La historia es una adaptación del libro Amando al mentiroso blanco de Kate Steward y los personajes afectados a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Diecinueve

Una semana después, me detuve en la puerta del baño de Jasper después de llegar a casa del trabajo y al parecer lo atrapé en la última representación del día.

If ju like pina colodazzz—cantó Jasper junto con un Rupert Holmes en un acento mexicano de preadolescente. Llevaba un ritmo perfecto, pero parecía tener un micrófono sin amplificador—. If you liking making love at midnight… in ze dunnnnes of ze cape*.

Estallé en carcajadas cuando la cortina de la ducha se abrió y mi hombre se levantó completamente desnudo en toda su gloria con la espuma cayendo por sus piernas, sin dejar de cantar.

Then zur de love that I've looked forr come with meee and escape*

Entonces decidió que su pene era la guitarra perfecta y procedió a usarlo junto con su boca como salida de audio. Histérica llegados a ese punto, comencé a mover mis caderas con su locura mientras él me hacía señas con su dedo para que me uniera a él. Sacudiendo mi cabeza negando, me quedé en mi sitio, moviéndome al compás de su música hecha a mano hasta que estuvo limpio y salió haciendo una inclinación. Envolviendo una toalla alrededor de él, me acercó en su dirección, plantando un beso húmedo en mis labios.

—Alguien está de buen humor —bromeé mientras me apartaba para mirarlo.

La sonrisa en sus ojos me avisaba que tendría una buena noche. Bajó su mirada, analizándome, dejando salir un apreciativo silbido.

—La vida es buena, pequeña. La vida es buena.

Me reí por su sinsentido, saliendo del baño para cambiarme la falda. Se me unió en el dormitorio para ponerse algo de ropa.

»Sabes qué, he oído esa canción toda mi vida y juro que apenas estoy entendiendo las palabras. —Me miró con una sonrisa satisfecha mientras se secaba el agua de su cuerpo con la toalla.

—Es una canción sobre una infidelidad —contesté, arrugando la nariz.

—Sí, pero de eso se trata. Muy bueno. Tienes que admitir que todo el mundo se cansa de la misma persona, que el hecho de que salieran a buscar a alguien más y terminen por encontrarse el uno al otro... eso es honesto.

—Así que apenas estas entendiéndolo, ¿eh? —dije, pinchándolo mientras abría sus cajones.

—Cariño, tengo la capacidad de concentración de una mosca de la fruta en una granja de sandias. Probablemente no he entendido la mitad de las canciones de las que me sé la letra. Bueno, aparte de cualquier canción que Los Beatles haya hecho.

Me senté en la cama, admirando a mi amor.

—Tienes unos muslos musculosos y un trasero perfecto.

—¿Acabas de decir que quieres lamer mis muslos? —Se giró y me miró con la ceja levantada.

—Más o menos —dije mientras se subía el bóxer.

—Eso puede arreglarse… Bella, nop, nop, nop, vístete. Voy a llevarte a salir hoy.

Me detuve con mi falda a medio quitar y lo miré con duda.

—Oh, cariño, ¿creíste que me había olvidado que eres oficialmente mi madurita esta noche?

Me recosté en la cama, quejándome.

—Estoy muy cansada, Jasper.

—Eso se debe a tu edad. —Mostrando mis dientes, él se movió para sujetarme a la cama—. No todos los días puedo engañar a mi preciosa novia con una mujer mayor. Tenemos que aprovecharlo.

—Ja, ja, tengo solo un mes menos que tú.

Todavía sobre mí, bajó la mirada.

—Feliz cumpleaños, cariño.

—Gracias —dije con voz ronca mientras suavemente besaba mi mejilla y bajaba por mi garganta.

—Ves, esto es mucho mejor —protesté mientras besuqueaba junto a mi oreja y luego agarraba el lóbulo entre sus dientes—. Diversión y ni siquiera tenemos que salir de casa.

—No hemos salido desde nuestra primera cita —susurró—. Vístete con algo cómodo, pantalón y camiseta.

