Llega Mirai balanceandose como Spider-man:
-He vuelto!
-He vuelto!
*Naruto no te pertenece*
-He vuelto a caer...
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capítulo 8 (Karada dorobō)
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Jiraya terminó de hablar con un médico en el hospital; habían pasado dos días desde que Naruto había despertado y esa tarde lo darían de alta.
Caminaba por uno de los pasillos del hospital buscando a su ahijado para por fin irse de ese maldito lugar lugar; nunca le gustaron los hospitales y con los acontecimientos recientes mucho menos.
Aún no había podido hablar con el chico y eso era algo que le preocupaba bastante. Definitivamente no había nada normal ni bueno en cuanto a los sucesos que rodeaban a su ahijado, entendía que solo había pasado dos días desde que recuperó el conocimiento, pero no podía dejar pasar más tiempo. Cuando trató de hablar seriamente con él un par de horas atrás, el muchacho se puso algo evasivo y salió diciendo que daría una vuelta por el hospital para estirar la piernas pues el estar más de dos semanas inconsciente le tensó el cuerpo.
La verdad cada día lo entendía menos, el día anterior, cuando despertó, casi no hablo y apenas se movió; parecía aún perdido en sus pensamientos, y esa tarde… estaba más imperativo de lo normal, una actitud muy contraria a la del día anterior.
Negó con la cabeza, el niño sí que era un misterio, pero lo tranquilizaba verlo despierto y activo.
Al girar por un pasillo, para su sorpresa Jiraiya se topó con Fugaku Uchiha; no esperaba encontrarlo ahí pues no tenía nada que hablar con él desde hace unas semanas, los asuntos legales ya estaban resueltos, al menos eso quería pensar.
El pelinegro lo vio y se acercó a él para saludar.
—Jiraiya-san, no creí que lo encontraría aquí, tengo entendido que Naruto despertó ayer.
—de hecho ya lo dieron de alta, lo estoy buscando para irnos. No está aquí por él ¿cierto?—dijo al estrechar la mano del otro.
—no, son asuntos personales.
— ¿algún familiar está enfermo?
—mi hijo menor casi fue arrollado por un auto, afortunadamente su hermano lo apartó a tiempo antes de recibir un impacto mayor y lo trajo al hospital; solo tiene unos golpes y algunos rasguños por la caída, aún así temíamos que haya sufrido alguna fractura.
— ¡vaya! ¿Qué hay del conductor?
—ni idea, un cobarde, se fue para no enfrentar las consecuencias.—dijo el Uchiha de forma mordaz—Bueno debo retirarme, tengo que realizar algunos trámites en otro piso, fue un placer saludarlo.
—igualmente, espero que su hijo se mejore.
—gracias.
Terminada la conversación cada uno continúo por su camino.
"Ahora… ¿Dónde se metió ese mocoso?" pensó Jiraiya.
. . . . .
Itachi Uchiha a sus 16 años, escondía más de un secreto.
Siempre supo que lo que veían sus ojos no era normal.
—joven, ¿Dónde queda la habitación 305?
Todo empezó cuando era niño, no tenía más de nueve años.
—jovencito ¿la habitación 305?
Veía un aura azul alrededor de las personas, con el tiempo se dio cuenta que no todos a los que veía la tenían, también que esas personas sin aura… estaban muertas.
— ¿habitación 305?
Casi siempre que veía una persona sin aura la ignoraba; si, era algo cruel ¿pero que podía hacer él?
—Joven, ¿habitación 305?—repitió la anciana.
Miro que el pasillo estaba desierto, las enfermeras que estaban hace un momento ya se habían marchado, Itachi suspiro.
—Lo siento, no sé dónde queda—le contestó por fin.
La anciana hizo una reverencia y continuó con su camino, Itachi se fue por el lado contrario. Sus pensamientos se fueron a lo ocurrido ese día.
Algo le decía que era obra de Madara, se estaba metiendo con su familia porque rechazó la oferta que le hizo el año anterior. Aun recordaba a ese hombre que un día se apareció en su vida diciendo que eran familia. Preguntó si podía ver cosas que el resto de las personas no podían, si tenía "habilidades" que no podía mostrar. Definitivamente ese hombre conocía su secreto, pero ¿Cómo?
