Aqui yo de nuevo con un nuevo capítulo, espero les guste.

Naruto no es mio, es de Hinata.

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Capítulo 6 (Akuma)

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Hay quienes dicen que la infancia termina en el momento en que comprendes que tanto tú cómo las personas que te rodean morirán tarde o temprano.

De niños podemos tener una perdida y esta puede marcarnos, pero eso no significa que entendamos la crudeza del ciclo de la vida, ni que apreciemos la belleza que ese horror lleva consigo.

Naruto había visto la muerte de cerca, la había tocado y saboreado el amargo sabor metálico de esta. Él había perdido no sólo a sus padres esa noche, también un parte de si mismo que jamás recuperaría.

Sin embargo, no estaba dispuesto a vivir como alguien roto; era un niño, si, y no entendía muchas de las cosas que pasaban o el porqué le sucedían, pero tanto su padre cómo su madre le enseñaron que sentarse a llorar y sentirse miserable no resolvia nada, que por más que algo duela el único camino es seguir adelante; y Naruto, pese a su corta edad era un experto en ocultar el dolor; lo aprendió con Kurama cuando le dijo que sus heridas sanarian tarde o temprano así que no debía alertar a nadie. Esa habilidad ahora la ponía en práctica con otro tipo de dolor, uno que no podía sanarse, pero podía fingir que no existía... Al menos la mayor parte del tiempo.

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Llevaba largo tiempo desde que lo internaron en el hospital, la mayor parte del día estaba encerrado en su habitación, solo salía de vez en cuando al jardín, pero acompañado de Kabuto lo que no lo dejaba divertirse a sus anchas.

Al menos ya había hecho 3 amigos.

Hana, Ame y Gaara.

Se le hizo muy difícil acercarse a Gaara al principio, mucho más que a los otros dos.

Hana era una mujer de cabello castaño y tristes ojos negros; de vez en cuando se la topaba cuando iba al jardín, ella tenía 27 años, siempre estaba con la vista fija en las rosas como si en ellas encontrara los secretos del universo; era muy amble con él. A Naruto se le hacía muy raro que alguien como ella estuviese ahí; él había hecho algo malo y se puso medio loco… o muy loco, según Kurama, y por eso lo habían internado, pero no encontraba razón para que alguien como ella que se veía perfectamente normal, estuviera en ese lugar.

Se arrepintió un poco cuando se lo preguntó y ella accedió a contarle.

—¿Así que quieres saber, eh?— su mirada estaba perdida en las rosas como siempre, él estaba agachado moviendo con una ramita la tierra. Hana bajó la mirada hacia él y Naruto asintió con la cabeza mientras alzaba la vista hacia ella.

—te vez adorable, Naruto; si tuviera mi cámara te haría una foto así cómo estas—le dijo ella con una sonrisa, él solo se ruborizo un poquito. Le daba pena cuando le hablaba así, Hana era muy distinta a su madre, pero de alguna forma le recordaba a ella.

—yo era fotógrafa ¿sabes? Siempre me gusto la fotografía... cuando eres bueno y tienes suerte es una carrera maravillosa, viajas mucho, conoces lugares y cosas sorprendentes, tienes la oportunidad de capturarlos para que otros lo vean, es maravilloso...—tenía los ojos cerrados, como si recordara—también hay cierta belleza en el dolor, la tragedia, el horror... en el mundo también existen cosas que muchos tal vez no quisieran ver. Para un verdadero artista, poder encontrar la belleza en esos casos es… bueno, ya no lo sé. Hay lugares donde las guerras son una constante, todos los días personas mueren, gente pierde a quienes ama y muchos no entienden el porque; yo estaba en uno de esos lugares con mi cámara, tratando de capturar la crueldad del hombre y mostrársela al mundo. Habia... Habia un soldado, le apuntaba con su arma a una niñita, no más grande que tú. No sé qué había hecho la niña para hacerlo enojar. Yo estaba a una distancia prudente, el soldado no me vio, pero la niña si, ella tenía sus ojos clavados en mí, suplicando con la mirada que la ayudara, pero yo…—a Naruto le pareció que su mirada se veía algo triste o vacía—Eso ya no importa, no lo valió, ni los reconocimientos, las exposiciones, el prestigio que recibí en mi corta carrera gracias a esa fotografía. Yo… yo eche a perder mi vida, esos ojos me seguían a todas partes, y en más de una ocasión intente quitarme la vida y bueno… por eso estoy aquí—lo dijo con una sonrisa que reflejaba una profunda tristeza.

