La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Once

Sentada en la mesa de Jasper un par de horas después, sentí la innegable tensión sexual aumentando entre nosotros mientras continuaba parloteando con nerviosismo.

—Y luego está Jane. Es la tercera. La adoro, pero parece ser que su único propósito en la vida es parecer una crisis de identidad andante.

Jasper escuchó mientras divagaba durante una deliciosa cena de trucha arcoíris recién pescada con mantequilla de almendras y coles de Bruselas salteadas, las cuales había odiado hasta que probé estas.

»Bree es la más pequeña. Es de lejos la más normal de nosotras tres, hasta que la haces enojar. Entonces parece un verdadero forajido. Creo que te caería bien —murmuré nerviosamente, tomando de mi cerveza ámbar y rasgando la etiqueta—. Y mi madre… Señor, ustedes dos tienen tanto en común en la cocina. Debería llevarte para un almuerzo… ya sabes… en algún momento en el futuro, o algo así. De todos modos, eso es básicamente todo. —Alcé la mirada para ver una pequeña sonrisa en los labios de Jasper. Tenía apoyado sus codos sobre la mesa, con sus manos dobladas bajo su mentón, estaba inclinándose hacia mí.

No me había callado desde que nos sentamos y Jasper, además de soltar una pregunta de vez en cuando, solo había logrado meter baza en una o dos palabras mientras tomaba su café, lo cual era extraño en él. Normalmente, hablaba constantemente.

—¿Qué? —pregunté cuando siguió mirándome, su sonrisa se ensanchó siguiendo en silencio. Me levanté con las rodillas como gelatina y agarré su plato—. Voy a lavar los platos, y no quiero ninguna impertinencia. En serio, quiero contribuir en esto. Incluso aunque tengas que ir detrás de mí porque no usé el cepillo correcto o algo parecido, déjame, ¿de acuerdo?

Había aprendido en el poco tiempo que llevábamos juntos que las "particularidades" de Jasper eran una necesidad para él. Pero, eso también significaba que no me dejaba compartir el peso del trabajo.

Agarró mi muñeca y puso el plato de nuevo sobre la mesa delante de él, luego se puso de pie junto a mí. El pulso latió aceleradamente, me quedé inmóvil esperando mientras él apartaba mi cabello atrás de mi hombro y se inclinaba, agarrando suavemente la parte posterior de mi cabeza mientras susurraba:

—¿Estás nerviosa?

—Sí —respondí, antes de que terminara de hacer la pregunta.

—Quiero estar dentro de ti, Bella. Quiero verte venir de nuevo por mis dedos, mi boca, mi polla.

Gemí cuando sus dedos suavemente agarraron mi lóbulo.

—Pero puedo esperar todo el tiempo que necesites de mí.

—Por favor no lo hagas —dije, girando mi cabeza para mirarlo.

Agarró mi mano, enlazando mis dedos con los suyos y nos condujo a su habitación.

—Voy a encargarme de los platos y a sacar a Trip. Te quiero en mi cama desnuda para cuando regrese.

Oh, Jesús.

Me giró de manera que mi espalda quedó contra la pared, dejó una mano apoyaba al lado de mi cabeza mientras con la otra lentamente comenzó a levantar mi vestido hasta que estuvo sobre mis bragas y empuñándolas en su mano. Se quedó ahí de pie mientras sus profundos ojos azules bañaban mi rostro en su color. Me perdí en ellos. Se inclinó, deslizando su lengua sobre mi labio inferior.

—Te mentí cuando te dije que no estaba seguro de qué quería de ti. Te quiero a ti y esta noche estoy pidiéndote que me des lo que quiero y mañana, también. Y al día siguiente. Y el día siguiente de ese. Y el que sigue después de ese. Si eso es demasiado duro…

—Eso fue una pequeña mentira —murmuré—. Son inofensivas.

Soltó mi vestido, su mano todavía estaba debajo mientras las yemas de sus dedos recorrían de un lado a otro mi estómago. Mis ojos aletearon hasta cerrarse cuando su mano se hundió, rozando el borde de mi ropa interior. Un gemido se me escapó mientras estábamos de pie cara a cara, con mi cabeza inclinada hacia arriba admirando mi vista.

Había llegado a conocer un par de facetas de Jasper. El Jasper juguetón era adorable. El Jasper nervioso era tierno. El Jasper afectuoso era hermoso. Pero este Jasper… este Jasper era para derretirse. Sentí el calor extenderse en mis bragas justo cuando la punta de su dedo se deslizó de mitad de mi sexo a mi punta palpitante. Aspiró profundamente cuando me sintió lista. Añadió otro dedo, tanteándome mientras lentamente los deslizaba contra mi sexo. Me quedé paralizada cuando tomó mi mano, guiándola al duro y listo bulto en sus pantalones.

