Pendiente. Ella se encontraba pendiente ante cualquier suceso. Esperaba de manera meticulosa que algo nuevo pasara. Sin embargo, no había ocurrido cambio alguno. Trató de concentrarse y cerró los ojos para que ningún factor la distrajera. Tenía que estar atenta ante cualquier tipo de cambio.

Tony la miraba con ternura. Su hija menor estaba siendo sumamente adorable en ese preciso momento. Tomó sus manitos y las acomodó en su redondo vientre.

-ya verás que en cualquier momento se mueve- dijo Tony sintiendo las pequeñas manos de María- durante la mañana se movió mucho.

-pero no es justo- dijo la pequeña levemente enojada- yo estaba en clases cuando se movió, yo también quiero sentirla.

-ya verás que se moverá- dijo el hombre con la mirada cansada. Su hija podía ser bastante insistente.

-¿y si te doy chocolate? ¿o tal vez una dona? – Preguntó esperanzada- puede que eso lo motive.

-puede ser una buena idea.

-ya es muy tarde para golosear- escucharon ambos.

Los cuatro ojos apuntaron hacia el hombre que se hallaba en el marco de la puerta. Steve estaba de brazos cruzados mirándolos con una leve sonrisa.

-pero Pops- espetó María- quiero sentir al bebé.

-y lo sentirás- dijo el rubio acercándose a la menor y le revolvió su liso cabello, logrando sacar una que otra risa- pero debes ser paciente, cariño. Además, es tarde y todos tenemos que ir a estudiar y trabajar mañana.

-no tengo sueño.

-pero tu papá y el bebé se sienten cansados. Recuerda que hay que dejarlo descansar. Llevar un bebé le quita mucha energía.

-así es amor- dijo Tony besando la cabeza de la rubia- es hora de descansar.

-pero papá…

-nada de peros, María.

-María, te prometo que apenas el bebé se mueva te llamaré- dijo el castaño haciendo sentir mejor a la menor- ahora ayuda a tu gordo padre a levantarse del sillón.

Conteniendo la risa, Steve observó como su hija hacia un gran esfuerzo en sacar a su padre del cómodo sillón. Tony fingía que la fuerza de María era suficiente como para moverlo de ahí. En cuanto el hombre se puso de pie, le dijo:

-gracias, querida. Si no hubiera sido por ti y por tu gran fuerza, quién sabe cuánto tiempo hubiera quedado varado ahí.

-de nada papi- dijo la rubia abrazando el vientre del castaño- buenas noches, hermanito o hermanita. Nos vemos mañana.

Luego del abrazo la rubia se alejó de ambos adultos dirigiéndose hacia su habitación.

-oye ¿y nosotros?- preguntó Tony mirándola subiendo en las escaleras -¿estamos pintados acaso?

-buenas noches papás.

-buenas noches, cariño- dijo Steve observándola desaparecer por el pasillo- que tengas lindos sueños.

-también ustedes.

Cuando sintieron el portazo de María, los hombres prosiguieron a irse a su habitación. Mientras caminaban hablaban entre susurros.

-gracias por sacarme de ahí- dijo Tony al subir las escaleras- el trasero ya se me estaba quedando dormido. María estuvo así por al menos una hora.

-no la culpes- dijo Steve tomando los hombros del castaño- ella solo está emocionada por su nuevo hermanito.

-lo sé.

Steve miró de reojo a su marido. Aunque el omega no lo admitiera, este se encontraba cansado. Y no solo su ánimo lo decía, sino también su cuerpo. Las ojeras se encontraban oscuras y más marcadas de lo habitual. Sus ojos llenos de vigor y energía lucían cansados y fatigados. Su andar era mucho más pausado, incluso ya estaba comenzando a caminar como pingüino debido al peso extra que significaba llevar un bebé dentro. Aunque debía admitir que esto último lo enternecía. El embarazo lo estaba desgastando y por obvias razones, Tony ya no tenía las mismas energías de antes. Llevar un bebé no era algo fácil. Este consumía casi todas las fuerzas del omega.

En cuanto llegaron a su habitación, el castaño cerró la puerta. Entonces, Steve observó como Tony se sentaba en la cama.

-amor- dijo el rubio tratando de ser lo más cauteloso posible- ¿Cómo te sientes?

-bien – contestó el omega – pero los pies me están matando.

-déjame ayudarte.

Steve se sentó cerca de los pies de Tony, y con cuidado tomó uno de ellos y retiró el zapato de negro. El omega soltó un suspiro de satisfacción al sentir el pie libre y soltó otro cuando sintió los grandes dedos de su esposo masajear el adolorido pie.

-oh si- dijo Tony acostando su cabeza hacia atrás- eso es lo que necesitaba. Gracias, Steve.

-de nada amor.

-y pensar que me faltan todavía tres meses más. No quiero ni imaginar cuando lleguen los dolores de espalda.

Steve solo se concentró en masajear los pies de su esposo, mientras este solo se quejaba de las incomodidades que conllevaba tener un bebé. Cuando pensó que ya era suficiente de masaje, Steve miró a su esposo, quien tenía los ojos un tanto adormilados.

-en serio, gracias Steve- dijo Tony acercándose a él y tomó su mano- me sorprende la paciencia que me tienes. Soy un completo cascarrabias pero aun así, soportas mis berrinches, cambios de humor y todo con una sonrisa. Debes de amarme mucho como para lidiar con alguien como yo.

-pues en eso no te equivocas, cariño- dijo Steve acercándose al castaño- te amo. Y créeme que no hay nada que me haga cambiar de opinión. Ni siquiera tu malgenio.

-gracioso.

-por cierto- dijo Steve intentando sacar un tema a flote- quiero decirte algo.

-oh si- dijo Tony acercándose sigilosamente- yo también quería decirte algo, o más bien proponerte algo.

Steve se quedó callado otorgándole la palabra al castaño. Entonces este continúo:

-no sé si te has fijado, pero la casa está en completo silencio- dijo haciendo una pausa para apreciar el silencio de su hogar- ¿lo ves? Podríamos, ya sabes, ponernos más cómodos.

Las manos juguetonas de Tony se acercaron hacia la entrepierna de su esposo. Steve tragó en seco cuando los dedos fríos del castaño rozaron su hombría a través de su pantalón. Su excitación aumentó cuando sintió los tibios labios de Tony rozar su cuello, marcando un ruta de besos.

-Tony, no deberíamos- dijo Steve intentando hacerse el fuerte ante las caricias de su esposo- en tu estado no podemos…

-claro que podemos, Steve- dijo de manera seductora- vamos, déjate llevar.

-pero Tony, el bebé…

-lo haremos despacio para no despertarlo.

Luchó, pero vaya que lo hizo. Sin embargo, pronto fue preso de las atenciones de su esposo. Maldición, pensó Steve. La lujuria lo estaba carcomiendo. Correspondió los besos deseosos de su esposo. Deleitándose con su calidez y suavidad. Tony sonrió triunfante, tenía a Steve comiéndoselo con la palma de su mano. En eso, Steve se separó.

