Hola! Después de como 2 años de dejar esto tirado, decidí terminarlo! La historia me gusta mucho y me parecía algo triste no terminarlo~ Así que aquí dejo el cuarto capitulo!


El teléfono sonó en la cocina de la casa y el pequeño Chopper se encontraba en la sala de estar mirando la televisión. Corrió hasta la cocina para atender la llamada, apenas llegando a tomar el teléfono. Se subió al mármol de la mesada de la cocina y atendió.

— ¿Hola? - Preguntó el niño. Una voz grave de un chico se escuchó del otro lado. Este se presentó y dijo que quería hablar con su madre. El apellido Monkey D. le sonaba, quizás de alguna vez viendo los exámenes que su madre corregía. Le pidió que esperara y salió corriendo en busca de su madre. Sabía que se encontraba en su alcoba, así que Chopper con toda la velocidad que sus pequeñas piernas le permitían subió la escalera y se dirigió al cuarto.

— Mamá, hay alguien que quiere hablar contigo. - Pronunció el pequeño. Su madre, sentada en su cama leyendo un libro, se quitó los lentes para leer y fijó la mirada en el niño de cabello castaño.

— ¿Quien llamó Chopper? - Pregunto la mujer.

— Un tal Sabo, su apellido es Monkey D. o algo así. Dijo que te conocía. - Una sonrisa leve se formó en el rostro bronceado de la mujer. Acarició la cabeza de su niño, mirándolo con ternura.

— Si, es un chico que conozco. Gracias Chopper. - El niño castaño le dejó el teléfono a su madre y volvió a bajar para no perderse mas cosas sobre el capitulo de la serie que había en la televisión.

— ¿Hola? - Contestó la mujer una vez que vió a su hijo irse.

— Robin, soy yo Sabo. Disculpa por llamar a esta hora. - La morena rió suavemente. Eran apenas las 8 de la noche.

— No te preocupes Sabo, estaba recostada pero pronto iba a tener que levantarme para hacer la cena. ¿A que se debe tu llamada? - Preguntó la mujer.

— Necesito tu opinión sobre algo. Es algo raro de igual manera, pero se que eres una persona bastante racional y quizás puedes darme una respuesta concreta. - Dijo el rubio. Robin rió suavemente.

— Me halagas Sabo, pero bien sabes que yo no tengo todo el conocimiento que quisiera. Aunque tu padre adoptivo ha ayudado mucho. - La morena se refería a Dragon, con el cual había trabajado y lo había entrevistado hacia algunos años para la tesis de su segunda carrera.

— Eso es una mentira y lo sabes. Bien, mi pregunta es sobre los sueños. - Susurró Sabo.

— ¿Quieres que te hable sobre el análisis de los sueños?

— No exactamente, pero he tenido una seguidilla de sueños extraños y acabo de enterarme que Luffy también los esta teniendo. - Rápidamente lo dicho por el rubio captó la atención de la mujer.

— ¿Que clase de sueños? - Preguntó con algo de entusiasmo.

— Fantasiosos. Con poderes y tecnología demasiado avanzada, dentro de este mismo mundo. Y piratas, muchos piratas. - Robin sonrió con real entusiasmo, sabiendo exactamente a lo que se refería Sabo.

— ¿Y estas involucrado en ellos?

— Como si fuera una vida pasada. - Sentenció el rubio.

— Claro que puedo darte una respuesta a esto Sabo, pero me gustaría hacerlo frente a ti. Quisiera que me contaras mas en detalle sobre estos sueños. Y averigua que ha soñado Luffy. - La emoción se le notaba un poco en la voz, pero de manera muy disimulada. El chico le contó un poco a medias sobre el mundo que había soñado y la morena confirmó que podía responder alguna de sus dudas y arreglaron un día de la semana siguiente para hablar sobre ello. Robin era maestra en la escuela de Luffy y se había relacionado con la familia Monkey a través de la conexión con Dragon. A pesar de tener 27 años, congenió enseguida con el chico de 17 y conoció a sus hermanos mayores, estableciendo una relación de comunicación por mail con el hermano rubio. Sabo le parecía un chico brillante y si algo podía hacer Robin, era encaminarlo para tener una excelente vida académica.