Lo agarré y cuando logré que una pequeña cantidad de mis sentidos regresaran, empujé hacia arriba su cabeza y me hundí en sus pantalones, sorprendiéndonos a ambos cuando sentí su dureza en mi mano. Su impresionante pene era acero puro cubierto con la piel más suave que había sentido alguna vez. Fijamos nuestras miradas mientras lo agarraba con más fuerza, moviendo mi pulgar sobre su sedosa cabeza y frotando la humedad que se filtraba de él.

Un jadeo fue lo siguiente cuando sus dedos entraron en mí. Sus ojos todavía me penetraban mientras sus dedos se profundizaban más. Gemí, arqueando mi espalda alejándome de la pared mientras lo agarraba con más fuerza, viendo sus

labios separarse. Cerró sus ojos brevemente, sus dedos empapados se movían a través de mi sexo, estirándome y destruyéndome.

—Por favor —dije, necesitando sentirlo, sin ser capaz de aguantar más.

—Tengo que sacar a Trip, o lo haría, pequeña. Entra ahí y desnúdate. Estaré ahí en un momento.

—Oh, oh —gemí y me desmoroné cuando sus dedos se movieron más rápidos, mi visión se hizo borrosa por el placer antes de que la evidencia se derramara por mis mejillas.

Jasper se congeló y sus dedos se detuvieron.

—¿Qué pasa?

—Nada —dije, arqueando más mi espalda, rogándole para que retomara su ritmo—. Es absolutamente perfecto.

Llevó sus dedos a su boca y cerró sus ojos mientras me saboreaba.

Miré hacia abajo entre nosotros mientras acariciaba su dura longitud, entonces dejé que mis ojos volvieran a los suyos, los cuales estaban cerrados mientras se limpiaba sus dedos.

Con un rápido movimiento, detuvo mi mano y me apartó, subiendo mi vestido por encima de mi cabeza. Me quedé de pie con mi ropa interior, sin sostén debido a mí vestido de verano, mientras esperaba. Quería que perdiera el control, pero se contuvo y lo único que pude sentir fue su respiración dificultosa sobre mi piel.

—Ve —ordenó, dando un paso dentro de la habitación, me di la vuelta para que me viera desnuda. Maldijo, llamando a Trip mientras ponía distancia entre ambos.

Cuando a regañadientes desapareció de la vista, entré en su baño, con mis manos a cada lado de su lavamanos observé mis mejillas arreboladas y mi boca hinchada. Así que este ere mi aspecto cuando me excitaba hasta el punto de enloquecerme. Busqué por un tubo de crema dental en su botiquín, viendo un número de frascos prescritos. Llena de curiosidad, tomé uno de ellas para examinarlo. Litio. Había escuchado de la droga y sabía que era fuerte. ¿Qué demonios estaba haciendo con esto? Miré el frasco y vi su nombre escrito en él. Jasper Albert Whitlok.

Resoplé mientras ponía la botella en su sitio, sabiendo que tendría que preguntarle sobre la medicación más tarde. Había varias. Encontré un tubo de crema dental y rápidamente me lavé los dientes con mi dedo, ya que había dejado mi bolsa en la sala de estar. El hombre tenía mi vestido y claramente me quería como una cautiva desnuda.

¿Quién era yo para discutir? Me quité la ropa interior y la colgué del pomo de su puerta. Era hora para que la Libertina Bella saliera a jugar. Me deslicé en su cama, sus suaves sábanas estaban frías contra mi piel. Estaba en llamas por él y la espera era una agonía. No medí el tiempo. Sólo medí el dolor de perderlo.

Cerrando mis ojos, brevemente me imaginé la dureza en sus pantalones deslizándose dentro de mí. Cuando los abrí, Jasper estaba a los pies de la cama

lentamente apartando la sábana a un lado para descubrir mi cuerpo. Resistí la urgencia por cubrirme cuando sus ojos me observaron. Una vez que la sábana estuvo a mis pies y cayó al suelo, se pasó la camisa por encima de su cabeza mientras sus ojos codiciosos exploraban mi cuerpo desnudo. Estaba mirando a todas partes mientras vaciaba sus bolsillos, conectando su iPod en el tocador a su lado. La música llenó el aire al mismo tiempo que se quitaba los pantalones y luego se detuvo en su bóxer.

—Abre tus piernas para mí —susurró como si saliera de sus labios a una caricia sobre mi cuerpo.