-solo déjame ir al baño- dijo mirándolo lujuriosamente- quiero estar más cómodo.

El castaño le concedió una sonrisa coqueta. Entonces dijo:

-adelante, te esperare ansiosamente. No me moveré a ningún lado.

Como si se tratase de un rayo, Steve se adentró al baño. Con mucha rapidez se sacó su ropa de trabajo y se cepilló los lentes. Se aplicó un poco de colonia para estar perfumado ante su esposo, y peinó su cabello rubio. Quedando solo en calzoncillos, y echándose una última mirada al espejo, decidió salir del baño a disfrutar de una noche de pasión. No obstante, en cuanto cruzó la puerta y vio a su esposo, observó la escena que lejos era la más tentadora. Tony yacía durmiendo a pierna suelta sobre la cama. Se veía cómodo entre las almohadas mientras roncaba con la boca abierta. Steve, no se enojó en lo absoluto. Era obvio que su esposo se encontrara dormido. Estaba cansado y era justificable. Se puso su pijama blanco y le quitó la ropa de trabajo al castaño. Este ni siquiera se despertó cuando lo desnudó. El hombre gozaba de un sueño pesado. En cuanto lo arropó, observó de manera celosa la almohada en que Tony abrazaba con fervor. Con cuidado, se lo despojo de ella y ocupando su lugar abrazó acercando el cuerpo de su esposo hacia sí mismo.

Estuvo a punto de consolidar el sueño, cuando sintió un leve golpe a la altura de su estómago. Bajó la mirada observando como un pequeño bulto se movía en un sector específico de la barriga de su omega. Su pequeño no había encontrado mejor momento para moverse. Steve sonrió con ternura ante el movimiento de su hijo y con suaves movimientos acerco sus labios para besar el pequeño bultito.

-hola pequeño- dijo Steve susurrando- no sabes cuánto me alegra el que te muevas, pero ahora es momento de descansar. Mañana tienes todo el dia para molestar a tu padre, deja que aproveche de reponer fuerzas. ¿Te parece?

Sintió como el bebé le daba una pequeña patada a su mejilla y luego no se movió más. Steve sonrió con orgullo. Su hijo iba a ser un niño obediente.

-ese es mi pequeño. Buenas noches.

Steve se acomodó y abrazó nuevamente a su esposo, quien dormía tan profundo como una roca. El alfa se deleitó con su rostro hasta quedarse completamente dormido.

. . .

El desayuno transcurría de manera lenta. Peter y Harley todavía no se despertaban del todo, de hecho, habían cabeceado muchas veces en la mesa. Steve se encontraba preparando los huevos con mayor energía que sus hijos.

-tendrán que lavarse la cara con agua fría- dijo Steve sirviéndoles un huevo a cada uno- vamos chicos. Deben comer bien, el desayuno es…

-la comida más importante del día- dijeron los varones al unísono. Entonces Harley agregó- ya lo sabemos pops, lo dices todo el tiempo.

-entonces, coman con más ganas- dijo Steve tomando un vaso de agua- y háganlo rápido, no quiero que lleguen tarde.

-¿Por qué María no ha bajado?-preguntó Peter al ver que el puesto de la pequeña se encontraba vacío- sino llega ahora, no alcanzará a desayunar.

-veré que está haciendo- dijo Steve quitándose el delantal que traía puesto.

Subió las escaleras y se dirigió hacia la habitación de su hija. Sin embargo, la cama se encontraba completamente vacía. Frunció el ceño al ver que no se encontraba en ninguna parte de la habitación. Sin embargo, esa preocupación se esfumó cuando escuchó las voces de María y Tony en la habitación matrimonial.

-muy bien María, esto es sumamente importante- dijo Tony de manera seria. María lo miraba concentrada y atenta a cada una de las palabras de su padre- hoy como te comente ayer, tengo una reunión muy importante con un cliente. Es por esta razón que debes ayudarme. ¿Me ayudaras?

-sí papá- dijo María decidida. Steve contuvo la risa mientras los escuchaba por detrás de la puerta.

-muy bien, entonces- dijo el castaño mientras hacía una pausa- ¿Cuál corbata crees que deba usar? ¿Esta negra o la roja?

-creo que me gusta más la negra. Es más formal- dijo la chica.

-nuestras mentes están conectadas, linda- dijo Tony observando la corbata.

-con cualquiera que te pongas te verás muy apuesto- dijo Steve adentrándose a la habitación- María, el desayuno te está esperando abajo. Tony eso también va para ti.

-enseguida bajamos pops- dijo María con una sonrisa.

-los espero abajo.

Steve abandonó la estancia, dejando solos a María y a Tony. Entonces el mayor dijo:

-muy bien, ahora que pops se fue ayúdame a ver que saco debo ocupar. ¿Te parece este café?

-creo que prefiero el azul marino.

-tienes buen ojo, cariño- dijo el omega sacando el saco- bien, azul marino será. Muchas gracias por tu ayuda cariño. Ahora puedes ir a bajar a desayunar.

-claro papá

La chica se bajó de la cama. Estaba a punto de salir de la habitación cuando se topó con los zapatos negros de brillantes de su padre. Le vendrían muy bien con el conjunto. Los tomó y se devolvió para entregárselos. En cuanto vio a su padre, lo observó sentado en la cama y con los ojos fuertemente cerrados. Se fijó que las manos de su padre afirmaban fuertemente el cubrecama.

-papá- preguntó María acercándose a su padre, quien rápidamente la observó con una sonrisa- ¿te sientes bien?

-claro que sí, cariño- dijo Tony asintiendo con la cabeza- es solo que me maree por un momento, pero ya me encuentro mejor.

-¿en serio?

-¡María baja ya!-escucharon ambos la voz de Steve -¡tu desayuno se está enfriando!

-será mejor que bajes, linda- dijo Tony levantándose de la cama- voy en un minuto ¿sí?

La pequeña asintió obedientemente y se retiró de la habitación. Pareció olvidarse del pequeño incidente de su padre. En cuanto se fue, Tony exhaló lentamente. Se sentía mareado y la vista la sentía pesada. Ingresó al baño para lavarse la cara. De seguro era un malestar pasajero.

. . .

-muy bien- dijo Steve en el marco de la puerta de su hogar - ¿tienen todo listo?

-sí, papá- dijo Harley sin despegar la mirada del teléfono.

-que pasen un buen día en la escuela- dijo el hombre despidiéndose de sus tres hijos- los quiero mucho.

-yo también te quiero papi- dijo María abrazando al alfa.

Steve observó cómo Peter se fue caminando hacia la escuela, mientras los dos más pequeños subían al autobús. En cuanto cerró la puerta suspiró con cansancio. La tarea de alistar a sus hijos era muy estresante. Luego, su mente se distrajo en ver como Tony bajaba con apuro las escaleras.

-baja con cuidado, Tony- reclamo el alfa acercándose.

