Año nuevo, capítulo nuevo.

Naruto no es mio, ¿no me creen? Pues google los sacará de dudas.


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Capítulo 5 (Yoake)

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Jiraya ya había tomado la decisión de internar a Naruto temporalmente en la clínica infantil. La idea de hacerlo seguía pareciendole desagradable, pero despues del incidente no se sentía seguro de su capacidad para mantenerlo a salvo.

Se suponía que solo sería algo temporal, diagnosticarian al niño, se darían cuenta que no habia nada fuera de lo normal en él y le cerraría la boca al estúpido inepto que se hacía llamar "especialista".

Ese era el plan.

Por desgracia, las cosas no saldrían de ese modo.

¿La razón?

Pruebas de laboratorio.

. . . . .

Había pasado una semana desde la tragedia. Después de los análisis forense los cuerpos de Minato y Kushina fueron devueltos a sus familiares, en este caso, Jiraiya, como tutor legal del niño.

Era irónicamente triste, cuando el escritor se decidió en hacer un testamento tenía claro que le dejaría todo a Minato y su familia.

Y ahora Minato y Kushina estaban muertos y le habían dejado a él lo más valioso que tenían, a Naruto.

El niño no pudo ir al funeral, el seguía en el hospital; el terapeuta que lo atendía le recomendó a Jiraiya no llevarlo pues el niño podría sufrir otro episodio que era mejor evitar; además, él ya los había visto morir,

No hacía falta otro cierre.

Varios amigos y conocidos de los Namikase asistieron al funeral, todos le dieron el pésame a Jiraiya y muchos preguntaron por Naruto, él solo decía que el niño estaba estable.

Nadie sabía casi nada de lo que sucedió con el matrimonio, solo que dos hombres entraron a su casa una noche para matarlos y que el niño lo vio todo.

Las razones eran desconocidas, y lo que ocurrió a los asesinos también.

La policía había sido muy discreta con lo que paso en realidad.

De los presentes en el funeral y que conocían lo que de verdad paso, eran Jiraya y Sarutobi, quien tenía una gran amistad con ambos.

También Fugaku Uchiha, él era el agente a cargo del departamento de investigación de Konoha, e incluso sabia un poco más que pronto le revelaría a Jiraya.

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Fugaku conoció a Minato en su juventud, Konoha no era una ciudad muy grande, estudiaron juntos, incluso puede decirse que llegaron a ser amigos; por ciertas razones se distanciaron con el tiempo y tenían años de no hablarse, más nunca se tuvieron ningún tipo de rencor. Cuando se enteró de su muerte aquella mañana no pudo más que lamentarse y sorprenderse, jamás pensó que alguien quisiera hacerle daño y mucho menos llegar a matar a Minato o su familia. Era cierto que al ser vicepresidente de una de las compañías más importantes de Japón tenía una buena posición económica, claro que Minato nunca había sido ostentoso, mas no parecía que fueran tras su dinero.

Y luego esos cuerpos mutilados en la casa y que al parecer eran los asesinos, pero ¿Quién los había matado a ellos? Y ¿Cómo y por qué de esa manera? Era lo que se preguntaba Fugaku desde el primer día.

También le conmociono lo del niño. Era más o menos de la edad de uno de sus hijos.

Según el informe que se le dio de parte de los policías que fueron enviados a la escena del crimen, encontraron al pequeño en medio de los cuerpos mutilados, manchado de sangre que no era suya, él estaba intacto, también decía que durante un pequeño interrogatorio que le realizaron antes de mandarlo al hospital, el niño dijo que los cuerpos mutilados eran de los asesinos de sus padres, y que él los había matado.

Eso era imposible, sin embrago, el niño era el único testigo; también se le informo del comportamiento que tuvo durante el interrogatorio y que necesitaron de 7 personas para someterlo, y despues... lo ocurrido en el hospital.

La cabeza le dolió después de leer todo eso.

Cuando estuvo en la casa Namikase un escalofrío le recorrió la espina dorsal. No era nada a lo que estuviera acostumbrado, ni siquiera creía que una situación asi haya pasado antes o siquiera fuese posible.

Sintió lastima por el niño que había tenido que ver todo eso, simplemente era espantoso; no era para menos que pasará por un desequilibrio mental, ni un adulto podria salir con la cordura intacta de una experiencia asi.