Naruto no dijo nada.

—Seguro ya no crees que soy tan buena persona ¿cierto?—ella lo dijo llorando.

Pero él nunca lo dudo, ella tal vez hizo algo malo, pero lo sentía y seguía sufriendo por ello. Nunca volvieron a hablar de eso y siguieron como si nada.

Con Ame era más diferente, era un hombre de 30 años de cabello negro y ojos verdes, utilizaba gafas todo el tiempo aunque no las necesitara y calcetines de diferente color. Siempre era divertido hablar con él porque le hablaba de sus misiones secretas(a Naruto no le parecían tan secretas por que Ame se las contaba a todo el mundo), tardo un año en darse cuenta que eran falsas, pero seguía escuchándolas, era divertido. Siempre estaba diciendo que escaparía de ahí, que en ese lugar lo tenían retenido para sacarle información secreta que le había dado el presidente de los Estados Unidos, y le decía que Hana era una espía espacial y que no le revelara mucha información sobre el planeta.

—Cómo sabrás mi pequeño amigo—solía decirle,—El mundo se acerca al fín de un ciclo, vendrá una nueva era en la que solo los elegidos podran combatir contra las amenazas del mal y proteger a la humanidad. ¡ja! Ellos creen que no sabemos, que no nos damos cuenta de lo que estan haciendo, pero yo los veo, veo todo lo que hacen y ellos no lo saben, ¡no lo saben!, te aseguro que estaré listo cuando la guerra comience ¡y tú estarás ahi, mi pequeño amigo; estarás ahí!

Naruto solo se reía imaginando.

Además de todas esas historias falsas, el niño sabia muy poco sobre Ame, aún asi le agradaba pasar el rato escuchandolo.

Con Gaara las cosas fueron más complicadas.

Gaara era el único niño de su edad en todo el hospital, tenía el cabello rojo intenso, los ojos color azul verdoso, prácticamente no dormía y se le formaron unas muy visibles ojeras, tenía una cicatriz en el lado izquierdo de la frente con forma del kanji "amor".

Gaara había llegado unos meses antes que él, pasó 1 año desde que Naruto entró para que se conocieran pues a él no lo dejaba salir, era muy violento, el pequeño rubio escuchó en una ocasión gracias a su excelente oído, a un enfermero hablando con un doctor; por ellos se enteró que a Gaara estaba ahí porque había matado con un cuchillo a su tío, y con el mismo cuchillo se hizo esa cicatriz.

Al parecer se volvió más tranquilo y lo dejaron salir. Naruto tenía mucha curiosidad de por qué había hecho eso, y siendo el niño imprudente que era decidió preguntarle pese que Kurama le advirtió que eso no sería buena idea.

Ok, puede que Naruto sane muy rápido, pero eso no quita que no le duela cada vez que se lastima, el ojo morado ya había desaparecido, pero aún seguía enojado por el golpe que le había dado el pelirrojo, si bien Kurama le había prohibido llamar la atención, y eso significaba no pelearse, nunca le prohibió desquitarse de otras formas.

Después de todo no creía merecer aquel golpe, no es como si hubiese llegado y dicho: "¡oye! ¿Por qué mataste a tu tío?" No, solo le pregunto por qué estaba ahí. ¡Nada más eso!

Naruto aún recuerda lo chistoso que se veía Gaara con la cara llena de pintura azul, (una suerte que hubiera talleres de pintura en el hospital.) De alguna manera se sintió como si estuviera en la escuela cuando lo llamaron a la oficina de la doctora que lo atendía para recibir un "castigo".

Al parecer su doctora, Kurenai, que curiosamente también atendía a Gaara, se le ocurrió que era buena idea y una gran terapia para ambos el convivir el uno con el otro, tal vez Gaara terminaría abriendose más con Naruto, pues no quería hablar con nadie; ella se dio cuenta que Gaara no era tan hostil con el rubio a diferencia de los demás.

