los personajes de naruto no pertenecen, son propiedad de kishimoto.

Por cierto, la historia tiene nuevo arte de portada hecho por yo de mi, muestra un poco del concepto de la trama y lo que depara el futuro ¬¬

Bien...

Aquí el cuarto capítulo, espero que le guste

o tal vez no.

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Capítulo 4 (Malum)

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"¿crees que me compren por fin la bicicleta?"

"Mmm..."

"yo creo que si" sonrió el niño emocionado

"Lo que digas, solo baja de una vez, alguien puede verte y sabes que no…"

"no te gusta que los humanos se enteren de ti" dijo el niño que se encontraba arriba de un árbol en la escuela, era la hora del almuerzo y el decidió tomarlo ahí arriba, total, Ayame nee-chan no había ido ese día.

El árbol era muy alto, y no parecía nada fácil de escalar.

Miró si no venía nadie, y bajó lo más rápido que pudo.

"vuelves a interrumpirme y te arrepentirás"

"lo siento, pero siempre dices lo mismo"

"¡hmp!"

"eres un amargado, kurama"

"y tú una molestia"

"eres malo, si pudiera, no te invitaría a mi cumpleaños" el niño caminaba cruzado de brazos, con algo de altanería en sus palabras.

"pero no puedes"

Entonces dio una pataleta en el suelo a modo de berrinche, Kurama siempre le ganaba en todas las discusiones, eso no era justo.

Volvió a su aula terminando el receso, cómo siempre nadie le habló, el ya no había vuelto a hablar con Kurama en público, pero ni eso quito el hecho de ser el apestado del salón, tal vez el que lo defendiera siempre una niña no ayudaba.

Pero nada lo haría ponerse de malas, mañana seria su cumpleaños y vendría su padrino a visitarlo, su madre prometió hacerle un pastel de chocolate y estaba más que seguro que le darían la bicicleta.

En otra parte, dos hombres se dirigían a una casa donde un hombre rubio y una mujer pelirroja sacaban una bicicleta del auto.

La pareja entró a la casa, metieron la bicicleta en un armario, y encendieron el televisor para ver una película, él preparaba palomitas de maíz mientras ella escogía lo que iban a ver.

El timbre sonó.

Kushina se levantó para ver quién era.

—¿puedo ayudarlos?—miró extrañada a los hombres de traje negro.

—¿son la familia Namikase?

—¿pasa algo?—preguntó ella con cautela.

—¿les suena el nombre… Orochimaru?

—¿Por qué?

—¿Cuándo fue la última vez que lo vieron?

Ella entrecerró los ojos ante la pregunta.

—¡¿Quién es Kushina?!-habló Minato desde la cocina.

Kushina no dejaba de mirar a los dos hombres.

Habia varias preguntas, nadie quería dar respuestas.

—¿Quiénes son ustedes y qué es lo que quieren?—preguntó ella ya harta de la situación, Minato llego para ver que ocurría, no eran policías de eso estaba seguro el matrimonio.

—tienen un hijo pequeño ¿cierto? ¿Naruto?—preguntó uno de los hombres.

—llamaré a la policía—habló Minato con expresión severa, no le gustaba para nada la situación.

Los hombres sonrieron.

—no es necesario, lamentamos las molestias, nos retiramos, buenas tardes—dieron media vuelta y se fueron.

—llama a la escuela de Naruto, di que iremos por él temprano—le dijo Minato a su esposa, ella asintió y fue por el teléfono mientras el buscaba las llaves del auto.

En otro lugar, dentro de un auto negro, los hombres de traje conversaban. Uno de ellos conducía mientras el otro leía unos documentos.

—¿crees que lo hizo?

—estoy seguro que no quiso perder la oportunidad después de que se llevó el libro, conociéndolo tal vez lo logro.

—mmm... no estoy tan seguro.

—no debemos arriesgarnos—le contestó el otro encogiéndose de hombros.

