Disclaimer: Shingeki no kyojin/Attack on titan no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama. Créditos de la imagen de portada a quien corresponda.
Advertencias: OC de personajes/pocas palabras altisonantes/leve lime al final/Mucho fluff/un título de mierda, porque la autora es una mierda para los títulos/el capítulo no está revisado porque-que-puta-flojera/
Nota de la autora:
Cada vez que piensen que he abandonado FF, recuerden que soy como el fénix. Yo renazco de mis cenizas. Una enorme disculpa por la tardanza, ojalá todavía quede alguien que este leyendo esto.
Nos leemos abajo.
Recomendación musical: "Hostage – Billie Eilish"
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"(…) juega con mi amor, no muerde, pero se larga y ni yo puedo traerlo de regreso"
-Infiernos Disney (José de la Serna)
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Capítulo 3
Todo o nada.
Eren no durmió hasta cerca del amanecer.
Las horas oscuras, escuchando al mar hablarle sin decirle nada, no apagaron sus dudas e inquietudes las cuales crecían cada vez más.
La llegada de Levi y verlo de nuevo le había removido el alma más de lo que quería admitir. Para empezar porque no estaba preparado para enfrentarlo, ni en ese momento ni en ningún otro.
La verdad era que su declaración le preocupaba tanto como le encantaba. Al parecer Levi había desechado la idea de que Erik era su hijo y eso lo alivió de sobre manera, pero al mismo tiempo le nació un sentimiento de tristeza. Porque Levi estaba dispuesto a pelear por él, pero no por el hijo de –supuestamente- "otro".
Y Eren no quería nada con nadie que no quisiera a su bebé como propio.
Luego se dio cuenta que si Erik no estuviera en la ecuación, sí algo hubiese sucedido o simplemente no hubiera cometido ese error, entonces aceptaría darse otra oportunidad con Levi aunque había jurado no hacerlo.
Aunque su corazón lo pidiera, su mente le repetía que sería cometer el mismo error con la misma persona.
Y no estaba dispuesto a sufrir por ello. Ya no.
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Erik jugaba en la playa con Sasha ayudándole con un castillo de arena, mientras Connie hacía payasadas que los hacía reír a ambos. Lo habían invito a unírseles hace poco, pero se les negó, tratando de poner la mejor cara posible, para seguir preparando la cena.
Era el cumpleaños de Armin, un amigo que se había vuelto muy íntimo en estos últimos años. Era un chico que viajaba por el mundo. Inteligente, libertino y carismático. Eren conocía a poca gente que realmente podría decir que lo apoyaron y era uno de ellos. Porque Armin respetó su silencio y lo ayudó en momentos de crisis.
Sí, Armin era un chico no asentado que le encantaba las fiestas, la diversión y su trabajo, pero también era maduro, de mente abierta y agradable cuando la situación lo requería.
Llegaría es misma tarde, y se habían reunido todos para festejarle en su casa, donde siempre se quedaba.
— ¡Eren!
— ¿Hm? ¿Qué?
— Dije que iría a recoger a Armin en el puerto, ¿escuchaste la mitad de las cosas que te dije?
Eren rodó los ojos con fastidio, irritado.
—No. Estoy apurado en tener todo listo, muchas gracias. —contestó con sarcasmo.
—Oye, tranquilo. Has estado de un pésimo humor estos días—se defendió Jean, levantando las manos en señal de protesta.
Eren se giró para encararlo, pero no pudo decir nada. No podía negarlo, porque era cierto. La gente le había estado repitiendo que actuaba de forma extraña, irritable y malhumorado. Algo raro en él, y lo sabía.
Pero no quería admitir que era porque desde esa noche en que Levi se marchó no había aparecido, ni tampoco había llamado. Tampoco quería mencionarlo por orgullo o por miedo. A que se hubiera ido de nuevo.
Aunque, bajo sus propias palabras, era lo que quería.
Se quedó con la boca abierta y las mejillas ardiendo, antes de girarse y tratar de ignorar la vergüenza que era el saberse descubierto.
Porque Jean no era tonto y seguramente ya sabía la razón de su mal humor.
Lo escuchó suspirar pesadamente.
—…Vuelvo en veinte—dijo antes de marcharse.
Eren dejó salir el aire de golpe cuando estuvo solo. No entendía nada. No entendía porque Levi había dicho que volvería sino lo haría. Y no entendía porque le afectaba tanto.
— ¡Eren!—escuchó que Marco le decía con su sonriente cara pecosa—Puse la mesa en el jardín, ya solo falta servir.
—Oh, ya voy.
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Armin entró por la puerta con su camisa de playa abierta en los primeros botones y su pantalón pesquero que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, con el cabello rubio alborotado y su piel ligeramente bronceada y sudorosa, producto del viaje.
Aun así seguía viéndose perfecto y todos le aplaudieron cuando le vieron entrar.
— ¡Tío Armin!—Erik corrió a su encuentro, y Armin no dudó en tomarlo en brazos.
Su cariño a Armin era grande, ya sea por la amistad que tenía con su padre o porque simplemente lo consentía demasiado. Le traía juguetes, regalos, dulces de todos sus viajes y convivía con él siempre que tenía oportunidad.
—Bienvenido—le saludó Eren con fuerte abrazo, mientras Jean dejaba las maletas en el cuarto de invitados— ¿Cómo estuvo el viaje?
—Solo digamos que los botes no son lo mío, pero es soportable—Armin le guiño un ojo, luego se dirigió al resto—Creo que debería decir algo como: "No debieron". Pero claro que debían, de otra forma serían malos amigos.
—Menuda modestia—dijo Connie y lo demás rieron.
—Pues, su majestad, vaya cambiarse y refrescarse mientras preparamos su cena—Reiner hizo un movimiento exagerado, haciéndose a un lado.
—Excelente sugerencia—Armin saludó al resto, antes de encerrarse en su cuarto, con Erik siguiéndole los pasos, como siempre cuando estaba en casa.
Eren y los demás comenzaron a pasar la comida a la mesa que se había colocado en el jardín, mientras Reiner y Bertholdt ponían las luces y Jean terminaba de encender la fogata.
Cuando Eren entró por el último platón de frutas, el teléfono empezó a sonar. Como si fuera un látigo corrió a atender.
— ¿B-Bueno?
— ¿Eren?
Eren sintió un escalofrío de emoción al escuchar la gruesa voz de Levi del otro lado de la línea. Lo cierto era que esperaba su llamada. Y cuando fue coherente de sus actos, se aclaró la garganta incómodamente y trató de poner una voz neutral.
— ¿…Hola?
— ¡S-Soy yo, Levi!—soltó con voz chillona.
—Ya veo—murmuró Levi— ¿Cómo has estado?
