquiera podría imaginar con bebidas de más. Desde las cartas que escribió para ella en el período de las olimpiadas en el extranjero hasta causar que su rostro redujera la fase estoica en la que siempre parecía estar sumido.

-Mi hermana le ha sentado de maravilla a Giyuu-san, ¿No lo crees así, Sanemi? -consultó, sus delicadas manos entrelazadas mientras hablaba con ese tono de ensueño que imprimía en sus conjeturas.

Inmediatamente, su pareja la observó- ¿De qué hablas? -expuso con tosca incredulidad. No es que quisiera tratarla mal, sino que él era naturalmente un hombre con un tono de voz que podía confundirse con amargura.

-Él se ve feliz a su lado.

-Imaginas cosas, Giyuu tiene la expresión en el… -cerró su boca en cuanto los ojos de Kanae apremiaron su osadía con una mirada de advertencia. Sanemi retrocedió voluntariamente, lo menos que deseaba era discutir con ella.

-No eres observador -asegura atrapando una de sus manos con cariño. Obtuvo rápidamente el gesto que esperaba, su sonrojo habitual tirando de sus labios para torcerlo en una muesca de fingida molestia. Le parecía sumamente adorable que no se acostumbrara a sus muestras de afecto, a pesar de sus años de relación y el anillo que descansaba en su mano.

Sonrió de forma encantadora, apoyando momentáneamente su cabeza contra su brazo. Fue la posición, que le otorgó el campo visual para ver a su hermana llegar hasta Tomioka. Apretó la mano de Sanemi para captar su atención, indicándole con los ojos que era momento de mirar.

Shinobu hizo un gesto animado para Giyuu antes de comentar algo a su llegada, él dejó inmediatamente de seguir ocupando su tiempo en revisiones de algunos papeles que sostenía en sus manos. No se habían visto en algunos días por diferencias de actividades. Kanae sabía de lo mucho que su hermana extrañaba a su novio, no lo decía porque internamente, a pesar de lucir muy segura para con todas las personas; se avergonzaba con facilidad al hablar con ella. Seguía siendo su adorada pequeña de complicadas emociones.

Hubo miradas profundas que enternecieron el corazón de Kanae, que veía más allá de la simpleza de permanecer frente a frente. Observaba la forma en la que Giyuu detallaba a su hermana y Shinobu parecía estar completa. Toda la emoción de la escena aumentó cuando ella extendió su mano que no demoró en ser entrelazada con la de él. Hizo brotar de sus labios una sonrisa sincera asegurando internamente tener un cuñado que merecía el título. Se veían tan adorables juntos.

Giró su rostro con la misma emoción en su pecho, notando el aura de consternación y confusión que pintaba notoriamente el rostro de su pareja. Sanemi parecía una Calculadora con un signo equívoco en su ecuación. Algo en él gritaba que había dejado de funcionar adecuadamente. Kanae no pudo reprimir la risa que la contagió, pero intentó mitigarla con su boca.

-¡¿De qué te ríes?! -se quejó molesto. Su rostro color cereza de la vergüenza que estaba experimentando por ser la causa de su gracia.

-No es nada -respondió tratando de controlarse. Sanemi no estaba hecho para eso.