Hoola mundo! Ya sé, ya lo sé, me demoré una ETERNIDAD en actualizar, pero un poquillo de consideración…este es un capítulo, pudieron ser perfectamente dos…como sea…aquí un nuevo cap de LA CHICA DE OFICINA *tan tan taaaaaaaaaan* Bueno…este…LEMON

ADVERTENCIA, LEMON, MUSHO LEMON ( OOKAY NOPE) SI QUIERE NO LO LEA… decisión de cada uno, yo no los obligo a nada…QUEDAN ADVERTIDOS! Espero que les guste

NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS

Cap 5: ¡Astrid! ¿No estás emocionada?

Abrí mis ojos, lo último que recuerdo es…¡no recuerdo nada!, solo que estaba viendo la película, por cierto… ¡este no es el sofá! Puse las manos en mi cara y luego abrí mis ojos Tampoco es mi habitación, ¡por favor no! Me senté en la cama y miré a mí alrededor y mis sospechas fueron acertadas, el cuarto de huéspedes, pero donde está…

-Hola

Recostado a mi lado, estaba él. Tomó delicadamente un mechón de mi cabello, que por cierto, estaba suelto y se deleitó con el aroma

-¿Qué hora es? ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué no me dejaste en mi cuarto? –Observé por la ventana que estaba a mi izquierda y aún estaba oscuro

-son las tres de la mañana, yo te cargue y no quise dejarte en tu cuarto porque me gusta admirarte, sobre todo ahora que te vi durmiendo

-La película termino como las once de la noche…como sea –Dije recostándome de nuevo

-¿no te irás a tu habitación?

-¿Me estás exiliando de tu nueva habitación? –pregunté con fingida indignación. Me acomodé para poder verlo de frente, estaba levemente sorprendido. Lo pude ver en sus ojos

-Yo pensé que te marcharías

-Oye, como no salí con Eret me debes la explicación de por qué estas en mi casa ¿Hiciste algo malo?

-Todo lo contrario Astrid, yo en Italia soy conocido por donar un porcentaje de mi dinero a personas que lo necesitan

-¿Enserio? –pregunto sorprendida

-Claro que si

-Cambiando de tema, cuéntame que sucede.- Él se puso de lado y me miró a los ojos. Yo hice lo mismo

-Astrid –dijo pesadamente –yo… ¿podemos hablarlo mañana? Serías la primera persona con la cual comparto esto, bueno la segunda. Y tú eres diferente, apenas te conozco y no sé como reaccionarás.

Él empezó a balbucear, realmente, si no iba a contarme, no iba a escucharlo, me di media vuelta dándole la espalda.

-No te enojes por favor –su voz tenía un eje de ¿desesperación? –Te prometo que mañana, cuando salgamos a cenar te contaré todo lo que quieras saber

Me giré para mirarlo de frente -¿Lo prometes?

-Lo prometo

-¿Por la garrita? –dije alzando el dedo meñique

-¿Por la qué? –preguntó riendo. Después vio mi dedo alzado

-Por la garrita –dijo uniendo su largo y frío dedo con el mío.

-Estás helado, tápate –le dije mientras yo movía las mantas, dejándolas hasta la cabeza –Será una noche helada

-Si ¿Te gustaría un poco de calor? –preguntó sonriendo lascivamente

-No, gracias

-Vamos. Complace al invitado – Con sus largos y fríos dedos trazó un excitante camino desde mi vientre, pasando por mi plano estomago aferrándose a mi cintura Haciéndome estremecer al sentir el contacto

-Tienes las manos heladas –susurré

En respuesta él me acercó a su cuerpo y puso sus labios contra los míos. Al principio fue un beso suave, como el beso que nos dimos en mi oficina… delicado, pidió permiso para adentrarse a mi boca. Yo lancé un largo suspiro en respuestas. Cuando me di cuenta, él ya tenía mi cuerpo acorralado entre la cama y su torso. Estaba apoyado en sus codos.

Los excitantes besos bajaban lentamente por mi barbilla, tenía que detenerlo, por más irresistible que fuera este momento, tenía que detenerlo. ¡Todos menos él! No puede enterarse de nada, ese maldito cabrón no puede saber.

-Alto –susurré angustiada –por favor, detente

-¿Astrid? ¿Estás bien? –Hipo se veía asustado, separó su cuerpo del mío. Necesitaba de su fricción

-Me iré a mi cuarto –murmuré levantándome, sentí como el frio se colaba entre mis piernas, mi cabello era un desastre, camine lentamente hasta la puerta

-Adiós, Hipo, que tengas dulces sueños –le dije antes de cerrar la puerta, no esperé su respuesta

Ya eran las siete y un cuarto, no había pegado ni siquiera una pestaña en toda la maldita noche, tenía que tomar una ducha y luego, ver la cara de…Hipo

-Buenos días-dije saliendo de mi cuarto con unos tacones en las manos. Hoy mi vestimenta era simple, un vestido ajustado color blanco, el escote era cuadrado y unos calzados negros. Tomé mi pelo e hice una alocada cola alta.

-Buenos ¡wow! Con todo respeto, señorita Hofferson, hoy está que arde –dijo mientras tomaba un sorbo de café. Yo solo podía mantener mis ojos en esos carnosos labios, esos malditos y traicioneros labios que me besaron anoche, quizás cuantas bocas más haya probado esa estúpida, electrizante y -…muy bien Astrid, respira, respira, autocontrol. Sacudí mi cabeza para apartar esos pensamientos, un poco perturbadores

-¿Astrid? –lo quedé mirando como una boba. No me había dado cuenta de la indumentaria que este guapo chico traía consigo. Unos pantalones negros a medida, caían sensualmente sin ninguna arruga. Llevaba una chaqueta del mismo color, era un traje formal, típico traje de empresario. Llevaba una camisa blanca, junto con una carísima corbata color azul marino. Sin olvidar sus zapatos negros de diseñador. Los lujos de tener dinero.

-¿Qué sucede? –pregunté colocándome los tacones

-¿Lista para irnos? –Preguntó mientras dejaba la taza en el fregadero –Mi auto nos espera

-Lista

El camino al trabajo no fue tan malo como lo esperaba, me contó todos los proyectos que pretendía realizar en la empresa y como los haría, Hipo realmente es un hombre de negocios. Al llegar al estacionamiento, yo me dirigí a la entrada principal e Hipo subió en un ascensor hasta su oficina.