—¿al menos están seguros de qué es el hijo de esa pareja?

—probablemente, nuestros informes dicen que vino aquí en más de 4 ocasiones, la primera hace más de 6 años, la segunda hace 3, la tercera hace 2 y la última hace una semana. Obviamente tiene algo importante aquí, y el hijo de esa parejita cumple con las características de los que el utilizaba en sus experimentos.

—supongo que tienes razón, pero el que sea tan descuidado… no debió ser tan fácil encontrarlo, además, todos los demás fueron un fracaso, este es el que ha durado más y lo deja así de expuesto… algo no cuadra.

—sí, pero no creo que dure mucho, recuerda que ninguno dura tanto, aun así, lo necesitamos para el jefe si no recuperamos el libro.

El hombre del tatuaje en la mano suspiró.

—los otros niños eran huérfanos, este no… los padres son un obstáculo—dijo mientras guardaba los documentos en un portafolios.

—sí, lo son—habló el que conducía mientras giraba a la izquierda.

. . . . .

Naruto se encontraba en el asiento trasero del auto de sus padres, ellos estaban muy callados.

Cuando llegaron por él a la escuela se había alegrado mucho, más aún porque estaba en clases de matemáticas, pero ahora se sentía nervioso, ellos siempre le hacen preguntas de cómo estuvo su día, si tiene hambre o le cuentan cosas que pasaron en sus trabajos, pero ahora todo lo que había en el auto era un completo silencio.

"¿Qué crees que tengan mamá y papá?"

"no me interesa"

Llegaron a casa, mandaron a Naruto a quitarse el uniforme y lavarse las manos, fuera de eso otra vez reino el silencio.

Mientras estaba en su cuarto pudo oír lo que decían sus padres en la cocina, hablaban bajito, casi susurrando, pero él los escuchaba claramente.

quisiera decir que solo estamos paranoicos— era la voz de su padre

esto no me da buena espina Mina-chan

a mí tampoco, ¿te preguntaron algo más?

no, solo si conocíamos a Orochimaru y cuando fue la última vez que lo vimos… si ese hombre está relacionado con esos tipos ¿Por qué vienen con nosotros? Él solo ha venido una vez a nuestra casa.

no tengo idea, le eh estado marcando a Jiraya-san para preguntar si sabe algo, pero no contesta, debe estar viajando... ¿Por qué mencionaron a Naruto?

¿crees que debemos llamar a la policía?

¿y que les vamos a decir? No hicieron nada ilegal, no hay motivo, pero aun así, no puedo quitarme esta preocupación…

"hmp! Humanos, solo saben molestar" Kurama habló distrayendo al niño, se notaba molesto, más de lo normal, su voz sonó mas como un gruñido.

"¿sabes quiénes son?" Naruto tenía miedo, como se comportaron sus padres y el que mencionaran al que lo unió a Kurama de esa manera solo hacía que le dieran ganas de llorar.

"no, pero puedo asegurar que son otros de la lista de idiotas que quieren poder"

Poder, poder, a Naruto ya le dolía la cabeza de escuchar esa palabra, si el poder causaba tantos problemas Naruto prefería nunca tenerlo.

. . . . .

La cena estuvo en silencio la mayor parte del tiempo, Naruto no sabía que decir; de vez en cuando sus padres trataban de relajar la situación intentando conversar sobre su cumpleaños, pero después de unas cuantas palabras la mesa quedaba en silencio otra vez, el único ruido que se escuchaba era el choque de los cubiertos contra los platos.

La incomoda cena termino y lo mandaron a dormir.

A Naruto le costó trabajo quedarse dormido, seguía escuchando a su padre marcarle a su padrino, y su madre dar golpecitos con las uñas en la mesa. Tenía miedo, pero al final el sueño lo venció.

Habían pasado unas horas desde que se quedó dormido cuando escucho un ruido extraño, hubo un golpe, él se incorporó rápidamente con la respiración exaltada.

—¿mamá?... ¿papá?

