Puede que no se lo hayan dicho textualmente, pero ellos notaban en el cambio en la atmósfera del hogar. Desde que habían vuelto de comprar las cosas necesarias para ver la película, solo escuchaban a su padre Steve iracundo. Peter, quien trató de distraerlos, cerró la puerta de la sala y puso la película lo mas rápido que pudo y a todo volumen. Sin embargo, ante esto, los niños se dieron cuenta de que algo sucedía entre sus padres. Al otro día, todos se levantaron tarde porque era sábado y encontraron a Steve sentado tomando un vaso de leche. Les preparó el desayuno, pero cuando preguntaron por Tony él solo frunció el ceño y respondió que estaba bien. El omega no bajó en todo el día.
Al día siguiente, todos los integrantes de la familia se encontraba almorzando. Hablaban como si nada hubiese pasado. Tony lucía igual de alegre y carismático como siempre. Sin embargo, la relación de los adultos se veía distante. La pequeña María se preguntaba por qué el castaño no miraba a los ojos a Steve cuando este le hablaba. O por qué Steve solo respondía con monosílabos cuando este le preguntaba algo. Los hijos mayores deseaban poder ayudar para que la relación entre sus padres mejorara, pero ellos no podían hacer nada contra ello. La relación de esposos les concierne únicamente a ellos. Y como buenos hijos, no debían intervenir. Cuando el almuerzo finalizó, Steve salió de la casa. Tony se le quedó mirando desde el marco de la cocina. Por un momento sintió miedo. El alfa salió sin dar ninguna explicación a nadie. Ni siquiera hacia dónde iba o con quien saldría. Aún así, con lo enojado que estaba, Tony no tenía fuerzas para reclamarle. Pero eso no le quitaba el miedo. De hecho, pensó en la pequeña posibilidad de que al rubio jamás volviera a pisar la casa. Negó con la cabeza al pensar esta estupidez, no podía ser tan derrotista. Además, él conocía a su esposo. Él jamás sería capaz de hacer algo como eso.
Los ojos grandes de María observaban como el omega tenía la mirada perdida hacia el marco de la puerta principal de la casa.
-¿por qué están tan enojados pops y papá?-preguntó la pequeña- ¿será por que no me terminé todo el almuerzo?
-dudo que sea eso-dijo Harley. Luego miró a Peter buscando respuestas- ¿tú sabes algo?
-ese tema a mi no me concierne, y a ustedes tampoco- dijo el mayor susurrando- pero básicamente esto se trata de una pelea de egos.
-algo me dice que es papá el que tiene la culpa- dijo Harley mirando al castaño de reojo- siempre es muy llevado a sus ideas.
Peter también estuvo de acuerdo con él.
. . .
Tomó el bolígrafo que se encontraba sobre la mesa. Leyó como tres veces el contrato, verificando que todo se encontrara en orden. Los ojos castaños lo miraban con un poco de lastima. Entonces dijo:
-Punk ¿estás seguro de lo que vas a hacer?
Steve elevó los ojos mirando a su amigo de infancia. El alfa lo conocía a la perfección y sabía que a él no le gustaba este ambiente. Sin embargo, como había dicho antes, él era capaz de cruzar el mismísimo infierno por el bien de su familia. Y con esa idea en mente firmó.
-estoy muy seguro.
-cuando me dijiste que querías volver, pensé que se trataba de una broma. Pero ahora que te veo aquí, ya no tengo porque dudar.
Steve solo atinó a sonreír levemente. En eso, James rodeó sus hombros con uno de sus brazos y lo acompañó hacia donde sería su nueva oficina. Desde mañana empezaría a trabajar en el lugar, así que era bueno conocerlo un poco.
. . .
Para cuando llegó el lunes, todo fue normal para la familia Rogers-Stark. Steve había decidido esperar un poco para contarle a Tony la nueva decisión que había tomado respecto a su nuevo empleo, así que por ahora, cuando se iba de la casa para ir a trabajar, se vestía con la misma ropa que solía usar para ir al gimnasio. Ninguno de los integrantes de la familia pareció notar el cambio. Sin embargo, cuando Tony llegaba de su trabajo y no veía en la casa a su esposo le entraban muchas dudas. Por lo general, era Steve quien llegaba primero y realizaba la cena. Sin embargo, la cosa ahora era distinta. Steve llegaba mucho más tarde que él y la cena la dejaba lista el día anterior.
¿se estará viendo a escondidas con otra persona? ¿lo estaría engañando? ¿Tal vez se cansó de él y el embarazo y por eso decidió engañarlo con otra persona mejor que él?
Preguntas como aquellas eran las que venían y salían de la cabeza del omega. Sin embargo, tenía que pensar con la cabeza fría. Steve nunca sería capaz de hacer algo así. Su moral no se lo permitía y además le había demostrado de mil maneras que él era la única persona a la que podría amar en la faz de la tierra.
Sin embargo, aún sospechaba, su relación no había mejorado del todo. Todavía seguían sin dirigirse la palabra. Hablaban cuando estaban en presencia de los niños, pero cuando estaban solos estaban más callados que un par de gárgolas. De hecho, después de la noche de la disputa Steve comenzó a dormir en la habitación de huéspedes y gracias a Dios, ninguno de los niños se había dado cuenta, ya que, quien sabe que pensarían de su matrimonio.
Debía admitir que extrañaba a su marido. Extrañaba sus caricias, sus abrazos, los cursis besos de buenas noches y buenos días. También extrañaba lo atento que era con él. Bueno, no era como si el alfa se hubiera olvidado de su existencia. De hecho, todavía lo ayudaba a levantarse de la cama o para salir de la tina. Las atenciones nunca habían faltado. Sin embargo, ahora se sentía distinto. No habían dulces palabras por parte del rubio, ni tampoco muestras de afecto. Y eso lo entristecía. Y lo peor de todo es que siempre a las doce de la noche, Steve le leía un cuento a su hijo no nato y le regalaba caricias que lo ayudaban a dormir. Sin embargo, ahora que dormía en la habitación de huéspedes, ya no había noche de cuentos y por ende, el bebé dentro suyo no hacía más que moverse buscando la atención de su padre, la cual tristemente no llegaba. Eso no lo ayudaba a dormir en lo absoluto.
Cuando el alfa llegó sus labios dibujaron una sonrisa al ser recibido por María, quien corrió hasta él y le llenó de besos su rostro.
-¿por qué llegas tarde papi?-preguntó inocentemente.
Tony, quien se encontraba en la cocina escuchaba perfectamente la conversación de su hija con su padre.
-papá ha tenido mucho trabajo, princesa.
-¿mucho trabajo, eh? - susurró Tony mientras picaba una manzana haciéndola prácticamente puré-de seguro tendrás mucho trabajo con esas mujeres Fitness de ese estúpido gimnasio.
La semana transcurrió así. Y el ambiente entre los esposos no parecía cambiar. Tony ya se había acostumbrado a que su esposo llegara más tarde que él y también a la soledad de su habitación durante las noches.
