Los niños esperaban con ansias el desayuno que estaba preparando el rubio. Por alguna razón, los desayunos del fin de semana solían ser los más apetitosos. Tal vez por el hecho de que Steve tenía más tiempo y por ende le ponía más dedicación. Peter apareció en la pequeña cocina con el cabello desordenado y con restos de saliva en el rostro. María se reía de su aspecto. Sin embargo, ella estaba igual de desaliñada que él.
-buenos días a todos-saludó Peter sentándose en modo automático en la silla.
-¿dormiste bien? –preguntó Steve sirviéndole una taza de leche.
-me quede hasta muy tarde haciendo un informe.
-nada que un baño con agua fría mejore- dijo Steve dándole unas palmadas en al espalda- si quieres puedes seguir durmiendo en cuanto termines de desayunar.
-yo también quiero estar en la cama todo el día.
-usted durmió lo suficiente señorita- dijo Steve poniendo en su lugar a María. Desvió su vista para mirar a Harley, quien no despegaba la mirada de su celular- Harley, ya sabes que no debes usar el teléfono en la mesa.
-solo déjame pasar esta etapa-comentó el niño concentrado.
-suficiente- dijo Steve quitándole el aparato y dejándoselo arriba del velador –ya tendrás tiempo para pasarla después.
Escuchó como el chico del medio refunfuñaba mientras se comía con brusquedad el pan recién tostado.
-por cierto – dijo María comiendo un poco de los panqueques que había hecho el rubio- ¿dónde está papá? ¿Por qué no está desayunando con nosotros?
-está durmiendo todavía, no quiero despertarlo.
-¿y por qué él puede dormir y nosotros no? –reprochó María.
-bueno, él….-dijo Steve buscando alguna excusa para distraer la fatiga de Tony debido a su embarazo.
Sin embargo, el alfa no continúo, ya que, un sonoro grito lo alertó. Los niños se miraron confundidos.
-¿ese fue papá?-preguntó Harley.
Steve dejó el plato sobre la mesa y salió disparado hacia la habitación matrimonial. Los tres hijos se le quedaron mirado. En eso Harley dijo:
-¿no deberíamos ir a ver qué le pasó? De seguro es algo grave.
-no- dijo Peter sin darle mucha importancia- dejemos que Pops se encargue. Lo más seguro es que papá este dramatizando.
Tras lo que dijo su hermano mayor, los más pequeños continuaron su desayuno. Mientras que Peter tomaba la leche algo pensativo.
Con toda la velocidad que su cuerpo se lo permitió, Steve subió las escaleras y se adentró a la habitación matrimonial. Miró hacia todos los rincones de la habitación pero no había rastro de su esposo. Por otro lado, podría jurar que toda la ropa del castaño cubría cada parte del cuarto. En eso se percató de que la puerta del baño se encontraba cerrada. Lo más seguro es que su esposo se encontrara ahí.
-¿cariño? ¿Estás bien?
-¡no!-respondió el omega desde el otro lado de la puerta- ¡te odio!
-amor, abre. Los niños comienzan a preguntar por qué no bajas.
Para sorpresa de Steve la puerta se abrió. Sin embargo, en menos de un par de segundos, el omega lo arrastró hacia el interior del baño.
-baja la voz- dijo Tony susurrando –todo esto es tu culpa.
-¿pero qué he hecho yo ahora?
-¡esto! –dijo el omega señalando sus pantalones- gracias a ti, mis pantalones ya no me cierran.
Steve descendió la mirada hacia el problema del castaño y en efecto. Los jeans negros de su esposo lucían estrechos bajo sus glúteos. Se mordió los labios pícaramente. Con eso, se ganó un suave golpe en la cabeza.
-no pienses en tonterías, Steve- dijo el castaño enfadado- esto es serio.
-lo siento.
-Dios, ni siquiera puedo subir el cierre- dijo Tony intentando en vano cerrar la prenda.
-bueno, con cinco meses tu vientre tenía que crecer ¿no?
-¿me estás diciendo gordo?
-no desvíes el tema, Tony. ¿No tienes nada que te quede?
