La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


tres

Después de nuestro turno al día siguiente, reasumí mi rutina en la piscina con un nuevo traje de baño que había comprado por impulso. Traté de convencerme a mí misma de que no lo había comprado por si acaso tuviera otra oportunidad de echarle una ojeada al tipo sexy que había embellecido la piscina ayer. Pero no me mentí a mí misma. Lo necesitaba, de todos modos. El traje me quedaba perfectamente y ayudaba a dar forma al torso del busto sin relleno. Sonreí cuando escuché la reja abrirse al terminar mis vueltas. No tenía que mirar para saber que era él.

—Hola —dijo detrás de mí mientras se sentaba en el borde de la piscina.

—Hola —respondí de regreso, escudando mis ojos con una mano mientras giraba mi cabeza para fijar la mirada en él.

Síp, se veía mucho mejor que el día anterior, y estaba triste por la camiseta que llevaba, hasta que se la quitó con un rápido movimiento. Traté de enmascarar mi reacción, pero pude ver una clase de satisfacción apoderarse de sus rasgos mientras lo apreciaba. Con un ingobernable cabello oscuro, hermosos ojos azules profundos, rasgos cincelados y definidos, y un cuerpo infernalmente constituido… mi reacción hacia él fue eléctrica.

—¿Cerveza? —Había traído una pequeña nevera con él esta vez y me tendió una cerveza helada.

La acepté con un "gracias" luego la destapé mientras él se acomodaba en la silla detrás de mí. De verdad era una obra de arte. Su despeinado cabello castaño oscuro le quedaba perfectamente. Oscuras y gruesas cejas arregladas perfectamente por la mano de la naturaleza acentuaban el profundo azul de sus ojos. Sus pestañas eran tan largas y gruesas, lo que hacía que el color de sus ojos se viera casi morado en contraste. Me sentía atraída por él. Supe eso instantáneamente ayer y él pareció notarlo, observando mi cuerpo centímetro a centímetro. Cuadré mis hombros hacia atrás y noté su ligera sonrisa cuando inclinó su cerveza para darle un sorbo.

Tomando un sorbo de la mía, me permití unos segundos para empaparme de él antes de volver a mis piernas colgando de la piscina. De repente estaba demasiado consciente de sus ojos sobre mí. Mi espalda cosquilleaba y el hecho de que estuviera temblando bajo un sol a 38ºC así me lo dijo.

—¿Cómo te llamas? —Su voz era suave y juguetona, y sonreí con mi cerveza.

—Bella. —Por mucho que mi necesitada mirada me hubiera privado de mi sutileza, todavía podía recuperar un poco con respuestas cortas.

—Jasper —me dijo sin que le preguntara—. Pero mis amigos me dicen Jazz.

Decidiendo que era grosero darle la espalda, me levanté con la cerveza en mano y me senté en la tumbona vacía a su lado. No pasé por alto su observación de mi trasero justo antes de que me sentara.

—Es un gusto, Jazz —dije, sonriendo a las palmeras que se mecían con el viento en la brisa sobre nuestras cabezas.

—¿Hace cuánto vives aquí?

Mirándole, vi que estaba jugueteando con su iPod, con los auriculares puestos. De repente sentí como si sólo hubiera sido educado y no estuviera interesado en una conversación en absoluto.

—Un año. Nos vamos a mudar cuando se acabé el contrato. Fue divertido durante un tiempo, es sólo que hay demasiadas fiestas. Estoy volviéndome una anciana. Las noches en vela son demasiado habituales y soy aficionada a dormir.

—Que lastima… acabo de mudarme y hasta ahora has mejorado el panorama. —Me guiñó un ojo y pareció tomar la decisión de que tal vez valía la pena para una conversación cuando desconectó los auriculares de su iPod y Modest Mouse comenzó a sonar en el aire.

Le agradecí el halago con una sonrisa que pareció complacerlo. El hombre era guapo. Los grandes y carnosos labios se curvaron en una sonrisa mientras observaba su amplia barbilla y el hoyuelo en medio de esta como el de Travolta. No era considerablemente definido, pero era atractivo. Había pasado mucho tiempo desde que la apariencia de un tipo me impresionara tanto. Quería seguir mirándolo, pero sabía que ya había sido demasiado obvia, prácticamente estaba gritándole que quería lamerlo con los ojos, así que volví a las palmeras sobre mi cabeza y me obligué a permanecer ahí.