Escucho pasos apresurados que subían las escaleras y se acercaban a su habitación.

"Vete"

"¿Por qué, qué hay de mis padres?

"Solo lárgate ahora"

"No"

"¡Niño estúpido!"

En ese momento la puerta se abrió de golpe. Naruto dejó escapar un suspiro de alivio.

Era su madre.

Ella tenía una mano en la boca como reteniendo un grito y los ojos muy húmedos.

—¿mami? ¿Qué pas…

—…Naruto—su voz sonó más como un jadeo.

Ella tenía el teléfono en la mano y marcaba desesperadamente. El niño oyó que subían las escaleras y rápidamente salió de la cama y se abrazó a su madre.

Ella aún seguía marcando. Parecía que no había línea.

Naruto no entendía nada.

Kushina miro la ventana, se acercó y la abrió, asomó la cabeza y se mordió el labio cuando vio que era demasiado alto para el niño. Soltó un gruñido y corrió hacía un mueble que empujó para trabar la puerta.

Naruto comenzó a llorar.

—mamá... ¿Qué pasa? ¿Y papá?

Kushina lo miró, se agachó a su altura, lo abrazó y le habló bajito.

—shhh... todo saldrá bien bebe, no tengas miedo, mamá va a cuidarte, ¿confías en mamá?

Naruto asintió.

–papi y yo te amamos, y ahora queremos que seas valiente y hagas todo lo que te diga ¿lo harás?

Naruto asintió asustado.

El sonido de pasos cada vez mas cerca hizo que el corazón de ambos saltara.

Su madre lo tomó de los hombros.

—Quiero que te escondas y no hagas ningún ruido pase lo que pase ¿ok? NINGÚN ruido, Naruto.

El niño asintió y se metió debajo de la cama, vio cómo su madre revolvia entre sus cosas buscando algo; Kushina encontró un bate, se colocó cerca de la puerta mientras lo empuñaba.

Ella le hizo una seña a Naruto llevándose el dedo índice a los labios pidiendo que guardara silencio.

El niño cubrió su boca con ambas manos.

La puerta se abrió de golpe y el mueble cayó, dos hombres vestidos de traje negro entraron, uno tenia un tatuaje de nube roja en el cuello y el otro en la mano.

Naruto apretó con mas fuerza su boca.

¿Dónde estaba su padre?

. . . . .

Naruto habia visto películas; en ellas cuando un arma se dispara hace un fuerte sonido.

¡Bang, bang!

El arma que uno de los hombres disparó apenas y se escuchó, Naruto no estaba familiarizado con los silenciadores así que tardo en comprender por qué su madre sangraba tanto.

La sangre se mezclaba con su rojo cabello, y sus ojos que lo miraban fijamente se veían tan vacios.

Naruto nunca había visto ni olido tanta sangre en su vida y pensó que era un olor desagradable.

Uno de los hombres se puso de cuclillas aun con el arma en la mano y le hizo una seña al niño.

—no tengas miedo chico, solo ven, no te haremos daño—le dijo.

el otro hombre estaba parado frente a la cama a un lado de su madre, vio como sus zapatos pisaban el charco rojo que había en el piso.

Naruto no se movió, apenas y respiró.

Sintió como era tomado y jalado de los pies por el otro sujeto que lo levanto y lo tomo en brazos, Naruto no puso resistencia, no hizo nada.

Salíeron del cuarto y en ningún momento quitó la vista de su madre.

—lo siento campeón, era necesario—Decía el que lo cargaba mientras lo acomodaba para mirarlo a la cara.—ahora vendrás con nosotros, serás un buen niño y no harás escandalo ¿de acuerdo?

Naruto no dijo nada.

—¡muy bien, que obediente!—Dijo el otro hombre mientras le despeinaba el cabello.

Bajaron las escaleras y ahí en el pasillo yacía un cuerpo con el cabello rubio igual al de él sobre un gran charco, rojo, como el de madre.

Olia igual.

