Hola Gente! Miren quien llegó…soy yo! YA SÉ QUE ES TARDE PARA DECIR "FELIZ AÑO NUEVO! Pero les deseo un feliz año nuevo a tooooooooooooooooooooodaaaaaaas las personas que lean esto….olvidé poner feliz año en el cap. anterior, lo siento….bueno ahora para excusar la demora del fic… es MUY difícil hacer un árbol genealógico…como sea…olvido nombrar otra cosa importante…

MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS, me encanta leer la opinión de cada uno, de verdad lo aprecio mucho y Espero que dejen expresando que les pareció el cap.

PD. YA SÉ QUE EN EL CAP. ANTERIOR, ASTRID (LA NARRADORA) HABLA EN PASADO, PERO MI FAMILIA SE DIO CUENTA QUE ESCRIBO NOVELAS… /n/ Y ME DIJERON QUE LA PROTAGONISTA SIEMPRE IBA A HABLAR EN PASADO….ASI QUÉ INTENTÉ Y SALIÓ PEOR...ASÍ QUE ASTRID SIEMPRE, SIEMPRE HABLARÁ EN PRESENTE ¿OK?

Los amo chicos! Dejen reviews!

Valulu-Dragons, fuera…paz!

NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS

Cap 6 :¡¿Por qué eres tan exasperante?!

Soledad…Bienvenida de vuelta… me pregunto cuándo podré deshacerme de ti.

Te esfuerzas por alguien que no vale la pena –gruñe mi subconsciente

Pero es la única persona en la cual puedo confiar en este momento –dice mi corazón

Recuerda el motivo por el cual no pudiste rechazar la oferta de trabajo de Hipo –dice mi cerebro –con ese dinero podremos cumplir nuestro sueño, no puedes renunciar ahora

Pero no puedo soportar el hecho de que Hipo se fue por mi estúpido pasado –dice mi corazón

Imposible, Hipo no nos ha dejado por eso –gruñe mi cerebro

-Ya basta –grito aún en la habitación de Hipo, he estado debatiendo conmigo misma hace ya una hora y media y ni siquiera me he movido de mi lugar. Estoy desolada, vacía y me siento…libre…

Es hora de irse a nuestra habitación –dice mi cerebro

¿Por qué piensas todo lo que vas a hacer?, antes nos sincronizábamos muy bien, ¿Qué ha pasado? Antes eras mas chévere –dice mi cuerpo debatiendo con mi cerebro

No quiero empezar una pelea –manifiesta mi cerebro

¡Me vas a escuchar! –Gruñe mi cuerpo –siempre actuábamos y después pensábamos y ahora…es todo al revés

Silencio –grita mi subconsciente – Iremos a nuestra habitación, nos pondremos algo cómodo y volveremos, no me daré el lujo de quedarme con la duda de porqué ese puto traidor nos abandonó, ¡no señor! Quiero explicaciones

Rio ante la gran conversación de cada sentido de mi cuerpo, es algo realmente cómico. Y como si el alma me hubiese llegado al cuerpo, tomo la llave de habitación de Hipo y me voy rápidamente a la mía, me pongo unos shorts negros, el brasear que hace juego con la tanga, me coloco una camisa manga tres cuartos y unas sandalias. Después salgo de mi habitación y me voy directo al ascensor. Oprimo el botón para ir a recepción

Esto no era parte del plan –gruñe mi cerebro

Admite que amas mi espontaneidad -dice mi cuerpo

Ya, silencio –dice mi subconsciente

Una vez abajo, me voy directo a la salida, iba distraída, con la mirada pegada al suelo solo atino a caminar sin un rumbo fijo, lentamente levanto la mirada y ahí está él, el causante de mi dolor. Está en frente mío. Tiene una gran caja de pizza en una mano y en la otra, lleva dos bebidas Coca Cola. Me mira sorprendido y yo lo miro apenas, no puedo mirarlo a los ojos, no ahora

-¿Se puede saber hacia dónde te diriges, mi dulce Astrid? –pregunta con una sonrisa

Inhalo y luego Exhalo pesadamente, intento relajar mi cuerpo y respondo con una voz ronca e indiferente –Me dirijo a la playa, necesito pensar en mi día de mierda

-Te acompañaré, espero que te guste la pizza con doble queso –dice moviendo la caja

-Quiero ir sola, gracias

-¿Qué estamos esperando? –Dice con una sonrisa burlona

-Hipo –siseo entre dientes –estoy muy enojada en este momento

- ¿ Y crees que no me doy cuenta?

