Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Mizuki y Yumiko Igarashi
El Amo y La Elegida
Song Fic Apareces Tú
By Rossy Castaneda
Capítulo Uno
Después de que sus amigas Annie y Patty le hubiesen rogado que salieran esa noche a divertirse un rato, Candy finalmente aceptó, y allí estaba junto a sus amigas, de pie frente a un club nocturno exclusivo para mujeres, el cual era la sensación de la ciudad..
—"LA ELEGIDA"..vaya nombre tan peculiar para un club nocturno..dijo la rubia en tono burlón.
—¿Que importa el nombre? Comenzó a decir Annie...—según he escuchado, el habiente es de primera.
Patty sonrió y Candy rodó los ojos..
Al llegar a la puerta, el guardia de seguridad las detuvo, —pagaron la cuota de entrada, y tras pasar la revisión de rutina, el hombre les pidió que registraran sus nombres, les entregó unos antifaces, los cuales debían colocarse antes de entrar al establecimiento.
—Solo espero que tanto misterio valga la pena —masculló Candy fastidiada.
Los ojos de las tres amigas se abrieron como platos, los colores neones dentro del establecimiento hicieron que las tres se asustaran un poco, jamas habían estado en un lugar como ese.
—Sintieron de pronto el deseo de marcharse de aquel lugar, pero la curiosidad por adentrarse a lo desconocido se hizo presente en las tres chicas, quienes finalmente se sentaron en el lugar que les indicaron y comenzaron a disfrutar del ambiente, hasta que, el DJ tomó el micrófono y comenzó a hablar:
—Buenas noches hermosas damas, espero que estén disfrutando del ambiente de La Elegida, como todas ustedes saben, hoy como cada noche, es noche de Elección.. Candy abrió los ojos y miró inmediatamente a sus amigas quienes estaban tan asombradas como ella...—el Dj continuó.—una de ustedes tendrá la oportunidad de disfrutar de una noche de placer infinito junto Al Amo…
—¿Que demonios? —Preguntó la rubia azorada mirando a sus dos amigas.
—Te juro que yo no sabia nada de esto, Candy..—se excusó Annie.
—Yo tampoco..—se defendió Patty —y creo que es mejor que nos larguemos de aquí.
Las tres se pusieron de pie inmediatamente y antes de que llegaran a la salida, unas fuertes manos tomaron el brazo de Candy, quien tragó saliva al escuchar:
—Tu eres La Elegida.
—No, no, esto es un error..—respondió ella tratando de liberarse de su agarré.
El Amo como solían llamarlo, se acercó tanto a ella, que la abrumó con su presencia..—Su nariz se posó en su cuello para aspirar su perfume y acarició con ella su piel mientras absorbía su aroma.
Candy trató de mantener la cordura, pero cuando él apoyó una de sus grandes manos en su cintura con delicadeza, sintió un calor que jamas había sentido y que la dejó sin respiración y sin palabras; y como hipnotizada ante los ojos atónitos de sus amigas Candy, fue conducida por aquel enmascarado, a travez de un largo pasillo.
Cuando llegaron a la habitación, El Amo cerró la puerta con llave y la llevó en brazos hacia la gran cama y la depositó con cuidado sobre ella.
—No puedes hablar —susurró él junto a su oído mientras le acariciaba la espalda—, ni pedir nada. —No puedes emitir ninguna protesta ni decir "No"..—No puedes elegir ni decidir, tan sólo déjate llevar y disfrutar. ¿Lo has entendido?
—Sí —susurró ella con la voz entrecortada.
—Buena chica —susurró él.
Él pasó su lengua descaradamente por la clavícula y dio un leve mordisco sobre la tierna piel, justo donde el corazón latía agitado...—Ella jadeó por la sorpresa y la excitación mientras trataba de llevarse una mano al sitio afectado, en un reflejo natural, él la detuvo.
—¿Por qué yo? —se atrevió a preguntar a pesar de su advertencia.
—Si te portas bien y me das todo el placer que creo que puedo obtener de ti y de tu cuerpo, quizá te lo diga, pero si vuelves a hablar, voy a tener que amordazarte, ¿entendido?
—Sí —respondió ella como hipnotizada.
—Sí, Amo —la corrigió él.
—Sí, Amo —respondió ella.
—¿Tomas la píldora? —preguntó él.
Ella negó con la cabeza..—Soy...
—No importa, la interrumpió él..seré cuidadoso
—No puedo hacer esto.