Para regañadientes de Steve, Tony siguió con su vida laboral. El alfa todavía no perdonaba el que su omega no pidiera el permiso de maternidad. Y el hecho de que siguiera asistiendo a su trabajo lo molestaba un montón. Debía admitir que extrañaba la presencia de su esposo y más en su estado. El embarazo lo volvía más vulnerable y sensible lo cual hacía que estuviera todo el tiempo con ganas de estar a su lado para protegerlo y mimarlo. Por otro lado, su vida laboral había tomado un giro drástico. Bucky se había encargado de asesorarlo y guiarlo durante esta primera semana. Apenas llegó se sintió bien recibido por sus sus compañeros de antaño. Sam no fue la excepción, después de todo su amigo había vuelto al rubro. También estaba Sharon, quien lo recibió con su carismática personalidad. Si bien, su trabajo como corredor de bienes raíces no era su vocación, tenía una agradable ambiente, y eso ayudaba mucho.
. . .
La noche cayó y Steve se encargaba de desearle buenas noches a cada uno de sus hijos. Para cuando ya se iba a retirar hacia la habitación en la cual había estado durmiendo los últimos días, sintió una presencia detrás de su espalda. Se giró para encontrarse con su esposo, quien se encontraba de brazos cruzados, apoyado sobre el marco de la puerta.
-¿cuando acabaremos con esta pelea absurda? -preguntó Tony.
Imitando su pose, Steve se apoyó en la pared del pasillo y lo miró seriamente.
-¿quien te dijo que estamos peleados?-preguntó el rubio- nuestra relación está normal.
Tony frunció el ceño sintiendo sus venas arder ante la falta de interés por parte del alfa. Internamente, este sonreía al ver como su esposo se ponía rojo.
-¿acaso esto es normal? -preguntó Tony molesto- ¡ni siquiera duermes en nuestra cama!
-debo recordarte que fuiste tú quien decidió dormir solo.
-si pero eso fue la primera noche. Además estaba enojado.
Steve observó la frustración en el rostro de su marido. Cuantas ganas le dieron de olvidar esta pelea y encerrar en sus brazos a Tony. Cuidarlo y darle todas las atenciones que merecía.
-yo te extraño -dijo el omega ganándose el asombro de su alfa- extraño estar a tu lado e impregnarme de tu aroma. Extraño mucho tu cercanía y calor.
Debía admitir que cuando escuchó esas palabras se sintió muy halagado. Tony siempre era una persona muy fría al momento de expresar sus sentimientos.
-¿podemos simplemente olvidar esta absurda pelea y hacer como si nada hubiera pasado? -preguntó Tony mirando el suelo.
-no- dijo Steve secamente, eso hizo que el omega lo mirara sorprendido- no puedo.
Y sin más, el alfa abrió la puerta de la habitación de huéspedes y se adentro a ella. Tony miró estupefacto toda la escena. Por un momento pensó, que con esta declaración de anhelo por fin podría hacer las paces con su marido. Sin embargo, vio cuán equivocado estaba. No, definitivamente esto no se iba a quedar así. Ahora no moverá ni un solo dedo para que la relación entre ambos mejorará. Si Steve quería que estuvieran a mano, entonces él tendría que ganárselo. Él ya no haría nada.
. . .
Dentro de las dos últimas semanas, la relación de esposos no parecía tener mejora. Si bien, ambos se extrañaban, ninguno quería dar su brazo a torcer. Sin embargo, Steve tenía razones más sólidas. Todavía seguía sentido con su esposo. Y por mas que lo amara, no le gustaba que se saliera con las suyas anteponiendo su trabajo antes que su salud y la del bebé. Por otro lado, no tenía ideas de cómo convencer a su esposo. El hombre era un hueso difícil de roer.
Al igual que su relación con Steve, las cosas por su cuenta no parecían mejorar. Especialmente la mañana del día miércoles y específicamente en el baño de su habitación.
-mierda- dijo Tony mientras observaba con pánico el inodoro.
A lo largo de su vida, nunca le había tenido fobia a la sangre. Sin embargo, en cuanto la vio luego de ir al baño, el miedo comenzó a instalarse en su pecho. Se fue al lavamanos a refrescar un poco su rostro y su mente. Tenía que estar sereno, o eso intentaba autoconvencerse, pero aún así las manos no dejaban de tiritar.
-¡Tony!- escuchó a Steve desde el segundo piso- el desayuno está listo. ¡baja o se te hará tarde!
Se enjuagó por segunda vez y bajó al comedor. En cuanto se sentó en la mesa junto a sus hijos, estos se le quedaron mirando raro. Especialmente Peter, quien endureció la mirada.
-papá, ¿te sientes bien?
Steve quien se encontraba preparando unos huevos, se volteo a mirar a su esposo. Y al igual que sus hijos, también se preocupó.
-yo estoy bien -dijo Tony atragantándose con un pedazo de pan con huevo.
-es que te ves un poco pálido y ojeroso.
-no tuve buena noche, eso es todo- dijo Tony intentando evitar el tema- será mejor que coman o el bus se irá sin ustedes.
No convencidos del todo, los hijos terminaron el desayuno y se despidieron para ir a la escuela. Una vez de que Steve los acompañó a la salida. Vio a Tony acercarse por el vestíbulo. Al ver su lento caminar, lo detuvo suavemente tomando uno de sus hombros.
-Tony, ¿de verdad te encuentras bien?
Escuchando la preocupada voz del alfa, Tony se enterneció. Hace tiempo que no escuchaba la voz de su alfa en ese tono. Sin embargo, no quería preocuparlo aún más. Así que evitó el tema a toda costa.
-estoy bien - dijo Tony intentando de convencer al rubio- de verdad, es solo que no dormí bien anoche. Se me pasará durante el día.
-¿estás seguro?-insistió Steve.
-seguro- dijo Tony con una media sonrisa- ahora si me permites me iré al trabajo.
Le dio la espalda a su esposo y se dirigió hacia el auto. Era increíble cómo podía sentir la mirada penetrante de su marido a sus espaldas. Incluso podía sentir su miedo. De pronto, sintió una pequeña punzada en una esquina de su vientre. El leve dolor le sacó un quejido de su boca. Cambiando sus prioridades de lugar, tal vez una corta visita a Bruce lo ayudaría un poco.
. . .
Sintiendo el frío contacto del plástico, Tony se acomodaba en la camilla para que Bruce comenzará con el ultrasonido. Bruce, quien lo encontró un tanto nervioso en cuanto llegó, escuchó con lujo y detalle lo que le había pasado al omega esta mañana. Se veía acongojado.
-¿ves algo anormal? ¿el bebé está bien?
-por lo que puedo ver todo está normal- dijo el hombre señalando lo que se mostraba en la pantalla- tu hijo está creciendo sano.
-pero ¿y el sangrado?
- Tu placenta y tu pared uterina se separaron levemente. De seguro, hiciste un sobre esfuerzo que generó todo esto. Así que es normal el sangrado. Sin embargo, tienes que evitar que vuelva a repetirse. Dime, ¿has sentido sensible el vientre?