Después de eso, los sacaban de sus habitaciones casi a la misma hora, casi siempre terminaban coincidiendo. Kurenai tenía razón, Naruto poco a poco fue ganándose a Gaara, lo curioso es que empezaron a mas o menos llevarse bien después de una pelea que tuvieron, nadie recuerda porque comenzó, le costó mucho trabajo a los enfermeros y enfermeras que estaban presentes el poder separarlos, a dis niños de ocho años...

Como era de esperarse al final Naruto le gano, pero los dos terminaron cansados y adoloridos, le sorprendió un poco que Gaara pudiera resistir de esa manera, aunque claro que Naruto no había utilizado toda su fuerza.

Después de eso Kurenai le dijo a Gaara que había sido una mala idea y que mantendría a Naruto alejado de él.

—No… no es necesario hacer eso—dijo el pelirrojo evitando la mirada de la mujer, quien solo sonrió ante el gesto infantil que no habia visto antes.

Después de esa vez, cuando se veían empezaban a entablar conversación, al principio sobre cosas triviales, y la mayor parte del tiempo solo Naruto hablaba y Gaara negaba o asentía a lo que le preguntara, eventualmente terminaron entablando una amistad; quizá, reforzada por la empatía que sentían ante el dolor del otro y la soledad de ser los únicos niños en aquel lugar.

Gaara le contó a Naruto lo que paso para estar ahí.

La familia de Gaara jamás lo quiso, su padre parecía odiarlo, lo culpaba de la muerte de su madre quien murió en el parto, sus hermanos mayores no se llevaban bien con él por lo mismo; el único que parecía quererlo y preocuparse por él, era Yashamaru, el hermano menor de su madre; eso pensaba Gaara hasta que un día simplemente trato de matarlo con un cuchillo cuando estaban solos, le dijo que no podía seguir fingiendo que lo quería y que él también lo odiaba por la muerte de su madre. Gaara solo se había defendido. cuando su padre llegó y vio todo, no le creyó, nadie le creyó, Yashamaru siempre había sido bueno con él. Su padre vio la oportunidad perfecta para deshacerse de Gaara, y ahora estaba en ese lugar.

—Creí que todo el mundo me odiaba, así que empecé a odiar a todo el mundo— dijo apretando los puños.

—Yo no te odio Gaara— fue la única respuesta de Naruto después de escuchar todo eso, a sus nueve años no podía creer que un padre pudiese culpar a su hijo de esa manera, él pensaba que todo los padres debían querer de alguna manera a sus hijo, pero al parecer no siempre era así.

Su padrino venia 2 veces a la semana.

A veces le traía un libro (infantil por supuesto), algún juguete o el preciado ramen que tenía que comer a escondidas de la doctora Kurenai, que si bien no se lo había prohibido, pero era muy estricta con la alimentación y regañaba tanto al padrino como al ahijado cuando los descubría.

Pronto cumpliría diez años, ya llevaba más de 2 años en ese lugar, tal vez y ya no se sentía tan solo como en un principio, habia hecho amigos, pero cada vez que todos se iban y se volvía a encontrar solo en ese cuarto frío, sentía esas ganas de largarse de una vez por todas y no volver.

"¿porque simplemente no nos largamos? ya me harte de este lugar"

"no podemos hacer eso, si me voy no podría ver a mi padrino porque me volverían a meter aquí, ¿y qué pasaría con Hana, Gaara y Ame? Si me espero hasta que me dejen salir, podría venir a visitarlos, pero si me escapo no podría volver, al menos eso me dijeron después de que casi le hago caso a Ame y nos fugamos"

"hmp!"

"además no creo que pase mucho tiempo, tu escuchaste a Kurenai-san, ella dice que tal vez salga más pronto de lo que creo" lo dijo con una gran sonrisa, mientras se desplomaba en la cama.

Era cierto, en todas las consultas que había tenido con la psiquiatra, ella podía darse cuenta que no era necesario que él estuviera en ese lugar, pero contando los antecedentes que tenía era difícil tomar una decisión apresurada.

