La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Ocho

Puse mi alarma y desperté a la mañana siguiente para llamar a la agencia. Según lo prometido por Jasper, Peter acogió con satisfacción mi llamada y establecimos una entrevista para el mediodía de ese día. Peter fue amable, aunque me explicó rápidamente que trabajaría para su esposa, Charlotte. Después de una breve pero completa entrevista con los dos, me permitió comenzar al lunes siguiente después de mis dos semanas de preaviso en el restaurante. Estaba más excitada de lo que había estado en años. El sueldo era decente, más de lo que estaba cobrando ahora y estaba la ventaja añadida de los beneficios adicionales como también los descuentos en los viajes, lo que me atrajo más que nada. Empecé a hacer una lista mental de los lugares a los que quería ir y rápidamente llené el asiento del pasajero en el plano imaginario, con el hombre de ojos azules que llenaba mis pensamientos. Durante el trayecto, no sentí nada más que gratitud mientras los pensamientos de Jasper pasaban por mi cabeza.

En mi cocina, preparé un pastel de fresas y ruibarbos desde cero y pasé el resto de mi día depilándome con cera, puliendo y abrillantando cada milímetro de mi cuerpo. No estaba segura de si esa noche sería la noche, pero iba preparada sin reservas. No quería que Jasper pensara que yo era fácil, y hasta el momento entre mi gran "O" en su regazo y mi aventura en topless en la piscina, probablemente no estaba dando la buena impresión de ser una buena chica. Sin embargo, con él, la atracción era innegable. Había decidido dejar que él tomara la iniciativa y a decir verdad, ya la tenía. Porque si en cualquier momento de nuestra primera cita hubiera intentado quitarme la ropa, se lo habría permitido fácilmente. Y la verdad era que no lo conocía bien en absoluto.

A las siete y cinco, llamé a la puerta en mi vestido de verano más bonito y mi pastel hecho en casa en la mano. Abrió la puerta y me tomó con un movimiento arrollador, excitándome al instante.

—Llegas tarde, pero el pastel huele bien, así que estás perdonada. —Tomó la carga de mi mano mientras lo seguía dentro.

Una vez que el pastel estuvo sobre la encimera se volvió hacia mí.

—¿Tienes sed? —Noté sus pies descalzos, pantalones deportivos cortos, camiseta negra sin mangas y de repente me sentí sedienta. Se vistió muy informal para nuestra cita y aprecié cada detalle.

—Claro.

—¿Cerveza? ¿Té? ¿Agua?

—Té —dije, siguiéndolo dentro de su cocina. Su lugar estaba impecable, de una manera que no parecía posible. Miré alrededor y luego a él—. Tienes un compañero de piso, ¿verdad?

—Sí, y no por mucho tiempo. Este es mi apartamento. Solo le permito quedarse en su período entre novias. No soy realmente el tipo de persona que pueda manejar un compañero de piso.

—Ya veo. Está muy limpio, tengo miedo de dejar caer mi bolso.

Me dio una mirada suave por encima de su hombro.

—Quiero que te sientas como en casa.

Dejé caer mi bolso en el suelo y luego me eché a reír cuando lo recogió y me entregó mi té. Sus labios rozaron los míos mientras me pasaba para apoyarlo en el sofá antes de reanudar su trabajo en la cocina.

—¿Puedo ayudar? —Realmente nunca había tenido un chico que cocinara para mí y quedé impresionada hasta ahora. Juré que nunca más saldría con hijo único, pero Jasper parecía lo contrario a los niños de mamá a los que estaba acostumbrada. Al parecer, su madre le enseñó independencia, como mantener una casa limpia y a cocinar. Ya estaba aplaudiéndola con una gran ovación. Mi sonrisa se profundizó cuando Jasper sacó una rodaja de limón cortado de un recipiente en la nevera y lo dejó caer en mi té.

—No, yo me ocupo de esto. Toma asiento. Puedes cambiar de canal.

Me dirigí al sofá y eché un vistazo alrededor, dándome cuenta de que tenía un gusto sencillo. Su mobiliario era absolutamente impresionante y supe que él había hecho la mesa de café y las estanterías. Mirando hacia la mesa a mi derecha, vi una pequeña caja bellamente tallada de madera. La recogí, la estudié y me di cuenta de que probablemente Jasper también la había hecho. La madera era hermosa, de color rojo oscuro y el diseño cuidadosamente grabado en la moldura hacía evidente que había pasado varias horas trabajando en ella.

—Utilizando todos tus recursos en la cocina, ¿eh? —pregunté mientras bajaba la caja.

—Me gusta mucho más mi comida que la mitad de la mierda en esta ciudad —dijo desde la cocina.