—¿A dónde vamos?

—Ya verás.

Una vez Jasper se vistió, ordenó que me encontrara con él en la sala de estar en diez minutos. Tuve que admitir que estaba emocionada por la idea de salir, ni siquiera me había dado cuenta de que no lo habíamos hecho desde nuestra primera cita. Estos últimos meses habían pasado como un rayo. Aunque debería estar asqueada de estar en casa, le estaba pidiendo quedarnos y hacer lo de siempre. No me había dado cuenta de lo hogareños que nos habíamos vuelto. Me arreglé el maquillaje y salí a la sala donde Jasper esperaba con Trip.

—¿Trip viene? —pregunté curiosa.

—Síp, es un asunto familiar. Él horneó el pastel.

Sacudí la cabeza y me incliné para acariciar con mis dedos detrás de sus orejas.

—¿Horneas también, amigo? —La respuesta de Trip fue, como siempre, un beso húmedo en mis labios.

—Agh —dije, limpiando la saliva con una mueca.

Una vez en la camioneta de Jasper, tiró de mí para quedar sentada a su lado, dejando a Trip en el asiento del pasajero. Cuando estacionamos en Kentucky Fried Chicken, lo miré de reojo.

—Vaya —dije, sin esconder mi decepción—. Justo lo que quería, un cubo de ataque cardíaco.

Jasper ordenó suficiente comida para diez personas mientras Trip ladraba a la voz que salía del altavoz.

—Relájate, bestia —le regañó Jasper mientras Trip lo ignoraba por completo.

Con la comida a bordo, nos pusimos en marcha en un viaje que se llevó gran parte de una hora. Cuando estacionamos en una reja en medio de las montañas, miré fijamente a Jasper quien estaba cantando Love Me Do e ignorando cada pregunta que hice. Jasper sacó su teléfono y salió de la camioneta.

—¿Cuál es el código? Gracias, tío. Sí, hasta ahora. Nos vemos. —Jasper insertó la combinación en la cerradura y minutos después, estuvimos pasando por un estrecho hacia una extensión de llanura llena con campos de flores con las montañas asentadas majestuosamente en el fondo.

—Esto es hermoso —dije.

—Un picnic, cariño. Pensé que te gustaría.

—Me encanta. ¿Tu tío es el dueño?

—Sí, son sus terrenos de caza, en realidad. —Jasper se detuvo cuando pareció satisfecho y luego me miró—. Dame unos minutos para organizarlo.

—Bien —asentí, observando el escenario.

Por el retrovisor, lo vi bajar la puerta de su camioneta y extender una manta en la parte de atrás. Abrió la nevera que había empacado y destapó una botella de champaña. Me miró y aparté la mirada rápidamente.

—Ven aquí, Jorge el curioso* —dijo juguetonamente.

—No estaba mirando, lo juro —mentí mientras rodeaba la camioneta.

Trip salió como un vampiro salido del infierno cuando abrí la puerta y corrí tras él como una lunática.

—Déjalo ir, cariño. Conoce el camino de regreso. No puede ir muy lejos.

—Bueno —dije sin aliento—. Jasper, esto es hermoso.

Era las siete y treinta, pero el sol apenas estaba comenzando a ponerse. Hacía calor, pero no lo suficiente como para quejarme por ello. Jasper había pensado en todo. Metió la mano tras su asiento y sacó un par de los cojines de su sofá y en minuto estuvimos teniendo el perfecto picnic en la parte de atrás de su camioneta. Junto con la receta secreta del Coronel, las montañas de carne y costillas de guarnición, de hecho sí trajo pastel de chocolate. Nos sentamos a cenar en la parte de atrás de su camioneta, tomando champaña y comiendo como cerdos el pollo frito.

—Esto realmente está muy bien —dije, inclinándome para darle un beso grasiento.

—De nada —dijo, arrancando un pedazo de pollo.

