DGM no me pertenece.

Regazo

Allen estaba en casa de Road, era una de las pocas veces que iba allí y aún no se había acostumbrado a ello, pero a pesar de eso no le incomodaba en lo absoluto.

Había estado leyendo unos libros mientras Road traía unos bocadillos, pero no supo en qué momento la biblioteca se transformó en un lindo paisaje cubierto de flores y frondosos árboles. Era un buen sitio para descansar y Allen realmente lo necesitaba. Se acomodó junto a un árbol y cerró los ojos. Empezaba a soñar con unos labios sabor a chocolate bastante conocido, cuando escuchó que lo llamaban. Abrió los ojos y se encontraba nuevamente en la biblioteca con un libro en sus manos y Road lo miraba con una sonrisa.

—Sé que estás cansado, pero si duermes en esa posición te dolerá el cuello, por eso te desperté.

Allen se fijó en su postura. Solo estaba medio acostado y su cabeza caía del mueble.

—Tienes razón, me dolerá el cuello, gracias Road.

—¿No dormiste bien anoche?

—No mucho.

—¿Pensabas?

Vaya que Road lo conocía muy bien.

—Sí, pensaba—admitió.

—Sé que no lo puedes evitar, pero no me gusta verte tan cansado, me gustaría poder ayudarte—Allen agradecía realmente su preocupación.

—No te preocupes, en realidad me ayudas más de lo que piensas.

Pero por suerte, Road tuvo una idea.

—Sabes Allen, hay una forma en la que te puedo ayudar y te garantizo descansarás muy bien.

—¿A qué te refieres?

Road empujó un poco a Allen, para poder sentarse junto a él y lo obligó a acomodarse de forma de que su cabeza quedara sobre su regazo.

—La mejor forma para que un chico descanse es en el regazo de la chica a la que él quiere.

Road se imaginaba que Allen se negaría o quejaría por lo que dijo, pero para su sorpresa no fue así.

—¿Estás segura?

—No, nunca lo he hecho, pero ¿no está cómodo?

Allen lo pensó, un poco avergonzado.

—Creo que tienes razón. ¿Me vas a dejar dormir un poco así?

—Claro. Duerme tranquilo.

—Gracias Road—el chico no lo pensó demasiado y mejor cerró los ojos. Allen se sentía tan en paz y tan cansado que se quedó dormido enseguida. Soñaba que estaba en una blanca habitación, se parecía mucho a la del arca, solo que no había nada ahí. Era un poco solitario pero tranquilo a la vez. ¿Cuándo había aprendido a disfrutar de su soledad? Sin embargo, a pesar de disfrutarlo, sentía un vacío en el pecho. Algo faltaba, ¿o alguien? Abrió los ojos lentamente, encontrándose con unos conocidos ojos azules que lo miraban con ternura.

—Debiste dormir más Allen, solo ha pasado una hora, ¿acaso mi regazo no fue tan cómodo?

Allen negó sin levantarse aún.

—No es eso, es que soñé con algo.

—A mí ni me mires, yo no influí en tu sueño.

—Eso es seguro, porque si lo hubieras hecho, ese vacío que sentí en mi sueño, se hubiera desvanecido.

—¿Vacío? ¿De qué hablas?

—Yo estaba solo y disfrutaba de mi soledad, pero a la vez me faltaba algo.

—¿Cómo qué?

—Tú. Eso me hacía falta.

—Amo cuando te poner romántico, Allen—le respondió con una sonrisa.

—En realidad no me gusta hacerlo.

—Por eso amo aún más cuando lo haces.

Allen le devolvió la sonrisa y volvió a cerrar los ojos.

—Tu regazo es en verdad muy cómodo, dormiré un poco más.

—Te lo dije, el regazo de la chica que quieres es el mejor lugar para descansar.

—Estoy de acuerdo con ello, Road.

—Esta vez estaré en tu sueño para acompañarte, Allen.

—Eso me parece una magnífica idea, Road.