Le ofreció unirse a él, dejar a su familia y ser capaz de llevar sus habilidades más allá de lo que imaginaba… claro que Itachi lo rechazó, nunca dejaría a su familia y menos porque se lo decía un extraño.
"ya me esperaba esa respuesta, niño, aún así la propuesta sigue en pie, tarde o temprano vendrás, por el momento… cuida a tu familia, sobre todo a tu hermano pequeño".
Fue lo último que le dijo. En varias ocasiones Itachi se dio cuenta que era vigilado.
Sabía que mientras no tomara una decisión su familia peligraba, pero sea lo que sea que buscara ese hombre, no era nada bueno.
Le había preguntado a su padre en una ocasión quien era Uchiha Madara, la respuesta lo sorprendió.
Era el supuesto fallecido tío de su padre, hermano mayor de su abuelo.
¿Cómo era eso posible? Su abuelo había muerto hace años, a los 80 y su padre le decía que ese hombre era mayor? No parecía más grande que su padre… no podía ser el mismo hombre, pero su padre le mostró unas fotografías de su abuelo y su hermano cuando eran jóvenes. Era el mismo tipo.
Itachi se detuvo en una máquina expendedora de bebidas, tomo una y regreso por el pasillo rumbo al cuarto de su hermano.
—jovencito, ¿habitación 305?—volvió a escuchar atrás de él.
—ya le dije que no…
—lo siento, no sé dónde queda, abuelita.
Se giró rápidamente para ver a un niño rubio, casi de la edad de su hermano. Él le había respondido a la anciana, podía verla.
Por un momento su mirada se topó con la del chico, este se tensó al ser descubierto por el Uchiha.
— ¡Naruto! ¡Ahí estás muchacho, es hora de irnos!—gritó un hombre mayor apareciendo detrás del chico.
—ahhhh! ¡Ero-sennin! ¡Me asusto!—gritó el chico que al parecer se olvidó de Itachi.
El hombre lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo.
—Nada, ven conmig… ¿Qué es eso de ero-sennin?
— ¡ya sé que es lo que escribes en tus libros! ¡Pervertido!
— ¡¿Cómo rayos lo sabes?!
—bueno… yo…
—me explicaras eso una vez salgamos de aquí, mocoso irrespetuoso.
El hombre se llevó al niño a rastras.
Al joven Uchiha la escena le hubiese parecido hasta algo cómica de no ser por lo que había visto antes de que aquel sujeto apareciera; dos cosas llamaron su atención. Una, aquel niño también podía ver espíritus; dos, el aura que lo rodeaba no era como las que Itachi estaba acostumbrado a ver, esta era roja, un rojo intenso.
El adolescente dio media vuelta y siguió con su camino hasta el cuarto donde estaba su hermano.
—toma Sasuke—dijo mientras le lanzaba la bebida al menor.
—tardaste mucho nii-san—contestó el más joven después de dar un sorbo.
—lo siento, me distraje… ¿y padre?
—vino un momento pero se fue a recepción… te ves raro ¿en qué piensas?
—en nada… ¿te duele mucho?
—no, solo son unos raspones.
La puerta se abrió.
—Itachi, Sasuke, es hora de irnos, su padre ya está en el estacionamiento—dijo su madre al entrar.
. . . . .
—Ahora si niñito, explícame eso de que ya sabes que escribo—dijo Jiraya sin despegar la vista del camino, pues iba conduciendo.
—…
El muchacho no pareció escucharlo.
—¿naruto?
—¿eh? Lo siento estaba viendo…—el chico tenía la vista en la ventana del auto—es solo que a pasado mucho tiempo desde que…
—Entiendo—dijo Jiraiya sonriendo—pero eso no te salva, explícame.
—hehehe bueno… veras…
Flashback no jutsu!
Naruto estaba bajo un árbol platicando con Haru cuando sintió a Gaara acercarse, Haru desapareció y Naruto se giró para ver al otro niño.