—Poniendo el listón muy alto ahí, ¿verdad? —Sonreí sobre mi té, sin importarme una mierda lo que había en la televisión.

El espectáculo de Jasper era diez veces más entretenido. No había manera de que un hombre estuviera así de bueno y sin ataduras. De alguna manera, eso me asustaba, así que seguí hablando:

»¿Qué vamos a comer?

Cuando no respondió, le pregunté de nuevo:

Dejó lo que estaba haciendo y sacó la cabeza de la cocina.

—¿Disculpa?

—¿Qué has hecho?

—Oh, guisado de pollo. La receta de mi madre. Ni siquiera se me ocurrió preguntarte si te gusta el brócoli.

—Me gusta. —En el momento en el que le dije eso sus hombros se relajaron visiblemente.

Parecía nervioso y lo encontré adorable. Lucía magnifico en su elemento, sus rasgos fuertes y cincelados, sus brazos perfectamente tonificados acentuados por su postura. Y por supuesto la espátula en su mano era la mejor parte. En ese momento, me sentí afortunada de estar con él. Era una buena sensación, una experiencia que hacía mucho tiempo no tenía.

—Sabes que no tenías que hacer esto.

—Lo sé —fue todo lo que dijo antes de desaparecer en la cocina donde me ignoró por completo mientras preparaba la comida. Me senté preguntándome qué había hecho para ganarme el castigo de silencio cuando salió minutos más tarde con dos platos bien calientes y cubiertos envueltos en servilletas. Tomé mi plato, agradeciéndole, me sonrió—. ¿Te importa si comemos en el sofá?

—Para nada —respondí mientras el aroma del guisado se elevaba, haciendo mi boca agua.

De repente estaba a gusto después de veinte extraños minutos de silencio. Tomó el control remoto y encendió la televisión.

—Necesito el ruido.

Desconcertada por su declaración, tomé un sorbo de té.

—¿Por qué?

—Me siento más cómodo así. También lo necesito cuando duermo.

—Sí, no puedo dormir sin un ventilador encendido. —Se rio de mi declaración, lo que me desconcertó mucho más. Decidiendo no mortificarme por ello, en cambio removí el guisado, el cual lucía increíble y tenía la consistencia perfecta.

Un bocado hizo que mis ojos se agrandaran.

—¡Mierda! ¿Qué lleva esto?

—Oro —acordó Jasper mientras tomaba un bocado enorme—. Mi madre es la mejor cocinera del mundo.

—Puede que tenga que discrepar en defensa de mi madre, pero en serio esto es… —murmuré mientras inhalaba de eso sabroso—. Esto es increíble.

—Lo sé. —Guiñó un ojo, observando con orgullo mientras lo inhalaba bocado a bocado.

Pedí repetir, sintiéndome como una completa cerda y realmente sin importarme una mierda cuando probé otro bocado del guisado. Él me observó comer, que era a la vez algo halagador e incómodo. Me recosté minutos después, con el estómago lleno, agradeciéndole mientras se llevaba mi plato.

—Lavaré los platos —dije, poniéndome de pie.

—No, no lo harás —corrigió. Unos pocos minutos de silencio trajeron a Jasper de vuelta con té recién hecho—. ¿Café? ¿Pastel? —preguntó.

Hice un gesto con la cabeza para negar rotundamente y puso una jarra humeante sobre la mesa delante de nosotros.

—Estás solo con ese pastel. —Palmeé mi estómago lleno y le di las gracias, luego me senté cuando caí en la cuenta de pronto—. Oh, lo olvidé. ¡Definitivamente conseguí el trabajo en la agencia! Me encantan Peter y a Charlotte. ¡Son increíbles! Muchas gracias por arreglar eso para mí.

Sonrió y me acercó hacia su cuerpo sobre el sofá.

—Estarás bien con ellos.

—Espero que sí. —Me recosté sobre él con mi cabeza sobre su pecho mientras tomaba el control remoto y lo giraba hacia mí.

—Tienes dos opciones.

—Siempre son dos opciones contigo. —Sonreí.

—Podemos enlazar con lo que surja, criticando la mierda de realitys de la TV. o —dijo con una sonrisa—, podemos empezar una relación seria con Netflix, lo cual técnicamente nos mantendría pegado el uno al otro mientras se acaba. Sin trampas, es un compromiso.

Me sonrió y rápidamente añadió:

»Dime, nena, ¿crees que estás lista para ese tipo de compromiso?

Sus ojos brillaron con curiosidad y me quedé mirando la hermosa marca en su barbilla.

—Claro. —Sonreí cuando fijó sus ojos en los míos.

