Hola gente, he vuelto, se que a algunas personas…les dije que subiría el cap la semana pasada. Pero eso fue antes de que consiguiera un trabajo…estoy de vacaciones (Chile) con cinco mil grados de calor y conseguí trabajo, el cual me ha quitado bastante tiempo…pero aquí estamos… wuhu! Coomo sea…ojalá disfruten este cap…y yo que ustedes voy haciendo un árbol genealógico xD….A LEER! (Escenilla subida de tono)

MUUUCHISIMAS GRACIAS POR SUS REVIEWS! SE LSO AGRADEZCO DESDE EL FONDO DE MI CORAZÓN…ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAP Y…DEJEN SUS COMENTARIOS!

Valulu-Dragons

NADA ME PERTENECE, TODO LE PERTENECE A DREAMWORKS

Cap. 7 : Hipo y sus poemas ¡Benditas monjas del colegio católico!

Siento pequeños picoteos en la base de mi cuello, se mueven lenta y sincronizadamente hasta mis mejillas, llegando finalmente a mis labios. Abro perezosamente los ojos y miro a la persona que está a mi lado. Hipo. Mi cerebro empieza a procesar todos los acontecimientos que sucedieron hace aproximadamente cinco horas, me duele a cabeza. Él me sigue mirando, está recostado y vestido, tiene su codo apoyado en la cama y la cabeza descansa en su mano. Sus ojos se muestran felices, pasivos, no hay una mirada cruda, no hay unos ojos oscuros, no hay ira en ellos, no hay desconfianza.

-Buenos días –musita

-Hola –digo perezosamente -¿Qué hora es?

-Estoy muy bien Astrid, gracias por preguntar –responde con una sonrisa, está de muy buen humor.

-¿Eh? Oh lo siento –digo levantándome levemente quedando sentada en la cama, me rasco lentamente los ojos. .-He sido muy descortés Señor Haddock, mis más sinceras disculpas.

Mi mira, lo miro.

Sonríe, Sonrío.

-¿Qué hora es? –pregunto intrigada.

-Son las diez y media, Señorita Hofferson, si quiere, puede ir a darse una ducha y luego tenemos que bajar al buffet libre que hay en el hotel, ya sabes el desayuno –me dice

-Me duele la cabeza –murmuro

-En mi maleta tengo unos ibuprofenos

-Los necesitaré –digo con una gran sonrisa

-¿Puedo escoger tu indumentaria de hoy? –pregunta con cautela

-Como sea –digo mientras me dirijo al baño, necesito una ducha, urgente

Una vez dentro del espacioso baño, me dedico a sacarme la camiseta de Los Yankees ¿Quién lo diría? Hipo es un fanático de los Yankees…interesante. Una vez a sumergida en la cascada de agua caliente, siento como cada parte de mi cuerpo se relaja y como los poros de mi piel se abren y le dan a bienvenida al líquido que cae continua y espontáneamente. Me quedo un rato bajo el chorro de agua caliente, mi cabello se adhiere a lo largo de mi espalda. ¿Qué es lo estoy haciendo? Cuando salga de este baño voy a tener que enfrentar a Hipo, mi jefe… MI JEFE, ¿Seré otra más del rebaño? Si llegase a ver "Más"…tendré que atenerme a los comentarios y las burlas de la prensa. ¡Oh Vamos! –me regaña mi subconsciente, Respiro y entrando en razón, me doy cuenta de la verdad. Soy Astrid Hofferson, tengo veinticuatro años, soy una mujer fuerte, pero, el cabrón de mi jefe…hace que mis hormonas quizá… o yo…mis pensamientos… ¿Qué me está haciendo? Yo soy ruda, sé…sé manejar armas, se defenderme de cualquier cosa…sé…esforzarme…trabajar… ¿Por qué él me hace sentir vulnerable? ¿Cuál es su truco? ¿Cuál es su objetivo? ¡Oh Mierda! Hipo ¿Qué estás haciendo conmigo? Golpeo fuertemente mi pie derecho contra el suelo, haciendo que pierda el equilibrio. Me resbalo y caigo de espaldas. Lo que me faltaba. Me quedo quieta, dejo que la cascada se sacuda en mi cara

-Astrid ¿Estás bien? –pregunta Hipo, entrando al baño con un fuerte portazo –escuché un golpe ¿Te hiciste daño?

-tú tranquilo, estoy bien, salgo en un momento

-Mas te vale, sal pronto que no quiero quedar sin desayuno –dice sonriendo –He escogido el vestido perfecto y además combina con tus nuevas braguitas de encaje

-Eso es una total invasión a mi privacidad –siseo irritada mientras me levanto del piso mojado. Me hecho champú en el cabello de… ¿Vainilla? Saco la vista por la cortina de baño y veo a Hipo sentado en la tapa del inodoro.

-Oye Hipo que te quede claro que a la próxima yo elegiré tu traje –digo autoritaria. Él solo se limita a asentir con una lasciva sonrisa.

-Eso suena excelente –dice

-¿Por qué usas champú de vainilla? –pregunto

-Es para ti, yo uso mi propio gel de baño, no iba a dejar que usaras un champú de hombre, perderías esa esencia que te hace tan irresistible

-¡Wow! pero que considerado –digo irónicamente, acomodando la cortina y terminando de enjuagarme

Cierro el grifo y cojo la toalla que tengo colgada. Aparto la cortina y veo a Hipo con los brazos y piernas cruzadas. Una sonrisa libidinosa acompaña a esa escultura esculpida por los mismos Dioses.

-¿En donde se encuentra mi ropa? –pregunto con el ceño fruncido, evitando esa mirada que me come con los ojos. "El lobo quiere comerse a la caperucita", recuerdo. Es un recuerdo algo agridulce

-Su ropa, Señorita Hofferson, se encuentra en mi cama.