—hey Gaara!
—hola… oye, ¿tu padrino es escritor?
—si ¿Por qué?
—no, por nada, solo que vi a uno de los enfermeros con un libro; alcance a leer el nombre del autor y era el de tu padrino—dijo el pelirrojo restándole importancia—quieres jugar un juego de mesa…
— ¡vamos a buscar el libro!
—¿? …
— ¡Dime dónde está el enfermero que lo tiene!—dijo el rubio emocionado.
— ¿Por qué quieres…
— ¡vamos! siempre me dio mucha curiosidad saber de qué eran, mi madre siempre se enojaba cuando eran mencionados en casa.
—tal vez no es algo que debas leer…
— ¡Vamos Gaara!—dijo el rubio arrastrando al pelirrojo dentro del edificio. Gaara solo suspiro rendido ante la insistencia de su amigo.
. . . . .
Naruto se arrastraba por un corredor mientras tarareaba la música de misión imposible.
—tururunnn… tururunnn… tururunn... ¡tururun!
—guarda silencio Naruto. Aun no entiendo como termine en esto—el pelirrojo iba caminando normal.
El rubio terminó por ponerse de pie, vieron como alguien llamaba al enfermero, este que aún leía el libro lo dejo en un escritorio y se fue del lugar.
Naruto miró a todos lados antes de dar una maroma en el piso y arrastrarse con el sigilo de un ninja detrás del escritorio tomó el libro y se sentó a leerlo. Gaara no se molestó en imitarlo, solo camino tranquilamente y se sentó a su lado.
—fue más fácil de lo que esperaba.—dijo el rubio muy felíz.
—tal vez solo tenías que pedirlo prestado.
— ¿Dónde está tu sentido de aventura, Gaara? Bueno a ver…—dijo Naruto mientras hojeaba el libro y se ponía a leer— el saber la verdad es todo lo que quiero, ¿me amas? Pruébalo, cuando caiga la noche ven a mi cuarto… ¡aburrido!—dijo saltándose hojas—su boca naufragaba por su espalda y el olor de su piel … bla bla bla… era más grande de lo que imaginaba. Con cuidado ella tomó su….—naruto dejo de leer en voz alta, sus ojos estaban muy abiertos, y el rojo de su cara bien podía competir con el cabello de Gaara.
— ¿qué pasa? ¿Naruto? ¿Naruto?—el pelirrojo agitó su mano frente a la cara del rubio, pero este no reaccionó; con cuidado le quitó el libro, a lo que el chico no se opuso, y miro lo que el rubio leía.
—…
la misma reacción.
— ¡¿Quién demonios les dio permiso te tomar eso?!—el dueño del libro había regresado.
Los dos niños salieron corriendo antes de ser atrapados.
Fin del flashback no jutsu!
. . . . .
Naruto miro a Jiraiya.
— ¡¿Qué tienes que decir en tu defensa "ero-sennin"?!—dijo el chico mientras le apuntaba con el dedo acusatoriamente.
—bueno… hehehe ¡cambiemos de tema! ¿Sabes a donde te llevo, Naruto?
—mmm… ¿otro hospital?
—No. Poco después del… del accidente, me dijeron que ya no era necesario que estuvieras internado, tendrás que seguir en terapia pero ya puedes tener una vida normal, ¡no es genial!—miro al chico quien no ocultó la alegría ante la noticia—Ya tengo todo listo, saldremos del país un tiempo y…
— ¡No! Digo… no quiero irme de aquí—dijo Naruto pensando que eso complicaría las cosas.
—Naruto… no creo que quedarte en este lugar sea bueno para ti, han pasado tantas cosas de las que tenemos que hablar… lo mejor es que dejes todo atrás y empieces una nueva vida…
—nada cambiará si me voy… papá solía decir que no debíamos huir de los problemas; yo quiero quedarme…
Jiraya miro al chico y suspiro rendido.
— ¿estás seguro de que eso es lo que realmente quieres?
Naruto solo asintió.