"están muertos"escuchó a Kurama

Naruto ya lo sabía, no era tan tonto. Pero… ¿Por qué?

Si habían muerto, eso significaba que ya no escucharía sus voces nunca más, ni los regaños de mamá, ni los consejos de papá, no volverían a hacer cosas juntos, no comería con ellos, no jugaría con ellos, no verían películas ni le ayudarían con su tarea, jamás los volvería a ver porque cuando la gente se muere ya no regresa nunca, eso ya se lo habían dicho. Pero... ¿Por qué sus padres?

Sus manos que estaban alrededor del cuello de quien lo cargaba empezaron a apretar la tela del saco.

Ellos le quitaron a sus padres y ahora se lo llevaban. No, no quería ir con ellos, eran malos, mataron a sus padres, por su culpa ahora estaba solo, tal vez también habían matado a su padrino. No se iría con ellos, los odiaba, de verdad los odiaba.

Quería que desaparecieran, que murieran como sus padres, quería que ellos también sangraran, quería matarlos.

Apretó los dientes con fuerza, las manos le temblaban y seguían apretando la ropa del hombre que lo cargaba. Quería matarlo, le quitó a su familia.

"hazlo"

Su cuerpo se tensó al escuchar eso

"ellos te quitaron a tu familia, es justo que tú les quites la vida, hazlo"

. . . . .

Estaban llegando a la puerta principal, cuando el sujeto que cargaba a Naruto se quedó rígido, el cuerpo del niño ardía cómo si tuviese fiebre, escuchó un ruido ahogado en su hombro donde Naruto reposaba la cabeza, como un gruñido.

Acomodo el cuerpo del niño para encararlo, sus ojos se abrieron completamente al contemplar esa mirada de ojos rojos y pupila rasgada. El niño le enseñaba los dientes cual animal a punto de lanzársele encima, las líneas en sus mejillas eran más notables y las uñas que le habían crecido se clavaban en su espalda. Por impulso arrojó al chico haciendo que cayera un par de metros de él.

—¡pero qué demonios!—gritó él que iba adelante que ya había abierto la puerta, entonces vio al niño subir en el barandal de la escalera sosteniéndose con manos y pies, los miraba con esas brazas que tenía por ojos, gruñia enseñando una dentadura con colmillos.

El hombre del tatuaje en la mano suspiró y negó con la cabeza.

—todo iba tan bien, campeón, ¿por qué el cambio?—hablaba mientras metía la mano en el saco, no saco ningún arma, el objeto en su mano parecía una especie de medallón plateado, era redondo, y tenía varios símbolos grabados—ahora tendremos que ponernos rudos, niño.

Naruto se lanzó contra el hombre cómo un animal salvaje, el medallón brillo y sintió un dolor en el pecho que lo hizo caer, el hombre se acercó con una sonrisa.

—Te dimos la oportunidad de hacer las cosas por las buenas, chico, pero te hiciste el difícil, esto es tu culpa—dijo mientras se agachaba balanceando el medallón frente al niño que tenía la mirada hacía abajo y temblaba.

–debiste cooperar con nosotros, mocoso–habló el otro.

–je je je/je je je– los hombres escucharon dos risas salir al mismo tiempo del menor, una normal e infantil y la otra demasiado profunda para ser la de un niño... O la de un humano.

—¿Qué te da tanta gracia pequeño?

Naruto levanto la cara, su sonrisa era demasiado grande que parecía doler.

—eso no los salvara, nada puede salvarlos ahora/eso no los salvara, nada puede salvarlos ahora.

El niño se incorporó rápidamente arrebatándole el medallón sin previó aviso, sorprendiendo a los adultos. Lo apretó hasta que se hizo pedazos en su mano, ni siquiera le importó el dolor que le causaba tenerlo cerca; el hombre retrocedió, su compañero sacó un arma que pronto le fue arrebatada y lanzada lejos.

La velocidad con la que el niño se movia era inaudita y su fuerza era intimidante.

