5. Caótico día de San Valentín

Catorce de febrero.

El día de San Valentín finalmente llegó a Royal Woods. La época del año donde los jóvenes intentan expresar lo que sienten a esa persona especial, incluso quienes no son tan jóvenes; o al contrario: quienes son demasiado jóvenes.

La atmosfera festiva de este día da valor a quienes están dispuestos a lanzarse contra el muro del amor; los afortunados podrán escalarlo; pero muchos y muchas terminaran derrotados e inconscientes en el suelo. Igualmente toman el riesgo; y a pesar de todo, el júbilo y alegría continuarán; como ya ocurría semanas antes de ese momento.

Sin embargo, para los residentes más antiguos del pueblo, la proximidad de esta fecha significa temor, ansiedad y ponerse a cubierto en preparación para las batallas de niveles apocalípticos desatadas una vez al año.

Hace tiempo, como si fuera un fugaz espejismo del desierto, cuando la familia más ruidosa del pueblo era más pequeña; únicamente con trece integrantes: Los padres, que dieron inicio a ese ejército, y once hijos. Causaban destrozos y peleas menos destructivas el catorce de febrero, sin falta; pero gracias a la intervención de Lincoln Loud, hubo un hermoso tiempo de paz.

Claro que fue debido a que aquel muchacho peliblanco inició con un harem a los once años de edad para este fin, donde todas sus integrantes fueron, a excepción de una, sus propias hermanas. Pero al haber crecido, casarse y tener una vasta descendencia: la segunda generación Loud resultante, que ahora azotaba años tras año a la indefensa Royal Woods, sufría por la falta de interés en unificar este nuevo harem y salvar al devastado pueblo; un deber que recae en las manos del único hijo varón del dios de cabello blanco, Lemuel Loud.

— P-P-Prefi-fiere que lo-lo llame-n Lemy— fueron las palabras de la hija mayor, Loan Loud, dichas con cierto enfado hacia la pared, mientras se cubría tras el sofá de la sala, para evadir una lluvia de bolas de lodo lanzadas hacia su persona.

La curvilínea mujer gamer rubia, de veintiún años de edad, era sobrepasada por sus tres hermanas menores, quienes se encontraban posicionadas sobre la mesa, decididas a estropear las horas de esfuerzo que puso en arreglarse, maquillarse y vestirse. Con el único objetivo de ir a reunirse con su hermano menor.

— ¡Ya la tenemos!— Leia, de ocho años de edad, igual de rubia que su hermana mayor, lideraba el ataque para no ensuciarse y arruinar su propio vestido, un tanto revelador para su edad, pero bastante llamativo. Sin embargo, debía encargarse de Loan rápido, antes que sus hermanitas se dieran cuenta de su plan y la traicionaran tal como intentó hacerlo la peliblanca gótica de la familia.

— ¡Esto es muy divertido!— Lizy, de cuatro años de edad, también rubia, disparaba sin piedad las municiones de lodo contra la mayor de sus hermanas. La inocente oposición que mostró al principio fue reemplazada por una sonrisa bélica al imaginarse como la vencedora, claro que antes tendría que encargarse de sus aliadas primero. Un ligero efecto secundario por haber poseído un cuerpo preadolescente unas semanas, debido a un accidente con un experimento de Lisa Loud.

— ¡Desh-tuir!— Lulu, la menor castaña de todas con dos años de edad recién cumplidos hace un par de horas, era la encargada de preparar la munición de lodo; tarea que cumplía masticando la tierra de macetas, que trajeron sus cómplices, para mezclarlas con su saliva pegajosa y así crear un misil devastador. Esto era posible gracias a una de las habilidades que la pequeña castaña poseía por la intervención de su progenitora, la genio de la familia.

Los misiles de lodo volaban por todas partes, explotaban al mínimo contacto y se esparcían contra todo lo que chocaran en la sala e inmediatamente lo pegaban al suelo o contra la pared; ese fue el desafortunado destino para las mascotas de la casa y varios retratos que mostraban a la feliz y creciente familia. Uno de ellos, estrellado y pegado contra chimenea, no muy lejos del lugar donde reposaba antes; dejaba ver la imagen grupal de la ya conocida "familia Loud", las esposas e hijas, Loan con apenas siete años y un Lemy bebe en los brazos de Luna; pero una integrante extraña era fácilmente reconocible en la imagen, de pie junto al hombre peliblanco de dieciocho años, sujetándolo del cuello de manera ruda: una mujer delgada de piel canela. Pero la imagen quedó oculta completamente bajo un nuevo ataque de lodo.

