Hola! He llegado con un nuevo cap de "LA CHICA DE OFICINA" espero que lo disfruten, perdón la demora…como sea…¡a leer!

Pd. Muchas gracias por sus reviews, espero que comenten que les pareciço este cap!:)

Pd2. El fic como no querete está en sus últimos caps…así que tengo una explosión de ideas como terminarlo, aún estoy confundida...

Pd 3. NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS

Cap. 3 : ¿Por qué yo?

Estoy nerviosa, quizás aterrada. Se sentó con nosotros, tensando el agradable ambiente que había logrado con Eret. ¿Qué quiere conseguir con todo esto? Veo a Eret, está mirando su café, incómodo.

-Hipo ¿Qué haces aquí exactamente? –le pregunto con todo mi coraje, aunque por dentro estoy muriendo lentamente.

- Vengo a buscar a mi nueva secretaria, se supone que debería haber estado hace –mira su reloj – diez minutos en mi oficina

-¿Trabajas para él? –me pregunta Eret mirado con muy mala cara a…odio admitirlo…mi nuevo jefe

-yo…

-sí, trabaja para mí –dice Hipo secamente

-Vamos señorita Hofferson –Hipo se para y me ofrece su mano para pararme e ir directo a el infierno, su oficina ¿Y si me hace lo que le hizo a esa secretaria?. Palidezco

-Oye, no quiero ser grosero, pero la dama está conmigo –dice Eret desafiando a Hipo con la mirada. Yo estoy aún sentada mirando como estos dos tontos se fulminan con la mirada, par de idiotas.

-Me marcho –les digo mientras ellos me siguen con la mirada –Adiós Eret y perdón –le susurro y le doy un beso en la mejilla. Pasó por el lado de Hipo y rozo mi hombro contra el suyo, él me mira con esos inexpresivos y profundos ojos verdes, yo lo miro y hago un gesto de desaprobación. Salgo de ese agradable café.

Prácticamente corro y me voy directo al primer callejón que se me cruza, necesito estar sola y a mi departamento no alcanzo a llegar, me siento agobiada y estoy tensa. Necesito un respiro. Los minutos pasan, y yo estoy sentada en una de esas cajas donde posicionan la verdura, tengo frio, pero no me importa, quiero estar sola un rato. Siento una presencia, poso mi vista hacia el frente y veo que alguien se me acerca rápidamente e intenta tocar mi barbilla.

-Que ni se te ocurra –digo con la vista pegada al suelo. Veo unos zapatos es muy mal estado, este no es mi futuro jefe. Mi cuerpo parece relajado, ya me he enfrentado a esta situación antes. Poso mi vista hacia el frente y veo unos profundos ojos marrones, se expresan libertinos.

-Aléjate, con mi estado de ánimo te aseguro que saldrás gravemente herido –digo con una exasperante mirada. Y es cierto, tengo demasiadas cosas en la cabeza y tengo que liberar este estrés de alguna forma

-Aceptaré cualquier cosa que sea de tu parte, preciosa –escupe sin remordimiento

-Eres realmente molesto

-Tú me pones así hermosura

Estoy realmente cabreada. Me paro de la caja y le entierro uno de mis finos tacones en sus zapatos. Él hace una mueca de dolor.

-Me gustan las mujeres difíciles –dice aún con una mueca de dolor

-Vete al diablo –digo caminando hacia la salida del callejón

-no preciosa, aún no termino contigo –me detiene agarrando mi brazo

-Por te seguridad, te advierto que me sueltes

-por favor, tú no me das miedo, no eres más que una zorra que espera a que algún hombre la venga a rescatar

-Pero que poco conocimiento tienes sobre nosotras, las mujeres –Le digo con una sonrisa irónica

-Solo sé que a las mujeres como tú les gusta el sexo salvaje, ahora ven, que yo te complaceré –acerca su boca para besar mis labios. Con mi mano libre acerco su cabeza hacia mi rodilla, dejándolo aturdido en el suelo.

-Eres repugnante e insisto que careces de mucha información sobre las mujeres, suerte para la otra –digo arreglando el vestido y caminando hacia la salida. Al salir doblo hacia la izquierda y ahí está él. Me pregunto si habrá visto todo ese espectáculo. Intento pasar por el lado, pero él estira una mano impidiéndome el paso. Por favor no.

-Tenemos que hablar, señorita Hofferson –me dice mirándome con una sonrisa. –La invito a mi oficina, ahora

Realmente tengo que hablar con él, así que, me dejo guiar hasta su empresa.

-Tendré que cuidarme de ti –dice mirando al frente

-¿A qué te refieres?

