La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Veintiseis

—Lo sé —susurré—. Solo... solo estaba conduciendo y seguí conduciendo, luego le busqué en internet y vine hasta aquí.

Bueno, eso era patético.

—Podemos hablar de ti. Hagamos eso. Tengo una cita en una hora. —Se reclinó en el asiento, alisándose la corbata—. Jasper me ha hablado mucho sobre ti.

—Estoy segura de que nunca pensó que aparecería llorando como una idiota ante su puerta —mencioné tímidamente—. Simplemente estoy muy perdida. No sé cómo ayudarle.

—Estoy escuchando —dijo cariñosamente.

Su comportamiento era abierto y cálido. Podía ver por qué Jasper confiaba en él.

—La primera vez que me contó que tenía TDAH, no le di mucha importancia. En cierto modo... —Me detuve avergonzada de mi confesión—. Me lo tomé como si no fuese un gran problema. Dios, qué idiota, ¿verdad?

—Es absolutamente frecuente —alentó—, sigue.

—No quiero que piense que no me preocupó cuando me lo dijo o que no me importó. Simplemente no me di cuenta de cuánto... —Levanté la mirada hacia él, con los ojos humedecidos—. Lo duro que esto sería... le amo más que a nada. Lo hago.

—Bella, es una costumbre muy común para los que no viven con el TDAH o cualquier otro trastorno, no tener un conocimiento completo de sus efectos, o incluso tratar de conceptualizar lo que viven con lo que es. Te sorprenderías de cuánta gente entra en relaciones con este tipo de trastorno esperando simplemente una personalidad hiperactiva que necesita una curva de aprendizaje.

—Eso no es con lo que he estado viviendo —mencioné, con nuevas lágrimas cayendo.

—No, ciertamente no lo es —estuvo de acuerdo—. Pero estás aquí y te preocupas lo suficiente como para buscar respuestas, así que diría que es un buen paso en la dirección correcta.

—Me estoy alejando de él, puede sentirlo. No puedo negarlo. Quiero detenerlo.

—Entonces reconoces el problema —indicó, ofreciéndome otro pañuelo, que acepté.

—Solo quiero ser capaz de confiar en nosotros de nuevo, ya sabes, sin la preocupación del resto de ello. Pero más que eso, quiero entender con lo que está lidiando.

Me miró durante un instante y luego asintió.

—No puedo ayudarte exactamente con la primera parte, pero me gustaría pensar que puedo ser capaz de ayudarte con la segunda. Déjame resumírtelo de la forma que fue para mí cuando me presenté por primera vez. —Se inclinó, cerró la mano en un puño y lo golpeó una vez contra el escritorio—. Finjamos que este es tu mundo. —Se inclinó otra vez, asegurándose de que tenía mi atención y volvió a dar un golpe en el escritorio. —Ahora escuchémoslo en el mundo de Jasper.

Empezó a golpear la mesa repetidamente.

»Tu mundo y lo que escuchas. —Solo golpeó una vez—. El mundo de Jasper.

Volvió a golpear la mesa con el mismo énfasis pero repetidamente.

Me recliné en la silla, completamente aturdida.

—¿Así es para él?

—En cierto modo, su mente siempre está procesando, con sus pensamientos corriendo y un cambio constante de canal. Imagínate sentada frente al televisor donde se cambia de canal cada diez segundos o así.

—Jesús, eso me volvería loca —aseguré, mirándome el anillo.

—No es fácil, pero es manejable canalizándolo y prescripción médica.

—Jasper no tomará medicación. Estoy segura de que lo sabe.

—Soy consciente de ello. De nuevo, hablemos sobre ti.

Me encogí de hombros, sintiéndome culpable mientras me sentaba ante el escritorio de su médico, en busca de respuestas que debería ser capaz de obtener de mi marido.

—Me siento culpable. Sé que debería hacerle a él estas preguntas. Debería de ser capaz, pero se me cierra en banda. En realidad, no lo discutirá jamás. Me pone al tanto de cosas de vez en cuando. Siempre ha sido sincero en cuanto a tenerlo, pero ahora... no sé, cuando le pregunto...

—¿Le preguntas o te enfrentas a él?

Me recliné, aun moviendo el anillo con el pulgar y mordiéndome el labio.