-me probé cada maldita prenda que encontré y no me queda nada- dijo el omega acariciándose el entrecejo para relajarse- y si me entra, me queda lo suficientemente apretado como para no respirar.
-¿y la ropa de paternidad?
-la bote toda, genio.
-entonces te prestare uno de mis pantalones-dijo el alfa abriendo la puerta. Sin embargo, el omega la cerró nuevamente- ¿y ahora qué?
Tony miró hacia el suelo. Steve pudo percibir que el omega se sentía nervioso. Se acercó al castaño y acarició sus hombros.
-¿Qué ocurre?
-¿Cuánto tiempo más seguiremos con esto?
-¿con qué? ¿A qué te refieres?
-me refiero ¿a qué cuando se lo contaremos a los niños?
Cierto, los niños. Por el momento habían logrado hacer pasar desapercibido el embarazo. Sin embargo, los niños no eran tontos. En cualquier momento comenzarían a hacer preguntas.
-tenemos que hacerlo pronto- dijo Tony sentándose en el retrete- puede que ahora pueda ocultarlo, pero dentro de unos meses me veré como una sandía.
-lo mejor sería decirles ahora.
-espera, no podemos llegar y decirles ¿Cómo crees que lo tomen? –Preguntó Tony preocupado- no sabemos cómo van a reaccionar.
-no te preocupes por esas cosas, amor- dijo Steve agachándose a la altura de su marido- nuestros hijos son buenos niños. De seguro reaccionaran bien.
-¿tú lo crees?- preguntó un poco inseguro
-si- dijo Steve con una sonrisa- y bueno, si no les gusta la idea, les decimos que no podemos devolverlo y listo.
Tony rio ante la ocurrencia de su esposo. Y se levantó del retrete para salir del baño. Sin embargo, los brazos fuertes de su esposo lo atrajeron hacia su fornido cuerpo. Sus labios se ensancharon formando una sonrisa. Le encantaba como el rubio lo miraba.
-¿Qué ocurre?- preguntó Tony un tanto coqueto.
-hoy te ves radiante, amor- dijo Steve besando el cuello esbelto de su esposo- el embarazo te sienta de maravilla.
Tony pareció estremecerse al sentir el aliento de su alfa recorrerle todo el cuello. Era una sensación electrizante y placentera. El rubio sabía muchas maneras de provocar a su omega y esta era una de ellas.
-andas picaron hoy, Steve.
-tú me tientas, Tony –dijo el alfa aspirando del atrayente aroma del castaño- especialmente cuando usas mi camisa. No sabes cuan sexy te ves con ella puesta.
-Steve…-dijo Tony dejándose llevar por las feromonas que desprendía su esposo.
Intimar era lo único que pensaba en ese momento. Podía sentir como la libido se le subía hasta la cabeza. Steve también sentía lo mismo. De hecho, lo hubiera tomado por los muslos y se lo habría llevado a la cama para hacerle amor. Sin embargo, el teléfono de la casa se hizo presente, rompiendo cualquier rastro de deseo.
Steve salió del baño dejando a Tony duchándose con agua fría. De alguna manera tenía que hacer bajar este calor.
. . .
-quiero que se porten bien mientras Steve y yo vamos a trabajar – dijo Tony advirtiendo a sus hijos, quienes se encontraban despidiéndolo en la entrada de la casa.
-no quiero que te vayas, papá- dijo María sujetándose de una de las piernas de piernas del castaño.
-pero princesa – dijo Tony agachándose a su altura- tengo que trabajar.
-tu padre tiene razón, María- dijo Steve separándola del castaño- pero apenas termine vendrá lo más rápido a casa ¿cierto, cariño?
-así es- dijo el omega- prometo traerte algo rico para cenar ¿Qué te gustaría?
-podría ser pizza- dijo Harley metiéndose en el conversación.
-¡sí!- exclamó feliz la rubia.
-yo también apoyo la moción- dijo Peter incluyéndose.
-siempre podría ser algo más nutritivo- dijo Steve intentando convencer a su esposo.