Y Naruto Pudo haber salido mucho antes de no haber sido por la nueva habilidad que había desarrollado sin darse cuenta.

Fue poco después de su cumpleaños número diez, Kabuto lo conducía por un corredor de vuelta a su cuarto, vio a Kurenai hablando con una enfermera, cuando los vieron, Kurenai le hablo a Kabuto, Naruto guardaba un poco de distancia de la discusión que se le había hecho muy aburrida, vio acercarse a una mujer de cabello negro, venia en dirección hacia ellos, no la había visto antes, ella simplemente camino hacia ellos, pensó que se acercaría, pero solo los paso de largo, la siguió con la mirada hasta que Kabuto llamo su atención para que continuaran, cuando regresó la vista a la mujer, esta había desaparecido por el corredor.

Y no fue la primera vez que la vio. En otra ocasión, cuando estaba en el jardín la encontró parada bajo la sombra de un árbol; el largo cabello negro se movía con la brisa del viento y le pareció que se veía muy bonita de esa manera; usaba un pantalón blanco y un suéter negro.

Ella también lo miraba fijamente, así que se le acerco.

—Hola— dijo mientras se plantaba frente a ella—soy Naruto, ¿tu cómo te llamas?

Ella le sonrió levemente.

— Haru.

— ¿Tienes mucho frio?— el clima estaba muy fresco esa tarde, pero no creía que hiciera suficiente frio como para utilizar ropa abrigada.

—realmente no.

— ¿entonces porque no te pusiste algo más fresco? Después te va dar calor—sugirió Naruto encogiéndose de hombros.

—Descuida, así estoy bien— otra vez ella le habló con una leve sonrisa.

—yo solo digo que esa ropa es muy…

— ¡Naruto!— era la voz de Kurenai, quien llevaba tiempo observando al niño.

—Nos vemos luego Haru-san—se despidió mientras corría hacia la doctora.

—Nos vemos.

Cuando Naruto llego ante Kurenai, esta lo miraba de una forma diferente.

—…Naruto ¿hablabas con Kurama?

Hacía un tiempo que Naruto no volvía a mencionar a Kurama a nadie, pues se dio cuenta que nadie creía que existiera y que una de la razones de estar ahí también era por eso. Incluso hubo un tiempo en el que se preguntó si Kurama era real o solo un producto de su imaginación como le decía todo el mundo, pero ese pensamiento no le duro tanto, Kurama era real, solo él lo sentía y podía comunicarse con él, pero era real, pueda que a veces sea un poco tonto, pero no tanto como para no darse cuenta de eso.

— ¿Sigues hablando con él, Naruto?— insistió Kurenai.

—No—mintió— ¿Por qué Kurenai-san?

— ¿Con quién hablabas bajo el árbol Naruto?— eso lo desconcertó un poco, pensó que ella conocía a Haru.

—Con Haru-san, ¿Por qué?— levanto la mirada hacia su doctora quien lo miraba fijamente, como si lo analizara, ella cerro los ojos, negó lentamente con la cabeza y después lo volvió a mirar a los ojos.

—ya veo… le diré a Kabuto que te lleve a tu habitación— dijo mientras pasaba una mano por los alborotados cabellos del niño para después marcharse sin decir más. Naruto se le quedo viendo mientras ella se iba, algo no le gusto.

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Gaara siempre se preguntó por qué Naruto estaba en ese lugar. Nunca se lo había preguntado; cualquiera que lo mirara diría que era un niño normal, bueno, tal vez no tanto; al rubio de repente se le salían los tornillos. La verdad Gaara tampoco comprendía que tan mal debía estar una persona para que la internaran en un lugar así, sabía que Naruto había perdido a sus padres y que solo tenía a su padrino quien lo venía a ver todos los días de visita, hablaba mucho con Naruto y se reían de sus ocurrencias, a veces también quería sacarle platica a él. En fin, él no iba a presionar al único amigo que tenía para que le contara, a pesar de ser tan joven, era muy inteligente, y sabía que contar algo así tal vez llevaba tiempo, al menos en su caso.

Pero entonces lo ve, hablando solo bajo un árbol.

Tal vez Naruto no era tan normal como él creía.