La confesión del menor no era válida, incluso si estuviera estable, nadie con sentido común la creería; tenían que esperar a los resultados de laboratorio y el forense para tener una idea de que carajos sucedió esa madrugada.

Y los resultados habían llegado esa mañana, Fugaku los tenía en la mano.

El ya los había leído, una y otra, y otra vez, esperando que algo estuviera mal en ellos, el mas mínimo error por ridículo que fuera, pues no creía lo que decían.

Incluso se atrevió a ir directo con los médicos forenses para discutir si no habian pasado por alto alguna cosa, una equivocación, lo que sea.

No habia error, las pruebas eran indiscutibles, sabían lo que había pasado, por extraordinario que pareciera.

Y ahora Fugaku tenía que mostrarles los resultados a Jiraiya como tutor legal del niño.

. . . . .

Cuando el Uchiha llego al cementerio, todo había terminado, la gente comenzaba a marcharse, vio a Jiraiya hablar con un hombre que traía a una niña de no más de 11 años que estaba llorando, tal vez amigos de la familia.

Se acercó a ellos.

—Jiraiya-san

Habló Fugaku al llegar junto a él.

—bueno, Ayame y yo nos retiramos Jiraiya-san, lo que sea recuerde que aquí estamos—dijo el hombre que traía a la niña

—sí, adiós, debo atender al oficial, gracias por venir.

El hombre y la niña se marcharon, Fugaku miraba a Jiraiya mientras apretaba con fuerzas el sobre dónde venían los resultados.

—¿en qué puedo ayudarlo agente Uchiha? ¿Es sobre el caso?

Fugaku asintió.

—antes que nada, siento mucho lo que paso, Minato y su esposa no lo merecían.

—no, no lo hacian—dijo Jiraiya mientras cerraba los ojos para después sostenerle la mirada.

—Jiraiya-san, Tengo los resultados de las pruebas de laboratorio.

—¿y bien?

—Naruto… el mató a esos hombres.

—Uchiha, si es una broma creame que no estoy de humor para una.

"Esto será didicil..."pensó Fugaku.

—créame, yo también lo pensé, pero no es así; según la declaración del niño y…

—¡la declaración no cuenta, él no sabía lo que decía! Es absurdo.

—lo sé, sin embargo las pruebas de laboratorio no mienten, la sangre que el niño tenía en sus ropas era de las víctimas, también había restos de piel en sus uñas. En cuanto a los cuerpos... encontramos sus huellas en ellos, también hay marcas de estrangulamiento y no son manos de un adulto, tenían mordidas en algunas partes…. De Naruto; revisamos la casa, cada centímetro para estar seguros y no encontramos rastros de otra persona que no sean la de los cuerpos y el niño. Contando su declaración…. Sé que es difícil de creer, a mí me cuesta trabajo hacerlo, pero la única explicación que hay hasta el momento es que Naruto lo hizo.

—….tiene 7 años.

—lo se… también sé que usted junto con 6 policías entrenados no podían someterlo.

El hijo mayor de Fugaku era bueno en artes marciales, a sus 12 años podía noquear a una persona adulta sin problema, pero de eso a lo que discutían, había una gran diferencia, una monstruosa diferencia.

—pero es un niño... ¿Qué pasara con él?—Jiraiya no podía procesar completamente lo que Fugaku le dijo, pero tenía que preocuparse por la seguridad del niño. Todo era una locura.

—dada las circunstancias, obviamente no ira a la correccional de menores, es demasiado joven, incluso para eso… tengo entendido que planea internarlo en una clínica infantil ¿cierto?

Jiraiya asintió.

—tenemos que hablar con el terapeuta que está atendiendo al niño.

—si… sobre esto… no debe saberlo nadie, arruinaría la vida de Naruto aún más, no quiero que…

—descuide, seguiremos actuando con discreción por el bien del niño, incluso con las pruebas la idea de que él lo haya hecho es descabellada y le juro que seguiré investigando.

Jiraiya asintió.

—los cuerpos… ¿saben ya quiénes son?

Fugaku nego con la cabeza.

—no, no pudimos identificarlos, no hay nada sobre ellos en el sistema, quien sea que hayan sido, tal vez nunca lo sabremos.

. . . . .

El Uchiha se había marchado dejando a Jiraiya con los pensamientos hechos una tempestad en su cabeza.

El hombre no hacia mas que mirar las tumbas de Minato y Kushina.

Aún no pasaba una semana desde que el juez lo nombro tutor legal de Naruto cuando ya estaba fallando en proteger al niño.

