Capitulo 8: Víctor
Si me preguntaran que es lo que mas me gusta de ser vampiro, respondería la caza sin lugar a dudas. Me encanta buscar una buena presa, acecharla durante días e inclusive a veces torturarla hasta la locura, para luego sacarle hasta la última deliciosa gota de su sangre.
Mentiría si dijera que no disfruto de los gritos, de los llantos, de las suplicas y de los patéticos golpes que me dan los humanos tratando de defenderse, como si tuvieran alguna opción. Pero cuanto más se resisten, y más difícil me lo ponen, más me gusta y más quiero alargar el juego…porque eso es al final para mi, un simple juego. Y es que después de tantos siglos, pocas cosas te siguen emocionando y haciéndote sentir tan vivo.
Por ello, creí durante mucho tiempo que esto era algo común de todos los vampiros. Pensé que era la base de nuestra naturaleza y de nuestra existencia...hasta que conocí a Alice.
Ella no solo cambio en poco tiempo mi concepto sobre nosotros los vampiros, sino que tambien me dio la esperanza de poder regresar a Volterra por todo lo alto y recuperar la gracia de Aro.
Recuerdo como si fuera ayer el día que vi a Alice por primera vez...Yo estaba concentrado asechando a un joven leñador, y estaba apunto de atacarle, cuando de forma inesperada ella, se interpuso en mi camino diciendo en voz baja pero firme:
- Dejale marchar. Es un buen hombre…y tiene familia.
Yo estaba atónito. No me había percatado de su presencia hasta ese momento, y creedme cuando os digo que soy difícil de sorprender. Pero sobretodo me indignaba a la vez que me enfurecía que hubiera permitido escapar a mi presa.
- ¿Quien diablos te crees que eres maldita neofita?
Dicho esto, yo esperaba que empezáramos a pelear y hasta me prepare para ello, pero para mi sorpresa no se movió del lugar, ni se mostró agresiva. Al contrario, su cara mostraba confusión y sorpresa.
- ¿Neo...fita?
- Claro ¿Creías que podías ocultarlo a un viejo como yo o que? Si se nota a leguas que lo eres…
- ¿Que sabes?
- Sé que si sigues haciendo preguntas tan estúpidas como esa no llegaras al año…
- No, enserio. ¿Que sabes de mi?
- ¿Pero a ti que es lo que te pasa...?
- Yo solo...quiero saber.
- ¿El que exactamente?
- Todo.
Estaba tan sorprendido con la situación surrealista que estaba viviendo, que ya no solo no sentía rabia por el incidente con el leñador, sino que por el contrario estaba disfrutando del encuentro (algo poco común entre vampiros si cabe decir). Y por ello me fue inevitable soltar mi primera carcajada en años mientras preguntaba:
- ¿Todo?
- Si, absolutamente todo.
- Bueno...a mi también me encantaría saber todo lindura…
- Arggg no juegues con migo... ¡Respondeme!
- Vale...En primer lugar el que debería estar enfadado aquí soy yo, que has dejado escapar a mi presa….pero por hoy lo dejare pasar porque por alguna extraña razón me simpatizas. En segundo lugar sigo sin entender de que me hablas ni que es lo que quieres de mi exactamente…
- Si, tienes razón...Perdona. Yo solo pensé que tu podrías ayudarme a aclarar algunas ideas sobre mi...
- ¿Sobre ti?
- Si….es que siento que somos tan...parecidos!
- Somos lo parecidos que pueden llegar a ser dos vampiros cualquiera, no?
- ¿Que has dicho?
- Digo que somos tan parecidos como pu…
- Si, si, te he escuchado bien. – me interrumpió atónita – Es solo...lo que has dicho…
- ¿El que?
- ¿Vampiros?
- Aja...¿y que pasa con eso?
- ¿Es una broma, no?
- No entiendo porque debería serlo.
- No...no esto no puede ser verdad…
- ¿Te estas quedando conmigo guapa? Porque te advierto que no me gustan los jueguecillos...
- ¡Eso mismo digo yo! ¡Los vampiros no existen! ¡No existen! - grito con desesperación y rabia a la vez que caía de rodillas al suelo y golpeaba la tierra con los puños…
- Jajaja y yo que creí que ya lo había visto todo en mis más de 500 años de vida. ¡Un vampiro renegando de la existencia de los vampiros! Quien me lo diría…
- ¡Calla! ¡Yo no soy un vampiro!
- ¿Ah, no? ¿Acaso no puedes correr muy rápido? ¿No tienes súper fuerza? ¿Una visión, oído y olfato extraordinarios?
- Hmmm..
- ¡A que si! Y apuesto que por el contrario nunca sientes sueño o hambre...pero si mucha, mucha, mucha sed...de sangre!