-lo siento, pero estoy atrasado- dijo mientras se anudaba la corbata- bien, ¿Cómo me veo?

Steve lo observó de pies a cabeza. El omega se veía estupendo. Sonrió enamorado y dijo:

-tienes la corbata un poco chueca- dijo acercándose al accesorio- déjame enderezarla.

Tony sonrió ante lo perfeccionista que podía ser su esposo. Steve era bueno haciendo nudos de corbata. En cuanto terminó, el alfa dijo:

-Perfecto, ahora si ya quedó- dijo planchandola con la palma de la mano- te ves muy bien.

-¿de verdad lo crees? – preguntó inseguro el omega- este saco ya no me cierra, solo puedo abotonar el primer botón.

-te ves maravilloso. No sé en qué momento me case con un hombre tan guapo.

-qué adulador marido tengo- dijo Tony robando un corto beso a su esposo- por cierto, lo de ayer, lo siento. Me sentía muy cansado y no me di cuenta que…

-no, Tony- dijo Steve interrumpiendolo- está bien. Es normal que estés cansado.

-sí, pero yo también quería- dijo Tony mordiéndose los labios- qué te parece si hoy después del trabajo hacemos algo. Hace tiempo que no hacemos algo los dos. Podría llamar a Pepper o Natasha para que se encargue de los niños.

-no quiero que te presiones, Tony.

-no lo hago, solo quiero pasar un momento a solas con mi esposo ¿acaso está mal?

-en absoluto- dijo Steve juntando la frente de su esposo con la suya- me gusta tu propuesta.

-excelente- dijo el omega sonriendo de manera victoriosa. Luego se despegó de su marido- ya me tengo que ir, voy atrasado.

-pero ni siquiera has desayunado- dijo Steve siguiéndolo por el pasillo- Debes alimentarte bien.

-comeré algo en cuanto llegue allá- dijo el hombre mientras salía de la casa- mira, ya llegó Pepper.

-pero Tony- dijo Steve mientras observaba como su esposo se subía en el auto de la alfa- hola Pepper.

-¿Qué tal, Steve? – Preguntó Virginia con una sonrisa- tranquilo, Steve yo me encargare de que Tony desayune bien.

-gracias- dijo Steve aliviado.

-veo que tengo a dos niñeras. Para su información, se alimentarme solo.

-si como no- dijo Steve agachándose hacia la ventanilla del omega- que tengas un buen dia, amor. Que te vaya bien en la reunión.

-tú igual. Nos vemos en la noche.

Sin que el omega tuviera oportunidad de hablar, Steve atrapó los labios de su esposo. Pepper observaba todo con una sonrisa. Steve podía ser un esposo bastante amoroso y muy dulce. En cuanto finalizaron el contacto, el auto arrancó hasta desaparecer de los ojos azules del alfa.

. . .

Cuando Tony salió del auto Pepper todavía seguía hablando por teléfono. La rubia se adentró al edificio sumamente concentrada en la conversación. El omega la seguía detrás. Sin embargo, ella caminaba a un paso apurado en comparación al hombre más bajo, quien se esforzaba en seguirle el ritmo. En cuanto ella cortó, observó a Tony, quien respiraba con un ritmo levemente acelerado.

-oh Tony – dijo la mujer disminuyendo su velocidad- lo siento, no fue mi intención.

-no te preocupes, Pepper- dijo Tony sin darle mucha importancia al asunto- no es tu culpa que haya nacido con piernas cortas.

La rubia sonrió y tomó del brazo del castaño. En cuanto llegaron a sus puestos de trabajos. Rhodes los recibió con una sonrisa nerviosa.

-nuestro cliente está haciendo una videollamada en la sala de conferencias- dijo mirando a sus colegas- requirió de nuestra presencia.

-pero si la reunión es en la tarde- respondió Pepper.

-lo sé, pero quiere confirmar que todo esté impecable cuando traiga a su socio. Al parecer no quiere desperfectos.

-está bien- dijo Tony tomando la maleta que acaba de dejar en su escritorio- démosle al hombre lo que quiere.

Pepper y James asintieron con la cabeza y los tres se encaminaron hacia la sala de reuniones.

Pasaron alrededor una hora hablando con su cliente. Tony fue quien habló en representación de los tres, entregando las cifras más importantes de la pequeña empresa que estaba iniciando el alfa de mediana edad.

-y en resumen, eso son los datos duros que hemos tenido este mes- dijo el omega finalizando de esa manera su discurso.

El hombre en la pantalla analizaba todo lo dicho por el omega. El alfa no emitió palabra alguna a lo largo de toda la charla.

Pepper, quien esperaba alguna respuesta, preguntó:

-¿señor, hay algo que no entendió?

-todo está en orden, señorita Potts- habló finalmente el cliente- pero hay algo que me está preocupando.

-¿Qué sería? –Preguntó la mujer pendiente de las inquietudes del alfa- ¿es sobre la publicidad? Si es por eso, es posible cambiarla.

-no, es sobre otra cosa- dijo el hombre fijando su vista en el más bajo de los presentes- es respecto al señor Stark.

-¿Qué sucede señor Pacal?

- no soy una persona muy observadora, pero me he fijado que usted está esperando- agregó el hombre serio. Los ojos de Pepper y Rhodes se desviaron hacia el rostro de Tony, quien no parecía del todo cómodo con el comentario del pequeño empresario.

-¿hay algún problema con ello? –preguntó Tony incómodo.

- Me temo que sí- dijo francamente el hombre- verá señor Stark, mi negocio está recién comenzando, y para continuar requiere de la mayor estabilidad posible. Usted me entiende.

-no lo entiendo, señor – dijo Tony cruzándose de brazos- ¿podría ir simplemente al grano?

-lo que intento de decir, es que no quiero interrupciones a lo largo de la administración de mi empresa. Y su estado me hace pensar que si las habrá. No quiero ausencias por parte de usted.

-señor, con todo respeto, mi estado no imposibilita mis funciones.

-créame que si lo hace. Desgraciadamente su casta es quien se responsabiliza de la crianza de los hijos. Lo sé porque tengo a una omega como pareja, y se bien, que ustedes pueden dejar todo tirado por el cuidado de ello. Y siendo franco, es lo que menos quiero en este momento. Necesito contar con un equipo que esté al cien por ciento.

-déjeme aclarar que usted fue quien nos eligió- dijo Pepper entrometiéndose- y en todo momento supo usted nuestras castas.

-usted desde primera instancia sabía que yo era un omega-continuo Tony, lanzándole una mirada a la alfa, dándole a entender de que podía defenderse solo.

-lo sé. Conozco su historial, señor Stark. Usted es un hombre brillante y fue por esa razón que lo escogí. Sin embargo, nunca vi la posibilidad de un embarazo en usted y menos en este momento.

