Hola! He vuelto con un nuevo cap! De LA CHICA DE OFICINA! Yeah! Como sea, he leído sus hermosos reviews! Muchas gracias! y respondiendo sus preguntas, no, no son las 50 sombras de grey el libro el cual originalmente me inspiro, es otro. Bueeno, disfruten la lectura!
DEJEN MÁS REVIEWS DICIENDO QUE LES PARECIÓ!

VALULU-DRAGONS!

NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS

Cap. 2: ¡¿Qué yo hice qué?!

¿Qué se cree? Insisto ¿Por qué yo? Ni loca salgo con ese cretino, antes muerta. Ya son las 19:00 hrs de la tarde...y yo estoy recostada en el sofá viendo televisión, estas madres nunca dejan bailar a sus hijas, bueno, una ducha y luego tengo que ir a trabajar. Ya no me importa si me da los papeles o no. Mi jefe del bar lo comprenderá.

Veo el reloj 19:45 hrs y yo sigo viendo la televisión. No puedo creer que la academia de danza Abby Lee haya perdido. Como sea, mucho tiempo acostada. Necesito ir a la cocina por algo de café. Nada mejor que un café calentito cuando hace frio. Dispuesta a volver a recostarme con una manta, escucho que llaman a la puerta. ¡Mierda! Me dirijo hacia la puerta aterrorizada. Deben ser las 20:00 hrs.

-Buenas noches señorita Hofferson –me dice el pelicastaño. No está nada mal. Muy formal para mi opinión, debe venir del trabajo. –Veo que aún no está lista, a mi me gusta la puntualidad –me muestra el Iphone último modelo, el cual su reloj digital, marca las 20:00 hrs.

-Lo siento Hipo, pero no puedo salir contigo, tengo que estar en mi trabajo a las 20:30 hrs. –le digo con una sonrisa triunfante

-No hay problema, le dije a tu jefe que era un amigo intimo tuyo y te ha dado libre

Quedo con la boca abierta ¿Pero que acaba de pasar? -Te dije que no interfirieras en mi trabajo –grito enojada

-Tenemos que discutir tu puesto, es muy importante. -Me mira con una sonrisa. Necesito aire.

Suspiro pesadamente

-¿No quieres hablarlo aquí? ¿En mi departamento? –Niega con la cabeza –Es un asunto de trabajo señorita Hofferson, pero, si quiere, más adelante, vendré a su casa para charlar un rato

¿Se me está insinuando? ¿Es una broma? . Me ruborizo, no es que no esté acostumbrada a estas cosas, es solo que, no me acostumbro a su presencia.

-Escucha guapo, te dejaré las cosas claras. Yo no quiero salir contigo, no quiero ser tu secretaria, quiero una vida normal…

-como mesera –me interrumpe con una sonrisa –Vamos te pagaré el doble

-Que no

-Está bien, si sales conmigo a discutirlo, te dejaré en paz

Lo pienso mientras lo miro con cara de duda.

-está bien, dame 10 minutos, si quieres acomódate por ahí, no hay problema -digo con una sonrisa

-Gracias –dice sentándose en el sofá, sacando un poco de maní que tengo en un pocillo.

-Viendo Dance Moms ¿eh? –Dice al aire –Este programa está bien catalogado y las niñas son muy flexibles

-¿Impresionante no? –le grito para que me escuche, estoy en el baño dándome una fugaz ducha, luego de eso, corro hacia el final de pasillo, donde está mi habitación. Saco un vestido negro con escote cuadrado y me pongo una chaqueta encima, me pongo unas medias transparentes y mis tacones. No es que ame andar con tacones, pero siempre te hará ver más elegante. Me desenredo el pelo, y arreglo mi flequillo… estoy lista.

-¡Wow! –me dice el famoso empresario –Te dije que te los tacones hacen sexy a las mujeres, ahora…¿Vas a salir con el pelo mojado? Puedes pescar un resfriado

-No empieces, te pareces a mi madre

-No diré nada –me dice sonriendo –Vamos señorita Hofferson

Apago la televisión, las luces y luego salgo de mi departamento

-¿Dónde iremos? –le pregunto mientras me abre la puerta para que me suba al lujoso Mercedes Benz

-Iremos a tomarnos algunas copas –dice mientras pone el auto en marcha

-¿Tu idea es emborracharme para luego hacer firmar unos contratos?

