La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Diez

—Agencia de viajes Leisure, soy Bella.

—Suenas muy feliz. —Mi corazón aleteó en mi pecho mientras me giraba en mi silla para susurrar:

—Lo estoy. Hasta ahora, este trabajo es lo máximo. Es decir, es servicio al cliente, pero todos los que llaman están emocionados por unas vacaciones, sabes. No todos exigentes y diciendo "tráeme la salsa barbacoa".

Él se rio y susurró de regreso:

—Solo llamé para asegurarme de que tu primer día estuviera yendo bien.

—¿Te divertiste este fin de semana?

Jasper había salido de pesca con su tío Caius. No vio la necesidad de excusarse ya que el viaje había sido planeado con anticipación, pero me di cuenta de que no quería ir. Le dije que estaría trabajando turnos dobles de cualquier forma, enseñando a mi sustituto y lo despedí con un beso prometedor.

—Atrapamos algunas truchas arcoíris. Vamos a comerlas esta noche.

—Podría tener otra cita, señor. No has preguntado.

El silencio al otro lado de la línea me hizo saber que esa pudo no haber sido una buena jugada en las cartas. Su voz era fría.

—¿La tienes?

—Por supuesto que no —dije rápidamente.

—Tengo que irme. Ten un buen resto de día.

—Espera, Jazz… —Mierda. Fue un estúpido movimiento. Estaba muy cansada de los jueguitos tontos desde hace años. No debería haberlo hecho, pero a la misma vez, su reacción estuvo bastante fuera de lugar. Me había llamado para hacerme feliz y yo la había cagado.

Mierda.

Mirando el reloj, vi que eran las tres y media. De repente, el resto de mi día se hizo un poco más sombrío. Me deshice de eso rápidamente, ayudando a Charlotte a planear unas vacaciones europeas para una familia de seis. En mi primer día, había aprendido las diferencias en todas las clases de monedas, qué países eran estrictos, y cuáles eran mejores para visitar en qué temporadas.

Charlotte era asombrosa. Era más que paciente y podía decir que no tenía nada que ver con que fuera mi primer día, lo cual era un alivio. La peor clase de trabajo pesadilla era comenzar en un puesto solo para que tu nuevo jefe se pusiera en plan Exorcista después de unas semanas. Definitivamente había pasado por eso una o dos veces en mi vida.

Decidí cortar este malentendido con Jasper de raíz. Hice mis habituales largos en la piscina y cuando llegué a casa me duché rápidamente. Había pasado casi una semana desde nuestra última cita y deseaba su sonrisa, sus besos y su conversación.

También quería arrancarle la ropa y adorar a su máquina de hacer bebés. Pero, por ahora, me conformaría con los tres primeros y seguiría a su ritmo.

Mi vestido era muy corto y mostraba mis piernas, había secado mi cabello para un efecto prolongado. Llevaba mi único par de tacones de aguja y olía a loción de vainilla (un afrodisiaco para los hombres según mi hermana, la bruja Jane). Toqué a su puerta, esperé y nadie respondió. Estaba a punto de irme cuando se abrió.

—Hola. —Paul, el chico que reconocí de la piscina, me saludó.

Me recorrió con sus ojos de una forma lenta y enfermiza y me estremecí, inmensamente disgustada por eso. Aunque Paul estaba lejos de ser una monstruosidad, me daba escalofríos.

—Hola, Mmm, ¿está Jasper?

—No —dijo, justo mientras Jasper pasaba detrás de él, mirándome antes de bajar por el pasillo y hacia su dormitorio, cerrando la puerta. Sorprendida por lo que acababa pasar, miré de regreso a Paul quien había sido claramente desmentido. Era como si a Jasper no le importara que lo hubiera visto.

Y era una completa tontería.

Vi un pelaje dorado en un rincón del cuarto cuando miré hacia allí. Pensando rápidamente, silbé para llamarlo. Trip se abrió paso entre las piernas de Randy y fue hacia mí. Agarré su correa del suelo al lado de la puerta y enganché su collar mientras miraba a Paul.