-¿Astrid no estás emocionada? –preguntó Brutilda con una sonrisa de oreja a oreja

-¿Emocionada por…?

-Por el viaje a California

-¿Viaje a California? –pregunté desconcertada ¿Hay un viaje y no estoy enterada de nada?

-¿No te lo dijo tu jefe? L e agendé una hora con uno de los más famosos directores de películas infantiles y obviamente un excelente animador digital y multimedia ¿Qué loco no?

-No estaba enterada –dije mirándola a los ojos – ¿Tu hermano? Brutacio Thorson, ¿no? El famoso director

-No he de extrañarte Astrid, el señor Haddock puede ser una caja de sorpresas y sí, mi estúpido hermano

-Extraño…Bueno…Nos vemos –dije dirigiéndome al ascensor –nosotras tenemos una conversación pendiente

En el ascensor arreglé mi flequillo un poco y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en mi oficina. ¿Por qué Hipo no me ha comentado nada sobre su gran viaje? Tenía que saberlo. Organicé su agenda semanal, aunque como no me ha dado detalles del viaje no sé qué reuniones suspenderá. Lo imprimí y fui a su oficina. Toqué la puerta con mis blancos nudillos y respiré hondo "adelante" se escuchó del otro lado.

Mi jefe estaba mirando su Iphone desinteresadamente. Sin notar que yo estaba de pie frente a su escritorio, lanzó un largo y pesado suspiro

-Señor Haddock traje la planeación de su agenda semanal e incluí las reuniones no tan importantes, usted las toma o las deja

Hipo miró los papeles, aún con el Iphone en las manos. Luego con un gesto que llamó mi atención, dejó delicadamente su celular sobre la mesa, tomó mis papeles y los rompió por la mitad, luego los hizo pedacitos y los botó a la basura. ¿Podía haber otra forma más denigrante de hacerme pasar vergüenza? No dije nada, solo me quedé ahí viendo como destruía mi trabajo de dos horas

-Con todo el puto respeto rey, amo y señor ¡¿Que mierda acaba de hacer?! –mi respiración era desacompasada, no, esa no era la palabra…era anormal, mi puta respiración era anormal

-No necesito todo esto

-Señor Haddock, me tomó mucho tiempo hacer esto…un poco de consideración –dije temblando, creo que de ira, sentía mis uñas hundiéndose contra mi piel, un dolor placentero y muy útil en ese momento

-Señorita Hofferson no necesito esa agenda, haré un viaje de negocios, me iré mañana y volveré dentro de cuatro días

-¿Eso quiere decir que estoy incluida en ese viaje, Señor Haddock?

-No, no me hará falta, llevo a Betty, la secretaria nueva

¡¿Secretaria nueva?! ¡Pero cómo-! ¿Cuándo paso todo esto? ¿Por qué yo no?

-Oh…entonces, ¿puedo tomarme esos días libres, señor? –pegunté, estoy segura que se notaba ese ápice de decepción en mi voz

-Claro, ahora, necesito ver las tablas de los informes sobre el nuevo proyecto creado por Brutacio Thorson, a las cuatro de la tarde, necesito un PowerPoint explicando específicamente las bases de cada contrato hecho esta semana, obviamente es una exposición, como lo llamaban en la escuela, estaré esperándola a las 18:50, en la sala de reuniones y además necesito saciarme de esa boquita tan arrogante y descarada suya

-Iré a hacer mi trabajo, si me disculpa, Señor Haddock –dije entre dientes -Espero que no mande todo a la mierda esta vez señor Haddock, ya que como sabe, mi horario es de 8:00 a.m hasta las 18:00 p.m.

-Empiece con la última cosa de su largo trabajo –dijo el engreído levantándose de su asiento, caminando hacia mí

-Ni loca –giré en ciento ochenta grados en dirección a la puerta

-Señorita Hofferson, es una orden

- "Nunca tener relaciones con alguna chica de mi personal" –dije arrastrando lentamente cada palabra

-Eso no es justo –añadió jugando con un mechón de mi cabello

-Claro que lo es –dije caminando hacia a la puerta –Tú y yo tenemos cosas pendientes, recuérdalo Hipo, tienes que contarme que está sucediendo en tu vida

-Ya lo sé, Astrid –dijo volviendo a su asiento

"Astrid" sonaba tan sensual cuando él lo pronunciaba, arrastrando su lengua por esa blanca dentadura, es algo irresistible

Ya son las una de la tarde y me perderé mi almuerzo por hacer esta puta presentación, por las tablillas no estoy preocupada, pues Brutilda me había echado una mano, pero esta puta presentación de Power Point está tardando más de lo que tenía previsto, aún no sé que voy a explicar en cada concepto y no sé donde agregar los gráficos con los beneficios y las ganancias, ¡esto es un desastre!. Vi a Hipo entrar por la gran puerta de mi oficina

-¿Usted no piensa almorzar? –le pregunté sin desviar mi vista del ordenador

-Acabo de reunirme a comer con unos extraños de otras empresas –dijo sentándose en el sofá mirando las manchas en movimiento que habían en la pecera

-¿Le gustan los peces señorita Hofferson?

-Me gustan más en mi estómago, estoy a punto de sacar uno de esos peces y ponerlo en la pantalla de esa lámpara –dije señalando la pantalla que estaba a mi lado- para que así, cuando esté cocido, comérmelo

Hipo lanzó una sonora carcajada

-¿Le importaría si pongo junto los gráficos de los beneficios con algunos gráficos de los intereses? –le pregunté tecleando algunos conceptos

-¿Realmente estás haciendo lo que te pedí? –preguntó con un leve eje de fascinación en su voz

-Claro que sí, soy una secretaria muy eficiente Señor Haddock ¿Sorprendido?