-solamente cuando patea fuerte- dijo Tony mirando su redonda barriga. Tomó un poco de papel para quitarle el gel en exceso.
-me sorprende el que Steve no se encuentre contigo- dijo Bruce retirándose los lentes- ¿acaso se lo ocultaste?
-no quería preocuparlo mas. Digamos que no hemos estado bien últimamente.
-independiente de eso debes mantenerlo informado- dijo Bruce siendo enfático- agradece que pudiste venir esta vez por tu cuenta, pero dime ¿qué hubiese pasado si no te pudieras ni mover del dolor? ¿te habrías quedado callado?
-por favor, Bruce. Pareces mi mamá.
-pero tengo razón ¿no?- dijo Bruce entregándole una receta- estas son vitaminas que quiero que comiences a tomar.
-gracias, Doc- dijo Tony tomando el pequeño papel.
-por cierto, ¿has pensado en el permiso de maternidad?
Tony no respondió la pregunta, es mas desvió la mirada hacia la ventana y se levantó de la camilla. Bruce suspiro ante lo terco de su amigo y lo ayudó. Cuando ya estaba listo para irse, el castaño dijo:
-gracias, Bruce- comentó sinceramente el castaño- Independiente de lo que yo piense, tú siempre estas para mi.
-bueno, es el deber de un amigo ¿no?- dijo Bruce abrazando al omega, quien correspondió el abrazo un poco anonadado, ya que, el beta no era mucho de demostraciones afectuosas- solo prométeme que lo pensaras ¿si?
Tony no dijo nada y se recargó en los brazos del doctor. Sintiéndose protegido ante los brazos que lo sostenían, recibiendo el cariño que hace semanas no había tenido por parte de su esposo. No fue lo mismo, pero lo ayudaba a no sentirse tan débil.
Cuando salió de la consulta, se sintió un poco más relajado. Él y su bebé parecían estar bien y eso lo llenaba de alivio. Debía ser más cuidadoso de ahora en adelante. Estaba saliendo de la clínica cuando se encontró frente a él una silueta que conocía a la perfección. Los ojos verdes lo miraban seriamente. Lo esperaba apoyada en su auto. Suspiró resignado y se subió al vehículo con esa persona. Definitivamente, hoy no sería un buen día.
. . .
Sam observaba incrédulo al alfa, quien le contaba los últimos hechos de su matrimonio. Steve se sonrojó de vergüenza al sentirse intimidado por el par de miradas. Por otro lado, Bucky no hacia mas que mirar con reprimenda a su amigo de la infancia.
-a ver, a ver- dijo Sam poniéndose serio- ¿me estás diciendo que te cambiaste de trabajo y no le dijiste a tu esposo?
-así es, Sam- dijo Bucky dándole un sorbo a su cerveza.
-¿tú? ¿a tu esposo, Tony Stark? -preguntó nuevamente- ¿al mismo que avisabas si ibas a alguna fiesta? ¿o que lo llamabas cuando llegarias tarde por salir con nosotros? ¿a ese mismo Tony Stark?
-deja de criticarlo, Sam
-es que todavía no puedo creerlo. ¿cómo pudiste ocultarle algo así a tu esposo? ¿es que acaso no sospechó?
-notó que ahora llego tarde a casa, pero a parte de eso no ha dicho nada.
- ¿y cuándo piensas decírselo? -preguntó Bucky
-todavía no lo sé.
-pues debes hacerlo pronto- dijo Sam mientras sacaba un encendedor para fumar uno de sus cigarrillos- las mentiras no duran mucho, y menos con tu esposo.
-Lo sé- dijo el rubio mientras miraba la terraza en la que se encontraban los tres- bueno, ya es hora que me marche. Tengo trabajo que hacer.
-nos vemos, grandulón- dijo Sam mientras observaba al rubio desaparecer por las escaleras- si fuera él tendría miedo.
-yo también.
Mientras los alfas comentaban por lo que sería la vida de su amigo, Steve no dejaba de reproducir una y otra vez las palabras que le dijeron. Estaba seguro que cuando Tony se enterara, pegaría un grito al cielo. Lo más probable es que se enojara con él. En parte porque se había cambiado de trabajo sin su consentimiento y también porque se lo estuvo ocultando por mucho tiempo.
. . .
-¿hacia donde me secuestras, Natasha?- preguntó el omega mirando el espejo retrovisor.
-¿secuestrar?- preguntó la mujer mientras conducía -yo no te estoy secuestrando.
-prácticamente me quitaste las llaves de mi auto y ahora mismo lo estás conduciendo llevándome a mi de copiloto- dijo mirando a la mujer por debajo de sus lentes -y si eso le agregamos a que desconozco la ubicación a hacia dónde me llevas. Por cierto, ¿cómo supiste que estaba aquí?
-Bruce siempre me mantiene al tanto de todo- dijo la mujer sin despegar la mirada del camino- ¿cómo te sientes?
-bien -comentó el omega cansado- pareciera que todos se pusieron en campaña para preocuparse de mi.
-pues tenemos que hacerlo, no es como si confiemos mucho en ti.
-gracias- contestó el hombre con sarcasmo- por cierto, ¿a dónde me sacas a pasear?
-será una sorpresa- dijo la mujer mientras doblaba en la esquina.
La pelirroja siguió conduciendo mientras que Tony no hacía más que preguntar cuanto faltaba como un niño pequeño. Lo bueno, es que Natasha tenía una gran paciencia al igual que Pepper, así que solo se limitó a ignorar al castaño o responder una que otra vez con un ya casi. De pronto, la alfa detuvo el auto.
-¿ya llegamos?
-así es- respondió la mujer mirando hacia el paisaje-y llegamos justo a tiempo.
-¿y no vamos a salir? -preguntó el omega al ver como la pelirroja se acomodaba en el asiento del conductor.
-no será necesario. Con mirar bastará.
-¿qué es lo que quieres que mi...
Entonces, Natasha se mordió los labios. Tenia mas que claro que no debía meterse en las relaciones ajenas, pero con Steve las cosas eran distintas. Lo lamentaba, si. Pero era necesario darle un pequeño empujón al rubio para que hablara de una vez, ya que, si fuera por él, el bebé cumpliria cinco años y Steve estaria todavia intentando decirle a Tony sobre su secreto.
Por otro lado, Tony miraba sin entender lo que estaba pasando. Había alguien muy pero muy parecido a su esposo saliendo de una casa con una pareja. Cerró un poco los ojos para concentrar su punto de visión. En efecto, era su Steve, pero se veía muy distinto a lo que acostumbraba ver. De hecho, hace bastante tiempo que no lo veía con terno y corbata. ¿qué hacía él hablándole a una pareja con una sonrisa de comercial de pasta de dientes?
-yo...no entiendo-dijo el omega sin parar de ver a su esposo.
