Hola a todos, espero que os guste esta historia, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Los personajes están en forma humana no en animal.

Se agradecen comentarios y/o sugerencias, gracias y que lo disfruten.

~Capítulo 6 Inesperada primicia.~

Los primeros rayos del sol comenzaban a asomarse por el horizonte, las estrellas poco a poco iban desapareciendo a medida que el cielo se volvía de un color más claro. Con la llegada del amanecer, las gaviotas emprendían el vuelo emitiendo aquellos característicos sonidos alegres por ver a los peces saltando en el mar. Y la brisa marina parecía haberse calmado durante la noche, dando a entender que sería una agradable y calurosa mañana. Pero eso no significaba que fuera a ser un día perfecto, a medida que avanzase podía empeorar y llegar unas nubes de tormenta, tanto el mar como la costa podían tener un tiempo traicionero.

Eran momentos como estos por los que solía quedarse en tierra firme, el mundo era algo hermoso si uno se paraba a mirarlo. El sonido de las olas chocando contra las olas había estado presente todo el tiempo, volviendo aquel amanecer algo único, pero…otras veces vio los primeros rayos del sol despejando la noche y nunca fue tan especial como lo era en esa ocasión. ¿Acaso era así porque…? Mirando al peliverde, en algún momento termino quedándose dormido usando su hombro como almohada y su gabardina como si fuera una manta. Lucia con un rostro tan tranquilo que daba pena el despertarlo y sabía que si lo hacía este se volvería a ir al faro. Pero por su parte debía de volver con su tripulación, de seguro que ya habían descubierto que se marcho del camarote, y quien dormía era Perro. Era consciente que no podía decirle a nadie el secreto o más bien la maldición que tenía el peliverde, sentía la necesidad de protegerlo. Sonriendo de forma cálida al ver como este se removía un poco ocultando el rostro en su gabardina, no parecía que el ladrón estuviera por la labor de despertarse y a saber si tenía mal despertar. Era sabido por todos que los hermanos ladrones no es que durmieran mucho precisamente, por esa razón dejaría que siguiera durmiendo. No obstante, no dudo en tomarle en brazos, daba gracias de estar acostumbrado a sus patas de palo porque sino habría sido incapaz de levantarse con el contrario en sus brazos. Aun así, lo tuvo algo difícil. Desconocía en donde dejar al ladrón, podía llevarle a ese faro abandonado y buscar en donde dormía o podía llevárselo a su navío y rezar por no toparse con alguno de sus tripulantes. Emprendió el camino sin rumbo fijo, si Shifty despertaba mientras subían por ese camino rocoso oculto entre las rocas sin dudar le llevaría hasta el faro. Se fijo que cuando se transformó de nuevo en humano, la ropa le había desaparecido, posiblemente quedo rasgada en el mar, quien sabia, pero por esa razón no le dejaría en el suelo pues seguramente podría lastimarse en los pies. Aunque hubiese tomado esa mochila con forma de saco, donde estaba la ropa de recambio del ladrón, tendría que bajarlo o sentarlo en algún sitio para que pudiese vestirse en condiciones.

Le costo un mundo el poder encontrar donde dormía el peliverde pero finalmente había podido recostarle y taparle para que descansara tranquilamente ¿Quién imaginaria que un foco de faro roto pudiera arreglarse como una cama? Aquel chico cada vez le sorprendía más, era alguien bastante único y no lo decía por esa maldición que le convertía en tritón, sino por: su facilidad para aprender, su sigilo, su agilidad, incluso aguantar más de una noche entera sin dormir. Era algo que le sorprendía, él mismo intento aguantar más de dos noches sin dormir cuando estuvo en alta mar y acabo rendido en cubierta. Sin darse cuenta se había quedado viendo aquel rostro calmado y tranquilo, lucia tan hermoso… ¿Pero en qué demonios estaba pensando? Negando con la cabeza levemente, no tenia tiempo para pensar en porque tuvo esos pensamientos y porque su corazón latía de esa forma tan cálida. Acomodándose el sombrero al echarse el pelo para atrás, debía de irse a su barco antes de que ese deseo de estar al lado de Shifty aumentara aún más y le fuera imposible irse de su lado. Sin embargo, no dudo en dejarle su gabardina por encima, e incluso se armo de valor para darle un delicado beso en la frente.