Recuerdo que ella en esa ocasión no respondió. Simplemente se hizo un ovillo en el suelo y se cubrió la cabeza como si eso la pudiera proteger de mis palabras.
La imagen era tan desgarradora que confieso que por primera vez en años sentí pena, así que me senté a su lado y solo le acaricie la espalda como quien consuela a un niño.
Así estuvimos durante varias horas, hasta que ella poco a poco fue saliendo de su posición fetal hasta sentarse a mi lado. Luego, con la mirada aún triste me pregunto:
- ¿Como es posible?
- ¿Como que como es posible? ¿Acaso no lo recuerdas?
- No. Por más que lo intento no logro recordar nada desde que desperté…hace varías lunas.
- Es raro que no recuerdes ni siquiera el dolor de la transformación...eso es algo que no se olvida….¿Que te dijo tu creador?
- ¿Creador? - Dijo perpleja.
- Si, el que te transformó…¿donde está?
- No sé, de quien me hablas….he estado sola todo este tiempo...
- Hmmm...no esta en nuestra naturaleza transformar y abandonar a nuestras creaciones…al menos no hasta darles una mínima instrucción de vida que evite ponernos en descubierto ante los humanos... ¡Los Vulturis definitivamente no lo aprobarían! ¿Enserio no había nadie contigo en tu despertar?
- No. Ya te dije que estaba completamente sola….y tampoco había visto a nadie como yo...hasta ahora que te conocí…
- Entiendo. Igual parece que te las has apañado bastante bien sola, porque no he oído de masacres enteras por la zona. ¿Como lo has hecho?
- Al comienzo me quede recluida en la cabaña para evitar la tentación de ver a las personas y atacarlas. Pero luego gracias a Drake, el gato que me acompaña, descubrí como saciar mi sed con otros animales y empece a salir ocasionalmente por los alrededores. Igual no me fio mucho de mi autocontrol y trato de mantener las distancias con los poblados…no me gustaría atacarlos. Ya pesan demasiado las muertes que he provocado en mi consciencia.
Al oírla me quede de piedra. La chica que no había recibido ninguna instrucción vampirica hasta el momento se controlaba mejor de lo que muchos vampiros viejos hacían, y mostraba una extraña empatía hacia los humanos. Los trataba casi como iguales e incluso había desarrollado de forma instintiva una alternativa para saciar su sed impensable para mi hasta unas horas antes. ¿Como era posible que se controlara tanto? ¿porque era tan...diferente esta neofita de los demás?
- ¿No te gusta la sangre humana?
- Si...solo pensar en ella hace que me arda la garganta y me entren unas ganas locas de correr hasta el pueblo más cercano y matarlos a todos…
- ¿Entonces? ¿Porque no te dejas llevar por tus instintos?
- Porque yo no quiero ser un demonio…
- Hmmm….Ninguno quiere en un comienzo….pero aveces pequeña no tenemos elección. Igual con el paso de los años te acostumbras.
- No creo Víctor...
- ¿Como sabes mi nombre? - dije con recelo.
- Yo...lo vi...en mi cabeza…
- ¿Cómo?
- Me pasa muy seguido...tengo...imágenes….como visiones. ¿Eso no es común entre nosotros?
- No, no lo es...pero he oído de vampiros con dones especiales como el tuyo.
- Oh…
- No te preocupes es algo maravilloso y seguro que podemos sacar mucho provecho de ellos mi querida señorita…ehh...
- ...Alice.
- Bonito nombre...Alice – dije mientras le besaba la mano como buen caballero que era.
Pero la reacción de ella a mi beso fue extraña. Por un momento se quedo como ausente. Luego, tras parpadear un par de veces me miró fijamente a los ojos y retrocedió con cara de asco y pánico y sin decir nada echó a correr por el bosque.
Su reacción tan inesperada me pillo tan de sorpresa que tarde un momento en reaccionar e ir detrás de ella. Trate de seguirle el paso con mi velocidad, pero era como si hubiera desaparecido. Posteriormente trate de seguir su rastro, pero todo me llevaba a pistas falsas o caminos sin salida, lo que me llevo a pensar que no me mintió con lo de sus visiones... ¡hiciera lo que hiciera siempre iba un paso por delante mio! Ni siquiera logre encontrarla en la cabaña de la que me habló…cuando llegue ya se había marchado con su gato….
Han pasado décadas de eso. Pero en ocasiones aun recuerdo y reflexiono sobre ese extraño encuentro con Alice...y la verdad es que me pierdo reviviendo una y otra vez la conversación tratando de descifrarla o de encontrarle alguna pista que me acerque a ella. Pero por más que lo intente sigue siendo todo un misterio...
Sin embargo una de las partes buenas que tiene el estar maldito, es que tengo toda la eternidad para resolverlo... y encontrarla!