Natasha miró al omega de reojo. Estaba más que segura que el omega sabía la respuesta, pero no entendía el porque el alfa estaba haciendo todo esto. Inhaló profundamente y le dijo:
-creo que es mejor que te lo cuente él. Solo te pido que veas mas allá de tu orgullo, y que veas de lo que es capaz de hacer tu esposo por ti y por tus hijos.
Tony se quedó boquiabierto con las palabras de la alfa. Y concentró nuevamente su mirada en su marido.
. . .
Ya había anochecido, y Steve todavía seguía mostrandole casas a la pareja de recién casados. Eran jóvenes y estaban buscando un nuevo hogar donde vivir. El alfa sonrió con nostalgia, ya que, la pareja le recordó a él y a Tony cuando comenzaron con la búsqueda de un hogar.
-definitivamente es esta- dijo la beta mirando la casa blanca que se mostraba ante ellos- esta me gusta mucho.
-a mi también me gusta. Especialmente por la cocina y el baño.
-y esta a un buen precio- agregó Steve.
-pues nos quedamos con ella- dijo la mujer entusiasmada- lamentamos mucho la indecisión.
-si, nos ha costaba encontrar la casa correcta.
-no se preocupen. Es mi deber el que ustedes queden satisfechos-comentó Steve.
-¿podemos firmar mañana los papeles ante notario? -preguntó el beta- creo que es muy tarde para hacerlo ahora mismo.
-es cierto, además tenemos un compromiso pendiente.
-entonces mañana será- dijo el alfa con una sonrisa- los estaré esperando en mi oficina.
-muchísimas gracias- dijo el beta- de verdad, agradecemos el que no se haya rendido con nosotros.
La pareja de betas se despidieron del rubio, y se marcharon alegremente hasta desaparecer. En cuanto lo hicieron, Steve suspiró cansado. Sin embargo, estaba satisfecho, luego de presentar diez casas al fin se decidieron por la última. Debió haberles mostrado esta desde el inicio y tal vez se hubiera ahorrado mucho tiempo. Miró su reloj, para percatarse de que eran más de las nueve de la noche. Ya era tiempo de marcharse a descansar. Cuando estuvo apunto de hacerlo, sintió como una presencia aparecía entremedio de la oscuridad. Se sintió nervioso al descubrir quién era con solo sentir su fragancia.
-no sabia que tu nuevo pasatiempo era mostrar casas, Steve.
Resignado, volteo para encontrarse con la silueta tan conocida de su marido. Tony lo miraba de manera severa. Si bien el hombre era pequeño, siempre sabía cómo intimidar a la gente, especialmente a Steve.
-Tony.
-espero que todo este teatro sea una broma- dijo cruzándose de brazos- una broma para nada graciosa.
Steve miró a su esposo, quien esperaba una buena explicación. Aunque no lo quisiera, el momento había llegado. Más pronto de lo que había esperado, pero llegó. Ahora estaba viendo lo mismo que imaginaba, a un esposo iracundo frente a él.
-me temo que no es así- se excuso el alfa- es mi nuevo empleo.
Observó a Tony respirar molesto y caminar en círculos. Luego sus ojos cafés se enfocaron en él.
-nosotros prometimos que no llegaríamos de nuevo a esto- dijo enfadado el omega - queríamos que nuestros hijos crecieran sabiendo que sus padres trabajaban amando lo que hacían, ¿recuerdas? Este trabajo, a ti no te gusta ser corredor de propiedades ¡nunca te gustó!
-lo sé, pero no tengo otra opción.
-siempre hay otra opción, Steve. Siempre podías quedarte con tu trabajo anterior. Tú amas ser entrenador.
-eso también lo sé, pero tú sabes que no es un trabajo rentable. ¿has pensado en todos los gastos que tendremos con la llegada del bebé?
-el dinero nunca ha sido problema para nosotros.
-pues ahora sí lo es.
Tony refunfuñó y se masajeó los cabellos al escuchar las excusas de su esposo.
-¿y cuando me ibas a comentar todo esto? -replicó Tony furioso-¿cuando me dirías tu inteligente idea? ¿acaso creíste que no me daría cuenta?
-te lo iba explicar en su debido momento- dijo Steve agachando la cabeza.
-esto es una mala decisión. Tienes que dejar esto ahora mismo.
-sea mala o buena es mi decisión al fin y al cabo- dijo Steve intentando que su esposo se pusiera en sus zapatos- yo hice lo que creí y creo correcto para nuestra familia, para nuestros hijos. Todo lo he hecho por ellos.
Tony se acercó a su marido y lo tomó de la solapa de la camisa. Steve pudo percibir las feromonas alteradas del omega. Sin embargo, había algo más. Bajo toda esa ira y enojo, se escondía la pena y preocupación por su alfa.
-¿tú crees que me quedaré de brazos cruzados y ver como te sacrificas por nosotros?
El semblante serio de Steve se ablandó. El omega observó como los labios de Steve se curvaban para formar una pequeña sonrisa, la cual no poseía arrepentimiento alguno. Los manos del rubio sujetaron gentilmente las muñecas del más bajo y con cuidado las separó de su camisa.
-pues espero que te pongas cómodo, porque créeme que no cederé ante ti. Esto no lo hago, ni por mi ni por ti. Lo hago por ellos y tú sabes que estoy dispuesto a sacrificar todo por mis hijos.
Tony se quedó intacto como una estatua. La voz de Steve sonaba tan convencida y sin pesar. Las ganas de reprocharle se esfumaron instantáneamente. No había razón para pelear con Steve respecto a esto, ya que, Tony sabía que siempre estaría el bienestar de sus hijos sobre el de su alfa. Su esposo era alguien devoto a su familia y eso era algo que siempre lo había maravillado desde que se convirtieron en padres.
Regresaron juntos a casa sin dirigirse palabra alguna. Ya no había nada de qué hablar. En cuanto llegaron los niños los recibieron llenos de alegría. Cansado, Tony se excusó y se retiró a su habitación. La pequeña María lo siguió, mientras los varones de la familia se miraron exigiendo saber qué era lo que estaba pasando. Cuando María llegó a la habitación, vio a su padre poniéndose el pijama. Sintiendo una presencia extra dentro de la habitación se giró para encontrarse con aquella cabellera rubia, la cual se asomaba en el marco de la puerta.
-¿te irás a dormir papá? -preguntó María de manera risueña.
-así es -dijo el omega sentándose en la cama- papá se siente algo cansado. ¿Te gustaría dormir conmigo y tu hermano, cariño?
-¡sí!-exclamó la pequeña acomodándose entre las sabanas de la amplia cama.
El omega se acostó al lado de su pequeña princesa y la arropó de manera que quedara lo más abrigada posible. La niña se acercó a su padre y abrazó el prominente vientre, apoyando su cabecita en él. Tony apagó la luz quedando en completa oscuridad. Para la mala suerte de la pequeña, la oscuridad era algo que no le gustaba del todo.
-¿podemos dormir con la luz de la lámpara?
-¿todavía le tienes miedo a la oscuridad?
La niña asintió con un poco de vergüenza. Tony sonrió enternecido y prendió la luz de la lámpara. Observó cómo la pequeña se relajó ante ello.