—lo siento Minato...—murmuró.

Al decir estas palabras sintió que una mano se posaba en su hombro con suavidad.

—Es lamentable lo que paso, Jiraya.

Jiraiya se dio la vuelta al escuchar la conocida voz.

—Orochimaru, ¿qué haces aquí?

—me enteré de lo sucedido y quería presentar mis condolencias, seguimos siendo amigos despues de todo.

—hace años que no se nada de ti y dices que sólo vienes a darme el pésame? eso no suena como tu.

Orochimaru sonrió.

—bueno, te mentiría si te dijera que solo vine para eso, en realidad vine por otros asuntos y me marcho hoy mismo, pero me enteré de que estabas aquí y lo ocurrido... ¿Cómo está el chico?

—hecho pedazos como es de esperarse—contestó Jiraya.

Orochimaru metió las manos en los bolsillos mientras leía el epitafio de Minato y Kushina.

"Aquí Yacen dos amantes,

Minato Namikase

26 de Marzo, 1980 - 10 de Octubre, 2010

Kushina Uzumaki.

10 de Julio, 1979 - 10 de Octubre, 2010

Padres amorosos, amigos ejemplares, excelentes personas.

El amor que en vida los unió los siguió hasta su último aliento."

—No vi a Tsunade entre los presentes—comentó.

Jiraija suspiró.

—No está en la ciudad, viajó a Londres para una competencia internacional de ajedrez, estudiantes de su escuela participan, dijo que llegará en tres días.

Orochimaru asintió.

—una lástima que no pueda verla, ah pasado largo tiempo...

—a quién si puedes ver es al viejo, estuvo aquí. La muerte de Minato ah causado un revuelo en la compañía, el consejo lo esta presionando para nombrar un nuevo vicepresidente—dijo Jiraiya con desprecio—No ah pasado ni una semana y ya quieren reemplazarlo.

—asi son las cosas, Jiraiya...

—sigo pensando que debes hablar con Sarutobi, ya pasaron varios años. No puedes seguir actuando como el hijo ausente, Orochimaru.

—pues lamento no pueder sentir el mismo apego hacía él cómo tu y Tsunade. No hay lazos que me unan a Hiruzen.

—El cuidó de ti después de qué perdiste a tus padres.

—pues que amable de su parte.

Jiraiya negó con la cabeza ante sus palabras. No, Orochimaru no le guardaba rencor a Hiruzen después de casi treinta años, sólo había perdido el interés en él; cruel, peto asi ah sido siempre Orochimaru.

—¿saben algo de los asesinos?—preguntó el pelinegro.

—no, nada, escaparon—mintió Jiraiya.

—ya veo... Una lastima, una verdadera lastima—decía Orochimaru mientras se ponia en cuclillas para mirar mejor las tumbas— que destino tan cruel para seres tan nobles... no los conocí mucho, pero se notaba que eran buenas personas.

—lo eran...—dijo Jiraiya mientras lo miraba con curiosidad—¿En qué estás trabajando ahora Orochimaru?

El hombre de extraños ojos ambar sonrió.

—oh eso es un secreto.

. . . . .

Habían pasado un dia desde funeral; Jiraiya había llevado a Naruto al hotel donde estaba registrado después de que el chico salió del hospital, mientras el niño estaba durmiendo en la habitación, él y Fugaku discutían con el terapeuta.

Pero el niño no dormía, el escuchaba todo lo que decían en el pasillo.

—recuerde que sobre esto, no puede hablarlo con nadie—le recordó Fugaku al psiquiatra.

—sí, entiendo; en cuanto al niño... si es capaz de hacer eso… no podemos enviarlo a una clínica infantil, por el bien de otros pacientes tal vez…

—Naruto es incapaz de lastimar a alguien, lo… lo que hizo, si es que él lo hizo, de lo que aun dudo mucho, fue en defensa propia, esos hombres mataron a sus padres, él…

—los descuartizo, señor Jiraiya, no debemos arriesgarnos, esto ya no solo se trata de un fuerte trauma por la muerte de sus padres, él puede estar sufriendo un trastorno mental, según lo que se averiguo en su escuela, el niño no tenía amigos por que hablaba solo, podemos pensar que solo era un amigo imaginario o lo que sea, pero yo no voy a arriesgar a otros pacientes—sentenció el doctor.

