La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Trece

De vuelta en casa, después de un largo día con la familia, me acuesto en la cama mirando al techo, agradecida por algo de paz y tranquilidad. Al igual que en casa de mi madre, Jasper siempre parecía un poco caótico. La mayor parte del día parecía inquieto y ávido de conversación, casi todos los días él hacía la mayor parte de la charla y el siempre presente el ruido de fondo de la televisión en volumen alto, o su actual obsesión por la música. Él se mantenía ocupado en su pequeño apartamento, haciendo simples quehaceres mundanos o haciendo ejercicio. A veces le llevaría horas poder conciliar el sueño, incluso después de estar sexualmente exhaustos el uno al otro. Me reí en voz baja por la cantidad de caos que un hombre podría causar mientras miraba un selfie que yo había tomado de nosotros en mi teléfono. Gritando de amor e intimidad.

Yo estaba feliz en todos los ámbitos.

Después de un mes y medio en la Agencia Leisure, todavía no era una experta pero me fui asegurando diariamente de hacer un trabajo increíble. Y la verdad era, que me encantaba eso. Nunca pensé que planificar las vacaciones para otra persona podría ser tan condenadamente satisfactorio, pero en las reuniones con los clientes, su entusiasmo se convertía en el mío propio. El estado de ánimo era contagioso y el salario era razonable. Y no me dolía que llegara a casa cada noche un hermoso hombre con una mágica cacerola y sorprendentes habilidades motoras.

Estaba a punto de quedarme dormida cuando mi teléfono sonó.

Allie: Acabo de hablar, ¿estás en casa?

Yo: ¡SÍ! Yay, el día de chicas.

Allie: ¡No jodas! ¡Hurra! Te veo en un rato. Llevaré un poco de vino.

Yo: Formidable.

Minutos más tarde, mi siesta fue interrumpida por mi nueva pareja.

Jasper: Hola pequeña.

Yo: Hola. ¿Todavía estás pescando o empacando?

Jasper: He terminado. Lo suspendimos por la lluvia. Estoy en casa.

Yo: Bueno, mierda. Acabo de prometerle a Allie un día de chicas.

Jasper: Está bien, nena. Que te diviertas. ¿Vienes más tarde?

Yo: Por supuesto.

Jasper: Voy a dejar la puerta abierta por si acaso llegas temprano.

Yo: Está bien.

Jasper: Despiértame con una mamada.

Yo: Que romántico.

Jasper: ¡Lo es para mí!

Sonreí ante eso. Me encantaba complacerlo y él lo sabía y se aprovechaba al máximo de eso. Junto con todos sus lados se escondía un hombre muy sexual que conocía bien mi cuerpo. Era insaciable y encontrarme con él dejaba ir todas mis inhibiciones.

Era potente, lleno de energía, salvaje y completamente real. Hacía Couch Surfing* emocionante y con un atractivo estilo de vida hogareño. No podía esperar el momento adecuado para decirle cómo me sentía realmente y de alguna manera sabía sin sombra de duda que él sentía lo mismo. Y mientras mi familia me vapuleaba abiertamente por hablar de matrimonio tan pronto, sabía que un día mis iniciales leerían I. M. W.

Y maldita sea, cómo quería ser I. M. W.

Había algo sobre Jasper que era a la vez era nuevo y emocionante, al mismo tiempo que se sentía como en casa. Era como una flecha roja parpadeante en mi corazón que apuntaba directamente hacia él. Habíamos tenido una maldita pelea durante el tiempo que habíamos compartido y fue sobre todo su persistencia lo que la provocó.

Sus formas "particulares" tenían una tendencia a exasperarme a veces, pero él era completamente digno de su carácter caprichoso.

Totalmente.

Pasé la mayor parte de la noche en una sesión informativa con Allie mientras me contaba las novedades entre a ella y Mike.

—Esto... está... yendo mal —me había confesado.

—Él se está divirtiendo conmigo, creo. Tratando de no tomar las cosas demasiado en serio —admitió mientras bebíamos vino en el sofá.

—¿Y cómo te sientes?

—Todavía lo amo, pero no lo estoy presionando para nada serio, tampoco. Quiero decir, si me es infiel le voy a arrancar las pelotas, pero aparte de eso, estamos bien.

Me reí cuando me contó de la cena y sus batallitas, preguntándole cuándo planeaba mudarse y ella se quedó en silencio.