—Te advertí, pequeña rebelde, que si volvías a hablar te amordazaría.
Él se acercó y la amordazó con cuatro cintas de seda.
Ella se asustó, sin embargo, el deseo que le provocaba aquel desconocido enmascarado, le ganaba al miedo..
Él se colocó a horcajadas sobre su cintura, apoyando parte de su peso sobre sus propias piernas para no hacerle daño. —Candy, respiró más calmada, parecía que lastimarla no era una de sus intenciones.
En aquella posición, con los brazos y los pies atados a los costados de la cama y las piernas de él rodeándola, no podía moverse, estaba presa en una habitación, con un desconocido, sin poder defenderse, aturdida por ese aroma tan masculino y peculiar que desprendía.
El cuerpo de Candy tembló cuando las manos de él se deslizaron subiendo su vestido.
Los ojos de él se oscurecieron de deseo, al ver la delicada y fina lencería negra de encajes que llevaba puesta...—Su favorita.—pensó... Se le hizo agua la boca.
Lentamente, decidió saborear el momento, ese primer contacto erizó su piel y humedeció su entrepierna, nervioso ante la incertidumbre de si sería como esperaba, de si esa mujer desconocida sería la que volviese a hacerle sentir algo. —Un engaño a sí mismo, pues en realidad no deseaba sentir nada por nadie, nunca más. Sólo le gustaba la excitación que provocaba la ilusión pasajera, pues era consciente de que no volvería a permitir que sucediera lo que ya había ocurrido...
Bajó los labios hasta la clavícula de la rubia y se perdió entre sus senos acariciándolos con reverencia, lamiendo el espacio entre ellos, Candy estaba perdida.. dejó escapar un gemido ahogado. —A él le gustó oírla gemir, retorcerse bajo su cuerpo.
—Voy a poseerte, ahora.
Aquellas cuatro palabras hicieron que la rubia volviera en si..¿Que demonios estaba haciendo?..
Él quedó de piedra, observando cómo una lágrima resbalaba por su mejilla, sin saber qué hacer. —Nunca, le había sucedido algo parecido...—No deseaba verla llorar, sólo procurarle placer.
—¿Quieres que sigamos?.
—No puedo hacerlo, soy virgen —logró decir entre sollozos.
—¡Demonios! Porque no lo dijiste antes, dijo él con ojos muy abiertos, poniéndose de pie y desatándola..
—Trate de decírtelo cuando me preguntaste si tomaba la píldora.
El Amo, se apartó de ella sintiéndose frustrado, aquello era la única diversion que se permitía. —Sexo discreto, sin ataduras, algo que lo distraía de su auténtica y dura realidad. —Sólo una noche, sin complicaciones, sin que supieran nada de él. —Estaba hastiado de mujeres que se acercaban mostrando una curiosidad falsa por él, sólo interesadas por su dinero, su posición y su clase.
—Toma tus cosas y márchate —le ordenó..—Tus amigas deben de estar preocupadas por ti.
Candy se vistió rápidamente y salió de aquella habitación más rápido que un relámpago, dejando a El Amo más duro que una roca.
Dos semanas habían pasado desde el incidente en el club nocturno, Candy le contó a Annie y a Patty lo sucedido aquella noche y lo que aquel desconocido había despertado en ella, y que soñaba con él todas las noches, Annie le dijo que si se sentía tan atraída por aquel chico, debía pensar bien que quería hacer, que ellas la apoyarían.
No muy lejos de allí, Terry estaba en la misma condición, desde lo que le sucedió hacía dos años, jamás había elegido a ninguna rubia, pero aquella noche, desde que la vio entrar en el club y a pesar de no ver su rostro, algo de ella lo atrajo y desde entonces, toda su tranquilidad se había ido al drenaje; aquellos ojos verde esmeralda lo hechizaron sin que él pudiera hacer algo al respecto, la frustración lo invadió; se despertaba sudoroso y más duro que una roca a mitad de la noche gracias a aquellos ojos esmeralda; había dejado de ir al club nocturno desde esa noche, y otro chico ocupaba su lugar desde entonces —Harto de esa situación, se levantó, ya estaba decidido, iría al club, elegiría a una chica y le daría vuelta a la página.
El agente de seguridad encargado de tomar los datos le advertía mientras tomaba el sobre que contenía los 100 dólares de la entrada, que El Amo nunca elegía a la misma mujer dos veces, pero ella sentía que, si tenía una sola oportunidad, por pequeña que fuese, no la dejaría ir.
