4. Enamorados

Lily simplemente dejó de escuchar en cuanto Loan divagó acercas de lo que ella, y el resto de muchachas, hicieron con Lemy en la habitación; todo bajo la influencia de lo que sea que Lupa puso en aquellos chocolates. La incomoda imagen de la vez que se topó con una orgia de Lincoln y sus hermanas, cuando cumplió dieciséis años, la atormentó por un instante. Sin embargo… Sin embargo, la imaginación artística que Lily poseía, se encargó de cambiar la escena y colocar a los respectivos actores de lo que Loan estaba contándole. El resultado fue una escena bastante agradable y sugerente, la figura atlética de Lemy abrazando con pasión a una mujer rubia la hipnotizó; y la afortunada que se aferraba al cuerpo desnudo masculino, aprisionando al muchacho entre sus piernas, recibiendo extasiada las estocadas salvajes de la hombría de Lemy no era otra que…

Por un instante las piernas de Lily no pudieron mantenerla firme, debido a la desbordante descarga eléctrica que le recorrió el cuerpo; lo cual la hizo trastrabillar y caer pesadamente al borde de la cama, con el rostro colorado, respirando agitada y el corazón latiendo a mil; por primera vez en horas, palpitando con inmensa alegría, reavivando la esperanza.

Sin embargo, la mujer fotógrafa sujetó su cabeza y la sacudió con fuerza para alejar esas imágenes y así regresar a la realidad. Este era el presente, completamente diferente a lo que alguna vez imaginó como resultarían las cosas; pero a fin de cuentas con consecuencias irreparables.

Uno de ellos, que Lemy se acostó con todas sus hermanas, excepto Lulu… Lulu… ¿Lulu estuvo a salvo?

— ¡Loan! Necesito que te concentres…— Lily una vez más sobresaltó a la gamer de veintiún años, pero esta vez no podía darse el lujo de tranquilizarla— Lulu no estuvo metida en… en esos "abrazos" ¿Verdad?— un miedo enorme recorría a Lily mientras aguardaba la respuesta.

Después de todo Lily era la niñera esa tarde, cualquier cosa que sucediera desde ese momento sería su responsabilidad; incluyendo un nuevo miembro en la familia… La mujer rubia simplemente suplicó en su interior que eso no ocurriera, dudaba que las mayores, de Loan hasta Lupa, se hubieran preocupado por usar protección en medio de su "fiesta". Sin embargo, la atención de Lily no podía enfocarse en ese detalle todavía; pues lo más preocupante resultaba que la pequeña Lulu hubiera cumplido su cometido. Después de todo, Lisa obtuvo aquella formula de crecimiento de su primogénita; una de las muchas habilidades con que Lulu nació. La bebe castaña de dos años de edad podía cambiar su apariencia y edad a voluntad; y lo hizo en un par de ocasiones luego de encerrarse en un capullo por un par de días, emergiendo como una niña de la edad de Lizy; con el obvio objetivo de pasar tiempo con Lemy de igual modo que la pequeña de gorra roja.

Podía tratarse de una bebe, pero la mirada perspicaz y deductiva que Lily podía ver reflejarse sus infantiles ojos, bien igualaban a los de Leia cuando maquinaba para obtener algo que quisiera; dispuesta a todo para lograr su objetivo. Y como bien explicó Lisa en su momento, hace un año: "Lulu simplemente encuentra irresistible el material genético de Lemy. No es nada para preocuparse querida familia de homo sapiens".

— Lu-lu… N-No, no… Jus-tament-te Lemy hizo q-que toma-ra… u-una siest-a antes d-de eso— explicó Loan con cierta dificultad, el rostro de Lily expresaba una preocupación desmesurada, pero su instinto femenino le indicó a la gamer que no se trataba del bienestar de la pequeña Lulu.

— Gracias a Dios…— exclamó Lily dando un enorme suspiro de alivio. Un enorme problema menos del que debía preocuparse.

— P-Pero Lemy la llev-v-o a su cuarto… junto con Lizy, luego de e-echarnos a todas. Y-Y se encerraron…— continuó explicando, pero antes que Loan pudiera darse cuenta Lily había salido corriendo por la puerta dejándola atrás.

