La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Catorce

Dos semanas más tarde, me encontré en la mesa cenando con Rosalie y Jasper. Poco después de nuestra mala noche con Paul, nuestra vida siguió como si nada nunca hubiera sucedido. Podía sentir la melancolía de Jazz por la pérdida de su amigo, pero se negaba a hablar de ello. La verdad, esa noche nos unió más como pareja. Cada vez que me susurraba que me quería, me sentía más que feliz.

Me había enamorado muy profunda y rápidamente de él, sin embargo mi miedo a ser lastimada ya no existía. Mi corazón estaba libre de preocupaciones, y lo había aceptado tal y como era. Jasper todavía tenía especial cuidado al cortejarme tipo a la escuela antigua, dejándome recuerdos de su amor por todo el apartamento. La mayoría fueron letras de canciones que le encantaban, algunos de ellas sexuales y otras eran recordatorios persistentes como poner la tapa a la pasta de dientes, a lo que siempre le giro los ojos.

Esta noche, Jasper había insistido en preparar la cena cuando le había hablado sobre los planes de mi hermana de venir para echarle un vistazo. Le conté todo lo que pude sobre Rosalie mientras el preparaba la cena. Parecía inusualmente nervioso, así que le bajé los pantalones una hora antes de que llegara, calmándolo de la manera que sabía podría funcionar, además de hacerle una taza de café.

Jazz decía que el café era un estimulante y tenía el efecto opuesto en él de lo que lo hacía en la mayoría de gente. Estuvo compartiendo conmigo las razones detrás de su idiosincrasia. Me dijo que había dejado de tomar la medicación de su botiquín hacía años y había aprendido a lidiar con su "mierda" por sí solo. No discutí con él, porque la verdad, no vi la necesidad de hacerlo. Todos los días aprendía algo nuevo sobre mi amor y todos los días creábamos nuevos recuerdos.

Ahora en la mesa, tomó mi mano, dándole un apretón rápido cuando Rosalie probó un bocado de la famosa cazuela de pollo de su madre.

—¡Mierda, esto está increíble! —Rosalie me miró, su cabello castaño se erizó y sus ojos marrones se ampliaron mientras gemía en reconocimiento.

—Te lo dije. —Sonreí con orgullo al mirar a Jasper, quien me guiñó con complicidad.

Nos sentamos a conversar forzadamente unos cuantos minutos antes de que se comportara con naturalidad. El vino influyó mientras la risa hizo presencia y me encontré sonriendo como una idiota entre los dos. Cuando la cena terminó, nos quedamos en la mesa.

Rosalie miró a Jasper con diversión. Jasper, todavía un poco nervioso ante la mirada de Rosalie, mantuvo el vino fluyendo y se levantó cuando la música se detuvo para iniciar una nueva lista de reproducción. También me había dicho que la música era el mayor mecanismo de defensa para él, cuando no podía conseguir calmarse. Volvió a sentarse y tomó un sorbo de vino.

Agarré mi vaso de vino tras unos minutos de silencio.

—Por lo tanto Jazz, ¿a qué te dedicas?

—Ya te lo dije Rose, es carpintero. —Me dio una mirada de "jodete" y volvió a mirar a Jasper esperando su explicación.

Sonrió y respondió:

—Soy carpintero. —Rosalie se rio y fue entonces cuando me di cuenta de que estaba presionando a mi hombre. Rosalie no se rio—. Realmente, mi tío y yo hacemos armarios y muebles personalizados. Me gusta el aspecto del diseño y el trabajar con las manos.

—Eso es realmente fantástico —dijo ella, con sus mejillas enrojecidas a causa del vino.

Un golpe en la puerta me sorprendió y al momento miré a Jasper.

—¿Estás esperando a alguien?

—Se supone que Emmett debía pasar por un pedido —dijo con un guiño—. Disculpen.

