Capítulo 6: No todo resulta como uno quiere.

-¡SERÁS IDIOTA, KAKAROTO! –Se escuchaba en pleno patio una voz muy particular, espantando a varias aves que estaban ocultas en los árboles del recinto- ¡Te dije grandísimo idiota que NO improvisaras! –Le dio un nuevo zape en la zona occipital de Goku, haciendo que se atragantara con unas galletas que estaba ingiriendo- Solo debías decir lo justo y necesario, o sea, ¡lo que yo te dije!

-Pero, es que yo… -trataba de articular palabra el pobre en medio de un ataque de tos- Yo…

-¡NADA DE PEROS! –Vegeta lanzó la lata de soda que tenía en sus manos con gran fuerza, atinándole a un basurero que estaba ubicado a varios metros de distancia- ¡Me dan ganas de aniquilarte con mis propias manos, sabandija! –Su boca se torcía en una mueca de desagrado, no en una coqueta sonrisa como siempre lo hacía. Realmente estaba mosqueado como pocas veces en su vida- ¡Simplemente no lo entiendo! –Agregó poco después, en un tono que dejaba notar toda su frustración-

-Tampoco entiendo cómo puedes arruinar todo en un abrir y cerrar de ojos, Gokú. –Comentó Krilin mientras escuchaba, apoyándose contra el tronco de un árbol- Tienes un jodido don para ello, amigo.

-No hablo de este zopenco... –Aclaró Vegeta golpeando la corteza del árbol, casi abollándolo con su inusual fuerza- No entiendo ¿cómo no caen fácilmente como las demás chicas?

-Oye, no quiero preocuparte, ni ser melodramático, pero….- Krilin quiso tocar el tema algo preocupado, buscando las palabras adecuadas para mencionarlo. Tampoco quería que el pelinegro descargara su furia en él. El instinto de supervivencia estaba al tope.- ¿Crees que estamos perdiendo el toque, Vegeta?

-No, no puede ser. -Murmuró para sí mismo el pelinegro. ¡Eso jamás!- Lo comprobaré de inmediato.

Vegeta se acomodó su camisa, desabrochando dos botones iniciales y soltando el agarre de la corbata levemente. A paso seguro se dirigió a una pareja de muchachas que se encontraba cerca de donde estaban ellos. Pasó una mano por sus cabellos, acomodándolos y dándole un aspecto apetecible. Al estar frente a ellas utilizó su mejor voz varonil y seductora:

-Hola, muchachas. –Sonrió de medio lado- ¿Puedo sentarme con ustedes?

-Cla-claro. -Tartamudeaba una de las muchachas totalmente ruborizada, cuyo nombre era Mai- Es un gusto verte de nuevo, Vegeta.

Al sentarse en medio de ambas jóvenes, no dudó en iniciar una simple conversación para analizar sus reacciones:

-Lo mismo digo. –Le dio una mirada directa y siguió hablando- Y dime, ¿qué cuentas? Hace tiempo que no hablábamos. -Acomodó un mechón rebelde tras la oreja de Mai, sintiendo un estremecimiento en ella.-

En su mente, no podía dejar de recordar una ley universal en la conquista masculina: "Hacer preguntas y fingir prestar atención a sus respuestas". ¿En qué les beneficiaba? Las mujeres solían sentirse alagadas y conformes al ser el centro de atención del chico que les gusta, ignorando que por sus mentes podían pasar miles de cosas en lo que duraba la charla; desde posibles escenas porno a imaginar mamuts voladores que fumaban hierba.

-Bueno, estamos a punto de comenzar los entrenamientos de cheerleaders para el campeonato nacional. -Respondió feliz la aludida por estar retomando conversaciones con el chico más popular de la escuela, de quien estaba enamorada desde la primaria-

-Interesante. Imagino la responsabilidad que conllevará, Mai. -Comentó haciéndose el amigable y desviando la vista a la otra mujer presente- ¿Y tú que cuentas, Josie? Espera, ¿te hiciste algo en el cabello? –Jugó con el final de la trenza que caía por su menudo hombro- Me agrada como te ves, resalta mucho más tu belleza.

-Siempre tan galán, Vegeta. –Respondió Josie devorándolo con la mirada, aunque no tardó en romper la magia- Esta noche iré con mi novio a ver el partido de béisbol. Aseguró los primeros asientos para celebrar nuestro tercer mes de noviazgo.

-¿Así que tienes novio? Veo que llegué tarde. –Vegeta fingía decepción y congoja- Pero, ¿debería preocuparme por ese insecto realmente?

-Sí, me cansé de esperar al príncipe azul, Vegeta. -Recalcó esa palabra ya que antes habían tenido un leve romance- Y no es un insecto para que lo sepas, querido.

-Oh, eso dolió, nena. –Se quejó, aunque sabía que pronto tendría noticias de ella cuando se hartara de su novio- Sé cuándo darme por vencido, pero sabes que siempre tendrás un lugar en mi corazón.

-Tienes muchos lugares en tu corazón según recuerdo. –Rió junto a su amiga, aliviando la tensión entre ellos-

-Sabes que alcanzo para todas. –Se acercó a ella, quedando cerca de su delicado rostro- Pero, tú tienes un lugar privilegiado. No lo olvides. -Levantó la mirada viendo que Bulma y sus amigas venían en dirección a donde estaban ellos. De todos modos, había comprobado que el problema no era él, sino esa exasperante peliturquesa- Bien, chicas. –Se puso de pie y tomó la mano izquierda de Josie besándola con galanura- Fue un gusto estar junto a ustedes. -Hizo lo mismo con su amiga Mai- Pero, debo marcharme e ir a clases.