Nuevo misiles de lodo volaron por toda la sala e impactaron con otros retratos. En varios de ellos se mostraba al muchacho castaño culpable de esta pelea, quien resultaría ser el premio de la ganadora de aquella batalla, o así lo veían ellas; mientras tanto el ataque contra Loan continuaba. Sin embargo, eso no era lo único que destrozaba la casa.

— ¡Sal de donde quiera que estés!— desde la cocina, Liby, castaña con trece años de edad, se encontraba junto a una gran pila de pasteles; lista para arrojarlos en cuanto la harina, que esparció por el suelo, revelara los pasos de alguien aparentemente invisible. Y así era en parte.

— ¡Rayos!— la adolescente peliblanca Lupa de trece años de edad, fue acorralada en su intento de salir de casa, totalmente arreglada y victoriosa luego de haber saboteado el guardarropa de la "princesita". Pero no contó con que su manipuladora hermanita ya la había traicionado desde mucho antes de formar su alianza; ahora, Lupa debía eludir y encargarse del par que la molestaba si deseaba ir a recibir su premio. No tenía más opción que utilizar las "sorpresas" que sacó del cuarto secreto de su tía Luan.

Liena, la segunda hermana mayor, rubia con dieciocho años de edad, se encargaba de preparar los pasteles para su hermana menor; la habilidad en la cocina que poseía le permitía prepararlos al instante, desafiando las leyes mortales. Pero no podía hacer más que gruñir para expresar su enfado por la falta de puntería de Liby, debido al problema en sus cuerdas vocales que le impedía hablar; ya que su hermana castaña había fallado una docena de veces hasta ahora. Y no eran los pasteles embarrados en las paredes lo que la enfadaba, sino que Lemy pudiera ser herido nuevamente si Lupa lograba escapar de la casa.

En el segundo piso, una batalla más calculada y feroz tenía lugar.

— ¡No creas que saldrás de aquí en una pieza santurrona!— Lacy, castaña con trece años de edad, sostenía firmemente la brocha con pintura roja en la mano que resultaba ser su arma en esta batalla; el corredor mostraba largos surcos de pintura denotando el esfuerzo de la muchacha porrista en detener a la más peligrosa de la familia; a su parecer, ya que la fruta prohibida del incesto… o lo que sea que Lyra siempre parloteaba, no corromperían a Lemy. Tendría la revancha con su hermano menor, y esta vez no estaría demasiado aturdida para dar batalla en el juego de caricias y besos. Un ligero estremecimiento sacudió a Lacy ante el agradable recuerdo.

— Eso lo veremos, Sis— Lyra, castaña con quince años de edad, no podía darse el lujo de cometer un error o esperar más tiempo; si no salía de la casa Lacy no sería la única de quien preocuparse. Contaba con que nadie más hubiera descubierto todavía el verdadero lugar de encuentro de Lemy y Lily, la pista falsa de la fotógrafa fue muy buena; pero si pudo descubrirlo, estaba segura que sus hermanas no tardarían en hacerlo. La artista de música clásica estaba decidida a interponerse en la cita romántica de su hermano menor, no lo dejaría seguir los pasos de su padre, en especial con Lily. No lo dejaría. No luego de haber despertado de la locura que cegó sus ojos, la cual desapareció en el momento que Lemy profanó sus labios y recorrió su cuerpo entero con caricias y lamidas; debido a ello, otro tipo de locura se apoderó de su mente e iría a reclamar a su amado hermano. Sin embargo, su hermanita porrista había demostrado una gran determinación y habilidad en detenerla, no cabía duda que era hija de Lynn.