Eren sintió una burbujeante ira cuando Levi pronunció esas palabras.
— ¿Solo llamaste para eso?—dijo, intentando contenerse.
—Eso…y quería saber sí estabas ocupado, ahora mismo estoy libre.
No pudo soportarlo más.
— ¡Eres el colmo!—gritó— ¡Vienes, remueves todo en mi vida y luego te vas! ¡Y quieres que nos veamos porque estas libre! ¿¡Cuál es tu problema?!
Eren escuchó sus propios jadeos amortiguados en el micrófono del teléfono, y el silencio de Levi por unos segundos.
—Querías verme.
No era pregunta, era una afirmación. Eren de repente se sintió sofocado no solo por la furia en su interior sino también por el saberse atrapado en un sentimiento tan íntimo como ese. Algo que no quería admitir.
Apretó los labios con incomodidad hasta que escuchó un suspiro de nuevo.
—Te dije que venía por negocios, ¿no es cierto? Estos días he estado en pequeñas reuniones, papeleo, llamadas, exposiciones. Me levantaba temprano y llegaba demasiado tarde para llamar a nadie—luego hizo una pausa—Además, creí que querrías tiempo para pensar en lo que te dije…
Como si fueran unas palabras mágicas, toda la ira se esfumo y Eren sintió un vértigo de vergüenza y realización.
—Oh…—fue lo único que se le ocurrió decir.
Hubo un pequeño silencio, en el que no sabía que decir. Se sintió como un niño pequeño atrapado en una travesura.
—Por eso llamo hasta ahora. Mañana cierro un trato importante y por fin me vi libre de trabajo, bueno al menos hasta el miércoles…
—Sí…
—… ¿Tú y Erik están disponibles para una cena? ¿Nosotros tres?
Eren se sintió sonrojado, tonto y tembloroso. No sabía si disculparse y apenas y alcanzó a procesar esa pregunta. Se le hizo algo demasiado lindo que Levi incluyera a Erik en sus planes.
—Hm…La verdad…yo…—Eren titubeó bastante en las siguientes palabras—Tengo una…reunión con amigos y…
—Ah, ya veo—dijo. Sonaba igual de indiferente y serio que siempre, pero esta vez tenía una ligera insinuación de decepción.
Se mordió la lengua.
—Ven.
La palabra brotó de sus labios sin pensarlo al menos. No estaba seguro de haberlo dicho siquiera. Y ahora que lo pensaba, no sabía si quería que Levi llegara a su casa, en su fiesta, que sus amigos le conocieran y se metiera cada vez más en su vida. Quiso retorcerse como un gusano y golpearse a sí mismo por su estupidez.
Pareció notar su duda, porque habló de nuevo.
— ¿Estás seguro? No hay problema si nos vemos otro día. Seguro quieres pasártelo bien con tus amigos…
A Eren le enternecía como Levi podía llegar a sentirse inseguro pese a que intentara ocultarlo.
—No, no. Ven, ya sabes… A cenar. Mis invitados se irán pronto y además…-hizo una breve pausa—Estoy seguro que nos has comido bien estos días. —dijo en un intento por aligerar el ambiente.
—Sí tienes algo más que comida rápida, me encantaría ir.
—Nos vemos, Levi.
—Nos vemos, mocoso.
Colgó y Eren también.
Tenía un hueco en el estomagó y no sabía si tenía emoción o ansiedad. Tampoco estaba seguro de sí realmente había invitado a su ex pareja a cenar. Los dos solos. De noche.
No le importaría realmente si se tratara de alguien más, pero era Levi. Y el mero hecho de mencionar el nombre le daba escalofríos, pero no de los desagradables.
—Wow, ¿Qué-fue-eso?
Eren se giró y vio a Armin recargado contra el marco de la entrada a la cocina, con una sonrisa pícara y una ceja enarcada.
— ¡Tú…! ¿Desde cuándo estas ahí?
—Oh, no te preocupes. No escuché nada. Excepto gritos, luego tartamudeos y luego una extraña invitación de una quinceañera enamorada llamando a su novio para que conozca a su familia…
Eren observó estupefacto como Armin entraba en la cocina, acorralándolo con su sola presencia.
—No me digas que finalmente saliste de la faceta: "Padre-soltero-no-busca-relación".
— ¡Armin!—le gritó, abochornado.
—Anda, dime quién es—Armin se sentó en una silla, mirándolo con su expresión angelical, la misma que siempre ponía cuando quería algo.
Eren se mordió el labio, nervioso.
— ¿Y bien…?
—Yo…
—De todas formas lo averiguaré, sobre todo sí lo invitaste.
Lo tenía. El chico era unos tres años menor que él, pero tenía un intelecto y una mente analítica superior a la suya. Y no iba a poder mentirle cuando ya lo tenía contra las cuerdas.
Además, no había pensado antes en el hecho de que Armin también estaría en la casa cuando Levi llegara. Había olvidado por completo que se quedarían bajo el mismo techo. Probablemente, de haberlo recordado antes, habría accedido a salir con Levi a otro lugar donde pudieran estar solos. Al menos para hablar tranquilamente, sin ninguna otra intención.
O al menos trataba de convencerse de ello.
Dejó salir un suspiro.
— ¿Prometes no juzgarme?
— ¿Y yo cuando he hecho eso?
Eren se sentó frente a él. Pensó en decírselo todo, por un instante, pero de inmediato creyó más prudente contestar únicamente lo que Armin le había pedido y dejar que el resto de la información fluyera naturalmente. La verdad era que no tenía ganas de explicar su complicada situación. Ni siquiera con Armin.
— Es mi…ex.
Armin no vario mucho en su expresión, pero su sonrisa se hizo más amplia.
—Oh, vaya… el ex. Así que finalmente te encontró, ¿eh?—Eren abrió los ojos—Todo mundo sabe que llegaste aquí para huir de alguien, Eren. Está claro que tu destino te alcanzó. Y a ti no parece molestarte tanto…
—No es lo que crees…—dijo poniéndose de pie para evitar verlo directamente a los ojos—Llegó por trabajo. Hablamos y estamos bien. Lo invite porque creo que sería descortés no hacerlo y…se lo debo…
Armin comenzó a reír por lo bajo.
— ¡Hablo enserio!
—Entonces…—comenzó, mirándolo de arriba a abajo—Invitaste a tu ex por cortesía, en tu posición como padre soltero, sin la menor intención de intentar algo "más" con él.
—Es un conocido, Armin. Quise ser amable…
— ¿Entonces no hay nada? ¿Amor, cariño, alguna pizca de deseo?
—No, nada.
