3. Amor en la Casa Loud

La voz de Loan perturbó un poco a Lily, porque notó un ligero llanto cuando llamó a la puerta. Por primera vez en horas la mujer fotógrafa logró recordar que Lemy no era el centro de su mundo; aunque si fue el centro de su alegría y amor por años, pero ¿todavía lo era?… ¿cambiaron las cosas?... ¿debía olvidarlo?… ¿ya le pertenecía a Lizy? Durante unos dolorosos segundos el corazón afligido de Lily se estrujó un poco más ante aquellas preguntas. Pero inmediatamente reaccionó, Loan la necesitaba, sus hermanitas la necesitaban; se suponía que era trece de febrero; y se suponía que ella debía cuidar a todas aquel día mientras sus hermanos y padres ultimaban detalles para el día siguiente; pero resultaba obvio que Lemy y Lizy estarían bien, y además necesitarían de privacidad para planear su boda y continuar acariciándose en la cama...

Un par de auto cachetadas en el rostro fueron suficientes para que Lily se deshiciera de aquellos celos infantiles; después de todo era una mujer adulta, no aquella niña de quince años que le hizo prometer a un Lemy de tres años que se casarían al crecer.

Ya calmada, Lily se puso de pie, limpió las lágrimas en su rostro y abrió la puerta al pasillo de la casa Loud. De inmediato una abatida y triste Loan apareció de pie en el umbral de la habitación, pero no se encontraba sola.

— ¡Dios Santo! ¿Tú también cariño? ¡¿Qué rayos fue lo que sucedió?!— la alarma en el rostro de Rita Loud era comprensible; nada más regresar de su cita pre San Valentín, ella y su esposo vieron a Loan dando vueltas en el patio, claramente alterada y perturbada por alguna razón que se negaba a explicar. Al entrar en la casa, para verificar que todo estuviera bien, la encontraron vacía y en completo orden. Y ahora la menor de sus hijas lucia exactamente igual a la mayor de sus nietas.

Lily quedó en blanco tras la pregunta de su madre; un malicioso impulso de echarle la culpa a Lizy burbujeó en su mente, después de todo ella se encontraba en ese estado por su culpa; pero fue capaz de aplacar su sed de venganza ya que también pondría en problemas a Lemy. Al menos esperaría a que Luna llegara para poder acusarlo…. En lugar de buscar una excusa o dejarse llevar de nuevo por los celos, Lily puso atención al estado de Loan y un sentimiento de culpa e irresponsabilidad cayeron con fuerza sobre sus hombros, ya que al fin notó que luego de encontrar a Lemy y a Lizy en la cama, la mujer rubia se marchó en silencio dejando la puerta completamente abierta y no se molestó en alertar al resto para que no se acercaran.

Resultaba más que obvio que Loan había presenciado el mismo espectáculo que Lily, pero Rita no podía llegar a imaginar de lo que pudo tratarse.

— ¡Todos… están… bien… querida…!— un Lynn Loud Sr jadeante y agotado hizo su entrada subiendo las escaleras— ¡Contados… y… confirmados! ¡Están… en sus… habitaciones…!— informó a duras penas luego de correr por toda la casa tocando puertas para verificar que todas sus nietas, y nieto, estuvieran bien; para su edad aquella hazaña, en una casa el doble de grande que antes, resultaba un logro enorme. La mayoría de sus nietas le contestó que no iban a abrir, ni mucho menos salir; en el caso de Lupa recibió un desganado "Piérdete, abuelo" como respuesta; con Liena la palabra "presente", tocada en código morse a través de la puerta, fue lo único que obtuvo. Y por alguna extraña razón Lemy estaba encerrado en su habitación en compañía de Lizy y Lulu.

Que todas estuvieran encerradas en su habitación a esa hora fue la evidencia que Lily necesitaba para comprobar que no fue la única en presenciar aquella escena en el cuarto de Lemy luego del almuerzo.