-Es muy perceptible señorita Hofferson –me dice mientras conduce

Estoy demasiado incomoda, no sé si soy yo o el ambiente se hace cada vez más tenso ¡Tengo que planear las opciones para salir de aquí!

Opción A: abrir la puerta y tirarme del coche
Opción B: Hacer que estoy enferma y fingir un desmayo
Opción C: ¡no tengo opción C!

No me quedaré con ninguna de las opciones anteriores

-¿Qué piensa Srta Hofferson? –me pregunta sin quitar la vista de la autopista

-¿Por qué preguntas?

-Estas pálida ¿Sucede algo?

¡Es mi oportunidad para usar la opción B!

-n-no nada…es sólo que…eh…hace color ¿no?

-En realidad no, yo no tengo calor

Lo miro y frunzo el ceño, a veces puede ser muy desagradable, hay que pagarle con la misma moneda. Llevo más de media hora en este coche, necesito entablar algo.

-Con esa actitud, no creo que encuentres a una secretaria

-Estoy consiguiendo una justo ahora

-Qué pena por ella ¿No crees?

-yo creo que más lamentaría alguien que no acepta esta gran oportunidad

Me mira, lo miro

Suelto un suspiro –No dan ganas de conversar contigo ¿sabes? Puedes ser muy ocurrente, pero hay veces donde puedes llegar a ser muy nocivo

-¿Cuál es tu punto?

-¿Cómo quieres que acepte tu trabajo? Solo hay que darse cuenta de cómo tratas a las demás personas –miro la autopista y las luces que se atraviesan en nuestro camino

-Tú no me conoces

-Y no necesito hacerlo Hipo. ¿Qué sacaré con eso? Si llegase a ser tu secretaria, es porque realmente necesitaría dinero, pero ese no es el caso. Quiero bajarme

Su mandíbula está tensa y sus ojos pasaron a ser un verde intenso. Está irritado -¿Quieres bajarte?

-Ahora –le digo cruzándome de brazos

-Estás loca –me dice. Su semblante está serio

-¡Ahora! –grito enojada

-Está bien. Pero te recuerdo que estamos en una autopista.- Se estaciona y me mira

-Vete a la mierda Haddock, tú y tus cortesanas llamadas secretarias-digo saliendo de un portazo

-¡Pero recuerda que tu vas a ser una…una de mis favoritas! – me grita y se incorpora a la pista. Acelerando aproximadamente a unos 120 kmxhr

¡Genial! Lo has hecho de puta madre Astrid, me sermoneo mentalmente. Esta no era ninguna de mis opciones, fue más como…un impulso. Muy bien Astrid Hofferson, respira, y analiza la situación. Estas en una autopista, los autos pasan a 120 kmxhr y además hace mucho frio. Andas con tacones y estas a mil kilómetros de tu casa. Hipo se fue, pero igual no volvería a hablar con ese canalla. Que orgullosa eres, por favor. ¡Cállate consciencia!

Voy caminando, no sé hacia donde. Veo una luz detrás de mí, debe ser Hipo, no quiero mirarlo a la cara. Sigo caminando evadiendo la luz. Lanza un bocinazo.

Me devuelvo y la potente luz me encandila, no puedo ver nada. Al llegar a la ventanilla del auto, la golpeo, estoy furiosa. La ventanilla se abre y comienzo con mi glosario

-¡Hipo! eres un hijo de puta, un farsante-

-Hola, me llamo Eret –dice un joven. Yo impactada miro el auto, ¡este no es el coche de Hipo! como no me di cuenta antes, debió haber sido por las luces. Eso quiero creer.

-¿Eret? –le pregunto alarmada y avergonzada. Puedo sentir mis mejillas acaloradas. No está nada mal, tiene la cara alargada y unos ojos almendrados. Lleva una chaqueta de cuero y unos lentes para el sol ¿¡Quien lleva lentes para el sol cuando es de noche y se aproxima una lluvia!?

-Sube rápido, te llevaré donde quieras –dice Eret

Lo pienso y lo miro. Hipo no da señales de vida…así que… ¿qué perderé con irme con un completo extraño?

-Me llamo Astrid –digo abrochándome el cinturón de seguridad

-No sé si quieres contarme, pero ¿¡Que hacías parada ahí?! –me pregunta sin despegar la vista de mí, aún no arranca el auto.

-Un pequeño conflicto –digo suspirando. Mi teléfono suena, he recibido un mensaje.

