Cuando Zenitsu vio a Inosuke corriendo hacia él. Con obvias intenciones de meterse con sus sensibles oidos. Chilló para sus adentros y se tapó las orejas, echándose a correr con todo lo que daba, mientras el chico salvaje no tenia intenciones de dejarlo escapar.
-No te escaparas-espetó Inosuke como si tratara de un juego. En el estaba la integridad de Zenitsu como premio. Sus ojos brillaban y el chico rubio se sentía una liebre siendo perseguida por un jabalí.
Mientras huía, el chico no podía evitar estar que rojo al memorar las sensaciones que el chico cerdo le había provocado al meterse con sus oídos.
Se arrepentía el día que le había dicho que tenia los oídos sensibles. Únicamente porque le dolía la cabeza y el ruido que provocaba Inosuke le era (mucho mas de lo usual) insoportable para el rubio.
-¿Que demonios? Al gran Inosuke_sama nadie le ordena callar.
-Cerdo, por favor se mas considerado-rogó-Me duele la cabeza y tengo los oídos sensibles.
-¿Eh?-articuló el salvaje chico, quien sumido por su maldita curiosidad, se acercó al chico que intentaba dormir.
Y sopló en sus orejas. De inmediato su cara se volvió roja y chilló. Su cuerpo se había estremecido completamente.
-¿QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO? -gritó en alarma tapando su oreja ultrajada.
-¡Que divertido!-pronunció él. Dejando escéptico a Zenitsu que estaba paralizado, mucho mas cuando el cabeza de jabalí (aunque ahora no llevaba puesta su mascara) no se conformo en soplar su canal auditivo. Experimento y metió su lengua, provocando una sensación pegajosa en ese sector.
-ASQUEROSOOO-chilló, tratando de alejarse de la bestia-¡ESTO NO ES DIVERTIDO, CERDO ESTÚPIDO!
Rojo y con las extremidades trémulas, sus palmas de su mano cubría sus atacados oídos.
Lágrimas comenzaron a correr por sus ojos. Cuando eso no detuvo a Inosuke que había atrapado sus muñecas y lucia divertido por sus reacciones.
-Quiero ver mas-refutó, acercando su boca y dándole un mordisco en su lóbulo. Provocando un fuerte y agudo grito en el chico que no podía estar mas rojo y vulnerable debajo de sus brazos.
Lamió, mordió, sopló. Sus dos orejas estaban palpitantes, ardientes y húmedas. Sus oídos que eran mas sensibles que de otra gente. Provocaba que las sensaciones otorgadas por Inosuke sean el doble o triple. O mucho mas.
Su respiración se volvió entrecortada y no podía evitar jadear por lo que le provocaba el chico cada vez que jugueteaba con sus oídos y disfrutaba sus reacciones al meterse con su canal auditivo.
El mismo chico que no se cansaba y quería volver a martirizar al pobre chico de sensibles oídos. Que en ese momento estaba corriendo tratando de escapar de esas sensaciones que recorrían su ser y le otorgaban una humillación y placer constante.
Su corazón que retumbaba en su pecho y no solo por el esfuerzo físico. Seguía resonando fuertemente.
Temía que alguna vez, Inosuke escuchara y preguntara porque sonaba de esa forma. O es mas, Zenitsu temía con mas fervor que él, podría darle un nombre demasiado descabellado a lo que su corazón estaba sintiendo ante la cercanía de Inosuke.
Por ahora huiría y taparía sus oídos, tratando de no escuchar lo que su corazón últimamente estaba diciendo.