Pero esto iba mas allá, esto era sobre la vida y el pasado de todos. Y era algo emocionante poder encontrar gente que pudiera compartir con ella sus experiencias sobre el siglo perdido. Después de todo, ella era una experta en el tema. Tuvo que escapar varias veces a la búsqueda del gobierno por miedo a que se revelaran las cosas, pero Robin necesitaba una gran cantidad de información para sustentar sus bases. Pero no le afectaría en nada aclararle un poco a Sabo sobre su vida pasada. Se alegraba de que Luffy también estuviera recordando de a poco. Lo veía y lo tenia cerca, pero tenía muchas ansias de ver a su querido capitán recordándola.

El sonido de la puerta principal la sacó de sus pensamientos y escuchó a Chopper saludar a alguien. Posiblemente era Franky, su pareja. Debía contarle acerca de lo ocurrido y convencerlo para que hiciera la cena, ella estaba demasiado ansiosa de buscar cosas en sus apuntes como para hacer algo.


Sabo al cortar la llamada respiró con mas tranquilidad y bajó a la cocina para preparar la cena. No haría nada muy extravagante, posiblemente carne con papas al horno, con alguna que otra salsa. A los pocos minutos de estar preparando todo, apareció Ace por la puerta, viéndose cansado de trabajar en la estación de servicio.

— Aaaaa, estoy muerto. - El moreno se dejó caer en el sillón abatido. Sabo rió bajito.

— Te quejas demasiado Ace.

— Trabajar en una estación de servicio no es lo mismo que trabajar en una cafetería, Sabo. - Ace lo miró mal.

— Y tu no sabes lo que es llegar de trabajar y hacerle de comer a dos bestias que parecen pozo sin fondo. No tienes derecho a quejarte. - Lo miró con reproche. El mayor bufó y le hizo un gesto restándole importancia.

— ¿Luffy esta solo? - Preguntó Ace.

— No, esta Nami aquí. No se si se quedará a dormir pero Luffy me dijo que se quedará a comer.

— ¿Crees que pase algo entre ellos? Siempre los he visto muy pegados. - Comentó Ace. Sabo lo miró como si le hubiesen salido 3 cabezas.

— ¿En serio me estas preguntando? Ace, son amigos desde los 11 años, creo que si les planteas la idea podrías ver como físicamente se ponen incómodos. - Ace se rió un poco ante la respuesta.

— Solo preguntaba, me preocupa la vida amorosa de mi hermanito. - Comentó ameno.

— Luffy no posee vida amorosa y lo sabes. - Lo amenazó, no quería ponerse a pensar sobre su hermanito y una posible pareja y que estuviera lejos de él. Alto ahí Sabo, párale con los instintos de hermano, pensó.

— ¿Y tu con Koala que tal? Ya dejaras de ser virgen o sigues sonrojándote cuando la ves en bikini? - La pregunta tan descarada lo hizo colorearse un poco. Sabo lo miró muy mal a Ace, mientras ponía la comida en el horno.

— Cállate idiota. Lo mío con Koala se verá en algún momento. Ademas porque tanto interés? No todos somos como tu. - En la casa se sabía que Ace era el que con mas personas había salido, teniendo su bisexualidad completamente asumida desde joven, por lo que había tenido todo tipo de experiencias. Sabo había salido con alguna que otra chica pero jamás pudo superar a Koala. Y Luffy nada, tenían la sospecha de que era asexual o aromántico prácticamente.

— Pues nada, simplemente me gusta molestarte y estoy tan cansado que tienes que soportarme. En la estación mis compañeros hablaban sobre parejas y amantes. - Sabo le puso una cara de completo asco y Ace simplemente rió. Los que trabajaban con el moreno eran todos viejos verdes u hombres que solo eran llevados por su libido, el tipo de gente que a Sabo le desagradaba.