-tranquila, papá estará aquí para protegerte.
-gracias, papá.
De pronto, sintió un pequeño movimiento debajo de su mejilla. María abrió los ojos tanto como pudo. Tony intentó no reírse.
-¿qué fue eso?-preguntó asombrada.
-pues, es tu hermanito saludándote.
-¿se está moviendo?-pregunto incrédula- ¡wauu, se mueve muy fuerte!
-y eso que está calmado, pero no le hables mucho, porque, sino no me dejará dormir.
-está bien-susurró la rubia emocionada- sigue moviéndose.
-es porque tú estás cerca, princesa- dijo Tony abrazando acariciando las hebras rubias de su hija.
-buenas noches, papá- dijo Maria dándole un sonoro beso en la mejilla de su padre, luego descendió para usar el vientre del castaño como almohada- buenas noches para ti también, hermanito.
Tony la miró encantado. No pasaron más de dos minutos para que María se quedara profundamente dormida. Ella se sentía cómoda con su padre y su aroma la hacía sentir relajada y en paz. Desde el resplandor de la lámpara, Tony admiraba las facciones de su querida princesa. Tenía las pestañas largas al igual que Steve. Bueno, todo en ella era igual a él, su sonrisa, sus dientes, su aroma, todo. Sonrió tristemente al recordarlo. A pesar de seguir enojado con su marido, seguía extrañándolo. Se aferró a su hija aspirando su dulce esencia. Al menos así, podría dormir más tranquilo.
. . .
Para cuando Harley despertó, bajó las escaleras para tomar desayuno y se encontró con Peter quien tomaba una taza de café solo en la cocina. Tomó un vaso de leche y se sentó junto al alfa.
-¿y papá? -preguntó Harley.
-se fue temprano, pero dejó el desayuno listo- dijo Peter mientras miraba el celular.
-¿salió temprano?
-si, dijo que tenía unas cosas pendientes en su nuevo trabajo.
-cierto- dijo Harley mirando el contenido de su vaso- nuevo trabajo.
-hay que despertar a María, no podemos llegar tarde.
-voy a llamarla.
Escuchando el grito del primer piso, María despertó. Se irguió perezosa y se estiró dando unos sonoros quejidos. Miró a su padre quien se encontraba acurrucado en el otro lado de la cama. Se acercó a este para removerlo con sus manos.
-papá despierta. Ya es tarde.
-adelantate tu, querida-dijo el mayor sin moverse de su lugar- bajo en un minuto.
-está bien- dijo María saltando para salir de la cama.
En lo que se fue la niña, Tony pudo respirar tranquilo. Sin embargo, el dolor persistía. Un dolor agudo en el vientre lo hizo despertar y no se le había pasado. Se frotó el vientre tratando de amenguar el malestar, pero aún así no desistía. El bebé no se había movido como de costumbre y su vientre se encontraba tan duro como una piedra. Trató de sentarse sobre la cama, pero un dolor repentino lo hizo doblarse.
Al ver que su padre se demoraba en bajar, María decidió ir a buscarlo, de seguro necesitaba ayuda para levantarse de la cama. Iba tranquila caminando por el pasillo cuando escuchó unos quejidos provenir de la habitación de su padre. Temerosa, apuró su caminar y se encontró a su padre sentado en el borde de la cama.
-¿papá? -preguntó temerosa la rubia- ¿estas bien?
Sin embargo, los ojos de María se abrieron estupefactos cuando vieron una mancha de sangre esparciéndose sobre la blanca sábana. Soltó un grito que desconcertó a Tony y lo trajo a la realidad. Estaba tan sumido en el dolor que no se percató de la sangre que se encontraba bajo de él. María empezó a llorar escandalosamente, lo cual preocupó al omega.
-cariño-dijo Tony tratando de recobrar el aliento- tienes que calmarte.
Intentó utilizar su voz omega para intentar calmarla. Sin embargo, no pudo continuar. Un fuerte dolor lo hizo apretar los dientes. Trató de mantener la vista pero los molestos puntos negros comenzaron a presentarse ante él. María, quien estaba inconsolable, miró a su padre quien empezó a cerrar sus párpados.
-¿papá? ¡papá!
Lo último que escuchó fueron los gritos de sus otros hijos llegando a la habitación. Luego, todo se volvió negro.
. . .
Sentado en una mesa redonda, Steve se encontraba solo con una taza de café. No tenía ánimos de nada y lo peor es que recién estaba comenzando el día. Sam, quien caminaba por ahí, encontró al rubio encorvado en la cafetería. Se acercó tomando un asiento junto a él.
-te ves desanimado
-no lo estoy.
-vamos, hombre- dijo el alfa palpando la espalda del rubio- cuéntame tus problemas. Soy todo oídos.
-siento que cometí un error- dijo Steve mientras bebía café.
-¿lo dices por Tony?-preguntó Sam haciéndole compañía- era de esperarse que no lo tomara de la mejor manera.
-lo sé- dijo Steve apesadumbrado- pero tengo miedo que lo que vaya a pasar ahora.
-¿cómo a qué?
-no lo sé- dijo Steve distrayéndose con el vapor que emanaba la taza- tengo miedo de que quiera acabar con nuestro matrimonio.
-ustedes nunca terminaran. Antes de que eso pase, yo me casaré con Bucky- dijo el moreno tratando de levantarle el ánimo al alfa- ustedes se aman mucho. Son el ejemplo de matrimonio incondicional.
-lo sé, pero nunca se sabe. Tal vez con esto, Tony nunca vuelva a confiar en mi.
-no lo hará. Tú sabes que Tony te confiaría su propia vida. Además, eres el hombre a quien más ama en todo el mundo. Mira, escúchame, puede que las cosas no vayan del todo bien, pero ya veras que todo se arreglará. Ya lo veras.
Steve sonrió levemente ante las palabras de Sam. Tenía razón. Debía dejar de ser tan fatalista y tirar para arriba. Intentaría hacer lo que sea para que las cosas con Tony volvieran a la normalidad.
En eso, sintió el sonido de su celular y frunció el ceño al ver que Peter lo estaba llamando. Lo encontró raro, ya que, el menor debía estar en la preparatoria en este momento.
-¿Peter?
-Pops, debes venir inmediato- dijo Peter con la voz muy agitada. Esto hizo preocupar a Steve.
-¿Peter qué ocurrió?- preguntó intentando de entender todo lo que estaba pasando.
-¡papá está en el hospital!
Todo el piso de Steve pareció temblar al escuchar aquello. Sam observó como Steve soltó el teléfono de pronto.
. . .
Para desgracia del alfa, nuevamente se encontraba corriendo bajo las cerámicas blancas y los pasillos con olor a desinfectante. Sintiendo como su corazón dependía de un hilo, siguió las indicaciones que les había dado Peter en cuanto llamó. Entonces los encontró. María tenía los ojos rojos de tanto llorar mientras Wanda intentaba calmarla bajo sus cálidos brazos. En un rincón se hallaban Peter y Harley escuchando atentamente a Visión.