-No quiero hablar contigo –digo fríamente, pero la verdad es que estoy hecha un manojo de nervios

-Vamos Astrid, no quiero comer esta pizza solo, demás, así podremos conversar

Salimos del hotel y cruzamos la calle para dirigirnos directamente a la playa. Luego de estar cerca del mar, nos sentamos, mientras la brisa del océano acaricia mi alborotado cabello. Hay silencio mientras Hipo preparaba las cosas y me da un trozo de pizza

-Llevo cuatro años juntando dinero, Con mamá soñábamos con recorrer el mundo –digo antes de darle un mordisco a la masa con extra queso. Así podemos mantener un tema de conversación y no comer en un incómodo silencio

-¿Enserio? –Manifiesta- ¿Y qué se los impidió? ¿La escasez de dinero?

-No –susurro negando con la cabeza –yo…solo… perdimos la conexión eso es todo

-¿Puedo preguntar el porqué? -pregunta mordisqueando su pizza

-¿Prometes no irte como hace unas dos horas aproximadamente?

-Si me fui, Astrid, fue para comprar esta rica pizza y así poder hablar como ahora ¿Por quién me tomas? Y además aproveché de comprar una caja de condones –me cierra un ojo seductoramente. Mis mejillas toman un leve rojo carmín

-Oye ¿Tienes algo para beber? –pregunto

-Tengo una Coca- Cola, ten –me dice pasándome una. -Lee la etiqueta

La leo en voz alta. –Hipo. ¡Impresionante! ¿Y la tuya que dice?

-Astrid –responde –Ahora te beberé y tú me beberás a mí. Salud –dice chocando botellas

-Salud –digo mientras bebimos un poco de la Coca Cola

-¿Me contarás ahora?

-No te sorprendas si te cuento cada detalle, es que es algo difícil de olvidar, sobre todo mi infancia, además he obtenido más detalles al pasar de los años.

Tomo una gran bocanada de aire y luego lo miro con una leve sonrisa.

-Bueno, para comenzar…mi madre era una artista, tú sabes, las pinturas de mi casa. Era casada, pero cuando yo cumplí los cuatro años, ella se divorció, ella me cuidaría de lunes a sábado y mi padre saldría conmigo los domingos. Al principio estaba confundida, no sabía porque mi padre se había ido de la casa, yo lo extrañaba, por eso atesoraba cada recuerdo de él y cada domingo salíamos al museo, al zoológico, al parque de entretenciones, o alguna actividad de dinero, su negocio de vinos era muy exitoso, podía darse ese gusto. Esa rutina era siempre, hasta que cumplí los cinco. Yo estoy segura que mi padre me amaba, un día cuando yo estaba en comiendo mi almuerzo, en casa de mi madre, y apareció un extraño sujeto junto con una niña, era de mi edad, yo no entendía nada. Ese hombre iba casi todos los días a ver a mi madre, obviamente iba a visitarnos con la niña…no recuerdo su nombre –intento recordar un momento

Hola, soy Astrid digo mientras como un poco de mi helado ¿Quieres un poco?

Hola As- Astrid, mi nombre es…

FLASHBACK

Heather

-Hola, Patapez ¿Heather? ¿Quién es?

-No lo sé, creo que es amiga de infancia de Hipo, tienen muy buena química y mucha gente dice que son la pareja perfecta

FIN FLAHBACK

-HEATHER- susurro con un hilo de voz

-¿Heather? Astrid ¿Estás bien? –Pregunta Hipo preocupado- Estás pálida, toma un poco de refresco

Yo le lancé una mirada afligida, desolada, desesperada. Tengo los ojos vidriosos -Su nombre era Heather –digo en un susurro

Hipo palidece

-Tú eras la niña rubia...la rubia de… ¡Oh por Dios! Dime que no, por favor

-Mi madre amaba a ese señor. En cambio yo, no lo soportaba, siempre me regañaban por las cosas que hacía Heather…podría decir que mi madre se encaprichó con ese hombre y con esa niña, cada vez que salían me dejaba con una señora, nunca me incluían en sus planes, ya que Heather se amargaba y se ponía a llorar…su nombre era…Valka, ella me cuidó hasta los 16 años. –Sonrío al recordar como ella hacía el papel de madre- ella me cocinaba, me vestía para la escuela, supervisaba que yo hiciera las tareas, y hasta me inscribió en un taller de defensa personal, era mi madre, bueno, la reemplazaba. Yo aún salía con mi padre. Un día Valka no pudo ir a cuidarme y mi madre tenía que trabajar, el caballero era jefe de una empresa y se había tomado ese día libre, así qué fue a cuidarme…recuerdo que cuando llegó a mi casa traía muchos dulces consigo, con eso se había ganado mi confianza. Lo más raro, es que la niña no estaba con él. Dando lentos pero largos pasos se fue a la sala de estar y prendió la televisión, estaban dando dibujos animados, así que yo me senté en la alfombra mientras comía caramelos.

