La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Quince

Abrí la puerta principal de la casa de Jasper, ausentemente empujando a un ansioso Trip fuera del paso antes de detenerme para recibir a la persona de pie frente a mí. Ella era una hermosa rubia, alta con piernas perfectas, acentuadas por la ajustada y corta falda que lucía. Sus hermosos ojos marrones se encontraron con los míos y la sentí examinándome también. Tuve nauseas al instante.

—Hola —dije mientras ella permanecía en silencio.

—Mmm, ¿Jasper está aquí?

—Está en la ducha. ¿Puedo ayudarla?

—No, yo… Mmm. Hola, Trip —se dirigió al perro, quien estaba imparable por saludarla.

Lo dejé pasar cuando ella se arrodilló tan grácilmente cómo fue posible con su falda para acariciarlo. Jazz salió detrás de mí envuelto en una toalla y me giré hacia él mientras los ojos de la chica se disparaban hacia Jazz.

—¿Irina? ¿Qué haces aquí?

Miré de Jazz a la chica cuando una punzada de celos de disparó a través de mi cuerpo después de deducir que era su ex. Muy probablemente.

Por supuesto, era una supermodelo con senos del mismo tamaño. Perra.

—Discúlpenme —dije, haciendo lo más adulto y dándoles privacidad mientras mis entrañas se retorcían en nudos.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Jazz ásperamente.

—Vine a verte, para hablar. ¿Es tu novia?

Caminé lentamente, a paso de caracol. Bueno, de hecho un poco más lento. Más como si un caracol estuviera por tener un ataque cardiaco y morir. Bien, me detuve del todo.

—Sí —respondió sin dudarlo.

—¿Puedo, hablar contigo un minuto?

Todavía iba a hacer una jugada. Jasper me dijo que habían pasado tres años desde que rompieron. ¿Seguramente no estaba intentando recuperarlo después de todo ese tiempo?

—Espera aquí afuera —dijo impacientemente.

Arrastré mi trasero a su cuarto, fingiendo buscar en mi ropa.

—Te vi espiando —dijo, levantándome del suelo hasta sus brazos—. No tengo ni idea de qué está haciendo aquí, pero me desharé de ella.

—¿Es tu ex? ¿De hace tres años? —pregunté mientras él dejaba caer su toalla.

—Lo intentamos después de Año Nuevo, pero tuvo que salir del estado por un nuevo trabajo. No nos habíamos visto o hablado desde eso. —Se puso una ajustada camiseta y un pantalón deportivo y caminó hacia mí.

—Omitiste esa parte —dije mientras la punzada en mi pecho persistía.

—Duró menos de un mes. No pensé que valiera la pena decirlo. —Me miró, luego tomó mi mano, sacándome del cuarto, besándome a plena vista antes de agarrar a Trip y su correa y salir por la puerta.

La vi mirarme brevemente antes de que Jasper cerrara la puerta con un "te amo" que ella pudo oír claramente.

Debí haber estado reconfortada con eso. Debí haber estado bien con el hecho de que nuestra relación era asombrosa y no tenía razón para preocuparme. Y asumir que todo ese comportamiento infantil de espiarlos después de eso debería haber salido volando de mi cabeza y por la ventana.

Sí claro.

Llevé mi trasero hasta la ventana mientras los espiaba caminando con Trip. Ella parecía estarle presentando un caso a Jasper mientras él estaba ahí escuchando. Levantó su mano en un movimiento cortante mientras hablaba. No parecía enojado, sólo irritado. Cuando alzó la mirada hacia la ventana, me giré rápidamente pegándome contra la pared para evitar ser vista. Me asomé de nuevo, y cuando ya no pude verlos, entré en pánico. Rápidamente hice un plan razonable y corrí por su apartamento para buscar mi traje de baño. En lo único en que podía pensar era en sus largas piernas y su perfecto cabello.

Minutos después, estaba agachada en los arbustos espiando a mi novio y su atractiva ex novia en traje de baño, para nada cerca de la piscina. Nuestro complejo era gigante. Si me atrapaban ahora sería humillante. Para empeorar las cosas, los arbustos en los que estaba escondida eran de esos con afiladas y punzantes hojas que parecían acebo. Era un desastre de arañazos, mis antebrazos sangraban mientras me agachaba. Apenas y podía verlos y no podía escuchar con Trip ladrando como un loco. Rindiéndome minutos después, me levanté, sólo para quedar cara a cara con mi sonriente novio.

—Atrapada —dijo, riéndose mientras observaba mi traje de baño y deteniéndome en mis brazos arañados—. ¿Lucy, en qué te ha metido? —dijo, haciendo su mejor imitación de Ricky.

Demasiado avergonzada para hablar, y adolorida por los arañazos todavía punzando en mis brazos, comencé a caminar hacia el apartamento. Él venía rápido detrás de mí con Trip todavía ladrando como un loco por ninguna razón aparente.

—¿Te das cuentas siquiera que tu operaciones encubiertas donde yo estoy siempre salen mal y terminas lastimada o sangrando de alguna forma? Como por ejemplo, cuando te llevaste a mi perro… cariño, espera.