-En Italia mis secretarias eran una completa basura, solo servían para ser besuqueadas y subirle el sueldo. Estoy desconcertado y muy maravillado, señorita Hofferson

-Bueno, usted tiene una secretaria para besuquear y además hace el trabajo que usted debería realizar ¿Qué más se puede pedir? –dije con una sonrisa irónica sin despegar la vista de los putos gráficos

-Muy bien señorita Hofferson, usted merece una recompensa –dijo parándose del sofá –la alimentaré

Espera ¿Qué? ¿Él me traerá comida? ¿Él irá a comprar algo solo para mí? Tiene que ser una broma

-No se preocupe señor Haddock, yo puedo comer algo después del trabajo

-No quiero que una eficiente secretaria se muera de hambre por mi culpa, además, me gustan muchos estos peces como para que alguien se los coma

Reí ante su comentario –si ese es el caso, solo quiero una ensalada con algo para beber

-¿Usted piensa que yo le traeré la comida en bandeja señorita Hofferson? –Preguntó sonriendo –Levante su culo de ahí y vamos a comer, yo invito

-Asombroso –me levanté y arreglé las arrugas de mi vestido. Él retrocedió y me dejó pasar, para posteriormente cerrar la puerta de mi oficina. Pasé por recepción, ninguna pista de Brutilda, quizás fue a comer con Patán, si es así, necesito detalles. Sin darme cuenta tropecé con la alfombra roja que había en esta sala, Hipo tenía asegurada su mano en mi cintura, mi cara estaba cerca del suelo, él evitó mi caída. Sonrojada lo aparté de mí.

-¿Por qué tanta vergüenza Astrid? Anoche no te importó que tocara esta parte de tu cuerpo –susurró.

Ahí estaba de nuevo, ese rubor en mis mejillas -Cállate de una buena vez

Fuimos a un restaurante cerca de la empresa, así que no fue necesario ir en coche. Yo pedí una ensalada César, quería algo liviano y la acompañé con una copa de vino. Hipo no pidió nada y solo se quedó allí, quieto, mirando la forma en la cual la copa rozaba mis rosados labios, de seguro eso había llamado su atención, ya que de ahí no movió más la vista. Aprovechando su "disimulada mirada" saqué mi lengua y la pasé por el contorno de la copa, lenta y sensualmente. Pude notar como Hipo tragada pesadamente.

-¿Algo que haya llamado su atención señor Haddock? –le pregunté con una maliciosa mirada

-¿Es necesario responder? –Dijo acomodando su postura –Usted y Yo también tenemos un asunto pendiente. Pero no quiero hablarlo ahora

-Está bien.

Cuando llegamos a la empresa, él tomó su camino hacia su oficina y yo me fui a la mía, tenía que terminar esos gráficos.

Ya eran las cuatro diez minutos. Había algo… ¡Mierda! Las tablas de los informes Corrí a recepción, luego de darle las gracias a Brutilda por haberme ayudado con los informes me dispuse a correr hacía la oficina de mi jefe. Una vez ahí. Toqué dos veces. Nada. Volví a tocar ¿Estaba escuchando gemidos? Hijo de puta. Con toda la dignidad que tenía me agaché y pasé las tablas por debajo de la puerta. Estoy decepcionada, rota, y enojada conmigo misma. Estaba cayendo en sus redes, las redes equivocadas. Después de dejar mis pensamientos de lado, miré hacia abajo viendo unos lujosos zapatos negros, fui levantando lentamente para encontrarme con la fresca mirada de Hipo.

-¿Le ayudo a levantarse? –me preguntó tendiendo mi mano

-Eh…yo... gracias –susurré

-Vino a dejar las tablillas ¿No es cierto? La invito a pasar a mi oficina

-Si –dije entrando al cálido salón. Él se arrodilló y recogió los informes

-Si no me encuentras aquí, puedes venir después, solo a ti te lo admito, puesto que eres mi secretaria -dijo sonriendo

-Está bien. Yo pensé que estabas…

-¿Fornicando? Es una grabación que uso para molestar a mi nueva secretaria

-Necesito un sinónimo que lo haga sonar más juvenil –dije sonrojada

-¿Follando? –preguntó siguiéndome la corriente

-Ligando –respondí sonriendo –Como sea, aquí tiene las tablas

-Gracias, Amore mio–dijo sosteniendo los informes con esos largos dedos

-Me retiro

-¡Astrid! –exclamó. Sonaba agobiado –digo, señorita Hofferson. Si quiere puede enviarme el Power Point por correo, no es necesaria toda una disertación, siendo sincero, no creí que lograría hacer su trabajo, quería molestarla, mejor dicho, la estaba poniendo a prueba.

Respiré profundo y conté hasta diez –Lo ha logrado, me ha molestado y mucho

Al llegar a mi oficina me dispuse a hacer su puto Power Point, solo unos detalles y termino. Ya eran las 17: 59 y todo estaba en su correo, me voy, me voy a la mierda un rato, me iré a beber algo para liberar el estrés. No quiero ver la cara de ese hijo de puta, primero rompe mi planificación, me dice que se va de viaje sin mí y luego me da trabajo extra para estresarme. Que se vaya a dar un paseo a la misma mierda. Salí rápidamente, no me di cuenta de Brutilda, no quiero hablar con ella, no en este estado. Entré al primer bar que encontré, no estaba cerca de la empresa, pero tampoco tan lejos como para no ir a pie. Dos vasillos de Whisky no hacen mal a nadie. Me quedé hablando con el chico de la barra. Pasaron unas horas, minutos, lo que sea…y ya llevaba cinco vasillos de whisky, uno de ron y dos cervezas. Estoy borracha. Revisé mi celular. Las diez menos un cuarto. ¡Santa mierda! Aproveché que tenía mi teléfono en mano y marqué el número de Hipo

-¿Hola? –se escuchó del otro lado

-H…Hipo…e-eres…un...cabrón –dije hipando por el alcohol

-¿Astrid? ¿Estás bien? Estoy como loco buscándote

-Vete a la…mi…mierda…e-eres un…en…engreído hijo…de…puta- dije arrastrando las palabras

-¡Oh po Odín! Muy bien...Analicemos las cosas, mi dulce Astrid…te fuiste rápido…Brutilda me dijo que te fuiste a alguna parte a pie y..se escucha…música, estás borracha, mmm...definitivamente estas en "The lion King" ese bar nunca pasa de moda

Corté la llamada me recosté levemente en la barra, me puse a llorar. -Mi jefe es un cabrón, tiene a la mejor secretaria….que hace su trabajo…y piensa…q-que no es d-digna de llevarla a California. Además le e-encanta molestarme. Hijo de puta

-Nos vamos –dijo Hipo detrás de mí. Se veía enojado

-Quiero a Eret – ¿pero qué mierda acabo de decir? Miré disimuladamente a Hipo. Estaba muy enojado –él me escucha y def-definitivamente m-me trata me-mejor. Al-alguien digno en…en quien con-confiar

-tu amigo no está aquí, lamento decepcionarte –escuché a lo lejos, la voz era fría. Impasible, carecía de afecto, o algo así. Me cargo en su hombro derecho. Una vez en la casa me tiró, literalmente, frente a uno de mis sofás.