-"¿Qué demonios está haciendo con esas chicas?" –Pensaba Bulma al notar su presencia, a la vez que se sentaba en la banca que estaba frente a la escena- "Bueno, no me importa de todos modos". –Desvió momentáneamente su mirada, pero guiada por su curiosidad volvió a fijarla donde mismo- "Al diablo, veré que pasa".

Su plan estaba dando resultado. El pelinegro comenzaba a pensar calculadoramente, analizando las opciones que podían jugarle a favor. Qué mejor que iniciar con la etapa uno de su plan: "Dar celos a la chica que te gusta". Una estrategia arriesgada, pero eso le haría relevar las reacciones de su objetivo al verlo desenvolviéndose con el género femenino, y además haciéndole saber que tampoco le faltaban ocasiones surgentes para un romance. Si Bulma le reclamaba como suyo, se daría por triunfador.

-Chicas, antes de marcharme, ¿me darían dos besos? –Sonrió seductor- Es lo mínimo que pueden darme, ya que Josie rompió mi corazón esta tarde. -Hizo un puchero infantil, produciendo una risita en ambas chicas- ¿Qué dicen?

-Te daremos uno solo. -Respondió Mai levantando su dedo índice, siguiéndole el juego-

-¿Uno solo? –Puso cara de cachorrito indefenso- ¿Tan mala compañía he sido para ustedes?

-Bueno, uno cada una a la vez, manipulador. –Decidió Josie apretando una de las mejillas del muchacho. Ambas chicas se pusieron a los costados de Vegeta y le dieron un beso en cada mejilla- ¿Feliz?

-Más que eso. -Sonrió satisfecho mirando hacia Bulma, quien tenía el rostro desfigurado por lo que veía- ¡Me siento en el paraíso!

-No cambias en absoluto. –Comentó Josie anotando algo en una hoja de una libreta que portaba, para luego extenderle el pedazo de papel- Ahora vete. –Ordenó divertida-

-¿Pero qué tenemos aquí? –Sonrió dejando ver su blanca dentadura. Los números telefónicos de ambas- Estamos en contacto, chicas. -Les guiñó el ojo retirándose del lugar y al ver que Bulma casi echaba chispas y humo negro por las orejas, levantó la mano en forma de saludo burlesco.-

-"¡Maldito resbaloso!".–Se decía mentalmente la peliturquesa apretando sus puños con fuerza-"¡Juro que esto no se queda así! Estúpido, Vegeta".

Sus amigos lo miraban perplejos, golpeándole levemente la espalda a modo de felicitación por su hazaña. El joven de cabellos en punta llegaba con el pecho inflado de satisfacción, casi oyendo la música de victoria en su mente, cantando a todo pulmón en su interior: ¡We are the champions!

-¿Ven? Dar celos siempre funciona. –Vegeta acomodó nuevamente su ropa para quedar formal, quitando la pinta de chico malo que a tantas les fascinaba-

-Pues es mi turno. –Anunció decidido el calvito del grupo-"Si al idiota de Vegeta le resultó, no veo porqué a mí no"-Pensó al momento en que comenzó a caminar hacia dos muchachas que estaban cerca- Hola, Yumiko. ¿Qué hay, Yakadi?

-¿Qué tal, Kame? –Respondió Yakadi, demostrando la incomodidad por la presencia del muchacho- ¿Qué se te ofrece?

-Nada, es solo que deleito mi vista al estar frente a las chicas más lindas de la escuela. -Sonrió galante- Además, puedes llamarme por mi nombre. Decirme por mi apellido es muy formal y nos conocemos de hace tiempo.

-"¿Qué demonios?" –Pensaba A-18 viendo la escenita, crispándose de la rabia- "Que ni se le ocurra hacer lo mismo que Vegeta".

-¿Ok? – Yakadi alzó una ceja desconfiada. Él no era tan amable sin querer algo a cambio– ¿Qué bicho te picó?

-¿Qué quieres? –Cuestionó Yumiko alzando una de sus perfiladas cejas- Te advierto que no tengo dinero.

-¡No! –Soltó una risa ladina- ¡Cómo se te ocurre, Yumiko! Solo quería ver si ustedes podían darme algo, y no es dinero precisamente. –Aclaró pero sin dejar de lado ese tono picarón en su voz-

-¿Qué demonios quieres? –Respondieron ambas como si se hubiesen puesto de acuerdo para cuestionarle-

-¿Me dan dos besos? –Pidió sin tapujos el muy sinvergüenza-

Ambas muchachas se observaron entre si, consultando en silencio si habían escuchado bien. Al confirmar ese punto, una sonrisa maléfica se dibujó en sus juveniles rostros, cosa que Krilin ignoró al estar estudiando la expresión de A-18 que parecía indiferente.

-De acuerdo, Krilin. –Aceptó finalmente Yakadi con un dejo de timidez, cosa que deleitó al muchacho- Cierra los ojos. -Solicitó con una voz muy suave y con las mejillas teñidas en un enternecedor tono rosa-

Krilin obedeció, humedeciendo por instinto sus carnosos labios. Anhelaba albergar los sutiles labios de esas adolescentes contra sus labios o mejillas. Los aceptaría gustoso. Lo que no esperó recibir de ambas chicas fueron dos potentes bofetadas en cada mejilla, haciendo que muchos testigos, entre ellos el grupo de A-18, comenzaran a reír a carcajadas.

-"Eso le pasa por tonto" –Pensaba la rubia divertida con la escena-

-¡Eso te mereces por aprovechado! –Evidenció Yumiko, agitando su mano adolorida tras propinarle el golpe- Vámonos, Yakadi.

-Vamos. –Acató con su amiga- Galán de macetero.

Krilin se acercó a sus amigos sobándose las mejillas que estaban inflamándose, quienes también se reían a mares, sobre todo Vegeta que le repetía:

-Solo a mi me resultan esas cosas, insecto.