Cuando estuvimos llenos y limpiamos el desorden, nos recostamos en la camioneta mirando la luna, apenas visible en el cielo que se volvía rápida de un tono violeta.

—Estoy muy impresionada, Jasper. Dijiste que no eras bueno en estas cosas de chicos y chicas, pero eres un romántico por naturaleza. —Giré para mirarlo—. En serio, no falta nada.

Miró hacia mí y agarró mi barbilla.

—Nunca me he esforzado tanto y ha sido muy fácil.

—Pensé que serias de esos que no tienen compromisos, los tipos que solo buscan diversión —admití.

—Lo era por completo —dijo en serio.

—Oh señor, ¿es aquí donde la línea de "viniste y cambiaste todo" sale a relucir?

Jasper apretó su mandíbula y lo besé con un suspiro.

—Bueno déjame terminarlo por ti —dije, moviéndome para colocarme sobre él y poner una de las almohadas detrás de su cabeza.

»Antes de conocerte, pensé que había estado enamorada, y lo estuve —dije, levantando su camisa para cubrir su pecho con mis manos—, pero no de esta forma, Jasper. Nunca de esta forma.

Me incliné y besé su pecho donde estaba su corazón.

»Todavía no tenía ni idea de que quería hacer con mi vida, pero es ridículo lo claro que la elección es para mí y con quien quiero estar mientras lo descubro.

—Cariño —dijo, sacando mi camiseta por mi cabeza, sus manos pasaron por mis hombros hasta tocar mis pechos.

—Te amo demasiado —terminé mi confesión, mi voz temblaba de la forma en que siempre lo hacía en cuanto a la emoción y necesidad por él se refería—. Me asusta lo mucho que te amo, Jasper, pero no me importa.

Soltó mi sujetador y lo apartó mientras acariciaba mi piel, su erección creció firmemente debajo de mí. Me miró con ojos honestos.

—Esa sí que es una frese. Tal vez me lleves a la cama.

Me reí mientras él tiraba de mis shorts, deslizándolos y poniéndome de nuevo sobre él, así que quedé a horcajadas en bragas.

—Sí, cállate y regálame algo de sexo por el cumpleaños.

Jasper sonrió mientras pasaba un solo dedo de arriba abajo por mi vientre, moviéndolo para jugar con el dobladillo de mis bragas.

—¿Cómo lo quieres, Bella?

Cerré mis ojos y me mordí el labio y luego medio los abrí, el calor que pasaba a través de mí con su lujuria llenó mi mirada.

—Ámame, Whitlock—le rogué mientras abría el cierre de sus pantalones, bajándolos junto con su bóxer, revelando el acero bajo ellos. Lo agarré con mi mano y tiré de él mientras sus ojos se encendían—. No me importa como lo hagas.

—Una madurita cachonda, ¿no? —bromeó cuando su respiración se atoró en su garganta con los trabajos de mi mano. Lamió sus dedos y los metió debajo de mis bragas y luego los deslizó dentro de mí. Cuando nuestros ojos se encontraron, dejé salir un largo y fuerte gemido.

—Nunca me cansaré de ti —dijo apreciativamente mientras recorría mi pecho con su mirada—. Soy tan adicto a ti. A tus ojos, a tu boca, a la forma en que me miras cuando te corres.

—Jasper —gemí, moviéndome con su dedo.

Escuché el rasgar de mis bragas y bajé la mirada para verlas ser desechadas a un lado. Instantemente en llamas, me levanté para posicionarme sobre él mientras él se bombeaba un par de veces. Pasé la mano detrás de mí para cunar sus testículos mirando sus profundos ojos azules mientras lentamente me baja sobre él. Jasper siseó a través de los dientes, inclinando su cabeza hacia atrás, sus ojos nublados por la lujuria mientras me miraba. Comencé a moverme lentamente, sintiendo toda su dureza mientras se estiraba dentro. La conexión se volvió demasiado intensa, como siempre era, pesadas declaraciones salieron de nosotros mientras comenzábamos a movernos.