—está bien, no tenemos que irnos.
— ¡gracias ero-sennin!
— ¡deja de llamarme así!
—ero-sen… padrino, ¿A dónde vamos? ¿Me llevaras a mi casa?
—no, compre una nueva casa en el centro e ciudad, hay un parque cerca, perfecto para pasear en bicicleta.
—no creo que haga eso.
— ¿ah, por qué no?
—sería vergonzoso, ya tengo 12 y aun no se montar en bicicleta, además la que me dejaron mis padres… es muy pequeña, tendrías que comprarme otra. Ya no soy un niño pequeño.
—supongo que no… ¡pero aun eres un enano! jajaja
— ¡ero-sennin!
—ya, ya, jejejej, por cierto, pronto iniciaran las clases, quiero que te integres a esta sociedad como dios manda.
— ¿dices que iré a la escuela?
—así es
— ¡me niego!
—Tu siempre tan estudioso—dijo Jiraiya con algo de sarcasmo.
—no quiero, nunca me fue bien y ahora menos…
—no está a discusión jovencito, además también tienes que saber que realice unos trámites…
— ¿Qué tipo de trámites?
—de ahora en adelante serás solo Naruto Uzumaki… no quiero que uses el apellido de tu padre, sé que suena duro, pero es lo mejor, no quiero que cosas del pasado te afecten.
—…lo entiendo.
—pero recuerda que tú siempre serás un Kamikaze; hay cosas más fuertes que te unen a tu padre, no solo un apellido.
—lo sé… en cuanto a lo de la escuela
—nada, asistirás en una semana
"mierda"
"eso será fastidioso"
"y que lo digas"
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en otro lugar…
En la oficina de Madara dos subordinados daban su informe.
—señor, hicimos lo que ordenó.
— ¿lo dejaron vivo, cierto? De lo contrario ese niño Itachi no aceptará nunca.
—sí señor.
—bien… díganle a Obito que venga.
—señor, óbito-san no está, no ha regresado desde hace dos días y no hemos podido comunicarnos con él.
—…
—señor?
—déjenlo, ya vendrá. Pueden salir.
—sí señor.
Los dos hombres hicieron una reverencia y se marcharon.
Una vez solo en la oficina, el teléfono de Madara sonó.
—"soy Obito"
—¿se puede saber dónde diablos estás? No me gustas que actúes por tu cuenta.
—"estoy en Konoha".
—¿fuiste por Itachi?
—"no, tengo pruebas de que Orochimaru está aquí".
— ¿sigue ahí?
—"escucha esto… el ya logró agrietar la barrera".
—¡qué demonios…! dime todo lo que sepas.
—"hace poco un hospital se incendió, el contenedor se encontraba ahí como ya debes saberlo, al parecer sobrevivió; fui al lugar y pude ver lo que había pasado… no fue mucho ya que me falta el otro ojo, pero lo suficiente como para saber que fue obra de un akuma. Supongo que tendrás que adelantar tus planes".
—supones bien, necesitamos los ojos de ese mocoso Uchiha. ya que estas ahí encárgate de eso.
—"¿a quienes enviaras por Orochimaru?"
—dejémoslo jugar un momento… después de todo, si la barrera se sigue agrietando será bueno para nosotros.
—"aun así es una amenaza".
—lo eliminaremos cuando yo lo disponga, por el momento quiero que te mantengas al tanto de todos sus movimientos, enviaré a zetsu para que te ayude.
—"bien… ¿Qué hacemos con el contenedor?"
—hace años eliminó a dos de mis hombres… puede ser una amenaza, sin embargo ahora él es un imán de demonios; tarde o temprano uno acabará con él. No me voy arriesgar a perder miembros en estos momentos; ya veremos qué pasa. Cuando tengas más información me llamas—después de decir esto, Madara colgó.
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Dos días después en Konoha…
La noche estaba cayendo y en un parque tres niños molestaban a una niña de once años.
—pareces ciega, ¿de verdad puedes vernos? Jaja.
—déjenme en paz, tengo que ir a casa—dijo la niña mientras se abrazaba a sí misma.