Lo bueno de todo esto, es que la incomodidad que Sabo sintió en el día se estaba disipando, posiblemente por la conversación con Robin. Se sentía bien poder hablar con su hermano mayor sin incomodidad o angustia por verle la cara y recordar ese periódico. Sabo se encontraba mas en paz, pero no por eso menos curioso. No podía esperar a tener su conversación con Robin y descubrir que demonios le estaba haciendo su cabeza.

La comida se cocinó entre charla y charla con Ace y entre los dos pusieron los platos y demases en la mesa. Llamaron a Luffy para que bajara a comer y este tardó un poco en salir. Los dos hermanos notaron que su hermanito tenia los ojos rojos y algo hinchados, al igual que Nami. Ace se preocupó y miró a Sabo, preguntándole con la mirada el porqué. El rubio negó con la cabeza, pero le dio la seguridad con la mirada de que no debía preguntar y que no era algo por lo que debería preocuparse. El moreno mayor no estaba muy convencido pero no presionó a su hermano menor para que le dijera algo. Simplemente comieron mientras charlaban un poco, principalmente los temas de conversación rondando en Nami y como estaba su vida (la chica no venía a comer sola hacía bastante tiempo). Al final la pelirroja se quedó a dormir en la habitación de Luffy porque ya era tarde y no querían que se fuera sola. Ace tuvo que lavar los platos ya que Sabo lo había hecho los días anteriores (Luffy se salvaba por estar con alguien) y el rubio se retiró a su habitación para seguir leyendo El Silmarillion. Avanzó otras 20 páginas, a paso lento intentando entender la historia. Dejó el libro en su cómoda y pasó por el baño, no sin antes pegar la oreja al cuarto de Luffy. No escuchaba nada por lo que supuso que los dos adolescentes se habían ido a dormir. El rubio regresó del baño y se fue a dormir, con la cabeza tranquila, intentando no pensar en que quizás tendría otro sueño interesante (y que fuera menos doloroso).


Para su buena o mala suerte, que todavía no podía decidir, había sido una noche sin sueños. Había descansado, lo cual era importante y ese día era viernes, por lo que significaba ultimo día de clases. Ese fin de semana tenía planeado pasarlo con Koala internados en la casa viendo un programa el cual Koala quería ver hace tiempo y Sabo estaba entusiasmado por verlo, o mejor dicho, por estar con ella. Se levantó y se fue a dar una ducha rápida para despertarse. Se lavó los dientes y bajó a preparar el desayuno. Al llegar a la cocina se encontró con Nami y Luffy, los cuales estaban intentando hacer panqueques.

— Buenos días a los dos. - Musitó Sabo. Los dos amigos se giraron a verlo y lo saludaron. Notó que la cocina no estaba hecha un desastre, para suerte de su propia sanidad.

— Tranquilo Sabo, tengo a este niño bajo control. - Le dijo la pelirroja. El rubio rió suavemente, ganándose una mirada molesta de su hermano menor.

— No soy un niño! - Exclamó Luffy. El mayor le revolvió el cabello de manera amistosa.

— Pero tengo entendido que Nami es mayor que tu por unos meses, así que eres el mas pequeño aquí. - La chica rió ante el comentario y el moreno bufó molesto. Se concentró en su panqueque y en como se estaba cocinando, para evitar ver a su hermano mayor. Sabo negó con la cabeza, a veces Luffy podía ser todo un crío.

Se acercó a los estantes para sacar vasos y platos cuando vio a Ace deslizarse lentamente por el costado de su vista. Se giró a mirarlo y lo vió tan destrozado que casi se rió en su cara. Claramente había dormido solo un par de horas, posiblemente por culpa de su juego online.

— Hasta que hora te quedaste despierto? - La pregunta de Sabo fue clara y concisa.

— Hasta las 3:30 am. - Habia dormido poco mas de 3 horas, no lo culpaba.