Suspiro pesadamente, estos son los recuerdos que me han atormentado desde siempre y los estoy compartiendo con la persona menos esperada

-Astrid, está bien, si quieres…

-Tranquilo, estoy bien –digo bebiendo un poco de de Hipo. Irónico.

-Recuerdo que él… me dijo que me sentara en sus rodillas y…que le cantara una canción…bueno, yo lo hice, pues, era una niña pequeña y bueno, no era consciente de nada...luego…yo…-puedo sentir la mirada de Hipo, tengo que sacar toda esta tensión de mi cuerpo, tengo que saber qué es lo que piensa Hipo, pero no puedo contarlo, no puedo contárselo, he amado cada momento que he pasado con Hipo, cada beso, cada caricia…yo le quiero. Siento como todo se vuelve borroso, pequeñas lágrimas caen por mis sonrojadas mejillas, esto es tan humillante y lo peor es que no sé si es por el hecho de temer a que Hipo se aparte de mi lado o porque sé que este tema nunca lo he hablado con nadie anexo a mi familia y es difícil recordar los momentos. Respiro y continúo

-Yo...yo no me daba cuenta de que él me estaba tocando…yo solo cantaba alegremente, luego sentí como sus frías manos sus manos se posaron en mi espalda, con el índice trazó una línea desde mi cuello hasta mi…trasero –hago una mueca de disgusto y lo miro –Él tocaba mi cuerpo diciendo que eran cosquillas, pero todo el mundo sabe que hay una mala intención disfrazada en esa frase, de un pequeño bolso él sacó una Canon T50.

-¡Oh! Mi dulce Astrid… ven aquí –Él tiene las piernas estiradas, me agarra de la cintura, me arrastra hasta su regazo y me acuna mientras mis lágrimas caen desconsoladamente. Me acaricia el pelo, logrando tranquilizarme, sus caricias son el único consuelo que necesito en este momento. Inhalo, su picante pero a la vez dulce aroma llena mis fosas nasales, su perfume es muy Hipo, pero, no logro identificar el nombre real del perfume, pero si sé que debe costar una fortuna. Sigo con la historia

-Después de haberme tocado y fotografiado…él hizo que tocara su…cosa –digo enfadada –maldito acosador pervertido, como se atreve, le hubiese partido la cara –Mas lágrimas se deslizan por mis mejillas, esta vez, las lagrimas son de frustración

-Astrid –dice mientras me acaricia el pelo con una mano, los nudillos de la otra acarician lenta y placenteramente mis mejillas secando mis lágrimas. –Mírame

-No puedo verte a la cara –admito un poco avergonzada. Él con sus largos fríos dedos levanta mi barbilla

-Suéltalo Astrid, aquí estoy yo.

-Las tocaciones fueron hasta que cumplí los nueve…nadie sabía, él me decía que era un secreto y yo siendo pequeña, era fácil de convencer….Tampoco veía a Heather…ni idea el porqué. –Suspiro pesadamente e intento controlar mi respiración. -¡Mierda! Mi madre amaba a ese tipo... así que cuando cumplí los dieciséis…decidí contarle…lo que ese desgraciado hacía.

-¿Y como se lo tomó?

-Me dejó como una mentirosa ¿Puedes creerlo? Me cambió por un hombre, Hipo, yo era su única familia, su hija y me cambió por un hombre que abusaba de mí –grito enojada –Mi única madre fue Valka, y ella lo sabía, lo sabía todo, yo le conté. Pero mi madre, se negó a creerle, logrando despedirla, ella era mi único apoyo.

-De una madre que dejó a su hija a cargo de otra persona, créeme que espero de todo. Tu madre es una desvergonzada, por no decir otra cosa, querida

-Después me di el valor necesario para contárselo a mi padre. Cuando le conté…él hizo lo mismo que tú, me acunó en sus brazos y me acariciaba el cabello, él fue mi salvación y me ayudó a salir adelante

-¿Y dónde está él?

-No lo sé

-Bueno, después que le contara, él dijo "Astrid, iré a patear algunos traseros" –sonrío al recordarlo- luego él pasó sus manos por su cabello rubio, me llevó corriendo a su auto y nos dirigimos a mi "hogar". El hijo de puta estaba en la casa, mi padre lo golpeó y le dijo a mi madre que no me merecía y que iba a demandarlo y cosas así, pero no lo hizo, mi padre es compasivo y además, sabía que ese hombre tenía contactos. Mi padre peleó mi tutela y la ganó hizo mi maleta y me fui a vivir a su casa, estudié y luego me fui a la Universidad a estudiar Publicidad. Mi padre me regaló un departamento con esos exquisitos vinos de su empresa y los cuadros los conseguí porque mi madre me regalaba un cuadro cada año. Bueno, para resumir más, actualmente estoy trabajando en una de las empresas más grandes del país y además tengo un jefe que desperdicia mi esfuerzo y trabajo. Termino de decir con una satisfactoria sonrisa.

