La historia es una adaptación del libro Loving the White Liar de Kate Steward y los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Veintinueve
Un día después, miraba una maratón de programas en TV LAND mientras Jasper dormía. Todavía estaba extremadamente atontado y solo permanecía despierto algunas horas. Había tirado su mediación en el momento en el que llegamos a casa. Estaba completamente de acuerdo con estar sin medicamentos por el momento. No quería ver más a Jasper drogado. Estaba convencida de que eso acabaría conmigo.
No tenía idea de cómo volvería a la normalidad nuestra vida en común después de ese susto, pero estaba convencida de que siempre y cuando Jasper estuviera bien, no importaba. No estaba segura de poder perdonarme a mí misma por presionarlo hasta el punto de medicarse porque creyó que debía ser alguien diferente por mí, alguien mejor con más autocontrol. Sin importar cuánto me dijeran que yo no era culpable, no estaba segura de que fuera verdad.
De lo que estaba segura es que June y Ward Cleaver vivían en un mundo de mierda. No tenían problemas reales. El matrimonio de Ricky y Lucy era una farsa porque ni siquiera dormían en la misma cama. Y estaba segura de que nadie nunca en Mayberry había escuchado hablar del TDAH. Lacé mi caja de mentolados contra el televisor, maldiciendo a mis compañeros de la televisión mientras ellos se burlaban de los problemas reales de nuestro mundo con asuntos que podían resolver en veintidós minutos o menos.
—No puedo dormir un día sin que tú desordenes el lugar —bromeó Jasper con voz ronca cuando se unió a mí en la sala de estar en calzoncillos con nuestro edredón envuelto a su alrededor y su cabello completamente revuelto.
—Lo siento, creo que es síndrome premenstrual —dije, levantándome para limpiar mis mentolados.
—Déjalo, nena. Estaba bromeando —dice, tirando de mí en su regazo mientras se sentaba.
—Ehm…hola, soy Bella, ¿conoces a mi esposo? —Le sonreí—. Él es una especie de maniático del orden.
—Trip se está encargando de eso—dijo, asintiendo hacia nuestro perro, lamiendo los mentolados del suelo.
—Los perros son alérgicos al chocolate —dije mientras me levantaba del regazo de Jasper y corría para recoger el resto de las golosinas. Tuve que golpear a Trip en el hocico mientras él luchaba conmigo por ellas.
Mientras batallaba con él lo suficiente como para quitarle la mayoría, levanté la vista para ver a Jasper sonriendo.
—¿Sediento? ¿Quieres un café? —Negó mientras yo desbloqueaba su iPod, ponía algo de música y comenzaba a encender las velas. Sentí sus ojos en mí mientras acomodaba la sala de estar en el orden "habitual" de Jasper, esponjando las almohadas y colocándolas del modo que a él le gustaba. Me observó poner la sala de nuevo en orden y me volví hacia él desde la cocina—. ¿Hambriento?
—No, ven aquí —ordenó, claramente divertido por mi incomodidad.
—¿Qué? —pregunté, sentándome junto a él.
Me tiró sobre su regazo y colocó sus manos a cada lado de mi rostro.
Le sonreí tímidamente mientras me miraba, con veneración.
—¿Qué?
—Eres increíble —declaró, mientras pasaba su pulgar por mi labio— y hecha justo para mí.
—No sé si eso sea verdad, cariño. Intenté hacer una cazuela de pollo y bueno… ¿Por qué no reservas tu opinión hasta que lo hayas probado? —Rio y me uní a él.
Pasando sus dedos por mi cabello, me acercó más hasta que nuestros labios se unieron. Su beso tierno y necesitado hizo que mi corazón doliera.
—Esto es para siempre —susurró—. No importa cuán malas sean las cosas. Tú y yo, somos para siempre.
Y en ese momento sentí como si tuviera mi vida de vuelta.
Sus pulgares acariciaron mis mejillas mientras captaba mi atención.
—He estado tan ocupado obsesionándome con que te irías, que no estaba escuchando. Miré nuestro armario y vi que la maleta que compramos para nuestra luna de miel no estaba y fui directo al baño y tomé las píldoras. Solo te quería de vuelta. No me importaba una mierda cómo.
—Estaba ayudando a mi madre. No iba a marcharme. Me prometiste que no me ignorarías —dije, con los ojos llorosos.
—Estaba abrumado —dijo con tristeza—. Lo siento. En retrospectiva, fue la cosa más malditamente estúpida que he hecho. Solo no quería perderte.
—Se porque lo hiciste —dije con voz ronca—. ¡Solo estoy intentando NO GRITARTE JUSTO AHORA! —Jasper rio cuando mi voz llegó a la máxima octava antes de llorar en su pecho—. Nunca más hagas algo como eso —lo regañé—. ¡No lo hubiera sobrevivido, me escuchas!
—Creo que todos en la planta de nuestro edificio te escucharon —dijo, mirándome—. No lo haré. Lo juro. Haré lo que tenga que hacer, Hilary… sesiones con ambos. Quiero ser tu esposo y nunca nos amenazaré de nuevo.
Me aferré a él mientras me susurraba una y otra vez que yo era su sol, depositando suaves besos sobre mi rostro y templa mientras hablaba.
Sonreí llorosa, mientras sus ojos azules brillaban con nada más que amor por mí. Después de una breve pausa, murmuró "Gracias" mientras me miraba de un modo que hacía que mi pecho doliera, pero en el buen sentido.
—¿Por qué? —pregunté, dándole una mirada curiosa.
—Las posibilidades son infinitas —susurró, mientras sus labios cubrían los míos.