-Mañana me acompañarás a California, tu maleta está hecha. Tomate esto –dijo mientras me daba un ibuprofeno con un vaso de agua. Quiero que tomes tres vasos de agua. Ahora

-Tú…n-no eres na-nadie para de-decirme que hacer –respondí hipando ¿Me llevará a California? – p-por cierto ¿Qué pa-pasó con la tal Betty?

-Mañana te explicaré, ahora tomate los vasos de agua y vete a dormir –dijo enojado o quizás la palabra adecuada era frustrado. Bueno, solo le dije que quería a Eret, no es para tanto ¿O si? Mierda soy una tonta, pero, estaba borracha.

El reloj sonó a las seis de la mañana. ¡Agh! Pero que sonido más molesto, mis oídos reventarán en cualquier momento. Grité contra la almohada. Hipo se va de viaje y algo dijo anoche, no recuerdo y no quiero hacerlo tampoco, mi cabeza duele. Levanté la mano para apagar el infernal sonido, encontrándome con una pastilla, acompañada de una nota y un gran vaso de agua.

"Señorita Hofferson: Estoy mega seguro de que no te acordarás de lo que hablamos anoche. Me acompañaras a la reunión en california, así que, necesitas vestir formal. Las tablas, el Power Point y tu maleta, están conmigo. Te necesito en la planta baja a las seis y media, y por favor intenta quitar esa enorme resaca. Betty es un nombre que yo inventé, una secretaria imaginaria"

-¡Mierda! – grité emocionada, iré a California, espera, ¿Cómo no me di cuenta de la tal Betty? Me di una ducha rápida, que sirvió para despejar mi mente un rato y me ayudo mucho con mi resaca, luego me vestí. Mi vestimenta era un elegante vestido que resaltaba mis curvas, color burdeo. Mi madre siempre dijo que esa mi color, como sea. Me puse una chaqueta negra. Mi calzado eran mis típicos tacones negros, con una diminuta correa. Como era una "reunión", mi cabello iba recogido en una especie de tomate desordenado y colgaban mis típicos flecos, acomodé mi flequillo. Vi la hora, seis diecisiete. Aproveché el tiempo para echar un poco de loción en mis brazos y piernas.

-Buenos días –me saludó Hipo secamente. Estoy segura que anoche metí la pata. Se veía muy apuesto con su típico pelo desordenado, había salido recientemente de la ducha y en ese momento estaba leyendo el periódico.

-Hola, Hipo –respondí sirviéndome una taza de café –Hipo me di cuenta de que dijiste que mi maleta estaba lista…pero cuando abrí mi armario, estaba completamente igual…y-

-Bueno, la ropa es un agradecimiento por darme un lugar para dormir –dijo evitando mi presencia.

-Será mejor que te prepares, será un viaje más o menos largo.

-¿Qué tanto? –pregunté curiosa

-En mi jet... unas tres horas

¿Su Jet? ¡Wow! Insisto, los lujos de tener dinero.

-no es tanto tiempo

El viaje fue tranquilo, cerré mis ojos y no los abrí hasta que el avión aterrizó. No tuve que escuchar a Hipo decir cómo comportarme, ya que a otras reuniones importantes he ido. Al bajar de su Jet, lo seguí hasta el gran Hotel. Tengo que admitir que estaba ansiosa. ¡Estaría en una de las playas donde se graban todas esas películas romanticonas! Fui a registrar a Hipo y me dieron dos llaves. Nuestra habitación estaba en el Décimo piso, la planta más alta. En el ascensor pude ver a Hipo muy concentrado en su Iphone, de curiosa miré por el espejo del ascensor y ¡vi que estaba jugando Candy Crush! Mordí mi labio inferior intentando retener una carcajada. Me miró alzando una ceja.

-¿Sucede algo, señorita Hofferson?

-No quiero ser una intrusa pero si mueve el caramelo color naranjo, podrás romper la muralla de chocolate y así –dije haciendo el movimiento en el celular – también descongelar estos dulces de aquí –terminé de decir con una satisfactoria sonrisa

-Buen movimiento señorita Hofferson, pero ahora -¿cómo descongelaré este caramelo de aquí con tres movimientos? –bajó el teléfono a mi altura, al ver que yo estaba de puntillas

Íbamos en el piso número seis y el ascensor se hacía cada vez menos espacioso y yo estaba literalmente pegada a Hipo. Él pasó sus manos alrededor de mi cintura y me puso delante de él. Apoyo su barbilla en mi cabeza y puso su Iphone en frente. Tengo que admitir que fue un gesto demasiado tierno.

-¡Casi! –exclamó Hipo llamando la atención de los individuos que iban con nosotros. Yo tapé mi boca para evitar las ganas que tenía de reír desde que entramos al ascensor

En el décimo piso descendimos del ascensor y a Hipo le pasé su respectiva llave. Vimos el número de nuestras habitaciones. Justo en la esquina derecha del gran pasillo estaba mi habitación, y en la del lado, estaba Hipo.

-Señorita Hofferson, necesito que me acompañe para entregarle nuestra agenda mientras estemos en la reunió que estar lista dentro de quince minutos, la primera reunión es a la diez y media, y son las diez un cuarto.

-Entendido –le dije mientras veía la lista

Temas a tratar

10:30 -Reunión de introducción

16:45 –Reunión con las empresas y los profesionales del sector

22:00 –Convite de bienvenida

-Señor Haddock –llamé su atención –aquí no salen los detalles cada punto a tratar y además, esta es la agenda del día de hoy, y no veo que diga reunión con el señor Thorson

-Siempre tan atenta, señorita Hofferson –dijo con una socarrona sonrisa –yo tengo los detalles, tu misión es tomar apuntes mientras yo juego Flappy Bird

-¿Es una broma?