-Estás fuera de onda, Krilin. –Chocaba palmas Goku con Vegeta sin dejar de reír. Ahora era SU turno de burlarse de la desgracia ajena-

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Martes 01 de mayo, 2012.

Así pasaron los días convirtiéndose en semanas. Todos los planes que maquineaban los muchachos terminaban en un rotundo fracaso. Nuestro trío protagónico se cuestionaba constantemente: ¿qué demonios sucedía? Por más que se esforzaran siempre se estropeaba la situación. Las cosas iban de mal en peor, sobre todo para Gokú. Las discusiones con Milk eran más frecuentes y siempre acababa golpeado y agredido verbalmente. Recordaba la última vez que quiso llamar la atención de la muchacha de cabellos negros, y de cómo había terminado todo.

Estaban en la clase de Biología. Él estaba entretenido sujetando el lápiz grafito en su labio superior y apoyándolo en su nariz, mientras observaba "animosamente" el contenido anotado en la pizarra. Su déficit de atención iba en aumento, ya que no lograba concentrarse debidamente. Esa no era una materia que le llamara particularmente la atención y no tener estímulos favorables era una tortura. Según lo que veía, sus amigos parecían llevarlo bien, pero él simplemente no podía.

Los estudios definitivamente no eran lo suyo.

Intentó concentrarse nuevamente. Si podía en los entrenamientos, podría en cualquier ámbito. Eso pensó hasta que una mosca salvaje apareció frente a él, posándose en la punta de la nariz haciéndole unas leves cosquillas cuando restregaba sus patas traseras antes de defecar. Vio como la susodicha emprendió el vuelo tras corretearla y fue a parar en el hombro de Milk quien estaba a tres puestos de distancia por el lado izquierdo. Krilin dejó de lado sus apuntes y se percató de la expresión embobada de Goku, la que iba directamente a la explosiva pelinegra. Era hora de tomar cartas en el asunto:

-Trata de llamar su atención, amigo mío. –Recomendó con una sonrisa amigable, con discreción para no alertar al estricto profesor que no dejaba de anotar actividades en la pizarra- Busca el modo de hablarle.

-Veremos si esto resulta. -Comentó a su amigo para luego dirigirse a Milk en voz bajita. Lo menos que deseaba era ser enviado al pasillo por romper el ambiente de estudio- Hey, Milk… Psst! Psst! –hizo un sonido discreto- Milk.

-Al parecer no te escuchó. –Krilin omitió el hecho de que ella le ignoraba para no desalentarlo- Intenta de nuevo. –Le dio nuevos ánimos-

-Hey, Milk… Psst! Psst! –Volvió a intentar pero nada. Milk estaba empeñada en no tomarle atención- Es inútil. -Se sintió fracasado en todo sentido el pobre- Hasta Bulma se dio cuenta y ella no quiere responderme.

-Debes ser más creativo y no darte por vencido así de fácil, inútil. –Intervino Vegeta quien se había mantenido al margen, quitándose un audífono de la oreja izquierda- Lánzale un papel. –Recomendó al estar sentado detrás de Krilin y Gokú- Lánzaselo con un mensaje dentro. –Aclaró con manzanitas y peras para que no cometiera un error-

-¡Buena idea! –Respondió entusiasta, sacando un cuaderno debajo de su pupitre. Era el cuaderno de Dramática y Castellano, en el que casi nunca apuntaba lo que hacían en clases- ¡Cómo no se me ocurrió antes!

Krilin y Vegeta comenzaron a anotar lo de la pizarra para terminar sus respectivos deberes. Así pasó un rato sin que ellos se preocuparan, pero para cuando se dieron cuenta, Goku tenía una bola gigante en su mano:

-¡Milk! –Habló en voz alta el pelinegro de cabellos alborotados apuntándole directamente la bola-

-¡Qué demonios quie…! –Respondió brava la aludida girándose en su asiento, siendo interrumpida por un golpe en pleno rostro "cortesía Gokú" que la botó de su asiento-

-¡Kakaroto / Goku! –Dijeron sus amigos antes de evitar el estúpido actuar-

-¡Qué hiciste pedazo de imbécil! –Vegeta se quitaba con brusquedad sus audífonos, poniéndose de pie mientras apoyaba su peso en el pupitre con ambas manos-

-¡Corre por tu vida, Goku!–Recomendó Bulma preocupada por la integridad del pelinegro, al ver incorporarse a su amiga tal como un zombie-

-¡Ahora sí que me las pagarás! –Gritó hecha una furia la pelinegra que tenía roja la zona en que le llegó la bola de papel. Comenzó a perseguirlo por la sala para luego darle alcance en el pasillo haciéndole gritar desgarradoramente al pobre-

Bulma cogió la bola gigante de papel entre sus manos, la cual se desarmó y dejó ver un mensaje oculto en su interior

"¡Hola! :D"

Una gota de sudor cayó por la cabeza de la ojiturquesa tras leerlo. Sin duda ese chico no apreciaba su vida.

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Para Vegeta las cosas no habían sido muy diferentes. Bulma se empeñaba en hacerle pasar un mal rato. La paciencia se esfumaba y no quería sacar su lado infernal con ella. Estaba tocando su orgullo y eso era imperdonable. ¡Qué descaro! Nadie le podía humillar como lo estaba haciendo ella, después de todo era un prínc... Decidió tachar ese pensamiento de la cabeza. Debía mantenerlo a raya y en secreto. No podía manifestarse como tal solo por un arrebato causado por sesenta kilos de vanidad y orgullo femenino.