¡LEMY SERÁ MIO!—

El grito unísono de todas las hermanas Loud retumbó a través de la cálida mañana, alertando a todo el mundo que la pelea Loud recién se tornaría violenta…

Loan tomó valor y se aventuró a salir de su escondite, inmediatamente una lluvia de misiles de lodo fueron a su encuentro; afortunadamente un pastelazo en la cara le permitió retroceder y evadir el ataque, pero de todos modos su vestimenta quedó arruinada. Las bolas de lodo encontraron otra victima en su recorrido, siendo una despistada Lupa la que fue atrapada y pegada contra la pared; pero antes de caer, una de las bombas de pintura azul que sostenía, una de las cuales acababa de colocar en la cocina para las hermanas que no dejaron de molestarla, salió disparada hacia la mesa; explotando y cubriendo al trio de Leia, Lizy y Lulu como si fueran monstruos de baba azul. En ese mismo instante en la cocina hizo explosión la segunda detonación inundando el lugar con un espectro azul, pero la única que quedó cubierta fue Liena, quien al percatarse de la bomba se lanzó como escudo humano para defender a Liby. Las detonaciones fueron la señal de ataque para Lacy, la animadora se abalanzó contra su hermana mayor dispuesta a arruinar su atuendo. Lyra era consciente de la superioridad física de su hermana menor, pero también conocía su inocente ingenuidad; "Mira es Lemy" con esas simples palabras Lyra distrajo a Lacy el tiempo suficiente para esquivarla provocando que su hermana menor chocara contra la pared y se manchara totalmente con la pintura de su arma improvisada. Desafortunadamente para la artista musical, Liby había preparado una sorpresa sólo para ella. Mientras Lyra daba un paso triunfante y orgullosa, una tabla suelta fue accionada por su peso, golpeándola en el rostro y dejándola noqueada al instante. En la cruel calma que vino luego de aquellos segundos, Liby se percató de aquella increíble oportunidad, era la única que quedaba en pie para ir al encuentro de Lemy. Con lágrimas en los ojos y tras un gesto de despedida y agradecimiento a Liena, la detective con frenillos dio media vuelta para salir por la puerta trasera; sin embargo, la emoción le impidió ver el cable trampa a la altura de los tobillos, la cual activó una trampa inflable que la empujo de nuevo al interior de la casa y la dejó pegada al montón de papel matamoscas puesto en el techo.

Mientras tanto, escondidos e inmóviles, en el interior de la habitación del muchacho castaño. Lemy y Lily permanecían recostados bajo la cama; cómodamente abrazados y dejando que la cálida sensación de sus cuerpos los llenara de la dicha de ser novios.

El ingenioso plan de Lily daba resultado, aunque no todo el crédito era suyo. Lemy también puso su esfuerzo en convencer a todas que saldría de la casa para estar sólo ese día. Y no resultaba una mentira del todo, pues enterarse de un día para otro que todas sus hermanas deseaban tenerlo como novio, luego de años de ignorarlo o hacerlo a un lado, amenazaban con darle una jaqueca si pensaba demasiado en ello.

Por su parte, Lily se encontraba apesadumbrada por la pelea que provocó entre sus hermanitas; sin embargo, la felicidad de estar a solas con Lemy bien valía que el pueblo entero fuera destrozado. El corazón adolorido de la fotógrafa sanaba inmensamente gracias al cariñoso abrazo de Lemy; pero las astillas que todavía quedaban, provocaba dudas al resentirse de todo lo que ocurrió hace apenas unas horas.

Al pensarlo detenidamente, toda aquella confusión se habría evitado con sólo sacar a Lemy de la cama e intentar castrarlo; lo cual fue el primer impulso de Lily el día anterior; pero en lugar de eso se marchó sin decir una palabra. De haber seguido su primer instinto, la fotógrafa habría descubierto el invento de Lisa envolviendo la región púbica de Lemy, el cual mantuvo intacta la castidad del muchacho castaño y que no dejó que nada pasara realmente. Ni con Lizy, ni con el resto de hijas de Lincoln:

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Entrar al cuarto de Lemy de nuevo, con una alta probabilidad de ver nuevamente aquella escena que le rompió el corazón. Fue una prueba tortuosa para Lily. Sin embargo, el muchacho castaño la sorprendió agradablemente al darle un beso; y resultó superior a cualquier fantasía que alimentó sus sueños más húmedos.

Pero el peso de la realidad junto al recuerdo de todo lo ocurrido esa misma tarde, llegaron de inmediato cuando sus labios se separaron; igual que una ventisca devastadora lista para aniquilar el fuego salvaje que cubrió su cuerpo. Sumado a eso, al oír la voz de Luna y darse cuenta del público que tenían; Lily quedó completamente en shock, sonrojada de pies a cabeza y con la mente en blanco. Por un lado, las miradas de regocijo y sonrisas maliciosas de la mayoría de sus hermanas mayores: Lori, Luna, Lynn, Lucy, Lola, Lana y Lisa; quienes ya estaban al tanto de sus sentimientos por Lemy; le daban muy mala espina a Lily, en especial Luna. Luego estaban las expresiones de inmensa dicha de Leni y Luan. Y para rematar, los rostros estupefactos de sus padres, Rita y Lynn Sr, quienes poco a poco iban encajando las piezas del comportamiento extraño de su hija más joven y sonreían ante los extraños caminos románticos de sus hijos y nietos; la avergonzaban todavía más. De todos los adultos en la habitación, Lily notaba un aura de entendimiento y felicitación en las sonrisas de sus rostros; lo cual la mortificaba y avergonzaba.