Cambié de dirección rápidamente, decidiendo que nadar durante un buen rato era justo lo que necesitaba, aunque me estuviera muriendo por respuestas.

—Muy bien, cariño, que lo pases bien nadando —suspiró, sonando divertido mientras me seguía hasta la reja.

La cerré con fuerza antes de que pudiera entrar. Llamó a Trip y se dirigiendo hacia el apartamento. Pasé la siguiente hora quemándome de los celos y la frustración mientras mis arañados brazos gritaban por el contacto con el cloro.

Simplemente debí haberlo manejado como una adulta. Así no hubiera sentido la necesidad de ocultarme de Jasper y la humillación que todavía quemaba en mis venas. Aun así, fue necesario agotarme hasta el punto de necesitar una siesta con el rabo entre las patas y regresar al apartamento.

Entré cuando Jasper comenzó a encender velas en la sala de estar. A menudo encendía varias a la vez y siempre parecíamos estar rodeados por luces suaves y música sin importar lo que hiciéramos. Quería acercarme a él, pero en cambio pasé a su lado cuando me sonrió.

—No seas tan malditamente petulante. Al menos no me convertí en Hulk como tú.

Fue un golpe bajo, pero no podía evitar mi amargura mientras me iba a la ducha. Sabiendo que estaba siendo una tonta, después de mí ducha caliente, busqué en el botiquín el agua oxigenada, pero no pude encontrarla. Me senté en su cama, completamente decepcionada. Dispuesta a tragarme mi medicina, salí para encontrar a Jasper sentado en el sofá en un cuarto lleno de velas con olor a limpio. Había una copa con vino recién servida en la mesa al lado de su café, el agua oxigenada desaparecida y el algodón al lado.

El nudo en mi garganta me llevó más cerca a los ojos llorosos mientras Jasper extendía su mano hacia mí. La tomé y me acomodé a su lado.

—Lo siento. No quise decir eso sobre Hulk. —Rápidamente comenzó a subir las mangas de mi camisa y luego abrió la botella de agua oxigenada—. Pensé que era gracioso. Eres tan malditamente linda cuando estas celosa.

Lo fulminé con la mirada y él se quedó en silencio y mojó el algodón con el líquido. Noté lo oscuras que eran sus pestañas cuando miraba hacia abajo, examinando mi piel. Por supuesto que ella lo quería de regreso. ¿Qué mujer con sus cinco sentido no lo querría? Era asombroso, hermoso y… todo. Lo observé mientras con suavidad limpiaba mi piel arañada.

—¿Cuánto tiempo me harás esperar? —pregunté con voz impaciente.

—Bebe un sorbo de esto —dijo, pasándome el vino.

—No lo necesito —espeté, todavía tratando de controlar el pánico que sentí ante la idea de él con alguien más.

—Vamos, cariño. No dejes que arruine nuestro día.

Asentí y tomé un largo sorbo. Él me había presentado a este vino tinto en particular y aunque, no era me gustaba mucho normalmente, me encantaba su gusto en vino.

—¿Te quería de regreso? —Asintió y mi sangre hirvió. Tomé más vino—. ¿Qué dijiste?

Bajó las mangas de mi camisa y me miró directamente.

—Le dije que era demasiado tarde.

—¿Crees que entendió el mensaje? —pregunté, mi voz temblaba de emoción.

—No regresará —dijo, inclinándose a mi lado para besarme la mejilla—. ¿Duele?

—Sí —dije, sin referirme en ningún sentido a mis brazos que él miraba.

Entendió lo que dije y me miró.

—Te amo, y lo sabes.

—Es muy hermosa —dije, manifestando mi temor.

—Eres mucho más hermosa para mí.

–Eres todo un mentiroso —dije, dejándome caer en mi asiento—. No tiene los pechos desiguales y la barriga rechoncha.

—Me divierten los celos, pero no puedo soportar la inseguridad. Sabes lo mucho que adoro tu cuerpo. Y si esa barriguita fuera desaparecer, no me gustaría.

—¿La amabas? —Se sentó de nuevo en su lado, tomando su café. Puso los ojos en blanco—. Bien, no hablaremos de eso. Odio sentirme de esta forma. Odio saber que amaste a alguien más, que dormiste con alguien más. Supongo que no soy tan madura como me gustaría creer. Me siento enferma al pensar que podría perderte.

Bajó su café y me llevó hasta su pecho, inclinando mi cabeza para mirarlo.

—Le dije que había conocido a la mujer con la me casaría.

—Jasper…

—Así te amo. No a ella o ninguna otra mujer. Esa eres tú.

Asentí mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. Me besó profundamente, y después de unos minutos me aparté, lista para desnudarlo.

—Me encantaría aceptar la invitación en tus ojos ahora mismo, pero la experiencia me dice que follarte tan duro como quiero ahora mismo después de la aparición de mi ex novia puede que llevé a más preguntas después, así que vamos a ver Lost. Porque, enfrentémoslo cariño, las perras están locas.

Me reí con fuerza cuando me interrumpió, besándome mucho más profundo que antes me acomodé contra su pecho. Un par de horas después, me desperté cuando Jasper me llevaba a la cama. Una vez allí, me quitó la ropa y me acercó a él, susurrándome que me amaba antes de que me quedara dormida.