En la mente de Lily retumbaban las palabras de Loan junto con todo lo vivido aquel funesto día.

La mujer rubia nunca sintió la necesidad de estrangular a ninguna de sus queridas sobrinas, después de todo las consideraba sus adorables hermanitas; pero en ese momento la seguridad física de la muchacha peliblanca estaría en serio peligro si se la encontraba a solas en algún pasillo de la casa. Afortunadamente no ocurrió.

En cuanto llegó frente a la puerta cerrada del cuarto de Lemy, Lily se petrificó. La idea de encontrar nuevamente aquella escena: Lemy y Lizy en una situación de amantes, que ahora eran, amenazaba con herirla nuevamente. Sin embargo, la preocupación que sentía por Lulu fue superior. Entraría, sacaría a la más joven de las hijas de Lincoln y le daría privacidad a la nueva pareja de la casa Loud. Aunque repitió aquel plan por un par de minutos en su mente, le tomó a Lily otro par de minutos encontrar el valor de hacerlo.

Solo para frustrarse y descubrir que el seguro estaba puesto. Justo ahora.

— ¡Lemuel Haytham Loud! ¡Abre esta puerta ahora mismo!— gritó Lily mientras aporreaba la puerta con furia. No podía creer que su pequeño Lemy había desarrollado tal gusto por las niñas pequeñas. Claro que ella misma no era alguien que pudiera juzgarlo; pero al menos esperó a que el muchacho creciera antes de intentar cualquier cosa.

No tenía excusa.

— ¡¿Lily?!— la voz de Lemy no podía esconder la alegría y preocupación que lo invadieron al oír la voz de la mujer más hermosa de la casa pronunciar su nombre completo, por lo general significaba que estaba metido en serios problemas.

¿Dónde quedaron todas las veces que Lemy criticó a su padre por coquetear con cuanta mujer se topara a pesar de tener diez esposas? ¿No repetía siempre aquel muchacho de cabellera castaña que dedicaría su amor a una única mujer? ¿No sería aquella "elegida" la mas dichosa y afortunada del mundo? ¿Acaso sus miradas no se conectaban cuando platicaban acerca de ese tema? Aquellas preguntas atormentaban a Lily mientras aguardaba durante segundos eternos a que esa puerta finalmente se abriera. La personalidad rebelde de Lemy; la valentía que el muchacho castaño demostraba al confrontar a su padre para proteger a sus madres y hermanas, incluso de ciertas personas que veían con malos ojos el amor libre en la casa Loud. Todas aquellas características de la personalidad de Lemy, que le encantaban a Lily, inundaron la mente de la mujer fotógrafa sin previo aviso.

A pesar de su enfado; a pesar de su corazón roto; a pesar de sus dudas y preocupaciones; Lily no pudo evitar sentir un agradable calor en todo el cuerpo y que un suspiro escapara de sus labios. Un suspiro de mujer enamorada.

El escenario que su instinto artístico maquinó, fugaz recuerdo de la imagen de Lemy en una orgia regresó a la mente de Lily. —"Compártelo con todas"— susurró su propia voz en su interior, de una manera lujuriosa, oscura y esperanzadora que nunca imaginó imitaría a la perfección las voces de sus hermanas cuando intentaban seducir a Lincoln.

Lily golpeó la puerta con la cabeza un par de veces para apremiar al muchacho a abrirla, borrar esa imagen de su mente y acallar aquella voz que intentaba corromperla. No criticaba a la familia de la misma forma que Lyra, pero los gustos de Lily resultaban diferentes y siempre rogó que, el día que se casaran, Lemy no heredara el mismo instinto de formar un harem de Lincoln. No creía poder soportarlo en el pasado, y ahora que ocurrió no estaba segura si tuvo alguna oportunidad. Además, Lily conocía a la perfección los sentimientos de sus hermanitas por el muchacho castaño: amor puramente fraternal, sin romance. Lizy y Lulu eran excepciones desmesuradas, pero ya crecerían y se interesarían por otras cosas.