Se reunió con Emmett en la puerta y la curiosidad pudo más. Cuando él nos saludó me sorprendí al darme cuenta de lo guapo que era. Había sido mi segunda opción para el trabajo. Era mayor, probablemente alrededor de treinta y cinco años, cabello rubio oscuro y piel bronceada. Tenía un cuerpo atlético y ojos verdes almendrados. Me sorprendió que Jasper confiara en mí para trabajar con su amigo teniendo en cuenta su historial de celos. Pero, por otro lado, podría estar en un mar de penes y solo me concentraría en Jazz y sin titubeos. No podía recordar la última vez que había fijado a otro hombre. Ese mundo había desaparecido para mí.

Rosalie se tensó cuando Emmett entró en la sala de estar, sin dejar de disfrutar su vino con sus ojos en nuestro visitante.

A Rosalie le gustó.

Nos saludó efusivamente. Jazz insistió después de una ligera vacilación por parte de Emmett, para que se uniera a nosotros. Jazz le ofreció un plato y Emmett se negó, pero accedió a tomar una cerveza. Parecía haber un ligero interés mientras inspeccionaba a mi hermana y no pude dejar de notar la sutil sonrisa de Jazz cuando también se dio cuenta.

Fue entonces cuando me di cuenta de que Emmett vino no por solo por casualidad. Entrecerré los ojos en dirección a Jasper mientras él la evitaba. Me dio un encogimiento de hombros cuando Rosalie y Emmett se pusieron a conversar. Mordí mi labio mientras lentamente sacudí la cabeza, haciéndole saber que lo apoyaba.

Artículo un "Te amo" e inmediatamente estaba fuera de problemas.

Una hora más tarde, decidimos ir a la sala con nuestras bebidas a seguir la conversación. Rosalie estaba muy feliz por la compañía de Emmett, mientras Jasper y yo fuimos a lavar los platos.

—Muy astuto, cariño. Pero sabes que el objetivo de esto era para que conocieras a mi familia —le dije, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura mientras secaba los platos.

—Tengo todo el tiempo del mundo para eso y en base a lo que me dijiste sobre ella, pensé en Emmett. Es un adicto al trabajo como ella. Ha estado divorciado desde hace años y sabía que no le haría daño el presentarlos… y quitarme la presión de encima.

Apreté aún más su cintura y coloqué mi mejilla en su espalda.

—Siento que te sintieras de esa manera.

—Quería conocer a tu familia —me aseguró.

—¿Cómo es que conoces a Emmett? Es mayor que tú.

Dudo un poco antes de contestar:

—Me ayudo una vez con algo grande y hemos sido amigos desde entonces.

—Oh, ¿cómo? —le pregunte mientras me ponía de espaldas a la encimera apoyándome hacia atrás para mirar a mi hermoso hombre.

Llevaba una camisa verde y unos pantalones color caqui. Su cabello castaño normalmente desordenado ahora estaba pulcramente peinado hacia atrás. Apoyándome, besé el agujero en su barbilla y gruñó suavemente, sonando irritado porque aún tenía cosas que hacer. Cuando extendí mis manos hacia su cabello, me echó una mirada asesina.

—¡Fuera!

Me reí y envolví mis manos alrededor de él solo para escuchar su exasperado suspiro. Lo molestaba a propósito y se rio entre dientes mientras se abría paso para completar su tarea. Fue lindo verlo de esa forma. Sabía que hacer muchas tareas a la vez era difícil para él, sobre todo si yo trataba de excitarlo. Lo intenté una vez mientras jugaba con la Xbox solo para ser rechazada y despreciada. Estuve dolida durante un tiempo, pero entendí que era solo una de sus peculiaridades. Y decidí que me gustaba mucho más cuando su atención estaba centrada únicamente en mí. Espero pacientemente hasta que lo hace, ya que la recompensa es fenomenal.

—Me iré cariño —le dije suavemente mientras lo miraba por última vez antes de salir y unirme a mi hermana y Emmett en la sala de estar.