—Me considero apacible. A veces he estado enfadada con él y otras veces, realmente agresiva cuando me miente.

—Claro que lo has estado —comentó, haciendo todo lo posible para calmarme los nervios. Rodeó el escritorio antes de sentarse a mi lado—. Es la naturaleza humana. Hombres y mujeres se conocen, se enamoran y se casan. El primer año de matrimonio siempre llevará algunos ajustes, sin importar lo funcional que la pareja pueda ser. Hay, muy a menudo, una ligera lucha de poder. En esta época es más común una lucha de poder para ver quién llevarás los pantalones. Dar y tomar. Todo lleva un poco de ajuste. Aún estáis en la fase de la luna de miel, donde las emociones están exaltadas, los sentimientos son más fáciles de herir y es más difícil no hacer caso a las heridas por lo nuevo de la relación. Añádele hormonas, testosterona, la rutina diaria, facturas, problemas imprevistos y emergencias; y tienes un nuevo torbellino de emociones con las que lidiar. Sin añadir que uno en la pareja tiene TDAH, donde todo lo anterior tiene más probabilidades de suceder y tienes una receta para una fase de luna de miel muy dura.

—Genial, así que estamos jodidos. —Suspiré, cruzando las piernas y sacudiendo mi cabeza lentamente.

—¿Lo estáis? —Me dio una mirada interrogante—. Pareces una chica lista, así que voy a darte una opción. Puedo darte la versión endulzada o la cruda realidad.

Su nuevo tono me dejó pasmada y no pude evitar la risa nerviosa.

—Deme la cruda, doctor Cullen.

Se levantó inmediatamente y empezó a escribir en una gran pizarra. Se mantuvo en silencio mientras le observaba escribir en grandes letras rojas:

- ACTITUDES SOCIALES

- HIPERCONCENTRACIÓN

- CONTROL DE IMPULSOS

- INSOMNIO

- TEMPERAMENTO EXPLOSIVO

- ARREBATOS EMOCIONALES REPENTINOS

- FOBIA SOCIAL/MIEDO A LO DESCONOCIDO

Conocía unos cuantos términos por mi búsqueda en internet, de repente estaba emocionada por tener una explicación más en profundidad y no solo eso, por el hombre que había visto crecer a mi marido y le había tratado desde su diagnóstico.

—No puedo agradecerle esto lo suficiente —comenté con sinceridad.

Me miró y sonrió, antes fingir un ceño.

—No me lo agradezcas aún, esto es la versión dura.

Fruncí el ceño con humor.

—Cierto. —Pero la verdad es que ya me sentía mejor. Tal vez hablar con alguien era todo lo que necesitaba.

—De acuerdo, empecemos con algunos de los síntomas del TDAH. Perdida de concentración o déficit de atención, acertadamente llamado, siendo el principal.

—Honestamente, parece ser el menor de nuestros problemas. Realmente nunca he tenido un momento difícil con eso. Algunos días está lleno de energía y puede hablar durante horas sin parar y puede ponerme de los nervios, pero la mayoría del tiempo es entretenido. Normalmente se agota haciendo ejercicio, así que cuando vuelve a casa puede dormir o disfrutar un rato conmigo. Incluso entonces tiene que beber un cubo de café para ser capaz de reducir la velocidad. Parece tener dificultades en recordar detalles que le he dicho repetidamente. A veces, sé que posiblemente no ha podido escuchar ni una palabra que le he dicho. Quiero decir, a veces es un poco fastidio, pero no es un motivo de ruptura. Me sorprende con las cosas que recuerda y de vez en cuando, me deja pasmada con lo mucho que sabe sobre cosas de las que no tengo ni idea. Es extremadamente inteligente. Eso es por lo que me desconcierta cuando va a la tienda y olvida por qué está allí en primer lugar y tiene que llamarme para que se lo recuerde, pero eso realmente nunca me molesta mucho.

El doctor Cullen sonrió.

—Y continuará llamándote el resto de su matrimonio. Esto es algo que quiero dejar deliberadamente claro, especialmente sin medicación. Todos los problemas o cosas que consideras que pueden ser un problema, incluyendo todas las discusiones que estáis teniendo ahora, probablemente pueden ser las mismas discusiones que tendréis... indefinidamente.