Créame que yo tampoco, pensó el omega mientras endurecía sus puños. Rhodes quien sintió el cambio en la atmósfera de la sala, trató de aligerar el ambiente. Sin embargo, Tony dijo:

-señor Pacal, le aseguro que mi disposición en este proyecto es completa. Soy una persona sumamente profesional y evito mezclar mi trabajo con mi vida privada. Y si bien, estoy esperando, eso no es de su incumbencia. Puede estar tranquilo, señor. Mi embarazo no estropeara lo que hemos logrado sacar a flote. Trato de ser riguroso con la gente con la que trabajo. Sin embargo, si usted no le parece, bien puede cambiar a otro equipo para que administre su empresa.

Rhodes apretó la mandíbula al escuchar la tenacidad de las palabras del omega. Aun así, no debería estar sorprendido. Tony siempre se ha caracterizado por tener una lengua afilada. Y él sabía cómo defenderse cuando se metían en su territorio.

-me veré en la obligación si eso llega a ocurrir. Todo somos reemplazables, señor Stark y eso lo incluye a usted- dijo el hombre –no quiero pensar en pérdidas.

-lo sé señor, y está en todo su derecho de exigir cambios en el personal- añadió el omega- pero déjeme aclararle que nadie hará un buen trabajo como lo hago yo.

-que soberbia la suya, señor Stark- dijo el alfa. Pepper podía observar que el hombre ya estaba cansándose de la conversación- tenga más cuidado al momento de hablar y recuerde cuál es su lugar como omega que es.

Tony frunció el ceño ante el comentario. Virginia, quien notó el cambio de feromonas en Tony, decidió dar por finalizada la llamada.

-nos estaremos viendo previo a la reunión, señor Pacal- dijo la mujer con una sonrisa segura en los labios- que tenga una buena mañana.

El hombre no se inmutó, seguía con la burlona sonrisa pegada en el rostro.

-lo mismo para ustedes.

Y sin más el hombre cortó la videollamada. En cuanto la imagen del alfa desapareció, Pepper soltó un respiro. Tony, quien se mostraba indignado, explotó.

-¡¿Quién se cree que es ese alfa de pacotilla?! –preguntó retoricamente mientras se paseaba por la habitación.

-Tony contrólate- dijo Rhodes tratando de que se calmara.

-tú viste como me trató, Rhodes –dijo Tony con la cara roja

–pero recuerda que es un cliente.

-él no tiene el derecho de tratarme de esa manera.

Como si sintiera que el suelo le temblara, Tony se tomó el entrecejo y cerró los ojos. De pronto un fuerte mareo lo atacó. Buscó el asiento más cercano y se sentó. Los alfas se acercaron rápidamente.

-¿qué ocurre, Tony?- preguntó la rubia preocupada – te pusiste pálido de pronto.

-estoy bien- dijo el omega sin mirar a la rubia- estoy mareado, eso es todo.

-te traeré un vaso de agua con azúcar- dijo la mujer saliendo rápidamente de la sala.

-Pepper, no es necesario.

-déjala- interrumpió el alfa- tú sabes que ella se preocupa por todo, pero debo admitir que no tienes buena cara.

-lidiar con ese cliente no me hace sentirme a gusto, Rhodes- dijo Tony excusándose.

-el hombre es un cabeza hueca- dijo Rhodes tomando las rodillas del omega- ¿quieres que te traiga un poco de chocolate? Eso te levantará el ánimo.

-no tengo mucho apetito ahora. Lo único que quiero es cerrarle la boca a ese alfa en la reunión. Eso sí me levantará el ánimo.

-claro que lo eres, Tones. Eras nada más ni nada menos que Tony Stark.

En eso, el alfa sintió el bolsillo trasero de su pantalón vibrar. Sacó su celular de ahi y se excusó:

-es Carol, tendré que tomar la llamada.

Tony alzó sus ojos y le regaló una mirada un tanto picarona. Entonces dijo:

-adelante galán, ve a contestarle a tu chica.

El alfa sonrió y se retiró de la sala dejando a Tony a solas. En cuanto se aseguró que estaba completamente solo, Tony se acomodó la corbata para no sentirse tan preso de ella. Tenía calor y se sentía sofocado. De seguro el pequeño pleito con ese hombre le había alterado la presión. Era eso y sumado a que el hijo dentro suyo no había parado de moverse desde el inicio de la conversación. El pequeño estaba inquieto y eso lo molestaba un poco.

-¡hey, tranquilo campeón!- dijo Tony acariciando su vientre – no tienes por qué moverte tanto. Estás incomodando a papá.

Sin embargo, el pequeño no le hizo caso. Tony podía sentir como este se movía a lo largo de todo su vientre.

-vamos, cariño. Deja a papá trabajar-rogó Tony frotando en los lugares en que el bebé había pateado- tenemos que dejar callado a ese alfa en la reunión y no puedo tener distracciones. Tengo que ponerlo en su lugar ¿me ayudas?

Tony esperó unos segundos y su bebé no pateó. Eso lo hizo sonreír. Saldrá igual de igualito que a Steve.

-ese es mi hijo- dijo Tony acomodando su espalda en el respaldo-o hija.

Cerró los ojos dejándose llevar por el cansancio que no parecía desaparecer de su cuerpo. Respiró hondo esperando callar por completo a ese alfa anticuado.

. . .

Natasha tomaba su batido energético mientras se paseaba por todo el gimnasio. Era el cambio de turno y ella y Steve tenían que rotar para poder ir a almorzar. Entonces observó a Steve, quien se encontraba en la caminadora. Se acercó a él y observó en la pantalla que iba a la máxima potencia de la máquina. Dio un sorbo y luego dijo:

-es hora de almorzar.

-en un minuto estoy listo- contestó Steve sin parar de correr.

-ok, te espero donde siempre.

En cuanto Nat salió de la sala, Steve paró la máquina y tomó la toalla que estaba a un lado. Suspiró hundiendo su rostro en ella, quedándose unos cuantos segundos así.

Luego de una ducha rápida, Steve divisó a la pelirroja sentada en la banca metálica. La mujer se encontraba comiendo un pollo con ensalada, el rubio en cambio llevaba unas papas con atún. Ninguno emitió palabra mientras comían. Los ojos verdes de la mujer miraban de reojo cada cierto tiempo al hombre. Aburrida del silencio preguntó:

-¿cómo va el embarazo? ¿Tony está bien?

-sí, dentro de todo lo que conlleva se encuentra bien- dijo Steve con una sonrisa.

-¿y los niños?

-los chicos están tomando muy bien el hecho de que tendrá un hermano más, sobre todo María. Está más que encantada.

-ya veo- dijo Natasha dejando los cubiertos a un lado. En eso observó detenidamente a Steve, quien tenía la mirada puesta en cualquier lugar pero no en ella. Se quedó en silencio, intentando hacer contacto visual con el rubio- ¿y tú? ¿Cómo estás?

-yo, bueno yo estoy estupendo. Igual que siempre.