Jasper se negaba a que lo ayudara con cualquier tarea del hogar, otra de sus peculiaridades. Había doblado un montón de toallas para él un día y al mismo tiempo que me lo agradecía lo observé doblarlas de nuevo. Era inútil intentarlo. Cuando me uní con mi hermana y a Emmett en la sala, me di cuenta de la total atención de mi hermana hacia Emmett y sentí que los interrumpía. Parecían absortos en la conversación mientras tomaba asiento junto a mi hermana en el sofá.

—¿Así que estás en Columbia? —preguntó Emmett—. Diseñé la construcción de madera.

—¿De verdad? ¡¿Fuiste tú?! Es bonito. Cambio absolutamente el horizonte para mejor.

—¿Lo crees? Gracias —dijo con orgullo.

—Absolutamente. Estoy mirando para comprar un espacio más grande o renovar. ¿Tal vez me podrías dar algunas indicaciones o consejos?

Emmett no dudó ni un instante en sacar su tarjeta y entregársela.

—Me encantaría ayudar. —Sus palabras fueron sugerentes, lo que provocó que mi hermana sonriera—. Bueno, debería irme. He interrumpido el tiempo con tu hermana.

Se volvió hacia mí.

»Si las cosas no salen bien en la agencia, llámame. Haré espacio para ti.

—Gracias, eres muy amable. Y, en realidad, no interrumpes nada, ¿por qué no te quedas a beber una cerveza?—le ofrecí.

Miró de mí a mi hermana y asintió con un "claro". Me levanté para buscar su cerveza y me miró:

—Hace mucho tiempo que conozco a Jasper y tengo que decir que nunca lo he visto tan feliz. Lo que haces, funciona.

Mi pecho se hinchó con sus palabras.

—Lo amo

—Bueno… sigue así —dijo con un guiño.

—Ni siquiera una pregunta —dije, caminando hacia la cocina a por la cerveza.

Me giré para mirar a Jasper, que aún estaba lavando los platos, escuchando su lista de reproducción, completamente ajeno al mundo. Lo dejé allí para unirme a los invitados. Emmett me dio las gracias mientras hablaba de su familia. Mencionó que tenía una hija de tres años de edad, y Rosalie, que estaba en contra de los niños pidió ver una foto. Emmett con orgullo tomo su iPhone y noté como los ojos de mi hermana se iluminaban al verla mientras comentaba.

—Se parece a ti —dijo, mientras miraba la foto con interés.

Tomé asiento mientras Emmett hablaba de su hija y Jasper se nos unió, con un café caliente en su mano. Lo miré y sonreí mientras tomaba mi mano. Así que esto era la vida doméstica. Podría acostumbrarme completamente a esto.

—Ella es tan grande —dijo Jasper, agarrando el teléfono de Emmett—. No la he visto en mucho tiempo. Tenemos que arreglar eso.

—¿Cómo se llama? —le pregunté, notando que realmente se parecía mucho a Emmett.

—Olivia.

Sentí una sacudida mientras miraba a la niña de cabello rubio, con las mejillas rechonchas sosteniendo el DVD de Frozen. Parecía que estaba en una fiesta de cumpleaños rodeada de sus amigos. Sus ojos iluminados con orgullo mientras sostenía la película.

—¿Quieres hijos? —me preguntó Jasper en voz baja de manera que solo yo escuchara después de que le devolviera a Emmett su teléfono.

Él y Rosalie continuaron conversando. Miré a Jasper fijamente mientras me examinaba antes de darle una respuesta honesta.

—Claro, en el futuro.

Rosalie interrumpió nuestra conversación privada antes de que tuviera la oportunidad de descifrar su expresión.

—Mi madre quería extenderte la invitación al almuerzo del domingo, Jasper.

Fulminé con la mirada a Rosalie sabiendo que este fue su plan todo el tiempo. Obviamente se había unido con mi madre para llevarlo a cabo. Miré rápidamente a Jasper quien dudó brevemente, tomando de su café antes de responder.