— Eres un idiota. - Dijo sin mas el rubio.

— Lo se, pero nos quedamos matando con el grupo y ya sabes como se ponen si no estoy. - Intento explicarle pero Sabo le negó con la cabeza.

— Si te caes de cara a la comida no te levantare la cabeza. Ahógate en tus panqueques. -Sentenció. Ace le gruñó con molestia y fue a sentarse a la mesa, demasiado dormido como para cooperar y poner 2 cubiertos sobre la mesa. Entre Luffy y Sabo se encargaron de poner el resto de la mesa y Nami terminó los últimos detalles con la comida. Se sentaron a comer felices porque realmente estaban buenos los panqueques y viendo a la velocidad que los engullía el moreno menor, tendrían que apurarse para tomar todos los que pudieran. En medio de la charla y el comer, la cabeza de Ace cayó de lleno contra su plato vacío, haciendo un sonido seco bastante fuerte. Los 3 se quedaron en silencio, hasta que Luffy rápidamente rompió en carcajadas. Sabo se sobó las sienes y Nami simplemente se preguntaba si Ace estaba bien.

Viendo la hora, los dos adolescentes se apresuraron a cambiarse y a esperar a Zoro en la puerta de la casa. Sabo retiró los platos y los vasos, sin preocuparle demasiado que Ace seguía dormido arriba de su propio plato. Se dispuso a lavar los demás platos y luego tomar el de Ace cuando fuese mas cerca la hora de ida de ellos dos. Volviendo al comedor se dio cuenta de que el moreno se había despertado, pero tenia una expresión bastante extraña, como si estuviese desorientado.

— ¿Ace? ¿Sucede algo? - Preguntó el rubio y su hermano mayor se giró a verlo con brusquedad. Los ojos grises de Ace se abrieron desmesuradamente y su boca se abría y cerraba como pez fuera del agua, sin decir nada. Sabo empezó a sospechar que a su hermano le daría algo si seguía así, quizás el golpe en la cabeza había sido mas fuerte de lo que imaginaba. Cuando se acercó a ver como estaba este lo tomó por los hombros y lo sacudió.

— ¡¿Eres Sabo, verdad?! - El rubio no entendía muy bien la pregunta. Le sacó las manos de encima para que dejara de zarandearlo y lo miró fijamente.

— Por supuesto que soy yo, Ace. Tan fuerte fue el golpe? Perdón que deje que la cabeza se te cayera, pero pensé que seria mejor dejarte dormir—. - La mano temblorosa de Ace en su muñeca lo hizo parar en seco la oración. Se fijó con mas atención en la cara llena de pecas de su hermano y vió una expresión de confusión extrema, de desconcierto.

— ¿S-sabo? Pero moriste… Te ahogaste. - Las palabras del moreno lo petrificaron. Era justo como lo recordaba, saliendo al mar en un pequeño barco que ni siquiera podía llamarse barco, siendo víctima de un cañonazo y caer al agua, sintiendo como se ahogaba. Claro, Ace hablaba de lo que le había pasado al Sabo de 10 años en los sueños del propio rubio. Claro, como si eso fuese normal.

— A-ace de que hablas, no me ahogue. Creo que realmente te has dado duro en la cabeza.

— Claro que si, Luffy estaba llorando y me pediste que lo cuidara. Lloré mucho, eso no fue nada divertido. - Dijo entre cortado el moreno. Sabo lo miraba incrédulo. En un momento, la estupefacción que estaba implantada en la cara de Ace se desvaneció un poco y pareció volver a sus casillas.

— ¿Ace..? - No era extraño que incluso despierto, luego de sus ataques de narcolepsia, el moreno siguiera dentro de su mundo de sueños o adormilado.

— Diablos, me duele demasiado la cabeza. Acabo de soltar un montón de estupideces ¿verdad? - Ace parecía que había vuelto a la normalidad, masajeándose las sienes para apaciguar el dolor de cabeza que tenía.