-Steve- llamó la mujer. Steve maldijo mentalmente. Cuando la mujer ponía ese tono de voz era porque sabía que ocultaba algo. Lo peor es que tenía razón. De pronto, los penetrantes ojos verdes de ella lo hicieron sentir incómodo- ¿qué sucede? Sé que algo te inquieta. No tienes que decírmelo para que yo me tenga que dar cuenta.

-te odio- dijo Steve cubriendo su rostro con las manos - ¿por qué siempre tienes que adivinar lo que pasa?

-es porque no sabes ocultarlo bien. ¿Qué es lo que te inquieta Steve?

Con los ojos temerosos, cosa peculiar en un alfa, Steve la miró. Quería soltarlo, mantenerlo oculto lo estaba envenenando por dentro.

-creo que volveré a mi antiguo empleo- dijo Steve de una buena vez- ¡listo, lo dije! estarás contenta, ¿no?

La alfa se quedó impactada por unos cuantos minutos. Steve había explotado como si nada y eso que él era la persona más pacífica y controlada que había conocido. Entonces comprendió lo importante que era todo esto para el rubio.

-¿a tu antiguo trabajo? ¿Cómo corredor de bienes raíces?

-sí- dijo Steve de manera automática.

-pero Steve- dijo Natasha queriendo saber más sobre la nueva decisión que estaba tomando el alfa- si tú lo odias. Siempre lo has odiado. Nunca te ha gustado el ambiente de oficina ¿Por qué lo harías?

-es que me aburrió este empleo.

-por favor, Steve- regañó la pelirroja- tu amas ser entrenador. Estoy segura que hay otra razón.

Tras lo dicho, nuevamente el silencio albergó en el sitio. Natasha se hallaba de brazos cruzados esperando la explicación del rubio, mientras que este no hacía nada más que mirar la comida que tenía enfrente.

-tú sabes que Tony fue quien me motivó a seguir con este empleo. Siempre me ha gustado y él me insistió en que le diera una oportunidad. Créeme, me encanta hacer lo que hago, pero la cosa es distinta ahora.

Natasha se quedó concentrada en el monólogo del rubio. Entonces, Steve continúo:

-con tres hijos era más fácil llevar todo esto, pero con uno más las cosas se complican. No digo que me esté arrepintiendo del nuevo bebé. Lo amó pero con él este sueldo no bastara y lo que menos quiero es que nos falte nada. Mi deber como padre es ver que no haya necesidad en ninguno de mis hijos. En el otro empleo puedo ganar mucho más. Tengo que ver el bienestar de mi familia antes que mis deseos.

-¿estás seguro de ello?- preguntó la alfa.

-por mis hijos, estoy dispuesto a hacer lo que sea.

-¿se lo comentaste a Tony? porque dudo que esté de acuerdo con todo esto.

-no, eso es lo que más me aterra- dijo Steve bajando la mirada- pero yo sé que lo entenderá. Es lo mejor.

-entiendo- dijo Natasha sin querer preguntar más.

Las suaves y delicadas manos de Natasha tomaron sus puños ásperos. Steve la miró. La alfa tenía una mirada maternal, eso lo tranquilizó.

-sé que sientes que es tu deber- dijo la mujer suavemente- pero tienes que aprender que la responsabilidad es compartida, tienes que hablar con Tony y comentarle todas las inquietudes que tengas. Yo sé que el hombre es terco, pero te comprenderá y, al igual que yo, te apoyara en cada una de tus decisiones.

-no quiero que tenga más problemas- dijo Steve interrumpiendola- con el embarazo le basta y le sobra.

-pero aun así tienes que hacerlo - dijo la mujer enfatizando la idea- ¿tú crees que Tony se quedará de brazos cruzados viendo como tu cargas todo el peso?

Una risa escapó de los labios de Steve, entonces dijo:

-conociendo a mi esposo, me temo que no.

Natasha tenía razón, tenía que comentarle a Tony la decisión que estaba por tomar. Su opinión era crucial y si bien, el castaño probablemente se negaría ante la idea, tenía que entender que era lo mejor para todos. Eso y muchas más ideas cruzaban por la mente del alfa, quien trataba de velar por el bienestar de su familia.

. . .

Tomó un gran respiro y trató de que los puntos negros no lo distrajeran. Maldición, pensó Tony mientras tomaba un pañuelo para secar su frente sudorosa. Bendito momento que eligió su cuerpo para jugarle en contra. Trató de enfocar nuevamente la vista. Sin embargo, los puntos negros todavía persistían.

-Tony ya llegaron los clientes- dijo Pepper desde el otro lado de la puerta- ¿te queda mucho?

-enseguida voy- dijo Tony tratando de sonar sereno.

Se acercó al lavamanos y mojó su rostro. Hizo lo mismo con su cabello, peinándolo hacia atrás y dando unas profundas inhalaciones, salió el baño. En cuanto salió se topó con la nerviosa cara de Pepper, quien se paseaba a lo largo de todo el pasillo. Rhodes se encontraba en un rincón recibiendo al señor Pacal y su supuesto socio.

-Señor Stark- dijo el alfa con una sonrisa- que gusto es verlo.

Tony se mordió la lengua ante el cambio de humor de su cliente. ¿Acaso no recordaba que prácticamente lo había insultado en una videollamada?

-el mío también.

-él es mi socio, el señor Densel - dijo el hombre canoso presentando al otro alfa.

-es un gusto señor Stark- dijo el hombre extendiendo la mano para un apretón- mi amigo me ha contado maravillas de usted y de su equipo, espero no decepcionarme.

-pues claro que no lo hará- dijo Tony con una sonrisa un tanto desafiante -por favor caballeros, adentrémonos para comenzar.

. . .

En cuanto terminó la reunión, el socio de Pacal quedó maravillado con la presentación del omega. Tony tenía el buen don del habla y de esa manera atraía de manera casi inmediata a todos los clientes. Pepper lo miraba orgullosa, el más bajo había logrado poner en su lugar a ese engreído alfa.

-espero tener nuevas noticias de usted y su equipo, señor Stark- dijo el hombre despidiéndose de manera frenética con el omega- me mantendré en contacto con la señorita Potts y con Pacal.

El nombrado se incorporó en la despedida de su socio, entonces dijo:

-es increíble que un omega como usted pueda hacer este tipo de trabajo, y más estando preñado- dijo el alfa mirándolo con desdén.

-usted no está hablando con cualquier persona, señor - dijo Tony en susurros, los cuales fueron escuchados por el cliente.

-como sea- dijo el hombre poniéndose su sombrero para poder marcharse- espero tener un avance para la próxima semana. Manténgame al tanto, señorita Potts.

-por supuesto.

Los dos hombres se retiraron dejando al equipo a solas en la sala. Pepper quien cerró la puerta en cuanto los hombres se fueron, se apoyó en esta y suspiró cansada.

-por fin se fueron.

-muy bien Tones- dijo el alfa dándole unas palmaditas en la espalda- pusiste a esos alfas en su lugar.

-tenía que hacerlo- dijo Tony pasándose la mano por la frente- quería que se tragara sus palabras.

