La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Nueve

Pasé el día siguiente organizando mi vida. Pagué todas las cuentas que podía afrontar, limpié mi apartamento minuciosamente e incluso me las arreglé para pasar unas cuantas horas organizando mi guardarropa. Algo dentro de mí sabía que las cosas estaban a punto de cambiar para mejor y de alguna forma me estaba preparando para ello. En menos de una semana estaría comenzando un nuevo trabajo con el que estaba entusiasmada. Lanzando una caja de zapatos llena de recuerdos de viejos novios a la basura, sabía que con ese gesto me estaba deshaciendo de mi equipaje. Mantendría mis cicatrices, me las había ganado, pero no necesitaba una vieja entrada de diez años para recordarlas.

Allie vino a casa del turno del almuerzo y se dejó caer en mi cama, mientras continuaba apilando cosas en el suelo, fuera de mi vestidor, que planeaba descartar.

—¿Qué pasa con el nido? ¿Y por qué está la casa tan malditamente limpia? ¿Va a venir tu madre?

—Decidí deshacerme de unas cuantas cosas, y no, solo me sentí de ánimo.

Entrando a mi guardarropa, discretamente tapé mi álbum de recuerdos de NSYNC* y lo alejé de la vista de Allie. Nadie necesitaba saber que tuve mi primer orgasmo pensando en Justin Timberlake en el video de Gone, o que había ido a verlos doce veces en concierto, algunos de ellos seguidos, si le rogaba a mi madre lo suficiente para conducir a ciudades vecinas. Mi caja era todo lo que me quedaba de los miles de dólares gastados en recuerdos que había recolectado. Y de los que no me desharía de ellos, nunca.

Me miró de reojo mientras la miraba con valentía. No era la compañera de piso más ordenada. Allie de hecho me vencía en ese aspecto. Frecuentemente se quejaba por la gran cantidad de cabello que estaba pegado al suelo del baño, y mi carencia al compartir la tarea de sacar la basura.

—Bueno, esto está genial —dijo, levantando una camiseta de mi pila de descartados y apretándola a su lado.

—Así qué —dije con ojos grandes—. ¿Vas a hacerme sacártelo a golpes?

Se dejó caer en la cama y comenzó a rebotar emocionada.

—Sé que no debí haber dormido con él tan pronto, así que antes de que empieces a regañar…

—De ningún modo, lo juro. Debo haber sido una verdadera perra contigo cuando se trataba de él y lo siento por eso. Sin juzgar, cuéntame todo. Pero antes de eso, tengo una confesión.

—¿Sí? —preguntó con una dulce sonrisa.

—Como que estaba emocionada por mi primera cita con Jasper y os sorprendí a los dos. Tiene un trasero asombroso, pero es todo lo que vi, lo juro.

Sus ojos se salieron de las orbitas un poco antes de que se echara a reír

—¡No me sorprende que estés afectada!

—Sí, y si no hubiera tenido una sesión completa con Jasper, hubiera sido muchísimo peor.

—¿Te gusta, eh? —dijo sonriendo.

—Dios, es asombroso…tan guapo, inteligente y divertido. Podría besarlo eternamente. —Me senté junto a ella en la cama—. Pero tú primero.

—Él es…Dios, es mucho mejor de lo que pensé. No fue solo el sexo, pero déjame decirte que respondió. El hombre está hecho para pecar. Ni siquiera puedo creer lo hermoso que es su cuerpo y sabe cómo usarlo. —Bajó la mirada a sus manos—. Pero no he sabido nada de él desde entonces.

La miré y gruñí por dentro.

—En serio. Sin embargo Bell, si no me llama, no creo estar tan destrozada como pensé. He estado pensando en eso y la verdad, no creo que pueda salir lastimada de nuevo como con James. Solo no es posible. Mike es asombroso, no me malinterpretes, y aun lo quiero pero… —Levanté la mirada a sus enormes ojos azules, que me dijeron que estaba hablando en serio—… con Mike, creo que estaba jugando con fuego a propósito.

