Había abierto sus ojos lo más que podía. El humo y el fuego adornaban las antes hermosas vistas que tenía desde las ventanas de su habitación. Su corazón latía con rapidez, estaba asustada, estaba encargada por el miedo puro. Sin pensarlo, salió de su habitación y corrió por los solitarios pasillos del palacio. Podía escuchar los gritos de las sirvientas, el choque de espadas y los gritos.

Los cielos estaban oscuros llenos de nubes de lluvia, tan llenas y listas para dejar caer una lluvia torrencial.

Sus piernas dolían de tanto correr, había corrido por los largos pasillo, bajado las escaleras hasta llegar a la sala del trono. Sobre la alfombra había cuerpos adornando el lugar, desde soldados, hasta los cuerpos de los guerreros del reino de Equestria. Llevó sus mano a su boca tratando de acallar el grito de horror ante aquella imagen.

· ¡Maten al rey y al príncipe! – escuchó y corrió sin pensarlo. Atravesó las puertas y pudo ver como su hermano era atravesado por una espada, haciendo que cayera de rodillas con la sangre siendo expulsada de su herida.

— ¿Sin miedo rey? — dijo la voz de aquel hombre con burla.

Miró la expresión neutra y carente de emoción de su padre. Quien retaba a quien le había hablado.

· Tu heredero morirá frente a tus ojos. – le dijo mientras tomaba por los cabellos al chico pelinegro. — Mira chico, al parecer tu "amado" padre no siente nada hacia ti. – dijo con burla.

Una risa fría resonó. Esa risa erizo cada vello del cuerpo de la princesa, quien observaba todo detrás de una columna.

· No sentimos miedo hacia ustedes escoria, solo sentimos odio hacia ustedes asesinos de mierda. – dijo el joven pelinegro mientras escupía en el rostro de aquel hombre, manchando su rostro con saliva y sangre.

— Maldito mocoso. – dijo mientras le daba una bofetada.

· ¡Noo! – gritó la chica cuando sintió como era tomada por sus brazos y era arrastrada. Pudo notar el cambio brusco en las expresiones de su padre y su hermano.

· ¡Dejala capitán Sentry! – su hermano había exclamado con el miedo en sus ojos.

· Ella es tan idéntica, y por consiguiente, debe ser igual de traidora de que maldita madre. – dijo el peli-azul mientras tomaba a la chica del mentón.

· Pa-papá. – su voz era casi un susurro.

· Maldito seas Sentry, ¿qué más quieren? – dijo el rey mientras luchaba contra sus captores. – Me quitaron a mi reina, mi reino, mi felicidad y ahora, quieren quitarme a mi hija.

· Tu las condenaste, tu eres el único culpable.

Y sin más, todo fue como una cámara lenta. Sintió el frío del metal ser introducido en su cuerpo. Sintió el dolor cuando a punta se hundió en su piel. Escuchó los gritos de su padre y si hermano. Y antes de caer en la inconsciencia escuchó su nombre.

· ¡Angel!

Cuando abrió sus ojos de nuevo, podía ver el cielo azul, tan hermoso, las nubes esponjosas y blancas con formas abstractas. El cantar de las aves era una sinfonía tan relajante, el césped picaba su piel, pero era una sensación muy gratificante.

· Hey, ¿estás bien? – escuchó una voz suave y baja. Una que jamás había escuchado.

Se levantó y miró a la dirección de la voz, encontrando su mirada con una verdosa, y un cabello rosa más claro que el suyo. Sabia que había visto ese rostro en otro lugar.

· ¿Estas bien? – volvió a repetir la chica. Las mejillas pálidas estaban coloreadas con un hermoso sonrojo. – Te encontré inconsciente hace casi seis horas y no logré despertarte. – dijo mientras estudiaba a la chica -que se veía menor-, frente a ella. — Perdón, no me he presentado, soy Fluttershy.