Estaban indefensos frente a un monstruo.

El niño se había convertido en un maldito monstruo.

—mierda... debieron enviar a miembros de un rango superior—murmuró uno de ellos.

Después, todo se volvió rojo, completamente rojo.

. . . . .

Eran las 5 de la mañana cuando un hombre que salió a hacer su rutina diaria de ejercicio llamó a la policía cuando vio la puerta de la casa Namikase abierta y las ventanas rotas.

Cuando entraron a la casa solo encontraron un niño rubio de 7 años sentado en las escaleras con la vista perdida, el pijama azul manchado de sangre, había en sus manos, sus pies, incluso en su boca.

Había manchas en el piso, la pared y hasta en el techo.

Alrededor del niño había trozos de carne con tela adherida, manos, piernas, lo que parecían cabezas.

Y en la casa solo había dos cuerpos completos y reconocibles, el de Kushina y Minato Namikase.

Una ambulancia llegó para atender al niño, al parecer estaba completamente ileso, la sangre no era suya.

El pequeño no hablo ni se movió, solo veía a los oficiales ir y venir, todo se movía demasiado lento para sus ojos.

Sintió una mano temblorosa acariciarle el cabello, pero él no se movió.

– ¿Naruto?– era la voz de su padrino, se escuchaba ronca y apagada.

–…

–¿Naruto?–llamó otra vez, pero el niño no contestó.

–¿Naru…

–Me la compraron-habló por fin el niño.

–… ¿Qué?

–la bicicleta; es azul, tenía un gran moño naranja; la vi en el armario, la puerta estaba rota, ahí estaba, la que yo quería… pero no puedo usarla, papá no me enseñara a montarla, ya no- su voz se apagaba hasta sonar como un murmullo. No lloró.

Jiraya lo contempló, el niño parecía de papel, o de un cristal a punto de romperse, no, ya estaba roto. Lo abrazó cómo si de esa manera todas las piezas rotas pudieran volver a unirse. Él también sentía que se rompería, sólo venía a celebrar el cumpleaños de su ahijado y de repente encuentra todo ese infierno. Quería mucho a los padres del niño, Minato era como un hijo; sabía que tenía que ser fuerte para Naruto que ahora solo lo tenía a él.

La policía tuvo que interrogar al niño ya que era el único testigo; le repetían una y otra vez las preguntas pues lo que decía era imposible.

Era obvio que los padres fueron asesinados por armas de fuego, pero los otros cuerpos que no pudieron identificar no había forma de que el niño dijera la verdad, era imposible.

–¿quiénes lastimaron a tu papá y a tu mamá, Naruto?

Decían "lastimaron" cómo si él no entendiera que habian sido asesinados.

–los hombres que estaban en el pasillo.

–los que están…

–sí… ellos.

–¿Cuántos eran?

-dos

–¿a ellos qué les paso?

–los mate.

El oficial se frotaba el rostro frustrado, sabía que debía tener paciencia y considerar la situación del niño, pero ya se estaba cansando de esa respuesta.

–¿Qué les paso?-repitió frunciendo el ceño.

–...los mate–Naruto hablaba en voz baja mirando el suelo, su padrino estaba junto a él.

Jiraya tampoco podía creer lo que el niño decía.

Primero porque él era incapaz de tal cosa. Segundo, aquello no pudo haberlo hecho un niño. Tercero, no lo pudo hacer un humano.

–mira Naruto, es muy importante que hables con la verdad para que podamos ayudarte. Necesitamos saber que sucedió ahí adentro, se que es difícil para ti, pero trata de ser honesto.

–Querían llevarme, yo no me quería ir con ellos, mataron a mamá y a papá, por eso lo hice–decía con la voz quebrada a punto de llorar.

Jiraya quería que todo eso acabara, no era justo para Naruto que le hicieran revivir todo eso. El niño debía salir de ahí.