—¿qué podemos hacer, entonces?—preguntó Fugaku.

—obviamente la clínica infantil queda descartada, la correccional de menores también debido a la situación. La única solución que encuentro es un hospital psiquiátrico, aún es un niño pequeño… pueda que con el tiempo lo supere, pero por ahora es la solución más viable. Conozco un hospital, está fuera de Konoha, hay un caso algo similar al de Naruto, sería perfecto para él.

Jiraiya frunció el ceño.

—¿perfecto? ¡Estará encerrado quien sabe cuánto tiempo! ¿Y me dice que es perfecto?

—entienda que es la mejor solución señor, yo me encargaré de hablar con el juez que lleva el caso para ver si acepta esto.—dijo el Uchiha.

Para Jiraya todo eso era una locura, el asesinato de Minato y Kushina, no saber quién y por qué les hizo eso, el incidente en el hospital con Naruto, que le dijeran que el niño no mentía cuando lo interrogaron y ahora tener que internarlo... Le dolía la cabeza y por primera vez en su vida sintió el peso de los años más grande que nunca.

Fugaku le dijo que había consultado con un profesor de biología de la Universidad de Tokyo el caso de Naruto.

A la conclusión que llegaron era que se trataba de uno de los casos más raros de fuerza histérica del que se tenga registro.

Se sabe poco de ellos y aunque su experimentación es posible, llevarla a cabo sería una grave violación de los derechos humanos, pues consiste en poner la vida de un sujeto en peligro de muerte.

La fuerza histérica es casi tan inusual como la combustión instantánea, la mayor parte de los casos son de adultos que al sentir su vida o las de sus seres queridos en inminente peligro logran hazañas que muchos creerian físicamente imposible, como el de una mujer que levantó un auto para salvar a sus hijos que habían quedado atrapados despues de un accidente.

Las descargas de adrenalina son parte clave de este fenómeno, se cree que los humanos no usan realmente todo el potencial de su fuerza física, incluso los deportistas mas experimentados apenas y llegan a un 80%.

Para Jiraiya tal cosa le parecía bastante rebuscada y fantasiosa, sin embargo, era la explicación mas "lógica" que le dieron para justificar que culparan al niño.

Cuando Fugaku y el doctor se marcharon, el se quedo mirando la puerta que lo separaba de su ahijado. ¿Cómo le explicaba al chico que no volvería a casa pronto?

Pero Naruto ya lo sabía.

. . . . .

El niño estaba acostado mirando al techo como suele hacer cuando esta realmente aburrido o realmente triste.

Pero el techo que miraba no era el de su habitación, no tenía las pegatinas de estrellas que brillaban en la oscuridad que su padre le había colocado, ni la lampara de luna llena que tanto le gustaba.

Era el aburrido techo de un hotel.

Una parte había temido quedarse ahí para siempre, pero no sería el caso, lo encerrarian en otro lugar.

Temió que después de eso no pudiera volver a ver a Ayame nee-chan, a su padre Teuchi, a Sarutobi-jiji, ni a su padrino.

Al menos le consolaba que él no estuviera de acuerdo en que se lo llevaran, aun asi se sentía triste.

Kurama no le hablaba y él tampoco lo hacía, por un momento pensó en preguntar si lo de la "fuerza histórica" (no me equivoque, Naruto lo dice mal :v) era verdad.

Algo le decía que no.

La puerta se abrió y entro su padrino.

Jiraya miro a Naruto y se dio cuenta que estaba llorando.

—… ¿Por qué lloras?

—no quiero irme, no quiero que me encierren.

Jiraiya mo entendía como se había enterado.

—Naruto, yo iré a visitarte más seguido, no tardare meses en venir como antes, me quedare aquí en Konoha, solo será un tiempo, durante ese tiempo les demostraras que no mereces estar ahí y cuando salgas, que espero sea pronto, te llevare a montar la bicicleta al parque y pasaremos a comer ramen en Ichiraku´s ¿te parece?

Naruto se limpió las lágrimas.

—¿lo prometes?

—lo prometo.

. . . . .

El juez aceptó el trato, Naruto fue trasladado al hospital 'Yoake' dos días después.

El hospital quedaba a las afueras de Konoha, era un gran edificio, color blanco con un extenso jardín rodeado por un muro de piedra.

Naruto iba acompañado de Jiraya y Fugaku, quien se había ofrecido a llevarlos.