-pues pizza será- sentencio el omega- además, hace tiempo que tenía ganas de comer una.
-¿podemos jugar con los vecinos?- preguntó Harley
-sí, mientras no le causen problemas a Peter- dijo Tony abriendo la puerta, luego miró a su esposo- Steve, te espero en el auto.
El rubio asintió mientras Tony se despidió de los más pequeños. Peter miraba a su padre con curiosidad, Steve se percató de ello y preguntó:
-¿está bien que te quedes con los niños? Puedo llamar a Nat para que te heche una ayudada.
-no es necesarios, Pops- dijo el castaño con una sonrisa- puedo arreglármelas bien con estos diablillos.
-entiendo- dijo Steve mirando con orgullo a su hijo mayor- entonces, cualquier cosa que necesites puedes llamar.
Peter observó como su padre tomaba la perilla de la puerta para retirarse del hogar. Antes de que el rubio pudiera salir, sintió como una mano lo jaló hacia adentro. Se volteo para ver como su hijo intentaba decir algo con la mirada. Sin embargo, no emitía palabra alguna.
-¿Peter? ¿Sucede algo?
El alfa subió la mirada y luego dijo:
-creo que descubrí algo, pero necesito preguntarte para verificarlo. Quería hacerlo con papá, pero supongo que será más fácil contigo.
-dime
-¿tendremos un hermano?-preguntó Peter sin rodeos.
Steve contuvo el aliento en cuanto escuchó la pregunta. Peter era alguien listo y era obvio que en algún momento se percataría de la condición de su hijo. Por lo tanto, no había caso en seguir ocultándoselo.
-¿Cómo te diste cuenta?
Para Peter, esa pregunta fue suficiente para darse cuenta que su supuesto era el correcto.
-Soy una alfa, Pops. Puedo captar la diferencia de feromonas en él- dijo recordando el comportamiento de su padre en las últimas semanas- huele leche con miel. Además, los chicos están más apegados a él. Me he dado cuenta en María.
-si- dijo Steve recordando como la rubia le pidió a Tony permanecer más tiempo en la cama con ella al momento de desearle buenas noches- ¿y bien?
-¿y bien qué?
-¿de qué opinas? ¿Qué piensas de un nuevo hermanito?- preguntó Steve cruzándose de brazos.
-ehmmm….debo admitir que no me lo esperaba –dijo Peter un poco nervioso- pero cuando comencé a darme cuenta de que cada vez la posibilidad se hacía más real, me empecé a acostumbrar al hecho de tener un nuevo hermanito.
-¿no estas molesto?- preguntó Steve.
-¿Por qué debería estarlo? –Contestó Peter con otra pregunta-lo único que puedo hacer por ustedes es apoyarlos. Sé que de cierta forma no fue algo planeado, y sé también que será difícil, así que lo que menos puedo hacer es ayudarlos.
-oh Peter- dijo Steve abrazando a su hijo. Se sentía conmovido con las palabras de su primogénito- no sabes cuánto me alivia escuchar esas palabras. Te quiero mucho, Peter.
-y yo a ti, Pops- dijo el castaño correspondiendo el abrazo- pero, debes decirle a los chicos, ¿Cuándo planean hacerlo?
-lo haremos cuando encontremos el momento indicado ¿Qué crees que opinen?
-te juro que no lo sé- contestó encogiendo los hombros- Los dos son muy impredecibles.
Impredecibles, esa palabra resonó en la mente del alfa. Con hijos igual a Tony, le era difícil imaginar una posible reacción por parte de sus hijos.
. . .
Tony estacionó el auto frente el gimnasio y giró su rostro para despedirse de su esposo.
-que tengas un buen día, Steve- dijo el hombre acercándose para besar al rubio.
-tú igual, amor- dijo el alfa apunto de acercarse a los labios de su esposo. Sin embargo, su mente evocó la conversación que tuvo con su hijo mayor- cariño, debo decirte algo.
-¿Qué sucede?- preguntó el castaño apesadumbrado ante la interrupción.
-Peter lo sabe- Tony se le quedó mirando con una ceja alzada y el rubio continuó- ya sabe lo del bebé.