— No creo que hayan sido estupideces, ¿que soñaste Ace? - Los dos hermanos se miraron intensamente, hasta que el mayor bajó la vista al piso.

— Una vida que no es la mía. Una historia demasiado cruel y bizarra, llena de poderes, piratas y mar. Hasta mi nuevo profesor de historia estaba allí. - Ace se veía bastante afectado y viendo la hora, llegarían mas que tarde a clase. Sabo tomó su celular y le dijo a Koala que llegaría para la segunda hora.

— Cuéntame Ace, que has soñado.

— Que morías y que no podía hacer nada al respecto. Que Luffy casi muere por mi bien y que pude hacer algo por él al final. - Sabo respiró con fuerza ante lo ultimo y tomando a Ace por las manos, se sentó en frente a él y lo miró fijo.

— Cuéntame todo.


Al encontrarse con Zoro a una calle, los 3 se dirigieron a la escuela charlando amenamente. Luffy sabia que no iba a poder escapar de las preguntas de Zoro, pero mientras mas lo ignorara mejor. Se le hacía difícil ignorarlo, tantos años juntos le hacia sentir que no estar cerca del peliverde era molesto. Pero no quería lidiar con preguntas incomodas. En la puerta principal se encontraron con Usopp, el cual estaba con Vivi, charlando. Se notaba que no estaba del todo bien, posiblemente ya estaba ahí porque no quería cruzarse con Sanji. Los dos vivían a pocas calles de distancia y tomaban el mismo bus para ir a la escuela. Bueno, si es que algo les daba la garantía de que Sanji iría a la escuela. Simplemente entraron a la institución y se dirigieron a sus clases sin pensar demasiado en el tema Sanji. Despidieron a Vivi sin antes decirle que irían a comer al patio de la escuela y el resto del grupo entró a la clase. Habían un par de personas pero no estaban todos presentes todavía. Obviamente no había señales del rubio y nadie pareció preocuparse demasiado. Luffy se sentó en su asiento, justo al lado de Zoro. Estaba sacando sus útiles cuando sintió la mirada del peliverde clavándosele en la cara. Lo ignoró hasta que se sintió incomodo. Se giró a mirarlo con un puchero en los labios.

— Deja de mirarme de manera tan intensa, Zoro. No puedo concentrarme. - Dijo el moreno, sacando sus libros de su mochila. El peliverde alzó una ceja, de manera sarcástica.

— ¿Concentrarte? De que hablas, el profesor ni siquiera ha llegado. Y solamente quiero hablar contigo. - Pronunció el peliverde.

— Lo que quieres es interrogarme hasta morir. Ya te he dicho que no es nada. - La cara imparcial de Zoro le marcaba que claramente no le creía. Lo miró mal, no se sentía de humor como para hablar de sus sentimientos en ese momento, era muy temprano.

— Bien, no te molestaré mas pero algún día tendrás que decírmelo. Espero que no sea por ese sueño que tuviste. — Le contestó el peliverde. Luffy abrió los ojos en señal de pánico pero intento manejar la situación. Claramente no le salió porque Zoro se dio cuenta enseguida que era justamente ese el problema.

— ¿E-el sueño? Pff, claro que no Zoro. Créeme que no es nada.

— ¿No confías en mi, Luffy? — Le preguntó serio el más alto. Luffy se quedó tieso unos segundos, para luego fruncir el ceño y mirarlo mal.

— Eres la persona a la que mas confianza le tengo, Zoro. Mira, la verdad es que no entiendo muy bien que pasa. Cuando termine de entender, te lo diré. Pero sigo siendo el de siempre, no te preocupes. — Le dedicó su mejor sonrisa "Luffy" y pareció surtir efecto, porque el peliverde le devolvió la sonrisa, aunque pequeña. Suspiró mas aliviado y justo el profesor entró.