Claro que cuando Lizy nació el mundo entero pareció parase de cabeza, la pequeña amante de los dinosaurios hacía saltar la sonrisa de Lemy únicamente con su presencia, aún ahora después de cuatro años y más todavía al igualar de pronto la edad del muchacho debido a una sustancia extraña en un matraz de vidrio; desde el principio la mirada en los ojos de Lemy preocupó a Lily. Esa mirada resultaba muy diferente a la del muchacho castaño durante sus otros "noviazgos" con Lyra, Lupa y Leia. Ocurrió algo similar y con mayor intensidad que en las demás, la mirada de Lemy se iluminaba con la presencia de sus hermanas hace años; por un corto tiempo fueron inseparables, en su momento, caminaban tomados de la mano y jugaban inocentemente en la cama; pero al final ellas superaron aquella etapa, superaron a Lemy. Ellas fueron las que se alejaron del lado del muchacho castaño dejándolo adolorido y confundido, para interesarse de una manera preocupante por Lincoln.

Lily siempre observó de cerca lo que ocurría, lista para reconfortarlo; y a pesar de la actitud despreocupada del muchacho castaño, logró hacerlo sonreír nuevamente en cada ocasión. Sin embargo, desde que aprendió a gatear, Lizy creció pegada a Lemy, literalmente, siempre juntos y acaramelados en la casa o donde fuera. Y lo mismo ocurrió con la siguiente…

— ¡Lulu…! ¡Espera… No hagas eso…!— la voz ajetreada de Lemy junto con el sonido de objetos cayendo pesadamente, inundaron la habitación del único hijo varón de Lincoln Loud.

Lily reaccionó. Sin perder un solo segundo embistió la puerta y la abrió como si no estuviera cerrada. El par de años que su hermana Lynn fue su entrenadora de la escuela se notaron enseguida.

El interior de la habitación quedó expuesto, nuevamente a los ojos de Lily. Sin embargo, esta vez, únicamente el muchacho castaño se encontraba en ella, con unos ajustados jeans de mezclilla en las piernas, sin camisa u otra prenda en la parte superior del cuerpo, caminando con dificultad por la habitación, y luchando por quitarse a una bebe igual de castaña que él de la cabeza. Lulu estaba a salvo, por el momento. No había rastros de Lizy por ninguna parte.

Al estar concentrada en su objetivo, Lily pudo notar la enorme cantidad de objetos destartalados que Lemy recolectaba y abarrotaban la habitación de la forma característica que ya conocía. La mujer rubia sintió curiosidad de saber como entraron todas sus hermanitas en ese lugar y como no las notó en su momento, pero la mirada de Lemy robó completamente su atención.

— ¡Lil-y…! …¡TÍA! ¡Tía! ¡Tía! ¡T-Tía… Li-Ly!— se apresuró a corregir Lemy, pues Lulu parecía dispuesta a partirle el cráneo con el agarre que mantenía en su cabeza. Funcionó, la bebe castaña se tranquilizó y quedó inocentemente sujeta a su cabello como si fuera un juego. Lulu podía pasar rápidamente de una tierna bebe a un pequeño monstruo en un instante, pero Lemy lograba entender que la más pequeña de sus hermanas se ponía celosa, en especial con Lily. Pero el muchacho castaño dejó de preocuparse de Lulu, en su lugar sintió una gran felicidad de ver que Lily estuviera bien— Fui a buscarte a tu habitación hace poco, pero no te encontré— explicó con pesar, pues al despertar con una tremenda resaca; totalmente desnudo; con todas sus hermanas alrededor, igualmente desnudas; le provocaron un tremendo ataque de pánico. Debido al temor que la artista fotográfica de la familia hubiera visto todo y malinterpretado toda la situación.