Suspiré mientras envolvía mi brazo a su alrededor.

—¿Por qué?

—No lo sé —dijo, enojándose evidentemente consigo misma—. Tal vez para jugar con el chico malo por una vez, sabes, estar en los zapatos de las otras mujeres o algo así. No puedo decir que lo habría rechazado si siguiera con su novia.

—Allie…

—Sé que es jodido, de acuerdo. Me enferma solo pensar en eso ahora. En serio, estoy feliz de no haber ido por ese camino.

—Puedes decirme cualquier cosa, lo sabes —la animé.

—Lo sé. Es asqueroso, sin embargo ¿no? —Me miró cautelosamente mientras la golpeaba con mi hombro.

—La noche del sábado monté el regazo de Jasper con la ropa puesta hasta que me corrí, luego me quité la parte de arriba y prácticamente me lancé sobre él. No estoy en posición de juzgar.

Se rio y sus ojos se hicieron más grandes.

—Vaya, ¿no somos como un par de conejitas cachondas?

—Cierto. —Estuve de acuerdo.

—Bueno, estoy muerta de hambre. ¿Quieres algo de comer?

—Toma doscientos, pide pizza.

—Tengo esto cubierto y puse unos cientos en tu cartera. Tuve un buen par de días. Prometo que lo haré mejor.

—No lo harás —dije, aventajándola con mis siguientes noticias—. Pero conseguí un buen trabajo. De hecho, Jasper lo encontró por mí. Desde el lunes, estará viendo a una agente de viajes.

—¡Estás bromeando! —Asentí—. ¡Vaya, este chico suena genial!

—Realmente lo es. Lo voy a ver mañana. Y si ese idiota no te llama, los amigos de Jasper son sexys —Vi una un poco de tristeza mientras mencionaba a Mike—. Va a llamar, nena.

—Y sobreviviré si no lo hace. Creo que necesito saber eso.

Acordé de todo corazón.

Allie ordenó pizza mientras terminaba en mi guardarropa y pasamos el resto de la noche tomando un barato pero delicioso Lambrusco Ruinite y jugando a cartas. Como a propósito, ambos teléfonos sonaron. Miré a Allie que ya estaba sonriendo. La había llamado. No me di cuenta de que estaba conteniendo la respiración hasta que la vi caminando por el pasillo, con el teléfono en su oreja mientras decía hola.

Bajé la mirada al mío.

Jasper: Hola.

Yo: Hola tú.

Jasper: Voy a recogerte mañana alrededor de las seis.

Yo: Está bien ¿Qué tal tu día?

Jasper: De mierda. Está mejor ahora.

Yo: ¿Quieres hablar de ello?

Jasper: En realidad no. Te veo mañana ¿está bien?

Yo: ¿Hay algo que pueda hacer?

Jasper: Nada que no comprometa mi virtud.

Yo: No querría eso.

Jasper: Me encantaría saborear tu boca.

Yo: Estoy a solo un golpe en la puerta de distancia.

Jasper: No me tientes.

Yo: Es mi trabajo.

Jasper: Tengo que lidiar con mi compañero de piso. Te veo mañana.

Yo: Eso no suena bien. Espero que todo mejore. Te veo entonces. Besos.

Jasper: Eres buena para mí. Buenas noches, hermosa.

Miré fijamente mi teléfono completamente de acuerdo de que era lo mismo para mí. Y esa noche mientras me cambiaba para ir a la cama, caminé al baño, viendo que mi reflejo era todo dientes y encías. Si mi madre pudiera valorar esta sonrisa, estaba muy segura de que le daría su sello de aprobación a Jasper.

Parada al mando del carrito de compras con Jasper delante de mí, estaba completamente indecisa sobre qué cocinar. Me había ofrecido varias veces para preparar algo, pero insistió en cocinar para mí de nuevo. Me guarde para mí misma la diversión sobre su confusión en sus rasgos mientras lo consideraba. Mirando su perfecto trasero en sus ajustados jeans, me imaginé por centésima vez qué se sentiría estar debajo de él. Hoy llevaba una simple camiseta de cuello V color gris, y observé las palabras en la parte posterior de su bíceps derecho que decían "Al final, el amor que recibes es igual al que das".