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Un año después la familia de Gaara decidió sacarlo de ese lugar.

¿La razón?

El padre de Gaara había muerto en un accidente automovilístico, la custodia de los hermanos Sabaku le quedo a su abuela Chiyo, quien no creía que su nieto debía estar en un lugar así donde seguro se volvería más loco, al menos eso decía ella, pues el resto de la familia no estaba de acuerdo con tener a un pequeño asesino bajo el mismo techo.

— ¡yo sé que puedes ganártelos a todos Gaara! Ya verás—le decía con una sonrisa el rubio, lejos de sentirse triste por perder a su amigo, a Naruto le alegraba que al menos uno de los dos estuviera con su familia

—Mis hermanos me tienen miedo Naruto, no creo que sea tan fácil—dijo Gaara con la mirada baja; en el fondo le atemorizaba volver al exterior y convivir con otras personas que le temieran por lo que hizo.

— ¡por supuesto que no será fácil! Si todo fuera tan fácil, no aprenderíamos nada de la vida… algo así decía mi papa—respondió el rubio como si hiciera memoria—tú no eres un monstruo, y yo no soy un monstruo, mientras lo tengamos claro, ¿Qué importa lo que los demás piensen? Tú tienes que recuperar a tu familia Gaara, si no lo intentas, no lo sabrás, yo sé que si puedes—sentenció Naruto.

—la próxima vez que nos veamos más te vale estar fuera de aquí—dijo por fin Gaara, mientras en su rostro aparecía una leve sonrisa.

Naruto era el primer amigo que tenía, él le hablo sobre sus problemas y nunca lo presiono para que hablara de los suyos; a sus ojos, Naruto no estaba loco, pero cuando lo miraba a los ojos podía ver un gran peso y tristeza en ellos.

Gaara sabía que Naruto no estaba del todo solo, su huésped lo acompañaba, cuando le hablo de él, al principio le costó trabajo creerlo, pero nunca se lo discutió por que en su mirada no había rastro de que le mintiera. La verdad nunca volvió a hablar sobre eso. No hacía falta, sea como sean las cosas él lo apoyaría.

A Gaara se lo llevaron una semana despues de esa plática, fue en la mañana y hacia algo de frio.

Esa noche, Naruto tenía la vista fija en la ventana mirando el árbol donde Haru estaba parada, ella lo saludó con un ademan y él le devolvió el saludo, no podía ignorarla.

No podía ignorarlos.

Kurama le dijo que lo hiciera, de lo contrario pasaría más tiempo en ese lugar.

Pero él no podía solo ignorarlos como si no los viera, seguían siendo personas, no importa si ya están muertas.

Porque si, Naruto Uzumaki podía ver a los muertos desde hace poco más de un año.

Kurama le había explicado que cuando una persona muere, el alma se va de este mundo, pero que hay ocasiones cuando estas tienen un apego emocional muy fuerte por algo o alguien, y fragmentos del alma se quedan; No siempre duran mucho pues un alma dividida no puede trascender y los fragmentos eventualmente vuelven a reunirse. Era normal que todas las personas dejaran parte de su alma al morir.

Aun así, Naruto no podía ser indiferente ante la presencia de esas personas.

—Naruto, es hora de dormir—dijo Kabuto a su espalda.

Naruto ya lo había sentido llegar.

El niño asintió.

Poco rato después se apagaron las luces del pasillo, todo quedo en la oscuridad.

Naruto dormía.

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En otro lugar, como si en el suelo un ojo negro se abriera revelando el abismo, un portal fue creado dentro del círculo de sangre. Primero fue un enorme círculo en el suelo que poco a poco empezó a desaparecer para dar lugar a un enorme agujero que parecía no tener fin, de él emanaba la más fría oscuridad que se pudiese llegar a ver.

Una criatura con forma humanoide salió de él.

Media cerca de tres metros de pie, solo que se encorvada. Era delgada, casi esquelética; sus brazos eran tan largos que terminaban poco mas abajo de donde empezaban sus rodillas; y no tenía uñas, pero sus dedos eran tan largos y afilados que asemejaban garras. La criatura no tenía nariz, boca u oídos, en su cara solo habia dos ojos de un resplandeciente rojo.

