Especiales EBS

Mi nombre es…

"No lo sabía, pero mi maldición y mi bendición tenia figura de mujer"

Es algo ridículo que a mi edad esta sea la primera vez que entro a una escuela, las tutorías en casa limitaban mucho mi contacto con el mundo exterior, ¡detesto esto, mierda, me siento tan idiota!

Gire mi cabeza, un largo vacío pasillo a mi izquierda, giro al otro lado, ¡sorpresa!, otro largo y vacío pasillo, di un largo suspiro, ¿Por qué rayos esta escuela tiene que ser tan grande?, me recargue en una de las ventanas que daban vista hacia afuera de las instalaciones. Un patio de concreto muy grande era lo que veía, con algunas jardineras muy bien cercadas y cuidadas, en realidad no era una vista muy interesante, pero era mejor que estar todo el día pegada al ventanal de mi departamento, estaba en el segundo piso de la secundaria Everton, llevaba alrededor de 10 minutos buscando mi salón sin éxito aparente. Cheque mi reloj con ansiedad 8:15 A.M. se supone que las clases comenzaban a las 7:45 según mi horario, tomo mi mochila que estaba en mi espalda al abrirla lo primero que vi fue la cabeza de mi geco.

N/A: Me acabo de enterar que la mascota de Sunset es un geco, y para colmo se llama Ray, jajaja… no sabía eso, tendré que corregir unos diálogos.

— ¡Ray! —grite un poco más fuerte de lo que hubiere querido.

Mire a todos lados esperando que nadie estuviera cerca.

— Demonios —dije volviendo mi atención al reptil— ¿Qué haces aquí? —le di una leve caricia, sonreí un poco, pese a que llevaba casi 9 años con él seguía del mismo tamaño, no más grande que la palma de mi mano.

— Bueno, creo que tendré que ser más discreta contigo aquí —tome su pequeño cuerpo y lo metí a una de las bolsas más pequeñas de mi mochila que estaba en la parte superior de esta, así podría estar un poco más cómodo.

Apenas hice aquello, escuche unos pasos detrás de mí, oculte a Ray para después subir la cremallera de mi chaqueta, no es que tuviera frio o algo por el estilo, pero no quería que alguien notara la marca de mi pecho, tal vez sonaría algo infantil pero esa dichosa marca solo me causaba vergüenza y hasta cierto punto, solo es un constante recordatorio de que no soy como los demás y que no podre tener una vida tranquila como la mayoría de la gente, eso me producía un sentimiento de melancolía. Odiaba tener aquello en mi cuerpo.

— Disculpa —logre distinguir una voz masculina— solo alumnos del plantel pueden estar dentro de las instalaciones.

Me puse de pie y me di media vuelta encarándome con aquel sujeto, la verdad no era nada interesante, a su lado yo parecía una tachuela ¡maldito rascacielos andante!, su cabello era negro perfectamente peinado en forma de libro, traía unos pantalones formales negros, una camisa blanca de manga corta complementada con un chaleco de lana con un diseño de rombos, solo le faltaban unos lentes redondos y ¡Ta da!, un nerd larguirucho.

— Yo soy alumna de este plantel —le respondí con firmeza— simplemente tuve un problema de orientación.

La cara del chico de ser seria paso a una geta abochornada.

— Ohw —dijo mientras se rascaba la nunca apenado— lo lamento, es que nunca te había visto.

Alce una ceja sin mucho interés en lo que decía— Pues nunca había estado aquí, no sé si sea por eso —dije sarcástica.

— ¿Asique eres alumna nueva? —me di un golpe mental, ¿acaso no es obvio eso?

— Tal vez. —me encogí de hombros.

— Bien —me sonrió, eso fue un poco raro, no estaba acostumbrada a aquello a no ser que fuera por parte de mis que será interesante estar aquí. — te llevare a tu aula, ¿de qué grupo eres?

Rebusque en una de las bolsas traseras de mi pantalón y saque un papel donde estaban anotados mis datos.

— Tercer grado, grupo E, aula 17

— ¡Vaya!, también eres de tercer grado —dijo más emocionado de lo que esperaba— me llamo Bright Comet, soy del grupo C, aula 15 —extendió su mano hacia mí.

Era un tipo fastidioso, pero no parecía tener malas intenciones asique sin pensar estreche su mano con la mía, pero al instante nos soltamos.

— Wow —decía y tocaba su mano— ¿tienes fiebre o algo?

¡Mierda, lo había olvidado!, ¡mi temperatura!

— No es nada —respondí de inmediato— está haciendo demasiado calor. Porque no mejor vamos a la mentada aula 17.

— ¿Calor?, pero si tienes esa cosa puesta y para rematarla cerrada, además el verano está por terminar —señalo mi chaqueta.

— A ti sí que te encanta hacer preguntas, ¿no? —conteste con hastío.

— Bueno me callo —se rindió— pero aun no me dices tu nombre, yo ya te dije el mío.

Subimos por unas escaleras hasta el tercer piso, tal parecía ese era lugar donde estaban los terceros. Por alguna extraña razón sentí que mi marca palpitaba, solo hacia eso cuando mis emociones se descontrolaban, ya fuera que estuviera muy emocionada, o muy triste, o muy feliz, lo normal es que fuera cuando mis padres me visitaban, pero después de que me entere de su mentira deje de sentir aquello cuando me visitaban, pero ¿Qué era lo que estaba pasando ahora?, necesito calmarme, podría prenderle fuego a algo de seguir así. Pero no me podía tranquilizar cada paso que daba hacia esa puerta con el numero 17 impregnado mis ansias crecían.

— Yo… —todo parecía ir en cámara lenta, Comet se detuvo en la puerta aun esperando mi respuesta, yo me detuve junto con él, pero de mi garganta no salía nada, aun con la atención en mi Comet tocó la puerta— me llamo… — ¿Qué jodidos era esa extraña sensación?

— Adelante —dijo una voz femenina en el interior, voz que jamás olvidaría.

Y como si al abrir la puerta liberaran mi voz, finalmente pude hablar, pero mis ojos turquesa ya no miraban a Comet.

— Me llamo Sunset Shimmer —la respuesta era para Comet, pero yo me quería dirigía a aquella mujer que me miraba en el interior del salón.

Ojos lavanda con el brillo cual estrellas del firmamento, porte elegante de vestimentas formales, cabello zafiro con excepción a aquellas dos franjas rebeldes, una fucsia y una morada, aunque llevaba tacones podía deducir que era más alta que yo con facilidad.

— Vaya nombre —escuche a Comet decir, después se acercó a la puerta para dirigirse a la profesora— profesora, le traigo a su alumna perdida. —se expresó con humor, ella se acercó hacia nosotros a paso tranquilo y con una leve sonrisa en el rostro.

— Bueno, Sunset —Comet tocó mi hombro, y por primera vez desde que la puerta fue abierta lo mire— te dejo en buenas manos, si me disculpan tengo que ir a clases.

Dicho eso, el chico se fue, dejándome, como él mismo lo dijo, en manos de aquella profesora.

— Un gusto —me dijo ella— soy Twilight Sparkle, tu profesora.

Ya hace tiempo que no publicaba un especial, algo corto, pero díganme, ¿Qué les parece este primer encuentro entre ambas?