-¡Oh vamos! Tú sabes que eso no es cierto –dice Hipo mientras me hacía cosquillas

Me mira, lo miro.

Nunca en mi vida, pensé que iba a compartir mi oscuro secreto con alguien anexo a mi familia, menos con alguien como Hipo…tan llevado a sus ideas, tan misterioso…tan preocupado…tan… Hipo

-Usted me confunde, Señorita Hofferson –Hipo lanza una sonrisa tan…despreocupada

-En mi historia…olvidé añadir que mi padre me dijo que tenía que aclarar sus ideas y se fue a viajar por el mundo, hace cuatro años. He hablado con él y siempre me envía postales. Tengo muchas…e insisto, yo sé que te preguntas como te conté todo detalladamente, quizás piensas que era muy pequeña y que con suerte sabía hablar, pero, Hipo yo he investigado, en mi antigua casa, encontré unas fotografías…y…Valka…ella…ella me ayudó mucho –digo con una sonrisa melancólica

-Mi bella Astrid, al menos tenemos algo en común –admite

-¿Qué cosa?

-Nuestra infancia, aunque no lo creas, mi infancia también fue dura y es hora de que algunas piezas de tu rompecabezas, empiecen a encajar

-Cuéntame, soy todo oídos

-Este guapo Italiano, Creció sin una madre y para ser sincero, mi padre no era de mucha ayuda, ya que nunca me proporcionó el cariño que necesité alguna vez, mis sirvientes reemplazaban ese afecto…pero…no era suficiente, digo, mi madre nunca estuvo ahí y mi padre tampoco…yo…una ya anciana criada, llamada Gothi y un amigo de mi padre, le dicen Bocón me cuidaron, al igual que tú, me proporcionaban el cariño similar al de una madre. Cuando cumplí los ocho años, mi padre hizo una fiesta, creo que era por su cumpleaños…ahí conocí a Heather.

-¿Heather, Heather? –pregunto con un eje de sorpresa

-Heather, Heather

-Imposible –susurro

-Mi padre era socio de…tu…del…amante de tu madre, le llaman Salvaje –dice Hipo mirándome directamente a los ojos, creo que notó mi pequeño escalofrío

-¡¿T-Tú lo conoces?! –pregunto con cierta ansiedad en mi voz

-Tranquila –dice besando la punta de mi nariz

-Está bien

-Con los años mi amistad con Heather fue cada vez más cercana, ella era como mi hermana pequeña, siempre la consentí en todo y tenía una razón para hacerlo, pues su padre o bien tu padrastro…

-Ni siquiera sé si mi madre se casó con ese canalla –siseo enojada

-Créeme, lo hizo

-Imposible –digo intentando salir de la broma de mal gusto

-créeme, se casó

-¡Ay Dioses! –grito – ¿Lo hizo? ¿Por qué? Lentamente el aire empezó a abandonar mis pulmones

La boca de Hipo roza mis labios, haciendo que los dos encajaran perfectamente.

-No quiero perder a la madre de mis futuros hijos –dice sonriendo. Ja já muy gracioso, aunque no es una mala idea

-Sigue soñando campeón –le digo volviendo poco a poco a la realidad -Prosigue

-Heather nunca tuvo apoyo de nadie, yo era su figura paterna, su madre era una puta y su padre, no la quería, simple. Pero Heather le tenía cariño a su padre, porque él igual la llevaba de paseo y esas cosas. Supongo que la llevaba a pasear a tu casa. Como sea, Heather se empezó a dar cuenta de que su padre le daba cariño a otra niña, una niña rubia, yo odiaba a la rubia, ya que se robaba el cariño del padre que debería estar cuidando de ella, la odiaba porque no se preocupaba de satisfacer las emociones de su propia creación. Yo te odiaba, Astrid Hofferson

Hipo me mira con esos ojos cargados de preocupación, arrepentimiento, mezclado con una pizca de sorpresa, yo era la niña que se "robaba" el cariño de una molesta niña, la cual arruinó mi infancia y quebró mi relación con mi madre, ella la terminó queriendo más a ella, ¡Hipo no puede decir que Heather nunca recibió cariño!