-¿en serio? –Preguntó intrigado- ¿y cómo lo tomó?
-bastante bien en realidad.
-me alegro. Ahora nos quedan solo dos-dijo el omega acariciándose la barbilla- ya encontraré una forma de decirles.
En eso, ambos fueron interrumpidos por unos golpes en la ventana del castaño. Alzaron la vista y observaron cómo Wanda con Sam los miraban sonrientes. Tony bajó la ventana y les dijo:
-¿necesitan algo?-preguntó con algo de fastidio- ¿No ven que estamos ocupados?
-no seas tan aguafiestas, Stark- dijo el alfa agachándose – solo queríamos felicitarlos por el nuevo miembro en la familia.
-¿Cómo lo supieron? ¿Les contaste, Steve?
-yo no fui.
-no te enfades con tu esposo, Tony. Fue Pepper quien nos dijo- agregó Wanda con una sonrisa.
-por cierto, les trajimos algo.
De pronto ambos padres fueron bombardeados por suaves peluches y juguetes. Tony, quien se estaba cabreando por la situación, sacó a su esposo del auto y dijo:
-nos vemos en la tarde.
-adiós, cariño….
Sin embargo, Steve no logró despedirse como correspondía. El omega aceleró y desapareció de la vista de los tres alfas.
-vaya, sí que está afectado por las hormonas- dijo Sam sujetando el hombro del rubio- te esperaran unos meses agotadores.
-créeme, con tres niños en casa uno ya estoy más que acostumbrado.
-¿acaso no se cansan de tener hijos? ¿No les basta con los que ya tienen?
-este fue inesperado- contestó Steve.
-pero será igual de querido por nosotros- agregó Wanda- esos juguetes son solo el inicio.
Steve suspiró con resignación, ya imaginaba la cantidad de regalos que recibiría su hijo sin siquiera haber nacido. Sus amigos solían ser muy consentidores.
. . .
El ambiente en la oficina era el mismo de siempre. Pepper esperaba a Tony mientras tomaba una taza de café. En cuanto lo vio, supo que el omega no estaba con el mejor de los humores.
-buenos días, Tony – saludó una Pepper sonriente- veo que tienes a un polizón
Tony la miro sin entender a lo que se refería. Sin embargo, desvió la mirada hacia donde la mujer le apuntó y encontró un bonito osito rozado colgando de su abrigo, el cual resaltaba con todo su conjunto negro. Lo tomó entre sus manos con el ceño fruncido.
-nada de buenos ¿Por qué les tuviste que decir? Tú sabes cómo se ponen con mis hijos- dijo un poco enfadado- ahora mi casa estará repleta de juguetes.
-¿ya les compraron juguetes? –preguntó la rubia- maldición, yo quería ser la primera en regalarle uno. De hecho, le compré este lindo conjunto.
La alfa le tendió la bolsa e invitó a Tony a que mirara el conjunto. En cuanto lo sacó, observó el lindo vestido purpura.
-pero, no sabes que será. Ni si quiera Steve y yo lo sabemos.
-pues, podría apostar a que es niña.
-¿tú lo crees?
-si, además vendría de lo más bien. Así María no se sentiría solita y rodeada de tanta testosterona.
-cierto, María…-dijo Tony pensando en su querida princesa- ¿no crees que se pondrá celosa?
-¿celosa? No lo sé- contestó Pepper analizando la situación- pero ahora que lo pienso puede que sí. Es la menor y única mujer de la casa ¿no? A lo mejor sienta que su lugar será arrebatado.
-eso nunca pasará. Ella siempre será mi princesita.
-lo sé, es por lo mismo que debes recordárselo todo el tiempo. Para que no se sienta desplazada. Los niños son sumamente sensibles.
Tony se movio el labio inferior ante la respuesta de Pepper, definitivamente tenia que buscar un buen momento para plantearle la noticia a los chicos. Sin embargo, no era momento para estar pensando en ello. Lo mejor era distraerse del tema con el trabajo.
. . .