Había algunas personas distribuidas por el lugar, tanto pacienes como personal.

A Naruto le llamó la atención una mujer joven de cabello castaño que miraba las rosas del jardín completam0 inmóvil.

Caminaron por un largo pasillo de paredes blancas y piso encerado.

Al niño le impresionó cuantas puertas de rejas tenian que ser abiertas y cerradas cada que alguien entraba a una habitación.

Una mujer, que parecía doctora, los guió hasta lo que sería al parecer, su habitación, la puerta era blanca, tenía el numero 9 color dorado.

Escucho una risa en su cabeza.

"¿qué te da risa?" preguntó el niño a su huesped. Puede que aun estuviera enojado con Kurama, pero era más su curiosidad, casi nunca lo escuchaba reír.

"nada que te importe"

Había una cama a un lado de la ventana por donde se podía ver un jardín, y un árbol, también un mueble para su ropa, un cesto de basura y una repisa algo vacía.

Su padrino había mandado a traer algunas de sus cosas, ropa, libros y algunos juguetes que podían ser permitidos.

La mujer habló.

—Bien, este será tu cuarto, recuerda que no puedes salir sin un enfermero que te acompañe, las visitas son miércoles y viernes a partir de las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, si te portas bien podrás salir a jugar en el jardín, acompañado, por supuesto. No está permitido que te den ni que tomes objetos punzocortante. Los lunes el doctor encargado, ósea yo, te hará una evaluación. De ser necesaria la administración de medicamentos, solo será la dosis que yo crea necesaria. los horarios de comida son: el desayuno, ocho de la mañana, almuerzo a las doce, comida a las cuatro y la cena a las siete. La hora de dormir es a las 9, a esa hora se apagaran todas las luces del corredor. No está prohibida la interacción con otros pacientes, pero no es recomendable con todos, ¿entendido?

Tanto Jiraiya como Naruto asintieron.

Naruto se acercó a la ventana, aunque no alcanzaba estaba algo alta.

—por cierto, esa ventana no abre, así que ni lo intentes… bien, si no necesitan nada más me retiro, estaré en la recepción.—dijo la mujer antes de salir.

—los dejó solos—habló también Fugaku saliendo junto a la doctora.

Naruto que seguía cerca de la ventana, se estiro un poco más, miro el jardín y después se sentó en la cama tomando uno de los muñecos que habían traído, después sonrió.

Jiraiya también le sonrió, no esperaba que el niño se lo tomara tan bien. Para nada.

—¿se puede saber por qué la sonrisa?—dijo el mayor; le agradaba volver a ver la actitud alegre de su ahijado.

—por dos cosas que antes me preocupaban, pero ya no.

—¿así? ¿Cuáles?

—primero porque pensé que sería un calabozo, como en las películas, y segundo porque la doctora no dijo nada acerca de que no podías traerme ramen—hablaba agrandando su sonrisa.

—bien por ti.

—pero asegúrate de comprarme el de Ichiraku´s ¿ok?

—ok, ok

—Jiraiya-san, es hora de irnos, necita firmar unos papeles en la recepción.—Informó Fugaku cuando llegó acompañado de una enfermera.

—si... ya voy…—dijo Jiraiya, después miro al niño—Bien Naruto, parece que es hora de irme... Sabes que volveré a la menor oportunidad, estaré aquí antes de que comiences a extrañarme ¿ok?

—ok

—la próxima vez que venga te traeré ramen—le despeinó los cabellos, camino hacia la puerta e hizo un ademan con la mano para despedirse, Naruto sonrió y lo imito, después Jiraiya y Fugaku se marcharon dejando al niño solo en aquella habitación.

Cuando la puerta se cerró Naruto sintió la habitación más fría y un poco más grande, la sonrisa desapareció de su cara, apretó el muñeco que tenía en las manos y se recostó en la cama con la vista en el techo.

Este tampoco era el techo de su habitación, el de su hogar.

Se levantó, intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave.

"parece que si estoy encerrado" pensó.

"¡Esto es patético, como si no fuese lo suficientemente molesto estar encerrado dentro de ti, ahora te encierran, dejándome a mí, doblemente encerrado!" habló Kurama desde su interior.

—perdón.—murmuró el niño.

"¿Qué?"

—perdón—repitió en voz baja.

"¿se puede saber por qué?

—por culparte de todo a ti, tú no tienes la culpa de estar dentro de mí, y ahora estamos encerrados los dos—dijo el niño sin poder contener las lágrimas.