Una punzada en el pecho me alertó del hecho de que estaba totalmente enamorada de él. Me miró entonces y debió de haber visto algo en mi expresión, porque sonrió antes de preguntarme en voz baja:

—¿Cuánto tiempo te llevaría a estar contra mi si llamara a mi madre ahora y le preguntara algo?

—¿No puedo ayudarte? —dejé salir a través de una risa.

—Olvídalo —dijo, lanzando un paquete de filetes que había estado analizando durante cinco minutos al carrito.

—Jazz, llámala. No me importa en verdad. Yo lo hago todo el tiempo.

—Genial. —Sonrió mientras sacaba su teléfono.

Le señalé que estaría en un pasillo más adelante y asintió mientras comenzaba la conversación con su madre. Lo dejé en ello. Claramente, tenía algo en particular en mente, ¿y quién era yo para criticar, puesto que desde que la última vez que me cocinó ahora era una adicción?

Tomé nota mental para registrar en la caja de recetas de su madre si alguna vez tenía la oportunidad.

Pasé unos cuantos minutos escogiendo cosas para mi apartamento, cuando sentí a Jasper encerrarme en sus brazos, con sus manos encima de las mías en el carrito. Comenzó a llevarnos hacia el frente, imitando mis pasos para permanecer cerca.

—¿Me extrañaste?

—Eso y que realmente no quiero a otro hombre ahora viendo tu trasero en esos pantalones. Definitivamente eres para ser la envidia de una mujer. —Mi suspirante corazón se estremeció en mi pecho, recordándome lo bien que se sentía ser codiciada. Su olor me rodeó mientras me apoyaba en él.

—Me encantó esa frase —dije, dándome la vuelta para besar su mejilla.

—Whitlock original —afirmó, deslizando sus brazos alrededor de mi cintura antes de apretarme fuerte para dejarme ir.

Whitlock. Me reí entre dientes. Genial, si me casaba con este chico, mis iniciales serian I. M. M. Isabella Marie Whitlock.

—¿Qué es tan divertido? —me preguntó, con sus labios aún cerca de mi oreja.

—Nada —dije, sorprendida de incluso estar pensando en mierdas triviales como esa. Acababa de conocer su apellido y ya estaba escogiendo nuestra vajilla china.

Tranquilízate, Bella.

Sentí su perdida mientras se entretenía comprando el resto de sus ingredientes.

De regreso a su apartamento, puso una olla electrónica de fondue en su mesa de café y abrió una botella de vino.

—¿Te gusta la fondue?

—Dios, sí, me encanta. Pero tienes que dejarme ayudarte a prepararla.

Pareció pensar en eso un buen rato antes de decir:

—Supongo que eso estaría bien.

—En serio, Jasper, ¿tanta deliberación por un poco de ayuda? —Lo pinché mientras me miraba completamente serio.

—Soy especial sobre un montón de cosas.

—Puedo ver eso —dije con diversión mientras nos servía a cada uno una copa de vino.

Me mantuve ocupada cortando los vegetales para las brochetas mientras él preparaba el filete para la olla de fondue. Lo atrapé mirándome por encima del hombro un par de veces y lo miré con interrogación cuando se entretuvo en mí un poco más de lo necesario.

—¿Hay algo con lo que pueda ayudarte Jasper?

—De este modo —dijo, recogiendo un champiñón y quitándole el tallo. Miré la pila de champiñones que ya había limpiado y luego a él de nuevo—. Lo siento —se lamentó, saliendo rápidamente a la sala con su vino, claramente avergonzado de que su TOC* se estuviera mostrando.

Sacudiendo la cabeza, me reí reanudando mis preparaciones, haciéndolo a su manera. Cuando emergí de la cocina, estuve malditamente cerca de tirar mi bandeja de verduras. Varias velas habían sido encendidas en su sala mientras Los Beatles cantaba suavemente. Atenuó las luces y se acercó para rellenar mi vino antes de quitarme la bandeja.