—Claro, allí estaré.

—¿En serio? —pregunté en un susurro.

—Sí, cariño, me encantaría ir. —Apretó mi rodilla antes de poner la excusa de que necesitaba más café para salir de la sala, ofreciéndole a los demás una taza.

Todos declinamos mientras él iba hacia la cocina. Contuve mi veneno mientras Emmett miraba entre mi hermana y yo, claramente leyendo la situación.

—Bueno, me voy —dijo Rosalie, tomando la salida antes de que pudiera atraparla a solas.

Jasper volvió con una nueva taza y se despidió.

—Los veo a los dos el domingo. —Se divirtió con mi expresión enojada mientras se giraba hacia Emmett quien le dijo.

—Te acompaño. —Todos nos despedimos mientras ellos se iban y resistí la urgencia de patearle el trasero a mi hermana mientras cruzaba el umbral.

Cuando la puerta se cerró, mis ojos se encontraron con los de Jasper.

—No te sometería a ellos hasta que estés completamente listo. En serio, cariño, inventaré una excusa por ti.

—Está bien. No te preocupes. —Incluso mientras lo decía, sentí su vacilación.

—Conocer a los padres, se está poniendo serio —dije juguetonamente, pasando junto a él para quitarme la ropa—. Pero me gustaría conocer a tu madre —añadí antes de entrar en su dormitorio.

Estaba en la puerta observándome mientras me ponía mi nuevo negligé sexy de color rojo. Hice todo un espectáculo con él, desenganchando lentamente mi sostén y dejándolo caer al suelo mientras soltaba mi cabello de la coleta que había estado usando. Le di la espalda en la ropa interior de encaje, apenas en bragas con la suave tela acariciando mi piel y cuando me giré, vi su mirada excitada.

—Voy a pasear a Trip —dijo, mirándome a medida que mi sonrisa expectante se desvanecía.

Había esperado varias reacciones por mi espectáculo, pero la que recibí estaba lejos de la que deseaba.

Una hora después, estaba en su cama navegando en mi portátil buscando por mi futura carrera profesional. Jasper había sido una distracción bienvenida del hecho que aún no hubiera tomado una decisión, pero todavía no había perdido de vista mi objetivo.

—¿Alguna vez pensaste que la decisión de tu carrera no debería ser algo que tuvieras que investigar, cariño? —me preguntó mientras entraba en el baño y comenzaba a lavarse—. Sabes que simplemente debería venir de forma natural.

Detuve mi lectura para alzar la mirada mientras echaba pasta de diente a su cepillo, mirándome a través del reflejo en el espejo. Hizo todo un despliegue de sabelotodo tapando la pasta de diente, sosteniendo ambas piezas en cada mano antes de enroscar la tapa y volverlo a poner en el armario.

—Impresionante… y por supuesto eso es lo que he esperado durante años, pero jamás sucedió. No quiero ser la empleada de alguien para siempre. He descubierto eso. Quiero trabajar para mí misma.

—Todo el mundo tiene que responderle a alguien —dijo pensativamente.

—Puede ser, pero soy una chica de términos propios.

—¿No te gusta tu trabajo? —Se detuvo en la puerta antes de apagar la luz.

—Me encanta, de hecho —dije, observando su cuerpo medio desnudo mientras se acercaba hacia mí. Sus gruesos muslos y su trasero llenaban perfectamente su bóxer y se me hizo agua la boca, por no mencionar el bulto al frente y su impresionante currículum.

—¿Entonces por qué esta necesidad de encontrar algo más? —preguntó, tomando asiento a los pies de la cama.

—¿A qué se debe este interrogatorio? —pregunté, mirando la mezcla de colores brillantes en su bíceps derecho que se extendía hasta su muñeca.

—Solo intento entender por qué no estás satisfecha —dijo probatoriamente.