-¡papá! -dijo María en cuanto lo vio.
La menor abandonó los brazos de la beta para correr y refugiarse ante su padre. Quien la tomó entre sus brazos. La niña lloró desconsolada mientras entre sollozos le contaba todo lo ocurrido durante la mañana.
-papá...papá esta...-la niña se aferró fuertemente al cuello de Steve y siguió llorando.
-tranquila, amor- dijo Steve besando la cabellera rubia- papá se pondrá bien ¿si?
La niña lo miró con los ojos lleno de lágrimas. Steve se mordió los labios al ver a su pequeñita de esa manera. María se encontraba muy preocupada por su padre y hermano. Vio como la chica se quitó las lágrimas con las manos y tiritando el labio inferior dijo:
-¿me lo prometes?
-si.
Wanda, quien miraba la escena se acercó a ellos. Steve la observó y luego miró a María.
-¿por qué no te quedas con la tía Wanda mientras yo voy a hablar con tus hermanos?
-si, María ¿quieres tomar un té conmigo?
La niña asintió y Steve la dejó en el suelo. La chica pelirroja le tendió la mano y juntas se dirigieron a la cafetería. En cuanto se fueron, se dirigió a sus hijos.
-díganme que pasó- dijo Steve serio.
Nerviosos, los jóvenes le transmitieron todo lo ocurrido durante la mañana. En ese momento, el omega se encontraba inconsciente y estaba siendo tratado por Bruce y unos cuantos médicos más.
Pasaron gran parte del día esperando noticias del castaño. Puede que los hijos mayores no estuvieran al nivel de colapso que María. Sin embargo, se veían altamente preocupados. Steve trató de consolar a sus hijos dando palabras esperanzadoras. Diciendo que todo estaría bien. Poco a poco los menores comenzaron a sentirse menos intranquilos. Horas más tarde, Bruce salió a informar el estado en que se encontraba el omega, dirigiéndose preferentemente a Steve y a Visión.
- sufrió un intento de aborto. El sangrado de esta mañana fue debido a que la placenta se desprendió más de lo debido. Ahora mismo Tony se encuentra sedado. Tal vez despierte más tarde.
-¿pero el bebé se encuentra bien?
-hicimos lo mejor que pudimos y los dos se encuentran a salvo por ahora. Las próximas horas serán cruciales para la recuperación.
-entiendo- dijo Steve.
-¿podemos pasar a verlo?- preguntó Visión.
-si, pero procuren no hacer tanto alboroto.
Bruce se retiró desapareciendo por el pasillo. María, quien se encontraba impaciente por ver a su padre, fue la primera en entrar. Wanda y Visión se quedaron afuera dejando que la familia entrara primero.
-papá -dijo María en cuanto vio a Tony profundamente dormido. Los ojos se le llenaron otra vez de lágrimas al ver que este no respondía a su llamado.
-tranquila- dijo Steve tomándola para sentarla sobre sus piernas- esta bien, solo esta descansando.
-¿nuestro hermano estará bien verdad?
-claro que lo estará- dijo Peter con una voz llena de confianza- es un Stark-Rogers después de todo, somos fuertes por naturaleza ¿cierto pops?
Steve asintió trasmitiendo mayor confianza a la pequeña. La familia se quedó velando al castaño por las siguientes horas. María se mostraba reacia a alejarse del omega, mientras que los mayores miraban con lástima el estado en que se encontraba su padre. Sin embargo, se mantenían al margen para no preocupar aún más a María.
. . .
Sentía todo su cuerpo pesado y el sueño liviano. Para los ojos de los demás, Tony dormía. Sin embargo su mente y alma no se encontraban dormidos del todo. Él sabía que no estaba en casa. El ambiente era frío y tenso. Nada parecido a lo que tenía en su hogar. Sentía una calidez sobre su mano. Era suave y sumamente familiar. María, pensó Tony. Su pequeñita se encontraba al lado de él aferrándose a su mano. También era capaz de sentir los aromas de Peter y Harley en una parte de su habitación. Había otra presencia, una que la conocía bastante bien. Steve se encontraba junto a él y María. Todos se hallaban ahí, pero una esencia de desasosiego los cubría.
-¿él se pondrá bien verdad? -escuchó la voz de María apagada.
-te prometo que si- escuchó a la segura voz de Steve.
De pronto alguien ajeno a la familia entró a la habitación, rompiendo la atmósfera.
-lo siento, pero la hora de visitas terminó- dijo Bruce a la familia.
Sintió como la mano pequeña de María se aferró a él con firmeza. Pronto, escuchó como la rubia comenzaba a llorar.
-yo...yo no quiero dejar a papá- dijo la rubia entre lágrimas- ¡no quiero dejar a papá!
Sus hijos varones se retiraron de la habitación. Solo quedaban ella y Steve, quien hacía un sobre esfuerzo por tranquilizar a su hija.
-María, tu padre estará bien. Tienes que dejarlo.
-pero no quiero hacerlo. ¡quiero estar con papá!
Escuchar a su hija en ese nivel de desesperación le rompió el corazón. Steve tomó a su hija y a la fuerza la alejó de su presencia. Luego de alejarla, Steve la tomó con firmeza de los hombros e hizo que lo mirara. Entonces dijo:
-entiende María. Tu padre estará bien, y tenemos que hacer todo lo posible para que el mejore- dijo Steve sonando duro con la pequeña. Trató de tranquilizarse, ya que, solo se trataba de su pequeña hija de ocho años - yo sé que es difícil separarte de él. Es difícil para todos, pero tenemos que cooperar si queremos que se recupere. Lamentablemente, no puedes hacer mucho aquí.
-pero...
-ademas debes ir a descansar. Te prometo que yo cuidaré a tu padre toda la noche ¿si? y si despierta, serás la primera a quien llame.
-¿de verdad?
-por supuesto que sí. Anda, ve a despedirte de tu padre.
María se acercó lentamente a él y poniéndose a su altura dijo:
-recuperate papá. Te necesito y aunque los chicos no los mencionen, ellos también te necesitan. Tienes que mejorar. Por favor, papá.
Steve la tomó y se la llevó de la habitación para entregársela a Wanda, quien la esperaba en el marco de la puerta. Luego, la beta dijo:
-yo me encargaré de cuidarlos en tu casa. No tienes porque preocuparte por ellos, déjanos ayudarte.
-gracias, de verdad- asintió Steve, luego observó a María -pórtate bien, ¿si?
La niña asintió y ambas se alejaron.
-Steve- quiso decir Tony. Sin embargo alguien más lo dijo por él.
Natasha apareció en la habitación. Steve se encontraba mirando el lento respirar de Tony. La mujer entendía a la perfección al alfa. Tomó su hombro y lo abrazó para darle confort.
-Steve...-dijo la pelirroja tratando de hacerlo sentir mejor- no te culpes con esto. El que le haya pasado esto no es tu culpa.
-¿cómo quieres que no me sienta culpable? -preguntó Steve con la voz rota- es mi culpa que se encuentre así.