-Ya sabes, como le pateaste el trasero a ese acosador –él sonríe

-¿Lo viste todo? –lo miro atenta a sus gestos

-Iba a auxiliarte, pero…

Violentamente le agarro la corbata, acercándolo a mí

-¿Tú crees que yo necesito ayuda de un guapetón para defenderme sola? –sonrió de forma sensual. Él se queda mirándome con unos ojos provocadores. Permanecemos así por unos segundos, él no aparta sus ojos de los mío y yo no aparto mis ojos de los de él, esto es realmente excitante. Gracias a mí, él al fin está a mi altura, ahora que lo pienso, es alto, muy alto. Pero eso no impide que no pueda ver esos fogosos ojos verdes. No quiero perder el contacto visual, no ahora.

-Señorita Hofferson, creo que está violando mi metro cuadrado –sonríe, yo sonrió y lo suelto. Él se arregla el traje –Tenemos muchas que repasar de la cita pasada.

Una vez en su oficina me siento en el mismo sofá en el que estuve sentada en la mañana. Me remuevo incómoda.

-Muy bien, no sé si recuerdas los temas de nuestra cita de trabajo –sonríe

-No recuerdo nada –siento el rubor en mi cara

-Muy bien, espera un momento. Necesito hacer una llamada. Jud elimina mis reuniones, tengo que atender una más grande...si...no…no...Lo veremos en otro momento, adiós –mira elegantemente su teléfono, es muy delicado cuando quiere. Se sienta a mi lado, y yo me alejo un poco

-Ven, no voy a comerte

-No voy a acercarme, no hasta que aprendas a darle el uso apropiado a tu oficina –digo fríamente

-Lo hago –sonríe lascivamente

Cabrón –susurro

-¿Recuerdas lo que me dijiste en la cita?

-¡que no! Cuantas veces con la misma pregunta, detente

-me dijiste que tenía un buen trasero –él sonríe y yo me pongo roja como un tomate ¿Yo dije eso? Pero... ¿cuándo? Ya no me atrevo a verlo a esos cautivadores ojos

-Como sea

Siento como él se cruza de piernas y apoya un brazo en la parte superior del sofá –ponte cómoda, esto va a tardar un poco

-Aceptaré el trabajo ¿Dónde firmo? –pregunto mirándolo a la cara, tengo que enfrentarlo de todos modos

-Eso fue muy fácil, señorita Hofferson, así no es divertido

-¿Qué esperabas? Hoy me enviaste unas hermosas flores dándome la bienvenida, así que ya no importa –lo miro, me mira con una triunfal sonrisa

-¿Quieres algo de beber? –me pregunta sonriendo, él ha ganado, trabajaré para él

-¿Es una broma? –le pregunto incrédula cruzándome de brazos

-¿De qué hablas?

-¿Fuiste a interrumpir mi agradable café para hablar algo que tardó menos de dos minutos? –Estoy enojadísima, ¿dejé a Eret tirado por esto?

-¿Te importa tanto esa persona que acabaste de conocer? -pregunta con el ceño fruncido

-Pues, hoy nos juntamos para conocernos mejor y déjame decirte que es más agradable que otras personas que he conocido últimamente – lo miro para que entienda que la indirecta es para él

-Tú no me conoces –dice aún sentado llevando su cabeza para atrás, cerrando sus ojos

Aquí vamos.

-Conocerte o no, eso no influye en mi trabajo como secretaria, yo solo atenderé a lo que me pidas. EN ASUNTO DE TRABAJO –enfatizo

-No seré muy exigente –me dice sonriendo –Quiero saber más sobre mi nueva secretaria

-Me llamo Astrid Hofferson, tengo 23 años y estudié Idiomas, hablo inglés, español, francés y un poco de alemán, este último lo aprendí por interés propio.

-interesante ¿Y se podría saber por qué?

-Mi sueño es viajar a ese país –digo –muy bien, ya sabe lo suficiente, mi nombre, mi edad, mi habilidad y mis expectativas y sueños, bla bla, un placer haberlo conocido, nos vemos luego –digo parándome

-Alto ahí, señorita, siéntese –me dice sonriendo

Me siento

- Astrid, necesito tu número y tu correo

-Deben estar archivados en la carpeta de trabajadores-Miro la hora 11:55 p.m -Empezaré el lunes

-Mañana –me sonríe

-¿Eso es todo?

-¿Por qué tanto apuro? –pregunta

-Saldré a comer con mi amiga

-muy bien, señorita Hofferson –se levanta y me tiende la mano para que me levante –Un gusto tenerla trabajando para mi empresa. Me besa la mano

-Pon la mejilla

Ladeo mi cara sonrojada. Sus labios se acercan lentamente a mis mejillas, su sonrisa es evidente. En un rápido movimiento, su mano atrapa mi barbilla con sus suaves y fuertes dedos, me mira y quedo hipnotizada en esos llamativos ojos verdes, cuando me doy cuenta, él está proporcionando un brutal beso en mis labios.