Luffy miró al frente, intentando prestar atención a la clase que se estaba dictando. No le estaba saliendo muy bien, se estaba quedando dormido y no sabía que hacer para mantener sus ojos abiertos. Se sobresaltó cuando la puerta de la clase se abrió de golpe, sonando bastante fuerte. El hecho de que Sanji pasara por la puerta fue lo que lo pudo despertar. El rubio se disculpó con el profesor por llegar tarde y sin mirar a nadie ni emitir sonido, se sentó en su banco. Estaba pegado a Nami, con Usopp detrás. No miró a ninguno de los dos y solamente se dedicó a mirar a la ventana durante la clase. El humor de Luffy no era exactamente el mejor. Quería darle una paliza a Sanji y estaba seguro que Zoro lo ayudaría. Ni hablar de cómo lo estaba mirando Nami, como si fuese despreciable. Todos estaban muy molestos y dolidos por lo del día anterior pero Usopp no mostraba nada, solamente indiferencia. No quería pensar en Sanji y poco le importaba lo que el rubio hiciera. Tenía que separarse de él y dejar de ser un cobarde.

Desde pequeño, a Usopp le hicieron bullying por su larga nariz, por ser miedoso o porque simplemente era feo. Tuvo una infancia muy triste, especialmente durante los años en los que su padre se iba de viaje de negocios y su madre estaba en el hospital. Su madre falleció por un cáncer poco después de que Usopp cumpliera los 7 años y su padre se hizo cargo de él, aunque estaba bastante ausente. Durante ese tiempo, Usopp estaba solo, simplemente con la compañía de su imaginación y sus dibujos. Hasta los 10 años, era alguien que se fundía con el fondo y el hazmerreir de la escuela. Cuando la familia Vinsmoke se mudó al lado, la vida de Usopp empezó a brillar un poco. Sanji fue un niño súper educado y fue el primero en decir que la nariz de Usopp no era fea, sino única, en el buen sentido. Automáticamente, Usopp se apegó al rubio y este lo dejó. Ahora, alguien podía pelear con él contra las burlas y los insultos, alguien podía decirle que esas cosas eran mentira, que sus dibujos eran increíbles y esa persona le haría compañía cuando él mas lo necesitase. Sanji había sido el motor de arranque en la vida de Usopp y el moreno no podría estar mas agradecido con él. Fue quien lo acompañó durante su tiempo con Kaya. En su mente, el moreno ingenuamente pensó que siempre seguirían juntos como un dúo, apoyándose mutuamente a pesar de los años, teniendo una amistad tan fuerte que no podría romperse. Pero el día anterior le había dejado en claro que Sanji había tenido suficiente de su actitud posesiva, al final no fue distinto a los demás.

Pero tampoco quitaba todo lo bueno que Sanji le había dado, por lo que Usopp simplemente decidió que el cambio debía hacerlo él. Debía independizarse de Sanji y pelear sus propias peleas. Estaba en camino a convertirse en un adulto y decía crecer. Aunque le doliera muchísimo separarse del rubio, debía hacerlo.

Con todo eso en la cabeza, la primera hora de clase se pasó rápidamente. El timbre sonó, indicando que era la hora del receso. Sanji se levantó de su silla como si esta quemara, para salir prácticamente corriendo del aula. El grupo lo miró irse de ahí, sin pronunciar una palabra.


Sabo y Ace se encontraban sentados en el sofá de la sala, cada uno con un café bien fuerte en la mano. Había un silencio rotundo entre los hermanos, luego de que Ace contase su historia y Sabo la suya. Había mucho que procesar, los dos no se sentían con ganas de moverse ni de querer encarar que demonios significaba todo eso. O por lo menos Ace.

— Es como si fuese una tragedia que sigue una línea de tiempo.

— Sabo, ya lo discutimos, no quiero hablar más de esto. — Le dijo el moreno cansado.

— Pero Ace, ¿te parece normal esto?

— Claro que no. Pero carcomiéndonos la cabeza no vamos a llegar a nada. Dijiste que hablaste con la profesora de Luffy, ¿no? Arreglemos con ella un día y que nos de la respuesta. No creo que llegues a nada pensando sobre la nada. — Le contestó Ace.