-no, Steve...
-no pude proteger a mi esposo, la persona a la que mas amo en mi vida está postrado en un hospital. Si tan solo...si tan solo hubiese sido más atento. Si tan solo lo hubiera retenido más, él no estaría aquí. Él ni mi hijo estarían pasando peligro.
Steve la abrazó fuertemente intentando buscar calma. Al borde del llanto, Natasha aferró el cuerpo del alfa al suyo, y liberó sus feromonas para tranquilizarlo.
-¿por qué no fui suficiente para ellos, Nat?-preguntó Steve entre lágrimas- no pude consolar a mis hijos. No sabes cuanto me destrozo ver sus caras. Y María, por Dios mi niña, no pude ni siquiera tranquilizarla. No pude cuidar bien de Tony y mi hijo. Yo no pude hacer nada. Con eso, ¿cómo quieres que piense que no es mi culpa?
El alfa de la familia se desmoronó en los brazos de la mujer y en presencia de Tony, quien sufría de manera agonizante al escuchar a su esposo de esa forma. Natasha lo dejó desahogarse. Era normal que el rubio se sintiera de esa manera. Todo esto fue demasiado para contenerlo. Ante sus hijos, Steve lucía como el hombre más fuerte e impenetrable. Sin embargo, por dentro era débil y temeroso. Necesitó estar un rato a solas para mostrar el cómo se sentía realmente. Se sentía hipócrita, porque les prometía algo a sus hijos que tal vez no pasaría. Se sentía cínico por mentirles de esa forma. Sentía el mismo miedo que ellos al pensar que podía perder a Tony o al bebé. Impotente por no poder hacer nada para ellos. Indefenso, devastado, solo y muchas cosas más. Él no era alguien fuerte pero por su familia debía serlo.
. . .
Para cuando recobró la consciencia se sintió desorientado. Sin embargo, eso duró poco, ya que, lo vivido hace unas horas lo tenía muy marcado en su mente. Quiso moverse pero sintió el cuerpo un poco tieso. Instantáneamente fijó su vista en su vientre y suspiró de alivio al ver que seguía siendo redondo y abultado. Su hijo estaba bien. Gracias a Dios su retoño estaba bien. Podía sentirlo moverse a través de su piel. Su mano se dirigió hacia él para darle una sutil caricia. Estuvo a pasos de perderlo. Ni siquiera se imaginaba aquella situación. El horror que sintió al ver su cama llena de sangre fue algo que marcó su mente. El llanto de María y la desesperación de los chicos al no saber qué hacer. Y por sobretodo, el ver a su esposo llorando por no haber sido lo suficientemente capaz de prevenir esto.
Giró su vista para encontrar a su esposo durmiendo boca abajo a su lado. Estaba sentado y con la cabeza apoyada en su frente. A pesar de estar dormido sujetaba su mano con firmeza. Tony chasqueó los labios al ver en la posición incómoda en la que dormía su alfa. Con su mano desocupada acarició las suaves hebras doradas.
-cuánto lo lamento, Steve- susurró Tony- ¿me perdonas?
Lo que le ocurrió no fue culpa de nadie. Fue completamente suya. Si tan solo no hubiera sido tan terco. Si hubiera escuchado a Bruce desde el primer momento. O si no hubiera privilegiado a su trabajo en vez de a su familia tal vez nada de esto hubiera sucedido. No solo se había puesto en riesgo a él, sino que a su bebé también. Había preocupado a María, Harley y Peter. Los había hecho llorar. Hizo cruzar a su esposo por un abismo, haciéndolo sentir solo, desvalido e impotente. Se arrepentía de todo esto. Un gran pesar se instaló en su corazón al poner a su familia en aprietos.
Poco a poco sintió como su esposo comenzó a moverse lentamente al lado suyo y en cuanto lo miró se encontró con los ojos enrojecidos de Steve. Tony mordió los labios al verlo tan demacrado. De hecho, los caminos secos de lágrimas se hallaban plasmados en su rostro. Quien sabe cuanto tiempo estuvo llorando. Sin embargo, toda esa tristeza fue reemplazada por una sonrisa de alivio por parte de Steve.
-Gracias a Dios, Tony- dijo el alfa abrazándolo suavemente- me alegro tanto de que hayas despertado.
El omega se dejó abrazar por su alfa, sin corresponderle. Se sentía culpable consigo mismo. Hizo preocupar innecesariamente a Steve.
-estaba tan asustado, Tony. Por ti y por el bebé- dijo Steve mirándolo con ansiedad- pero lo bueno es que están bien. Bruce dijo que estarías unos dos días bajo revisión y luego podríamos llevarte a casa.
Steve paró de hablar al ver el semblante serio de su esposo. En todo el rato en que estuvo hablando el omega no dijo palabra alguna, eso lo preocupó. Tocando suavemente su mejilla le dijo:
-¿cariño? ¿estas bien? ¿te duele algo?
Los labios de Tony comenzaron a temblar y sus ojos a cristalizarse. Entonces dijo:
-por favor perdóname, Steve.
-¿qué? -preguntó Steve descolocado- ¿de qué hablas?
-perdóname por hacerte pasar por esto. A ti y a los niños. Sobre todo a ellos- dijo Tony intentando a duras penas de no llorar- ellos no tenían porque pasar por todo esto. Los obligue a hacerse cargo de algo que no les correspondía. Y María, de seguro está horrorizada con todo esto.
-los niños están bien, cariño- dijo Steve tratando de calmar a su esposo- estaban preocupados pero ahora cuando te vean despierto se alegraran.
-pero...
-Tony escúchame, por favor- dijo Steve de manera serena- independiente de lo que haya pasado. Me alegra mucho de que estés a salvo. Tu salud y la nuestro hijo es lo que más me importa ahora. De verdad no quiero que nada les pase. No podría soportarlo, amor. Te amo demasiado como para perderte.
-detente por favor- dijo Tony parando en seco a Steve- yo...con todo lo que hice. No te merezco, Steve. Lo único que he hecho este último tiempo es hacerte sufrir. Prometí no hacerlo. Sin embargo, siempre termino haciéndolo.
-Tony...
-déjame terminar- dijo Tony tomando nuevamente la palabra- no quiero que mi egoísmo eche a perder las cosas. No más de lo que ya están. Con todo esto me di cuenta que tú y nuestros hijos son lo más importante en mi vida. Y no los quiero hacer sufrir por mi culpa. Así que aquí, delante de nuestro futuro hijo te quiero hacer una promesa.
Steve miraba a Tony sin entender del todo. Prefirió quedarse callado y dejar al omega proseguir.
-desde ahora haré todo lo posible para proteger a nuestra familia. No quiero que sientas que todo el peso está bajo tus hombros. La responsabilidad es compartida. Y si es necesario dejar de trabajar lo haré. Steve, estuve a punto de perder a mi bebé. A nuestro bebé. Y lo que menos quiero es pensar en la idea de perderlo. Lo amo lo suficiente como para no dejarlo ir. Así que he decidido tomar el permiso.