El ser trató de abalanzarse contra el hombre que estaba de pie frente a él con un libro negro en las manos.

Pero antes de que sus garras tocarán la piel, se quedo inmóvil.

Ork Mek Nacet gao tah shah —murmuró el hombre—Inemun do inzek mintah yoshava toj nu sierk.

La criatura se postro a sus pies con la cabeza baja, y pese a no tener boca, su voz en el aire, Aguda y rota se hizo escuchar arrastrando las palabras.

"Zuuh moon sieerk"

Orochimaru sonrió.

—el contenedor, destruye el contenedor.

La criatura se disipo rápidamente como humo negro en el aire.

Orochimaru soltó una pequeña risa, lo que tanto había esperado por fin iba a comenzar.

—paciencia, paciencia es lo que se necesita—dijo con una sonrisa mientras acariciaba el lomo del libro—y yo, soy muy paciente.

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Naruto abrió los ojos de golpe, era ya media noche.

—Kurama… ¿sientes eso?

"levántate ahora mismo y sal de aquí mocoso"

— ¿q-qué está pasando?

Malos recuerdos comenzaban a llegar a él.

"Naruto, vámonos"

Eran pocas veces cuando Kurama lo llamaba por su nombre, y solo lo hacía cuando era algo muy serio.

Sentía un escalofrió por todo el cuerpo, una extraña sensación de peligro penetraba cada poro de su piel. Fue entonces que corrió a la puerta.

No estaba cerrada.

"¿Kabuto no la cerro?"

Un olor peculiar llegó a sus fosas nasales.

"¡fuego!"

"¿Qué está pasando?"

Entonces que los escuchó.

Gritos, personas gritaban, y el olor a sangre llegó a él.

"sangre"

"corre mocoso, vámonos"

"sangre" los recuerdos de la muerte de sus padres empezaron a inundar su mente.

"¡¿no me escuchas?! ¡Corre!" Gritó Kurama sacando al niño de su trance.

Pero Naruto mo podía irse, no podía abandonar a las demás personas.

—¡Ame, Hana!

Cuando iba a correr para ayudarlos, volvió a sentir escalofríos y pudo escuchar algo como un gruñido. Un sonido que flotaba en el aire y que no parecía venir de ningún lado.

Un holor nauseabundo vino de uno de los pasillos y al girarse vio esa cosa.

Los ojos rojos estaban clavados en el niño.

La criatura habló conesa voz aguda y ronca..

"Uz-maaa-key..."

A Naruto se le erizo la piel.

La criatura se retorcio y como un lagarto comenzó a reptar por las paredes en dirección a donde estaba Naruto.

Al verlo el niño solo pudo correr.

Y era una suerte que él tuviera una velocidad superior a la de un humano, de lo contrario esa cosa ya lo hubiese alcanzado.

"¡¿Qué es eso Kurama?!"

"un demonio"

— ¡¿demon… Ahhh!

Una de las garras del monstruo le arañó la espalda, haciendo que la camisa blanca que traía se manchara de sangre.

El dolor lo hizo caer, sintió que era levantado del piso.

Sus ojos volvieron a encontrarse con los del demonio, quien tenía su larga mano alrededor del cuello del niño.

Los pies de Naruto se encontraban casi metro y medio suspendidos en el aire.

"Uz-maaa-key..."

La criatura clavó los dedos en el hombro del niño, atravesándolo.

El grito que naruto lanzó al sentir ese dolor quedo perdido entre los otros gritos que se escuchaban por todo el hospital, el fuego estaba arrasando con todo.

El demonio sacó su mano del hombro del niño con la intención de enterrarla en el corazón de este.

Antes de que pudiera hacerlo, la mano del niño lo detuvo.

Los ojos de Naruto se habían vuelto rojos, justo como hace cuatro años.

En su mente y en la de Kurama solo había una cosa.

Sobrevivir.

Como pudo, el niño se zafo del agarre de la criatura pateando la en la cara.

"¡Los ojos, quítale los ojos y vete!"

Era una suerte que esa cosa no era más rápida que él, saltó esquivando los largos brazos y utilizando su agilidad logró colocarse en los hombros del monstruos; lo que haría era asqueroso, pero en ese momento no le importaba.