De hecho, Lemy todavía sudaba frio por el tremendo susto que pasó; de no haber sido por su tía Lisa, que le colocó aquella ropa interior líquida mientras dormía; estaba seguro que hubiera continuado con el legado de su padre: acostándose con todas sus hermanas. Pero gracias a Dios, aquel gel que cubría su entrepierna y zona pélvica, un desarrollo del programa espacial o algo así, impidió que su pene saltara libre y mancillara a cualquiera de sus hermanas. Y el que fuera invisible, o mejor dicho transparente, evitó que intentaran quitárselo. Claro que Lisa le informó que no se desprendería en cuarenta y ocho horas mínimo, o cuando superara la cantidad de desechos que podía absorber; le debía una bien grande a su querida madre cientifica.

— Me alegra que llegaras, Lily. No vas a creer lo que ocurrió… Maldición. Ni yo puedo creerlo, pero antes de explicarte necesito tu ayuda…— Lemy perdió la sonrisa que dibujó en sus labios en cuanto recibió una mirada furiosa con el ceño fruncido y unos dientes apretados, en lugar de una mirada resplandeciente y una sonrisa radiante.

— Vine a llevarme a Lulu. Sé que tienes a Lizy escondida por ahí; así que mientras más rápido me la entregues, más rápido podrán volver a sus "asuntos"— fueron las palabras gélidas de Lily mientras se acercaba al muchacho con las manos extendidas para recibir a la bebe.

Sin embargo, la pequeña castaña emitió un gruñido de advertencia e inmediatamente desplegó la mandíbula depredador característico en ella, desde su posición en la cabeza de Lemy.

Lily retrocedió un paso y replegó las manos ante aquella señal de hostilidad. La furia que explotó en su interior por el descaro de Lemy fue disipada de inmediato. Era bien sabido en la casa Loud que aquella reacción de Lulu podía tener resultados dolorosos, y las únicas cosas que la activaban eran: quitarle su chupón favorito o producir y emitir una cantidad exuberante de feromonas.

— Lemy, cúbrete con una camiseta o algo. No podré acercarme a Lulu si continuas cautivándome con tus músculos… ¡Ponte algo encima!— Lily a duras penas pudo apartar la mirada mientras Lemy se movía por la habitación. La mirada sorprendida y preocupada que recibió del muchacho castaño resquebrajaba más todavía su adolorido corazón, pero la mujer rubia se mantendría firme hasta que cumpliera su objetivo.

— Listo— informó Lemy con angustia luego de algunos instantes. La actitud de Lily le resultaba perturbadoramente extraña.

— ¡:::!— Lily quedó sin aliento al ver un chaleco, también de mezclilla, cubriendo escasamente el torso de Lemy. Los hombros preadolescente del muchacho castaño evitaban que la tela se cerrara completamente, dejando un panorama incompleto de los pectorales y abdominales del muchacho castaño, invitándola a acercarse y recrearse con la vista completa del riguroso entrenamiento de Lynn— Maldición. Te dije que te cubriera, no que te pusieras más sexy— maldijo en voz baja mientras intentaba aplacar el acaloramiento que explotó en todo su cuerpo.

— ¿Qué?— fue imposible para Lemy entender aquellas palabras, pero de algún modo aquel susurro le cosquilleó en los oídos y provocó que se acalorara.

— ¡Nada! Nada— Lily se apresuró a restarle importancia. Pero la mirada fija de Lulu sobre ella indicaba claramente peligro inminente. Igual que hace un par de años.

Sin duda para Lily resultaba la misma mirada que recibió de Lulu por primera vez, cuando la bebe apareció en la casa. Así fue, no hubo embarazo, ni un viaje apremiante al hospital; un día Lisa, en compañía de Lincoln, simplemente anunció que tenía una gran noticia y presentó ante todos a Lulu Loud.

La sorpresa de la familia fue enorme, impactante en extremo. Claro que Lincoln ya conocía todo el asunto de antemano, y su única duda a Lisa fue: "¿Tan rapido?". El resto de esposas de Lincoln se sintieron traicionadas por aquel secreto; y de nada sirvieron las cortas explicaciones de Lisa o las aburridamente detalladas: se trataba simplemente de la más reciente hija de Lincoln y ella, la mujer genio de la familia Loud.