A pesar de haberse quedado dormido por culpa del cansancio al nadar con esa cola de pez, estaba atento, como ladrón no podía permitirse el lujo de quedarse dormido profundamente, pero… al lado de ese pirata, estaba logrando lo que hacia mucho tiempo dejo de buscar, tranquilidad y descanso. Y debido a ese bienestar al sentir los rayos del sol se escondió de ellos al removerse un poco. Su cuerpo se negaba a despertarse y abandonar los brazos de Morfeo. En la lejanía comenzó a escuchar el latido de un corazón, era un sonido agradable, que le dibujaba una sonrisa en los labios. Para él no paso mucho tiempo cuando sintió como en una nube, fuera donde estuviese se encontraba cómodo. Mas no tardo en sentir algo en su frente que hizo que abriera un poco los parpados, solo unos milisegundos, pero fueron suficientes para que su cerebro viera a Russell y se calmara. Estaba confiando en él y en sus palabras, pero algo le decía que muy pronto le iba a volver a ver.

A medida que se alejaba de ese apartado lugar donde dejo al ladrón, la tranquilidad estaba siendo sustituida por el bullicio del puerto. No era de extrañar que desde primera hora de la mañana se escuchara todo ese ajetreo, aunque si admitía que era más de lo normal. Los marineros o pescadores solían ser los alborotadores porque los piratas tendían a estar durmiendo por culpa del ron, a no ser que esa mañana salieran a mar abierto. Sin embargo, no era el mismo bullicio de siempre, era uno diferente como si un banco de turistas se hubiese apelotonado en el puerto.
El pirata no tardo en ver a decenas de periodistas y cámaras, no entendía que era lo que pasaba ¿Acaso algún busca tesoros había encontrado algo de suma importancia? Opto por no meterse en esos asuntos, los hombres y mujeres de tierra firme eran muy diferentes a los de la mar. Pero su mente no paraba de pensar en el ladrón y en aquella cola de tritón, fue un gran día y una grandiosa noche, en la cual no solo se gano la amistad de Shifty sino que también pudo ayudarle y enseñarle a nadar. Pero le preocupaba que el peliverde se quedase sin suerte y terminara siendo apresado, capturándolo y expuesto como un animal de feria. Esa imagen le rompía el corazón, debía de pensar algo cuando se fuera a alta mar para evitar que ocurriese algo así. Se vio obligado a salir de sus pensamientos cuando llegó al barco y todos sus tripulantes se arremolinaron a su alrededor. Era consciente que se largo y les dejo a todos preocupados, pero creyó que sus camaradas se habían terminado yendo a la taberna a beber o saciar su apetito carnal. En menos de un minuto aquello se volvió en un gallinero fuera de control, todos hablando a la vez sin poder entender nada de lo que estaban diciendo. A veces le daban ganas de arrancarles a todos la lengua o de tirarlos por la tabla a los tiburones.

– ¡Cállense! ¡Hablen de uno en uno, sucias sanguijuelas! –Gritó Russell llegando al borde de su corta paciencia.

El silencio se hizo presente en todo el navío, reinaba una calma extraña.

–Capitán, usted tenía razón. –Dijo Wildfred, segundo de abordo, tomando la palabra de los tripulantes, quienes no tardaron en apoyarlo. –Y por eso le pedimos perdón, no debimos desconfiar de su palabra. –

– ¿Qué? –Alzando una ceja al escucharle, no entendía de que estaba hablando pues su cerebro no estaba asimilando la situación. – ¿A qué te refieres, Wildfred? –

–A que esa sucia rata callejera de Shifty, ¡Es una sirena! –

Palideció al oír esas palabras y más aun al ver como todos comenzaban a murmurar. – ¡No digan sandeces! Lo habéis soñado o como sucios lameculos no queréis llevarme la contraria. –

Todos se miraron entre ellos, sabían que su capitán debía de estar diciendo eso por como le trataron el otro día.