Se encargó de mirar fijamente a los ojos de Armin, sin mostrar ningún titubeo, tratando de bloquear en su mente aquellas preguntas y dudas elevadas con la pregunta de su amigo.
—Bien—contestó al fin, poniéndose de pie.
Eso había sido más fácil de lo que Eren pudo imaginar.
—Me avisas cuando llegue, yo estoy molido y solo quiero relajarme y comer hasta reventar.
— ¡Espera!—le detuvo antes de que Armin cruzara la puerta— ¿Crees que…? ¿Podrías no mencionarle nada de esto a nadie? ¿Por favor…?
— ¿Te das cuenta de que estas contradiciendo con tus anteriores palabras, verdad?—Armin suspiró con dramatismo—Bien, bien. No diré nada. Mis labios están sellados.
—Gracias.
Ambos salieron al jardín. Todos se sentaron alrededor y empezaron a comer entre conversaciones, bromas y un ambiente relajado, típico de vida playera.
Erik disfrutaba mucho esa clase de reuniones. Como a Eren, le agradaba tener gente en la casa con la cual distraerse y era muy raro que no estuviera presente en alguna de las reuniones de su padre.
Y todos lo adoraban.
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Eren estuvo ansioso y distraído casi toda la velada. Miraba el reloj con frecuencia y el tiempo se le hacía eterno. Y los demás lo notaron pero, ya sea porque no querían molestarlo o simplemente no querían arruinar la noche de Armin, no dijeron nada.
O eso es lo que notó.
Armin podía ver, claramente, lo mucho que a Eren le afectaba su supuesta-no-relación con su ex. Y también, fue el único que notó cuanto Eren deseaba pasar desapercibido.
Por supuesto, fue un desastre al comienzo. Todos veían al joven recién llegado a la isla, padre soltero con un bebe recién nacido que no hablaba nada sobre sí mismo. Debido a ello, los rumores comenzaron a propagarse con más rapidez. Cada uno más absurdo que el otro.
Pero eso a Eren no le importaba y se lo dijo a Armin cuando se conocieron. Armin admiraba ese valor y esa autoconfianza que Eren poseía.
Claro, Armin también era confiado y con una autoestima bastante alta, pero eso era sencillo cuando lo tenía prácticamente todo. Eren tenía todo en su contra y eso no lo desanimaba ni un poco.
Pero hubo un pequeño bache en la tenacidad de Eren. Y aunque Eren nunca se lo dijo, sabía que tenía nombre y apellido, al igual que rostro, y formaba –según su amigo- parte del pasado.
Lo cierto, era que Eren tenía su propio talón de Aquiles. Y esa era la principal razón por la cual nunca había salido con nadie. Ni siquiera con Jean, a quien tenía tiempo de conocer y quien era un buen prospecto. Un tipo algo engreído y medio machorro, pero buen prospecto al final de cuentas.
Y, por primera vez, Armin vio una oportunidad para hacerle superar ese bloqueo personal que Eren se había impuesto para no avanzar.
Armin se creía capaz de eso y más. Pero solo sí veía al sujeto que ponía a su amigo como enamorada de quince años, y no podía pensar en otra oportunidad cercana a conocerlo.
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Cuando Connie estuvo lo suficientemente ebrio como para hablar fluidamente todos decidieron dar por concluida la velada.
Los demás disfrutaban verlo emborracharse, porque, aun sobrio hacía estupideces. Pero la verdad, era que ninguno era fan de la bebida especialmente, y la presencia de un pequeño los limitaba bastante.
Ayudaron a Eren a acomodar medianamente la casa y luego se despidieron, dejando a Armin, Eren y Erik solos.
Armin estaba cansado por el viaje y se metió en la ducha para refrescarse y descansar lo que restaba de la noche. Eren seguía ansioso por su visita nocturna, eran apenas pasadas las once, pero se sentía como un completo quinceañero aventurándose a su primera escapa. Aunque realmente no estaba escapando a ningún lado.
Había preparado la pequeña mesa de la cocina modestamente. Había puesto una buena vajilla, con la comida recién calentada y estuvo tentado a poner un par de velas. Pero le pareció demasiado al final, así que decidió dejarla como estaba. Aunque a cada momento encontraba un desperfecto más.
Pero, como era de esperarse, Erik pidió ir a la cama. Había sobrepasado su hora de dormir con creces y era todo un logro que aun estuviera despierto. Así que se dispuso a arrullarlo y arroparlo a su cuarto. Esperaba no tardarse demasiado, pero Erik pocas veces podía conciliar el sueño si Eren no lo acompañaba hasta que se quedaba dormido.
Solo segundos más tarde Armin entró a la cocina para sacar de frigorífico agua fresca, escuchó como tocaban la puerta.
Armin aguardó inerte por un momento, esperando que Eren pasara por el pasillo para recibir a su visita. Pero parecía no haber escuchado ya que no se oyó ningún ruido en la casa, hasta que volvieron a tocar otra vez.
Decidió no pensarlo mucho y fue a abrir la puerta.
No le sorprendió tanto encontrarse con un hombre bajo, porte recto y un rostro completamente neutral. De hecho, sonrió internamente al mirarlo.
— ¿El amigo de Eren?—preguntó antes de que Levi pudiera hablar.
Él hombre asintió, serio.
—Levi—se presentó cortésmente.
—Armin Arlet—se presentó de vuelva, extendiéndole la mano—Tranquilo, están limpias. Puedo ser un ebrio feliz pero no un ebrio sucio—agregó, sonriendo al ver su expresión.
Levi enarcó una ceja y su labio se curvó en una imperceptible sonrisa. Luego aceptó el apretón de manos.
—Pasa. Por suerte, los chicos no han arrasado con toda la comida antes de irse—contestó dejándole pasar, adelantándose un par de pasos—Eren está dentro, estaba ansioso por que su amigo llegara.
Levi tardó un par de segundos parado en el marco de la puerta, antes de inflar el pecho, tomar aire y entrar.
Estaba consciente de lo que significaba volver a "empezar" cualquier cosa con Eren. Pero vivirlo en ese momento era muy diferente. No podía quejarse, pero tenía sentimientos encontrados entre la nostalgia y la incertidumbre de un futuro incierto. Pocas veces se sentía así. Además, creyó haber entendido que estarían solos, sin ningún otro invitado. No creía haberse equivocado, ya que rara vez su memoria le fallaba.
— Eren está acostando a Erik, no te preocupes no tardará.
Levi no dijo nada.
— No eres de por aquí, ¿cierto?—Armin lo miró de reojo por sobre su hombro—Tienes la piel demasiado pálida.
— Podría decir lo mismo de ti.