"... deja de llorar, es patético"

—lo siento—decía entre lágrimas.

Tal vez Kurama se había acostumbrado al niño, tal vez en el fondo le agradaba, ni él sabia por que le pesaba tanto ver a Naruto así, no creía que le quedara mucho tiempo, había durado más de lo que esperaba, y ahora pasaría lo que sería su último tiempo de vida encerrado.

"mira, si te callas cooperare para no aburrirnos ¿entendido?"

El niño se limpió la nariz.

—si.

"y bien... ¿Qué quieres?"

—cuéntame una historia.

"no"

—¿por qué no?

"no conozco ninguna, y es estúpido"

—tu dijiste que cooperarias, además una vez me dijiste que tenías muchos, muchos años—reprocho el niño.

"¿Y eso que?"

—los viejitos siempre tienen historias.

"¿Qué insinúas mocoso?"

—estas viejito.

"Para que lo sepas mocoso estúpido, yo no envejezco por muchos años que pasen"

—¿no?

"¡no!"

—¿por qué?

"el tiempo de este mundo no me afecta"

—¿Cómo es tu mundo?

"…está bien, te contare una historia"

—¿de veras?

"si, pero deja de hacer preguntas"Kurama contestó ya rendido.

—¡ok!

"Había un hombre que soñaba con ser rey, pero nunca lo logro, y se murió, fin"

—…

"¿alguna queja?"

—eres malo—dijo el niño sintiéndose estafado.

"vámonos" sugirió Kurama.

—no, le prometí a mi padrino que me quedaría aquí lo que fuera necesario y…

La puerta se abrió, un enfermero había entrado, era joven, tenía el cabello algo grisáceo, casi blanco, y usaba anteojos.

—hola, tu debes ser Naruto, vaya que eres muy joven para estar aquí, yo soy uno de los que atiende este pasillo y estarás a mi cuidado; si necesitas algo no dudes en hablar conmigo. Bueno, te traje un poco de fruta, me dijeron que no has querido comer nada en todo el dia.—el joven colocó la charola en el mueble junto a la cama.

—¿Cómo te llamas?—preguntó el niño, se le hizo raro que no dijera su nombre después de decir algo que parecía una presentación.

—oh, que descuidado, soy kabuto—le contestó sonriendo amablemente—y recuerda, lo que necesites no dudes en hablarlo conmigo ¿ok?

Naruto le devolvió la sonrisa, parecía amable.

—ok!

Pasaría algo de tiempo para enterarse que no era así.

. . . . .

Mientras tanto en otro lugar muy lejos de Konoha.

Un hombre con un tatuaje en forma de nube roja en la muñeca le entregaba unos documentos a otro que se encontraba detrás de un gran escritorio en una elegante habitación de estilo occidental, habia algunas pinturas y esculturas algo extrañas.

El hombre detras del escritorio leyó los documentos que le entregaron.

—así que esos dos están muertos… ¿no se suponía que les di uno de los medallones 'Shinseina' para que no tuvieran problemas con el contenedor?

—así es señor, pero al parecer no fue suficiente.

El hombre se levantó del escritorio, caminó al minibar y se sirvió un trago de whisky con hielo.

—mmm… al menos ya estamos seguros de que es él.

—señor ¿mando a otros…

—no, no hace falta, no creo que dure mucho, concéntrense en buscar a ese maldito traidor de Orochimaru para encontrar el libro… ya debe estar fuera de Japón, será difícil localizarlo ahora que el par que seguían su rastro esta muerto, confío en que no fallarás Jonathan.

—no lo hare, señor.—el subordinado hizo una reverencia y salió de la habitación.

Una vez que Madara se quedó solo en la oficina, dirigió la mirada a los documentos que le habían traído, entre algunos papeles se veía la fotografía de un niño rubio.

—si Orochimaru lo logro…. No debo permitir que esa escoria se me adelante,

Dio un trago a su bebida y sonrió.

Continuara…


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Yoake es el nombre del hospital, significa amanecer.

Los medallones Shinseina también pueden ser llamados sagrados.

Dudo que la explicación de la fuerza histérica sea muy acertada, pero me importa un comino.

Habrá uno que otro personaje OC pasajero y poco relevantes en la historia.

Sorry Jonathan. (Y Jonathan ya se fue a llorar a un rincón… que patético)

Como sea...

Hasta la próxima.