BELLA.

"¿Qué coño ha sido eso? ¿QUÉ COÑO HA SIDO ESO?", me preguntaba una y otra vez conforme salía de casa de Edward, tan rápido como podía sin que pareciera que me estaban persiguiendo. "Muy bien, Bella, quieres mantenerte fiel a tu novio durante todo el curso y casi te lías con su hermano antes siquiera de salir de su casa. ¿Cómo puedes estar tan salida?"

Emmett estaba bueno. Muy bueno. Mis primeras pajas habían sido pensando en Edward, las siguientes tomaron un rumbo bastante lógico cuando sorprendí a Chris Hemsworth empezando a colarse en mis fantasías, pero llevaba algo más de dos años saliendo con Edward cuando su hermano hizo su primera aparición en mis perversiones eróticas.

Era alto, guapo, iba siempre con mujeres increiblemente hermosas y las hacía chillar de lo lindo, de lo que Edward y yo habíamos sido testigos en más de una ocasión y se rumoreaban barbaridades sobre su polla. Y qué demonios, he de admitir que el que fuera el hermano de mi novio le daba una dosis extra de morbo.

Pero eran solo fantasías, siempre solo fantasías. Como con Chris Hemsworth. A decir verdad, me veía tan capacitada de seducir al uno como al otro. Las mujeres con las que Emmett solía salir tenían tetas del tamaño de mi cabeza y cuerpos que harían sentirse insegura a cualquier chica que no sea una top model. Nunca pensé que él pudiera...

Porque era lo que había pasado, ¿no? Me había tirado la caña, claramente. Ahí, en el salón de su casa, con Edward en su cuarto. Me había apretado contra su cuerpo y me había dicho que era preciosa. Si yo hubiera estado soltera probablemente le habría bastado con eso para llevarme a la cama. Pero no lo estaba, nada más lejos.

Emmett siempre me había parecido un buen tío, algo arrogante pero nada más. Pero querer tirarse a la novia de tu hermano es de ser un hijo de puta, de eso no hay duda. Claro que querer tirarte al hermano de tu novio es igual de malo, y había células en mi cuerpo que no me pedían otra cosa.

Pero, para bien o para mal, ya era tarde. Me iba a la uni, lejos de Emmett, de sus músculos y de sus susurros. Seguiría haciendo acto de presencia durante varias noches en mi cabeza, de eso no tenía dudas, pero Edward y yo ya habíamos dejado muy claro que podíamos fantasear con otras personas... aunque no creo que le hiciera gracia saber con quién iba a estar fantaseando concretamente.

Por lo menos, podría mantenerme fiel de acto, si bien no de pensamiento. Porque, ¿qué probabilidades había de encontrarme en la uni con tíos que estuvieran tan buenos como Emmett?

VICTORIA.

Laurent era un dios de ébano. Negro, alto, fuerte, bien dotado y con una voz profunda a la que el ligero acento francés hacía aún más seductora.

También era mi mejor amigo. Con derechos, claro, que una no es tonta. Y, por suerte para ambos, él también iba a mudarse el campus. De hecho, la tarde antes del viaje, y después del polvo de rigor, preparamos juntos las maletas, pues ambos iríamos en su coche hasta la universidad. También nos divertimos con un pequeño juego que se nos había ocurrido.

-Vale, a ver, ya tengo mis cinco objetivos. - proclamé orgullosa al acabar de escribir el quinto en mi hoja de papel, estando ambos tumbados en el suelo de mi habitación. - A ver cuántos adivinas.

-A ver... Follarte a un profesor. - dijo con seguridad.

-Obviamente. - le sonreí.

-¿Follarte a un tío con novia?

-Meck. Error. Eso ya lo he hecho muchas veces, tú eres la prueba viviente.- Laurent estaba soltero pero habíamos seguido follando durante sus últimos (y breves) dos noviazgos.

-Follarte a una chica. - se le ocurrió de repente.

-¡Bingo! Había escrito a una chica que esté buena, pero te la doy por válida.- reí.

-¿Hacer un trío? - preguntó con dudas.

-Especifica más. - le miré con ojillos traviesos.

-¿Un trío con un hombre y una mujer? Estoy seguro de que con dos hombres ya lo has hecho.

-Un chico y una chica que sean pareja entre sí. Me gustará ser el centro de atención. Te faltan dos. - me estaba divirtiendo.

-¿Hacerlo en un sitio público?

-Es buena idea, pero no. - solté una risita.

-Me parece que me rindo, tu mente es mucho más perversa que la mía. - admitió, derrotado.

-Bien, a ver, una era fácil pero la otra no la hubieras adivinado nunca.

-Estoy ansioso. - sonrió, mostrando sus perfectos dientes blancos.