Levi no se mordía la lengua y eso dificultaba bastante sobrellevar una conversación puramente amistosa, no era algo de lo que se enorgulleciera pero tampoco se lamentaba. Pero Armin no se lo tomó a mal y rio de buena gana.
— ¡Cierto! Aunque no tanto como tú para ser honestos—Armin se sentó en un fluido movimiento en una silla de la cocina, bebiendo de su vaso de agua— ¿Te ofrezco una cerveza o agua quizás?
—La cerveza está bien—Levi tomó asiento frente a él también. No le pasó desapercibido el arreglo en la mesa de la cocina, pero no quiso mencionarlo hasta que Eren regresara. Y parecía que el chico rubio iba a quedarse a hacerle compañía y no creía que fuese una buena idea ser grosero con algún amigo de Eren, sobre todo cuando solo era un invitado.
Armin se la sirvió al segundo.
— ¿Desde hace cuánto conoces a Eren?—decidió tantear Armin, para iniciar una conversación no tan incómoda.
—Un par de años…
— Yo también—rio Armin por lo bajito. Levi era encantador en cierta forma y un poco misterioso—Aunque supongo que fuera de esta isla, ya que todos aquí nos conocemos y nunca te había visto…
—Hmm… ¿Tú eres de por aquí?—decidió cambiarle el tema, para no entrar en respuestas sensibles.
—Nop. Nací Italia, pero desde que tenía quince años me he estado moviendo de aquí para alla…
— ¿Eres una especie de mochilero hippie o algo así?
—Que estereotipo tan feo—dijo fingiendo molestia.
— ¿Viajas mucho?
— Sí.
— ¿Todo lo que ganas lo gastas en ello?
— Si.
— ¿…Y estudiaste algo como turismo?
—Sí…
— Y estas quedándote con Eren de paso—añadió, divertido.
Hubo un silencio breve.
—Oye, eso no significa nada—Armin hizo un pequeño puchero, sobre todo, al notar la reacción más relajada de Levi, en una imperceptible sonrisita—Además, podría decir lo mismo de ti…
— ¿Qué soy un mochilero?—preguntó alzando una ceja.
—No, que eres también un estereotipo de algún empresario con nervios de acero, ¿a qué si?
—Abogado y Contador…—hubo otro pequeño silencio, pero uno cargado de complicidad. Armin no varió en su expresión sonriente, algo que le irritó pero que también le llamó la atención. El niño sabía cómo voltear las cartas a su favor—Tch. No te creas tanto, mocoso.
—Oye, no es un insulto. De hecho, te admiro. Yo quería estudiar contaduría, pero el mundo de las finanzas no me llamó tanto la atención como conocer el mundo…
—Esa es una forma…linda de decir que eras malo en ello.
—No, de hecho era muy bueno.
Levi levantó la comisura de su labio en un gesto de una media sonrisa, más burlona que otra cosa. Armin sonrió también, con un deje de picardía.
— ¡Hablo enserio! Puedes preguntarme lo que quieras si quie—
—Llegaste.
Armin y Levi giraron al mismo tiempo para ver a Eren parado en medio del pasillo oscuro, con una expresión neutral, pero ambos –por mera experiencia- pudieron notar una chispa de molestia en su rostro. La forma en la que sus labios se apretaban y el ceño fruncido ligeramente. Era obvio que trataba de disimular pero a ninguno les engañó esa expresión de poca importancia.
—Uhm…Tocó a la puerta y decidí dejarlo pasar—
—Sí, ya veo—dijo cortante, sin variar en su expresión.
Hubo un silencio incomodo cargado de una tensión extraña.
A Eren, no le agradó la idea de ver a su amigo y a su ex hablar con tanta complicidad y familiaridad. Como si siempre se hubieran conocido.
Sabía de antemano la personalidad espontanea de Armin que le facilitaba socializar con los demás, pero algo no le agradó cuando Levi le sonrió. Es decir, Armin era bueno haciendo amigos, pero Levi era Levi.
Él nunca logró sacarle una sonrisa hasta su segunda cita y Armin lo había logrado en un par de minutos. Y acababa de notar que Armin solo llevaba un short una camisa delgada y transparente. Donde estaba la atención de Levi era evidente cuando su amigo se puso de pie con un movimiento suave y fluido.
Eso solo hizo que la bilis subiera por su garganta. Trató de disimularlo lo mejor posible.
—Pues…—dijo Armin alargando la última silaba—Creo que me iré a dormir. Ha sido un viaje largo.
Armin se puso de pie y se acercó a Levi a estrecharle la mano y a darle otra de sus radiantes sonrisas.
—Fue un gusto conocerte, Levi. Espero verte más seguido en esta casa.
Armin paso al lado de Eren sin que este le dirigiera una segunda mirada. Realmente a su amigo rubio no le importo mucho.
Eren simplemente se tragó su molestia creciente y contó hasta diez, pero no estaba demasiado dispuesto a ser tan cortes con Levi. Nunca se le dio bien mentir y era tan transparente como el agua cuando de emociones se trataba. Sabía que no iba a contenerse mucho, incluso cuando Levi y Armin no tuvieran realmente la culpa.
—Te ves bien, mocoso.
Se quedó sin aliento cuando escuchó la voz grave de Levi. Estaba tan guapo. Con ese rapado y ese cabello peinado perfectamente hacia atrás. Vestía una camisa blanca y unos pantalones negros delgados, pero solo él conseguía verse tan bien con un atuendo tan casual. Mientras él solo estaba despeinado, descalzo, con unos pantalones a tres cuartos sucios y una playera vieja de playa. Y aun así, Levi lo estaba mirando como si fuera una maravilla de la naturaleza, con esos ojos grises/azulados, con ligeras ojeras debajo de ellos.
Toda la ira fue disipada de repente. Como si se hubiera convertido en ese niño de quince años primerizo que recibió ese primer abrazo de su parte.
Se sentía tan pequeño y tan indefenso, pero nunca se sintió tan bien.
Se sonrojó notablemente y sintió como sus orejas se le enrojecían. Bajo la mirada, abrumado por los ojos intensos de Levi.
— ¿Y-Ya comiste?—logró elaborar torpemente, temía decir nada más y arruinarlo todo.
Levi se sintió todavía más enternecido con esa respuesta.
—No, muero de hambre.
Eren sonrió, todavía sin atreverse a mirarlo directamente.
—Te calentaré lo que hice.
El tiempo paso tan rápido y natural para ambos. Hablando de todo y de nada, contando anécdotas tan simples, pero que a los oídos del otro sonaban tan sorprendentes. Era normal. Había sido tanto tiempo desde una última cena parecida. Improvisada pero llena de un algo que ambos necesitaban para poder sentir que realmente estaban respirando.