Steve estaba a unos pasos de llegar a su casa. Había sido un dia agotador. Lo único que deseaba era saludar a sus hijos, darse una ducha, cenar y luego dormir con su querido esposo. Sin embargo, en cuanto cruzó la puerta se encontró con un desastre como hogar.
-¿pero qué pasó aquí? –Preguntó alarmado en la sala. Los niños se encontraban jugando con los cojines del sofá, mientras un centenar de juguetes se encontraban descansando sobre la alfombra. De pronto vio a su hija y sintió como su corazón se le salía del pecho- Dios santo María, ¿Y qué le pasó a tu cabello?
Para desgracia del rubio, todo el hermoso cabello dorado de su pequeña hija era de color azul.
-¿te gustó?-preguntó emocionada- Harley dijo que sería una buena idea.
El padre le dirigió una mirada fulminante a su hijo del medio, quien solo lo miraba con una sonrisa traviesa.
-tranquilo, saldrá apenas se lave el cabello.
-gracias a Dios- dijo Steve sintiéndose aliviado- ¿Por qué el living esta tan desordenado?
-estuvimos jugando.
-de eso ya me puedo dar cuenta- dijo Steve acercándose Harley y a María- necesito que orden lo más pronto posible. No quiero que llegue su padre y vea este desastre. Por cierto, ¿Dónde está Peter?
-está en la cocina haciendo la cena.
-¿la cena? Pero si él no sabe cocinar.
El rubio se encaminó hacia la cocina, mientras sus hijos más pequeños le siguieron el paso. El alfa sintió que rompería en llanto al ver el estado en que se encontraba la cocina. Había harina por todas partes, el piso estaba mojado y Peter se veía aproblemado mirando la olla, de la cual salía un humo oscuro.
-¿Qué estás haciendo Peter?
-hola, papá- saludó nervioso- veo que regresaste ¿Cómo estuvo tu día?
-Peter ¿Qué estas cocinando? ¿Por qué la casa esta patas arriba?
El hermano mayor miró a sus hermanos con el ceño fruncido, y cruzándose de brazos dijo:
-les dije que ordenaran antes de que Pops llegara.
-no pensamos que volvería tan pronto- contestó María
-¿ya tienes lista la cena?-preguntó Harley
-todavía no está lista.
-pero si llevas una hora intentando cocinar.
Steve se acercó a la cocina y apagó rápidamente el fogón.
-esto esta quemado, Peter. ¿Qué intentaste cocinar?
-tallarines.
-¡¿tallarines?! ¡¿Cómo es posible que quemaras los tallarines?!
-de seguro no eché el agua suficiente.
-oh Dios, ustedes tres me sacaran de quicio.
Y pronto serán cuatro, pensó para sus adentros. Steve se tomó la frente con cansancio y miró como lucían sus hijos. Ni siquiera quería imaginar que haría Tony en cuanto los viera. Tenía que actuar rápido antes de que este llegara.
-bueno, lo primero que vamos a hacer es…
-¡¿pero qué demonios pasó aquí?!- se escuchó la voz de su esposo en todos los rincones de la casa.
Steve se pasó las manos por su sedoso cabello rubio sintiendo los pasos apresurados del castaño acercándose hacia la cocina.
-¿alguien me quiere explicar por qué un huracán pasó por nuestra casa? –preguntó Tony apenas apareciendo por la cocina- pero que… ¿Qué diablos le hicieron a la cocina?
-tranquilo papá, limpiaremos- dijo María.
-pues claro que van a limpiar, ustedes van…
Steve solo cerró fuertemente sus ojos, ya esperaba el grito de Tony romper sus oídos. Mientras que los dos varones desviaron la vista hacia otro lugar.
-¡TU CABELLO! ¿¡QUÉ MIERDA PASÓ CON TU CABELLO!?
-papá tienes que calmarte…ella- intentó justificar Harley. Sin embargo, Tony estaba demasiado alterado.
-¿Cómo quieres que me calme si tiene el cabello azul? ¡¿Azul?!- gritó Tony.
-es índigo- recalcó María corrigiendo a su padre
-tú no me enseñaras de colores jovencita.