-La fácil era acostarme con un virgen. Sabes cómo me gusta que me idolatre un chico que apenas se ha comido un rosco. Y en la uni tiene que haber vírgenes por montón. - expliqué.

-Ahora que lo dices era fácil, sí.

-Para la difícil te faltaban datos. He estado chateando con Bella, la chica con la que voy a compartir habitación en el campus. ¡Es adorable, tan inocente! - chillé con emoción. - Espera, voy a enseñarte una foto.

-¿Vas a follártela? - rió, mientras yo buscaba la foto de perfil de la chica en mi móvil.

-Espero que sí, pero no solo eso. Me ha dicho que tiene novio desde los 14 años, que lo va a echar mucho de menos y tal y cual. Mira, mira qué linda es. - Le enseñé la pantalla.

-Joder. Castaña, mis favoritas. - sonrió otra vez.

-Sí. Bueno, el caso es que ojalá pueda follármela, no sé si le irán las chicas, pero lo que seguro que voy a hacer es conseguir que se olvide de su querido novio y se folle a todo chico bueno que se le ponga por delante. - se me iluminó el rostro con una sonrisa perversa.

-Vas a pervertirla. - Laurent compartió mi sonrisa. - Me gusta.

-Claro que te gusta, si tengo éxito vas a ser de los primeros en follártela.

-Cuánto te quiero, Vicky. - dijo, dándome un cachete en el culo.

-Ahora déjame adivinar los tuyos, seguro que los saco todos. - proclamé con confianza.

-Me conoces demasiado. - reconoció.

-No, es que los chicos son muy simples. - sonreí.

-También.

-Primera, tirarte a una profesora.

-Obviamente. - repitió mi respuesta anterior.

-Segunda, tirarte a una blanquita con novio blanquito que nunca ha probado una polla negra.

-...Obviamente. - rió. - Tu nueva amiga me puede valer, seguro que no ha visto una polla negra ni en foto.

-No juzgues a la gente tan a la ligera. - le reproché. - Tercera, tirarte a un chico que no sabía que le atraían los hombres.

-Dios, eres demasiado buena en esto.

-Oye, es la fantasía más común entre homosexuales y bisexuales. Yo no la he metido porque ya lo hice con una amiga.

-Aún me hago pajas pensando en ello. - confesó entre risas.

-Cuarta, hacer un trío. Seguro que ni has especificado. - me burlé.

-Te odio. - protestó, burlón.

-Y quinta... - hice como que dudaba un momento, pero lo tenía bastante claro. - Follarme el culo.

-Mierda, seguro has hecho trampa. - se quejó otra vez, más incrédulo que molesto.

Me lo llevas pidiendo años, estaba segura de que lo ibas a incluir. - me encogí de hombros.

-¿Y dirías que tengo posibilidades? - se sonrió.

-Un curso da para mucho, y yo nunca digo que de este agua no beberé. Pero, es que me lo destrozarías. - reímos juntos.

-Con buena lubricación no te dolerá lo más mínimo. - repitió el mismo argumento que ya había usado en otras ocasiones.

-Bueno, tú lubrícame primero y ya veremos.

-Al tipo ese le dejaste follártelo, ¿no? A tu ex-jefe.

-El marido de mi ex-jefa. - corregí, excitándome un poco al recordar el momento en el que le conté la verdad y el patético sonido de su llanto. - Y sí, le dejé follármelo porque ni la tenía tan grande como tú ni me sentía cómoda negándole nada.

-¿No te sentías cómoda negándole nada? - preguntó, confuso y, sin duda, un poco celoso.

-Era muy dominante. Tú también lo eres, pero eres mi mejor amigo, sé que en el fondo me aprecias como persona y eso te quita autoridad. - me burlé.

-Así que me quita autoridad, ¿eh, pedazo de zorra? - su rostro se ensombreció y su tono de voz se endureció, pero yo sabía perfectamente que estaba jugando.

Se puso de pie y se sacó la polla, semierecta, enorme. Me incorporé hasta ponerme a cuatro patas y empecé a gatear hacia él.

-Aún tenemos que terminar de hacer las maletas. - ronroneé, consciente de que ni él aceptaría ese argumento ni yo quería que lo aceptara.

-¿Tenemos? Vas a comerme la polla hasta que me corra y luego vas a terminar de hacer las maletas tú sola.

-¿Y si no? - me quedé arrodillada a sus pies.

-Si no olvídate de probar esta polla en todo el curso, putita. - sonrió con suficiencia.

Sabía que era una broma, pero él estaba interpretando bien su papel y yo disfrutaba interpretando el mío. Se la chupé, se corrió y terminé de hacer las maletas yo sola. Tuve que rechazar su ayuda y su oferta de hacer que me corriera hasta cuatro veces.

Era un dios de ébano, pero también era mi mejor amigo.