Me senté, aturdida.

—¿Disculpe?

—Es muy, muy probable que tengáis las mismas discusiones mientras estéis casados.

—Quiero decir, seguramente hay algo que pueda hacer. Puedo mandarle un mensaje con la lista cada vez que vaya a la tienda, ¿verdad? Quiero decir, puedo ayudarle guiándolo de algún modo.

—Y esa es la forma en que tu pareja necesita que pienses. Muchas veces es la pareja del que sufre TDAH, en este caso tu pensamiento, en el que debemos ajustar para salvaguardar la relación. Si puedes lidiar con el hecho de que tienes que estar preparada para recibir una llamada cada vez que vaya a hacer lo que crees que es un recado "simple", entonces ya has hecho un progreso. Al sugerir una solución tan simple como ayudarle con una lista, te estás encontrando con él a medio camino.

—¿Así que necesito cambiar mi forma de pensar?

—Necesitas elegir tus enfrentamientos y en cierto sentido, sí, tu forma de pensar. Por otra parte, todo depende de qué estés pensando. Si las expresiones como "si él simplemente pudiese cambiar esto" o "necesito arreglarle" están en tu léxico, tu frustración solo se incrementará. Lo que otros podrían ver como un número aceptable de concesiones por los errores de sus parejas y actos inexcusables, necesitarás multiplicar el número por mil y luego por un millón y esas son las concesiones que necesitarás soportar en una relación con alguien que tenga TDAH. No nos engañemos, hay una gran diferencia entre reconocer el trastorno y soportar a tu marido como un hombre adulto. Y el aprender las señales de lo que está en juego, te podrá orientar cómo reaccionar a cualquier situación.

Tragué saliva con dificultad.

—En otras palabras, a veces solo va a ser un hombre y me fastidiará.

—Precisamente. Causa y efecto, saberlo es media batalla ganada. La buena noticia es que estás lidiando con el TDAH en general. Este trastorno y sus síntomas están ligados estrechamente para compensar su personalidad. No existe el enfermo de TDAH y el TDAH sano. Simplemente hay TDAH.

—Y cuando dice TDAH se refiere a Jasper.

Continuó sin vacilar:

—La razón para que te diga esto, es porque el TDAH y el trastorno bipolar son comúnmente mal diagnosticados, uno por el otro. Algunos comportamientos en el TDAH reflejan esos que sufren trastorno bipolar, pero son dos alteraciones totalmente distintas. Donde los pacientes del trastorno bipolar normalmente tienen altibajos emocionales cíclicos en episodios que duran mucho más, son más esporádicos y pueden llegar sin previo aviso; los pacientes de TDAH pueden experimentar la misma serie de emociones en un lapso de horas o días. Los episodios bipolares normalmente duran semanas o meses. A cualquier hora en cualquier día, dependiendo de lo que pueda surgir, las reacciones de los pacientes de TDAH encajarán con la situación y no importa la respuesta, normalmente es de un periodo corto. Los arrebatos del TDAH siempre son un resultado directo de su reacción al entorno.

Asentí, sabiendo que esa era la verdadera cuestión.

»La ansiedad social y los ataques de histeria, estoy seguro de que estás familiarizada. Van mano a mano con lo que hemos discutido.

Asentí.

—Los odio. En todo el tiempo que llevamos juntos, solo ha tenido unos cuantos espantosos estallidos. Pero es difícil para mí superarlos. Hieren profundamente.

—Este puede ser el reto más perjudicial en vuestra relación. Algunas parejas desarrollan resentimientos con el tiempo y entiendo que es por lo que estás aquí.

—Estoy preocupada de que un día no sea capaz de ignorarlo.

—Si quieres seguir casada y no solo permanecer casada, sino tener un matrimonio de verdad, tienes que perdonar y olvidarlo.

Abrí la boca para contestar, luego la cerré.

»Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, Bella. No puedo imaginar lo duro que puede ser, pero debes ver lo mucho que le duele a tu pareja cuando se asientan los remordimientos. En el injusto mundo del desequilibrio químico, digo que hay que ser indulgente y aceptar ese aspecto. No te regocijes en él, pero úsalo para reconfortare de que cuando tu pareja te hace daño, se está haciendo daño a sí mismo. Se necesita tener una piel muy gruesa para ser pareja de alguien con TDAH. Como gestiones el día a día, año tras año, es completamente cosa tuya.