Uno de los oficiales sugirió que lo mejor era continuar con las preguntas cuando el niño estuviera en mejores condiciones, pero su compañero insistió en que entre más rapido mejor, no podían dejar que un psicópata anduviera por las calles.

–Naruto, entiendo que estes asustado, pero ahora estas a salvo, nadie te va a lastimar si dices la verdad, solo di lo que sabes y todo se acabará-habló Jiraya mientras ponía una mano en el hombro del niño. Naruto se apartó de él.

–¡Usted tampoco me cree! ¡Nadie me cree! ¡Yo lo hice! ¡Él me dijo que estaba bien hacerlo, que era justo! Pero cuando todo acabo me sentí mal, ¡no estaba bien! ¡Es malo! Y de todas formas mamá y papá no volvieron—lloró por fín el niño.

"no me culpes, tu querías hacerlo"

–¡no, no es cierto! ¡Es tu culpa! ¡Te odio!

Tanto los policías, como Jiraya miraron al niño preocupados, preguntándose a quien le hablaba.

"no me culpes a mí, niño estúpido"

–¡si es tu culpa! Por tu culpa mataron a mis papas! ¡todo es tu culpa! ¡Todo, todo!

"¿y que ahí del estúpido cara de serpiente?"

–¡también es su culpa! ¡De los dos! ¡Sal! ¡Vete!

El niño seguía gritándole a la nada tirado en el piso, nadie se atrevía a tocarlo.

—¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete! ¡Vete!...

Con sus puños comenzó a golpear su cabeza.

Jiraya no pudo más, trató de detenerlo, pero no pudo, el niño era más fuerte de lo que se veía.

Se necesitó la ayuda de 6 policías para sostenerlo y ponerle un sedante para que dejara de hacerse daño.

–¡que se vaya! ¡Sáquenlo! ¡Sáquenlo! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Quiero a mi mamá! ¡Quiero a mi mamá!

Al final cayó dormido llamando a sus padres.

Mientras se llevaban al niño en una camilla, los adultos no podían evitar pensar en lo difícil que fue sostenerlo.

Por un momento algunos pensaron que la idea de que él le había hecho 'eso' a esos hombres no era tan descabellada, pero nadie estuvo dispuesto a decirlo en voz alta.

Un especialista que fue llamado para atender al niño dijo que el trauma era demasiado fuerte, que necesitaba ayuda especial, que lo mejor sería internarlo temporalmente en un centro de ayuda para niños con problemas como el suyo para evitar que se volviera a hacer daño o alguna otra cosa.

–mi ahijado no está loco, tiene siete años y acaba de pasar por un infierno–sentenció Jiraya.

–tiene que entender que es lo mejor para el niño ahora, usted lo vio, el niño no está bien, según sus archivos escolares algunos maestros recomendaron que recibiera terapia por algunos insistentes.

–él, no, está, loco.–repitió Jiraya pausadamente y de forma severa.

–por supuesto que no lo está, pero entienda que el niño pasó por un trauma demasiado fuerte, necesita ayuda especial, hágalo por él si de verdad le preocupa.

–yo me hare cargo de él.

—señor, usted es un hombre mayor, soltero, sin ninguna experiencia cuidando niños, mucho menos uno en una situación como la de Naruto, su estilo de vida no es de mucha ayuda, sólo pienselo.

Jiraya no se molestó en responder, ignoró al hombre y dio media vuelta camino a la camilla donde estaba el niño durmiendo.

No, no iba a dejarlo, nunca.

. . . . .

A Naruto lo trasladaron al hospital para realizar un análisis más acertado pues podía tener contusiones internas que se habían pasado por alto.

El grito de una enfermera puso en alerta a todo el hospital.

Venía del cuarto de Naruto.

Jiraya y algunos policías que hablaban con él corrieron enseguida.

El niño no estaba en la cama, la ventana estaba abierta, y era el octavo piso.

El corazón casi se sale de su pecho.

Asomaron la cabeza esperando que no haya pasado lo que temían.