- y vaya que lo hiciste, Tony -dijo Pepper mirándolo con una tierna sonrisa.

Tony le correspondió la sonrisa. Sin embargo, los puntos negros nuevamente aparecieron manchando su vista. Pestaño varias veces para que estos desaparecieran, lo cual no funcionó. De pronto se sintió ahogado y con un exceso de calor.

-¿sucede algo Tony? -preguntó Pepper acercándose a él un poco preocupada.

-tranquila, querida- dijo Tony sin tomarle mucha importancia a esos síntomas- solo necesito un poco de agua.

El omega caminó, pero en el primer paso se tambaleó, preocupando a los presentes. Sintió de pronto como el bebé dentro de él pateaba con fuerza. El niño prácticamente no había dejado de hacerlo durante gran parte de la reunión.

-tranquilos, solo es un pequeño mareo. Ya me pondré mejor.

Sin embargo, sucedió todo lo contrario. El omega no alcanzó a dar ni un solo paso cuando de pronto se desvaneció. Rhodes quien se hallaba más cerca de él, tomó el peso muerto del omega. Pepper, quien miró en cámara lenta como Tony se desmayaba corrió rápidamente a Rhodes.

-¡Tony! -exclamó mientras pasaba una de sus manos por el rostro del castaño- por Dios, está ardiendo.

-hay que llevarlo rápido con Bruce- dijo Rhodes tomando al omega entre sus brazos- también hay que llamar a Steve para que esté al tanto.

La mujer asintió con el rostro y con sus manos temblorosas tomó su celular para marcar el número del alfa.

. . .

En cuanto recibieron la llamada, se dirigieron de manera veloz hacia la clínica. Steve, tomó el auto lo más rápido que pudo y condujo hacia el lugar. Mientras que Natasha estaba de copiloto. Les costó un poco ubicar a los alfas, los cuales se encontraban afuera de la sala. Pepper tenía las manos sobre la cabeza, mientras que Rhodes la abrazaba por la espalda.

-todo es mi culpa-escuchó decir a Pepper- Si tan solo hubiera estado más atenta.

-tranquila, debimos haber sido más atentos.

Ante la mirada preocupada de los alfas, Steve hizo su aparición junto Natasha. El hombre al igual que los otros dos, también se encontraba nervioso.

-¿qué fue lo que pasó?

-estábamos en la junta y él…

Los recién llegados intentaban analizar lo que la rubia trataba de contar. Sin embargo, era imposible, la mujer era un manojo de nervios. Natasha, de manera delicada, la tomó por los hombros y dijo:

-mejor vayamos a tomar un café, Virginia. Necesitas calmarte.

La pelirroja se llevó a la alfa, dejando a los dos hombres solos. Steve se cruzó de brazos, esperando que el moreno le contara con mayor detalle lo que había ocurrido.

-no nos dimos por aludidos- empezó a narrar Rhodes- hizo todo a la perfección, pero lucía bastante cansado. Nuestro cliente lo hizo pasar por un mal rato y bueno, creo que de cierta forma eso igual le afectó. En cuanto terminó todo, se desmayó.

-¿y ahora cómo está?-preguntó Steve.

-Bruce lo estabilizó, de hecho, está adentro por si quieres hablar con él.

El rubio se levantó, dispuesto a hablar con el doctor. Su mano tocó el pomo de la puerta cuando escucho la voz de su esposo. Exhaló sintiéndose aliviado, al menos logró cobrar el conocimiento.

-solo fue un simple desmayo- oyó a su esposo reclamándole a Bruce.

-Tony, este no es un embarazo normal como los otros.

-Estas exagerando.

-sabes que no lo hago.

Entremedio de la pequeña discusión, Steve apareció.

-Hola, Steve-dijo Tony intentando cambiar el tema de pronto- ¿cómo estás?

-¿qué era lo que decías Bruce? -preguntó Steve ignorando un poco al omega- ¿le sucede algo a Tony?

-estoy bien, Steve- dijo Tony moviendo las manos- vivito y coleando

-Tony, no -dijo Steve llamándole la atención.

Tony ante esto se amurró y se cruzó de brazos. Luego de dirigirle una mirada de reproche al omega, Steve miró a Bruce esperando respuestas. El beta suspiró y habló:

-este embarazo no es sencillo Steve. A diferencia de los demás, este es más conflictivo. No es de alto riesgo, pero podría serlo si Tony no se cuida como es debido.

Tony giró los ojos e ignoró al beta con la mirada. Preocupado, Steve preguntó:

-¿y qué podríamos hacer para evitarlo?

Bruce se mordió los labios y miró a Tony de reojo. Estaba más que seguro que al omega no le gustaría para nada lo que iba a decir a continuación:

-aconsejaría que Tony se tomara un permiso prenatal.

-¿¡QUÉ?!- espetó el omega. Steve solo bajó la cabeza- debes estar bromeando.

-si atentar contra tu salud es una broma, entonces no lo es- dijo Bruce completamente serio.

-pero Bruce- dijo el castaño intentando a hacer entrar en razón al beta- no puedes estar hablando en serio.

-Tony…-reprochó Steve.

-ustedes saben que no he tomado ningún prenatal para mis embarazos- debatió Tony- siempre he trabajado hasta el último dia antes del parto. Con este no debería ser la excepción.

-pero Tony, tienes que entender que este embarazo es distinto. Ya no tienes treinta años y aunque no lo quieras admitir tu cuerpo ya no está para tener más bebés. Ósea de que puedes hacerlo puedes, pero tendrás más desgaste.

-te cansas con mayor facilidad, amor- dijo Steve aportando a la conversación- al igual que yo, sé que te has dado cuenta pero no quieres admitirlo.

-debes cuidar tu salud, Tony. Este simple desmayo tal como lo nombraste, es uno de los síntomas de que lo verifican.

Bruce se dirigió a la puerta para dejar al matrimonio a solas. Steve lo agradeció un montón en cuanto el doctor cerró la puerta. Observó a Tony, quien todavía lucía ligeramente enojado. Se acercó lentamente y tomando la silla que se encontraba a una esquina, la acercó a la camilla. Tony miró a los ojos a Steve. Entonces dijo:

-no aceptaré este prenatal. No quiero.

-no se trata de lo que quieras o no, Tony-insistió el alfa de manera respetuosa. Pasó su mano para tomar la de su esposo - tú debes…

-no lo haré y es mi palabra final- dijo el castaño cortando el contacto entre ellos dos- y es mi última palabra. Quiero irme de aquí, ya. Tú sabes cuánto odio los hospitales.

Steve frunció el ceño. Cansado de la actitud infantil de su esposo, se levantó del asiento y se digirió a la salida del cuarto. Lo que menos quería era discutir con él en ese momento y, aunque el omega no lo admitiera, este se encontraba delicado. Por otro lado, Tony podía sentir cuán enojado se encontraba su alfa, pero no le importaba. No podía dejar de trabajar. Menos ahora. Tenía que demostrarle a ese alfa de pacotilla que Tony Stark podía hacer cualquier tipo de cosa. Independiente si estaba gestando o no.