—¿qué? ¿Te da miedo la oscuridad?—dijo uno de los chicos con tono burlón.
—seguro me están buscando, debo irme, ya déjenme—pidió la niña en voz baja.
— ¿Quién va a querer buscar a un fenómeno como tú? Jaja—se empezó a burlar uno de ellos.
La niña quería llorar.
—¡ya déjenla en paz!
Un niño rubio apareció de la nada y se interpuso entre la niña y los otros chicos—¿no ven que la están haciendo llorar?
—eso a ti que te importa enano—dijo el mayor de todos—¿qué, es tu novia? ¿Quieres tomar su lugar? Porque si es así, contigo no nos vamos a contener—dijo para después tratar de lanzarle un golpe que el rubio intercepto fácilmente con una mano— ¿pero qué...
—váyanse—dijo el rubio mientras lo miraba a los ojos, pero el otro chico trato de darle otro golpe, el rubio solo se apartó haciendo que el mayor cayera al suelo—dije que se fueran—entonces los demás niños al ver que el más grande era derrotado fácilmente mejor salieron corriendo. El chico en el suelo se levantó y se fue detrás de ellos no sin lanzar insultos al rubio y la niña.
"Idiotas" pensó el niño rubio viéndolos marchar, recordó a la niña y se giró para verla.
—¿estás bien?—le pregunto a la niña.
—si… gracias, no tenias porque molestarte.—ella agradeció levantado la vista y él pudo ver sus ojos.
Que la llamaran fenómeno por tener la iris casi blanca y al parecer carente de pupila era cruel y ridículo. Pero el rubio sabía que había algo especial en ellos, ya había visto ojos así antes.
Definitivamente eran especiales, pero ella no parecía saberlo, y no era algo que él pudiera decirle sin que sonara como un loco.
—descuida, eran unos tarados. ya es algo tarde ¿te acompaño a tu casa, este…
—Hinata, me llamo Hinata Hyuga—dijo la niña, en verdad sus ojos blancos carente de pupila, parecían perlas, su cabello era algo corto y de un negro azulado.
—mucho gusto Hinata, yo soy…
— ¡Hinata!—un chico solo un poco mayor que ellos llego al lugar, tenía el cabello castaño y ojos iguales a la niña—te he estado buscando, debemos volver a casa, tu padre se va a enojar si llegas tarde—dijo tomando a la niña del brazo para irse de ahí cuando reparó en el otro chico— ¿y tú eres…
—Naruto Uzumaki! bueno ahora que ya no estás sola supongo que me voy.
—de nuevo, gracias.—dijo la chica.
Naruto le sonrió.
—Por cierto, no les hagas caso a esos tontos, tus ojos son muy bonitos—dijo, haciendo que a la chica comenzara a ruborizarse, pero el otro chico tenía cara de pocos amigos ante el comentario del rubio—l-los de tu hermano también son muy bonitos—trato de relajar la tensión.
— no soy su… ¿Qué?—dijo algo estupefacto el castaño.
— ¡Adiós!—gritó el rubio que ya iba algo lejos.
El castaño negó con la cabeza.
—pero qué chico más raro… vámonos Hinata.
—ya voy Neji nii-san—contestó ella deteniéndose un momento viendo la dirección por la que el rubio se había marchado "adiós, Naruto" pensó, y después se fue detrás del otro chico quien comenzó a reprenderla.
—no vuelvas a alejarte así, tu padre me matará si algo te pasa. Ya es muy tarde y la ciudad se ha vuelto peligrosa.
—lo lamento, pero solo quiero encontrarlo.
—lo sé prima, seguiremos buscando mañana, haremos volantes y los pegaremos por todo Konoha si es necesario; por ahora esperemos a que este bien y vuelva a casa solo, es un perro inteligente.
La niña asintió algo más animada.
—¡si!
Aún así estaba asustada por su pobre Momo.
La ciudad realmente se había vuelto peligrosa.
. . . . .