»Ellos cerraran al finales de año —dijo, en voz baja—. No hay suficiente negocio para permanecer abierto con toda la competencia apareciendo. Estoy muy triste por Joe. Su familia ha sido propietaria de ese lugar durante cincuenta años.

—Oh, no, eso es horrible. —La sensación de derrota se instaló en mi pecho por mi antiguo jefe, vertí un poco más de vino—. ¿Qué vas a hacer?

—Encontrar algo, por supuesto. Quiero decir, puedo hacer algo más que repartir alimentos, no tengo tu ambición por el momento.

—Me fui de un trabajo de servicio al a otro. No me pongas en un pedestal, pero tengo que admitir que me encanta.

—Lo sé, y esas piedras. Lo averiguaré. —Miró a su celular y luego a mí.

—Oh infiernos, no. ¿Me estás abandonando por una polla?

—Sí.

La miré incrédula.

—¡Esa era tu regla, Allie! ¡No hacernos a un lado por un hombre!

—Bueno, solo tengo un par de horas esta noche y luego trabajo doble turno los siguientes dos días, así que te estoy... dejando por una polla.

—Eres una amiga horrible.

—Lo dice la chica que ya tiene su bolsa de viaje empaquetada y está asentada en la puerta principal. —Me reí mientras me gritaba.

—No iba a marcharme hasta que ambas estuviéramos cansadas —me defendí.

—Amiga, estamos en relaciones adultas. No vamos a vivir juntas para siempre. Finales de los veintes versus principios de los veinte, veo la diferencia. No voy a odiarte si tú no lo haces.

—Realmente lo amo, Allie.

—Lo sé chica —dijo ella, inclinándose por un abrazo.

—Prométeme que siempre nos tendremos la una a la otra para llorar a mocos tendido —dije, abrazándola con fuerza hacia mí.

—Umm, Bella, esto no es una despedida. Nosotras todavía vivimos juntas.

Me reí de la verdad del asunto, pero incluso cuando me di cuenta de ese hecho, también ya había reconocido que las cosas estaban cambiando incluso mientras nosotras estábamos allí de pie.

—Te quiero —dijo ella, dirigiéndose hacia la puerta.

Se fue a buscar a su hombre y si tenía suerte, yo podría atrapar al mío esperando por mí.

Para mi total decepción, mi hombre estaba de hecho, dormido en su cama, todavía con su ropa puesta. Decidí tomar una ducha y deslizarme inadvertidamente junto a él, sabiendo que moverlo y despertarlo por su petición de una mamada era imposible. Él dormía como una roca, y si despertaba por alguna razón, se mantenía despierto hasta que con suficiente suerte podía dormir de nuevo. Este era uno de los beneficios del TDAH, me dijo.

Una vez que su ocupado cerebro hacía clic en él era difícil desconectarlo.

—Una vez que me levanto, me levanto. A mi mente le importa un comino la hora que es.

Por lo que yo estaba siempre cuidando de no despertarlo mientras dormía.

De puntillas pasé a Paul en el vestíbulo con un bajo:

—Hola.

Él me dio una mirada extraña mientras yo apuntaba hacia la habitación de Jasper, dejándole saber que estaba dormido, no es que a Paul le importara. Se había convertido en una molestia para Jasper después de su primer mes en la casa. Jasper hacía poco había impuesto sus reglas, dándole un mes para organizarse y mudarse. Paul no se había molestado en iniciar el proceso y yo sabía que iba a ser un problema en algún momento.

Jasper vino a mí la noche en que le había dado el ultimátum, sintiéndose culpable por echar a su amigo de la niñez. Simplemente le dije que había una gran diferencia entre dar apoyo y dar limosna y que Paul tenía que aprender la diferencia. Además, no me gustaba la forma en que él me miraba cuando Jasper no estaba mirando. Le había pillado más de una vez dándome miradas que no deberían ser, pero conociendo a Jasper y la forma en que sentía por ese tipo de cosas, mantuve la boca cerrada.

Terminé de ducharme y puse loción en mis piernas recién afeitadas, con la esperanza de que Jasper pudiera despertarse en algún momento durante la noche. No lo había visto desde el jueves por la mañana y lo ansiaba más que a nada. Limpié el vapor del espejo del baño y me congelé cuando vi a Paul de pie en la puerta, con los brazos cruzados, completamente sin arrepentimientos ante la invasión de mi privacidad. Estaba segura de que había cerrado la puerta. Estaba completamente desnuda y giré conmocionada para mirar hacia él, entonces salté más atrás cuando vi a Jasper directamente detrás de él con el puño apretado.