Asentí otra vez, sabiendo la verdad de eso.

El doctor Cullen miró el reloj.

—De acuerdo, puede que hayas notado algunos de estos detalles —continuó, señalando una vez más la pizarra—. Las actitudes sociales que normalmente recibiríamos de los demás, expresiones faciales, lenguaje corporal, cuando callarse; los pacientes de TDAH puede que nunca lo capten. Esto también incluye decir algo inapropiado...

—O mentir —interrumpí.

—O interrumpir a la gente con un cambio en el tema de conversación. —El doctor Cullen se rio mientras alzaba una ceja al mirarme—. ¿En qué contexto se está mintiendo?

—No lo sé. A veces le pillo exagerando la verdad para hacerse ver mejor o impresionarme. O mintiendo sin descanso sobre algo que sé que no es verdad por el mismo motivo. Me hace sentir... un poco enferma. Es una de mis obsesiones con esto y, a veces, me pone en una situación en la que tengo que mentir con él o por él. Y a veces, parece como si lo hiciese para salir de un problema o, también, evitar la verdad. No lo hace todo el tiempo.

—¿Entonces estas mentiras no son dañinas? —preguntó.

—Nunca, no realmente. Simplemente... me hace sentir incómoda.

—Los pacientes con TDAH luchan cada día para encajar, luchan cada día por la aceptación. No es extraño para gente con ello mentir sobre cosas simples que puedes encontrar triviales para encajar en una conversación. También es común mentir para evitar decepciones. Los pacientes de TDAH no quieren sentirse odiados o indeseados en ninguna capacidad, así que en cierta forma es un mecanismo de defensa para él. Quieren amor y aceptación y no solo de ti, también de la gente que es importante para ti, para ellos y para completos extraños en la calle. Todos nosotros queremos la misma aceptación. Es la naturaleza humana, pero con TDAH lo necesitan incluso más. Los pacientes de TDAH ansían la aceptación. Pueden mentir para evitarte decepción a ti o a otros. Es una lucha constante. En algunos casos pueden mentir sin darse cuenta con toda la intención de hacer verídica la declaración y no seguir su instinto, haciendo una declaración falsa. No estoy tratando de justificar la mentira o decirte que simplemente la aceptes. Solo te estoy indicado la realidad de los afectados.

Asentí mientras continuaba:

»Actualmente, la hiperconcentración se explica bastante bien por sí sola. Es centrarse intensamente en lo que estén haciendo o consideren necesario, incluso a veces puede estar relacionado contigo de algún modo. Puede extenderse a lo que sea, la música, un programa de televisión, un tema importante, una persona en particular. Es el eje principal de la mayoría de su comportamiento repetitivo. Puedes notar que repentinamente está prendado de una canción repitiéndola una y otra vez, en ciertos comportamientos...

—El sexo. —Me reí sabiendo que había tenido más de uno de esos increíbles días.

—Exactamente.

—Espero que eso no disminuya —murmuré entre dientes.

El doctor Cullen lo escuchó pero simplemente sonrió mientras miraba la pizarra.

—Bien, ahora pasemos al control de impulsos o la falta de este. Esto puede ser peligroso en muchos niveles. Los pacientes de TDAH pueden insultar a alguien aleatoriamente sin pensar porque no siempre miden sus palabras, o actúan impulsivamente, poniéndose en peligro, principalmente daño físico. Este es uno de los aspectos más peligrosos del TDAH. Puede conducir a grandes problemas y es una de las principales razones para la medicación. También puede resultar en otras cosas que puedes juzgar espontáneas y divertidas, pero realmente puede ser perjudicial a largo plazo. Compras impulsivas que no puede permitirse el lujo y ellos juzgan necesarias. Un comentario a un amigo o miembro familiar que puede llevar a...

—Los moratones —comenté distraídamente, captando la atención del doctor—. Muchas veces vuelve con moratones a casa y su jefe me dijo que a menudo se autolesionaba. ¿Eso es un impulso?

—Sí y también es un indicador claro de nuestro síntoma principal, el déficit de atención. Las personas con TDAH tienen dificultades para mantener la concentración en el trabajo, desencadenando frecuentemente la pérdida de trabajo o problemas de disciplina.