Aun así, su memoria rememoraba algunas situaciones que lo dejaron al borde de perder la cabeza. Una de ellas ocurrió luego del asteroide de papel que Kakaroto le lanzó a Milk, y como resultado le habían dejado un par de chichones y moretones en la mayor parte del cuerpo:

-Vegeta, ya no me sigas reprendiendo. -Suplicaba el chico de cabellos alborotados, bebiendo un refresco con pajilla- Con los golpes de Milk bastan y sobran.

-Es que no me explico ¿por qué nada resulta? –Se sentó al lado de Goku, cogiendo su cabeza en señal de frustración-

-¿Tienes algún plan?

-Kakaroto, no estoy con la cabeza para esas cosas. -Siguió en la misma posición- ¿Por qué no ves los 10 mandamientos y sacas una idea de ahí por ti mismo?

Goku sacó el papel de su billetera, lo sostuvo entre sus manos hasta que una fuerte brisa se hizo presente y el pergamino se escapó de sus dedos. Ambos gritaron producto del pavor, quedando pálidos. ¡No podían perder esos mandamientos! No tardaron en correr a tropezones para darle alcance. El papel flotó en las alturas hasta llegar a una rama de un árbol. Goku no podía maldecir más su suerte, y Vegeta ya no podía insultar más la estupidez de su amigo.

-¿Qué haremos? –Preguntó preocupado por la guía de mandamientos. No podía arruinarse. Su futuro amoroso pendía de ese trozo de papel-

-Demonios. –Analizó en varias posibilidades hasta que encontró la más factible hasta el momento. No podían utilizar sus verdaderas habilidades sin llamar la atención del alumnado en aquel patio- ¡Tengo una idea! –Vegeta lo agarró de un brazo y lo acercó al árbol sin delicadeza- Ponte firme porque me subiré a tus hombros e intentaré agarrar como sea el pergamino.

-¡De acuerdo! –Acató Goku, aun sabiendo que sus músculos seguían maltratados y resentidos por la paliza propinada por el demonio que se apoderó de Milk-

Tras un par de intentos fallidos, en los que Gokú perdió el equilibrio haciendo que Vegeta se cayera al suelo en un par de ocasiones, finalmente cierto pelinegro con ganas de asesinar a alguien, se acercó lo suficiente a la rama para alcanzar su objetivo:

-¡Quédate quieto, Kakaroto! -Indicaba extendiendo su brazo tanto como le era posible- ¡Ya casi lo alcanzo! –Sonrió triunfal al estar casi rozándolo-

Bueno, eso pensaba hasta que sintió un par de risitas tras de ellos. Tal como dedujo, era Bulma y alguien más que no reconocía desde su posición. La cereza del pastel. ¡Lo que faltaba!

-Mira nada más, Milk. -Se escuchó la voz cantarina de la peliturquesa- Primera vez que veo un burro de dos pisos. -Se largó a reír junto a su acompañante-

-¿A quién le dices burro, boba? –Increpó indignado Vegeta girando un poco su cabeza para darle frente-

-A ti, antorcha humana. –Respondió colocando las manos en su cintura, para luego reír nuevamente-

- Goku no se queda atrás, eh. Menudos nerds. –Milk se integró al bullying hacia ambos jóvenes- Vámonos, Bulma. -Emprendió su camino junto a su amiga a un sitio contrario al que estaban los chicos-

-¡Par de arpías! No las soporto. –Gruñó al alcanzar el papel y de un brinco llegó a tierra sin dificultades, cayendo en perfecta posición como si fuese un experto gimnasta- Pero se arrepentirá por llamarme "antorcha humana".

-Pues, está equivocada. –Agregó su amigo, haciendo que Vegeta se relajara. Al menos le quedaba algo de cerebro para defenderlo ante tal injuria femenina- Te pareces más a una vela que una antorcha, digo… por lo pequeño que eres. -Dejó libre una risilla despreocupada que no duró demasiado, pues un aura negra comenzó a emanar a su lado-.

En ese momento, Goku sintió el verdadero terror. ¡ERROR! Grave y fatal error. El joven Son recibió una golpiza mucho, pero MUCHO peor que la que Milk le había brindado en el pasado. Ahora conocía lo que era realmente el dolor.

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La cabeza le punzaba sin parar, al igual que la vena que resaltaba al costado de su frente y que no dejaba de latir. Vegeta deseaba que aquel jodido día concluyese pronto. Estaba al límite y sabía que estaba a un pelo de matar a unas urracas que ya conocía bastante bien. Apretando sus puños, aunque manteniendo su rostro lo más indiferente que le era posible, caminaba por uno de los tantos pasillos de la escuela en dirección a su casillero. Al abrir la caja de metal, pudo observar un papel completamente en blanco. Echó un vistazo a su alrededor y no había nadie. Extrañado comenzó a verlo por ambos lados, pero no había nada escrito, ni siquiera una mísera raya. Tan ensimismado estaba en ello, que no se percató de la presencia de Bulma tras él. La jovencita observó divertida la escena por arriba de su hombro:

- ¿Buscas tus cualidades positivas, pequeño? –Habló de pronto cerca de su oído derecho, sorprendiendo al pelinegro al estar con la guardia baja-

-¿Qué demonios? –Se separó de ella, frunciendo aún más de lo que ya estaba su ceño- ¿Acaso me estás acosando? Por donde quiera que voy, ahí estás tú molestando como una pulga en la oreja de un perro, mujer odiosa.

-Eso quisieras, enano. -Sonrió confiada, no entrando en su juego- No es mi culpa que vayas a los lugares que suelo concurrir.

-La escuela es bastante amplia por si no lo notas. –Contestó sacando sus pertenencias y cerrando de golpe la puerta del casillero- No creo en las casualidades continuas. –Y sin más, decidió dejarla plantada ahí y seguir su rumbo. Si seguía entablando conversación con ella, su cabeza estallaría-

- ¡Hey, espera! –Alzó la voz mientras le daba alcance-¿Puedo hacerte una pregunta?