—¡Qué diablos, Paul! —disparé, alcanzando por una toalla para cubrirme.

—Luces en tu punto, nena. Deberías dejarme ver.

—¿Estás jodidamente loco? Jasper está…

—Profundamente dormido y no se levantará hasta dentro de unas horas. —Él dio un paso hacia mí mientras Jasper cerró la brecha.

—Falso, hijo de puta —Jasper gritó detrás de él antes de aterrizar un puñetazo rompe hueso directamente al lado de su cara.

Observé con horror como Jasper estaba parado sobre él, mientras un incapacitado Paul yacía en el suelo. Levantó la mirada hacia mí, la ira clara en sus facciones mientras me quedé paralizada.

—Levántate —Jasper ordenó con una voz que no reconocí.

—Jasper, no tenía intención… —Paul se defendió mientras trataba de ponerse de pie.

—Levántate, Paul. —Su voz era mortal cuando le ordenó a su amigo en el suelo.

—Jasper, cerré la puerta, lo juro —le dije mientras sus ojos se dispararon abajo, hacia Paul.

—¡Levántate! —gritó Jasper, su rostro palpitando con rabia.

Paul se levantó a su máxima altura cuando Jasper se acercó a él, apenas a unos centímetros de su rostro.

»Veinte malditos años de amistad perdidos por una mujer que sabes que me quiere. Espero que haya valido la pena. —Jasper se echó hacia atrás y lanzó un gancho de derecha que me tenía gritando a todo pulmón.

Paul se quedó en un intento de soportarlo, pero tan pronto como el puño de Jasper conectó, su cabeza se sacudió y un chorro de sangre voló a través del baño, aterrizando directamente sobre mí. Paul cayó, gimiendo de dolor y sosteniendo su nariz rota.

—Tienes una puta hora para sacar tu mierda fuera de mi casa o la quitaré por ti.

Me puse a llorar mientras Paul bloqueó la entrada de la puerta, todavía gimiendo. Jasper me miró con ojos acerados y regresó a su habitación, cerrando la puerta con tanta fuerza que esta sonó como un marco roto. Con la toalla todavía envuelta alrededor de mí, lancé mi camiseta encima, sin saber qué hacer.

Le tomó a Paul la mayor parte de algunos minutos sentarse en el suelo. No se molestó en mirar en mi dirección, mientras tomaba una toalla del estante e hizo su salida.

Corrí a la habitación de Jasper, bolsa en mano y me paralicé cuando lo vi de pie en el centro de la habitación, en plena ebullición con los nudillos rotos. Saqué unos pantalones cortos, poniéndomelos rápidamente mientras las palabras se agolparon en mí.

—Cerré la puerta, Jasper. Juro por Dios que lo hice. No tenía idea de que él estaba allí.

—¿Por qué coño no usaste mi baño?

—No quería despertarte. Estabas profundamente dormido. Tenía miedo de hacer demasiado ruido. Sé lo difícil que es para ti…

—¡Cuán jodidamente considerado de tu parte! —seguía gritando mientras corría hacia él, poniendo mi mano sobre su pecho.

—No, cariño, por favor, no me culpes por esta mierda. Estaba viniendo a ti Jazz…

Mis palabras fueron cortadas cuando lanzó mi brazo fuera de su pecho. Nunca había tratado con este Jasper enojado y sabía que estaba fuera de mi elemento. Él me había advertido acerca de esto. Me di la vuelta para salir de la habitación antes de que fuera más lejos.

—¿A dónde diablos vas?

—A casa, ¿de acuerdo? Nos vemos mañana.

—Tienes que esperar hasta que él se marche.

—¿Por qué?

—Porque en los veinte años que lo conozco, nunca pensé que me arrojaría esa mierda enfermiza y no sé lo que es capaz de hacer. —Él salió de la puerta mientras miraba hacia fuera para ver a Paul empacando rápidamente en su habitación.

—Llévatelo todo, hombre, porque nunca conseguirás entrar de nuevo. —Él cerró la puerta de nuevo, haciéndome saltar.

—Ve, limpia la sangre —dijo, ordenándome desde lejos.

—Jódete —dije, temblando mientras me deslizaba por la pared junto a la puerta, cubriendo mi cabeza mientras la enterraba entre mis piernas, llorando silenciosamente.