Fue cuando Levi se dio cuenta de porque había seguido a Eren realmente. No fue para vengarse, ni reclamar nada. La verdad, se había estado engañando a sí mismo, para probarse que no lo buscaba porque lo necesitara. Pero si lo había estado necesitando sin darse cuenta.
La voz de su niño, las bromas, su rostro expresivo, sus risas. Incluso la comida, la soledad y el silencio de la casa. Todo le parecía tan hogareño. Algo tan hogar.
Solo se había sentido así con sus amigos. Farlan e Isabel, pero ni siquiera con ellos podía sentir con lo que Eren sentía en ese momento.
Eren pensaba lo mismo sin meditarlo realmente.
A diferencia de Levi, tuvo a Erik para calmar su soledad. Pero se sentía tan alegre y despreocupado. Su mente no pensaba en cuidar a su hijo, en amarlo y protegerlo constantemente. Ahora mismo divagaba y le encantaba.
En menos tiempo del que creyeron, ya eran las cuatro de la mañana. Fue cuando empezaron a resentir el cansancio, pero no era uno desagradable o malhumorado. Era uno más bien somnoliento.
—Mierda, es tarde—murmuró Eren al ver el reloj colgado en la pared.
Fue cuando notó que tenía la mano derecha extendida a la izquierda de Levi, rozándose los nudillos. Es mero contacto no era nada, pero no había notado cuando se habían acercado.
—Temprano—corrigió Levi— ¿No tiene Erik que ir a la escuela o algo así…?
Eren sonrió con ternura.
—Tiene dos años. Aún es muy joven para eso y son vacaciones.
—Oh.
Levi se sintió tonto al recordar la edad del niño. No era de hecho, más que un bebe aun. Cuando acordaron verse, asumió también que el pequeño estaría dormido. Aunque guardaba una pequeña esperanza de verlo un momento. De convivir los tres.
Eren parecía haber dejado de lado su recelo con Erik y le alegraba eso. Después de todo su intención siempre fue recuperar a Eren y conocer a su hijo. Su hijo.
La idea todavía lo alteraba pero estaba dispuesto a todo por él. Ahora que lo conocía no podía imaginarse irse sin él. Sin Eren y el hijo de ambos.
—Quizás podamos vernos mañana—tanteó a la ligera—Tú, Erik y yo. Ir a comer a la costa o dar un paseo…
Eren pareció un poco desconcertado. Pero la idea de volver a ver a Levi en algo parecido a esto –lo que fuera que estaba pasando- no le desagradó en lo absoluto. Y secretamente estaba satisfecho porque Levi tomara en cuenta a Erik para sus planes. De hecho, esa fue la invitación oficial.
— ¿Los tres…?
—Los tres.
—Suena bien.
Sonaba maravilloso.
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Eren solo durmió un par de horas cuando Levi se fue, antes de levantarse como zombi para darle de desayunar a Erik.
Lo sentó en su sillita alta con su pijama de perritos y su cabello alborotado, comiendo torpemente, apenas haciendo un desastre. Pero Eren prefería que se ensuciara para que pudiera mejorar por su cuenta. Además, ya era bastante grande para sostener su cuchara por su cuenta.
Estaba tarareando una canción al azar. Desvelado pero demasiado contento para evitarlo.
Armin entró en la cocina con la misma cara de cansancio, pero también lucía satisfecho.
—Buenos días.
Eren lo saludó de vuelta, casi sin darse cuenta. Erik saltó en su sillita, entusiasmado por verlo. Armin le dio un beso en cabello y fue a servirse directamente leche del refrigerador. A Eren no le importaba realmente. Armin era prácticamente de la casa y podía hacer y deshacer si quería.
El rubio se sentó en una silla y lo observó fijamente, sin que Eren lo notara, estaba preparando unos huevos para el desayuno. Armin sonrió.
—Te ves muy feliz hoy…—comentó despreocupado.
— ¿Hm?
—Solo digo…
Eren siguió tarareando sin darle mucha importancia.
—Ese Levi—Armin pudo notar como Eren se tensaba cuando lo nombró—Es un tipo…interesante.
Tanta ilusión había hecho que Eren no recordara porque se había molestado con Armin anoche. No le había gustado la forma en la que se desenvolvió con él. Pero podía entender que su enfado no era muy razonable y trató de no hacerlo notar.
— ¿Tú crees?—dijo, fingiendo indiferencia.
— ¿Es francés?—preguntó, casual.
Eren lo observó por sobre el hombro, pero Armin no lo miraba a él. Tenía los ojos fijos en el enorme ventanal de la sala que daba vista al mar. Algo en su tono no le gustaba nada.
—Sí, lo es.
—Ya veo—tomó otro trago de su vaso, aun sin mirarlo. Luego, al fin, le devolvió la mirada— ¿Te conté la vez en la que me enrolle con un francés en Paris?
Le dio una sonrisa pícara dejando en claro a lo que se refería. Eren se sintió tan incómodo como extraño. De nuevo sentía una indescriptible molestia. Esas palabras sonaban demasiado insinuantes. No le gustaba nada.
—No, nunca—dijo, girándose de nuevo, dándole la espalda.
—Fue solo de una noche, claro. Él era más alto que Levi, pero igual de delgado y con el cabello oscuro, igual que sus ojos…—hizo una pausa—Y sus labios…Nunca entendí el término "beso francés" hasta que lo viví con él…
Soltó un suspiro, cerrando sus ojos, como si realmente estuviera reviviendo ese momento.
—Y no solo lo usó en mis labios. Ese hombre me hizo recordar por qué soy bisexual…Simplemente me llevó a su cuarto y mostró todo lo que un hombre sabe hacer…Me lo hizo demasiado bien…Supongo que entiendes a lo que me refiero.
Eren dejó caer torpemente la taza que estaba sacando de la alacena, aunque no se rompió.
—Mierda…-murmuró, encogiéndose para recogerla.
—Dime, ¿crees que un hombre como Levi podría dármelo si se lo pido?
Eren sintió como la bilis se le subía por la garganta. Tenía ganas de girarse y encararlo. Porque era obvio lo que estaba pasando. Provocarlo de esa manera se le hacía tan fuera de lugar, pero la ira le cegaba el juicio. Tenía ganas de decirle: "Bien, ve por él y pregúntaselo".
Ya se había contenido mucho.
—Yo creo que no—le interrumpió Armin antes de que Eren tuviera tiempo de hablar—Porque solo tiene ojos para ti.
Hubo otro silencio.
Eren estaban en shock. No entendía nada, en realidad.
Armin siempre le pareció un chico muy extraño, pero no tanto como ahora. Se portaba como consejero, pero ahora parecía querer provocarlo queriendo tirarse a su ex y luego le daba una revelación tan conmovedora pero que no era capaz de procesar.