Dejé que mis piernas se abrieran mientras bajaba su ropa interior, y bebí su belleza desde su manzana de Adán bajando por su cincelado pecho y más allá, hasta que aterricé sobre su gran polla. Su beso comenzó en mi tobillo, moviéndose en un movimiento fluido, con ambas manos reclamando cada una de mis piernas en un suave toque, moldeándolas y explorándolas mientras se deslizaba sobre mí. Sus manos jamás se detuvieron, deslizándose por mis costados hasta que estuvo acunando mi rostro y sus pulgares acariciaron mis mejillas.

—¿Anticonceptivos?

—Desde hace doce años —dije sin aliento mientras él estiraba una mano hacia el cajón a nuestro lado, sacando un condón, dejando una mano en mi cara, su pulgar me acariciaba con tanta delicadeza que giré mi rostro para morderlo con mis dientes y tocarlo con mi lengua. Miré de nuevo a Jasper sacudiendo mi cabeza cuando comenzó a abrir el paquete—. ¿Estás limpio, Jasper?

—Siempre —respondió, intrigado.

—Nada entre nosotros —dije firmemente.

Entendió rápidamente.

—¿Estás segura? —Le quité el condón y lo lancé a un lado.

—Quiero sentirte.

Su otra mano volvió a mí cuando sentí su calor entre mis piernas. Se inclinó, besándome tan profundamente que me derretí en la cama que acunaba mi cuerpo. Su beso fue dulce al principio, pero rápidamente se volvió hambriento. Jugué con este a su ritmo, saboreando, succionando hasta que fui un doloroso desastre de pura necesidad. Deslizó su mano entre nosotros y tan pronto como sentí sus dedos, mi cuerpo se disparó de la cama y grité por él.

Deslizó su beso desde mi boca hasta mi cuello, mientras sus dedos me estiraban. Sus labios se detuvieron en el hueco de mi cuello, el cual llenó con su lengua antes de darle su atención a mis tensos pezones. Succionó ávidamente, sus dedos empujaban más fuerte dentro de mí mientras rogaba por el resto de él. Pasé mis uñas a lo largo de su musculosa espalda y agarré su trasero justo mientras se posicionaba en mi entrada. Al segundo en que nuestros ojos conectaron, empujó dentro de mí.

El cuerpo de Jasper se tensó mientras miraba hacia mí. Mis ojos se abrieron de sorpresa durante el escaso tiempo de incomodidad por su tamaño y mi excesivo largo período de sequía, el cual fue ahogado rápidamente y reemplazado por la intensidad de nuestra conexión.

Jasper bajó la mirada hacia mí, con los labios separados, su respiración era dificultosa. Su cuerpo estaba completamente tenso, me preguntó si estaba bien. En respuesta, envolví mis piernas alrededor de él, abriéndome más para que pudiera hundirse del todo. Inmediatamente comenzó a moverse mientras nuestras bocas se encontraban en un beso lleno de todo lo que no estábamos diciendo. Cada pulgada de mí estaba cubierta por Jasper. Mi cuerpo se disparó con cada uno de sus movimientos mientras lo alababa con susurros, palabras acaloradas y devolver el beso.

Lo aferré firmemente mientras su cuerpo se deslizaba contra el mío en un ritmo perfecto, como si siempre hubiéramos sido amantes. Adorando a Jasper con mi cuerpo, mi sexo se apretó mientras explotaba alrededor de él. Jasper se detuvo brevemente cuando me vine, besándome con fuerza antes de enterrar su cabeza en mi cuello y empujar tan profundo que estaba gritando su nombre.

—Mierda, sí, Bella —dijo con los dientes apretados mientras empujaba más profundo, girando e inclinando sus caderas así que sentí cada milímetro de él.

Estallé a su alrededor de nuevo, agarrando la parte posterior de su cabeza y tirando con fuerza de su cabello. Después de un extenso beso acalorado y lleno de lengua, se retiró, deslizando sus brazos bajo mi cuerpo y levantándome para sentarme sobre su regazo. Se quedó quieto solo un momento y estaba tan llena de él que ahogué un grito mientras comenzaba a mover mis caderas, igual que él lo hacía debajo de mí. Estábamos cara a cara mientras movía mis caderas y lo abracé con fuerza cuando la sensación en mi pecho asumió el control.

—Jasper —grité, sintiendo todo desde la euforia, al miedo, la esperanza y el amor. Fijó sus ojos en los míos y susurró:

—Estoy aquí, cariño, déjate ir.

Lo miré directamente a los ojos y contrarresté.

—Lo haré si tú lo haces. —Vio la vulnerabilidad en mí y entonces hizo una promesa.