—Esto es… alucinante. —Apunté mientras me di cuenta del festín ante nosotros.

Sonrió, complacido consigo mismos mientras me senté en un enorme cojín que había colocado para que nos sentáramos junto la mesita de centro. Preparó unas cuantas brochetas de carne, poniéndolas en la olla junto con algunas verduras. Lo miré con asombro mientras se volvía a sentar, sorbiendo su vino, viendo hervir nuestro trabajo en la mezcla de aceite y caldo.

—¿Por qué sigues solo? —No había querido que la pregunta saliera. Pareció desconcertado por ello, y traté de recuperarme con otra pregunta—. Quiero decir, ¿cuándo fue tu última relación?

—Ha pasado mucho tiempo. —Fue todo lo que dijo.

Sacó un pedazo de queso y fruta de una de nuestras bandejas y se lo metió en su boca, luego se inclinó y me ofreció lo mismo. Me recosté después de masticar y tragar, le presioné suavemente mis labios en el lado de su boca.

—Ella se lo pierde. —Jasper me miró entonces, con sus ojos cada vez más cálidos mientras chocábamos las copas y bebíamos en nuestro brindis silencioso.

—Podría preguntarte lo mismo —dijo susurrando.

—Decidí no acomodarme hace mucho tiempo. Aún estoy soltera como resultado de ello. —Era una buena respuesta, corta y concreta. No estaba preocupada por cómo pudiera interpretarla. Tenía su lista, yo tenía la mía.

—Hace tres años —confesó mientras sacaba la brocheta de la hirviente de la fondue—. ¿Cómo quieres el filete?

—Poco hecho. Un año.

Sonrió.

—Yo también. —De repente me sentí confundida con nuestras conversaciones superpuestas. Estábamos sentados cerca, pero en ese momento necesitaba tener más. El vino, la música, las velas, solo el… hombre. Lo quería y necesitaba que lo supiera. Bajando mi copa, cuidadosamente me moví para sentarme a horcajadas en su regazo.

—Bel…

Lo corté con mi boca mientras me sumergía en ello, labios húmedos, con la imaginación en llamas y la clara necesidad en mi beso. Su duda se desvaneció mientras envolvía sus brazos en mi cintura, acercándome más a él mientras me devolvía el beso, con toda su fuerza. Nuestras lenguas se entrelazaron en una hambrienta conversación mientras nuestros cuerpos se alineaban perfectamente. Me alejé con una súplica

—Jasper.

—Dios, yo también —admitió mientras me acomodaba debajo de él, deteniéndose solo para sacar las verduras que se estaban cocinando y reemplazarlas con otras brochetas.

Me reí mientras él me sonreía.

—¿Multitarea? —canturreé mientras sus ojos se excitaban al mirarme.

—No sabía que era capaz hasta este momento —dijo mientras sus labios descendían, cubriendo los míos.

Un suave gemido se me escapó, sus manos viajaban y exploraban debajo de mi camisa. Me retorcí bajo él mientras mis labios susurraban una confesión a los suyos, que quería esto con él y no quería detenerme nunca.

Siguió besándome mientras deslizaba las manos bajo su camiseta para dejar que mis dedos exploraran su impresionante pecho. Mis jadeos incrementaron su frecuencia cuando levantó mi camisa, bajando mi sujetador. Sus suaves labios y lengua cubrieron cada centímetro de mi pecho mientras su mano se deslizaba debajo de mis jeans, dentro de mis bragas.

—¿Puedo tocarte?

Alejó su boca solo unos segundos y bajó la mirada hacia mí mientras mi pecho subía y bajaba intensamente. Arqueando mi espalda, abrí mis piernas como respuesta silenciosa. Sus dedos se deslizaron a través de mis pliegues y dentro de mí y malditamente estuve cerca de correrme en ese instante.