-Heather recibió el cariño suficiente –exclamo enojada

-Su padre no la quería, nena –dice Hipo controlándose

-Claro que la quería, y mi madre también –siseo. ¿Cómo se atreve a mostrarme la pena que sintió por Heather? Este hombre es inteligente, pero puede llegar a ser muy ingenuo

-¡Yo fui el único que la quería! –manifiesta frunciendo el ceño

-No tengo ningún pelo de tonta Hipo, ya te lo dije en mi historia, salían los tres y se iban a hacer cosas divertidas ¿Cómo te atreves tú a decir que ella fue una pequeña niña que creció sin amor?

-¡Yo la consolé cuando ella lloraba porque carecía del amor de su padre! –grita enojado

-¡Y yo veía como se entretenía metiéndome en problemas y además saliendo con mi madre y su padre! No me vengas con esa historia barata Hipo, ¡yo no creo que sea una Mojigata, ella arruinó mi infancia!

-¡Y tú la de ella! –grita fuera de sus casillas

Me levanto rápidamente del regazo de Hipo, me saco las sandalias y me voy directo al mar, tengo que aclarar mis pensamientos, no quiero seguir escuchándolo, es un…un…él no tiene la culpa de que Heather sea una mentirosa, pero que me haya dicho que yo arruiné la infancia de ella, por favor Hipo, a otro perro con ese hueso.

-¡Oye Rubia! –grita sin moverse de su lugar –Aún no termino mi historia

-¡No voy a escuchar ni una puta palabra que salga de tu boca, eres un canalla, un…pérfido…un –empiezo a mover las manos buscando palabras-…un cornudo un…Hijo de puta!

Hipo ordena las cosas, se saca los zapatos y se dirige hacia mí –Claro que me escucharas

-¡Basta Hipo! ¡Basta! No quiero escuchar la pena que sentiste por esa niña, ¡me niego! ¿Por qué la defiendes tanto? Su padre era un maldito enfermo y su hija es una maldita manipuladora. ¡No lo entiendo!

-¡No hables así de ella! Tú no eres la única víctima, Astrid.

-¿Victima? ¡¿Y ella de que mierda es víctima, Hipo?! Elige con cuidado tus palabras, soy una bomba de tiempo y estoy a punto de mandar todo a la mierda. Tu empresa, el viaje, todo. –Me acerco amenazadoramente –Si tengo que pararme en la carretera y esperar a que alguna persona me lleve de vuelta a New York, lo haré

-Tú sabes que yo no permitiría eso

-Dime de qué es víctima esa escoria –digo entre dientes

-Bueno, ella tampoco recibió el amor incondicional de una familia, ella se pasó todas las noches llamándome por teléfono para decirme que tenía miedo, que estaba sola, que su padre no había llegado a su casa. Ella lo pasó mal, al igual que tú

-¡¿Estas comparando el miedo de estar solo en una casa, con abusos sexuales que traen consigo traumas y tres años en un psiquiatra?! ¡¿Es enserio?! –Grito. Nunca en mi vida he estado tan enojada

-Astrid –dice alargando una mano para tocarme. Yo instintivamente doy un paso hacia atrás

-¡Renuncio! –Digo con las manos alzadas en símbolo de derrota –Renuncio a tu empresa, renuncio a nuestro juego, renuncio a toda la mierda que esté involucrada contigo –De mi bolsillo saco las llaves de su apartamento que traje conmigo. –Los informes de las reuniones te las enviaré en un correo

-¡No puedes hacerme esto! –grita pasándose una de sus manos por su cabello

-¡A la mierda el finiquito! Me da exactamente lo mismo si me pagas por mis años de trabajo ¡Me vale! Solo busca una secretaria que esté a la altura, una que pueda satisfacerte en el ámbito laboral y en un ámbito personal, tú sabes de lo que hablo –le guiño el ojo y sonrío irónicamente

-¡¿Por qué eres tan exasperante?! –me grita

-¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué eres un hijo de puta? ¿Por qué quería hacerlo contigo? No tengo ni puta idea… hasta…algún día Hipo, gracias por el viaje- digo antes de salir corriendo dirigiéndome hacia el hotel

-¿Hola? ¿Eret?

-¿Astrid? ¿Por qué llamas a estas horas? ¿Estás bien?

-Oh Eret, necesito pedirte un favor- le digo con la voz quebrada

-Lo que quieras, preciosa

-¿Puedes venir a recogerme aquí a California? Me dijiste que estabas en Los Ángeles y que era media hora en coche. Necesito tu ayuda. –digo mientras me siento en la cama de mi habitación

-Claro que sí, solo espera –dice mientras percibo su sonrisa

-Muchas gracias –le respondo relajando mis tensados hombros y le doy la dirección–Maneja con cuidado

-Claro que lo haré, tu solo confía en este hombre –dice

-Adiós

Cuelgo Ni siquiera tengo que ordenar la ropa, no es mía, no tengo porqué. Me estiro en la cama mirando el techo, luego desvió la vista hacia mi celular, son las cuatro menos un cuarto. Que rápido pasa la hora, escucho a Hipo golpear mi puerta. Después de salir corriendo me vine directamente a mi habitación, y él no ha parado de golpear, no pienso abrirle. Cierro los ojos e inhalo profundamente.