En cambio, las expresiones en los rostros de las hijas de sus hermanas, provocaban que Lily sintiera una culpa enfermiza, arrepentimiento… y miedo. Lyra, Lacy, Lupa y Leia la observaban con un semblante serio y asesino; Lily no lograba entenderlo, todas ellas, a excepción de Lyra, siempre apartaron a Lemy y no dudaron en comentar que su padre era mucho mejor en todo. Mientras que Loan, Liena y Liby, expresaban un enorme dolor y sorpresa ante aquella traición; la confusión de la mujer rubia iba en aumento, aquellas tres se acercaban a Lemy, pero igualmente no dudaban en mencionar a Lincoln a la menor oportunidad.

¿Qué está ocurriendo? Aquella pregunta inundó la mente de Lily ante la reacción de sus hermanitas.

— ¡Mamá!— la voz de Lemy irradiaba nerviosismo puro. Eso preocupó a Lily; pero fue suficiente para hacerla reaccionar y regresar su concentración al dolor en su corazón— ¡Tía Lisa!— oír a Lemy con pánico en la voz resultaba algo tan extraño que la atención de todos se centró en el muchacho castaño; mientras era observado por Lisa. La mirada de la genio familiar ya no tenía aquel rasgo desinteresado característico, en su lugar un interés desmesurado por el muchacho parecía estar a punto de hacerla saltar de emoción. Lo cual aumentaba el nerviosismo de ambos especímenes en aquel cuarto— …Viejo…— ante el típico nombramiento de Lemy hacia Lincoln, Lily paseó la vista del hombre peliblanco al muchacho castaño. Y de no encontrarse tan abrumada, la mujer rubia habría soltado una queja de exasperación por la pelea de "machos" que expresaban claramente padre e hijo. Lincoln con enorme furia y desaprobación en el rostro, mientras Lemy dibujaba una línea de triunfo en sus labios y miraba más desafiante que nunca a su progenitor.

No era un secreto para Lily que Lincoln albergaba una pequeñísima ilusión de que ella terminara enamorándose de él, casarse y tener una hija juntos, todo para tener unida y a salvo a toda la familia. Era obvio que el dolor por la pérdida lo tenía abrumado; pero eso jamás ocurriría: Lily estaba enamorada de Lemy. Peeeeroooo… ahora la mujer rubia no tenía la menor idea de que pensar acerca del comportamiento de Lemy con todos los acontecimientos ocurridos.

— Pupilas dilatadas. Ritmo cardíaco elevado por la adrenalina— la voz de Lisa atrajo de nuevo la atención de Lily, debido al chequeo médico al que era puesto el muchacho castaño. El cual únicamente se daba al sujeto de prueba de algún experimento de Lisa— No hay duda. Tus síntomas son propios de la recuperación física tras el coito— las palabras de Lisa dejaron en shock a la mayoría, quienes aspiraron por la boca con un sonoro "¡Ahhh!"; provocando que Lana se tragara su goma de mascar. Pero para Lily aquello no fue ni remotamente una sorpresa; simplemente confirmaba lo que ya sabía— Espero que no haya sido un problema tener una erección obstruida en su primera experiencia sexual, unidad fraterna menor— continuó Lisa, esta vez hablando en dirección de Lily.

Una segunda aspiración de sorpresa; pero esta vez fue Lola quien terminó tragando la barra de chocolate entera que Liena hizo volar debido a la impactante noticia.

— No,no,no,no,no,no,no— a pesar del embrollo en su corazón y conocer que no fue ella. La fugaz imagen de hacerlo con Lemy fue suficiente para que Lily se sonrojara todavía más; además elevó su nerviosismo debido a la explicación que debía dar acerca de quienes "si" lo hicieron con Lemy.