Naruto estaba caminando por la orilla de la ventana continua a su cuarto.

"¡si saltas te dolerá, estúpido!"

–¡cállate!–decía el niño con la mirada hacia abajo donde se veía el estacionamiento.

Tragó salivia, nunca antes había subido tan alto.

–¡Naruto!–Jiraya gritó–¡¿Qué haces?!

–me voy de aquí.

"ya te dije, no morirás, pero te dolerá, si serás idiota, no llegarás muy lejos con los huesos rotos"

–¡no pienso escucharte! ¡Tonto!

– Pero Naruto, no puedes hacer eso, escúchame por favor.– habló Jiraya.

Naruto negó rápidamente con la cabeza.

–¡No! No te lo decía a ti, se lo decía a él.

–¿a quién?

–a Kurama–dijo el niño; se arrepentía de no haberle contado nada a sus padres sobre el "huésped", tal vez si se lo hubiese dicho a alguien hubieran encontrado la manera de sacárselo, así no lo buscarían esos hombres y sus padres estarían vivos.

–¿Quién es Kurama, naruto? ¿es tu amigo?–Jiraya buscaba distraer al niño, los policías y enfermeras guardaban silencio, no querían que el niño se asustara. En el estacionamiento varias personas estaban reunidas viendo lo que pasaba, y alguien llamó a los bomberos.

–¡no! ¡No lo es!

–ok, ¿quieres bajar por favor?

–me quiero ir–dijo el niño que seguía mirando hacia abajo, ahora había mucha gente y de alguna manera se puso nervioso. Quería buscar a Orochimaru para decirle que todo era su culpa y obligarlo a que le sacara a Kurama.

–Naruto ¿Qué crees que diría tu mamá si viera lo que estás haciendo?

Naruto dejó de moverse.

¿Su madre? ella se enojaría mucho seguramente, siempre lo regañaba cuando se subía a un árbol alto, esto era peor, tal vez no le diría nada, solo le jalaría las orejas hasta dejárselas moradas.

–ella... ella se enojaría-contestó sintiendo ganas de llorar.

–no quieres que mamá se enoje ¿verdad?

Naruto negó con la cabeza.

–...no–las lágrimas empezaron a brotar.

–quieres que ella este feliz y tu papá también porque eres un buen niño ¿cierto?

Naruto asintió levemente.

–...si

–Ven Naruto.

Jiraya le tendió la mano, el niño la tomó y se abrazó a él.

Cuando Jiraya se dio vuelta, miró al doctor que le había dicho lo de la clínica y asintió.

Naruto se durmió pensando que ese era sin duda el peor cumpleaños de la historia.

. . . . .

Extra:

Ve por Naruto, yo los distraere.

¿y si estan armados?

tranquila, tu sólo preocupate por poner a salvo a muestro hijo.

Pero Minat...

shhh, se estan acercando, vete ahora, lleva el teléfono y sigue intentando.

sabes que no funciona, debieron cortar la línea ¡Sabia que debimos llamar a la policía!.

Eso ya no importa, ahora vete.

¡No!

Kushina... hazlo por Naruto.

Ella lo abrazó y al soltarlo comenzó a subir las escaleras.

¡Kushina!

Ella se detuvo y lo miró.

¡¿Que?!

te amo–le dijo él con una sonrisa.

¡no hables como si no nos fuésemos a volver a ver, idiota!

si, jaja, lo siento; ahora vete.

Ella no lo hizo de inmediato, corrió hacia él y lo besó profundamente.

también te amo–dijo al separarse.

Entonces ella se fue.

Minato tenia un mal presentimiento...

.


'Malum' es latín, significa Tragedia.

(sorprendentemente no tiene nada que ver con cierto "cantante" de reggaetón).

Sí, soy consiente del ser despreciable que soy.

No, no sere tan bastarda en todos los capítulos.

Por favor sientase libre de dejar sus amenazas de muerte en los comentarios.