Su mano bajó hasta rodear mi cuello, asegurándose de que mi atención estaba sobre él mientras me tocaba tan suavemente, deslizando su dedo dentro y fuera, observando mi reacción. Mis caderas se movieron cuando sacó su dedo y lo subió, llevándome hasta el punto de frenesí. Con sus ojos en los míos, rápidamente sucumbí a la presión que se fue construyo, permitiendo que el calor infernal que me sobrepasaba y la sensación pasara a través de mí. Jasper se agachó y me besó profundamente antes de alejarse. Sacó las brochetas de la olla y caminó rápidamente a la cocina. Segundos más tarde, volvió mientras me enderezaba y arreglaba. Estaba ligeramente saciada pero quería acariciarlo. Inmediatamente se disculpó cuando volvió, secando sus manos en una toalla.

—No podía exactamente despejar la mesa y aprovecharme de ti. —Se rio mientras se volvía a unir a mí.

—Lo siento, calentón y fondue no se mezclan precisamente.

—No, ambos necesitan tiempo y la primera vez que te tenga, me voy a tomar mi tiempo. —Sus ojos azules me abrasaron. Era una promesa. Una que tenía la intención de cumplir y pronto.

—Quiero tocarte.

—Y yo a ti. No tienes idea de cuánto, pero no con medio litro de grasa caliente hirviendo junto a nuestras cabezas.

—Buen plan. Vamos a comer. —A pesar de mi acuerdo, dejé vagar mi mano sobre su entrepierna, luego me detuve. Bajando la mirada, vi un bulto impresionante y no podía esperar para sentirlo de esa forma íntima. Levanté la mirada y vi sus brillantes ojos zafiro con necesidad. Inclinándome, lamí su labio inferior antes de alejarme, dándole un anticipo de lo que estaba por venir. No tenía problemas en tomarlo lento, pero me prometí a mi misma que lo dejaría tomar la iniciativa.

—Solo quiero hacer esto bien —me explicó, su rostro tenso con necesidad mientras su control se deslizaba ligeramente—. No hay nada que quiera más ahora que dejar caer mi peso en la cama mientras disfruto en tu interior, pero quiero hacer esto bien.

Asentí, totalmente sin aliento y sin palabras. Era sincero y por primera vez en años, pensé que podría no ser la última romántica restante en el mundo. Jasper, hasta ahora, era diferente a cualquier otro hombre con el que había salido. Su arrogancia estaba reservada para el coqueteo. Era ligeramente anticuado y modesto hasta el punto de ser molesto. Era demasiado atractivo y excesivamente bien dotado para serlo y eso me desconcertaba.

Terminamos dos botellas de vino y nos llenamos con la suculenta carne y las tiernas verduras mientras compartíamos batallitas. Me dijo que había querido ser músico al descubrir a Los Beatles cuando tenía once años, pero realmente nunca tuvo el talento para desarrollarse con la guitarra. Todas las frases de su manga eran canciones de Los Beatles. Señaló su brazo mientras hablaba, en nuestra conversación sin fin.

Encontré una coincidencia agradable que mientras comenzaba a explicar su fascinación con Paul, Ringo, George y John, Strawberry Fields Forever, mi canción favorita de Los Beatles, comenzara a reproducirse. Me senté y escuche mientras me contaba animadamente acerca de sus héroes. Era su pasatiempo y era completamente consiente de cuán profundo estaba cayendo bajo su hechizo. Incluso me tocó algunas canciones triviales suyas, explicando su interpretación y su significado y repentinamente sentí más curiosidad. Después de algunas horas de conversación y besos ligeros, Jasper se levantó frente a mí.

—Quiero que conozcas a alguien.

—¿Oh? —dije, acostándome de lado, vino en mano.

Caminó por el pasillo, abriendo una puerta de lo que asumí era su cuarto. Un enorme Golden Retriever emergió y procedió a pisotearme antes de que fuera capaz de sentarme totalmente derecha, aunque por suerte había bajado mi copa de vino.

—Bueno, hola a ti. Debes de ser Trip —le dije a la lengua acercándose a mi cara mientras me clavaba debajo de él.