EDWARD.

Para cuando escuché a mi hermano tocar la puerta de mi habitación con los nudillos ya había dejado de llorar, afortunadamente. Estaba recostando en la cama, checando Twitter en el móvil, tratando de no pensar demasiado en la marcha de mi novia.

-Pasa. - dije con algo de sequedad.

Mi relación con Emmett era... rara. Nos llevábamos bien, sabía que él procuraba cuidar de mí, pero al mismo tiempo había una parte de mí que lo odiaba. Lo odiaba por estar tan bueno, por tener tanto éxito con las chicas (no es que yo quisiera tener a ninguna otra que no fuera Bella, pero sí estaría bien sentirse atractivo para el género opuesto) y, sobre todo, por ser tan hijo de puta. Es un poco difícil aceptar el hecho de que alguien a quien quieres es mala persona, pero Emmett me lo había facilitado bastante. Aunque a mí me trataba bien...

-¿Cómo estás? - preguntó con tono preocupado, aunque enseguida lo acompañó con una broma de mal gusto. - Toca volver a las pajas, ¿eh?

-Eso no es lo que más me preocupa. - repliqué, sin apartar la vista de la pantalla excepto para poner los ojos en blanco durante un momento.

-Pues debería. - se acercó y se sentó al borde de la cama. - Sé que es duro, sé que la quieres, pero tienes que plantearte empezar a ver a otras chicas.

Eso sí me hizo reaccionar y mirarle a la cara.

-¿Qué? - exclamé, perplejo.

-Vamos a ver, Edward. Bella está en la universidad. La universidad está llena de tíos buscando sexo, y con todo el respeto, Bella no es la clase de chica a la que esos tíos dejan pasar. - hablaba con convicción, como si tuviera alguna idea de lo que hablaba a pesar de apenas conocer a Bella y nunca haber ido a la universidad. - Estoy seguro de que Bella te quiere, pero ella también tiene necesidades, ¿no?

-No es un animal en celo, sabrá controlarse. - protesté, ofendido. - Además...

-¿Además? - inquirió con curiosidad, notando mi duda y el ligero rubor que empezaba a aparecer en mis mejillas.

-Se ha comprado un vibrador. O un dildo, no estoy muy seguro de la diferencia...

-¿Un dildo? - parecía a punto de echarse a reír. - ¿Una polla de plástico?

-Sí, bueno... Sí. - ya estaba más rojo que mis sábanas de Spiderman.

Ahora sí que se rió.

-Mierda, Edward, los consoladores son para lesbianas y viejas. Una chica como Bella quiere una de estas. - se agarró el paquete de forma muy poco elegante.

-La tendrá esperándola cuando vuelva. - dije con frialdad.

-Como tú digas. - se encogió de hombros. - Pero escucha. Ya sabes que tengo muchas... amigas. No me sería difícil concertarte una cita con una.

-¿Quieres que me acueste con uno de tus ligues? - pregunté con incredulidad. Los ligues de Emmett eran chicas de un calibre con el que yo no me atrevía a soñar.

-Hombre, no son mis ligues, son chicas que conozco y a las que les gusta follar. - se sonrió. - ¿Quieres verlas?

-Eh...

Me puse nervioso. Entendía perfectamente su propuesta, no quería enseñarme sus fotos de comunión precisamente. ¿Estaría mal que dijera que sí? No era tan diferente de ver porno si lo único que hacía era mirar las fotos, ¿no?

Emmett no esperó respuesta, simplemente sacó su móvil, lo desbloqueó, abrió la galería y me puso la pantalla en la cara.

Jessica, es una fiera en la cama. Estabas en casa, fue anteayer, supongo que nos oirías. - relató mientras me enseñaba la foto.

-Mier-da...

Yo estaba muy enamorado de Bella, pero lo de la tal Jessica era de otro mundo. Larga cabellera rubia, piel tostada, ojos almendrados, nariz respingona, labios carnosos y un cuerpo estilizado coronado por unos grandes pechos que desafiaban mi teoría al respecto de los mismos. Esas tetas se veían tan perfectas sin ropa como con ella. Porque sí, recordaba sin problema verla pasar al cuarto de mi hermano hacía dos días, como recordaba perfectamente sus gemidos y la paja que me había acabado haciendo escuchándolos.

Mi hermano pasó a la siguiente foto y me quedé de piedra.

-Lilian, ya la conoces. Pero creo que a esta no sabías que me la tiraba. - rió.

-¿Ahora te gustan las maduritas? Nunca te he visto con una. - Lilian era una vecina de unos 45 años, que ciertamente estaba más buena de lo que aparentaba.

-Las maduritas no mucho, pero las casadas sí. - sonrió con perversión.

-Tío, que tiene dos hijos y uno es amigo mío. - protesté. Me pregunté que diría Jasper de saber de las actividades de su madre con mi hermano.