Fruncí el ceño en su dirección.

—Te dije que quiero contribuir al mundo de alguna manera, no detrás de escena.

—Algunas veces las personas detrás de escena son las más importantes.

Eché mi cabeza hacia atrás, confundida por su repentino interés en mi trabajo.

—Estoy de acuerdo, pero eso no es lo que quiero para mí. —Regresé a mi búsqueda cuando levantó mis pies y comenzó a masajearlos. Le di una sonrisa de agradecimientos mientras recorría otra lista de opciones de carreras.

—Dentista, aburrido. Telecomunicaciones, no estoy interesada. Oh, critica de comida, esto suena muy para mí. Mmm… —dije mientras las manos de Jasper se movían de mis pies a mis pantorrillas—. Me pregunto que se tiene que hacer para ser un experto en comida.

Tecleé rápidamente solo para perder el interés.

»Aquí que tengo que ser una chef experimentada con conocimiento en la cocina internacional para poder ser tomada en serio. Bueno, eso está fuera.

Jasper se rio mientras daba clic en el siguiente enlace, sus habilidosas manos subieron hacia mis muslos. Levanté una ceja sobre mi portátil cuando sus ojos se pusieron acalorados.

—Nop, debiste haber hecho algo más antes cuando estaba intentado seducirte. Esa puerta ahora está cerrada.

—¿Segura? —preguntó mientras abría mis muslos con suavidad, mi laptop se movió ligeramente en mi regazo.

—Afirmativo —dije desafiante—. Ahora, ¿dónde estaba?

Jasper merodeó sobre mí, inclinándose y pasando sus dedos sobre mi sexo y luego haciendo mi ropa interior a un lado mientras yo inhalaba profundamente. Decidida a vencerlo en este juego, jugué indiferentemente.

—Programador, nop. Demasiado repe…repe… repetitivo —logré decir cuando Jasper deslizó sus dedos dentro de mí.

—Estas empapada. Demonios, cariño.

Mis ojos intentaron cerrarse mientras leía y mi voz tembló cuando Jasper besó mi muslo, enganchando sus brazos alrededor de mis piernas para acercarme más a él. Ajusté mi portátil para que aún pudiera leer.

—Trabajadora social. Demasiado deprimente. Controlador de tráfico aéreo, demonios no. Estaría calva por la sola presión.

Jasper se detuvo para reírse antes de reasumir su sesión de besos en mi muslo. Continué leyendo, mis palabras salían como medios gemidos.

—Planificadora de bodas, eso podría ser… divertido. Oh mierda —jadeé cuando la lengua de Jasper tocó mi centro.

Me lamió suavemente luego alzó la mirada con los ojos nublados.

—¿Estabas diciendo?

Aclaré mi garganta.

—Estaba diciendo… —Mi voz se apagó cuando su lengua reasumió el ritmo. Agarré los costados de mi portátil mientras Jasper se tomó turnos lamiendo y succionando mi centro mientras sus dedos me exploraban.

—¡Oh, Dios! —dije, apartando el portátil de mi regazo y agarrando su cabello.

Jasper alzó la mirada hacia mí sin rastro de humor y mucho calor mientras agarraba, luego lentamente bajó mis bragas para tener más acceso a mí. Volvió a subir mientras sus manos vagaban a mi pecho cubierto de seda, acariciando mis senos antes de que su lengua saliera de nuevo y un placer increíble se construyera dentro de mí. Su boca era pura habilidad mientras me lamía con su lengua.

—Muy, muy bueno —susurró a mi sexo mientras bajaba la mirada hacia él.

Sus ojos ardientes se cerraron mientras su lengua salía de nuevo antes de envolver sus labios alrededor del nudo de nervios que succionaba con fuerza, retorciendo sus dedos dentro de mí. Mi cuerpo se sobrecalentó mientras golpeaba ola tras ola con la dulce liberación, gritando su nombre mientras me corría. Se negó a parar mientras mi delicado sexo protestaba por más del dulce azote de su lengua. Traté de apartarlo, pero agarró mis muñecas con fuerza contra mis costados mientras su lengua empujaba dentro de mí antes de reasumir su paso.