Ella se sentó frente a una pared de cristal, dese donde El Amo observaba todo y, no podía creerlo. ¿Aquella rubia había regresado? ¿Sería posible que para ella hubiese significado también algo más? —se preguntó
Al verla, supo que era ella...—Sonrió de satisfacción. —Ella lo deseaba tanto como él a ella. —Se distinguía entre todas, era la más hermosa de todas, había algo en ella que brillaba..., ¿esperanza tal vez?..—¿Por qué habría vuelto? ¿Quizá estaba dispuesta que él fuera su primera vez?, curvó su boca en una sonrisa vanidosa, ninguna podía resistirse a su magia, a pesar que satisfacía a La Elegida, su cuerpo siempre quedaba hambriento, ninguna lo llenaba de verdad, de ahí el negocio. —Había inventado una forma de lucrarse al tiempo que satisfacía su cuerpo mediante el sexo, sin explicaciones, sin volver a verlas, sin dar de nuevo la oportunidad a nadie más para romperle el corazón..—Aunque eso no importaba, puesto que ya no tenía.
Se lo habían destrozado dentro del dormitorio en el que había descubierto la traición, en su propia cama.
Ese día perdió mucho más que su corazón. —Para él estaban muertos y enterrados.
La cicatriz en su mano perduraría para siempre, al igual que el recuerdo, por eso había tenido que irse lejos a pelear con cualquier incauto que tuviese ganas de recibir unos cuantos golpes. —Había estado a punto de matar a aquel hombre, de no haber sido por quien ahora era su amigo y socio, que lo detuvo cuando estaba a punto de dar paso a su furia y le advirtió de lo que estaba por hacer, con la sangre que brotaba de su mano, sostenía con tanta fuerza la navaja que pretendía clavar en el hombre, que cortó la palma de su propia mano. Aquel desconocido entonces lo ayudo a salir de aquel lugar y desde entonces, no había regresado a su Pais, ni lo haría.
Terry se paseaba entre todas, las analizaba una por una mientras se repetía que no iba a elegirla a ella de nuevo. —Llegó su turno y se aproximó a ella. —Su aroma lo atraía con fuerza y se acercó para aspirarlo. —Era exquisito, como ella, y se hizo agua la boca, provocándole una erección al recordar cómo se retorcía de placer, antes de confesarle que era virgen.
Acarició su cuello y ella lo agradeció con un jadeo..—"No la elegiré" se repitió a si mismo...—Se alejó y se llevó a otra.
Candy estaba secando la solitaria lágrima que rodaba por su mejilla, cuando la puerta se abrió nuevamente y vio salir a La Elegida de esa noche y detrás de ella al hombre que desde hacía dos semanas le había robado el sueño.
El corazón de la rubia se aceleró al punto que creyó que se le saldría del pecho, cuando las mano de él se extendió hacía ella, —como hipnotizada, Candy se dejó guiar por él.
—Siéntate —ordenó la voz de Terry en la estancia.
Candy obedeció en silencio..—Se sentó esperando la siguiente orden.
—Veo que has vuelto, ¿estas dispuesta a perder tu virginidad hoy? —te aseguro que lo disfrutarás —le susurró al oido.
Terry se arrodilló frente a ella para que sus rostros quedasen a la misma altura, apoyando las manos en el sillón y acariciando sus muslos suavemente. —El cuerpo de ella reaccionó, humedeció sus labios con su lengua y se mordió el labio inferior; mientras él se acercaba lentamente a su rostro, Candy notó cómo la garganta de él se secaba, su respiración se contraía, sus pupilas se dilataban, delatando el deseo que recorría por su cuerpo.
Una de las manos de él se encaminó despacio hasta el centro de sus muslos, colándose bajo el vestido para acariciar su entrepierna...—él cerró los ojos y sonrió al sentir lo húmeda que estaba para él, por él. —No podía negar el deseo que despertaba en su interior.
—Así que estás dispuesta a entregarme tu virginidad, si es así, debo asumir que estas tomando la píldora —dijo disfrutando del momento, y deleitándose al saberse deseado.
—Sí, Amo —respondió ella apenas con un hilo de voz.
—Voy a tener que castigarte un poco —susurró él de nuevo, y esta vez su dedo se coló bajo las bragas.
Acariciaba su sexo mojado de arriba abajo, formando un círculo cuando llegó a su centro, arrancando jadeos desesperados que quedaban en el olvido en cuanto los dejaba escapar, pues, tras cada jadeo, él alejaba los dedos para comenzar de nuevo la tortura.
