Iba a publicar el capítulo mañana, pero al parecer termine antes de lo previsto, y soy una mujer de decisiones simples, tengo listo el cap, pues lo público, fin.

Naruto no es mío, es de Hinata. ¡No fujushis, no es de Sasuke!


Capítulo 2 (Segunda fase)

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Los pasillos de la casa Namikase estaban mojados cortesía del pequeño niño rubio de cuatro años desnudo y cubierto de espuma que huía de su padre.

Naruto era su nombre.

Segun Kushina, la culpa era de Minato por no saber controlar al niño; segun Minato, la culpa era de Kushina por gritar "ramen" cuando aún no terminaba de bañarlo, pero el era un hombre que valoraba su seguridad asi que no lo dijo en voz alta.

—¡Quiedo damen!—gritó el niño al entrar a la cocina, pero en un abrir y cerrar de ojos su madre lo interceptó, lo envolvió en una toalla y lo llevó cual cruel verdugo de vuelta al baño.

—nada de ramen hasta que termines de bañarte, jovencito.

El niño luchó.

—¡pero mamá, ya me bañe!

—¿ah sí? ¿Entonces por qué sigues cubierto de espuma?—habló su padre nada contento mientras esperaba en el marco de la puerta del baño, y no era para menos, el pobre hombre estaba empapado.

—¡estoy limpio!—siguió quejandose el niño, y no es que a él no le gustará bañarse, solo que su ramen se podia enfriar y eso era imperdonable. Desgraciadamente mamá y papá habían unidos fuerzas contra él, entendió que era una batalla perdida y al final terminó bañado y vestido.

Su padre también tuvo que ducharse y cambiarse para no enfermar.

Los tres se sentaron a comer, Minato sabía que escuchar a Kushina decir que ella cocinaria ese día era demasiado bueno para ser verdad, obvio que les daría ramen instantáneo ¿cómo pudo ser tan ingenuo?

Aún así no podia evitar sonreír mientras la veía alimentar a Naruto mientras le hacía muecas graciosas que sólo hacian reír al pequeño. Minato amaba su pequeña famlia.

Su hijo tenía el mismo temperamento de su madre y esa energía para hacer las cosas que Minato adoraba, aunque honestamente Naruto tenía demasiada de esa energía, sorprendentemente superior a la de Kushina. El podía estar animado todo el día, de arriba a abajo como si no conociera el cansancio y nunca enfermaba.

Tanto Mimato como Kushina estaban aliviados por eso, que su hijo fuera muy sano era un regalo para cualquier padre.

El timbre sonó.

Minato se levantó para atender. En la puerta estaban dos personas conocidas; la primera, su amigo, mentor y lo más parecido a una figura paterna para Minato, Jiraya. La segunda, un amigo del primero.

—Jiraya-san, Orochimaru-san, pasen por favor.

—¡¿dónde esta mi ahijado?!—gritó un animado Jiraya, el hombre adoraba al niño como si este llevara su sangre.

Naruto saltó de los brazos de su madre al escuchar la voz de su padrino que seguro le había traído algún juguete o golosina.

Corrió con la intención de lanzarse a abrazarlo, pero detuvo su carrera al ver al extraño hombre de piel pálida, cabello negro y ojos aterradores. El niño se escondió tras la piernas de su padre.

Jiraya comenzó a reir de forma escandalosa mientras le daba golpecitos en la espalda a su amigo.

—¡te lo dije Orochimaru, ibas a asustar al niño, si hasta a mi me das miedo! Jajaj

Orochimaru sólo rodo los ojos, pero también parecía divertido por la reacción del menor.

—Descuida Naruto, se parece, pero no es el Ayuwoki.—comentó Jiraya.

Orochimaru se volteó a mirarlo.

—¿el qué?

—nada.

Minato se hizo cargo de la situación como el único adulto maduro que había.

—Naruto, él es Orochimaru-san, un viejo amigo de tu padrino Jiraya, saluda.

Cómo suele pasar con los niños pequeños, el temor fue remplazado por la curiosidad ante algo nuevo, asi que saludó al extraño ya mas animado.

—¡mucho gusto tio Odochimadu!—ya que el pequeño Naruto solía llamar tío o tía a los amigos de sus padres, creyó que los de su padrino no eran la excepción.

Jiraya explotó en una carcajada.

—¡Odochimadu!

Orochimaru ignoró a Jiraya y saludo al niño con un pequeño ademán.