Jazz tiró de su cuello rápidamente con un:

—¡Oh mierda, lo lamento! Trip ¡cálmate! —Mientras yo me reía histéricamente ante el perro asaltando mis mejillas.

—Déjalo tranquilo, Jasper. Besa mejor que tú —bromeé a la vez que Trip continuaba su asalto.

Jasper lo alejó mientras me levantaba, arreglándome antes de agacharme para frotarle cabeza y orejas.

—Lo has mantenido encerrado las dos veces que estuve aquí. No tienes que hacer eso.

—Créeme, tengo que hacerlo —dijo sonriéndonos a ambos—. Necesito sacarlo a caminar, pero volveré de inmediato.

—Te acompaño. Podemos hacer uno de esos largos paseos que te tanto te gustan —le animé, recordando que era una de las cosas que lo hacían feliz.

Sus ojos se animaron porque lo recordé y unos cuantos minutos después la cariñosa bola peluda de Jasper estaba con correa y saltando emocionadamente hacia la puerta. Caminamos alrededor del complejo mientras Jasper me contaba cómo había conseguido a Trip.

Lo había robado.

—En mi defensa, su dueño estaba en la tienda y lo dejó en el auto con las ventanas cerradas con una temperatura de treinta y ocho grados. Estaba delgado…demasiado delgado. Estuve allí durante más de una hora mientras el maldito perro comenzaba a asfixiarse esperando decirle al propietario lo que pensaba. Fue horrible —explicó, mientras Trip paseaba frente a nosotros.

La húmeda noche estaba nublada y llena de una sensación casi mágica mientras caminábamos y hablábamos que los dos estábamos pegajosos solo minutos después de salir. Y no podía haberme importado menos. De verdad, era como si estuviéramos caminando en una nube y coincidía con la sensación en mi pecho.

—Finalmente, no pude aguantarlo. Revisé la puerta y estaba desbloqueada, así que me lo llevé. Cualquiera que trate así a un animal no lo merece. No me importa si él era algún cuidador de perros, que claramente no lo era —dijo mientras rápidamente evitaba una farola hacia la que Trip lo había estirado.

Me reí ruidosamente de acuerdo.

—Y ahora no está tan delgado —señalé, mirando el tamaño de Trip.

Era un monstruo de perro, todo pelo y patas con adorables ojos castaños y una personalidad alegre. Estaba claro que estos dos eran el uno para el otro mientras corría por el complejo, tirando siempre del control de Jasper alrededor con sus constantes protestas de "¡Cálmate Trip!"

Claramente, esta era una conversación que tenían frecuentemente mientras Trip peleaba con su correa por libertad. Me reí de ambos por lucha de poder. Trip ganó.

—¿Por qué lo llamaste Trip?

—Le encaja, ¿no?

—Sí. —Estuve de acuerdo.

—No tengo otra razón más que esa.

Simple y aun así completamente genial, como su propietario, me estaba encariñando rápido con Trip.

Después de nuestro paseo, estaba cubierta en sudor. Jasper y yo reticentemente partimos hacia mi edificio, nuestro beso de buenas noches fue interrumpido por su ansioso perro que constantemente brincaba sobre nosotros para así poder obtener su parte.

Me agaché y besé a Trip de buenas noches, luego le guiñé a Jasper.

—Eres hermosa —gritó detrás de mí mientras me daba vuelta, caminando de espadas hacia mi puerta.

—Tú también.

Me detuve y lo miré en mi entrada mientras nos sonreíamos. Se quedó quieto mientras Trip trataba en vano de tirar de él para alejarse. Nos quedamos allí durante un largo rato, cruzando la mirada, antes de darle un último vistazo y desaparecer dentro de mi puerta.

Y ese fue el momento en el que supe que iba a enamorarme de Jasper Whitlock.


* NSYNC: Son las últimas letras de los nombres de pila de los miembros del grupo NSYNC (Justin Chris Joey Lasten JC).

* TOC: Trastorno obsesivo compulsivo.