Candy sentía que iba a morir de deseo, anhelaba con todas sus fuerzas que él la convirtiera en mujer de una vez...—lo miró un instante, seguía sin poder ver bien su rostro, pero por lo poco que veía, notó que era un hombre atractivo de una manera salvaje, animal, y él era consciente de ello.
Terry la acarició mientras su miembro seguía rozando la piel por donde se paseaba transmitiendo su calor, tan abrasador como el de ella.
—Estás siendo muy buena y obediente. —Serás mía, te marcaré, a partir de hoy me pertenecerás y todo lo mío lo cuido, así que voy a hacer que estalles de placer.
Antes de que Candy dijera algo, la boca de él se tragó la suya ferozmente, su lengua entraba y salía, la lamía y saboreaba mientras sus manos arañaban, pellizcaban y acariciaban cada centímetro de piel.
Terry arrancó la ropa interior de la mujer que lo volvía loco y a la que no había podido sacar de su mente; el ruido de la ropa al rasgarse lo excitó, Candy pudo verlo, Terry introdujo un dedo dentro de ella de manera suave y delicada, ella dio un respingo.
—Así me gusta, me complace saber que estás preparada para mí. —Sólo para mí..—A partir de hoy, sólo vas a tener orgasmos conmigo, con ningún otro.
—Sí, mi Amo —respondió ella perdida y sin aliento.
Aquella confirmación, fue del agrado Terry, quien la levantó y la colocó en sus piernas y sin previo aviso, para no alargar el dolor de la pérdida de su virginidad, la penetró con una embestida que la hizo gritar, pero que logró que perdiese el sentido, la razón, y consiguió que todo dolor quedase oculto bajo una espesa bruma de deseo que se había adueñado de su mente y de su cuerpo.
Mientras esperaba que el cuerpo de ella se acostumbrara a él , Terry comenzó ha hablarle en Francés, luego lentamente comenzó a moverse dentro de ella, desesperado comenzó a moverse más rápido y agarraba su trasero con fuerza. —Antes de llegar a climax, Candy arqueó la espalda y apoyó las palmas de sus manos, sobre el sofá, arrancando la frasada, retorciéndolas entre sus dedos.
—Vente para mí, Taches de rousseur (Pecosa), vamos, preciosa. Dámelo, grita tu placer para que pueda llenarte completa —jadeó él desesperado.
Al oírlo tan fuera de sí como ella misma, Candy no pudo contenerse más. Esas palabras, que la habrían avergonzado antes, la volvieron loca, y el orgasmo llegó arrasándola, dejándola vacía y llena, aliviada y asustada...
Junto con sus gemidos, pudo escuchar los gemidos de él, podia sentirlo dentro de ella, vaciándose, llenándola con su simiente tal como había prometido.—Sus manos apretaron su trasero con fuerza, casi era doloroso, pero no le molestaba; le gustaba sentir que había perdido el juicio por ella.
Las lágrimas acudieron a sus ojos, al percatarse, él se le acercó, todavía dentro de ella.
—¿Te he lastimado, Taches de rousseur (Pecosa)? —susurró junto a su oído.
—No, Mon maître ( mi Amo) —respondió ella.
Agotada, se durmió en los brazos de Terry, que la llevó a la cama despacio mientras le acariciaba el cabello, todavía sorprendido por su propia reacción, temblaba, hacia mucho que no temblaba por una mujer. —Pero ella, le había entregado su virginidad a él, el había sido su primera vez...—La miró una vez más antes de irse asustado..—Ella abrió los ojos un instante y lo único que vio fue un tatuaje en su brazo.
Cuando los rayos del sol salieron, Terry observaba lo hermosa que era, durante toda la noche estuvo tentado a quitarle el antifaz y despojarse él mismo del suyo y mostrarse ante ella, se detuvo cada vez que estuvo a punto de hacerlo, no podia permitirse ese capricho.
Se dio por vencido, sus deseos eran mas fuertes que él, así que cuando ella despertó, lo dijo:
—Quiero informarte de que he decidido quedarme contigo más tiempo del acordado —Quiero que nos sigamos viendo por un mes, yo haré los arreglos para que te dejen pasar cada noche.
Candy aceptó complacida..
Él sonrió, no estaba dispuesto a dejarla ir y cada noche, frente al resto de aspirantes, ella sería siempre La Elegida.
Continuará