- Ya la estás haciendo, así que puedes perderte de mi vista, molestia con patas. –Dobló por el pasillo, con el tono más cortante que pudo, aunque sin querer estropear futuros acercamientos. Necesitaba estar solo, pero no eliminar sus posibilidades por ser un completo idiota. Por el momento, solo era medio idiota, medio racional. De reojo pudo distinguir un leve puchero en ella y soltando un poco de aire retenido en sus pulmones, agregó hastiado de la situación- ¿Me dejarás en paz si respondo? –Bulma afirmó con un movimiento de cabeza- Ya qué, desembucha luego que no tengo el día, mujer. -Detuvo su paso para escucharla y salir de una buena vez de ello-

-Es algo que me he planteado desde que tuvimos nuestro primer encuentro… -Su tono era diferente, no estaba lleno de burla o sarcasmo. Es más, parecía una niña adorable con aquella actitud, jugando con la punta de su pie contra la cerámica del piso- Es algo que no me deja de dar vueltas en la cabeza y pues… yo quería saber…

¿Por qué de pronto se mostraba tan tímida y misteriosa? ¿Querría saber si tenía novia? ¿Acaso le pediría que salieran juntos en una cita? ¡Estaba flipando en cosa de microsegundos! Ni él fue plenamente consciente de cuánto anhelaba que ella terminase de hablar de una buena vez.

-¿Qué te hechas en el cabello para que quede peinado de esa forma?

Vegeta casi se cae de espaldas al escuchar su pregunta. ¡Eso no era lo que deseaba escuchar! Hasta había pensado en cómo darle un pequeño desaire y luego aceptar su petición de ocho maneras diferentes. ¡En cambio ella le salía con eso! ¡Debía ser una jodida broma del destino! La pequeña gota de paciencia que le restaba y que debía durarle el resto de la jornada… ¡se fue al carajo!

-¡No me hago nada en el cabello y es natural, niña boba!

-¡Nah! ¿En serio? –Cuestionó la peliazul tentada en risa, pero decidió no tentar tanto su suerte. La cara de Vegeta era un verdadero poema- No te creo. ¡Vamos, dime! ¿Gel? ¿Laca?

-¡Anda a joder a tu madre, niña boba! –Le dio la espalda, dejándola hablar sola-

-Es jugo de limón, ¿no es cierto? -Le gritó mientras estallaba en risa-

-¡Tal vez voy a la misma peluquería en la que te tiñes el cabello, intento fallido de Sailor Mercury!

Sí, sabía que ella estaba disfrutando su momento de gloria. Logró incomodarlo a niveles insospechados y supo mover sus fichas a su antojo, pero él dejaba de llamarse Vegeta Ouji si no conseguía una cita con ella y no lograba vengarse como correspondía.

La tendría a sus pies, costase lo que costase. Esto se había vuelto personal.

El plan se pondría en marcha en un par de días más cuando los ánimos se calmasen. Sobre todo los de él.

Ya vería luego los detalles.

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Lunes 07 de mayo, año 2012. / 08:30 a.m. / Entrada a la Escuela.

Etapa 1: Planeando la táctica.

Desde tiempos inmemorables, pedirle una cita a la chica que ha captado tu interés ha sido un dilema para el sexo masculino. Siempre se está con la duda: ¿Aceptará? ¿Se burlará en mi cara cuando termine de hablar? ¿Qué será peor, la friendzone o la brotherzone? ¿Les pedirá concejos a sus amigas? Porque seamos sinceros; un enemigo declarado en el arte de la conquista es que las amigas de la chica que te gusta te tengan entre ceja y ceja. Sí, influyen bastante en la decisión. Vegeta recordaba perfectamente cuando su padre, en su decimosegundo cumpleaños, le explicó este complicado tema, advirtiéndole del peligro:

"Calla y escucha, mocoso testarudo. Recuerda siempre mis palabras, así te ahorrarás el mal rato, que sé de lo que hablo. El 90% de las decisiones que tenga la chica que te gusta en la primera etapa amorosa, se basará en la impresión que tenga su mejor amiga sobre ti. Puede ser una o varias, tenlo claro. Así que gana terreno tratando de agradarles a esas arpías para que le hablen bien de ti a tu objetivo. Si no consigues eso, date por muerto. Puede que ahora no te interese el tema, pero algún día me lo agradecerás".

¿Cómo ganarse el "aprecio" de las amigas de Bulma en tiempo record? Más bien, ¿cómo las mantendría ocupadas mientras él se le acercaba a la peliazul? El panorama no estaba tan beneficioso para él, pero debía buscar el modo, un punto débil que revirtiera aquella situación. ¡Vamos, él siempre tenía un as bajo la manga y esta no podía ser la excepción!

-Hola, ¿qué tal te va? –Saludó Goku amistosamente a su amigo, cuando se encontraron en la entrada del aula de clases-

-Bien, estudiando mis posibilidades. –Se detuvo al pie de la puerta, verificando que nadie escuchase su conversación- Pensado en alguna táctica factible de cómo acercarme a las amigas de Bulma y ganar puntos de confianza y aceptación. O por lo menos, distraerlas.

-¿Y eso a qué se debe? –Parecía no entender el porqué de ello y antes de sacar conclusiones incorrectas, era mil veces mejor preguntarle a su malhumorado compañero-.