¿Qué es lo que me molesta de él? ¿De lo que acaba de pasar? ¿Fue por que defendió a la niña que hizo de mi niñez mi peor pesadilla? ¿Por qué todos la ven como alguien vulnerable? He renunciado a todo. A la empresa, a nuestro juego, a Hipo. Me tapo los ojos con un brazo. Me siento perdida ¿Qué debo hacer? Tengo que enviarle los informes. Me doy el ánimo y doy un salto para ocupar mi portátil. Abro mi correo, redacto los informes se los envío. Gracias Patapez por los informes de la última reunión.

Siento el sonido que proviene de su teléfono, lo que significa que recibió los informes. Tengo dos correos de Brutilda preguntando si me divierto con el cabrón. Claro que lo hice. Hace como media hora atrás. No le respondo los mensajes, no tengo ganas. Cierro la portátil y lo hecho a mi bolso. Me doy una corta ducha y me pongo la misma ropa a excepción de la ropa interior. A las cinco menos un cuarto suena mi teléfono, debe ser Eret.

-¿Hola, Eret?

-Astrid, preciosa estoy afuera de tu habitación y tu jefe está mirándome con mala gana –dice

-Solo ignóralo –le digo mientras me dirijo hacia la puerta

-Hola –le digo aún con el teléfono en la mano

-Hola –responde con una sonrisa

-¿Y tus maletas? –pregunta curioso

-Solo traje este bolso –le digo guardando mi celular dentro de él

Observo a Hipo, tiene una mirada fría, penetrante. Está sentado apoyando su espalda en la puerta de su habitación. Eret llamó un ascensor, pero cuando las puertas de éste se iban a abrir, Hipo con un movimiento limpio y calculado tomó mi mano y me arrastró hacia el ascensor, cerrando la puerta y dejando a Eret desconcertado.

-¡Suéltame! –grito enojada una vez que estamos solos en el ascensor. Me zafo de su agarre y acaricio mi muñeca que estaba presa. -¿Quién te crees para hacer todo este espectáculo?

-¿Que importa quién soy en este momento? –dice entre dientes y oprime un botón para detener el ascensor

-Astrid sé sincera y dime porqué estás tan enojada. Ahora

-Yo no recibo órdenes, ya no eres mi jefe

-¿Puedes dejar de ser tan desesperante?

-No, no puedo, soy exasperante, irritante, desesperante, frustrante y todos los malditos sinónimos que encuentres. Estoy enojada porque te conté mi infancia y ni siquiera la tomaste en cuenta. No te pusiste en mi lugar. El papá de esa maldita arpía me violó y tú la defiendes porque el papá me "dedicaba" más tiempo a mí, y después tienes el maldito pudor de decirme que yo, YO Astrid Hofferson, arruiné la infancia de una niña que SÍ compartía con su padre y me quitó a mi madre. –grito enojada mientras lo miro con mis penetrantes ojos azules, desafiándolo con la mirada. –Deja de defenderla, al menos en mi presencia, ahora quiero irme de aquí, si no te importa

-Astrid tranquila –susurra pasándose los dedos por su cabello –Yo sé que quieres que te comprenda, pero eres muy difícil. Tienes un pasado muy oscuro y no puedo comprenderte, no puedo ponerme en tu lugar, tú…tú eres tan fuerte, tan energética, tan valiente tan…Astrid, que cuando te vi llorando en mis brazos...te sentí tan…indefensa…me sentí como un tonto, no sabía qué hacer…yo…yo –se vuelve a pasar las manos por su sedoso pelo –y después que defendí con garras a una mujer que pensé que era la victima de todo…cerrándome y defendiéndola…sin saber realmente como tú te sentías…después me dijiste que renunciarías a todo…yo me impresioné, yo me sentí débil, no sabía qué hacer en ese momento, quería retenerte, pero estabas muy enojada. No quiero que renuncies a mí.

Después de decir ese pequeño discurso él da un paso hacia adelante y yo rápidamente retrocedo uno. Observo cada movimiento que hace. Él da un paso y yo retrocedo otro. Eso fue hasta que me acorrala contra una de las esquinas del ascensor. Yo lo miro enojada, pero él posa sus nudillos en mis mejillas y siento como si me fuera a desmayar en ese instante. Mi mirada se ablanda al instante y las lágrimas amenazan con salir. Bajo la cabeza y cierro los ojos, respiro y los vuelvo a abrir lentamente.