–¡Guau!¡Capitán! –Ladró Perro emocionado saliendo del camarote. – ¡Mira! ¡Ahora todos le creerán! –

Russell le miro atónito al ver que traía el periódico mientras que el resto de la tripulación reía, no podía creerse lo que veía su ojo, en la primicia estaba Shifty en forma de tritón nadando solo, de seguro fue cuando comenzó a nadar solo. – ¿Por qué…? ¿Cómo…? –

–Cuando desapareció ayer, al no encontrarle, Splendid se nos acercó y le pedimos ayuda, capitán. Seguramente el periodista que persigue siempre al héroe para hacerle fotos y se chocó con tal hallazgo, al menos el nombre del fotógrafo que hay bajo la imagen es del mismo. –Explicó Wildfred mirando a su capitán un poco preocupado por su desorientación.

Por su culpa el ladrón había quedado expuesto y estaba seguro que esos periodistas estaban buscándolo, tarde o temprano encontrarían la playa. Debía de advertir a Shifty antes de que despertase y lograran dar con él.

Veía como Russell no estaba tan contento como se imaginaron e incluso se atrevía a decir que estaba algo pálido, de seguro que había aceptado que fue un sueño o algún delirio por ese supuesto golpe de calor. – ¿Capitán?... –

–Debemos protegerlo. –Dijo Russell con tono decidido, dando a entender que era más una orden que una sugerencia.

Ya debía de ser mediodía pues el sol estaba demasiado alto, lo suficiente como para lograr molestar al peliverde, quien muy molesto estaba saliendo del mundo de los sueños. Era raro que durmiera tanto, de normal solía dormir escasamente unas cuatro horas como mucho, a veces incluso mal dormidas. Pero al estar con el pirata aprendiendo a nadar y a usar sus poderes hasta bien entrada la madrugada, hizo que terminara confiando en él. Lo admitía dejo de estar alerta y de estar tan tenso, lo cual hizo que incluso lo pasara bien a pesar de esa odiosa maldición. Sin embargo, cuando logro abrir los parpados se topó con unos cuantos rostros enfrente de él. Automáticamente un sonoro grito salió desde lo más profundo de su garganta al mismo tiempo que se tapaba, por suerte el grito no duro mucho al ser invadido por la ira. Ese desgraciado mal parido de Russell se fue de la lengua. Se maldecía a si mismo por haber confiado en ese pirata asqueroso, pero sería la última vez que confiara en alguien que no fuera Lifty.

– ¡Largo de aquí! –Gritando enojado, aún estaba de cintura para abajo desnudo y no iba a dejar que les pasara por la mente la idea de aprovechar el momento y satisfacer deseos carnales.

Habían ido a ver al peliverde por curiosidad, su capitán les ordenó protegerle pero querían ver con sus propios ojos a un ser mitológico marino. Con lo que no contaron fue con que el ladrón despertara de su sueño y les pillara con las manos en la masa. Aún no comprendían del todo porque Russell quería protegerlo, siendo que esa rata callejera nunca desistió en robarles. Pero en cuestión de milisegundos el muchacho tras ese grito que les dejo medio sordos, les comenzó a tirar cosas. No podían contraatacar porque el capitán fue más que claro con lo de no hacerle daño, solo podían defenderse ¡Y no solo estaba tirando almohadas, también libros y otros objetos! Intentaban hablar con él para calmarlo, explicarle lo que ocurría, porque estaban ahí, pero en cuanto abrían la boca para articular una palabra les arrojaba algo con más fuerza. Lo peor es que estaban alejándose de las escaleras del faro para bajar y así poder huir. Había que ver el carácter que tenía el hermano mayor de los gemelos, les hacía recordar a Russell cuando estaba en uno de esos pésimos días, en donde su humor era peor que el del mismo diablo. Pero nunca imaginaron que Shifty pudiese igualarlo y aun así daban gracias de que el contrario no tuviera cosas punzantes o alguna arma y recibieran únicamente almohadas, algún que otro vaso…e insultos, eso no faltaba cada dos palabras que decía el contrario.