—Me encanta esa canción —noté, cuando me acomodé, inclinándome en el asiento y dejando que la música y la cerveza fluyeran a través de mí.

—Sí, son buenos —dijo, bebiéndose la cerveza hasta que estuvo vacía.

—¿Estás en una misión para embriagarte? —pregunté con una sonrisa conocedora.

—Tengo que ahogar el ruido algunas veces, ¿sabes? —respondió sin complejos mientras sacaba otra cerveza de su nevera e inmediatamente tomaba un sorbo.

—Bueno, no hay salvavidas de guardia, pero para suerte tuya puedo nadar como un pez.

—Es bueno saberlo —se rio—, pero considerando que la piscina es solo de un metro veinte de profundidad, creo que me las arreglaré.

—Bueno, ¿ahora estamos siendo presumidos? —dije, mirando hacia él—. Nunca sabes cuándo necesitarás ser salvado.

—Cierto. Podría fingirlo sólo para mantenerte ocupada —coqueteó.

Mirando a mi teléfono, recordé que le había prometido a Allie que iríamos a Mike's y maldije esa promesa. Me sentía ridículamente atraída por el hombre a mi lado y no quería irme todavía.

—Entonces, ¿qué edad tienes?

Girándome hacia él, respondí.

—Lo suficientemente joven para no ofenderme por la pregunta, veintisiete, ¿tu?

—Lo mismo —dijo con una perfecta sonrisa blanca.

—¿En serio?

—Síp, cumpliré veintiocho en unos meses.

—¿En cuál? ¿Eres Leo?

—Síp. En agosto.

—Mmm, el mío es a finales de julio. —Guiñé un ojo antes de decir rápidamente—. Supongo que soy la más sabia de los dos.

—Genial, puedes ser mi asaltacunas. —Estaba coqueteando sin vergüenza ahora, así que me puse de pie, colocando mi cerveza a un lado.

—Bueno, Jazz, gracias por la cerveza. Debería estar en otro lugar.

Se sentó en la tumbona y me miró con duda.

—¿Te ofendí? No quise hacerlo, de verdad.

—Por supuesto que no. Es sólo que de verdad tengo que ir a un lugar. —Su rostro se relajó, pero sólo ligeramente. Por alguna razón, sentí que necesitaba tranquilizarlo—. Nos vemos por aquí. Tal vez traiga la cerveza a la próxima.

—¿Qué tal mañana, a la misma hora? —Sentí un calor extenderse a través de mi cuando preguntó, su rostro era transparentemente esperanzador.

Asentí con un "claro".

—Bien, te veo mañana. —Me despedí con la mano, tomé mi bolso y luego caminé hacia afuera justo cuando escuché un "Oye, Jazz." Un grupo de chicos arrastrando neveras más grandes iban de camino hacia él desde el otro lado de la cerca.

Sus ojos todavía estaban sobre mí cuando respondió:

—¿Qué tal? —Me guiñó un ojo de nuevo y manteniendo mis ojos en él, choqué contra la cerca, golpeando mis rodillas sonoramente.

—Auch. ¿Estás bien? —Alcé la mirada para ver a los chicos entrando, uno de ellos se detuvo para ver mi rodilla adolorida.

Mis ojos estaban humedeciéndose por el dolor, pero me contuve rápidamente para evitar una mayor vergüenza.

—Estoy bien, gracias. —Miré hacia un par de ojos verdes profundo y sentí mi cuerpo suspirar. Guapo. Jazz tenía amigos Guapísimos. Si Allie necesitaba una intervención para su obsesión con Mike, decidí que nuestra reunión iba a tener lugar en la piscina.

Me sonrió y tomó su pesada nevera, sus músculos se acentuaron con el peso mientras sostenía la puerta abierta para él.

—Gracias, hermosa.

Vaya.

—De nada —contesté, con la rodilla aun palpitándome. Estuve tentada de mirar de nuevo hacia Jazz, pero decidí que no lo haría, sabiendo que tendría mi oportunidad mañana. Bajé el camino de piedra un par pasos antes de escuchar.

—Olvídalo, Paul. Se lo pedí primero. —Sonreí ampliamente. Esa voz pertenecía a Jasper.

—¿Viste ese trasero perfecto? Maldición. —bramó la voz que pertenecía a Paul.

Me quedé quieta, riéndome mientras ellos evaluaban mi aspecto. Sentí el orgullo en mi paso a medida que avanzaba, esperando por más.