—Bien, puedes decirle a ese idiota que me voy a llevar a su perro, y cuando esté listo para hablar, puede tenerlo de regreso. —Traté de irme caminando, pero Trip salió disparado como un murciélago salido del infierno, haciéndole honor a su nombre y haciéndome tropezar con mi falda tan corta.

Escuché a Paul comenzar a reírse histéricamente mientras yo le rogaba a Trip que parara. Me caí dos veces en el camino de regreso a mi apartamento, raspándome las rodillas en el cemento mientras sujetaba al perro como si me fuera la vida en ello. Cuando me caí la segunda vez, uno de mis tacones se rompió. Trip miró hacia atrás en el último momento y vino hacia a mí, con la lengua afuera para lamerme la cara.

—Idiota. En serio, ¡RELÁJATE, TRIP! —Después de un breve segundo de lástima, regresé a mi apartamento y dejé a Trip suelto para que corriera por la casa, escuchando un ausente choque cuando cojeé hacia la cocina con mis rodillas cubiertas de sangre y con nuevos moretones.

Agarrando una bolsa de plástico, la llené de hielo y luego miré mi reflejo en el microondas. Mi cabello estaba húmedo y mi rímel se había corrido por el fuerte mimo de Trip. Hacía quince minutos, había estado lista para sacudir el mundo de Jasper. Hacía cinco minutos, me había dicho despreocupadamente que le besara el culo.

¿Y para qué?

Pensé en la jugada estúpida que acababa de hacer y decidí que fue un mal movimiento llevarme a su perro. Si no quería nada que ver conmigo después de algo tan estúpido con una broma, entonces no debía molestarme. Incluso mientras lo pensaba, sabía que no era así. Tenía un serio gusto por Jasper Whitlock, y no quería que terminara. Aun así, si no teníamos ninguna oportunidad, le dejaría en claro que su reacción a mi broma tampoco fue buena.

Habría llevado el perro de inmediato de regreso, pero la verdad era que estaba cansada y herida por llevármelo. Tendría que esperar al menos hasta que me ocupara de mis lastimadas rodillas. Estaba sentada en el baño, haciendo una mueca cuando pasé un trapo sobre mis rodillas ensangrentadas, cuando escuché un golpe en la puerta mientras Trip ladraba, alertándome. De repente tuve miedo de que fuera Jasper. Con los zapatos todavía puestos y uno de ellos roto, fui cojeando hacia la puerta y observé a través de la mirilla, para ver que, de hecho, era él… y estaba enojado.

Abrí la puerta, con Trip parado junto a mí, feliz de ver a su amo.

—¡Qué demonios, Bella!

—Lo siento, fue un error —dije, abriendo la puerta.

—No le quitas el perro a un hombre —exclamó con desdén, arrebatando la correa de Trip de mi mano.

—Sí, hablaste como un verdadero hipócrita. —Los ojos de Jasper me recorrieron mientras notaba el zapato roto y mis rodillas lastimadas.

—¿Qué sucedió?

—No preguntes. Aquí está. Tienes a tu perro. —Mi voz estaba temblando y por nada del mundo podía hacerla detener. La emoción llenó mi pecho mientras él me examinaba.

Dejé que entrara, cruzando mis brazos sobre el pecho, antes de cojear hasta el sofá y liberar mis pies de los tacones. Se acercó a la mesa donde había arrojado el trapo y se sentó en el sofá junto a mí, levantando mis piernas para que mis pies estuvieran sobre su regazo. Continuó limpiando mis rodillas sin decir una palabra. Lo observé mientras limpiaba suavemente la tierra, luego se inclinó y sopló.

—No soy bueno con las cosas de chico/chica —ofreció después de unos minutos.

—¿Alguna vez has pensado en intentar algo de hombre/mujer?

Se negó a mirarme, manteniendo sus ojos pegados a mis rodillas.