Russell no sabía que estaba pasando arriba pero no dudo en ir a comprobarlo personalmente cuando escucho la voz del peliverde gritando seguido de unos sonoros golpes ¿Qué estaba pasando ahí arriba? En menos de dos segundos se imaginó que era lo que estaba ocurriendo, esos malnacidos de sus tripulantes se iban a enterar de las consecuencias que atraía el desobedecerle ¿Acaso no fue claro con sus órdenes? Se veía hablándoles como si fueran los más tontos del mundo para ver si así lograba que se les metiera en esas cabezas huecas que tenían de adorno. Nada más llegar hasta arriba del faro pudo ver a Shifty con su gabardina tapándole hasta los tobillos, se veía hermoso y aún más como amenazaba a sus tripulantes encogidos en el suelo. La risa no tardó en hacerse presente, aquella situación le resultaba muy familiar y chistosa, pero fue a ayudar a sus camaradas y sacarles de la ira del ladrón. Aunque bien pensado se lo tenían más que merecido. Acercándose hasta poder poner su mano encima de uno de los hombros del peliverde, logrando que se girase un poco para mirarle.

–Deberían pedirle perdón, ratas asquerosas. ¿Acaso no les ordene que le dejasen en paz mientras le protegíamos? –Hablando con seriedad y severidad, mirando a sus tripulantes con el ceño fruncido dejando notar que no estaba para nada contento.

Nada más sentir aquella mano sobre su hombro se giró para ver quién era esta vez. Estaba listo para golpear a quien fuera que estuviese detrás de él. Pero al ver quien era, la ira que inundaba su cuerpo solo aumento. – ¡Tú! ¡¿TANTO TE COSTABA TENER LA PUTA BOCA CERRADA?! –

La tripulación de Russell seguía atemorizada pensando que se encontraban entre dos demonios y no iban a salir bien parado. Pero aprovecharon que el ladrón se encaró a su capitán para irse de allí. Eran cosas que debían de solucionar entre ellos y por si acaso llegaban a las manos que no terminaran recibiendo por ambas partes.

–Tranquilo, Shifty, no es lo que piensas. –Le iba a tocar calmar al contrario aunque le gustaba ese temperamento.

Ni se había dado cuenta que esos cobardes que interrumpieron su sueño se habían largado. – ¡¿Qué no es lo que pienso?! ¿Acaso no abriste esa bocaza que tienes? ¿O estas diciéndome que tu maldita tripulación es vidente? –Estaba realmente molesto y enfadado, nunca debió de confiar en él.

– ¡Ellos…! –Llevándose los dedos a la sien para calmarse un poco. Shifty estaba en su derecho de enfadarse aunque nunca rompió su palabra y esperaba poder explicárselo sin llegar a enojarse con este.

– ¡¿Ellos qué?! ¡Venga, ilumíname! –Exigió al ver que se callaba.

Respiro profundamente antes de poner su mano y su garfio de nuevo sobre los hombros del contrario. –Ellos estaban preocupados, le contaron a Splendid que yo tuve delirios y temían que me hubiese dado otro golpe de calor. Pero el periodista que sigue siempre al héroe nos tuvo que ver en la playa y saco una foto… –Estaba explicándoselo cuando de repente fue interrumpido.

– ¡¿QUÉ?! ¡¿UNA FOTO?! –Ahora si estaba alarmado por la situación. – ¡Debo irme! Esa puta polilla azul… ¡Se va a enterar! –

Vio como el peliverde se alejaba a paso rápido para vestirse y recoger sus cosas. – ¡Tranquilo, Shifty! Fue el reportero, no… –

– ¡Ese reportero es Splendid, idiota! ¿Qué acaso no ves que son iguales? Esta imitando a un superhéroe de un comic que también empieza por "S". –Se aprovechó de esa gabardina para impedir que le viera desnudo porque de nuevo se percató de ese detalle al irse vistiendo.

Parpadeo varias veces ante esa información, ahora le encajaban muchas cosas por ejemplo que fuera el único que llegase a tiempo para ver al héroe en acción. –Por las barbas de Neptuno… –Susurró sorprendido.

–Esta maldita ciudad solo esta ciega cuando le viene bien a los demás. –Comenzando a maldecir a cada uno de los habitantes pero sobre todo a esa rata voladora.