—Oh, vamos, amigo mío—le insistió—Si hay alguien que se cogería a ese francés serías tu…y solo tú.
— ¿Q-Que?
—Honestamente, me decepcionó no ver una mesa rota en la mañana. Estaba listo para ir al cuarto de Erik y tapar sus lindos oídos de cualquier guarrada que quisieran soltar…
— ¡Y-Ya para!—gritó abochornado y confuso— ¡¿Por qué demonios estas diciendo todo esto?!
Armin se encogió de hombros, en lo mínimo afectado, limpiando la cara de Erik, quién aplaudía y reía, ajeno a lo que pasaba a su alrededor.
—Ya sabes, eso de "no hay ni una pizca de deseo entre ustedes" no me cuadra en lo absoluto. El tipo te mira como si quisiera devorarte entero y tú no parabas de hacer corajes cuando insinué que haría algo con él.
— ¡Y-Yo no estaba haciendo corajes!
—Tus orejas esta rojas.
Eren se llevó una mano a una de ellas, escandalizado.
— ¡¿Y no era más sencillo preguntarlo directamente?!
— ¿Me habrías dicho la verdad?
—S-Si—mintió débilmente.
—No conozco mucho a ese Levi, pero puedo asegurarte de que se nota bastante rígido en cuanto socializar se trata—explicó con desgana—Pero contigo, parece una paleta de mil colores…
Eren guardó silencio.
—Dime, ¿realmente te resulta tan indiferente que has decidido no hacer nada para estar con él?
—N-No es eso—Eren desvió la mirada, incomodo—Ha pasado mucho tiempo y tantas cosas…Él no debería estar aquí conmigo…
—Estoy entendiendo mal, creo. No deberías menospreciarte así…—Armin le dedicó otra mirada cargada de significado—Es por el tiempo que estuvieron separados. Crees que él no va a aceptarte con todo eso.
—No me aceptará. Y no debería. No es justo para él, después de que ha pasado por tanto solo por mí…
Eren se dejó caer en su silla pesadamente, con una expresión contrariada y afligida. De repente, todo el buen humor se había esfumado de su sistema y se sentía cansado y abatido.
Erik había terminado de comer y había soltado un pequeño eructo. Eren sonrió un poco y le palmeó suavemente su espalda.
Armin suspiró con algo de pesar.
—Escucha, amigo. Sé que estas tratando de no ser egoísta pero es justamente lo que haces. Sí tanto te molesta tu pasado y te atormenta lo que Levi pueda pensar de ello, entonces explícaselo. Cuéntale lo que te avergüenza, y sí aun así Levi decide quedarse a tu lado, entonces es su decisión, no la tuya. No puedes simplemente asumir su respuesta…
Eren guardó silencio. Sopesando las palabras de su amigo, intentando recomponer sus ideas y tratar de ordenarlas.
— ¿Crees que debo darle una oportunidad?—preguntó al fin.
Armin ladeó su cabeza, pareciendo meditar su respuesta.
—Creo que debes hacer lo que quieras de una forma correcta. Y eso se empieza dejando a los demás elegir.
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Levi pasó por ellos en plena tarde, cuando el sol ya estaba en su punto alto, pero esta vez se había tomado la molestia de rentar un auto con aire acondicionado. Un precio bastante elevado, pero debía ser porque era la única empresa en la isla que ofrecía ese servicio. Levi no tenía ninguna clase de limitación financiera, al menos no de ese tipo, así que podía darse ese lujo. Además, creía, que Eren y Erik se lo merecían, independientemente de sí Eren le había dicho que ya estaban acostumbrados al clima.
Erik pareció reconocerlo bastante bien, aunque al principio se había mostrado bastante tímido como para saludarlo, cuando subió al auto y veía todo a través de la ventana con gran interés, se emocionó lo suficiente y Levi pudo verle como ese niño enérgico y extrovertido.
Comieron en un restaurante familiar, algo rápido y digerible para poder dar un paseo por el centro de la ciudad un rato.
Era un pueblo simple pero bello. Levi disfrutaba el tiempo con el aire fresco, independientemente del calor, sobre todo al ver a Erik disfrutando tanto.
Parecía tener una afición para sorprenderse de todo. De los árboles, las palomas que bajaban al suelo, de la fuente en el centro del parque, del vendedor de globos. Erik parecía volverse un niño complemente adorable y mimable, para nada aturdido por el sol o por las multitudes. Y Levi adoraba cada expresión suya.
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Eren creía que nunca se había preparado tanto para salir con Erik como ahora. Se había encargado de bañarlo, arreglarlo y perfumarlo. Además de revisar su pañal cada diez minutos. Había preparado cuidadosamente su pañalera y todo lo que pudiera necesitar. Todo lo de higiene principalmente. Sabía de antemano lo maniático de la limpieza que era Levi.
Cuando se mudaron juntos la mayoría de las discusiones sobresalían por esa clase de detalles. Aunque al final, Eren había aprendido a ponerse en regla con la higiene gracias a él, y Levi había aprendido a sobrellevar mejor las manchas y las cosas desordenadas.
Pero Eren no quería arriesgarse. No quería que Levi se estresara demasiado o que Erik saliera regañado de lo que sería un paseo menos formal.
Pero, viéndolos ahora, Eren se preguntaba sí Levi había cambiado o sí realmente Erik sacaba otra parte suya que no conocía.
Cuando se lo dio a cargar por un momento cuando buscaba un pañuelo para limpiar la cara de su bebé –luego de un helado pequeño-, se giró y vio a Levi comprándole una pelota de futbol.
Erik se había girado para darle un tierno beso en la mejilla, manchándole también. Pero no sucedió todo lo que Eren pensó que sucedería. Levi sonrió suavemente, en lo absoluto afectado y ni siquiera reaccionó cuando Eren le paso el pañuelo.
Nunca creyó que vería el día en que Levi no se alterara por algo así. Pero el descuido de Erik no hacía nada más que divertir a Levi. Pronto notó, que tanto hacía Levi por complacer a su bebé solo para que le agradeciera y le hablara con la confianza que se había ganado en tan poco tiempo.
Erik no era un niño huraño, pero tampoco le había dado la oportunidad de dejárselo a nadie mucho tiempo. Por lo menos, nadie en quien no confiara de verdad. Incluso con Jean había guardado sus reservas al principio.
— ¿Te parece bien si descansamos un momento en una sombra?
La voz de Levi le sacó de su cabeza por un momento. Ni siquiera había notado en que momento Erik estaba en sus hombros, aferrado a su cabello.
—Claro, vamos a sentarnos—señaló un banco al lado de un árbol frondoso.