—Jasper, no puedo soportarlos. No puedo. —Jadeé mientras se apartaba, manteniendo su pulgar sobre mí, masajeando en círculos lentos mientras se bajaba el bóxer con la otra mano, me abrí para él, su pulgar permaneció en el sitio mientras empujaba la punta de él dentro.

—Dios, eres muy hermosa —susurró bajo mí.

—Te necesito mucho —susurré de regreso—. Te amo.

Cerró sus ojos como si mis palabras lo hubieran tocado y se empujó el resto del camino al interior, mientras mi cuerpo se estremecía por segunda vez, obedeciendo su orden.

Sus manos suaves me acunaron mientras me amaba lentamente, susurrando besos y halagos que me cubrían por completo. Mi corazón se llenó hasta el borde mientras lo sujetaba con tanta fuerza como podía hasta que su dique se rompió y derramó su amor, llenándome.

Se recostó sobre mí, con su cabeza sobre mi pecho mientras nuestras respiraciones se acompasaban.

—Tu corazón está martilleando, cariño —dijo sorprendido mientras alzaba la mirada hacia mí.

—Bueno, sí —dije, pasando los dedos a través de su cabello.

—Me gusta la multitud ahí gritándome. Jasper, Jasper, Jasper.

Me reí y bajé la mirada.

—Te sientes muy orgulloso de ti mismo, ¿cariño?

—Me estoy volviendo bueno contigo —dijo suavemente.

—Siempre has sido bueno —le recordé.

—No siempre —susurró de regreso.

—¿Puedes dormir? —le pregunté, preocupada.

Habían pasado algunos días desde que se había estrellado con fuerza y estaba preocupándome.

—Eso creo. ¿Me darías un masaje?

—Claro —dije, mientras tomaba su lugar delante de mí para poder trabajar en su espalda. Empecé a masajearlos suavemente, y gimió por mi toque.

—Podrías ser una terapeuta de masajes —ofreció mientras iba a sus hombros.

—De ninguna manera, la gente es asquerosa —dije a su espalda sacudiéndose—. Estoy feliz de que encuentres esto tan divertido. Al menos tú tienes todo resuelto. Eres carpintero. Está listo… arreglado. Es algo que te gusta y puedes vivir con eso. Algunos de nosotros no somos tan afortunados.

—No es así de fácil en absoluto —dijo, su voz todavía completamente alerta—. Trabajé con fuerza en los tejidos duros ocultos bajo la suave piel—. Aterricé en el negocio de mi tío por necesidad. Mi madre no podía controlarme más así que me dejaba con él los fines de semanas para mantenerme fuera de problemas y él me puso a trabajar. No aspiraba ser carpintero. Mi madre aspiraba a no matarme.

Moví mis manos de arriba abajo por su espalda, tratando de calmarlo.

—Bueno, funcionó. Debió haberte gustado, porque todavía lo estás haciendo.

—Hasta ahora. Espero hacer los míos algún día.

—¿En serio? —pregunté, emocionada por la idea. Él detuvo la mano en mi hombro y se giró para mirarme.

—Probablemente jamás sea millonario.

—Como si eso importara.

Se giró y me atrajo hacia sus brazos.

—Soy tan malditamente afortunado —dijo, ahogándome en su profundo azul.

—Síp —dije, colocando mis manos en sus hombros.

—¿Este masaje tiene un final feliz? —Su sonrisa malvada hizo aparición, así como el roce de su creciente erección contra mi pierna.

—Uno que te hará gritar mi nombre —bromeé mientras agarraba su cabello con fuerza. Con los dientes apretados, le ordené diciéndole a su oreja—. Di. Mi. Nombre.

—Pez-pezón.