Ya estaba por ser media noche y Naruto aun seguía en aquel parque, estaba sentado en una de las muchas bancas; ya no había casi nadie excepto por él y otra niña pequeña que estaba a unos cuantos metros suyos.
—¿no quieres irte a casa onii-chan?—dijo la niña que no aparentaba más de nueve años, llevaba puesto un vestido azul, calcetas blancas y zapatos negros, su cabello negro lo llevaba suelto y se mecía con el viento; en las manos traía un oso de peluche.
— ¿No quieres irte tú?—pregunto Naruto.
— ¿tú me acompañarías a casa? tengo miedo de irme sola.
—¡claro que sí!—dijo el rubio con una sonrisa.
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Los dos iban caminando por las calles de aquella ciudad sin hacer ningún ruido, ninguno había hablado durante los minutos que llevaban caminando. Llegaron a un punto donde no podía verse ni una persona a la vista, y se encaminaron cerca de un callejón.
Iban tomados de la mano.
— ¿onii-chan quieres jugar un juego?
— ¿qué clase de juego?
La cara de la niña se iluminó, parecía muy entusiasmada por jugar.
—¡te encantará! Es un juego especial, uno donde rasgare tu carne, romperé tus huesos, beberé tu sangre y me llevare tu alma, ¡¿juegas onii-chan? ¿Juegas?!
—Parece divertido—dijo el rubio sonriéndole mientras entraban más al callejón—pero no creo que termine así.
La niña hizo un puchero.
— ¿onii-chan no tienes miedo?
Naruto soltó su mano y se paró frente a ella con un rostro más serio.
—Deja de fingir, ya no hay nadie.
La niña sonrió.
Una sonrisa que se extendía por cada extremo de su cara, llena de diente blancos y afilados.
—jejejeje, está bien "o-nii-chan"—dijo la pequeña; sus ojos que antes eran cafés, se habían vuelto amarillos y brillantes.
Los ojos del chico también cambiaron de azules a rojo con la pupila rasgada, las maracas en sus mejillas se hicieron más visibles y también sonrió mostrando sus dientes algo afilados. Un aura roja lo empezó a rodear.
—Ese cuerpo no es tuyo maldito demonio—escupió Naruto mientras le dedicaba una mirada de odio a la "niña"
La sonrisa de ella solo creció, la forma en que su rostro se desfiguraba en esa espantosa mueca dejaba claro que no podía ser humana; sino una cosa, un ser que usaba una piel que no era suya.
—El alma de los niños es muy deliciosa~, pero aún tengo hambre, y onii-chan se ve muy, muy sabroso—río mientras su saliva caía al suelo haciendo pequeños agujeros como un líquido bastante corrosivo.
"es ácido, ten cuidado" dijo la voz en la cabeza del rubio.
"no tienes que decirlo" respondió el chico, Mientras en sus manos se formaba una esfera azul.
. . . . .
En otro lugar, misma hora…
—Naruto ya es medianoche, vete a dormir.
—ero-sen… padrinooo…. La película aun no acaba, hace mucho que no veo una, ¿puedo quedarme un poco más, siiiii?
—diez minutos y te duermes ¿entendido?
— ¡sí!
— ¿Qué hace la ventana de tu cuarto abierta? Ciérrala, puedes atrapar un resfriado.
—lo hare, lo hare.
—Bien, pues yo no soy joven como antes, así que me iré a dormir, buenas noches—dijo el mayor saliendo y cerrando la puerta.
—Buenas noches—alcanzó a decir el rubio, después dirigió su mirada en la ventana; "mejor la dejo abierta. si algo sale mal y desaparezco, ¿Quién le va a abrir?" pensó para después acostarse en la cama y tomar el control remoto para seguir viendo la película.
. . . . .
De regreso al callejón…
— ¡Mierda, eso dolió mucho!—dijo el rubio mientras se sostenía el brazo donde se apreciaba una gran mordida—al menos ya está sanando.
"te dije que tuvieras cuidado con el ácido"
—no empieces con el sermón, que ya tengo suficiente con el dolor.
