La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Doce

Contesté al teléfono con umm:

―¡Hola, chica!

―Te extraño.

Sonreí. Era Allie. Apenas nos habíamos visto en el último mes. Había estado completamente absorbida por Jasper y ahora que Allie y yo ya no trabajábamos juntas, por no hablar de que Allie y Mike tenían una relación en ciernes, apenas nos habíamos visto la una a la otra. En los días en que Jasper no me mantenía prisionera en su casa con su increíble comida, conversación sin fin, y cuerpo inmaculado, ayudaba a mi madre finalmente a empacar las pertenencias de mi padre. Se había dado grandes pasos para iniciar la limpieza de parte de los trastos acumulados en los treinta y seis años de matrimonio.

Algunos días ella podía empacar toda una habitación solo para romperse después y desempaquetar la mitad, alegando que no podía separarse de ello. Lo entendí y me mantuve paciente, e incluso con los contratiempos, estábamos haciendo progresos. Esto fue difícil para mi madre, pero estaba sanándola, por lo que haría lo que fuera necesario para ayudarla. Le hablé de Jasper y de cómo me había enamorado irremediablemente de él en menos de dos escasos meses de citas. Ella pensó que la noticia era maravillosa y solo me cortó para exigir conocerle. Todavía era reciente y quería esperar un poco más, por lo que le aseguré que le traería finalmente.

Hoy estaba en la oficina de mi padre empacando el resto de su equipo deportivo, mientras que mi madre preparaba el almuerzo del domingo. Estaba pensando en los últimos meses y sonreía para mí misma cuando Rosalie entró.

―¡Hola! ―dijo mientras evaluaba la situación e inmediatamente comenzó a ayudar.

―Hola de nuevo, hermana ¿Cuándo llegaste?

―Hace aproximadamente media hora. Quería asegurarme de que te faltaba poco para terminar antes de venir y ayudarte a medias.

―Vaya, gracias ―dije, rodando los ojos mientras empacaba algunas pelotas de golf en plástico de burbujas―. ¿Por qué molestarse?

―Quiero que me quieras más de lo que quieres a los demás ―soltó cuando me volví para mirarla.

—No me das otra opción ―dije con una sonrisa―. ¿Cómo estás, Rose?

― Bueno. Cansada todo el tiempo. Me estoy agotando.

Miré a mi hermana. Tenía treinta y tres años, hermosa rica, y una de las abogadas más exitosas en Columbia. Había empezado su propia firma a la edad de veinticuatro años y aunque no estaba lo suficiente preparada en un mundo donde se puede tirar una piedra y golpeas un bufete de abogados, el suyo había crecido notablemente para su sorpresa. Pero no fue una sorpresa para ninguno de nosotros. Ella siempre había sido la reina debatiendo en nuestro hogar.

―¿No eres tú el jefe? ¿No puedes tomarte un tiempo libre cuando lo necesitas?

―Nunca ―suspiró pesadamente mientras contemplaba sus cuidadas uñas―. Pero estoy pensando en reducir el número de casos y dejar que los abogados más jóvenes hambrientos, trabajen las semanas de noventa horas. Ya me cansé.

―No tienes nada que demostrar ―señalé mientras ella sostenía una foto del equipo de bolos de papá, de la noche que habían ganado la liga. Se quedó mirando la imagen y la sostuvo en alto para mí―. ¿Recuerdas esta noche? Estaba tan orgulloso.

―No me parece bien deshacerse de esto. Será mejor que preguntemos a mamá. ―Rosalie vaciló y luego asintió mientras lo dejaba.

―Lo extraño mucho ―dijo en un susurro―. Incluso extraño que me molestara con que iba a ser una solterona.

―Bueno, su predicción se hizo realidad ―le contesté, metiéndome con ella.

Agitando su mano en el aire en una formación de Z, me miró.

―Tengo todo el sexo que quiero y si necesito a alguien para hacerme miserable, ya me comprometeré.

―¿Es así como lo ves?

―Un montón de años de práctica ―amonestó―. Estoy bien, hermana, de verdad. Para ti los chicos, yo me quedo con las vacaciones.

―¿Y cuándo será eso exactamente? ¿Después de tu primer ataque al corazón? Tienes que reducir la velocidad, Rose.

―Estoy trabajando en ello ―espetó ella, mi comentario de ataque al corazón le tocó la fibra sensible.