— Lo se, pero aún así la angustia la tengo igual. Realmente son vidas pasadas, que demonios… — Susurró el rubio. Ace levantó los hombros en signo de que le restaba importancia. Luego de calmarse y hablar, el moreno se estaba tomando las cosas con mucha calma.

— Si realmente es una vida pasada, es solo eso, pasado. Estas aquí, vivo. Yo estoy aquí, vivo. Luffy esta aquí con nosotros, bien sin ningún problema. Ya estamos mejor que en el pasado, ¿no? Se que tu alma de explorador quiere saber mas pero no podemos hacer mas nada que esto, Sabo. Tomate tu café y relájate. — Dicho esto, el mayor se llevó la tasa a la boca para tomar un gran sorbo de su propio café. El rubio se revolvió el cabello algo frustrado, pero dejó salir un suspiro grande, intentando relajarse.

— Realmente es impresionante si es una vida pasada. No se en que época será, pero ya no queda nada de ese mundo. — Comentó Sabo.

— Yo recuerdo una fecha, 1614. — Dijo Ace casual. El rubio se lo quedó mirando unos segundos en silencio, hasta que la cabeza le hizo click y empezó a gritar.

— ¡¿1614?! ¡Ace, eso fue durante el siglo perdido! ¿Me estás diciendo que tu vida pasó en el siglo perdido? — Empezó a cuestionar Sabo.

— ¿Supongo? Es el año en el que pasó toda esa cosa rara de la guerra. — La respuesta tan despreocupada de Ace le ponía los pelos de punta a Sabo. Sabía que Ace siempre fue una persona que no miraba hacía atrás, que solo se preocupaba por el ahora. Pero no entendía porque al moreno no le interesaba saber nada de su pasado.

— Es extraño que hayamos encontrado tantas personas en común con la actualidad. Aunque lo de tu profesor de historia si que es raro. Me dijiste que les habló sobre el siglo perdido, ¿él también tendrá recuerdos? — La pregunta de Sabo lo hizo parar en seco. Tenía sentido lo que decía.

— Puede ser pero también puede ser que haya investigado de verdad. No voy a simplemente ir y decirle "oye, recuerdas que éramos amigos hace 400 años, que onda". Es un profesor nuevo, no voy a molestarlo y la verdad que dio una buena clase.

— Muy bien, luego le mandaré un mensaje a Robin para que venga a vernos un día. Deberíamos hablar con Luffy, aunque no estoy seguro de si él ha estado teniendo pesadillas o si tiene que ver con todo esto. — Dudó el rubio. Ace cerró los ojos en signo de estar pensando, para luego levantar los hombros.

— Yo creo que por ahora no deberíamos decirle nada a Luffy. Debemos confirmar si estas cosas son reales o no. Esperemos a hablar con Robin. — Le contestó el moreno. Sabo asintió.

— Tienes razón.

Viendo que ninguno de los dos tenía la energía suficiente para levantarse o siquiera pensar, Sabo le mandó un mensaje a Koala diciéndole que al final no iba a ir a clase. La chica le respondió enseguida preocupada pero Sabo le aseguró que estaba todo bien.

Todo estaría bien, porque Ace estaba con él, vivo y Luffy era feliz. En un pequeño rincón de su mente, recordó la pequeña escena final de su último sueño. La misma plataforma en la cual el "Rey de los Piratas" había sido ejecutado. De igual manera que Roger, una cabellera negra estaba encerrada entre grilletes, un saco rojo fuerte estaba sobre sus hombros, dejando al decubierto la cicatriz en forma de cruz y el sombrero de paja bien puesto en la cabeza. La enorme sonrisa en el rostro no tan infantil, madurado por la edad le traían escalofríos a Sabo. Luffy estaba bien, a pesar de que el segundo Rey de los Piratas fue ejecutado igual que el primero, Luffy estaba bien.


Espero que hayan disfruta el cap!