— Estos datos contribuirán enormemente al proyecto. Ahora bájate los pantalones, Lemuel. Extraeré el prototipo y podrán entregarse al acto de la fornicación sin impedimentos…— Lisa no se interesó en lo más mínimo en los rostros de confusión de la familia, pero sus palabras fueron interrumpidas por el muchacho castaño.

— ¡Hablando de eso! ¡Lo lamento tía Lisa!— Lemy se apresuró a acercarse a la mujer con gafas para que no continuara hablando más de la cuenta— Esa cosa se disolvió en la ducha y tuve que botarlo a la basura— explicó el muchacho rockero con temor, pues la furia de Lisa Loud al destrozar sus experimentos era legendaria. Pero en lugar de mostrar enfado, el rostro de Lisa adoptó su postura pensativa.

— Hmmm. Es interesante. Contemplé la masturbación exagerada y posibles accidentes en el baño; pero el prototipo debió absorber agentes externos de la interacción física del coito. Estos datos realmente serán valiosos— fueron las palabras de Lisa, dichas más para si misma que para el resto. Inmediatamente sacó su celular para poner el rastreador de su experimento.

— ¡Es suficiente! Lisa, explícanos de que rayos están hablando— Lincoln vislumbró un rayo de esperanza al notar la confusión de Lily ante toda la situación, pero al mismo tiempo, notó un preocupante brillo de vergüenza en los rostros de todas sus hijas.

— ¡Papi! ¡Mami!— Lizy despertó y atrajo la atención hacia ella y Lulu, sentadas en la cama de Lemy— ¿También vienen a jugar en la cama? ¡Pero Lemy es mío!— tras decir aquello y mirar a sus progenitores haciendo un puchero, la pequeña rubia se recostó nuevamente tarareando una canción.

— ¡Lizy! Regresaste a la normalidad— la voz aliviada de Lana resonó mientras se acercaba a su hija, nuevamente la niña de cuatro años que había extrañado. Pero la mujer veterinaria se preocupó al notar que su pequeña sólo sonreía mientras Lulu la abofeteaba juguetonamente.

— Bodasha…— fueron las simples palabras de Lulu para despejar las dudas de una de sus madres divertidas.

— ¿Qué? ¿Mi pequeña esta ebria?— Lana sujetó a Lizy y la abrazó con fuerza.

No sólo fue Lana quien quedó escandalizada al oír aquello, el resto de madres, los abuelos, y sobre todo Lincoln; todos observaron de manera dudosa al dueño de la habitación en la que se encontraban.

— N-No… fue… Lemy…— Loan intentó salir en ayuda de su hermano, pero el nerviosismo de ver a toda la familia observándola le impidieron continuar.

— Así es. Lupa puso licor de menta en varios chocolates y Lemy… es decir, todas terminamos comiéndolos— Lyra dio un paso para ayudar a su hermana mayor y castigar a la culpable de todo lo que sucedió aquella tarde.

— ¡Lupallide Griselda Loud!— la voz monótona de Lucy pocas veces mostró aquel tono de furia.

— No fue culpa mía— se defendió Lupa; la tremenda incomodidad de oír su nombre completo podía esperar— Fue una broma para Leia, pero la muy tonta se los dio a Lizy…— la regla general en la casa Loud era explicar todos los detalles antes que se dictaminara el castigo y se impidiera la defensa.

— ¿Entonces es mi culpa? ¿Boba de cabello blanco?— Leia se mostró escandalizada ante aquella acusación, pues en cierta parte tenía razón: se los dio a Lizy primero para ver que no tuvieran nada raro.

— ¡Santa Ciencia! El alcohol etílico debió mezclarse con la formula y ahora el cuerpo de Lizy la evapora como una simple toxina. Hoy es un día increíble para la ciencia, familia— para Lisa carecía de importancia la discusión que empezaba a generarse entre sus sobrinas, aquellos descubrimientos resultaban una gran alegría. Y claro, su pequeña hija dijo sus primeras palabras; eso también la alegraba.

— Un momento… ¿Todas estaban ebrias?— esta vez fue Lincoln quien lanzó aquella pregunta. Sus pequeñas eran unas ángeles, pero ninguna nunca adquirió el hábito de la bebida, que él supiera. Inmediatamente, el hombre peliblanco observó a su único hijo, sintiendo como un tic se apoderaba de su rostro, ante el posible desenlace que pudo tener ese evento.