El cuerpo de la niña yacía inmóvil en el suelo, la pequeña y viscosa criatura que salió de su boca trató de arrojarle más de esa saliva ácida a Naruto.
El rubio se dio cuenta a tiempo, lo esquivó y se acercó lo suficientemente rápido para aplastar al maldito insecto.
Naruto hizo una mueca de asco cuando levantó el pie.
—ewww… parece un moco gigante. Creo que voy a vomitar...
"No te distraigas, aún quedan dos de esos demonios"
—sí, puedo sentirlos, se están acercando, debieron sentir la pelea—respondió el rubio mientras estiraba el brazo que ya había sanado por completo.
"a trás de ti mocoso"
"lo sé, esta será una larga noche..." le contestó el chico mientras se giraba para encarar a dos personas, una mujer y un hombre, los dos con ojos amarillos y dientes afilados. "al parecer mamá y papá llegaron" pensó el rubio.
—Así que les gusta comer familias hijos de puta.
Los demonios solo sonrieron y se lanzaron al rubio, este los esquivo y volvió a formar una esfera azul en su mano— ¡Rasengan!—gritó mientras se lanzaba a ellos.
. . . . .
—Naruto, te dije solo diez minutos, apaga el televisor—regañó Jiraiya mientras entraba al cuarto.
—un ratito más porfav…
Los ojos de Jiraiya se abrieron como platos, ¡desapareció! Naruto había desaparecido.
Justo frente a sus ojos.
— ¿Naruto?—dijo esperando que todo hubiese sido producto de su imaginación, pero nada. Lo busco por todo el cuarto y nada.
Naruto había desaparecido.
. . . . .
"Oh mierda!" pensó un chico rubio lejos de ahí.
Tenía una herida cerca del pecho; uno de los demonios trato de herir su corazón, pero él logró arrancarle la cabeza antes de que lo volviera a intentar, ahora se encontraba el solo en ese callejón con tres cuerpos en muy mal estado.
Los pequeños demonios se habían disuelto en un humo negro como solía pasar con la mayoría.
— ¡maldición! ¿Por qué tenía que desaparecer justo cuando él entro?
"¿Qué harás ahora mocoso?"
—supongo que no podía evadirlo por siempre, pero me hubiera gustado que fuera de otra manera.
"O, podemos largarnos y dejarlo con la duda"
— ¡kurama! Por supuesto que no—dijo el rubio, después dirigió su mirada a los cadáveres— ¿Qué haremos con los cuerpos?
"eso es lo que menos importa, además no hay pruebas de que fuiste tú, utilizaste mi manto para cubrirte todo el tiempo, es como si no los hubieses tocado directamente"
—Supongo que tienes razón… ¿Por qué no puedo ver sus espíritus?—preguntó algo extrañado.
"esas cosas se comieron sus almas, ya no existen; eso es morir completamente. Cuando muere el cuerpo, el alma trasciende, pero sus almas fueron devoradas, ya no queda nada de ellos"
— ¡Mierda!—dijo naruto mientras golpeaba la pared, sus ojos se volvieron rojos de la ira—esos malditos, ¿Cómo pueden…
"Ya no queda nada que hacer ahora"
El chico no tuvo más que calmarse.
Después de que la herida sanó, Naruto empezó a correr por las calles camino a casa.
Las calles estaban tan vacías despues de la histeria colectiva que se había creado por los misteriosos asesinatos, Orochimaru y sus mascotas habían causado algo de terror mientras Naruto estuvo inconsciente y eso no parecía parar.
El único lado positivo de esa histeria era que no había nadie deambulando por las calles nocturnas de Konoha para ver al chico con ropa rasgada y manchas de sangre correr frenéticamente.
. . . . .
—padrino…
Jiraya se giró rápidamente para encontrar a su ahijado en el marco de la ventana, su ropa en terrible estado y ¡por Dios santo, ¿eso eran manchas de sangre?!
—naruto… ¿estás bien? ¿Qué demonios pasó? ¿Cómo es que tu…
— ¿has querido hablar conmigo cierto? Bueno, ya no me escabullirle.
Las palabras del chico parecían seguras, pero su cuerpo decía otra cosa.