-Por la sencilla razón que ellas se convertirán en una piedra en mis zapatos si no soy lo suficientemente listo. –Explicó con discreción- Si deseo tener una cita con Bulma, ella les pedirá su opinión. Pueden ser una verdadera amenaza cuando ella les haga la pregunta del millón: "Chicas, ¿qué opinan de Vegeta?" –Imitó la voz chillona de Bulma, aunque más exagerada y moviendo las caderas de un lado a otro con indecisión, causando gracia en el pelinegro que contenía la risa ante el espectáculo. ¿Desde cuándo era así de expresivo?- Si ellas le responden: "Es un bastardo. No te conviene", "Mejor quédate con Yamcha que es más alto y simpático", Bulma lo creerá y será capaz de restregármelo en la cara sin sentir remordimiento.

-O sea, aceptas que eres…

-Omite lo de la estatura, Kakaroto. –Corrigió Vegeta con las mejillas algo sonrojadas, percatándose de su error- ¡Céntrate en lo principal, no en los detalles!

-Pues, ¿por qué no pedirles una cita a Milk y a 18? –Propuso no tan convencido- Así estarían centradas en sus asuntos y no tanto en lo que pasa con la otra.

-¡KAKAROTO! –Lo tomó de los hombros, ganando unas miradas extrañadas de quienes pasaban a su lado- ¡Por fin bautizaste tu cerebro! ¡PENSASTE!

-¡Oye! –Que quejó ofendido, observándolo con los ojos entrecerrados- ¿Por quién demonios me tom…?

-¡Busquemos a Krilin dentro del salón! –Palmoteó la espalda de su amigo, ignorando lo que intentaba decirle. Entró con una sonrisa radiante al aula de clases.-

Aunque aquella sonrisa no le duró demasiado. ¡Maldecía al mundo que confabulada en su contra y al inútil que tenía como rival! Con mala cara vio como Yamcha le entregaba un ramo de rosas a su diosa/odiosa en plan galante. Sintió como su sangre comenzaba a hervir cuando esa sabandija tuvo el atrevimiento de besarle la mejilla.

¡Cuánto deseaba estar en la clase de gimnasia para atinarle otro balón en la cabeza a ese granuja! "Maldito insecto. Te salvaste de esta, pero ya me la pagarás". En eso, Bulma se dio cuenta de la presencia del pelinegro admirando la situación, y sonriendo de medio lado, pensaba: "Ahora sentirás lo que yo sentí ese día que te dieron dos besos".

-T-Te veo al rato, Bulma. -Mencionó Yamcha al sentir la mirada de Vegeta contra él. Decidió alejarse, pero no por miedo, sino porque la clase estaba a punto de comenzar y lo que menos quería era un lío con la docente-

-Nos vemos, Yamcha. -Respondió ella con un dejo de coquetería sutil- Hola, Vegeta. -Lo saludó al ver que llegaba a su pupitre mientras olía de manera casual las flores -

-¿Acaso vas a un funeral? –Comentó con un dejo de ironía-

-No, me las regaló Yamcha. –Cerró los ojos, impregnándose del aroma que sus fosas nasales capturaban-

-¿Quién...? –Arqueó una ceja mientras dejaba su bolso en el asiento-

-Yamcha. -Respondió inocentemente, abriendo sus ojos sin comprender- ¿Acaso no lo vist…?

-¿…te preguntó? –Terminó su frase sonriendo con prepotencia y alejándose de ella antes que contraatacara.-

-Bastardo. –Comentó entre dientes apretando el ramo de flores al verlo marcharse de su lado-

No eran celos lo que experimentaba. Era mero sentido de posesividad. Había una gran diferencia entre ambos conceptos. Uno involucraba sentimientos, el otro no. Así que si su plan era darle celos, con el fin de vengarse de manera infantil por lo sucedido días antes con Josie y su amiga, estaba muy lejos de lograrlo.

-¿Perdiendo terreno, Vegeta? –Krilin saludó de mano al pelinegro que se acercó a ellos, con un dejo de burla-

-¡Qué va, calvito! –Respondió sentándose arriba del pupitre, recobrando su reconocida autoconfianza- Esto recién comienza.

-Goku me comentó algo hace un momento, de pedirles una cita a las muchachas. ¿Es cierto?

-En efecto. –El chico no apartaba la vista de Bulma, con disimulo obviamente. Analizó el hecho de que la peliazul dejó a un costado del asiento las flores obsequiadas por Yamcha. Eso le hizo pensar que si realmente le importase el gesto romántico de esa sabandija, no las dejaría ahí como quien deja cualquier texto escolar. "Definitivamente está fingiendo" –Pensó sonriendo con renovada suficiencia-

-¿En qué estás pensando? –Preguntó Krilin curioso- Conozco esa sonrisa y sé que tramas algo dentro de esa cabeza loca que tienes.

-Es que me di cuenta de su jueguito. –Comentó despreocupado- Se está vengando de lo del otro día y realmente no está interesada en ese inútil.

-¿Por qué crees eso? –Cuestionó Goku sin entender el trasfondo de su comentario-

-Te explico. -Se acercó a sus amigos para que nadie más escuchara- Si a una mujer le regala flores el chico que le gusta, lo primero que hace es estar todo momento admirando su gesto romántico y luego hablarle a sus amigas de lo mucho que le gustó, ¿verdad? –Ambos chicos hicieron un gesto afirmativo- Pues bien, ¿ven lo que hizo con las flores que ese renacuajo le obsequió? -Krilin y Goku le dieron una ojeada al puesto de Bulma, para luego dar su punto de vista-

-Las dejó tiradas. -Respondió Goku rascándose la cabeza-

-¡Exacto! –Apuntó complacido, Vegeta. Realmente Goku andaba más perceptivo que de costumbre- Eso significa que no tiene ningún sentimentalismo hacia ese insecto. -Soltó una risa ladina- Además, en vez de jactarse junto sus amigas comentando las cursilerías que supuestamente sentiría, lo primero que hizo fue restregarme en la cara que había sido 'Yamcha' quien le había obsequiado esas rosas. –Frotó sus manos con satisfacción- Está sangrando por la herida, lo sé.