¡HHHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!—

La lucha entre el tremendo orgullo y la demoledora furia que estallaron en el interior de Lincoln fue interrumpida por el grito de felicidad de sus esposas.

El grito de felicidad de Lori y Leni fue especialmente alto, debido a la gran alegría de que sus respectivas hijas finalmente habían dado el paso hacia la adultez, y con el muchacho que amaban ni más ni menos. Ya que Loan y Liena eran mucho mayores a la edad en que Lori y Leni perdieron su virginidad con Lincoln. Por su parte, Luna fue a abrazar a Lyra con todas sus fuerzas; la mujer rockera siempre rezó, irónicamente, para que su hija dejara de negar sus verdaderos sentimientos.

La tensa atmosfera de hace un instante había desaparecido. Ahora cada madre felicitaba a su respectiva hija por haber cumplido su sueño de pasar un momento maravilloso con Lemy; excepto Lisa quien parecía darle ánimos a Lulu con la mirada para la próxima oportunidad.

— ¿Qué esta ocurriendo?— a pesar de la falta de fuerzas en las palabras de Lily, todos en la habitación voltearon a verla. Para la mujer fotógrafa resultaba una incomoda sorpresa el que todas sus hermanitas mostraran una sonrisa al ser felicitadas; era como si siempre hubiera estado cegada ante aquel simple hecho.

— Eso digo yo ¿Alguien puede decirme que mierda esta ocurriendo aquí?— Lemy se encontraba nervioso de nuevo, pero sobre todo se encontraba perdido ante aquella reacción de alegría en sus hermanas. Hasta donde Lemy sabía: todas sus hermanas, excepto Lizy y Lulu, deseaban ser novias de su padre, Lincoln. No de él.

— Es obvio mi muchacho… Todas están enamoradas de ti— fue la simple explicación por parte de Luna mientras Lyra intentaba desaparecer para evitar el bochorno, hundiendo el rostro en el pecho de su madre lo más fuerte que podía.

— ¡Pues vaya forma de demostrarlo!— Lily no pudo evitar reaccionar con indignación. Por años observó a Lemy ser menospreciado y hasta agredido por las mujeres que ahora no negaban estar enamoradas del muchacho castaño.

— ¡C´mon Sis!— Luna suspiro con exasperación ante la reacción de su hermanita y el asentimiento de Lemy por aquellas palabras— Ellas tratan mal a Lemy porque les gusta. Es… un modo normal de actuar en la familia. Pero como tu siempre fuiste un poco diferente a todas nosotras, Lily, pues… no lo notaste— terminó de hablar, un tanto incomoda por tener que explicar lo obvio.

— ¿Qué?/¿Qué?— la exclamación de Lily y Lemy se unieron a coro mientras observaban incrédulos a las muchachas mencionadas, quienes se ruborizaron al ser observadas por Lemy.

Un tremendo dolor de cabeza amenazaba a Lily. La habitación pareció desaparecer mientras las esposas de Lincoln regresaban a felicitar a sus respectivas hijas; Lynn Sr y Rita sonreían resignados, pero inmensamente felices; y el hombre peliblanco se acercaba a Lemy y le decía algo que no alcanzó a escuchar. Con los ojos cerrados, lo único en los oídos de Lily eran los latidos retumbantes de su corazón que parecía haberse mudado a la cabeza.

Pero un cálido toque llegó a rescatarla. Una mano masculina se posó sobre su hombro, con duda al principio, pero de inmediato recobró la fuerza y seguridad características que conocía. De inmediato los latidos del corazón de Lemy llegaron a sus oídos. Lily sintió su pulso empezar a galopar en compañía del pulso del muchacho castaño. El agradable calor en el hombro se extendió por todo su cuerpo y la envolvió. Lemy acababa de abrazarla.

Las palabras de Lisa, aquel misterioso invento y el beso de Lemy, todo hizo eco en la mente de Lily. El muchacho castaño simplemente no pudo completar el trato con las muchachas a causa de ese artefacto, pero no era excusa; ni tampoco lo era el haber estado embriagado por licor de menta. Los verdaderos sentimientos de Lemy todavía eran un misterio, pero ahora deseaba escucharlos.

Cuando Lily pudo sobrellevar la inmensa dicha y armarse de valor; los ojos de Lemy estaban ahí para recibirla.

— Me debes una inmensa explicación, Lemy Loud— dijo Lily simplemente antes de sujetar la cabeza de su amado y darle un beso, nuevamente en frente de toda la familia que reapareció a su alrededor.