— ¡Es un alivio! Gracias, amor— Rita le agradeció a su esposo, pero inmediatamente regresó su atención al par de rubias frente a ella, quienes sin duda estuvieron llorando bastante— ¿Ahora podrían decirme que esta ocurriendo? Lily, ¿no se suponía que prepararías la cena?— una gran curiosidad y preocupación la carcomían.

— Estamos bien, Mamá… No fue nada. ¿Podrían tú y Papá encargarse de la cena? ¡Gracias! ¡Tengo que hablar con Loan, a solas!— tras aquellas atropelladas palabras, Lily sujetó a Loan y la hizo entrar con rapidez, pero antes de cerrar la puerta su madre se lo impidió.

— Nada de eso, Lily Loud. Me explicaran que fue lo que les sucedió a ustedes dos— reclamó Rita con fiereza y preocupación.

— Se… Se trata… Se trata de una plática de mujeres— fue la excusa de Lily antes de empujar con fuerza superior y cerrar la puerta.

— ¿Y yo que soy?— exclamó Rita con enojo a través de la puerta cerrada.

— Vamos, vamos, querida. Seguramente es algo relacionado con Lincoln— luego de un suspiro de resignación, Lynn Sr se apresuró a calmar el enfado de su esposa— ¡Tenemos una cena que preparar! Dime ¿te apetece un poco de Lynnsaña mi amor?— preguntó mientras tomaba la mano de su esposa y se encaminaba a la cocina.

— Bien. Y hagamos un poco de Gulash, sólo por si acaso— una sonrisa maliciosa se curvo en los labios de Rita mientras seguía a su esposo. No iba a insistir, sus nietos estaban bien y lo que sucediera entre Lily y Loan ya lo averiguaría luego, después de todo tenía sus métodos.

Lily se recargó en la puerta hasta que las voces de sus padres se perdieron. Una vez que estuvo todo despejado, ella y Loan se sumergieron en un incomodo silencio. Tras un par de minutos de tenso silencio, Lily finalmente alzó la vista y notó la mirada expectante de la gamer de veintiún años. No tuvieron que decir una sola palabra, la imagen de Lemy formó un vínculo entre sus mentes e inmediatamente quedó todo relativamente claro.

Loan alzó la mano con nerviosismo y reveló que sujetaba el adorno de cabello característico de Lily, el cual hasta ese momento no había notado que lo dejó caer en la habitación de Lemy; cuando los encontró, al muchacho rockero y a Lizy, moviéndose rítmicamente sobre la cama, totalmente desnudos y agitados.

— ¿Lo encontraste en la habitación de Lemy?— preguntó Lily al mismo tiempo que tomaba aquel adorno, estampado con el dibujo de una cabeza de búfalo, de las manos de Loan. Aquello era la prueba irrefutable de que no fue un sueño, como suplicó al principio, que no fue una alucinación o pesadilla, como su mente le hizo revivir una y otra vez por horas, y ahora estaba claro que todas presenciaron el mismo espectáculo, aunque le resultaba raro que Lyra no intentara exorcizar la casa —Lo lamento, Loan. Sé que ver eso debió alterarte. Yo fui quien entró sin llamar antes y luego dejé la puerta abierta…— el dolor regresó con toda su intensidad, pero esa vez Lily pudo mantenerse serena.

— ¿E-En-t-tonces… si-si v-viste lo… que-e hici-cimos con Lemy e-en su habitación?— Loan sintió sus piernas temblar como gelatina al confesar lo que ocurrió esa misma tarde con Lemy y todas sus hermanas, la vergüenza que sentía se intensificó al comprobar que efectivamente su tía Lily, a quien consideraba más como una hermana mayor, los había descubierto.

Lily no entendió las pregunta de Loan, y tardó unos segundos en reconectar las palabras para darle un sentido más lógico a como sucedieron realmente las cosas; después de todo únicamente vio a Lizy en aquella cama. NADIE MÁS ESTABA AHÍ. Pero una sombra de duda la estremeció, no miró alrededor, no enfocó nada más que los rostros complacidos de Lemy y Lizy mientras sus cuerpos se encontraban casi fusionados. Sin embargo, lo descartó de inmediato ya que a veces su querida hermanita Loan se confundía al estar estresada.