No sabía porque pero no soportaba ver así al peliverde. Se acercó para tomarle aquel saco y detenerle. –Shifty, no te preocupes, dije que te ayudaría y soy un pirata de palabra. –

– ¡¿Y cómo piensas esconderme de toda la ciudad?! –Palideció por unos segundos al recordar a alguien. –Lifty… –No pudo contener la rabia y le propino un golpe a donde dormía. – ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡No quería que se enterase así! –

En lugar de lograr que se calmara estaba consiguiendo el efecto contrario. Termino abrazándole por la espalda para detenerle. –Cálmate, ya no puedes hacer nada, solo intentar explicárselo. Estoy seguro que lo entenderá. –Haciendo que se girase para hundirle el rostro en su pecho. –Y si es necesario te esconderé del mundo entero haciendo alguna locura. ¡Pero por Poseidón te prometo que no dejare que te ocurra algo!–

Todo su cuerpo se tensó ante ese abrazo, ¿Por qué hacía todo eso el pirata? ¿Qué era lo que buscaba a cambio? Lo desconocía pero esas palabras por alguna razón le lograron calmar un poco. –Eso espero, no quiero que piense que no confió en él…Y espero que cumplas tu palabra, sino… ¡Te enteraras! –

No pudo evitar reír a carcajada limpia por esa amenaza del peliverde. –Si no cumplo con mi palabra, te dejo quedarte con toda mi parte de los tesoros que encuentre en lo que me queda de vida. –

–Trato hecho. –Apartándose un poco de Russell, quien no le dejo de abrazar hasta ese momento.

Nuevamente rio por unos segundos dejando que el abrazo diera por finalizado. –Anda, vístete tranquilo y baja a comer algo. Mis tripulantes están limpiando este cuchitril y buscando una forma de que puedas ir al mar al anochecer. –

Comentándoselo para que no se sorprendiera si veía a más gente. Ahora Shifty sabía nadar con esa cola de pez de color verde esmeralda y no tenía por qué quedarse en la playa, aun así intentaría evitar medidas drásticas como tirarlo por la ventana del faro para que llegase al mar. Tenían que pensar en cómo sacarle de allí y que pudiese sumergirse en el agua salada. Desconocía que pasaba si no lo lograba pero no iba a arriesgarse a que algo malo le ocurriese. Su corazón con solo pensar que podía acabar en una pecera de laboratorio, se le comprimía hasta tal punto que no podía disimular su preocupación. Pero tenía que centrarse e idear el plan perfecto para no perderle ¿Perderle? Suspirando con levedad por ese pensamiento nada mas llegar a la planta baja, sin percatarse que Peste estaba mirándole con una pilla sonrisa antes de marcharse al mismo tiempo que negaba levemente con la cabeza. Yéndose a la que iba a ser su habitación privada y también despacho para poder pensar sin el ruido que estaba haciendo su tripulación. Apuntaría cada idea, cada plan que pasara por su mente, la necesidad de proteger a Shifty cada minuto que pasaba era más fuerte. No entendía porque tenía esos sentimientos pero suponía que eran por la amistad que tenían. Aun así a su mente venia la imagen del rostro del ladrón, con esa ladina sonrisa y esa mirada profunda envuelta en misterio. Un recuerdo que lograba acelerar su frío corazón y le hacía sacar fuerzas y energías para hacer lo que se propusiera. Solo Poseidón sabría por qué se sentía así y solo él sabría si saldrían victoriosos de lo que se les avecinaba o no.

…..

Notas de Shifty Braginski (Autor):

¿Cómo lograran ayudar a Shifty? ¿Terminaran tirándole por el ventanal del faro? ¿Qué pasara si el ladrón no llega al mar a tiempo? Estas preguntas y muchas más serán respondidas.

Soy consciente que esta serie ya no esta tan de moda, pero aún tengo muchas historias que escribir con ellos y pienso seguir escribiendo Happy Tree Friends mientras escribo de otras series y acabo fics. Y agradezco a todos aquellos que la leen, aunque no seamos muchos con que solo haya uno leyendo soy feliz.

Espero que a alguien le guste y os haya gustado este capítulo, se admiten críticas, sugerencias…Como he dicho antes los personajes no me pertenecen pero si la historia que cree con ellos.