— Pero antes…— Lemy interrumpió aquel maravilloso momento. Necesitaba preguntarlo antes que algo más sucediera— Lily Loud ¿Quieres ser mi novia?—

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Lily abrió los ojos, regresando de aquel recuerdo. Lemy se encontraba a su lado, abrazándola. Ambos todavía ocultos bajo la cama del muchacho castaño. La mujer rubia sonrió al recordar que no dudó un instante en aceptar ser la novia de Lemy, sobre todo porque supo de la aparición de nueve rivales en su lucha amorosa.

En la casa reinaba un incomodo silencio, realmente incomodo. Y no se debía a la falta de gente en la casa, como Lily había planeado para estar a solas con Lemy y así disfrutar de su primera experiencia sexual a solas. No, aquel tenso silencio se sentía igual que una trampa…

La mujer fotógrafa no esperó un instante, salió debajo de la cama y apremió a su amado a seguirla. Enseguida se dirigieron a la ventana y activaron la salida de emergencia que instaló Lisa justo en el momento que varios pasos apresurados resonaron acercándose. El tobogán de aire se desplegó y, tomando la mano de Lemy, Lily saltó fuera de la habitación. La pareja se deslizó segura hasta el patio y emprendieron la huida sin soltarse las manos. Lily no deseaba compartir a Lemy… al menos hasta que lo llevara a la cama y disfrutara unos meses de noviazgo; luego vería como solucionar los desacuerdos y tenía a las madres de las muchachas para aconsejarla. Después de todo, Lily deseaba ser la mejor hermana mayor posible.

Un segundo más tarde la puerta de la habitación del muchacho castaño explotó debido a la patada de Lacy, dejando ingresar a todas las muchachas Loud; quienes lucían desarregladas, pero inmediatamente percibieron el aroma de su presa y saltaron por la ventana para ir a cazarla.

En otro lado de Royal Woods. En una suite de lujo.

Lincoln disfrutaba del día de San Valentín que planificó pasar con sus diez esposas. Y ahora que todas se ponían cómodas para vestir un atuendo más ligero y revelador; el hombre del plan observaba por el balcón mientras se dejaba llevar por la melancolía para recordar a la mujer que haría falta en aquella habitación, aquel día. El desafortunado accidente de avión en un país lejano, el cual se la llevó de su lado rondó su mente; al igual que las esperanzas de encontrarla algún día ya que se negaba a aceptar que hubiera muerto sin pelear. Pero Lincoln se esforzó en recordar los buenos momentos, el año que estuvieron felizmente casados, la aceptación de sus esposas e hijas al anunciar la noticia; todo aquello fue una alegría luego de los problemas que causaron a la familia Casagrande por segunda vez.

— Feliz Valentín, Ronnie Anne…— dijo Lincoln con una sonrisa mientras se acariciaba el lugar donde seguramente su esposa faltante le habría golpeado con amor por aquella cursilería.

A varios kilómetros de distancia.

El día de San Valentín terminó hace horas. Permitiéndole a una bella mujer de piel pálida y cabello café, retomar la búsqueda de su mejor amiga; aprovechando el viaje en bote a un país exótico que su esposo casualmente le obsequió.

El sol ya se alzaba en el horizonte, trayendo la luz de un nuevo día y la desesperación de otro posible fracaso.

Al igual que Lincoln Loud, Sid Chang se negaba a aceptar la perdida de amiga latina hasta que encontrara una pista real del destino de Ronnie Anne Loud. Pero luego que las autoridades declararan el fin de la búsqueda, no tenían más opción que utilizar sus propios recursos para continuar con la misma. Lo cual significaba menos expediciones, la última de Lincoln fue hace dos años y parecía no haber otra próxima en mucho tiempo.

Sid suspiró con pesadez, ya estaban bastante alejados del lugar donde se perdió contacto con el avión; y ahora se internaban en aguas demasiado lejanas para llegar sin ayuda de un motor y completamente sola para variar. Ya que Ronnie fue la única en ser arrastrada por la corriente luego de poner a salvo a varios heridos en el bote salvavidas que fue encontrado días después. Fue una heroína y a pesar de eso las autoridades la dieron por muerta.

No era momento de refunfuñar por eso otra vez. En lugar de eso Sid siempre trazaba rutas siguiendo las corrientes marinas o intuiciones para hallar a su amiga. Pero luego de diez años sin éxito en la búsqueda, bien valía ir a lugares "imposibles", igual que Lincoln para variar.