—Ya lo he hecho. —Asentí mientras tomaba mi boca de nuevo y caí libremente en una sensación de completa y total dicha, dándole todo. Él lo tomó y con un último empuje gimió y gruñó su liberación, agarrando mi cabeza y mirándome a los ojos para asegurarse de que viera que también era vulnerable.

Después de limpiarnos con una ducha rápida, nos acostamos en silencio, lado a lado, sin hablar y acariciándonos el uno al otro. Exploré su pecho mientras él apartaba mi cabello húmedo de mi rostro, alejándolo en un gesto tierno. Estaba a punto de dormirme cuando finalmente habló.

—Quiero que esto funcione, así que debo ser honesto contigo.

Detuve la exploración con mi mano y la metí debajo de mi barbilla, en silencio instándolo para que continuara.

—Siempre he sido la razón de que mis relaciones nunca funcionen. Cuando te dije que tenía la tendencia a ser un idiota, es más que eso, de hecho.

—¿Cómo es eso?

—Mierda, odio esto —gruñó, la ansiedad era clara en sus rasgos. Me incliné y besé sus labios hasta que sentí que se relajó un poco. Dejó salir un largo suspiro—. Tengo TDAH.

—Está bien —dije, esperando más—. ¿Y es por eso que eres un idiota? —Estaba completamente confundida. Conocía a muchas personas con TDAH. No entendí cuál era el gran problema.

Sacudió la cabeza como si no lo hubiera escuchado.

—Puedo ser muy difícil con las mujeres con las que salgo.

Y ese fue el momento en que debí de haber escuchado de verdad a Jasper. En cambio, estaba demasiado distraída por su cuerpo desnudo.

—Puedo con eso —dije con una sonrisa.

Él sonrió de regreso con una sonrisa encantadora.

—Eso espero.

—Jasper, muchas personas tienen TDAH —dije, inclinándome para besar el pecho que había estado acariciando.

Sentí su respiración salir contra mi cabello mientras mis labios vagaban por sus pectorales, deslizándose desde su torso hacia el musculo creciendo rápidamente entre sus piernas.

—Simplemente no quiero arruinar esto —susurró mientras lo acariciaba bajo la sábana y él acunó mi rostro, obligándome a mirarlo—. Siento algo por ti.

Dejé que sus palabras me llegaran y las absorbí mientras deslizaba mi cuerpo más abajo en la cama.

—Estoy a punto de hacerte sentir mucho más. —Sonreí antes de tragarme la longitud de su pene y escuchar su gemido de apreciación.

Disfruté de la sensación, de sus manos suaves masajeando mi espalda mientras lo tomaba en mi boca, saboreando cada uno de sus susurros de apreciación con su toque estimulándome. Cuando me levantó de mi feliz tarea, lo miré con duda.

—Me encanta lo que estás haciendo, pero necesito sentirte de nuevo —dijo, llevándome a su pecho para quedar sobre él.

Me besó profundamente mientras su dura punta tanteaba mi entrada. Intenté levantar mi cuerpo, pero protestó, moviéndome así que quedé medio encima, medio debajo de él. Miró hacia a mi mientras se empujaba dentro. Mis ojos se cerraron y susurré su nombre como una oración mientras lentamente me penetraba. La deliciosa fricción me tuvo en el borde en cuestión de minutos mientras él me miraba.

—Se siente muy bien —dije mientras nuestras miradas acaloradas permanecían fijas y la conexión eléctrica vibraba entre ambos. Era innegable y quería expresar mucho más sobre la forma en que me hacía sentir, pero sabía que era demasiado pronto.

Jasper me detuvo cuando intenté mover mis caderas para satisfacer sus empujes, tiró de mi cabello en su puño para dejar mi cuello expuesto. Se aferró a mi garganta, todavía llenándome hasta la empuñadura. Luché por mi liberación, intentando venirme con él. Me soltó y comenzó a empujar con más fuerza, más profundo, mientras mis gemidos hacían juego con sus esfuerzos.

—Déjame escucharte —dijo, deslizando sus manos bajo mis brazos y agarrando mis hombros firmemente para estrellarse dentro de mí.

Sin ser capaz de contenerme, me vine con su nombre en mis labios. Vi el efecto de mi orgasmo mientras sus ojos nublados se cerraban antes de girarme sobre mi espalda, apartando mis muslos más abiertos y enterrándose hasta el fondo. Jadeé por la sensación cuando levantó mi pierna, forzándose más profundo mientras luchaba con mi respiración, la emoción se mecía a través de mí.

—Jasper —dije a través de mis labios temblorosos mientras dejaba caer su cabeza hacia atrás y se dejaba ir.


OMG, que capitulo, tuvimos una revelación con nuestro querido Jasper. Espero que lo esten disfrutando tanto como yo al subirlo.

Nos leemos