-¿Algún inconveniente?

-no señor Haddock

-La reunión con el señor Thorson es en dos días más –dijo mientras se podía apreciar el molesto sonido de "Sweeeete" de Candy Crush

-¿Nos quedaremos tres días aquí? –pregunté emocionada

-Cuatro, no tenía planeado esta "conferencia" –dijo despreocupado –A las diez de la noche habrá una fiesta, en tu habitación te esperan tres vestidos de fiesta, eres mi acompañante

-Gracias, Hipo

Levantó la vista

-¿Hipo? –preguntó levantando una ceja

-Hipo me ha comprado los vestidos, no mi jefe –dije saliendo de la habitación

Los vestidos eran hermosos. El primero era un traje de color crema. Corte princesa, el escote redondo y la cola corte Chifón. El encaje era tipo vestido de novia con Volantes Bordados de Lentejuelas. El segundo traje era color azul navy. Corte Princesa, un sólo hombro también era corte Chifón tenía volantes bordados de lentejuelas, una apertura frontal y un cinturón color crema. El tercer vestido era rojo carmín corte Princesa, el escote era en V hasta el suelo Charmeuse este era un vestido con Volantes. Eran una maravilla. Un molesto sonido interrumpió mis pensamiento, maldito celular

-¿Hola? –conteste de mala gana

-Parece que alguien se levantó con el pie izquierdo

-¡Eret! ¿Cómo has estado? ¿Cuándo estarás de nuevo en New York? Extraño tu presencia, tenemos tantas cosas de que hablar

-Astrid, querida, he estado bien, no sé cuando estaré en New York y también extraño tu presencia, preciosa

Lancé una pequeña sonrisa – espero que me traigas muchos obsequios

-Claro que sí, ahora mismo estoy en los Ángeles, tomando unas debidas vacaciones

-¡Genial! Yo estoy aquí en California, Santa Mónica para ser más exactos

-¿Enserio? Podría ir a visitarte, estaría en media hora por allá

Vi a Hipo entrar a mi habitación –no te preocupes Eret, estoy aquí por asuntos de trabajo, no es como si me dieran un día libre para descansar ni nada. Disfruta tus vacaciones y quiero obsequios –dije sonriendo

-Nos vemos, adiós –dije para posteriormente guardar mi celular entremedio de mis pechos

-Buen escondite –dijo Hipo

-¿Tendremos algún momento para ir a la playa o algo así? –pregunté emocionada

-pues sí, esos ratos que esperas para la otra reunión y en la noche por supuesto

-Asombroso –dije acercándome con un exagerado vaivén de caderas –ayer me faltó cumplir la última cosa de mis obligaciones

-¿Cuál?

-Necesitas saciarte –dije para luego ponerme de puntillas y besarlo en los labios. Él se inclinó para intensificar el beso y así yo poder tener mis pies en el suelo. Un beso suave, considerado y apasionado. –Estoy lista señor Haddock

Las reuniones se hacían en un edificio en la otra esquina cerca de la playa. No era necesario ir en coche. La primera reunión fue lenta y muy aburrida, como dijo el cabrón, yo tomaba apuntes y él jugaba Flappy Bird. Almorzamos en un restaurante de ahí cerca, le pedí a Hipo que fuéramos por la orilla de la playa, el no se mostraba tan emocionado como yo. Le pasé mis tacones, ya que se enterraban en la arena y me fui directamente hacia las olas. Mi vestido me llegaba y hasta un poco arriba de las rodillas, así que me tomé la libertad de dejar que las olas acariciaran los dedos de mis pies. Cada vez que veía a Hipo le sonreía y él me sonreía de vuelta. Parecía una niña pequeña, pero, estaba en la playa donde filmaban las películas más corta venas. Nos quedamos en la playa hasta que tuvimos que volver al edificio, ahí se harían todas las reuniones y la gran fiesta. La reunión pasó el doble de lenta que la anterior, y mucho más aburrida. Hipo, esta vez, puso atención a la mayoría de la reunión. Yo bostezaba mecánicamente cada seis minutos. Y me distraía escribiendo en mi ordenador

"-Astrid Hofferson esta aburrida…

-quiero ir a la playa y jugar en la arena! Quiero comer pollo con papas fritas!

-Me gusta el color rojo

-Quiero hablar con Brutilda sobre Patán. Quiero llegar a mi habitación y sacarme estos incómodos zapatos!

-Quiero que mi jefe deje de jugar al Flappy Bird y tengo ganas de jugar al Candy Crush"

-Astrid ¿Por qué tecleas tanto? –susurró Hipo en mi oído. Él estaba sentado a mi lado izquierda y vio la pantalla de mi ordenador, puso una mano en su boca para evitar reír. Me di cuenta y borre todo de golpe.

-Disculpen señores, con mi asistente tenemos que realizar una llamada importante, si nos disculpan –Hipo se levantó del gran mesón lleno de papeles.

-Te envío el resto de la reunión por correo –susurró Patapez, un amigo que hice en la primera reunión

-Te lo agradecería mucho –dije sonriendo –nos vemos hoy en la noche

Una vez fuera del edificio Hipo empezó a reír a carcajadas –vamos

¿A dónde? –pregunté un poco confundida

-A comer pollo con papas fritas-me sonrió tendiendo mi mano –yo me sonrojé a más no poder y tomé su mano, tengo que decir que parecíamos pareja

Después de comer nos fuimos al hotel. Ya eran las siete y media de la tarde y se podía ver perfectamente el atardecer a través de mi balcón. Yo estaba apoyada en la barandilla y luego vi salir a Hipo de su balcón.

-Agradable vista ¿No es así? –le comenté

-Sí, es algo realmente bello

Cuando se escondió el sol, yo entré a mi habitación y me recosté en la cama, sin antes ver la hora, las ocho y un cuarto. Dormiré hasta las nueve y pondré la alarma a las nueve de la noche, así tendré una hora para arreglarme. Cerré lentamente los ojos.

La alarma sonó y yo intenté despertar, cuando me levanté me di cuenta de que tenía una manta y además en una mesita había mucha comida ¡oh si!