—Te amo, Bella—confesó Jasper, moviendo sus caderas mientras continuaba mi lenta cabalgata.

—Dios, Jasper, te necesito tanto —grité mientras comenzaba a moverme más rápido.

Él siguió mi ejemplo, moviendo sus caderas y empujando hacia arriba con fuerza, manteniéndome unida a él con sus manos en mis caderas. Grité, sintiendo mi orgasmo venir con fuerza. Jasper se sacudió una y otra vez, empujando sus caderas, llenándome tanto que todo mi cuerpo palpitaba. Una extraña sensación en mi trasero me hizo detenerme a mitad de empuje. Y cuando Jasper se empujó el resto del camino, desapareció. Justo al punto de correrme, lo sentí de nuevo y giré mi cabeza.

—¡Oh Dios mío! —dije, bajándome de Jasper quien se sentó rápidamente.

—¿Qué?

—¡Trip estaba lamiéndome el trasero! —exclamé mientras el tonto perro ignoraba los gritos para agarrar una sobra de pollo de la cubeta cercana.

Me subí mis shorts, justo cuando Jasper gritó:

—¡No se puede comer eso, se ahogará!

Tropecé detrás de Trip para ir por el pollo y Jasper se bajó de la camioneta detrás de mí, con el trasero desnudo y otras cosas al viento. Estaba riéndome histéricamente hasta que se le enganchó la manta y comenzó a llevársela con él. Cuando fui a atraparla para evitar que el picnic se fuera detrás, me lancé agarrando la manta, sosteniéndola bajo mi peso y vi mi pastel de cumpleaños volar directamente hacia mi rostro. Mi intento por escudarme falló cuando el plato me dio en la barbilla, el resto del pastel se estrelló en un costado de mi cara. Grité y lo empujé con un movimiento de mi mano, con la nariz ardiendo, los ojos llorosos y acunando mí barbilla amoratada. Aparté la mirada para ver a Trip dándole a Jasper la carrera de su vida. Colocándome mi camiseta, corrí detrás de Jasper, con sus pantalones en mano tratando de ayudarle.

Desnudo, Jasper abordó a su perro y le quitó el hueso. Trip ladró como si estuviera regañándolo. Cuando me miró, sus ojos se abrieron y vino corriendo en mi dirección.

—¿Qué demonios? —Le lancé los pantalones a su pecho y mientras él se los ponía rápidamente, comencé a caminar de regreso a la camioneta.

Una vez limpiamos el desastre, lo pusimos dentro de la camioneta y Jazz y yo nos miramos. Él fue el primero en romper el silencio, mirando tan serio como nunca antes de hablar.

—Tendré una larga conversación con Trip cuando lleguemos a casa sobre lamer traseros que no sea el suyo.

—Eso no tiene gracia —dije, pasándome las manos por mi cabello untado de pastel—. En serio, eso está muy mal.

—Sólo estaba intentando hacer memorable tu cumpleaños.

—Ambos han hecho un trabajo fantástico —dije, con el mismo tono serio.

—Y tendrá que aprender los pormenores de lanzarse a la piscina. Me tomo eso muy en serio. —Con un burlón suspiro de decepción, murmuró—: Supongo que llevar animales vivos al dormitorio está fuera de cuestión.

Se rio cuando le golpeé el brazo. Encendió la camioneta y luego me miró una última vez.

»Lo siento por tu mentón y tu pastel.

Se inclinó y besó mi piel amoratada. Giré mi cabeza y encontré sus labios.

—Fue perfecto.


* Pina Colada Song: El estribillo cantado dice: Si te gusta la piña colada… Si te gusta hacer el amor a la medianoche… en las dunas del Cabo.

* Segundo estribillo: Eres el amor que he buscado, ven conmigo y escapa.

*Jorge, el curioso: Son unos libros que cuentan las historias de un curioso mono llamado George que trajo desde África "El hombre del sombrero amarillo" para vivir en la gran ciudad