"Me encanta lo social que eres Astrid, te subes en el auto de un desconocido ¿Qué tus padres no te hablaron de no confiar en los extraños? Definitivamente te ganaste el nombre de ricitos de oro. Si quieres enfrentarme y decir las cosas a la cara, bájate del coche y cuenta hasta diez"

¡Pero qué hijo de puta! ¿Qué hago? Le enviaré un mensaje de vuelta

"Hipo, mis padres sí me hablaron de no confiar en los extraños, y ¡vaya que tenían razón! Confié en ti y me dejaste tirada en una autopista. Pude haber muerto y tú no te enteras de nada"

Lo odio. Escucho el sonido del motor ¿Qué hago?

-¡No presiones el acelerador! –Le grito bajándome del auto –Dame tu número Eret

-Muy bien –dice anotando el número en un papel –si necesitas algo, llámame. ¿Estás segura que quieres quedarte aquí, sola?

-Sí, muchas gracias Eret

-de nada preciosa

Empezaré a contar en voz alta, para matar mi nerviosismo…1…2…3…4…Suspiro. Esto es tonto…5…6…7-

-8…9…10 –escucho una grave voz detrás de mi –Muy buena elección señorita Hofferson

-Estuve más de media hora aquí –le digo enfadada

-Usted quiso bajarse –me sonríe. –Vamos –se saca su chaqueta y la pone alrededor de mis hombros luego me carga al mejor estilo princesa. Puedo sentir su caro perfume combinado con un olor a almendras. Dios estoy en el paraíso

-Señorita Hofferson, no puedo ser tan cabrón y dejarla tirada aquí, yo solo cumplí sus ordenes y además quería saber cómo salía de esta- Mi coche está aparcado allí en el túnel

¡Es cierto! Su auto está ahí, no se ve donde es negro, impresionante

Cierro los ojos, no diré nada hasta llegar a su auto. Lanzo un leve estornudo.

-No se ve nada bien señorita –me dice mientras de su bolsillo saca un pañuelo bordado y me lo tiende

-Gracias –le digo rozando el fino pañuelo contra mi nariz

-De nada

-Quiero ir a casa –susurro

-¿Por qué? Aún no hemos hablado

-te seré sincera Hipo, no quiero volver a esa empresa, NO QUIERO –digo haciendo énfasis en la última frase

Hipo permanece en silencio, tiene el ceño fruncido, me acomoda en el asiento de adelante, el asiento del acompañante.

-¿A dónde vamos? –le pregunto mientras pretende poner el auto en marcha

-A tomarnos unas copas –me responde sonriendo.

Ya son las 06:30 a.m y no sé donde estoy. Todo me da vueltas ¿Estoy en mi casa? ¿Y esta es mi pieza? Me giro para ver mejor y me voy de frente al suelo, esta no es mi cama, es el sofá. Muy bien, necesito correr al baño, quiero vomitar, necesito vomitar. 10 minutos después estoy abrazada al retrete, en este momento es mi mejor amigo. Cuando logro pararme miro mi aspecto, mi pelo está desordenado. Examino los bolsillos de mi chaqueta, ahí está el número de Eret. Podría llamarlo y tomarnos un café, tengo que pedirle disculpas.

Siento como el agua caliente cae surtidamente por todo mi cuerpo, mientras medito en todo lo que pasó anoche, mis pensamientos se desmoronan ¡no recuerdo nada de lo que pasó anoche! Recuerdo que me tomé unas copillas con Hipo y luego…me quedé en blanco. ¿Dónde está Hipo?

Me visto con unos vaqueros, un sweater y unas zapatillas, hoy no tengo planes, excepto con Eret pero, aún no se confirma nada. El timbre de mi departamento me saca de mis pensamientos, y de mi resaca. Voy corriendo y veo que al mensajero con doce rosas de tallo largo y color blancas. Tienen una nota. El mensajero me hace firmar y me desea buen día, espero que no sea lo que yo creo que es.

"Bienvenida señorita Hofferson.

De ante mano muchas gracias por querer ser parte de nuestro equipo directivo, ahora usted será una cortesana más"

-Hipo Horrendous Haddock III

Tengo que ir a esa empresa. Me voy a mi habitación y me pongo formal con un vestido azul de tubo y unos tacones. Tomo mi chaqueta y me dirijo a ver a mi amiga.