Toda la vida habíamos vivido en su mayoría sin preocupaciones, todo hasta la muerte súbita de nuestro padre. Encontrarse cara a cara con la mortalidad había dejado una marca permanente en todos nosotros. Las prioridades Poco a poco empezaron a cambiar para cada uno de nosotros, independientemente si nos dimos cuenta de ello o no.

―Te quiero hermana, eso es todo y no necesito que te mueras sobre mí, también ―murmuré, mirando una foto de papá y sus compañeros de golf―. Por otra parte, ¿quién soy yo para dar consejos? Todavía comparto un apartamento de mala muerte, conduzco un coche de diez años y trabajo por un salario por horas.

―Vas a ser una solterona también y pasaremos las vacaciones juntas.

Me reí cuando argumenté en contra de ella.

―Me voy a casar con Jasper Whitlock, tan pronto como me lo pida.

―Vaya ―dijo ella, mirándome a través de una caja alta mientras se sentaba en la silla de oficina―. Es así de bueno, ¿eh?

―Va en serio, eso me hace feliz y es amor ―dije, pensando en lo íntimos que Jazz y yo nos habíamos hecho desde nuestra primera noche juntos. Éramos inseparables, compartiendo una comida y la cama casi a diario.

Desde hace mucho tiempo de haber terminado nuestra primera serie de Netflix y actualmente estábamos en nuestra cuarta temporada de Lost. Que con Jasper, había aprendido que era una persona hogareña. No me importó mucho ya que estábamos todavía en la fase de luna de miel de nuestra relación, y ambos éramos insaciables el uno del otro. Cuando no nos estábamos explorando la piel, estábamos compartiendo una increíble comida o manteniéndonos entretenidos. Era el mejor momento que nunca había pasado con un hombre y no podía conseguir suficiente.

―¿Le has dicho eso? ―preguntó mientras sonreía al espacio.

―No claro que no. Es demasiado pronto ―dije, precintando la última caja―. No quiero espantarlo.

―Por lo tanto, ¿No es demasiado pronto para sentirlo, pero es demasiado pronto para decirlo?

―Creo que fue instantáneo para mí, lo que da miedo. Pero cuanto más tiempo paso con él, más siento que es justificado. Es muy bueno para mí, Rose. Como él cuida increíblemente de mí.

―Eso es impresionante, hermana, de verdad. Estoy muy feliz por ti.

―Sí, bueno... ―Levanté la caja, poniéndola en una pila junto a la puerta―. Te deseo lo mismo y pronto.

―Estoy feliz, de verdad. Hay alguien, y sólo uno, ahora mismo, realmente.

―¿En serio? ―pregunté, entusiasmada.

―Diablos no. No soy tan estúpida ―dijo ella, riendo mientras yo tiraba la cinta de embalaje hacia ella.

—Bueno, me quedo con Jasper, tú quédate tus amantes.

―Con mucho gusto. ¿Nos unimos a la tribu loca? ―preguntó mientras yo apagaba la luz.

―Vamos.

Rosalie puso su mano en mi hombro y la miré.

―Estoy feliz por ti, Bella, de verdad.

―Gracias ―le dije mientras me daba un rápido abrazo.

―Y voy a ir allí dentro de unas pocas semanas para comprobarle. Prepáralo.

Hice una pausa en la parte superior de la escalera:

—Espera, ¿qué?

―Deberías de saber bien que iríamos a hablar con él oyéndote hablar así. Creo que es hora de uno de nosotros ponga una mano en esta decisión tuya de casarte con un hombre que acabas de conocer.

―Oh, bueno, en ese caso, ¡DIABLOS NO!

―Ya voy, niña, cede el paso ―resopló ella, pisoteando las escaleras delante a mí. Me detuve cuando vi una caja de color beige, al pie de las escaleras. Rosalie la recogió y me miró e hizo un guiño―. Consideramos que es un regalo de cumpleaños adelantado.

―Rosalie, no…

―Te quiero. Gracias por cuidar de mamá ―dijo, dobló la esquina y rápidamente desapareció en la cocina. Me senté en la escalera, abriendo la caja y acuné mi nuevo par de zapatos de tacón. Mi hermana me podría haber comprado estos zapatos de setecientos dólares por sentirse culpable, pero yo estaba feliz de aprovecharme y sabía exactamente cómo iba a debutar con ellos.

Me uní a mi familia justo a tiempo para la oración y el colectivo "Amén" antes de que mi madre se volviera hacia mí y dijera:

―Así que, Rosalie nos ha dicho que te vas a casar.