-Bueno, considerando esos aspectos que pusiste contra la mesa… ¿qué harás ahora? –Preguntó Krilin, viendo como A-18 se acercaba al pupitre de Bulma a conversar de manera casual-

-Eso es muy sencillo, calvito. -Se puso de pie quedando al lado de sus colegas- Me atreveré a pedirle una cita lo antes posible. Tal vez hoy mismo.

-¡Que no soy calvo! –Se quejó el aludido-

-No, solo te bautizaron con agua caliente, eso es todo. -Comenzó a burlarse el pelinegro. Realmente estaba de muy buen humor esa mañana-

-Muy graciosito, ¿acaso te tragaste un payaso, antorchita humana? –Le brindó un pequeño empujón, que no logró mover al pelinegro de su lugar-

-Pues la que se tragó algo fue tu hermana y no fueron mis chistes para que te enteres. –Le devolvió el empujón con sonrisa ladina, sabiendo que estaba tentando los límites de la paciencia de su amigo-

-¡Hey! Ya paren, tortolitos. –Goku se ubicó en medio de ambos antes que comenzaran a golpearse-

-¡Espérate no más a la salida! –Se dirigió a su puesto al ver que la profesora Emma Zamorano hizo entrada en el aula después de unos minutos de retraso-

-¡Cómo si pudieras vencerme, debilucho! –Imitó la acción de Krilin mientras Goku suspiraba aliviado de que esa leve riña infantil no llegara más lejos-

-Buenos días, clase. –La profesora saludó dejando sus pertenencias sobre el pupitre y antes de pasar la asistencia, decidió abordar un tema con respecto a su clase- Me han llegado algunos reclamos de parte de algunos alumnos sobre la dramatización de una oda internacional. –Muchos concordaron mientras ella se desplazaba con elegancia y lentitud por el salón- He llegado a la conclusión de que podría cambiar las reglas.

Bien, no tendremos que actuar! –Dijo una de las alumnas emocionada con la posibilidad-

-No, me temo que no es eso, Mirenesa. –Le cortó las alas antes que los demás se contagiaran con su ilusión.- Me refiero, a que en vez de dramatizar una poesía, escogerán una canción.

-Entonces, ¿en qué se diferencia una cosa con la otra? –Intervino Goku, levantando el brazo para que tomase en cuenta su opinión-

-En que podrán bailar o hasta solo cantar si no desean dramatizar. –Explicó las posibilidades, generando una ola de susurros en el salón- Pero, si cantan deberán hacerlo en español, ya que de eso se trata esta asignatura: Lengua Castellana. Esta vez, solo evaluaré su puesta en escena y expresión. –Los susurros continuaron, así que lo dejó a elección- ¿Qué opinan? –Algunos parecían dudar, así que decidió dar una tiempo prudente para que lo decidieran- Tienen cinco minutos para llegar a un acuerdo grupal.

-¿Qué opinas tú, 18? –Krilin miró algo suplicante a su compañera- Es que la verdad no quiero vestirme de leopardo. –El carmín de sus mejillas delataban su incomodidad-

-Pero, si era tan lindo ese poema. -Siguió con su juego, divirtiéndose acosta de su sentir- Aparte, yo sería la exploradora.

-¡No se vale! –Ya podía imaginarla y daba por hecho que se vería hermosa e impactante, pero él…- Tú no harías el ridículo y pues… -Apartó la mirada- ¡Sería el hazmerreír hasta después de la graduación, puede ser que hasta en la universidad me lo saquen en cara si eso llega a oídos equivocados!

-Visto de ese modo… -La joven se compadeció y concluyó en darle un respiro al chico. Verlo así le causó hasta cierta ternura- Escogeremos una canción. ¡Tú cantarás y yo solo bailaré, te lo advierto!

-¿Así que tienes tu lado artístico oculto? –Arqueó una ceja no muy convencido de haber escuchado bien, a lo que ella afirmó en silencio- ¿En serio? ¿Acaso eres bailarina?

-Si. -Sonrió orgullosa, acomodando su cabello rubio tras la oreja, dejando ver sus aretes-

-¿De ballet? -Quiso saber más de esa linda chica. Eso sería interesante. Ya podía imaginarla en su traje blanco con un frondoso tutú moviéndose de un lado a otro en un escenario, delicada y femenina como un cisne-

-No, de cabaret en mi tiempo libre. -Respondió seriamente haciendo que Krilin comenzara a toser convulsivamente.-

¡Diablos, señorita! Tan frágil que se la imaginaba bailando en un anfiteatro y luego la imagen se distorsionó completamente, a una rubia haciendo striptease, subiendo y bajando un tubo metálico con un par de dólares en su sostén.

-Tranquilo, solo bromeaba. Yo bailo por hobbie, nada más. –Le daba palmadas en la espalda para que recuperara el aliento. Se recriminó al verlo sangrar, pensando en que lo había golpeado muy fuerte. Lo que no sabía es que su imaginación había volado muy lejos y la hemorragia nasal lo delataba- Ya cálmate, por favor. -Comenzó a reírse por la expresión de su compañero-

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-¿Qué haremos? –Consultó Goku, frotando las palmas contra sus piernas para secar el sudor que comenzaba a formarse en ellas- Yo acato lo que digas.

- Podríamos bailar. -Respondió no muy segura, tal vez esperando alguna de las burradas con las que solía salir su compañero de puesto- De todos modos sería divertido y podemos improvisar con más facilidad si se nos olvida algún paso.