Una amistad de veinte años, fuera mi culpa mía o no, había terminado y me sentí terrible por Jasper. Pero, al mismo tiempo, era la primera vez que quería estar verdaderamente lejos de él. Este monstruo furioso no era nada parecido al hombre que amaba. Estaba comprensiblemente enojado, pero estaba amplificado por un millón, haciéndolo irracional hacia mí. Me quedé en silencio, sin levantar la vista mientras escuchaba a Paul corriendo por el pasillo y desapareciendo. Podía sentir la presencia de Jasper, pero no me atrevía a mirarlo a la cara. Yo no había hecho una puta cosa mal, pero de alguna manera sentía que lo había hecho.

—Nunca te haría daño, Bella —dijo Jasper después de unos minutos—. Nunca.

Asentí en mis rodillas mientras un pequeño sollozo escapó de mis labios.

—Se lo merecía y mucho peor —dijo Jasper, su voz ahora perteneciéndole a él.

No dije nada mientras estaba parado frente a mí con su puerta abierta, viendo marcharse a Paul. Levanté la vista y vi brevemente el destello de dolor cubriendo su rostro cuando Paul le arrojó la llave a los pies de Jasper antes de salir.

Yo estaba demasiado emocional para formar una frase, así que esperé unos minutos mientras Jasper me miraba. Nuestros ojos se encontraron y me puse de pie.

—¿Está Allie en casa?

—No —le dije con la nariz llena de mocos.

—Usa la cama. Iré al sofá.

—Estaré bien —dije, recogiendo mi bolsa.

—Por favor, solo quédate aquí ésta noche. Cuando sepa dónde él ha aterrizado, me sentiré mejor. No creo que haga cualquier cosa, pero imagino que uno nunca conoce realmente a la gente.

Asentí mientras él agarraba una almohada de su cama y salía por la puerta.

Me puse de pie en la ducha, por segunda vez, limpiando la sangre ya seca y aguanté. Había actuado como un bebé llorón, cuando en realidad Paul se lo merecía. Pero nunca había sido testigo de algo así y no podía negar que esto estremeció mi corazón. Terminé mi ducha y me puse una de las grandes camisetas de Jazz que me tragaba y me sumergí en la cama. Unos minutos más tarde estaba llorando silenciosamente, cuando Jasper se metió en la cama detrás de mí.

—Lo siento nena. No fue mi intención gritarte, lo juro. —Asentí mientras me rompí con un suave sollozo. Me dio la vuelta sobre mi espalda, forzando mi rostro hacia el suyo—. Lo siento pequeña. Por favor, no llores. No quise decir eso.

Lloré más fuerte debido a lo mucho que lo amaba, de saber cuánto lo había lastimado su amigo.

—Estoy bien. —Hipé.

—Debería haberlo llevado fuera para tratar con él. No deberías de haber tenido que ver eso. Simplemente no pude manejar la situación cuando lo vi en la puerta mirándote. Perdí el control de mí mismo.

—Yo... —Hipé de nuevo—. Lo entiendo, totalmente. No sé por qué no puedo dejar de llorar —dije, inhalando.

—Te asusté —dijo, con el remordimiento evidente mientras él secaba mis lágrimas—. No quiero que me tengas miedo. Nunca te haría daño, cariño, lo juro. Me lastimaría antes de hacerte daño a ti. Y odio que él te viera así. Eso jodidamente me mata.

Se inclinó, besándome suavemente.

»Este cuerpo es mío, ¿lo sabes? O por lo menos yo quiero que lo sea. No quiero a otro hombre mirándote de esa manera. —Su suave susurro me tranquilizó, y cuando finalmente fui capaz de hablar sin contener la respiración, le di un beso y me giré sobre mi lado.

—Se está haciendo tarde, los dos tenemos que ir a trabajar. Vamos a tratar de dormir.

—Está bien, nena, voy a ir a pasear a Trip. —Asentí mientras me besaba mi hombro y me soltó.

Una hora más tarde, todavía estaba mirando su reloj de cabecera cuando sentí sus brazos alrededor de mí. Me relajé apoyada en él mientras me dormía.