-No me hagas esto, Hipo. Si me fui con mi padre, fue para alejarme de toda la mierda que me acechaba constantemente, y tú…tú estás involucrado con toda es mierda también, al tener una amistad con Heather, al conocer a mi "padrastro" – wow, eso deja un muy mal sabor en la boca –no, no Hipo, no hagas esto

-Astrid ella no es nadie importante –dice Hipo, su mirada muestra desesperación

-Deja de fingir, por favor –susurro, levanto la mirada y mi semblante se oscurece - ¡No digas que no es nadie importante, maldita sea, tú la quieres y mucho y ella te ama, vi como se estaban besando hace como tres horas atrás, para de jugar conmigo Hipo -siento como las lágrimas caen con furiosa sobre mis mejillas. -¡Basta!

-Ella me besó Astrid, ella se acercó a mí

-¡Se acercó y una mierda! –grito y aprieto el botón para que el ascensor siga bajando. Cuando llego al vestíbulo que solo estaba dos pisos más abajo, salgo rápidamente y estaba Eret esperándome en uno de los sofás con mi bolso, al ver que yo estaba llorando, le lanza una fría mirada a Hipo y esté oprime un botón que lo lleva directo al piso de su habitación.

-Astrid, ¿Estás bien? –Me pregunta y me acerca en un abrazo, ahora no quiero estar en otro lugar, los abrazos de Hipo son más apaciguadores, en ellos me siento segura, pero ahora…

-Quiero salir de aquí –susurro

-Bien, porque en el hotel en donde me estoy hospedando hay una jacuzzi y mucha comida, nos entretendremos mucho, además tengo tus obsequios –Eret me dedica una gran sonrisa e intenta atraer mi atención para no recordar lo que ha pasado. Una vez en su auto nos dirigimos a Los Ángeles.

-¿Cuándo terminan sus vacaciones, Doctor?

-Cuando yo quiera, paciente –me dice mirando la carretera.

Veo el paisaje, ahí está la rueda de la fortuna de todas las malditas películas románticas, Comienza a sonar una canción. Es pasiva, lenta…presto atención en la letra. Yo la reconozco "Perfect" de Simple plan…buen tema, miro por la ventana perdida en mis pensamientos (N.A Les recomiendo leer con esta canción, así le da ambiente.)

Se supone que iba a pasarlo bien, estar cerca de Hipo. Ya no me importa, yo nunca debí haber aceptado. Pero estaba borracha y además sí, estaba excitada al saber que él iba a ser mi jefe. Luego llegaron los besos, las caricias, sus caricias y ahora el está viviendo en mi apartamento, seguro se irá de ahí. YA NO IMPORTA ¡Mierda! No tiene que importarme. Cruzo mis manos alrededor de mis rodillas, y escondo la cara. Suspiro pesadamente. Yo le quería, perdí el juego ¡Agh! Que importa, yo renuncié. No, no, no, no quería hacerlo. El auto se detuvo. Levanto débilmente la vista y veo que estamos a la orilla de la autopista. Me giro a ver a Eret, me está mirando serio, pero me lanza una débil sonrisa que no llega a sus ojos.

-Astrid ¿Qué sucede? ¿Por qué te quieres ir de repente? ¿Te hizo algo? ¿Tú le hiciste algo? ¿Te hirió emocional o físicamente? ¿Te gustaría verlo ahora? –Eret me lanza una montaña de preguntas, no sé cual responder. Solo atino a mirarle con mis ojos llorosos. Estoy desolada.

-Eret –digo. Me desabrocho el cinturón de seguridad y me lanzo a sus brazos gimoteando

-Ya, ya – me acaricia delicadamente la espalda-¿Quieres verlo? ¿Te apetecería verlo, Astrid? –Insiste

-No creo que él quiera verme ¿de qué sirve?

-Vamos Preciosa, saca esas lágrimas de cocodrilo, me gusta la Astrid fuerte, valiente, decidida –Dice Eret secando mis lágrimas con sus pulgares

Yo le miro y sus ojos expresan sinceridad pura, oh Eret.

-Sabes que te quiero ¿Verdad? –le digo con una débil sonrisa

-Claro que lo sé

-Eres mi único apoyo en este momento –susurro

-Tú tranquila preciosa, puedes contar conmigo para lo que quieras, si quieres podemos volver donde ese canalla ¿Te gustaría?

-No…lo sé –digo aún aferrada a su espalda

-Tendrás que aceptar –dice deshaciendo el abrazo, pasándose una mano por su oscuro cabello

-¿A qué te refieres? ¿Vas a llevarme aunque no quiera? –pregunto aferrándome de su pecho y echando la cabeza hacia atrás para verlo mejor

-No me refiero a eso necesariamente –Eret apunta la ventana del acompañante y ahí estaba él. Con su muy bien trabajado cuerpo con la espalda en el auto. Yo abro los ojos, sorprendida

-Dime que no es él.