El pavor me recorrió las venas cuando pensé en lo a menudo que Jasper volvía herido. La mayoría eran heridas pequeñas, pero igual de alarmantes.

—¿Y eso solo puede ser tratado con medicación?

—Sí, no hay cura para el TDAH. Tiene sus riesgos, como cualquier otra persona que decide dejar la medicación. Estallidos de temperamento, sin importar los cortos que sean, puede llevar a comportamientos destructivos con consecuencias reales y posiblemente legales. Sus impulsos pueden provocar que resulten físicamente heridos o causar graves problemas en vuestro matrimonio o con la familia y amigos debido a la falta de control.

—Se niega si quiera a discutir sobre medicinas —expuse, palideciendo.

—Comprendo ese razonamiento y aunque no entraré en detalles, habrás percatado de la rutina creada.

—Sí, cada día como un reloj. Nunca termina y raramente se desvía de ella.

—Es su forma de afrontarlo y hasta ahora ha sido extremadamente eficaz. Un montón de gente con TDAH que son extremadamente desordenados y tienen dificultades para ayudar en casa. En este caso poniendo un efecto positivo en sus quehaceres domésticos ha eliminado algunos de los síntomas más problemáticos, porque permanece organizado. Aquí es donde la ansiedad social o tener miedo a lo desconocido, puede intervenir.

—Esto es muy adecuado —mencioné, exasperada—. El tema del TOC.

El doctor Cullen se rio.

—Elige tus batallas... —Se detuvo brevemente antes de añadir—: Alguien con TDAH ha hecho un gran ajuste invitándote a su vida, su mundo ha cambiado completamente como resultado. El matrimonio es un claro indicador de que te quieren como parte permanente en esa rutina. Y, para ser totalmente honesto, esta es la parte que va a hacerte más daño.

»De acuerdo. —Alcé la mirada hacia él con expectación mientras volvía a sentarse a mi lado—.Una vez que estés completamente integrada en su mente, es posible que tenga más dificultades para conseguir la atención en todos los niveles; emocional y físicamente, para exponer tu punto de vista. Incluso a veces puedes sentirte abandonada. Puede que algunas veces en tu relación sientas que tus deseos y necesidades no son atendidos e incluso que están lejos de ser la prioridad de tu pareja. No es falta de amor, es...

—Que se haya acostumbrado a mí —intervine, totalmente desanimada.

—Sí —concordó—. Tu papel como esposa permanecerá, pero puede cambiar en importancia y probablemente, tendrás dificultades con ello.

—Así que le perderé. —Me empezó a latir el corazón con mayor rapidez ante el pensamiento de que no tendría al Jasper del que me enamoré.

—No necesariamente.

—Dios, esto... ¡Qué se supone que voy hacer con esto! —protesté, inmediatamente enfadada con lo que tendría que lidiar—. Le amo. No quiero que nuestra relación cambie. Siento que ya no funciona.

—Tu pareja tampoco quiere que cambie.

—¿Qué hago? —pregunté, repentinamente desesperada—. Lo que él y yo tenemos, Dios, lo es todo para mí.

—Entonces lucha por ello y sigue luchando cada día. Toma los días como vengan. Me has dicho que puedes lidiar con la mayoría de los síntomas cotidianos con facilidad. Ambos tenéis una zona de confort y pueden pasar semanas o meses sin ningún incidente, ¿cierto?

—Sí —corroboré.

—Entonces lidia con cada situación que el desorden pueda causar como un accidente aislado. No esperes lo peor de tu pareja. Ellos necesitan aceptación ante todo. Mantén tu papel como mujer, no como madre. No puedo hacer suficiente hincapié en eso. Las parejas de TDAH, más específicamente las mujeres de pacientes con TDAH tienen una forma de desvirtuar a sus hombres. Sin proponérselo, para la mayoría. Muchas veces comentarios como "es como tener otro niño" salen de sus bocas. Y, en cierto modo, es un comentario muy comprensible.

Se cruzó de brazos y se reclinó en la silla, mirándome cuidadosamente.

»Apoya a tu pareja, anímalo y cuando te quedes sin paciencia, busca un poco más. Seas o no capaz de eso, depende exclusivamente de ti.