Sorprendida intento separarme de él, pero, tengo que admitir que él tiene más fuerza, no quiere dejar mi barbilla. Él se aferra a mis labios. Pide permiso para entrar a mi cavidad, pero yo me resisto, él ganó otra vez. Cierro los ojos para disfrutar el momento, él no deja de juguetear con mi lengua, estas se unen en una coordinada danza. Con el brazo que sujetaba delicadamente mi mano, se aferra a mi espalda, aproximándome más a él, siento como le falta aire a mis pulmones, pero no me importa, yo solo me dejo llevar.

Se separa de mí y me mira con una triunfal sonrisa.

-Sin duda serás una de mis mejores secretarias –dice ¿jadeando?

Me limito a mirarlo con una sensual sonrisa.

-También puedo jugar este juego, señor Haddock

-me alegra saberlo, señorita Hofferson

Nos miramos profundamente… y rápidamente se acerca a mí con la misma intención de hace un minuto. Me besa posando sus manos en mi espalda y yo poso mis manos alrededor de su cuello. El sonido de mi teléfono corta la excitante atmosfera que habíamos creado. Nos separamos y veo el mensaje, es de Brutilda. Ya son las 12: 10 p.m ¿Cuánto tiempo lo estuve besando? Le envió un mensaje diciendo que en 2 minutos estaré a su lado.

Me mira, lo miro

-Que empiece el juego, señor Haddock. Espero que le dé un buen uso a esta oficina

-claro que lo haré señorita Hofferson –dice con una lujuriosa sonrisa

-Mañana a las 8:00 a.m la quiero aquí

-Aquí estaré –digo abriendo la puerta de su oficina.- Con su permiso – salgo disparada al ascensor. ¿Qué pero acaba de pasar? Me miro en el espejo del ascensor y arreglo un poco mi pelo. Acabo de besar a mi jefe. ¡No! Él te besó a ti. Dice mi subconsciente, como sea, lo hecho, hecho está.

Ya en el café, el mismo donde estuve con Eret, le cuento a Brutilda todo lo que había pasado en estos últimos dos días, excepto lo del beso

-¡¿Así que te dejó tirada en la autopista?!

-Eso me hizo creer –digo dando un sorbo a mi café

-¡Hijo de puta!

-Lo sé

-Aunque tengo que admitir que me siento muy feliz porque te reincorpores a la empresa de nuevo, de aquí a dos años más, podrás tener el auto que tanto quieres

-Sí, eso me hace feliz, pero, cuéntame tú ¿Qué pasa con Patán?

Brutilda hace una mueca de rechazo

-¿Pasó algo?

-El cabrón se acostó con tu jefa –su gesto se ensombrece –no es que me guste, es solo que me gustaría tener un poco de su atención -He hecho de todo

-Él es un mujeriego .. así que, llamemos su atención, Tilda desde mañana te quiero maquillada, no en exceso, pero a nadie le hace mal un poco de maquillaje y en vez de tener estas hermosas tenzas, te recogerás todo el pelo en una coleta, eso se verá elegante y si no te gusta, te haces un moño tomate ¿Entendido?

-si –responde decidida

Veo la hora 13:05 p.m ¡que rápido pasa la hora!

-Brutilda llegarás tarde a tu trabajo ¿Tu colación no termina a las 13.00 p.m?

-¡Sí! Mierda –dice parándose exageradamente – nos vemos –me abraza

-Adiós –Y veo como ella se marcha, estoy confundida y nerviosa. ¿Por qué yo? , además está claro, que ese beso no significa nada, no tengo que crear ilusiones, eso me destrozaría más.

Al llegar a mi hogar ya son las 16:00 p.m. ¿Cuánto tiempo m quedé en ese café? Como sea. Al entrar me saco los tacones, me duelen los pies. Voy al baño y me doy una larga ducha, necesito refrescar y despejar mi mente. Me pongo una camisa larga, que me llega hasta los muslos, me preparo una ensalada y me voy a ver la televisión. Están dando Dance Moms, mi programa favorito. Veo cuatro capítulos completos. Veo la hora 20:00 p.m ¿Pero qué-? Creo que ando distraída. Tengo que estar en el bar a las 20:30 p.m ¡mierda!. Me pongo unos vaqueros ajustados, pero no tanto, me pongo mi camisa de trabajo, es blanca, mis típicos tacones, y una chaqueta para pasar el frio.

Una vez en el bar empiezo a trabajar.