— ¡Isla a la vista!— las palabras de su esposo dejaron sin aliento a Sid. Nuevamente la daga de la esperanza atravesó su corazón y amenazaba con herirla una vez más. Pero a pesar de todo, la mujer observó con los binoculares el lugar que le indicaban.

Les tomó varios minutos llegar al lugar. Se trataba de una isla pequeña, palmeras, una pequeña jungla rebosante, quizás una fuente de agua fresca escondida en su interior. Agua, comida y refugio para que "una" mujer sobreviva por diez años; fueron los pensamientos optimistas de Sid mientras bajaba a la playa para iniciar la exploración.

— ¿Ustedes son reales?— la aparición completamente repentina de una niña les dio un susto de muerte a Sid y a su esposo, afortunadamente pudieron sobrellevar la sorpresa y calmarse.

— ¡Liberty! ¡Es peligroso! ¡Debemos avisarle a Mamá!— fue el grito de una segunda niña, quien se encontraba escondida tras unas palmeras a un par de metros de distancia.

— Son personas, Linka ¡Reales igual que Mamá!— la emoción de la primera niña aumento al comprobar que aquellos extraños eran sólidos, y no únicamente imágenes como los películas en blanco y negro que ya estaba harta de ver.

La impresión de Sid amenazaba con desmayarla, afortunadamente su esposo la sostuvo. Aquellas niñas eran gemelas, ambas tenían un largo cabello blanco, el cual no entendía como pudo pasar por alto, y los trajes color naranja que llevaban puestas, hechas de restos de salvavidas antiguos, eran la prueba definitiva.

Además aquellas muchachas de no más de diez años, hablaban de su madre, que se encontraba en alguna parte de aquella isla.

— ¿Su madre se llama Ronnie Anne?— preguntó Sid con el corazón a punto de salírsele del pecho. Un asentimiento algo desconfiado fue suficiente— ¡Por favor! ¡Llévenme con ella…!— la desconfianza se dibujo plenamente en le rostro de Liberty, por lo cual Sid dudó un momento— Soy… soy su tía Sid. Llevo años buscando a su madre, mi mejor amiga— comunicó, estallando en llanto desesperado sin poder evitarlo más.

— ¿Tía… Sid…?— Linka salió de su escondite, con lágrimas brotando de sus ojos debido a la emoción.

— …¿Y Papá?... ¡¿Papá esta con ustedes?!— Liberty también estalló en llanto, pero atención estaba concentrada en el horizonte. Tratando de hallar otro bote o rastro del hombre que su madre siempre decía que llegaría a rescatarlas.

Luego de calmarse, las gemelas lideraron el recorrido. Haciendo preguntas y más preguntas de todo el mundo en el exterior. Finalmente llegaron a un bunker para experimentos de lanzamientos nucleares de la segunda guerra mundial; una estructura bastante maltrecha y desgastada, pero que fue convertida en un acogedor hogar para las gemelas peliblancas y la mujer de piel canela que preparaba la comida en el interior.

— ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!/ ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!— Linka y Liberty corrieron emocionadas junto a su madre, quien al abrazar a sus hijas notó al par de extraños que las acompañaban, e inmediatamente reconoció a su mejor amiga a pesar de los años.

— ¿Sid?— Ronnie Anne llevaba demasiados años soñando con ese momento, que le tomó un par de minutos creer que fuera real.

— …. ¡Anne!…— Sid Chang estalló en llanto una vez más, pero era debido a la inmensa alegría que estaba lastimándole el corazón.

Continuará….


Notas del autor:

Un saludo a todos.

Creo que les debo una explicación a quienes tuvieron la fuerza de leer hasta el final. O si simplemente se la saltaron hasta aquí… Igual, gracias por leer.

En fin. Esta historia la tenía planeada para tres capítulos nada más; pero luego llegaron más ideas y más ideas… He visto muchas, muchas telenovelas. (Música de suspenso)

Al final iba a ser un desmadre de miles de muchocientas palabras, xx capítulos, y encima este era un especial de San Valentín… (planta del desierto rodando)

A lo que quiero llegar es que sacaré la continuación de esta historia, si les interesa, pero no será muy pronto. Quizás navidad porque en abril quiero ver como me va en el terror.

Gracias por leer y hasta luego.