Al llegar Kushina los invitó a comer.

Si, ramen instantáneo, sin ninguna vergüenza.

Minato hizo café.

Todos estaban sentados en la mesa conversaban amenamente, Naruto se aburría así que decidió quitarse el aburrimiento haciendo preguntas a su nuevo tío.

—¿tio odochimadu, usted también esquibe libos como mi padino?

—no, soy arqueólogo.

—¿qué es un adquelogo?

—Quien se dedica a la arqueología, y la arqueología es la ciencia que estudia, describe e interpreta las civilizaciones antiguas a través de los monumentos, las obras de arte y documentos que encontramos.

—ohhh—murmuro el niño como si en verdad hubiese entendido algo, lo que no era el caso.

Poco tiempo después las visitas se habían marchado, a Naruto su abue-padrino le dio un peluche con forma de sapito, al parecer le gustaba mucho regalarle cosas así. Orochimaru dijo que solo estaba de paso por la ciudad y que se marcharía en dos días, solo habia venido a hacerle una visita a su viejo amigo y supervisar ciertos "asuntos".

. . . . .

—ese hombre me dio escalofríos —comentó Kushina mientras lavaba los platos.

—es amigo de Jiraya-san, es algo reservado pero no creo que sea una mala persona—la tranquilizo Minato mientras secaba los que ya estaban lavados. Era ramen instantáneo, por Dios, ¿qué necesidad de servirlo en la vajilla de porcelana?

. . . . .

Esa noche, mientras todos dormían, alguien entró al cuarto del niño.

El pañuelo con cloroformo ayudó a que ningún ruido arruinara los planes del intruso.

Cuando Naruto abrió los ojos no vio más que oscuridad, apenas y podía distinguir la silueta de sus manos, pero estaba seguro de algo, ese no era su cuarto y no estaba en su casa.

—mamá, papá...

La voz que le respondió no era la de sus padres.

Naruto no entendió nada de lo que le dijo, eran palabras raras, muy raras; Como un extraño rezo.

Los planes del niño de ponerse de pie y huir se fueron al diablo cuando la sensación de hierro caliente fluyendo por sus venas llegó a él.

No podía moverse ni gritar por mucho que quería hacerlo.

Naruto quedó inconsciente.

Al despertar el dolor había desparecido, el niño reconoció su habitación y pudo ver por la ventana que aún no amanecía.

Saltó de la cama y corrió al cuarto de sus padres.

—no temas cariño, fue una pesadilla—le dijo su madre cuando le contó lo que le había pasado. Esa noche durmió con ellos, seguro de que aquello había sido un mal sueño.

. . . . .

Es normal que a cierta edad algunos niños tengan amigos imaginarios, pero a Kushina y Minato no le gustaba nada que su hijo estuviera siempre hablando solo.

Cada vez que le preguntaban cómo se llamaba su amigo. Su hijo les decía:

—No sé cómo se llama, y no quiede sed mi amigo.

En una semana dejaron de oír a Naruto hablar solo, eso era bueno, el amigo imaginario había desaparecido.

Pero no fue así.

Solo que a él no le gustaba que el niño hablara tanto, así que lo mando a callar.

. . . . .

Todo parecía ir bien por unos días.

Los Namikase seguían su rutina, Minato iba a la oficina, su jefe Sarutobi lo había nombrado vicepresidente de la compañía así que últimamente tenía más trabajo.

Kushina dejaba a Naruto en el parvulario y se iba al hospital donde era voluntaria.

Debieron ver la cara de ambos padres cuando los llamaron diciendo que su hijo había escalado un árbol y caído de este.

El personal de la escuela lo llevó al hospital donde Kushina se encontraba, la maestra le dijo que no vieron cuando el niño subió al árbol.

Y era un árbol grande.

Algunos niños dijeron que escucharon como se rompían sus huesos. Naruto lloró mucho, según la cuidadora se había roto el brazo.

Cuando llegaron al hospital el niño ya no lloraba, decía que estaba bien y quería volver a jugar.

Su madre lo acompaño a que lo revisaran, poco después llego su padre preocupado.

Según el medico, Naruto estaba perfecto, todo estaba en orden y era un niño muy sano, seguro del susto habían exagerado las cosas;

Eso fue un alivio para los padres.

Pero bueno, las cosas no terminarían ahí, apenas eran el comienzo.


Agradezco sus comentarios y espero que les haya gustado.