Sin embargo, cuando el hombre peliblanco lo explicó, todos entendieron mejor. Luego de varios estudios, Lisa determinó que la fertilidad de Lincoln estaba en descenso; y tras cuatro años de espera hasta el embarazo de Lana, exponencialmente o algo así, la siguiente en embarazarse tomaría demasiado tiempo y no existía certeza de que fuera ella. Así que Lisa, a sus veintitrés años de edad, decidió tomar las riendas del asunto: una muestra de esperma fresca de Lincoln; un grupo de óvulos extraídos de la mujer científica; varios datos aburridos científicos; genética; genética; y la más reciente miembro de la familia Loud dio inicio a su vida en el laboratorio del bunker de Lisa Loud. Donde un Lincoln de treinta años de edad iba a visitarla cada día al tanque de gestación.

Lily, ya con veintiún años de edad e inmensamente feliz por el broche para el cabello que Lemy le regaló, había visto suficientes bebes en toda su vida para saber de inmediato que Lulu era incómodamente diferente; y no se trataba de las habilidades que tenía gracias a los experimentos que su madre con gafas hizo en ella.

Al llegar todas del hospital, luego de nacer, Lily las observaba siempre cansadas y con los ojos cerrados, pero Lemy giraba la cabeza en su direccion; emitiendo llanto para pedir comida o que las cargaran, con Lemy fueron más veces, pero maravillosas. Y a diferencia de todas las bebes: Lulu siempre se encontraba despierta, con los ojos completamente abiertos, observado a todos casi sin parpadear; lo único que parecía comer era aquel misterioso chupón, y pobre de quien intentara quitárselo para darle un biberón, a menos que fuera Lincoln, Lisa, o Lemy, extrañamente.

Pero todo, al parecer, tenía una explicación. Lynn Sr y Rita, relataron que Lucy igualmente nació con aquella característica mirada profunda y que no lloraba por comida… Simplemente los observaba sin pestañear… Debido a ello hicieron crecer el flequillo característico en la mujer gótica de la familia y terminó gustándole. Gracias a ese conocimiento, Lily dejó de preocuparse y dio la bienvenida a su nueva hermanita. Sin embargo, la mujer rubia lograba percibir una rara vibración proveniente de Lulu cada vez que estaba cerca de Lemy.

Con un rápido parpadeo y una sacudida de la cabeza, Lily regresó de los recuerdos, pero la mirada de Lulu permanecía inalterable, ya fuera en el pasado o ahora, en el presente…

Lemy… de todash…— Lily no supo si aquellas fueron las primeras palabras de la bebe que la observaba o simplemente fue su imaginación, ya que la bebe castaña no movió la boca o se quitó el chupón de la misma; pero no pudo pensar mucho en ello.

De entre las sábanas de la cama de Lemy hizo su aparición Lizy, completamente desnuda; sin embargo, ya no era aquella muchacha de doce años en que la formula de Lisa la transformó; sino que nuevamente era la pequeña y adorable niña de cuatro años que estuvo perdida dentro de aquel cuerpo preadolescente por tres semanas.

— ¡TÍA LILYYYYYYYY!— fue el infantil grito de emoción, subido de tono, que Lizy dio al notar a su querida "madre", al igual que eran todas en la casa, además de su Mami Lana— ¡También eres mi Mami! ¿Verdad? ¿Verdad?— La cantidad de madres que tenía emocionaba tanto a Lizy que comenzó a saltar de sobre el colchón sin preocuparle su desnudez— ¡Mamá, Mamá Lola, Mamá Luan, Mamá Leni…!— enumeraba con las manos casi sin aliento, pero inmediatamente sintió una profunda tristeza— Pero… pero. Algunos niños no tienen… una sola Ma-Mamá… Es… es… tan triste ¡BUAHHHHH!— un llanto descontrolado se apoderó de la pequeña Lizy-Lizard, pero apenas duró un instante, casi inmediatamente después se desplomó en la cama y regresó a los brazos de Morfeo.