Tony se tomó la barbilla pensando en los reproches e insistencias de su esposo. Tenía que buscar una manera de convencer a Steve.

. . .

Lo mejor que podía hacer para bajar su enojo era caminar. Mientras lo hizo se encontró con todos los alfas hablando con su esposo. Y a ellos había que sumarle a Peter, cuyos ojos brillaban de preocupación.

-papá- dijo el castaño en cuanto vio a su padre acercarse. Los alfas que lo acompañaban elevaron la vista- ¿cómo está papá?

-¿qué haces aquí, Peter?

-es mi culpa, Steve- dijo Pepper señalando el celular del omega- Peter llamó a Tony, lo siento mucho. Intente no decírselo, pero me descubrió fácilmente.

-¿se encuentra bien? ¿el bebé está bien?

-si- dijo Steve- la mala hierba nunca muere. Puedes estar tranquilo.

-qué alivio-agregó Natasha- ¿qué fue lo que le ocurrió, Bruce?

-básicamente tuvo una subida en la presión. No fue nada grave. De seguro fue algo que lo irritó durante el dia.

-María me comentó algo después de la escuela- dijo Peter frunciendo levemente el ceño- me dijo que mientras ayudaba a Papá a vestirse, vio como este se sujetaba la cabeza. Dijo que cerró los ojos y que respiró lentamente con la boca.

-¿cómo? ¿Se fue al trabajo sintiéndose mal?- preguntó Steve con el ceño fruncido -¿y por qué María no dijo nada?

-no lo sé, Pops- justificó Peter- ella es muy distraída, tal vez por eso no lo mencionó.

Steve apretó la mandíbula. ¿Cómo fue que no se dio cuenta? Si tan solo lo hubiera hecho no lo habría dejado salir de la casa. Además, ¿cómo el omega podía ser tan despreocupado?

-Steve, cálmate- dijo Natasha llamándole la atención- ¿que precaución hay que tomar con Tony, Bruce? ¿Algún medicamento?

-principalmente no tiene que estar bajo presión, eso puede alterarlo.

-puede que nosotros tengamos la culpa- susurró Pepper.

Tanto Steve, Peter, Natasha y Bruce se giraron ante el par de alfas. La rubia los miró y suspiró.

-digamos que tuvimos un pequeño incidente en la oficina. Lo que pasó fue…

A lo largo de media hora, Pepper contó con lujo y detalle lo que había pasado con el cliente al cual trabajaban. A medida que transcurría el relato, Steve se sentía una mezcla de sentimientos. Se sentía enfadado, porque, Tony había que tenido que soportar a un alfa retrógrado, el cual lo juzgo sin siquiera conocerlo completamente. Y más encima en su estado. ¿Cómo se atrevía? ¿No tenía un mínimo de respeto? Por otro lado, sentía impotencia, ya que, no estuvo ahí para defender a su omega. Como le hubiese gustado haber estado ahí, le hubiera dejado en claro quién era su esposo, y que con él nadie se metía. Sin embargo, sentía satisfecho y orgulloso al saber que había puesto a ese alfa en su lugar, con o sin él, su esposo sabía defenderse a la perfección.

-ahora entiendo todo. Que hombre más desagradable-dijo Natasha.

-pobre papá- dijo Peter apesadumbrado- supongo que después de esto no seguirán trabajando para él ¿no?

-tú papá no cree lo mismo, Pet -dijo Rhodes- es más, lo ve como un desafío.

-pero papá no está para pasar estas molestias.

-opino lo mismo- dijo Pepper apenada- no quiero que Tony se sobreesfuerce de más y menos ahora.

- ustedes saben cuál es mi postura como médico- dijo Bruce acaparando la atención de todos- Tony, no puede pasar por malos momentos, eso podría desencadenar un parto prematuro. Es por eso que insisto en que tome el prenatal.

-¿y tú esperas que Tony obedezca?- pregunto Natasha.

-no, pero es lo mejor para él y el bebé. Ambos tienen que estar en un ambiente grato y libre de estrés. Sé que será difícil para él, pero debe hacerlo.

-no te preocupes- dijo Steve seriamente- haré que Tony tome ese prenatal, quiera o no.

Peter tragó en seco ante el tono de voz que había empleado su pops. Sabía que cuando Steve se propone algo podría lograr lo que sea. Sin embargo, estaban hablando nada más ni nada menos que de su papá, él ser más terco que existía en la faz de la tierra. Y más si se trataba de su trabajo. Sin embargo, debía entender que su salud, y no solo la de él, sino que también la de su hermano estaban en juego. Por un momento, sintió empatía por su padre, le costaría un montón llegar a un consenso con Tony. Solo esperaba que nada malo saliera de esto.

. . .

En cuanto pisó la alfombra de su casa, respiró el agradable aroma impregnado en la vivienda.

-hogar dulce hogar- dijo Tony regodeándose del cálido espacio- no hay nada mejor que esto.

-cualquier lugar en comparación al hospital es el mejor lugar del mundo, papá- dijo Peter sacándose la bufanda.

Las fuertes pisadas provenientes de las escaleras recibieron a los recién llegados. María se abalanzó contenta hacia Tony, rodeándolo con un vigoroso abrazo.

-bienvenidos, ¿cómo estas, papá?

-como siempre, mi vida- dijo el omega besando la blanca frente de la infante- ¿dónde está Harley?

-está en su habitación. Dijo que tenía una tarea que hacer. Estuve muy aburrida durante la tarde, ¿podemos jugar los dos papi?

-pues claro que…

-María, ¿por qué mejor no vemos películas en el sofa?- interrumpió Peter tratando de tentarla con la idea -podemos ver la película de Aladdin.

-¡si!- respondió entusiasmada- podríamos verla con papá.

-cariño- dijo Steve hablando de manera insistente- tu papá tuvo un día muy largo. Lo mejor es dejarlo descansar.

Por el tono de voz con el que le hablaba su papá Steve, María no siguió insistiendo. Peter agradeció que su hermana se dejara convencer por el cansancio de Tony, porque eso era una mera excusa. Lo que realmente quería hacer Steve era tener una conversación a solas con el omega.

-está bien -dijo la niña con una triste sonrisa- podríamos comer palomitas.

-¿qué tal si vamos a comprarla al supermercado? también podríamos llevar a Harley.

En esto, el tercer hermano se hizo presente poniéndose una sudadera. Peter sonrió a lo ancho, podría sacar a todos sus hermanos menores de la casa.

-llegó por quien lloraban- dijo Harley haciendo su aparición- podríamos comprar unos refrescos para acompañar las palomitas.

-lo veremos en el camino- dijo Peter arrastrando cautelosamente a sus hermanos.

-descansa, papi- dijo María cerrando la puerta.