Clavó ambas manos en las cuencas de los ojos y con un rapido movimiento se los arrancó.

Uuzz-Maaa-key!"

El niño se alejó del monstro y los ojos rápidamente después de habérselos quitado, quemaban como brazas, en el suelo pasaron de rojo brillante hasta quedar completamente obscuros.

Por poco y una de las manos del demonio le arrancan la cabeza al estar distraído.

Pues aunque no podía verlo seguía atacando sin parar, repitiendo una y otra vez "Uzmakey" y Naruto trataba de comprender si se refería a él.

"corre aún puede sentirte"

Sin pensarlo dos veces emprendió la carrera con esa cosa tras él moviendose torpemente y chocando con todo, pero aun así siendo peligroso.

A Naruto el fuego le provocaba heridas que no tardaban en sanar para volver a aparecer, pero lo que más le dolía era la espalda y el hombro, esas heridas parecían tardar más en sanar.

Podía escucharse gritos por todas partes, y rezó para que Ame y Hana no estuvieran entre ellos, la seguridad del hospital debió salvar al menos a los del primer piso ¿cierto?

Naruto gruñó sabiendo que en su situación no podía ayudar a nadie, sólo llevaría a la criatura hacía ellos, y Naruto no sabía cómo proteger a una persona de algo así, apenas y podía protegerse a sí mismo.

Giro por uno de los pasillos tratando de perder al demonio pero era inútil.

Entonces recordó la ventana de su habitación.

Dio media vuelta y esquivo a la criatura deslizándose por debajo de sus pies, corrió de vuelta a su cuarto entró y se aproximó a la ventana.

El monstruo lo había seguido y se aproximó hacía él

Uuz-maa-key!"

El niño no perdió tiempo y saltó llevando tras de sí a la criatura.

Los dos cayeron.

Al llegar al suelo sintió varios huesos romperse, pero su vista se perdió en la imagen del hospital siendo consumido por el fuego, buscó con la mirada al demonio y lo encontró inmóvil empalado en un asta bandera del hospital a no más de dos metros de él.

Parecía que había muerto pues no se movia, de repente se disipo dejando humo negro en su lugar.

El niño se recortó la cabeza en el suelo con la respiración agitada, viendo el lugar arder.

"Ame... Hana..."

Naruto perdió el conocimiento.

La noticia de que el hospital Yoake se incendió en las afueras de Konoha no tardo en correrse,

167 habían en el, 113 eran pacientes, 55 eran parte del personal en el turno nocturno.

De las 167

121 no lograron escapar y murieron en el incendio

19 murieron pocos días después en el hospital.

27 están en cuidados intensivos y algunos probablemente no sobrevivan.

Las autoridades no entienden porque nadie logró salir ileso.

Las autoridades no saben de demonios.

Pero en realidad si hubo uno que está sano y salvo, pero por alguna extraña razón quedo en estado de coma, cuando según los médicos no tenía ningún daño que se lo provocara.

Y solo pocas personas saben que sobrevivió; su tutor arregló las cosas para que nadie se enterara de que el niño estaba en ese lugar y asi no investigaran la razón.

Jiraya solo espera el momento en que el niño despierte.

Orochimaru quizá crea que ya está muerto.

Akatsuki ya no está tras él.

Dentro de la mente del chico están sucediendo tantas cosas que le impiden despertar por el momento.

Pero lo hará.

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Nombre: Akuma

Rango: C

Tipo: Demonio

Apariencia: Criatura alta y delgada de piel arrugada, no posee nariz ni boca pero puede emitir sonido, ojos rojos y dedos largis y afilados.

Habilidades: fuerza y velocidad superior a un humano, capacidad para provocar fuego y teletranportarse. (Ambas habilidades tienen un limite muy bajo de uso).

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Hola! Gracias por leer, y espero poder subir mucho mas rápido el siguiente capítulo donde explicaré varias cosas de como funciona todo este rollo de Kurama, los demonios, y bla, bla, bla.

Me gustaría saber su opinión asi que son libres de comentar.

¡Hasta la próxima!