»Claramente no te gusta compartir. Lo entiendo. A mí tampoco me gusta —hice una declaración sobre mi comentario anterior—. No creo que valga la pena desperdiciar un puñado de buenas citas, pero obviamente tú te sientes diferente.

—Pienso en ti día y noche —dijo cuándo sus ojos finalmente se posaron en los míos con una mirada tan intensa que si no hubiera estado sentada, lo habría tenido que hacer. El aleteo en mi estómago me calentó y se extendió rápidamente a través de mis extremidades.

—Lo estoy intentando, pero no soy un chico fácil con el cual llevarse bien.

—Has hecho un excelente trabajo en ser un idiota hoy —acepté.

—No estoy seguro de lo que quiero de ti, Bella. —Se inclinó y sopló mis rodillas antes de que plantara un suave y dulce beso debajo de ambas.

Cerré los ojos contra el creciente temor de lo que estaba a punto de decir.

—Si esto va a ser un discurso sobre empezar a salir solo por diversión, debería advertirte ahora, que no soy el tipo de chica para eso.

Me puso en su regazo con cuidado para evitar chocar con mi piel lastimada.

—Exageré —se disculpó y luego siguió con sus palabras reales—: Lo siento.

—Me llevé tu perro —dije con una sonrisa.

—Tengo que admitir, que fue bastante escurridizo —respondió, masajeando sus manos de arriba abajo en mis piernas.

—No me ignores así. Arruinas una buena discusión de esa manera —dije, recostándome en él.

—¿Deberíamos estar discutiendo tan pronto? —preguntó con una sonrisa.

—¿Por qué no? La emoción muestra que te importa. Seríamos unos geniales Fred y Ethel —dije esperando, que entendiera mi comparación de I love Lucy. Era mi programa favorito.

—Juguemos a Lucy y Ricky —dijo, mientras sus dedos se enredaban en mi afro creado por la humedad—. Te ves terrible.

—Gracias —contesté rápidamente mientras pasaba la mano un par de veces por mi cabeza para dar énfasis en "atractivo personal".

—Aséate y ven, ¿de acuerdo? Paul va salir con la gritona y se va a quedar con ella esta noche.

—¿Cuándo me vas a dejar cocinar para ti?

—Cuando tus rodillas no parezcan pequeños ET. —Me reí cuando se inclinó para saborear mis labios y susurró—: Lo siento. Habría venido por aquí.

—También te hubiera perdonado, pero te extrañaba y no quería esperar más.

Me miró como si lo que hubiera dicho lo hubiera sorprendido y sentí que mis mejillas se calentaron. Solo habían pasado un poco más de dos semanas y ya lo estaba extrañando.

Se inclinó muy suavemente y tomó mis labios de nuevo. Esta vez sentí la diferencia en su beso. Estaba lleno de emoción y suspiré al abrir la boca para él, su lengua acariciaba la mía tan cuidadosamente que sentí las lágrimas en mis ojos. Me levantó un poco para estar más cómodo y me fundí suavemente en él. Cuando había probado mi boca en su totalidad, se alejó.

—Trae una bolsa —ordenó con los ojos entrecerrados.

—E…eh —dije, con mi sexo despertándose después de una larga siesta. Pasé mis manos por su sedoso y espeso cabello y sonreí—. Qué rabieta.

—Eso no es nada —advirtió.

—Correré el riesgo —dije, mirando esos profundos ojos azules con un borde violeta.

—Espero que realmente lo digas en serio —dijo, levantándome de su regazo—. ¿Te veo en un rato?

—Sí —afirmé mientras él llamaba a Trip, quien se había instalado en mi sillón reclinable.

Cuando cerró la puerta, me llevé las manos al pecho.

Demasiado rápido, Bella. Esto es demasiado rápido.

Pero no tenía sentido razonar con mi despreocupada voluntad ahora. Mi corazón ya estaba ligeramente unido al hombre que acababa de salir por la puerta.


Espero que les haya gustado, en el siguiente cap, tendremos una pequeña revelacion de uno de nuestros protagonistas.