Comí un poco, luego me di una ducha y me vestí, escogí el vestido color azul navy, revisé en las maletas que preparó Hipo y en un rincón había una finísima lencería, tan delicada, tan…suave, luego de curiosa abrí los armarios y había ocho pares de zapatos ¡ocho! Y eran de diseñador. Muchos tacones, elegí unos crema que combinaban con mi cinturón. En mi cabello, hice una pequeña trenza a mi lado izquierdo y luego la uní con una trenza más grande que hice con todo mi cabello sobrante y arreglé mi flequillo. Astrid Hofferson no era conocida por usar mucho maquillaje, así que solo retoqué mis pestañas y mis labios, muy natural, me gusta.

A las nueve menos cinco Hipo me estaba esperando en la recepción. Llevaba un esmoquin impecable y su corbata eran azul marino, pero ésta tenía detalles de color crema, como mi vestido, Hipo es un psicópata

Una vez en la fiesta Hipo dijo que tenía que atender unos asuntos importantes, pero lo seguí con la mirada y se fue directamente donde una chica y yo estaba sola, genial Astrid, me acerqué a la barra, era bar libre, así que, pedí un vasito de Vodka, uno de estos no le hace mal a nadie pensé. Me senté en uno de los elegantes pisos. Yo seguía a Hipo con la mirada, esa pequeña zorra no se iba de su lado. Quién era yo para saber cosas sobre ella. Su pelo era negro azabache y llegaba un vestido color blanco, un corte tipo sirena que caía elegantemente, llevaba unos zapatos de tacón, pero no tan grandes como los míos, caminaba inseguramente, obviamente no sabía cómo caminar con ellos.

-Heather –escuché que murmuraban a mi lado

-Hola, Patapez –le sonreí -¿Heather? ¿Quién es?

-No lo sé, creo que es amiga de infancia de Hipo, tienen muy buena química y mucha gente dice que son la pareja perfecta

Vi detenidamente al par de tortolitos y vi el actuar de Hipo. Su sonrisa era forzada y se veía impaciente. Saludó a un par de personas. Cuando me di cuenta, Patapez ya se había ido.

Se me acercaron muchos chicos guapos, pero aún así no coqueteaba con ninguno, solo reía antes sus comentarios, no eran malintencionados, me caían bien. Vi disimuladamente donde se encontraba Hipo y estaba, como pensaba, besando a la pelinegra. No es que me haya impresionado, yo sabía que pasaría…solo...no quería que pasara. Me despedí de mis nuevos amigos, quizás los vea mañana, y me fui hacia el hotel, no quería seguir viendo escenas. Eran las una y media de la mañana, y yo seguía caminando descalza por la orilla del mar, no es que me importara mojar un poco el vestido, Mis tacones se movían al vaivén de mi cintura, los había enganchado en mi cinturón. Ya estaba cerca del hotel cuando escucho a alguien llamarme de lejos. No, por favor no…no quiero verlo a la cara.

Corrí y corrí no quería que estar cerca de él estoy segura que si estoy cerca de él, terminará en el hospital. Pensé en ir al hotel pero sería más fácil para él atraparme, corrí más allá del hotel y me adentré hacia el mar, Hipo estaba cerca, me fui cerca de unas rocas, vi como se estaba sacando los zapatos y los dejaba tirados en la arena para acercarse a mí

–Que ni se te ocurra Hipo –grité furiosa

Me fijé en sus pies, él cojeaba, miré una de sus piernas, tenía una pierna artificial, pero parecía real, vaya, eso es nuevo

El agua me llegaba hasta los muslos y no sabía si seguir adentrándome, lo pensé mucho, Hipo ya estaba a mi lado

-¿Por qué te fuiste de a fiesta?

-…

-Astrid ¿Por qué te fuiste de la fiesta?

-… -ignorarlo era la mejor opción

Hipo me cargó al mejor estilo nupcial de princesa y nos adentró más. Ahora el agua nos llegaba hasta la cintura, bueno a Hipo

-Te lo preguntaré una vez más Astrid Hofferson ¿Por qué te fuiste de la fiesta?

-… -Me negaba a darle explicaciones

-Te lo advertí –dijo antes de sumergirme en el agua y sacarme segundo después

-confiesa

-No –dije tomando una gran bocanada de aire

Hipo volvió a sumergirme sacándome once segundos después

-No quiero mirarte, no quiero volver a besarte y no quiero tener alguna conexión contigo que no sea de secretaria a jefe –dije enfadada

-¿Por qué dices todas esas cosas?

-Te vi besando a una pelinegra

-Yo….

-Me siento decepcionada conmigo misma, me has demostrado que no soy suficiente para ti, tienes que saciarte de más mujeres, aparte mi vestido era más bonito que el de ella

Hipo me miró enfurecido

-¿Y tú por qué me miras así? La enojada debería ser yo ¿No crees?

-Ella me besó

-No me importa, ahora bájame, no quiero seguir arruinando este hermoso vestido

-No quiero

-¡Que me bajes! ¡Ahora! –grité enfadada. Él solo me miraba con una sonrisa –Maldita sea ¡Bájame!

-Astrid, escúchame.

-no voy a escuchar -comencé a mover mis piernas y brazos -nada de lo que vayas a decir

-Me encanta cuando te pones peleona –dijo Sonriendo

-¡Ya bájame! –Hipo acercó su cara contra la mía, iba a besarme, ¡mierda! No –No quiero compartir la misma baba que ella

Hipo frunció el ceño y luego me dejo delicadamente en la arena mojada, el agua me llegaba hasta los pechos, me aferré a su cuello para que no me llevara la corriente. Hipo puso sus manos en mi cintura y me levantó dejándome en una de las rocas. Estábamos a la misma distancia.

Me miró, lo miré

Sonrió, sonreí irónicamente

Sentí como sus mojadas manos tocaban mis mejillas, corrió mi flequillo con la manó derecha

- Just –susurró antes de depositar un tierno beso en mi frente

-The –volvió a susurrar depositando un beso en mi mejilla izquierda

-Way –susurró depositando un beso en mi otra mejilla

-You –murmuró depositando otro beso en mi barbilla

-Are –dijo finalmente rozando nuestros labios, sus ojos estaban cerrados. Se separó y volvió a rozar lentamente nuestros labios. Luego los unió mientras yo sentía un lleve hormigueo, no estaba segura si el hormigueo lo sentía en mi estomago o más abajo.