Lemy se apresuró a ir al lado de Lizy para cubrirla, después de todo era su hermanita favorita. El muchacho rockero, con Lulu todavía sobre su cabeza, pudo entender finalmente lo que ocurría al notar la mirada de sorpresa de Lily cuando se acercó a la pequeña rubia de cuatro años. Esa fue la misma mirada que sus hermanas le dieron al despertar de aquella "fiesta", de la cual recordaban todos los detalles, y empezaron a gritar escandalizadas al estar él desnudo encima de la todavía transformada Lizy. Aquello explicaba el enfado de Lily y la forma fría de su trato.

El muchacho castaño no tenía que ser un genio para entender que todo se fue a la mierda; sobre todo el que le tenía preparado a Lily para el día siguiente. Además, debía lucir como un ser cínico y lujurioso a los ojos de aquella mujer excepcional; ya que era imposible que alguna de sus hermanas evitara ir con el chisme. ¿No acababa de pedirle ayuda para arreglar aquello? — ¡FUCK! ¡FUCK! ¡JÓDANSE EN LA MALDITA CHINGADA!— gritó el muchacho castaño, sintiendo que caía en un pozo de miseria y excremento. ¿Algo más podría salir peor? ¿Qué clase de idiota sería si intentara poner alguna excusa o siquiera explicar lo que en verdad ocurrió? Sin duda sería un idiota que decepcionaría por completo a la hermosa mujer que era Lily Loud. No podía hacerlo.

Lily quedó escandalizada y molesta luego de oír a Lemy gritar esas terribles groserías en frente de dos pequeñas, aunque una estuviera inconsciente. Al momento siguiente el muchacho castaño sujetó a la bebe castaña, quien se volvió dócil de un momento a otro, y la colocó en la cama al lado de Lizy. Por un instante Lemy quedó de pie ahí, respirando profunda y pesadamente con aquel atuendo que le quedaba perfectamente. Entonces Lily fue sorprendida por una profunda y decidida mirada de Lemy, la cual la tomó por sorpresa y la paralizó.

La mujer rubia poco o nada pudo hacer para evitar que Lemy se acercara a ella sin decir una palabra. Las imágenes de lo que vio; la furia; los celos; el relato de Loan; todo intentaba explotar en su interior para hacerla reaccionar y alejarse de aquella habitación. Pero no pudo. Lily apenas tuvo la voluntad suficiente para intentar alejar a Lemy cuando este la tomó posesivamente de la cintura.

Pero… ¿Lo alejó? ¿O lo atrajo a su lado con desesperación? Ninguno de los dos lo supo. Únicamente el latido enloquecido de sus corazones fue lo que alcanzaron a oír cuando sus labios se unieron en su primer beso. Todo lo que vivieron esos años pasó frente a sus ojos y finalmente vieron que encajaba a la perfección con lo que sintieron por tanto tiempo.

Lily era mucho más alta que Lemy, pero eso ayudó a que el muchacho castaño la sujetara cuando las piernas femeninas perdieron toda fuerza disponible. ¿O fue la sensación de estar flotando lo que distrajo a Lily?

Lemy también se entregó al ímpetu de aquel beso, la declaración que tenía planeado para el día siguiente estaba completamente arruinada, pero dejaría en claro que la amaba y que no descansaría hasta arreglar y explicar todo. Sin importar el tiempo que tomara.

La inexperimentada pareja gastó todo aliento intentando explorar y extender lo más posible aquel encuentro de labios, y lengua en uno que otro momento; pero finalmente sus cuerpos quedaron exhaustos, recordándoles que necesitaban respirar para vivir. Sin embargo, luego de aquel maravilloso momento, los sentimientos y recuerdos que los abrumaban instantes atrás caían nuevamente sobre sus hombros, hundiéndolos en una incomodidad extrema.

— ¡DUDE! ¿Acabaron tan rápido?—

Aquellas palabras sorpresivas fueron suficientes para que tanto Lemy como Lily pegaran un grito y dieron un respingo en cuanto notaron finalmente a Luna Loud, madre y hermana respectivamente, observándolos emocionadísima. Y nuevamente un grito de y un respingo al notar tras de la rockera, literalmente a todo el resto de la familia Loud.