No, no. Vi lo que Lemy y Lizy hacían en la cama. Tú seguramente estabas en tu cuarto y viste lo mismo después— esas fueron las palabras que Lily pensó en decir para no alterar más a su hermanita, pero debido a su corto silencio la hija de Lori se sintió culpable.

— T-T-Todo fue cul-pa de Lupa… Ell-a dejó esos ch-chocolates para Leia… Lueg-o Lizy los co-comió… Y cu-cuando Lemy nos besó… ya, ya no pens-samos con clar-idad… y-yo, to-to-das fu-fuimo-mos a-a su-su cuarto y-y…— Loan terminó su explicación totalmente sonrojada de pies a cabeza, revivir lo ocurrido fue demasiado para ella.

Esta vez el silencio de Lily fue tenso y cargado de un aura helada. La confesión de Loan daba vuelta al panorama de lo ocurrido en trescientos sesenta grados, con más de una mujer disfrutando una tarde placer con el muchacho castaño; pero no cambiaba el hecho de que presencio como Lemy tuvo sexo con Lizy, mientras las demás estaban escondidas cuando irrumpió en la habitación. Pero inmediatamente Lily agitó la cabeza para regresar a la realidad; aquello era imposible. IMPOSIBLE.

Aunque existiera una diminuta posibilidad de que malinterpretara todo y en realidad Lemy cayó en alguna trampa, nadie la convencería de que no ocurrió lo que ocurrió. Sea cual fuera la verdad: Lemy y Lizy tuvieron sexo en aquella cama durante la tarde.

— ¿T-ía Lily?— Loan sintió aquel ambiente cargado y observó confundida a la otra mujer rubia en la habitación.

— Explícate, mujer— fue la petición que hizo de forma calmada. A pesar de todo, Lily deseaba conocer mejor todos los detalles acerca de lo que ocurrió. Y de alguna forma la posibilidad de que toda su furia y sed de venganza pudieran concentrarse en Lupa, resultaba mucho más satisfactorio.

Sin embargo, en lugar de una respuesta, Lily observó confundida como Loan dio un respingo e inmediatamente retrocedió hasta la pared más alejada, luciendo completamente aterrada y con el corazón a punto de salírsele del pecho. Entonces la mujer fotógrafa se dio cuenta que había utilizado la mirada intimidante Loud característica de Lori sin quererlo y por ello espantó a su hermanita.

— Lo siento. Lo siento— Lily suavizó su rostro y esbozó una sonrisa para calmar a Loan. No fue de inmediato, pero pudo lograrlo— Por favor, necesito que me expliques con calma lo que ocurrió— esta vez se aseguró de no impacientarse, para que Loan se calmara más y no tartamudeara al hablar, la abrazó y acurrucó contra su pecho como siempre hizo desde pequeña, aunque resultaba un tanto incomodo ya que ahora su pequeña hermanita le ganaba en altura por un par de centímetros.