-Astrid de nuevo aquí, que sorpresa –me dice Brutilda con una gran sonrisa, pero sus ojos se muestran un poco raros

-Hola Tilda

-¿Qué se te ofrece?

-Necesito hablar con tu jefe –digo entre dientes, estoy muy cabreada

-Él salió, pero no tardará en volver –Brutilda me mira confundida y yo le sonrió.

-cuando tengas libre a medio día me envías un mensaje y vamos a tomarnos un café. Tu jefe es un Hijo de puta.

-Aquí es muy amable con todos –me dice Brutilda desconcertada

-¿Puedo esperarlo en su oficina?

-No creo –es muy reservado

-no me importa, pasaré y lo esperaré en su oficina –digo irritada

- Recuerda, tercer piso, doblas a la izquierda, luego te encontrarás con una sala de estar, solo di que tienes una cita y lleva esto –dice Brutilda dándome un papel con unos timbres extraños, con esto puedo entrar a su oficina

-gracias, eres la mejor

Ayer no me detuve a ver a oficina de Hipo, es muy grande y tiene muchos libros. Voy repasando con la mirada los títulos, hay uno que llama mi atención ¡un diccionario de lengua alemana! Por dios, estos libros cuestan mucho dinero, las ventajas de tener dinero.

Siento ruidos desde la sala de espera. Me siento en uno de sus sofás, con postura elegante. Entré en pánico, mi cara se torno blanca, pero luego se tornó roja, yo sólo limité a pararme de mi silla. Hipo entró a su oficina besuqueándose y tocando a una de las secretarias. Hipo no sintió mi presencia hasta que el carísimo diccionario se deslizó por mis manos, cayendo, haciendo un molesto ruido. Este día sin duda, sería el más vergonzoso de toda mi vida.

Me levanto rápidamente y salgo de esa habitación los dos me miran, la secretaria me veía incomoda e Hipo…Tenia una expresión vacía

Son las 10:21 a.m y necesito hablar con alguien ¡Eret! Le debo una disculpa, ni siquiera sé donde vive, pero no importa. Marco su número

-Habla Eret, diga

-Eret soy yo, Astrid –le digo tímidamente

-¡Astrid que sorpresa! –me dice emocionado

-Eret ¿te parece si nos tomamos un café?

-Claro, yo estoy aquí en new York –Sonrío

-Igual yo, nos vemos en la Compañía de Haddock Revolución

-Vivo muy cerca de ahí, espérame, en 10 minutos estoy allí

-Te espero –dije con una sonrisa

10:40 a.m y Eret ya está a mi lado. Empezamos a halar de cosas triviales y él es un famoso doctor. Yo en cambio soy actualmente una simple mesera. Todo iba de maravilla, hasta había olvidado a Hipo…Tengo un mensaje

"Me gusta el tipo de café que estás tomando, se ve que te esas divirtiendo con ese muchacho, espero que hayas recibido mis flores, te las mandé con mucho AFECTO"

Miro el mensaje y lo ignoro, después miro para todos lados, intentando buscarlo, pero no hay nada ni nadie, solo Eret hablándome de lo bello que es Alemania, mi sueño es ir para allá.

-Me gusta Alemania y también Noruega –digo dando un pequeño sorbo a mi café –Me llama la atención la cultura y el arte. –sonrió tímidamente dado otro sorbo…Otro mensaje

"¿Por qué ignoras mi mensajes? Tú y yo tenemos que hablar seriamente. Te espero a las 11:05 a.m en mi oficina, si no estás ahí iré a buscarte de una oreja"

¡Estoy harta! Tecleo en mi teléfono

"No iré a tu maldita oficina, ya comprobé que no le das el uso correcto."

-Oye Eret y ¿A qué viniste a New York? –le pregunto dejando el teléfono a un lado

-Estoy de viaje por un tiempo indefinido, quiero ver si me acostumbro para comprarme algún departamento por aquí.

11:00 a.m Estoy muy nerviosa. Sé que Hipo es capaz de todo, cabrón.

-Las galletas están deliciosas –digo mientras me hecho algunas a la boca

-Sí, están muy crujientes

11:05 a.m Miro para todos lados, no hay rastros de Hipo, me siento aliviada

-Astrid, me preguntaba si tú querías ir a…

-Muy buenos días –veo a Hipo, me hace un gesto y apunta a su finísimo reloj de mano

¿Por qué no me deja en paz de una buena vez?.