Rozó nuestros labios y cuando se apartó sentí la atracción, mi necesidad instintiva de él. Era eléctrica, tangible y se sentía increíble. Las mariposas empezaron a moverse mientras deslizaba su mano arriba y abajo por mi brazo, calentándome. Cariñoso y atento, este hombre tenía mi completa atención.

—Está bien.

Examinamos el menú de Netflix y después de unos minutos de debate, finalmente nos decidimos por House of Cards. Las horas comenzaron a pasar rápidamente mientras nos turnábamos para especular sobre la trama y por alguna extraña razón nos reíamos cada vez que Kevin Spacey miraba la pantalla para realizar un comentario directo a la audiencia. En conjunto, ambos lo encontramos divertido, a pesar de que la serie era dramática y de suspenso. Algo sobre eso nos hizo reír demasiado, compartiendo nuestro raro sentido del humor. También estábamos encantados en el hecho de que el político malvado era de Gaffney, Carolina del Sur, que estaba solo a unos treinta minutos de donde vivíamos. Incluso estábamos más entretenidos cuando nos dimos cuenta de que uno de los puntos de la trama de un episodio era el hecho de que la torre de agua de Gaffney estaba causando accidentes de carretera, debido al hecho de que parecía una vagina gigante aunque se supone que tenía que parecer un melocotón. La torre era fácilmente visible a kilómetros desde la autopista y al parecer era motivo de preocupación.

—Se parece totalmente a una vagina —estuve de acuerdo mientras miraba.

—Cierto. Vamos juntos a verlo cuando la serie se acabe.

—Absolutamente, haremos un gran día de ello. Es decir, que será el día en el que termina nuestra relación.

Jasper de repente me miró con preocupación, luego le aclaré que me refería a nuestro compromiso con Netflix.

—No, encontraremos otra cosa. —Me giré hacia él mientras me sostenía con más fuerza.

—A mí me paree bien.

Y fue entonces cuando supe que indirectamente habíamos decidido empezar algo. Estaba explotando por dentro con esperanza a medida que continuábamos envolviéndonos más y más en la historia que se desarrollaba poco a poco.

—Netflix es una adicción —señalé después de nuestro quinto episodio.

Con su brazo todavía a mí alrededor, empezó a pasar sus dedos por mi cabello en un movimiento suave. Disfrutando de la sensación, hice círculos lentos sobre su pecho con la punta de mis dedos.

Jasper me miraba de vez en cuando y podía ver el calor construyéndose en sus ojos. Estaba casi descorazonada cuando me di cuenta de la hora y le dije que debería irme así él podía dormir un poco para trabajar al día siguiente.

—Me divertí mucho —le dije en la puerta.

—Yo también —dijo en voz baja mientras se inclinaba y me preparaba para un beso.

Su respuesta fue solo un susurro de sus labios y me encontré completamente desanimada cuando se alejó.

—¿Todavía cumplo los requisitos, Jasper? —le pregunté con curiosidad, revelando un toque se inseguridad.

—Dios, eso fue grosero de mi parte. A veces digo mierda que no quiero decir. Tengo un problema con mi filtro. Es decir, es la verdad, pero a veces contigo comparto muchas cosas. Eso me hace parecer un idiota.

—Pasa que me gusta que seas tan honesto.

—Dale tiempo al tiempo —dijo con una mirada temerosa.

Quería irme de buena manera, así que cambié de tema.

—No pasa nada. Me preguntaba por qué la otra noche estaba prácticamente medio desnuda en tu camioneta y esta noche me diste un beso de despedida que esperaría de mi abuela de noventa años.

Se echó a reír y luego me tomó en sus brazos. Después de unos minutos de solo abrazarme en su puerta, susurró en mi sien:

—Me gustas, es por eso.

—Lo aceptaré —susurré de vuelta, alejándome para mirarlo—. También me gustas.

Y ahí fue cuando capturó mi boca, cumpliendo mi necesidad por su toque. Me besó largo, fuerte y diligentemente, dejándome saber que el beso había estado tanto en su mente como en la mía. Mis bragas se empaparon y mi mente se llenó de solo Jasper. Me quedé, esperando obtener una invitación.

—¿Qué tal el miércoles? —susurró mientras posaba sus labios contra los míos por una última vez, sacándonos de la niebla.

Asentí en respuesta.

—Buenas noches, Jasper, y gracias por la cena. Estuvo bien… todo.

Su deslumbrante sonrisa me silenció mientras me iba rápidamente, pero no sin antes memorizar sus rasgos, guardándolos.

—Buenas noches.


Hoy me entragaron mis notas de la universidad y aprobe todas las materias por lo que para festejar les traje un nuevo capitulo.

Espero que lo difruten.

XOXO