-¡Hey Benny! –Le grito a mi jefe –Tengo que hablar contigo

-¿Ahora?

-Si

-Pasa a mi oficina –dice

Como la buena niña que soy, me dirijo a su oficina, es bastante pequeña. Pero él es un gran amigo

-Benny, amigo, ya no podré seguir trabajando, es que volví a la maldita empresa en la que estaba

-¡Me alegro por ti Astrid! –emocionado me abraza –Ojalá dures mucho, pero ya sabes, aquí siempre serás bienvenida

-muchas gracias –correspondo a su abrazo. Amo tener amigos con él- Eso sí…hoy trabajaré

-te lo agradezco mucho –suspira como si le hubiese quitado un peso de encima –Yanira no podrá venir a trabajar y no tenía a alguien para reemplazarla, el amiguito tuyo dijo que no volverías a trabajar hasta mañana

-¿Enserio eso te dijo? –pregunto confundida, o quizás estoy enojada, eso no importa

-Bueno, iré a atender clientes

-Suerte

-gracias –le grito volviendo a la gran mesa del bar, donde tengo todos los tragos, comienzo a limpiar la extendida mesa con un paño, cuando veo dos manos sobre la mesa

-Astrid

Levanto lentamente mi mirada, ahí está

-Eret –digo emocionada - ¿Qué haces aquí?

-vine a tomar algo. Quiero una cerveza por favor

Le sirvo la cerveza, me paga y deja dinero en la propina

-Es un agradable lugar, no es como esos lugares donde la gente pelea fuera del local

-sí, es muy agrada…

Un pelicastaño entra al bar llamando la atención de muchas mujeres, él se pasa una mano por el cabello va vestido con unos vaqueros, una camisa verde y zapatillas de color café, va con una chaqueta de cuero del mismo color. Yo lo sigo con la mirada y Eret se da vuelta a ver qué es lo que había llamado mi atención.

-¿Qué decías? –le pregunto confundida volviendo a entablar la conversación con Eret.

Veo que Hipo me mira con mala cara ¿Por qué? No entiendo, Hipo no se acerca a nosotros, se queda entablando una animada conversación con una mujer…bella mujer. ¿Realmente quiero entrar su juego? Bueno, es bastante sencillo…El que se enamora pierde. ¿Dónde está tu dignidad Astrid Hofferson? Me regaña mi subconsciente. Lanzo un pesado suspiro.

-Astrid, ya sé que nos conocemos desde hace poco, muy poco, pensándolo bien, no nos conocemos nada, ni siquiera un poco, nada, nada-

-Eret ya entendí –le sonrió, a veces puede ser muy gracioso

-Pero quiero que sepas que puedes confiar en este guapo doctor –dice apuntándose a sí mismo, mientras sonríe

-Muchas gracias Eret, de verdad, de hoy en adelante te tendré en mi lista de amigos

-Me alegra escuchar eso –me sonríe y vuelve a tomar un sorbo de su cerveza

Las horas pasan muy rápido con Eret a mi lado, él siempre tiene tema de conversación

-Astrid anoche estuve pensando…

-¿Tú? ¿Pensando? –le pregunto poniendo una cara de sorpresa

-Jajá muy graciosa Astrid –Eret muestra una irónica sonrisa –como decía…estaba pensando si querías salir conmigo mañana por la noche, a tomarnos unas copas

-¿Enserio?-la cara de emoción no me la quita nadie, ni siquiera el cabrón de mi jefe que está "charlando" animadamente con la misma chica, y deja que lo seduzca, patético.

-me encantaría Eret, así podría liberar las tensiones de mi trabajo –le sonrío, una sonrisa fingida, realmente me molesta la cercanía de Hipo con esa mujer

-Bueno, creo que mi turno termino

-Genial, ¿te llevo a tu casa? –me pregunta, su voz tiene un eje de ansiedad

-Te lo agradecería tanto –lo miro y me mira dedicándome una tierna sonrisa –Iré a despedirme de mi jefe, espera

-Muy bien

Miro una vez más hacía el puesto de Hipo, creo que él sabe es hora de que me marche. Voy hacia la oficina de mi jefe.

-Muchas gracias por esta semana Astrid, realmente trajiste mucha gente a este local –

-Gracias a ti –le sonrío y él me entrega un sobre

-No lo abras hasta llegar a tu casa –dice

Sonreímos y luego me despido de él viendo el sobre, tengo curiosidad. Una vez lista vuelvo con Eret

-¿Nos vamos? –pregunto

-Claro que si –dice mientras me abre la puerta del bar. Veo como Hipo me sigue con la mirada, lo miro, está enfadado ¿Conmigo?

Leo sus labios "Estás en problemas". Confundida o quizás angustiada, salgo del bar.