-¿Ha escuchado esa canción, señorita Hofferson? –preguntó sin desviar la vista de mis ojos color celestes. Sentir su mirada me hacía sentir incómoda, luego suspiré.

-Sí, si la he escuchado –murmuré –es de Bruno Mars

-"Oh, sus ojos, sus ojos
Hacen que las estrellas luzcan como si no brillara"

Empezó murmurar Hipo mientras acariciaba sutilmente mis pestañas. Después bajó sus manos hacia mi mojado cabello y lo besó

-"Su cabello, su cabello
Roza el viento sin que ella lo pretenga…
Ella es tan hermosa
Y se lo digo todo los días"

Hipo sonrió

-"Sí, yo sé, yo sé
Cuando la elogio ella no cree en mí
Y es tan, es tan
Triste pensar que ella no ve lo que yo veo
Sin embargo, cada vez que me pregunta
¿Cómo me veo?, yo le digo: muy bien"

Hipo me miró a los ojos y luego besó la punta de mi nariz

-"Cuando veo su rostro
No existe cosa que yo quisiera cambiar en él
Porque eres asombrosa
Así como eres"

"Y cuando sonríes
El mundo entero se detiene y se te queda mirando
Porque linda, eres asombrosa
Así como eres"

Hipo bajó la vista hacia mis manos y luego elevó la vista hacia mis ojos, con una gran sonrisa Yo estaba sonrojada, nunca nadie me había cantado, ni dicho que le encantaba mi sonrisa, excepto este tierno cabrón.

-"Sus labios, sus labios
Podría besarlos el día entero si ella me deja
Su risa, su sonrisa
Ella la odia pero yo pienso que es sexy
Ella es tan hermosa
Y se lo digo todo los días"

-Hipo…yo no -

Hipo me llevó su dedo índice hasta mi boca

-"Oh sabes, sabes, sabes
Que nunca te pediría que cambies
Si es la perfección lo que buscas
Te darás cuenta que la encontrarás siendo la misma
Así que no te molestes en preguntar si luces bien
Sabes lo que voy a decir"

Hipo tomó aire para poder cantar lo que sigue pero yo le interrumpí

-"Cuando veo su rostro
No existe cosa que yo quisiera cambiar en él
Porque eres asombroso
Así como eres
"

Toqué sus mejillas y deposité un beso en la punta de la nariz

-"Y cuando sonríes
El mundo entero se detiene y se te queda mirando
Porque linda, eres asombrosa
Así como eres"

Terminó de decir. Hipo me abrazó y me volvió a tomar como princesa, me llevó a la orilla, yo estaba envuelta en sus brazos, necesitaba calor corporal, tenía frío.

-¿Dónde me llevas? –pregunté mientras él recogía sus zapatos y se los ponía

-A mi habitación, la noche es joven

-Hipo yo no quiero ser otra en la lista de "follamigas" –dije refugiándome en su pecho

-Créeme cuando te digo que no lo serás.

-Te vi besando a Heather –susurré

-Astrid, de verdad, tú, tú eres la que tiene toda mi atención en este momento. En media hora he roto cuatro de mis reglas infranqueables.

-¿ah si? –pregunté irónicamente

-Salí tras un chica –empezó –luego me he metido al agua, posterior a eso canté y ahora tendré relaciones con una de las chicas de mi personal. Pero déjame decirte que no me arrepiento de nada. Te pediré que no te acerques a Heather, es una víbora, sale el veneno de sus dientes. Ella es parte de mi pasado

El camino al hotel fue silencioso, lo más vergonzoso fue cuando entramos a la recepción del hotel, la gente nos miraba y susurraban cosas como "mira que tiernos" o "yo quiero un hombre así". Hipo me cargaba como una princesa e íbamos dejando un largo camino de agua hacia el ascensor, fuimos los únicos en abordar. Cuando las puertas se cerraron Hipo dejó delicadamente mis piernas en el suelo. y luego se sacó la corbata y la puso alrededor de mis ojos. Estaba un poco húmeda. Sentí una pequeña risa burlona salir de su boca

-¿Qué es tan divertido? –pregunté abrazándome de él para no perder el equilibrio. Yo solo sentía el sonido del ascensor cuando paraba en alguna planta. Al llegar al decimo piso, Hipo volvió a cargarme. Haciendo que me sobresaltara

-¿No estás cansado?

-Claro que no, todo por la bella Principessa –dicho esto, me cargó al hombro, como un saco de papas

-¡Hipo! algo de respeto –rugí enojada. O quizás eso intentaba mostrar, estaba hecho uno manojo de nervios.

Sentí como revolvía las cosas de su bolsillo, buscando la llave, supongo. Percibí como se abría la puerta y rápidamente se cerraba detrás de nosotros, el ambiente estaba un poco caluroso, pero realmente estábamos todos empapados y no solo por el agua. No podía sentir frio en ese momento, solo una incómoda ola de calor que se hacía más fuerte entre medio de mis piernas.

Hipo me dejó delicadamente en la orilla de la cama. Y esperé.

-Muy bien, señorita Hofferson, estoy perdiendo la última pisca de auto control. –dijo mientras me recostaba levemente. –no sabes cuánto he esperado este momento.

Hipo me besó. Su boca fue muy exigente, pero a la vez, tan romántico, tan real. Él pegó su frente a la mía, nuestras respiraciones estaban agitadas y yo tenía una horrible sensación de pavor que me impedía disfrutar el momento. Pero esos pensamientos se deshicieron cuando sentí la lengua de Hipo acariciando mis labios con una presión gentil. Yo liberé mis labios de los de Hipo y los guié directamente a su cuello, lamí, besé y mordí. Logrando sacar un grave gruñido de su garganta. Aún mordisqueando, con mis manos empecé a recorrer su tonificado pecho. Lentamente empecé a desabrochar torpemente los botones de su camisa. Noté como Hipo aprisionó mis labios, otra vez.