Levi suspiró de alivió en cuanto su trasero toco la superficie dura de la banca. No había notado que tan poco resistente era al clima. Ni siquiera cuando trabajó con Jean se había sentido de ese modo. Culpaba a la hiperactividad de Erik y su manía por seguirle el ritmo.
— ¡Mira papá!—gritó, señalando con su dedito un chorro de fuente que sobre salía del suelo y donde otros niños jugaban y se empapaban— ¿Puedo ir?
—Solo un momento, bebé y no te acerques demasiado al agua…—dijo mirándole directamente a los ojos.
—Bueno—Erik tomó su figura pequeña del hombre araña y se la empujo a Levi en sus manos—Cuida mi añaña, por favor. —luego se echó a caminar a paso acelerado hacia la fuente.
— ¿…No es peligroso que vaya solo?—preguntó Levi una vez que estuvieron solos.
Eren sonrió con ternura.
—Tranquilo Levi, mientras no lo perdamos de vista, estará bien.
Levi asintió, aunque no parecía demasiado convencido. Su cabello estaba desordenado, su camisa abierta un par de botones y se notaba francamente cansado. Eren solo había visto así solo en las mañanas o únicamente cuando volvían de una fiesta escandalosa –lo cual no sucedió regularmente-.
Ante la vista, no pudo evitar soltar una pequeña carcajada. Levi lo miro, enarcando una ceja.
— ¿Qué es tan gracioso, mocoso?
—Luces terrible—contestó meneando la cabeza, luego sacó toallas húmedas y se las ofreció.
Levi aceptó de inmediato, limpiándose la cara y el resto de su cuello del sudor.
Luego quedaron en silencio, aprovechando la sombra y el resto del aire fresco de la tarde. No era incomodo, aunque quizás si agotado. Ambos miraban fijamente donde Erik jugaba con otros niños a la orilla de la fuente.
—Es un niño muy…optimista—comentó Levi.
—Lo es—asintió—A veces demasiado, en ocasiones me cuesta controlarlo…
—Tampoco exageres—murmuró—Yo no vi que se pusiera a aventar los cubiertos cuando no consiguió sonsacarte el postre…
—Hoy está de buen humor. Quisiera ver qué harías cuando esta de mal humor…
Levi no respondió a eso.
—Supongo que tendré oportunidad de verlo—comentó casual, estirándose—Mi trabajo durara al menos otros seis meses.
Eren no supo cómo responder a esa declaración, lo observó fijamente.
— ¿Qué piensas?
—Nada. Estas desarreglado.
Eren se inclinó e intentó abotonarle la camisa, notó entonces que tan manchada estaba.
—Vas a tener que dármela para que la lavé, Erik hizo un desastre de ti.
—… ¿Te molesta que decidiera quedarme tanto tiempo?
Eren se hizo a un lado, bajando la mirada.
— Eren…
—No. —contestó en corto—No realmente…solo…quisiera sabe qué quieres conseguir con…todo esto.
Eren no lo había mencionado antes porque no quería echar a perder el día y al mismo tiempo por temor a su respuesta. Levi, lejos de ofenderse, acarició suavemente su mejilla y se inclinó en su oído.
—Lo quiero todo.
Sí su voz había salido así de sugerente a propósito, Eren no lo sabía, pero se le habían puesto los vellos de punta y había sentido un enorme escalofrió recorrerle el cuerpo. Se había enrojecido nuevamente y no por el calor. Sintió como los labios pegados a la orilla de su oreja se curvaban en una leve sonrisa, porque parecía disfrutar muchísimo la forma en que le avergonzaba.
Luego sintió que tomaba su mentón en su mano para verle a los ojos, completamente ajeno a todos los que pasaban a su alrededor.
—Es enserio. Yo no hablo en vano, ya deberías saberlo.
—M-Me descolocas…—murmuró suavemente y movimiento la cabeza en un gesto contrariado—Tú no solías ser así de…abierto.
Levi suspiró y le volvió a dejar su espacio.
—Y tú te quejabas de que no era demasiado cariñoso, sí, lo recuerdo.
—No lo tomes a mal, por favor. Es solo que no estoy acostumbrado a que seas así de cariñoso, por eso me afecta tanto.
—Oh, te afecta tanto, interesante...
—N-No quise decir eso…
—Papi…
Erik tenía la mano extendida en un puñito con un pequeño raspón rojizo. Con la otra mano se tallaba los ojitos y tenía una expresión compungida.
Pero para sorpresa de ambos, antes de que Eren extendiera los brazos para tomarlo, Erik se aferró a Levi en un gesto claro de querer ser cargado.
Levi lo sentó en sus piernas mientras veía su carita rojiza malhumorada. Le dio un suave beso en la frente.
—Está cansado—afirmó Levi—Vamos, ya es tarde.
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Eren condujo, porque para cuando llegaron al auto Erik se había dormido en sus brazos. Eren insistió en que podía acomodarlo en la parte trasera para que pudiera estar más cómodo, pero Levi se rehusó.
Erik no despertó en el trayecto. Eren le abrió la puerta de la casa y les dejó pasar primero, antes de encender las luces de la casa, pues ya empezaba a anochecer.
Levi se detuvo a mitad del pasillo.
— ¿Puedo dejarle en su cuarto…?
Eren vaciló solo un momento, antes de asentir pausadamente, como si temiera que Levi se arrepintiera.
En completo silencio, excepto por los ruidos exteriores o el sonido de las olas entrando por la ventana, Levi recostó suavemente a Erik en su especie de cama/cuna. Notó que tan manchado de sudor, agua y otros fluidos estaba, pero no tenía corazón para despertarlo y bañarle, aunque si se lo hubiesen pedido lo habría hecho sin dudar.
Con cuidado, dirigió sus manos hasta su playerita y comenzó a quitarle ropa con extrema precaución, como si cualquier suspiro fuese a despertarlo.
— ¿Ropa…?
—En el cajón de aquel mueble.
Eren solo observaba desde el marco de su ventana, apoyado en ella, contemplándolo todo en silencio, como si fuese lo más entretenido y adorable que jamás hubiese visto.
Levi le cambio una muda a otra más decente, aunque le dejó sus piernitas rechonchas al descubierto pues no quería que pasara calor. Luego le cubrió con una sábana delgada y se inclinó a darle un beso suave en la frente. Cuando se enderezó, Eren le acompañó fuera de la habitación, cerrando la puerta tras él.
Levi se giró a Eren, pero antes de que pudiese decir nada, este se le adelantó.
— ¿Agua fría?
La tomaron sentados en la puerta del patio trasero, viendo las olas ir y venir. Estaban en silencio en completa calma, Levi más por cansancio físico y paz, pero Eren nuevamente estaba sobre-maquinando las cosas.