El último chico, de quien no pude captar un vistazo, añadió sus propias palabras, pero estaba demasiado lejos para oírlo. Decidí que había escuchado suficiente de la inyección de confianza y me fui a casa. Entré intempestivamente llamando a Allie. Ella salió del baño sonriendo y completamente hermosa. Su cabello estilo pixie perfectamente peinado así como el maquillaje mientras sus ojos evaluaban mi estado de ánimo. Ella estaba muy nerviosa, instantáneamente quise calmarla.

—Te amo por hacer esto, Hil. En serio.

—No es nada, Allie. Sólo prométeme que no te molestarás si soy honesta, ¿bien?

—Lo prometo —dijo, disparándome un juramento de niño explorador.

—Acabo de conocer al chico más sexy en la piscina. Nos vamos a ver mañana. —Sonreí con mi anunció mientras ella me lanzaba una mirada que gritaba ¡al fin!

—Sé que ha pasado un tiempo —dije—, y estoy casi completamente segura de que este chico no quiere nada más que sexo. Pero te lo diré ahora mismo, tal vez esté dispuesta a dejar que este me use.

—Eso es incluso más importante que tú teniendo una cita. La señora Romance teniendo sexo casual, eso sería un milagro. Cuéntame.

Le conté todo mientras me bañaba. Por primera vez en mucho tiempo, me vestí. Me sentía hermosa por los comentarios de los chicos en la piscina. Pude haber estado ofendida por la forma en que me miraron y prácticamente calificaron mi apariencia, pero honestamente, estaba halagada.

Me tomé mi tiempo vistiéndome en un top ajustado que mostraba mis hombros recién bronceados y ricé mi cabello castaño rojizo para hacerlo más grueso y con movimiento. Me puse una capa completa de maquillaje que incluía base, rubor, parpados delineados gruesos y prácticamente bailé sobre el suelo. Había pasado mucho tiempo desde que tuve la atención de un hombre. No conocía a Jasper lo suficiente para estar de verdad feliz por la improvisada cita, pero lo que sí sabía es que me gustaba lo que vi. Me gustaba su nombre. Y esperaba que mañana estuviera tan a gusto como lo estuve hoy con él.

Mike estaba inusualmente ocupado, así que ocupé mi tiempo jugando un par de rondas de billar con Allie hasta que pude entablar una conversación casual con él en la barra.

A nuestra llegada, sí noté que sus ojos se iluminaban y se dirigían a Allie cuando entramos. Tal vez ella tenía razón. Ta vez algo había cambiado desde anoche, pero la amiga protectora en mi estaba decidida a analizar la situación.

Allie había sido tratada muy mal por su último novio, James. La había arrastrado a través del barro en los años que habían salido. Allie se había dado cuenta muy tarde, después de que le hubo dado dos años de su amor incondicional, que no valía la pena. Había desangrado su corazón, decepcionándola una y otra vez cuando más lo necesitaba. Había probado su estatus como el pedazo de mierda más grande del mundo dejándola el día de Acción de gracias en lugar de ir a conocer finalmente a su familia.

Semanas después, ella descubrió que él se había estado tirando a una mujer mucho mayor durante los últimos seis meses de su relación. Se había aparecido en su restaurante favorito en el nuevo Mercedes de su novia con ella a cuestas. Allie, todavía hecha pedazos por la pérdida de lo que pensó que era amor, se aproximó a ellos a mitad de la cena, preguntando a quemarropa durante cuánto tiempo habían estado saliendo. La mujer pensando que era una pregunta inocente se había colgado al brazo de él, con orgullo y se lo había revelado.

—Se ven muy felices —les dijo mientras miraba directamente a James.

Él se negó a mirarla a los ojos, haciéndole un gesto a su desprevenido reemplazo de que guardara silencio. Nunca se había puesto en contacto con ella después de eso para disculparse o intentó hacer contacto visual de todos modos. Había tenido que levantarla del suelo de nuestro apartamento esa noche mientras lloraba. La chica despreocupada que había conocido había recibido un golpe y aunque su sonrisa aún era arrebatadora y su personalidad todavía tenía la misma chispa, después de eso no ha sido en realidad la misma. Él se había llevado una parte de ella y era evidente que probablemente jamás la recuperaría.