Anonadado, Steve se le quedó mirando fijamente. Luego dijo:
-¿estás seguro? -preguntó Steve sorprendido- tú sabes que estoy muy de acuerdo con esto, pero ¿te sentirás bien con todo esto? Digo, es tu trabajo.
-lo sé, pero con todo este embrollo, me di cuenta que puedo cerrarle la boca a ese imbécil en otro momento. Ahora, mi deber es procurar de que mi bebé nazca sano y salvo.
Steve sonrió sintiéndose orgulloso de su esposo. Se acercó lentamente a él y besó sus labios, disfrutando del placer que hace tiempo se había privado. Tony correspondió el beso como si no hubiera mañana. Por fin, después de todo, habían logrado aceptar sus diferencias y llegar a un consenso. Y también de terminar esta nefasta disputa que había tenido una duración de semanas. Ambos se extrañaron con locura. Steve lo amaba y no podía imaginar cómo ese amor que sentía por él crecía cada día, al igual que el pequeño retoño que se hacía notar cada vez más.
. . .
-¿así que ahora te quedarás en casa?-preguntó Maria intrigada.
Luego de que al omega le dieron el alta, Tony regresó a su hogar que con tanto anhelo esperó. Ahora, la familia se estaba integrando nuevamente a la normalidad con unos ligeros cambios en su rutina.
-así es, amor- respondió Tony.
-¿entonces no trabajaras mas?
-mientras el bebé siga aquí dentro no lo haré- dijo el omega palmeando su vientre- pero luego de que lo haga y crezca un poquito volveré a trabajar.
-genial, ahora será papá quien nos cocine- dijo Harley sin muchos ánimos.
-Harley- reprochó Peter golpeándole el pie.
-pues tendrás que comerte todo lo que yo prepare mocoso- dijo Tony cruzándose de brazos- Ademas, deberían estar contentos, me tendrán a mi para consentirlos todo el día.
-yo estoy contenta- dijo María abrazando al omega- de esa forma puedo estar más tiempo con nuestra hermanita.
-o hermanito -dijo Harley haciendo enojar a la pequeña -¿qué? hay que considerar todas las posibilidades.
-será niña, estoy segura- respondió la mujer con confianza, digna de ser hija de Tony Stark.
-paren de pelear ustedes dos- dijo Peter interviniendo para evitar una futura pelea entre los menores-¿y la tía Pepper y el tío Rhodes estarán bien sin tu presencia?
- puedo trabajar desde casa. Siempre estaré al tanto de lo que ellos hagan y si necesitan mi ayuda estaré para ellos. Además, conociéndolos, capacito que vengan todos los días a visitarme.
Desviando la mirada de sus hijos, Tony le hecho una ojeada a lo que estaba haciendo. Miró con cierta desconfianza la olla en la cual estaba cocinando. Hacer el almuerzo era algo que no acostumbraba a realizar todos los días. Sin embargo, para no sentirse tan inútil en la casa, quería ayudar aunque sea haciendo las comidas.
-será extraño tenerte aquí todo el tiempo- dijo Peter mientras ayudaba a su padre a picar las zanahorias- pero de seguro será divertido.
-tal vez- dijo el omega revolviendo el contenido de la olla- ¿por qué mejor olvidamos cocinar y pedimos una pizza? Tengo antojo de comer una.
-siiii- exclamaron Harley y Maria.
-no, nada de pizza- dijo Steve apareciendo en la cocina- Tony debes cuidar tu dieta. Bruce me acaba de llamar para darme todas las indicaciones que debes seguir.
-será mejor que nos vayamos de aquí- susurró Peter a sus hermanos- en cualquier momento se pondrán a discutir.
Y sin más, los niños abandonaron la habitación dejando a los adultos solos. Tony tapó la olla y se giró para encarar a su esposo.
-¿y por qué no me llamó a mi?
-porque sabe que no harías caso.
-maldito traidor.
-Además, acabas de salir de la clínica, deberías guardar reposo.
-Steve, eso fue hace una semana. Bruce dijo que podía estar de pie al menos.
Tony se alejó del fogón y se sentó en la silla. Estar mucho tiempo parado le hacía doler levemente la espalda. Steve lo siguió y de igual forma se sentó. Miró hacia todos lados y luego preguntó:
-¿cuando le diremos a los niños?
-¿decirles qué?
-sobre el género del bebé -dijo Steve acariciando el vientre de su esposo.
Cuando Tony todavía se encontraba hospitalizado, Bruce le realizó una ecografía a petición del castaño. De verdad quería asegurarse de que todo marchaba bien con el bebé. Mientras estaba viendo el ultrasonido, al médico se le salió de los labios el sexo del bebé. Cosa que tomó desprevenidos a la pareja, ya que, ellos por mutuo acuerdo habían ignorado el género de este para que fuera una sorpresa para el día del nacimiento. Sin embargo, lejos de estar enojados con el beta, se alegraron de que el futuro bebé fuera varón y de que además estuviera sano.
-mmmmm...no tengo muchas ganas de decepcionar a María- dijo Tony descendiendo su mirada hacia la mano de su alfa- ella espera con ansias una hermanita.
-bueno, es algo que no podemos controlar. Tendrá que hacerse la idea de que será la única mujer de la casa.
-pobrecita.
-a menos que lo intentáramos hasta que salga una niña- sugirió el alfa con una sonrisa juguetona en su rostro.
-no seas tonto- dijo Tony levantándose para alejarse del rubio- con este bebé cierro la fábrica, ya no estoy para tener más bebés.
-solo es una broma amor- dijo Steve acercándose a su marido para rodearlo con sus brazos- aunque a mi no me molestaría tener unos cuantos más.
-estás loco-dijo Tony acercando lentamente a los labios de Steve- con todos los que tenemos nos basta y nos sobra.
Parándose en puntitas, Tony alcanzó los suaves labios de su esposo. El alfa rodeó con su brazo lo poco y nada de cintura que le quedaba a su omega. Mientras lo besaba dijo:
-¿te he dicho cuanto te amo?
-creo que hoy se te olvido decirlo- dijo Tony mientras mordía ligeramente el labio inferior del mas alto- Seria lindo que me lo recordaras.
-te amo mucho, Tony Rogers.
-Rogers Stark- aclaró el mas bajo- pues, yo también lo amo, señor Steve Rogers Stark.
Steve sonrió y continuó besando a su esposo. Con su mano libre apagó el fogón de la cocina. Más tarde se preocuparan de terminar el almuerzo, ya que, en este momento su prioridad era deleitarse con su bello esposo.
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Hola a todos,
Al termino el drama por ahora. Nos quedan como tres capítulos mas y fin a esta pequeña historia. Lo siento por la demora, prometo no demorarme en el próximo capitulo. Agradezco de todo corazón a todas aquellas personas que la siguen y leen, de verdad me alegran con sus comentarios sobre la historia. Ojala les haya gustado y espero que sigan leyendo este y otros proyectos mas.
¡Nos leemos!