Vio a Levi y se dio cuenta como lo había extrañado todo ese tiempo. Erik había ayudado a olvidar un poco su ausencia, pero la realidad era que no había podido concebir al menos el hecho de ponerse de pareja de nadie más. Ingenuamente creía que era por sus hijos, porque estaba decepcionado, pero la realidad era que nunca había podido olvidar por completo a ese hombre.
Lo único que los diferenciaba, era que Levi había tenido el valor de buscarle, hablarle e incluso ahora estaba apostando todo por quedarse a su lado y ganarse de nuevo su corazón. Nunca creyó que Levi le amara con tal intensidad. No solo por su carácter, sino porque él se había hecho a la idea de que sí Levi no le pedía matrimonio, era porque realmente no lo amaba como creía hacerlo. Pero ahí estaba, el hombre más huraño y frio, cruzando el mundo para buscarle y ahora incluso, estaba dispuesto a aceptarle después de todo lo que le había hecho sufrir.
Con ese pensamiento en mente y sin decir nada, entro a la casa de nuevo.
Levi lo vio confundido y estuvo a punto de seguirle, pero solo segundos más tarde, regresó.
—Solo fui a ver a Erik—informó con calma—Quiero caminar, ¿vienes?
Sin esperar respuesta, Eren se echó a andar por el patio, atravesando la valla en dirección al océano. Levi estaba cansado, pero no dudó en seguirle, algo aturdido por su actitud y bastante confundido. Le siguió los pasos, hasta que ambos llegaron a la orilla, donde el agua lamía sus pies y las olas se hacían cada vez más intensas. El sol ya se estaba ocultando.
Eren no se giró la verle, pero sabía que Levi podía ver su camisa pegada a su espalda por el sudor o el hecho de que se estaba estirando a propósito para que viese su trasero más respingado.
Sintió su presencia detrás de él y no le detuvo cuando sus manos se posaron en su cadera, como una caricia, como si estuviese tanteando su reacción. Se reajustaron mejor alrededor de su cintura y Eren pegó su cuerpo contra el suyo, mientras sus manos iban hasta los antebrazos de Levi, sin atreverse a girarse.
Como si Levi sintiera su aprobación, sus manos –ambas- se colaron debajo de su camisa, rozando su piel desnuda y caliente, hasta llegar a sus pezones, los cuales rozó con las yemas de sus dedos. Eren se arqueó aún más contra él como un gato y soltó un leve gemidito.
A Levi le supo a gloria y sintió como un escalofrió le espoleaba en la entrepierna al oírle.
Volvió a bajar sus manos por su cuerpo, siguiendo el mismo recorrido, hasta que –sin poder soportarlo más- le pasó un brazo completo por su cintura, apoyándolo aún más contra él y metiendo su otra mano para manosear su trasero. Eren soltó un gemido más fuerte e intenso ante su acción, enardeciéndose con sus caricias, tanto las suaves como las toscas.
— ¿Te quitaste la ropa interior?—le preguntó Levi en un jadeo.
—Demasiado calor—dijo Eren a modo de explicación— ¿…Te molesta?
—Diablos, no.
El hecho de que todo eso parecía haber sido premeditado, incluso solo hace unos instantes, le hizo desatarse un infierno en su interior.
Con brusquedad, Levi sacó sus manos de él y le giró para plantarle un beso voraz.
Eren volvió a gemir y de inmediato enrolló sus brazos alrededor de su cuello, como si temiese que se separar de él.
Se arrojaron sobre la arena, sin importarles nada más que ellos mismos. Levi sobre él no dejaba de besarle, como si estuviese completamente sediento y Eren fuese una fuente de agua viva. Le hundió la lengua en su boca, sintiendo como la de Eren le succionaba, mientras intentaba quitarle la poca ropa que tenía, deseando con fervor sentir la calidez de su piel bajo sus dedos. Eren abrió las piernas en una muda invitación, mientras Levi se ubicaba entre ellas.
E incapaz de aguantar la lascivia que le consumía, le tomó por debajo de un muslo para tener un mejor acceso de su entrepierna a su trasero. Comenzó a mecerse contra él, aun con la ropa puesta, como si estuvieran haciéndolo realmente. Eren sentía el miembro duro de Levi rozar contra su trasero. Años habían pasado desde la última vez que compartió actos tan lascivos con alguien, la sola imagen de cómo se vería, le hizo gemir y sintió como se excitaba con aun más fuerza que antes. Todo lo que deseaba era a Levi, su cuerpo, su lengua, todo sobre y dentro de él.
— Mhn… Levi…Levi…-suspiró junto a su oreja, regalándole esos gemidos que sabía le volvían loco, antes de pasar su lengua por su cuello pálido a su alcance.
Levi murmuró algo que no supo descifrar y se le vio enderezarse entre sus piernas, para llevar sus manos al cordón de sus pantalones, intentando bajárselo.
—N-No—le detuvo—Aquí no.
Levi asintió, impaciente. Entendía que no quisiese hacerlo en la playa, pero no estaba dispuesto a esperar demasiado para unirse a él como tanto había deseado desde el primer instante en que lo vio.
Ambos caminaron, con enormes erecciones en los pantalones y una notable excitación manchada en sus ojos.
Eren volvió a revisar a Erik en su habitación mientras Levi se adelantaba a su cuarto, notando que estaba profundamente dormido, roncando suavemente.
Apagó las luces y cruzó el pasillo, deteniéndose en el marco de su puerta para ver el cuerpo fibroso y trabajado de su hombre. Estaba completamente desnudo, con el cabello alborotado y los ojos grises nublado de libido, devorándolo con la mirada, su torso bien esculpido y plano, con algunos músculos trabajados. Las líneas de sus ingles, que se perdían cuando se encontraba con ese miembro erecto, venoso y grueso. Seguido de esas piernas estéticas que sostenían semejante belleza.
Eren se sintió babear. Ni siquiera recordaba bien cuál era el paso a seguir, pero todo lo que sabía era que lo quería ya, lo más pronto posible. Viéndole a los ojos se sacó la camisa y luego los pantalones, quedándose en iguales condiciones a su amado.
Entró despacio y cerró la puerta.
Continuara…
Nota final:
Armin nunca fue malo, pero meh, tenía que meterle tensión de alguna manera. De hecho el papel de Armin siempre fue "ayudar" a los protas a estar juntos.
Ya solo quedan otros dos capítulos a lo mucho, supongo. Espero, de verdad, no tardarme tanto en la próxima actualización, si es que la inspiración no se larga de nuevo. Aprovechando la cuarentena del Corona virus.
Gracias a todos los que leyeron y dejaron reviews. Mucho lov para ustedes.
Atte. Ari