— Bueno…— Loan se sentía incomoda por tener que exponer a Lemy, pero necesitaba dejar en claro el asunto para recuperar la confianza de su querida hermana y tía, Lily— Todo empezó ayer, cuando llegó un paquete enorme. Todas teníamos curiosidad por saber lo que era así que intentamos husmear, pero Papá nos descubrió. Nos dijo que era un asunto de Lemy y que lo dejáramos. R-Recuerdo que Papá estaba bastante molesto en ese momento, lo cual era raro… E-En fin, Leia esperó a que Papá se distrajera y lo abrió. Dentro había rosas, peluches, libros, chocolates, decoraciones con corazones; quedamos sorprendidas. Entonces Lupa, Leia y Lacy molestaron a Lemy en cuanto llegó, y ahí fue… A-Ahí fue donde nos dijo que ese era un regalo de San Valentín para ti, Lily— desde su posición, Loan pudo percatarse y oír como el corazón de Lily aceleraba sus latido con felicidad. La gamer sintió aquel sonido muy relajante— Lizy se emocionó y dijo que lo ayudaría. Guardaron todo en su cuarto a pesar de las quejas de Leia, pero Lupa pudo robar una caja de chocolates y un par de rosas sin que lo notaran. Yo-yo la vi, pe-pero no quise inici-ar un pleito y…— Loan intentó justificar su falta de preocupación, y que quizás habría evitado todo en ese momento; pero Lily simplemente le dio un par de caricias tranquilizadoras en la cabeza animándola a continuar— Lupa debió hacerle algo a los chocolates porque antes del almuerzo de hoy los dejó en la mesa de la sala y le gritó a Leia que no podía comerlos. Y claro, Leia se los llevó todos, pero seguramente Lupa no contó con que compartiría algunos con Lizy luego del almuerzo. Cuando me di cuenta, Lizy y Leia estaban raras, hablaban demasiado fuerte y se reían de todo; no sé, lucían igual que Mamá cuando toma mucho en Navidad— intentó explicarse refiriéndose a su madre, Lori, ya que el recuerdo de ese momento hacía regresar la vergüenza en ella a toda prisa— Por petición de Lizy compartieron con todas, Liena, Liby y Lacy no dudaron en aceptarlos. A mi, Leia me obligó a comer uno a la fuerza y Lizy hizo lo mismo con Lemy. Desde ahí esta todo borroso, pero recuerdo perfectamente a Lupa burlándose de todas nosotras, a Lyra escandalizada regañándola. Lemy se acercó por detrás a Lupa y le dio un chocolate de boca a boca, eso le cerró la boca, pero me hizo hervir la sangre. Me acerqué a él cuando le daba su ración de chocolate a Lyra, y verla sonriente y feliz le pedí a Lemy que también me besara… Y lo hizo…— Loan se estremeció agradablemente ante el recuerdo de los labios de Lemy, aunque resultaba un recuerdo vago y confuso, pero de todas formas maravilloso e increíble— No recuerdo cuando llegamos al cuarto de Lemy, pero para entonces tenía mucho calor, todas teníamos mucho calor. Lemy nos ayudó a quitarnos la ropa, luego le ayudamos a quitársela a él… Continuamos besándonos… Lemy nos abrazaba a todas… Me dolieron un poco sus abrazos al principio, pero luego me acostumbre…— el agradable recuerdo que Loan revivía fue abruptamente detenido en cuanto Lily la apartó de su lado con cierta brusquedad.

Mientras tanto, en el interior de su habitación, Lemy intentaba arreglar el desastre de lo que fue quizás su primera y única orgia; pero claro, no ayudaba que Lizy continuara alcoholizada y dormida en un rincón, además de continuar encontrando las pantis y brasieres de sus hermanas en todas partes. Extrañamente podía identificar a la propietaria por el color y la forma de la prenda intima. Sin embargo, deseaba eliminar y olvidar todo rastro de lo ocurrido, para ello necesitaba la ayuda de Lulu; únicamente la saliva corrosiva de su hermanita castaña podía eliminar los rastros de sangre seca sobre la cama y la alfombra.

— Maldita sea, Lupa. Esos colmillos falsos son demasiado filosos— se quejó Lemy al mismo tiempo que se evaluaba las heridas en forma puntos contiguos, cubiertas por banditas, que tenía distribuidas en varias partes del cuerpo, especialmente en las nalgas— Para que lo sepan, ¡no violé a ninguna de mis hermanas! ¿Oyeron?— el muchacho castaño le habló furiosamente a un punto específico de la pared— Gracias, tía Lisa. Tu ropa interior líquida invisible me libró de cometer una estupidez— suspiró agradecido mientras continuaba arreglando su habitación. Pero bien que el muchacho no tuvo quejas durante el manoseo con sus hermanas, ahora intenta parecer un santo que únicamente quiere ser fiel a una sola mujer, la cual resulta ser una miembro de su familia y es doce años mayor que él. Y no es otra más que…— ¡Suficiente! ¡Suficiente! ¡Tengo mucho que hacer! ¡ASÍ QUE LARGUENSE!—