-Está bien, no te lo diré

-Estás loco si crees que voy a bajarme de tu auto para ir con él, tú viniste desde Los Ángeles. –Le digo a Eret

-Vamos preciosa, estoy a quince minutos de mi hotel, pero eso sí, te llamaré cuando esté nuevamente en nueva York, me debes una cita –dice entrecerrando sus ojos

-no, tú me debes una cita –le digo sonriendo secando mis lágrimas con mi camisa –Muchas gracias Eret –Le abrazo de nuevo

-Adiós pequeña, recuerda que siempre estaré ahí, para ayudarte, cuenta conmigo para lo que quieras

-Gracias –le susurro en el oído

-Te quiero, Astrid

-Yo también te quiero Eret –Tomo mi bolso y le beso la mejilla –me llamas cuando llegues a tu hotel

-Sabes que lo haré –sonríe y yo le sonrío tímidamente

(N.A aquí les recomiendo escuchar la canciónThe scientist –Coldplay Para el ambiente)

Me bajo del coche de Eret y veo a Hipo, quien me lanza una sonrisa y se inclina para abrazarme. Yo le miro sorprendida y veo como el auto de Eret se aleja por la solitaria autopista. Aun estoy aferrada a los brazos de Hipo. Oh los brazos de Hipo. Suelto mi bolso y le devuelvo el abrazo. Hipo

-No quiero que renuncies a mi –murmura –ni menos que me alejes porque crees que tengo que ver con tu pasado. Perdóname por no ponerme en tu lugar, Astrid.

-¿Por qué estás aquí, Hipo? –murmuro

-No te vayas –susurra -Trabaja para mí, hazme enojar, sácame de mis casillas…solo sigue haciendo lo que haces, Astrid, ya sé que apenas nos conocemos, pero, tú…me has recibido con los brazos abiertos, sin saber nada de mí…me dejaste vivir en tu casa….eres impresionante. Señorita Hofferson, usted no para de sorprenderme. Perdóname –me abraza más fuerte

-Tú sabes que fue lo que me molestó de ti, Hipo. No sé qué decir –mi voz se quiebra –te odio, maldito cabrón –lo abrazo con la misma fuerza

Me mira, Lo miro

Sonríe, Sonrío

Hipo acerca su boca mis labios Un beso de reconciliación, un beso lento, sin exigencias, suave y largo. Siento como las gotas saladas caen por mis mejillas. No esperaba todo esto. Hipo me guía hasta el asiento del acompañante y se inclina para colocarme el cinturón de seguridad, cuando termina, deposita un casto beso en mis labios. Echa mi bolso en mis piernas. Cierra la puerta y rodea el auto para sentarse en el asiento del piloto. El viaje al hotel fue una maravilla. Íbamos escuchando música y en cada semáforo en rojo Hipo se inclinaba para besarme. Nunca lo había visto actuar así.

Una vez en el hotel, subimos el ascensor, yo apoyo mi cabeza en el pecho de Hipo, voy dormitando, sentí como los brazos de Hipo me rodeaban, un gesto tierno hasta que…

"Sweete" escucho en mi oído. "Candy Crush" ¿Se puede ser más mata pasiones? Al salir del ascensor Hipo me sujeta en sus brazos al mejor estilo nupcial de princesa y me recuesta en su cama. Se deshace de mis shorts y sandalias, desabotona mi camisa. Luego siento que desliza una de sus camisetas de los Yankees por mi cuerpo. Interesante. Después ponerme su camiseta me levanta y me recuesta en su cama. Él se desnuda, a excepción de sus bóxers Calvin Klein y deja expuesta su pierna artificial, tengo que preguntarle como perdió su pierna o a lo mejor nació así ¿Quién sabe?.Lo interesante es que duerme con ella ¿Le molestará?. Él me mira curioso y se recuesta a mi lado. Echo la cabeza hacia atrás para mirarlo y él se inclina para mirarme. Si, es alto. Pasa una mano por mi cintura y me atrae hasta su cuerpo. Miro directamente su pecho y comienzo a besar sus lunares. El se arrastra hacia abajo dejándonos frente con frente.

-La primera reunión empieza a las once un cuarto, señorita Hofferson, duerma, yo la despertaré para desayunar.

-Entendido –digo cerrando los ojos

Hipo me besa la frente, las mejillas y luego deposita un tierno beso en mis labios. Yo le correspondo y rápidamente caigo rendida en los brazos de Morfeo