Me desperté a la mañana siguiente en una cama vacía. Me di cuenta de que sólo había dormido por unas horas, pero sabía que era inútil. Mi alarma se apagaría en una hora, así que decidí ir nadar temprano. Al encontrar el apartamento vacío, empecé a preocuparme por Jasper. Le envié un mensaje manifestándole donde estaría mientras me dirigía hacia la piscina. Me paralicé en la puerta cuando lo vi en un sillón mirando hacia el infinito. Abrí la puerta y me acerqué a él. El sol apenas se asomaba por el horizonte y la mañana estaba luciendo tan sombría como la noche anterior. Solo cuando estuve de pie delante de él fue que Jasper me reconoció.

—¿No has dormido nada? —le pregunté mientras miraba hacia mí.

—No —respondió en voz baja. Él me estaba mirando directamente a los ojos, pero parecía estar mirando más allá de mí cuando preguntó—. ¿Lo arruiné? ¿Te perdí? —Tenía los ojos enrojecidos, no llorosos, pero tristes.

Honestamente él pensaba que me había perdido.

Subí a su regazo y rápidamente me acercó a él mientras yo envolvía la toalla que estaba sosteniendo alrededor de ambos, bajando la mirada hacia a él.

—Por supuesto que no, Jasper. ¿Es por eso que estás aquí afuera?

—Ni siquiera podía permitirme dejar mi apartamento ayer por la noche porque estaba más asustado de que no volvieras de lo que fuera que Paul podría hacer. —Se limpió el rostro, aparentemente frustrado mientras continuaba—. No salgo de mi casa a menudo por mierda como esta. Tengo demasiado miedo de lo que podría hacer, cuáles serían mis reacciones si las cosas salen mal. A veces no puedo controlarlo, por lo que no salgo de mi camino para evitarlo. Estoy jodido, Bella.

—Jazz…

Me interrumpió con su intensa mirada, más vulnerable de lo que jamás lo había visto.

—Estoy enamorado de ti, Bella. Estoy total y completamente enamorado de ti y lo he estado desde hace tiempo.

Todavía paralizada por la emoción, dejé mis lágrimas caer.

—Te amo también, Jasper.

Dejó escapar un largo suspiro mientras me elevaba por encima de él, levantando sus manos y pasando los dedos por mi cabello antes de llevar mi boca a la suya.

—¿En serio? —preguntó con dulzura mientras yo asentía—. Mucho.

Aplastó su boca a la mía mientras me envolvía en su beso. Cuando nuestros tiernos labios se volvieron hambrientos, él se apartó.

—Vayamos adentro.

Todavía envuelta en la toalla, lo empujé hacia atrás contra la silla a continuación, bajé sus shorts, dejando que su dura longitud saltara libre mientras la acariciaba con mi mano. Antes de que pudiera objetar, saqué la parte inferior de mi bañador a un lado y lo llevé dentro de mí lentamente, centímetro a centímetro deliciosamente. Ambos jadeamos ante la sensación mientras Jasper miraba alrededor de nosotros con cautela antes de volver su mirada hacia mí con los ojos brillantes. El mundo seguía durmiendo cuando comenzó a moverse a un ritmo perfecto.

—Nunca podría perderte, nena. No a ti. —Con voz ronca, sonando desesperado mientras lo cubría conmigo. Me incliné hacia delante, tomando su boca—. No lo harás, Jasper, lo prometo.

Con sus profundos ojos azules enrojecidos por la falta de sueño, el áspero rastrojo de la mañana contra mi mano y su boca levemente abierta, nunca había lucido más bello. Me levantó, empujando sus pantalones más abajo y enterrándose dentro de mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura y murmurando en mi pecho.

—Te amo, Jasper —repetí mientras besaba suavemente mi cuello, robando con su polla palpitante el resto de mis palabras.

Me corrí minutos más tarde, mientras él miraba hacia mí.

—Ven aquí —susurró antes de tomar mi boca y empujar su lengua dentro, manteniendo el ritmo con sus caderas.

Estaba ávido de más mientras empujaba más profundo y sobrellevé otro orgasmo, agarrando sus hombros. Me miró cuando él se corrió, dándome sus ruidos, su expresión y supe entonces que nunca amaría a nadie más de la misma manera.


Couch Surfing: Es básicamente, una red de viajeros que contactan a través de una página web oficial y significan algo así como: "buscando un sofá". No hay dinero de por medio, es totalmente gratuito, ya que el espíritu es el de ayudar al viajero y facilitarle un lugar donde pasar la noche.

Les dejo un nuevo capitulo en el que pudimos ver otra faceta de Jasper, que les parecio? Espero que esten disfrutando la historia.

Nos leemos