Los demás integrantes de la familia observaron como el moreno tenía la respiración acelerada. De hecho tomó una silla para sentarse.
-papá- dijo Peter acercándose a su padre- ¿te encuentras bien?
-estoy bien- dijo el omega entre dientes- ustedes harán que me dé un infarto.
-cariño, debes relajarte- dijo Steve tomando las manos de su esposo- recuerda que no puedes pasar estrés.
-¿Por qué no puede pasar estrés? –preguntó Harley confundido.
-¿papá está enfermo?- interrogó María preocupada.
-no, no es eso- dijo Tony intentando explicar la situación – es algo difícil de explicar. Pero primero, María estas castigada.
-¿castigada? Pero ¿por qué?
-¿cómo que por qué? Solo mira tú…-sin embargo, el castaño no logró completar la frase, ya que, de pronto se escuchó el timbre de la casa- ¡con un demonio! ¿Ahora quién es?
Tony se levantó a abrir la puerta mientras toda su familia lo seguía entre reproches. Steve se acercó a su esposo intentado de que este se calmara.
-amor, debes…
-no pidas que me calme, Rogers. Solo déjame abrir la maldita puerta.
Tony tomó el pomo de la puerta, pero grande fue su sorpresa cuando unos globos y confeti aparecieron al momento de abrirla. En eso escucharon un sonoro saludo.
-¡felicitaciones por el nuevo bebé!
Rhodes junto con Clint, Wanda y Visión aparecieron con una cantidad exorbitante de regalos. Toda la familia Rogers-Stark los miraron en shock. Rápidamente los niños fijaron su mirada en sus padres, quienes no emitían palabra alguna.
-¿bebé? – preguntó María confundida.
-¿del bebé de quien hablan? –reclamó Harley.
-pues de tu padre ¿Quién más seria? –Dijo Clint logrando fastidiar al omega- ¡tendrán un nuevo hermanito!
Desde atrás, Peter solo se palmó la mano con su rostro, observando como toda la atmosfera parecía incendiarse alrededor.
-¡¿vamos a tener un hermano?! –Preguntó Harley impactado- ¡¿Por qué tendremos otro hermano?!
-baja tu voz jovencito- ordenó Steve ya cansado de la situación.
-¡¿pero cuando pensaban decirnos?! ¡¿Cuándo el bebé ya hubiera nacido?!- cuestionó el muchacho a sus padres- ¿además, no están lo suficientemente viejos para traer otro bebé? ¿Cómo pueden ser tan irresponsables?
-suficiente Harley, no permitiré que nos hables en ese tono- espetó el alfa.
-¿van a tener otro bebé?- preguntó María a punto de romper en llanto- ¿acaso ya no nos quieren?
-no, cariño- dijo Tony agachándose a su altura e intentando calmar a su hija- déjame explicarte.
-¿nos van a reemplazar? –Preguntó la menor mientras las lágrimas comenzaban a desbordarse por sus ojos- ¿por eso me castigaste? ¿Ya no me quieres?
La pequeña se soltó del agarre del omega y se dirigió velozmente hacia su habitación. Los presentes escucharon el sonoro portazo. Un silencio incomodo se formó entre las personas que se encontraban en el vestíbulo de la casa. Mientras que los otros hermanos restantes no sabían hacia dónde mirar. Steve y Tony se miraron extrañados. ¿En qué momento todo se había ido a la mierda?
En eso un carraspeo interrumpió el ambiente, la familia le dirigió la mirada hacia el causante del sonido.
-ejem…¿vinimos en un mal momento?-preguntó Visión mientras sostenía los globos de colores llenados con helio.
Los integrantes de la familia observaron al beta. Lentamente, Tony tomó el pomo de la puerta de su casa y la cerró dejando a los importunos invitados sin poder ingresar a la vivienda.
Hola a todos,
Me gustó dejar el capítulo hasta aquí. Un poco de tensión en el fic no vendría mal, además que a todos nos gusta cuando el universo comienza a arder.
Espero que les haya gustado el capítulo y quedo atenta a sus comentarios. Recuerden que los amo :3
¡Nos leemos!