Bajé la mirada al anillo en mi dedo y de vuelta a él.

»Y cuando lo pierdas, cuando no puedas soportarlo y te rompas, y lo harás, date un descanso. No siempre serás la pareja perfecta de alguien con TDAH. Cometerás errores, igual que él. También tiene una parte que jugar en esto. Jasper, aunque no debería decirte esto, es muy consciente de su trastorno. Viene a mí de buena gana, para mantenerse formado y manejar sus síntomas. Está dispuesto a vivir al lado de alguien sin que le afecte tan naturalmente como le sea posible. Es extremadamente dedicado e incluso más ahora que tiene una mujer de la que cuidar.

—Gracias —comenté, incapaz de aguantar más la enorme lágrima que se me escapa.

—Mi cita debería estar aquí —indicó, levantándose para encaminarse a la puerta—, pero estoy aquí para ti y Jasper en cualquier momento que me necesitéis.

—Le pagaré por esto —declaré, sacando mi talonario de cheques.

Rápidamente cerró la mano sobre la mía.

—De ninguna manera. Si continuamos como sesiones, lo consideraré. Tomo esto como una consulta, además quería conocerte. Soy muy parcial con respecto a Jasper. Hemos sido un equipo desde hace mucho tiempo y estoy verdaderamente orgulloso de él y os felicito a los dos. Puede que ambos tengáis peleas con las que tratar, pero también tenéis mucho que esperar. Sácatelo de la cabeza un poco y céntrate en lo bueno. No pierdas de vista el por qué te casaste con él y no dejes que su trastorno eche a perder tu amor por él.

—No creo que sea capaz de dejarle de amar jamás —aseguré, estrechándole la mano.

—Te merece —murmuró el doctor Cullen—. Es un buen hombre.

—Muchas gracias —repetí, respirando hondo y saliendo por la puerta.

—Hola, Embry —saludó el doctor Cullen a su siguiente cita.

Miré al joven mientras su madre le urgía a entrar.

—Doc —respondió, justo antes de cerrar la puerta.

Me senté en el silencioso confín de mi auto en el estacionamiento durante unos diez minutos, absorbiendo todo lo que acababa de escuchar. Me pregunté cuántas otras mujeres de pacientes con TDAH lidiaban con el día a día. Había visto un montón de grupos de apoyo en internet que nunca había considerado relevantes hasta este momento. Hoy había conseguido muchas respuestas, pero aún tenía muchas preguntas. Y si quería esas respuestas, tendría que ponerme manos a la obra.

—Maldita sea —murmuré, encendiendo el auto.

De camino a casa, me pateé mentalmente por no haber buscado más información sobre en el TDAH al principio. No tenía ni idea de cuál hubiese sido mi reacción si no hubiese estado enamorada de Jasper y pudiese tomar una decisión más informada sobre cómo de dispuesta estaría para tratar con esto. ¿Me habría alejado antes de que empezáramos a ir más en serio? ¿Hubiera renunciado a la posibilidad de estar con él por lo que exigía o por el gran sacrificio que conllevaría mantener este tipo de relación? Todo se reducía a si merecía la pena. Y eso no me costó mucho.

Él valía la pena. El sufrimiento valía la pena. El dolor de cabeza lo valía. Y el beneficio de ser la mujer de Jasper Whitlock lo compensaba.

Había prometido hacía tiempo ser el gran adversario del TDAH y ahora que estaba armada con más conocimiento de lo que realmente era, era el momento de prepararme y luchar. Con todas las respuestas que no me di cuenta que necesitaba rondando mi cabeza, mentalmente cambié las dudas por los guantes de boxeo. Esta era mi vida, esta era la dura realidad de la decisión consciente que había tomado al estar con Jasper Whitlock.

Pero la verdadera batalla le pertenecía a mi marido. Yo era la pareja de alguien con TDAH. Pero Jasper tenía TDAH. Solo eso redujo mi fiesta de autocompasión y me llenó con fuerza renovada. Su lucha era mucho más dura que la mía y cuando se cansó, debería haber alzado mis guantes para ayudarle.

Y por lo que ya había experimentado, sabía que sería mejor estar preparada. Y por Jasper lo estaría.