-Como no esté tomando la píldora pronto tendrá tres.- bromeó, con tanta indiferencia que me produjo escalofríos.

-¿Por qué eres así, Em? - yo era una de las pocas personas que llamaba así a mi hermano. - Puedes tener a un montón de chicas, pero siempre vas a... a hacer daño.

-¿A hacer daño? ¿A quién le hago daño? - preguntó, casi indignado.

-¡Te tiras a mujeres casadas y a chicas con novio! ¡Incluso a las de tus amigos! - exclamé, sin dar crédito. - ¿Sabe Garrett lo de Tanya?

Garrett era uno de los mejores amigos de Emmett. Tanya era su novia, pero aparentemente ahora se llevaba mejor con mi hermano. No me sorprendió mucho que se la tirara, sí me sorprendió la crueldad que ambos mostraron al hacerlo.

"¿Te folla así el cornudo de tu novio?" oí preguntar a Emmett, como si no estuviera hablando de un amigo de toda la vida. Por supuesto ella respondía que no, y él preguntaba por qué, y ella, tras un poco de insistencia, gritaba: "¡Porque tiene un micropene de mierda!". Supongo que no se planteó que otro con micreopene la podía estar escuchando desde la habitación de al lado, aunque a decir verdad su desprecio por nosotros los poco dotados no me afectó tanto como el saber que mi hermano era capaz de follarse a cualquiera. Y, desde entonces, una parte de mi cerebro no dejaba de susurrar: "Bella es cualquiera". Por fortuna, el resto de mi cerebro sabía que Bella no me engañaría, menos todavía con mi hermano, y que probablemente ni siquiera hubiera tenido la oportunidad aunque quisiera.

-Claro que no lo sabe, eso sí que le haría daño. - dijo como si nada. - Edward, llevo 5 años follándome a tías con pareja y el cornudo de turno jamás se ha enterado de nada, salvo que yo lo quisiera.

-¿Salvo que tú lo quisieras? - pregunté horrorizado.

-A ver, si me tiro a la novia de algún imbécil que se ha metido conmigo quiero que se entere, joder. - se excusó como si fuera lo más normal del mundo.

Agité levemente la cabeza, no pudiéndome creer que mi hermano fuera así. Aunque en el fondo creo que siempre lo había sabido.

-Sabes que eres un hijo de puta, ¿no? - le espeté.

Su rostro se endureció.

-Mira, hermanito, yo solo quería ayudarte. - se guardó el móvil, se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta, donde se volvió a mirarme una última vez. - Por cierto, no me he tirado a Bella porque eres mi hermano. Los tíos de la uni no tendrán esa consideración.

Cerró la puerta y se marchó. Yo me quedé tumbado en la cama, cabreado, y me desahogué de la única manera que se me ocurrió, aunque no me sintiera muy orgulloso de ello: Me masturbé pensando en Jessica.

EMMETT

Emmett:

Mala suerte Lilian, parece que mi hermano no cede.

Lilian:

Vaya, con el morbo que me da tirarme a un amigo de mi hijo. Jajaja

Emmett:

A ti te da morbo todo, zorra.

Lilian:

Ya me conoces jaja

Emmett:

¿Pero no puedes tirarte a otro amigo? tampoco es que mi hermano sea gran cosa.

Lilian:

Tu hermano me pilla muy cerca. ademas, como esté tan bien dotado como tú...

Emmett:

A mi me parece que no jaja

Lilian:

¿Y que pasa que no le ha gustado la foto?

Emmett:

No es eso, es que esta muy enamorado de la novia

Ademas creo que le cae mal que estes casada y seas la madre de su amigo

Lilian:

Que lindo

¿Su novia es la castaña de ojos café, no?

Emmett:

Si

Lilian:

Es sexy, yo tampoco la cambiaría por mi

Emmett:

yo las follaría a las dos.

Lilian:

Jaja

¿No te la has tirado ya?

Emmett:

Por falta de oportunidades, no de ganas

Lilian:

Que cabrón eres jaja.

Emmett:

Se que te gusta.

Lilian:

Si y parece que me tendré que conformar contigo.

Emmett

Pobrecita que no tiene bastante con 23 cm de polla.

Lilian:

Callate que ya me estas poniendo cachonda y ahora esta mi marido en casa

Emmett:

¿Voy mañana a la hora de siempre?

Lilian:

Por favor.

Emmett:

Por cierto. ¿tus hijos tiene novia alguno?

Lilian:

El mayor si pero esta lejos del alcance de tus garras.

Emmett:

Que pena.

Lilian:

Que hijo de puta eres que te tirarías a la novia de mi hijo

Emmett:

Y tu que puta eres que la idea te pone cachonda ;)