Hipo se detuvo, sus caricias eran nulas, luego quitó su corbata de mis ojos y dejó que mis ojos se acostumbraran a la luz

-Hipo ¿Qué sucede? –pregunté alarmada, pero a la vez serena. Hipo clavó esos profundos ojos verdes en mí, esos ojos que me cautivaban, me aprisionaban…me dominaban. Astrid bajó su vista para ver el desnudo pecho de Hipo, pudo ver sus líneas fuertes y firmes. Al igual que pudo ver el sensual vello que se posaba allí, eso lo hacía un hombre exquisito y muy deseable. –Já pregúntale a esa tal Heather –gruño su subconsciente

-Eres débil, yo astuto. –dijo Hipo con una seductora sonrisa. -Eres indefensa y yo molesto

Me erguí para poder leer la expresión de su rostro.- ¿Cuál es el punto de todo esto?

-¿A qué te refieres, dulce Astrid?

-¿Es que acaso el lobo tiene miedo de tocar a la caperucita? ¿O es que el lobo teme caer en las redes de la inocente e ingenua chica de la capa roja? –le pregunté con una engatusadora sonrisa mientras yo bajaba lentamente el cierre del vestido

-El único anhelo de Caperucita roja, es ser devorada por el lobo –le respondió Hipo con una victoriosa sonrisa

-¿Y que está esperando el lobo entonces? –Vi su mirada, llena de lujuria, pasión y hambre, el lobo tenía hambre.

Hipo se sentó a horcajadas de mí y me recostó, otra vez. El nerviosismo me recorrió mientras Hipo bajaba lentamente el trozo de tela de mi hombro izquierdo. Hipo fue bajando y besando. Su respiración entre cortada estaba en mi cuello. Hipo fue descendiendo el vestido hasta que sus abrazadores labios llegaron a la cueva entre mis dos pechos. Mi cuerpo se tensó e Hipo pudo notarlo

-Relájate, Caperucita, el lobo te devorará lentamente, hasta que retuerces de deseo y no puedas más, en ese momento, el lobo habrá triunfado ¿Confías en mí?

-Yo…si, confío en ti –admití –pero Caperucita también tiene algunas cartas bajo la manga

Hipo le dio una sonrisa y sus manos rozaron mis pechos conectando inmediatamente con mi entrepierna, Una ola de placer se estaba creando en ese lugar. Hipo jugó con sus pezones, los mordisqueó y luego besó la fina aureola de alrededor. Luego esa aureola desapareció, en cambió aparecieron dos pezones endurecidos. Hipo succionaba uno y el otro lo masajeaba con las manos.

-Ah. –gemí entre dientes, no iba a permitirle que me escuchara gritar de esa manera

-Vamos Astrid, deséame –decía el muy cabrón mientras masajeaba mis pechos. Mis pezones estaban duros…era una dureza dolorosa. Suspiré pesadamente. Hipo me besó y yo solté otro gemido

-¡Oh! Hipo…por favor…no te detengas…-gimoteaba mientras me arqueaba y mi sexo chocaba contra la extensa masa que estaba oculta dentro del pantalón de Hipo

Hipo se levantó y bajó completamente el vestido encontrándose con una provocadora tanga negra de encaje

-Pero que chica más traviesa, seduciendo al lobo con ese tipo de prenda. Usted es una desvergonzada, me gusta

Yo estaba en un éxtasis, así que no estaba pendiente de lo que hacia el cabrón, solamente quería que continuara. Hipo se inclinó y empezó a bajar la tanga con los dientes y un poco de ayuda de sus hábiles manos. Seguidamente sus manos alcanzaron la cara interna del muslo. Sus ágiles manos acariciaron delicadamente mi monte de Venus, como lo llamaba Brutilda

-Ah –suspiré pesadamente estrujando las sabanas –n-no... Pares ...n-no ¡Ah!

-Di mi nombre, Amore mio

Estaba tensa, estaba a punto de explotar, tenía que.

-¡ah!...n-no…yo…¡H…Hi-po! –grité cegada por el deseo

-Buena chica, Caperucita –decía Hipo aún presionando y moviendo sus agiles dedos. Luego introdujo un dedo dentro de mí, mientras me acariciaba rápidamente el clítoris ¡voy a explotar!

-H-Hipo…m-me…voy…acorrer –gimió Astrid- ¡Hipo! ¡Ah!

Hipo introdujo un segundo dedo. Mi vista se nubló y por primera vez, vi las estrellas

-¡Aguanta! –decía Hipo sin dejar de estimularla

-N…No aguanto-

-Suéltalo –gritó Hipo –córrete para mí

Yo estaba temblando, por la excitación, quizá

-Ahora estás lista para mí –dijo Hipo despojándose de sus pantalones

Hipo estaba completamente desnudo y su...cosa…era tan grande...

-Hipo, eso no va a caer en mi –dije mientras notaba mi sonrojo

-Claro que sí, ahora recuéstate y respira –Yo le hice caso, me recosté y luego inhalé y exhale. Sentí como me abría, era incomodo y muy doloroso

-Vaya, estás muy apretada ¿Hace cuanto fue tu última vez?

¿Se refería al sexo? ¿Cuándo fue la última vez que tuve sexo? ¡Mierda! Me han pillado, tendré que asumir las consecuencias. Suspiré mientras Hipo salía de mí

-Hace diecinueve años –murmuré con un nudo en la garganta. Hipo me miró muy sorprendido, estaba estupefacto

-¿Cuántos años tienes? –preguntó sentándose a mi lado

-Veinticuatro- susurré con lagrimas en los ojos –Ahora que lo sabes puedes irte, no te estoy reteniendo

Hipo sin poder decir nada, se fue a su armario, saco unos gastados vaqueros, se puso una camisa, una chaqueta de cuero, tomó sus zapatos y salió de la habitación. No dijo ninguna palabra, solo se fue…ahí estaba yo, sola, otra vez. Mis lagrimas no dudaron en salir, he perdido al que creo es el hombre de mi vida, el pasado y la soledad han vuelto para atormentarme de nuevo. Apague la luz y me senté, aún desnuda, en la orilla de la cama. La luz de la luna era mi única compañía y me daba el calor que tanto necesitaba en ese momento. Tenía la cabeza gacha, y mis lágrimas caían contra mi regazo, apreté los puños y solté toda la frustración que experimentaba en ese momento, Hipo ha derrumbado uno de las grandes murallas de mi pasado, y me había abandonado. ÉL era un cabrón sin corazón.