En cuanto se fueron los niños, la casa quedó bastante silenciosa. Bastante para el desagrado de Tony. Lo cual hacía que el enojo de su esposo se sintiera tan perceptible en el aire. Intentando ignorar su presencia, el omega se dirigió rumbo a las escaleras. Sin embargo, con eso no se logró librar del rubio, es más este lo siguió hasta su habitación. En cuanto entraron, Tony se sentó en la cama y rápidamente se quitó los zapatos, los pies le dolían a horrores y rogaban por ser liberados. Detrás del omega a apareció Steve, quien cerró la puerta apoyando su espalda en esta. Se quedaron bastantes minutos en silencio. El omega hacía lo imposible para que la presencia de su alfa no lo perturbara, pero era imposible. Su aura era bastante penetrante.

Cansado de la incómoda situación dijo:

-sé que estás enojado, pero debes entender que Bruce exagera.

-¿exagera? -preguntó Steve - ¿acaso tratar tu salud es exagerado?

-no empieces tú también, Steve- reclamó Tony sintiéndose cansado de la actitud de su esposo.

-¿quieres que no empiece? oh pues es algo que si haré- dijo Steve soltando una carpeta sobre la cama matrimonial.

Tony que se quedó mirando la blanca carpeta, de la cual sobresalían unos cuantos papeles.

-¿qué es esto?

-son exámenes que te hizo Bruce mientras dormías- dijo Steve seriamente- si quieres revísalos para que creas que no te estoy mintiendo. En ellos dicen que tus niveles de azúcar están elevados, Bruce piensa que estas muy propenso a tener diabetes gestacional.

Sin creer que Steve mintiera, Tony revisó los papeles con indecisión. Los releyó y en efecto, el alfa tenía razón. Maldición, pensó para sus adentros. ¿Por qué Bruce no lo mantuvo al tanto?

-yo sé lo que estás pensando- dijo Tony de pronto- pero créeme que esto no es suficiente para tomar ese prenatal. Steve, créeme, me siento bien.

-¿así? pues dime, ¿cuándo me comentarías sobre lo que Bruce vio en la ecografía de hoy?

Tony se quedó helado, se le había escapado ese pequeño detallito. Ahora sí que Steve lo sermonearía.

-¿cuándo me ibas a comentar sobre tu placenta previa? ¿Cuándo el bebé naciera?

-Steve, no es tan grave...

-¿Cómo que no es grave?- sentenció Steve- Bruce me comentó las complicaciones que puede implicar esto. Con esto puede adelantarse el parto. ¿No pensaste en ello? Tienes que tomar ese prenatal.

-no, Steve. Es que tú no lo entiendes- dijo Tony intentando hacer entrar en razón a su esposo- no puedo irme dejando las cosas como están. Mira, tenemos un cliente que…

-Pepper me mantuvo al tanto de ese tal Pacal. No sabes cuánto lo deteste cuando me contó lo que pasó en la oficina.

-es por lo mismo que no puedo dejar mi trabajo en el aire- concluyó Tony- quiero demostrarle de que está completamente equivocado respecto a mí.

-Tony, no necesitas demostrarle nada a nadie. Mucho menos a ese alfa de mierda, no te rebajes ante él. Me has demostrado ante mí, tus amigos y tus hijos que eres un hombre excelente, enfocado, inteligente. Podría estar toda la tarde diciéndote todas tus virtudes y lo maravilloso que eres. Sin embargo, ¿no te importa? ¿No te basta solo con eso?

Tony bajó la mirada mordiéndose la lengua. Entonces dijo:

-no, no me basta.

Steve frunció el ceño y frotó su dedo índice en su nariz. Realmente no entendía a su omega. Cómo podía ser tan, pero tan….

-¿cómo puedes ser tan egoísta? -preguntó Steve secamente.

Confundido, Tony entrecerró los ojos exigiendo una explicación.

-¿perdón?

-no entiendo cómo puedes ser tan egoísta. ¿Puedes dejar de pensar solo en ti o en el trabajo?

-Steve, mi trabajo es…

-yo sé- interrumpió Steve iracundo- desde que he estado contigo he sabido que tu trabajo es preciado, y lo entiendo. Lo entiendo a la perfección. Yo te he visto progresar en ello. Te he visto prepararte noche tras noche desde que tenías 24 años. No me digas por favor que no lo sé, porque me sentiré ofendido.

Tony se quedó callado escuchando como Steve parecía vomitar palabras con disgusto. Hace bastante tiempo que no lo veía de esa manera. Se veía dolido, enojado y frustrado. Internamente deseaba arrepentirse y darle toda la razón a su esposo, dejarse llevar por sus brazos protectores. Sin embargo, su orgullo era más fuerte.

-pero sigo sin entender cómo puedes privilegiar esto antes que a ti mismo. Sé que es contradictorio, porque el trabajo es parte de ti pero eso te consume. Te desgasta. Y ahora no solo debes velar por tu propia salud, sino también en la de nuestro hijo. ¿Acaso no has pensando en las consecuencias que podrían ocasionar esto? ¿Te imaginas que llega un momento en que colapsas y Dios no lo quiera pero te pierdo a ti o al bebé?

Las palabras se desvanecieron de su boca al escuchar eso. No, eso ya era muy extremo.

-Steve, eso no va…

-¿no va a pasar?-preguntó Steve tomando las manos de su esposo -¿estás seguro?

Los ojos de Tony descendieron, perdiendo por completo la visión de los destellantes ojos azules de su marido. Su silencio fue bastante concluyente para el rubio. El alfa, soltó las morenas manos de Tony. Se quedó reflexionando unos segundos, que para Tony fueron eternos.

-hay veces que tenemos que sacrificar las cosas que nos motivan por las cosas que más amamos

Steve miró la fotografía que se hallaba en su encimera. En ella se encontraban la familia completa. Era algo desordenada pero la felicidad se hallaba impresa en ese trozo de papel. Sonriendo tristemente, se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta de la habitación. Tony tembló de miedo al pensar en que Steve lo dejara solo en la habitación.

-tú sabes de lo que yo soy capaz de hacer por amor a ustedes- dijo el hombre dándole la espalda. Luego, se volteo para encontrarse con su esposo, quien lo miraba expectante- pero, yo no sé qué tanto eres capaz de dar tú. ¿Es más importante tu trabajo que nosotros?

La pregunta quedó grabada en la mente del omega. Una pregunta que era fácil para responder pero que a veces se dejaba influenciar para después responder algo completamente distinto. Steve se retiró de la habitación ante los ojos del omega, dejándolo solo a él con sus pensamientos.


¡Hola a todos!

Primero me quiero disculpar por no actualizar antes, no he tenido tiempo para hacerlo pero ahora les traje la continuación.

Tenemos nuevamente tensión, no es tanta pero sirve para mantenerlos entretenidos.

Ojala les guste el capítulo, y haciendo bien los cálculos, deberían quedar al menos tres capítulos para que esta pequeña idea llegue a su fin. Cada vez queda poquito.

Muchas gracias por leer, y ustedes saben que los comentarios siempre son bienvenidos.

¡Nos leemos!