-Buen punto. En realidad tienes razón, ya que suelo ser muy despistado y siempre olvido la mayor parte de las cosas. -Sonrió colocando un brazo tras su cabeza, algo avergonzado en realidad- Solo tendríamos que organizarnos para acomodarnos con los días de ensayo y no tener problemas de tiempo. Sobre todo para ti que eres muy dedicada en tus estudios.

-De acuerdo. –Respondió con una sonrisa en el rostro que solía estar siempre serio para él. Se sintió alagada de que él notase su afición a los estudios y que era algo importante para ella- Yo puedo todos los días, hasta las nueve de la noche.

-Pues yo también, aunque puede que un día no pueda quedarme hasta esa hora pues…tengo entrenamiento. –Si, entrenamiento. No podía olvidarlo o tendría serios problemas que ni los dioses le salvarían- Si no tienes problema con ello, todo irá de maravilla, pues solo me iría una hora antes. –Eso era nuevo. Por primera vez, Goku se sentía cómodo al lado de Milk. Al parecer ella experimentaba lo mismo, pues su semblante estaba relajado y no tenso o con desconfianza. Bueno, no la culpaba de todos modos. Siempre terminaba estropeando sus acercamientos- "Es raro. Por primera vez no digo una tontería o no me está golpeando. Quizás esta sea una señal divina de que todo empieza a pintar bien para mi, aunque no tentaré a la suerte" –Pensaba el pelinegro acomodándose en su asiento-

-"Si solo se comportara así más seguido"- Pensaba Milk mientras observaba de reojo a Goku, quieto y pensativo- Comenzaremos desde hoy si quieres. -Comentó después de un rato recibiendo una respuesta positiva del pelinegro-

-P-por mi está bien. –Sonrió con una mezcla de emociones- Compraré algunas cosas para que sea más ameno el ensayo.

-Me parece bien. –Correspondió una segunda sonrisa, esperando el veredicto de los demás-

Mientras tanto, a un par de puestos más allá, cierta muchachita esperaba un comentario de Vegeta en lo que respectaba a la dramatización. No habían cruzado palabra ni mirada en todos esos minutos y ya comenzaba a molestarle tanta indiferencia por su parte.

-¿Y bien? –Habló ella haciendo sonar de manera constante las uñas de su mano izquierda, chocando contra la madera de su pupitre en señal de impaciencia-

-¿Y bien, qué? –Respondió estoico-

-¿Qué haremos? –Indicó lo obvio, inflando las mejillas por su boba actitud- ¿Dramatizamos?... ¿Cantamos?... ¿Actuamos como personas civilizadas y trabajamos como un equipo y no nos ignoramos?

-Cantemos y ya. –Se encogió de hombros simplemente-

-¿Cantar? –Repitió sorprendida por su comportamiento que ya estaba irritándola más de lo correspondiente-

-Sí, lo que oíste. Vaya que saliste lenta, mujer. -Se apoyó completamente contra la silla, admirándola de reojo. Estaba disfrutando verla salir poco a poco de sus casillas-

-No necesitas ser grosero. –Apartó la mirada, ofendida, con ganas de darle un buen zape- ¡Bruto!

-¡Esta bien! –Volvió a enderezarse, centrando su atención ella, tal como quería- ¿Qué te parece si cantamos, Bul-ma? -Pronunció lentamente cada sílaba de nombre-

-Es la segunda vez que me llamas por mi nombre, Vegeta. -Comentó la peliazul emocionada- Por mi está bien. Lo importante es coordinar para que todo salga excelente y no hagamos el ridículo.

-Sí, sí, cómo digas. -Movió su mano en señal de que siguieran con el tema. A él también le pareció raro el mencionar su nombre- ¿Cuándo ensayaríamos?

-Todos los días si es necesario. -La muchacha no pudo evitar decir esas palabras, eso era lo que quería después de todo: pasar más tiempo con él-

-Oye, también tengo una vida para que te enteres. –Alzó una ceja para luego agregar- Además, ¿no tendrás problemas con tu novio Yamcha por juntarte conmigo todos los días?–Sonó más resentido de lo que quiso, algo de lo que se recriminó poco después de haberlo dicho- Después de todo no queremos que se ponga celoso ¿verdad? –Comentó sintiendo una leve acidez en la boca del estómago-

-No sé de lo que hablas. -Volteó la cabeza haciéndose la desentendida-

-Como los vi juntos, pensé que ya… -Comentó queriendo sacar mentira por verdad-

-No estoy saliendo con él, Vegeta –Interrumpió rápidamente- Ni es mi novio.

-Como le escuché decir: "T-te veo al rato"…–Imitó su voz, lo cual le parecía repugnante, pero que a Bulma pareció divertile, añadió- Me dejó claro eso, que tenían algo.

-¿Claro? –Sonrió de medio lado al ver la cara de Vegeta- ¿Será que estás celosín? –Comenzó a hacerle cosquillas- ¿A ver? ¿Quién está celoso?

Detente! –Trató de que la peliazul se detuviera- ¡Detente he dicho, atrevida! -Agarró sus manos sintiendo un cosquilleo en su estómago al encontrarse tan cerca el uno del otro. No, eso no eran mariposas. Era su desayuno que le estaba jugando una mala pasada.- ¡Que odiosa eres! -Trató de ignorar esa sensación soltando sus delgadas muñecas-

-Bueno… quedamos hoy después de clases para que ensayemos en mi casa. –Acordó con las mejillas rojas para luego cuestionarse por su impulsivo actuar-"¿Qué has hecho, Bulma Briefs? Te has metido en la boca del lobo…. ¡pero qué lobo!" –Sonrió para sí misma –

Todos los alumnos estuvieron de acuerdo con la proposición de la profesora y siguieron su clase normalmente. El trío dinámico se observó y en silencio comunicaron que el primer paso para efectuar su plan estaba hecho.