¡Hola de nuevo! Tenía un repentino golpe de inspiración y no quería dejarlo morir, así que este fue el resultado de un par de días estresantes.

Advertencias: Yaoi, tremendo (quiero decir gigantesco) OoC.

Disclaimer: Cualquier personaje que reconozcan, le pertenece a Kishimoto.


((*~* [ Something numb ] *~*))

I gotta move on,

but it hurts to try.

How do I love?

How do I love again?

—Sasha Sloan, Dancing with your ghost.

Las cálidas manos de Itachi sostenían al Akasuna con gentileza entretanto ambos danzaban una última vez. El corazón del pelirrojo, inquieto y temeroso, latía contra su pecho hasta arrancarle un breve gemido mientras sus ojos se fundían en los —fantásticos— orbes negros del Uchiha.

No había música esa noche con ellos, pero Sasori usaba el ritmo que el moreno tarareaba de memoria. La sonrisa de Itachi detenía los oscuros pensamientos en su cabeza, sobre horas vacías de amor y ternura; sus brazos, musculosos bajo el traje de gala, lo rodeaban casi de forma posesiva. El Akasuna incluso se negaba a parpadear, ya que deseaba guardar ese momento en el fondo de su alma como un precioso secreto.

Los labios de Sasori se partieron, soltando la respiración contenida.

—¿Estás nervioso? —murmuró. De pronto, sus mejillas luchaban una batalla encarnizada por quedarse tan blancas como nieve: el Uchiha estaba inclinándose hacia él, igual que un amante dispuesto a entregarle los secretos del cosmos—. ¿Qué?

Itachi olía a colonia y dango. Una extraña mezcla que Sasori nunca podría considerar agradable si fuera otro.

"Quiero besarlo."

—¿Debo estar ansioso, Sasori? —Preguntó el moreno—. ¿Cómo lo hago?

La sonrisa del pelirrojo se tornó afligida.

—Te mueves excelente —comentó—. Nunca has lucido tan galante.

Itachi bufó, aunque se parecía a una risa ahogada.

—¡Vamos, no te burles! ¿Intentas sabotearme?

El Akasuna reclinó su frente en el pecho del otro un instante, juntando sus torsos. ¿Quizá sentiría su alocado palpitar? ¿Se daría cuenta ahora, después de tanto tiempo? El Uchiha, manteniendo el baile, finalmente recargó su barbilla en la cabeza de Sasori.

—No me gustaría arruinar el día más feliz de tu vida —ronroneó el más pequeño, entrecerrando los ojos. La habitación donde Itachi se quedaría era amplia, con luces atenuadas y una vista maravillosa al lago—. Habrá fuegos artificiales, ¿verdad?

» Deidara jamás me dejará en paz si oye esto, pero creo que se verá mágico.

Los pasos se volvieron más lentos hasta detenerse ellos y el encantamiento que los mantenía juntos. El pelirrojo retrocedió, observando al de cabello largo y sedoso con una expresión ininteligible. A continuación, el silencio fue alargándose, roto únicamente por el eco de sus latidos.

—Me llevaré tu secreto a la tumba —Prometió el de ojos tiznados.

—Ojalá.

Itachi presionó los dedos del Akasuna entre los suyos.

Ella quedará muy sorprendida —determinó Sasori, zafando su mano. ¿Era posible arrancarse el alma con un (más que simple) movimiento? —. Harás feliz a Izumi-san.

El moreno estiró el saco de su esmoquin y rió, intranquilo.

—Seguro fastidiaré nuestro primer baile —arguyó.

Akasuna agitó la cabeza y lanzó una especie de suspiro.

—Deberías ir por Izumi-san. Probablemente, no quiera tener a su esposo lejos mucho tiempo.

—Acabamos de casarnos —terció, divertido—. Me sobra tiempo para tenerla a mi lado, Sasori.

El aludido se estremeció. Le fascinaba la manera gentil, suave y dulce con que Itachi decía su nombre. Un pensamiento vedado de honor, se dijo, pues el moreno ya le pertenecía a otra. Frunció el ceño y se acercó al cancel, a través del cual veía a los —animados— invitados.

—Las fiestas de tus padres siempre son demasiado concurridas, ¿huh? ¿Al menos sabes quiénes son esas personas?

Itachi se acercó. El hombro de Sasori rozaba el brazo del más alto y, egoístamente, disfrutó el contacto.

—Apuesto que tú reconoces más a esos extraños que yo —le dijo—. Tienes buen ojo para eso. —Hizo una pausa—. ¿Vienes conmigo?

Sasori quería irse de ahí. Ya había extenuado sus fuerzas al asistir a la boda; de hecho, la sola idea de… oh, ¿no había misericordia para los sentimientos del Akasuna? Esta terrible agonía luchaba por salir, gritar, destruirlo. Sin embargo, miró al Uchiha y le dedicó una sonrisa vacía que le confirió una apariencia de muñeco vacío… su mirada todavía irradiaba amor, estaba tan anegada de pasión y dolor que Itachi sintió un repentino deseo por consolarlo, incluso si no sabía por qué lo miraba así.

—Te sigo, Uchiha.

El estómago del pelilargo dio un vuelco y sus pensamientos se arremolinaron, sin llegar a ninguna parte.

—La luna está hermosa, Sasori —murmuró, con voz estrangulada. El taheño cerró los ojos, inundado de placer.

"Quiero verla a tu lado." Pensó el Akasuna.

—¿En serio? —Soltó, recordando la facilidad con que Izumi hacía sonreír al Uchiha y lo ayudaba a pensar en el futuro. Se resistía a quitarle esa felicidad, pues Itachi merecía a una persona afable, cariñosa, dispuesta a ofrecerle el mundo entero, salvándolo de sí mismo. Sasori era un desastre y no lo arrastraría con él. La fachada del pelirrojo amenazó con romperse en dos—. Debemos apresurarnos. Tu esposa querrá mirarla contigo.

FIN


Me fascina una historia triste 3

¿Sasori e Itachi eran novios y la familia Uchiha los obligó a separarse? Ustedes deciden.

¿Mi escorpión se resistió a decir sus verdaderos sentimientos y lo dejó vivir engañado? Muy probablemente.

¿Itachi amaba a Izumi? Tenía su manera de hacerlo. En realidad, sí. Imaginaba un futuro con ella y la eligió a voluntad. Sus padres, seguro, únicamente dieron su aprobación.

¿Quieren pensar que "La luna está hermosa" fue una confesión por parte de Itachi? Ajám, pero eso no cambia nada (x'D) : nunca se convirtieron en nada más.

¿Sasori siempre permaneció a su lado, por mucho que esto doliera? Demonios, sí. Le toca sufrir a él, ni modo.

¡Muchas gracias por leer!