Y es por eso que después de un par de rondas de billar, examiné al nuevo objeto de su afecto mientras mezclaba bebidas para un grupo de chicas un par de asientos más lejos de nosotras.

—¿Mike, cómo te ha ido? —pregunté cuando nos entregó a Allie y a mí un par de cervezas heladas en su próxima ronda alrededor de la barra.

—Bien, Bella. ¿Tú?

—Nunca mejor. Entonces, cómo está… oh, olvidé su nombre.

—También yo. —Le guiñó un ojo a Allie mientras se inclinaba—. Jessica. Rompimos anoche. —Sentí a Allie tensarse a mi lado, su mano había pasado de la barra a mi pierna para darme un doloroso apretón de emoción.

—Lo siento —dije.

—No lo hagas. —Apuntó con su barbilla hacia Allie—. Conseguí un gran consejo de una hermosa chica y no pude dejarlo pasar. —Se inclinó sobre la barra, besando la mejilla de Allie antes de decirme—. Esta va por mí, señoritas.

—Debió haber sido un gran consejo —dije, sintiendo la euforia emanar de mi mejor amiga sentada a mi lado.

—Sí, lo fue. —Él nunca apartó sus ojos de Allie mientras en secreto yo celebraba con ella.

Mike era apuesto, con el cabello corto y de un rubio oscuro, y ojos marrones claros, pero gran parte de su encanto venia de su confianza y podía ver su atractivo. Caminó hacia el final de la barra, apuntando hacia Allie para que se le uniera en privado para una conversación. Casi saltó de su taburete para rodear la barra. Hablaron íntimamente unos minutos antes de que Allie caminara con confianza de regreso a su taburete.

—Vaya, Allie —dije, sintiendo la felicidad emanando de ella.

—Tenemos que irnos, como ahora mismo —intervino.

El aleteo y felicidad en mi corazón cayeron en picada cuando miré hacia ella, sin ser capaz de leer su expresión, pensando que tal vez había entendido mal la situación. Le agradecí a Mike quien le sonrió a Allie. Ella pegó una sonrisa a su cara y me giró hacia la puerta rápidamente. Cuando estuvimos cerca del auto, comenzó a cantar una y otra vez.

—Oh Dios mío, oh Dios mío, ¡OH DIOS MÍO! —Mi corazón volvió a latir y supe que cuando estuviéramos sentadas en el auto comenzarían los gritos.

—¡AHHHHHHHH! Me invitó a salir. ¡Oh, Dios, Hil, sucedió! —Me reí mientras ella batía sus puños en el aire varias veces antes de saltar a mi asiento y abrazarme—. ¡Perseverancia, mujer! ¡Me esforcé por ese pedazo de buen trasero de hombre, y ahora debo tenerlo!

—Es una cita, no una boda.

—No. —Rogó con sus ojos—. No hagas eso. Lo viste, la conexión es de verdad.

—Prometo no ponerme toda Nancy la Negativa* contigo, pero por favor, Allie ten cuidado. Acaba de salir hace un día de una relación.

—Ella no era yo —dijo con confianza.

—Claro que no lo era —estuve de acuerdo. ¿Por qué tenía tanto miedo de que él no le correspondiera el afecto? Tenía que estar animándola, y no disparándole a sus sueños con mi egoísta miedo por ella. Me estiré y agarré su mano—. Y espera a que sepa exactamente lo que está consiguiendo, cariño. Estará perdido.

Celebramos pasando a buscar algo de comida china y más cerveza, y discutiendo a detalle lo que debería usar para su primera cita. Esa noche, vi un pequeño pedazo de lo que le fue robado aparecer en su comportamiento: un poco de brillo extra en sus ojos y el regreso de algo de la muy necesitada confianza.

Antes de irme a dormir esa noche, me recordé a mí misma de los peligros de invertir demasiado en una persona.

La verdad absoluta era y siempre seria que el amor da y el amor quita, y que… algunas veces tenía el poder de redimir su reputación.

Quería eso para Allie y más que nada, quería eso para mí misma. Estaba lista.

Sólo esperaba que no tuviera que esperar demasiado por mi redención. Entonces mis pensamientos vagaron a Jasper y de repente estuve incluso más emocionada por mis propias posibilidades.


*Nancy la Negativa: Dicho para una persona que se queja demasiado o ve el lado malo de las cosas.

Aproveche que tenia un ratito libre para poder subirles un nuevo capitulo, el proximo lo subire el domingo.

Gracias por leer