El semblante de Jiraya cambio a uno más calmado.
—debes estar cansado... toma una ducha y vete a dormir, mañana sin falta lo haremos—dijo el mayor saliendo de la habitación, dejando solo a Naruto.
"Quizá entró en negación, a algunas personas les resulta más fingir que algo no pasó"
"No creo que sea el caso, el no es así"
"¿Estas bien, mocoso?"
"espero que todo salga bien kurama" dijo el chico en un suspiro para después hacer lo que Jiraiya le dijo.
. . . . .
— ¿Itachi? ¿Qué haces aun despierto?—habló Fugaku entrando a casa, había salido algo tarde de la estación, y al entrar encontró a su hijo mayor en la sala.
—estaba pensando… recordé que tenías un amigo llamado Minato que murió no hace más de 5 años, él tenía un hijo ¿Qué fue de él? ¿Se llamaba Naruto, cierto?i
— ¿Por qué lo preguntas?—dijo el hombre serio.
—hace poco cuando fuimos al hospital vi a un niño parecido a él y un hombre lo llamó Naruto, al principio no lo había recordado pero hace un momento mire una fotografía tuya con Minato Namikaze.
— ¿hablaste con ese niño?
—no, solo lo vi… por tu expresión creo que no me equivoqué respecto a él; pero bueno, no importa, sólo es curiosidad pasajera.—dijo como si le restara importancia— ¿Cómo te fue en el trabajo padre?
Fugaku se relajó un poco.
—quiero que tú y tu hermano tengan precaución, una familia de tres integrantes fue encontrada en un callejón cerca del parque central. Todos muertos.
Itachi asintió.
— ¿Qué fue lo que pasó?
—no lo sé Itachi… sólo ve a dormir.
Itachi asintió y se fue a su habitación dejando a su padre solo en la sala.
El hombre se dejó caer en el sofá.
—Que no sea lo que estoy pensando—se dijo Fugaku mientras pasaba una mano por su rostro
"¿Por qué tenía Itachi que recordarme a ese niño?" pensó. "debe de ser una coincidencia, no pudo hacerlo el, no. Pero es tan parecido a aquella vez, y no vive tan lejos de ahí… no, son figuraciones mías, él no sería capaz"
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Itachi estaba acostado en su cama, cuando un mensaje llegó a su celular.
"¿Aún no te decides?
Nos interesa tu respuesta.
Recuerda, cuida a tu familia.
Estamos muy cerca".
Apretó con fuerza el móvil, y cerró los ojos para tratar de dormir.
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Nombre:Karada dorobō (ladrón de cuerpos)
Rango: C
Tipo: Demonio
Apariencia: Criatura con forma de insecto, muy parecidos a los cien-pies, su fragilidad hacen que sean débiles por si solos, por lo que buscan cuerpos humanos que poseer.
Habilidades: con un huésped su fuerza y velocidad son superior a un humano, no solo pueden tomar el cuerpo de la víctima, pueden imitar la voz, y la personalidad; tienen la capacidad para crear una sustancia altamente corrosiva y mortal. Muchas veces suelen colaborar con los de su misma especie.
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chan... chan... chaaannnn!
Más adelante explicaré qué diablos hizo Naruto mientras estuvo "inconsciente", aunque es casi obvio que se fue a entrenar sus habilidades.
Cómo pueden ver si habrá más personas con habilidades especiales, y que algunos personajes no tengan no significa que no serán muy importantes en la trama.
No sabía si meter el sharingan a la historia pero me decidí por algún tipo de habilidad de ver "¡más allá de lo evidente!" ok no.
Habrá algunas cosas del anime como los dojutsus, pero ligeramente modificando su funcionalidad y origen para adaptarlo a la historia.
El origen de Akatsuki, los planes de Orochimaru, los otros guardianes, el mundo espiritual y todas esas cosas se irán revelando poco a poco.
Por suerte ya tengo casi listo el siguiente capítulo que posiblemente publique en esta semana.
Sientanse libres de comentar y hasta la próxima!