-Corro desesperadamente hacia su cama y me quedo estupefacta a ver la ropa que había escogido para mi, esto no estaba en la maleta, definitivamente no.

Tengo que admitir que este pedazo de tela se ve bastante sofisticado y caro. Es un vestido con escote ovalado, de un exquisito color pardo, la tela aparenta ser de cuadrillé. Junto a él, hay una elegante chaquetilla de color rojo cereza. Hay unas medias de color negro junto con unos tacones del mismo color. Mi ropa interior, como decía Hipo, es una acabada pieza negra de encaje.

Una vez puesto todo en su lugar, entro al baño, Hipo me está esperando y observo el reflejo del espejo ¿Esta soy yo?

-Creo que deberías hacerte una elegante cola de caballo, para poder exponer esto –De su bolsillo Hipo saca una pequeña caja, la abre, y dentro de ésta hay un par de largos pendientes de, lo que aparenta ser, oro blanco con pequeñas incrustaciones de diamantes.

-Son sencillos, como tú -dice Hipo con una tímida sonrisa wow ¿Tímida?

-Creo que tu definición de sencillo con la mía…son muy diferentes –digo acariciando los pendientes

-Son pendientes de oro blanco de 18 quilates engastados con diamantes, no es cualquier diamante Astrid, es un diamante Carter. Es una piedra única llamada la piedra soberana, es la expresión de un savoir-faire se caracteriza por la excelencia y la delicadeza. Me recordó a ti –dice. -Además combina con el mío –Hipo aparta sus largas patillas del lado izquierdo, mostrando un pendiente parecido al los míos, eso…lo hace ver rudo, malévolamente rudo y endemoniadamente sexy. No está mal Haddock.

-Me gustan, muchas gracias Hipo, yo…te lo agradezco mucho –digo acercándome peligrosamente, dejo la cajita de porcelana en el mueble del lavamanos y enredo su corbata en mi muñeca, una corbata de color rojo cereza, combina con mi atuendo. -Que coincidencia- pienso irónicamente –Muchas gracias señor Haddock, no sabe lo feliz que me hace que piense en mí –tiro de su corbata para que quede a mi altura, puedo sentir su respiración agitada, sus ojos expectantes y sus labios impacientes. Mis labios rozan los suyos. No puedo creer el dolor que este hombre puede llegar a causarme. Lo beso con desesperación, agonía, angustia. Él se separa de mis labios.

-¿Qué te preocupa Astrid?

-Tú –digo separándome de él y mirándome al espejo me hago una cola de caballo, Hipo tenía razón, muy elegante, una máscara perfecta. Sonrió con irónica para mis adentros

Luego de ir al buffet y comer unos huevos con tocino, tomar un vaso de zumo de naranja acompañado de un pedazo de tarta de chocolate, mi favorita por cierto, nos dirigimos a la próxima reunión. Al llegar al edificio en el cual se realizan todas las reuniones, incluidas las de ayer, claro, es el mismo edificio, nos apresuramos para tomar un ascensor. Vamos al piso cuarenta y dos esta vez, tenemos mucho tiempo de sobra.

-Me encantan los distintos vestidos con tonalidades rojas que incorporas a tu cuerpo, combinan perfectamente con tu tez de piel, además, encajan perfectamente con el color de tus mejillas –dice apretando mi mejilla derecha

-No hagas eso –bufo con un mohín. Frunzo el ceño y me cruzo de brazos, al igual como lo haría un niño pequeño.

Hipo sonríe sin soltar mi mejilla, segundos después su mano está acariciando quisquillosamente mi mejilla. Pasa su mano por el costado de mi cuello, yo lo estiro hacia atrás para permitirle más libertad. Miro sus ojos. Están llenos de sensualidad combinada con un poco de humor.

El teléfono de Hipo comienza a tocar una molesta melodía. Se detiene en seco, aparta la mano de mi mejilla para sacar el ruidoso aparato de su bolsillo

-¿Qué quieres? –Sonaba enojado, exasperado –no…no...He dicho que no… ¡mierda!...no, revisa su cuenta bancaria para ver si hay algún cambio…sabes a lo que me refiero...sí, claro, yo me encargaré, sólo asegúrate de estar un paso antes que él. No necesitamos más mierda. –Cuelga

-Nos quedan trece pisos –dice Hipo engatusadoramente –Tengo algunas cosas pendientes. Agarra mi mejilla y yo me aparto

-¿Quién era? –pregunto

-…

-Contesta, me lo debes.

-No quiero….hacerte daño, así que, te pediré que permanezcas en el margen-dice fríamente- que ni se te ocurra pasar a línea, Astrid.

."No quiero hacerte daño" –murmure para que me escuchara –estas de broma, eres el que más me ha lastimado en toda mi maldita vida, no me vengas con cuentos Hipo, me la debes. Te lo repetiré otra vez ¿Quién era? ¿Quien estaba llamando y por qué te pusiste tan serio? Quiero la verdad.

- Nadie importante Astrid, no entenderías

-Si no me dices nada, obviamente no entendería el plano de la situación ¿No crees? –digo irónicamente

-Vamos, nena, no me hagas enojar –dice alzando su mano para acariciarme el cabello

-Que ni se te ocurra –digo fríamente y lo hago parar en seco- confié en ti, dejé que te alojaras en mi casa, me dijiste que me contarías tu situación, te conté mi vida entera y no es que esté sacándote las cosas en cara, es solo para demostrarte que puedes confiar en mí. Recientemente me he dado cuenta que eres una persona sin corazón, hay momentos donde haces mi corazón ascender hasta la torre más alta y un segundo después, mis sentimientos, acompañado con mi autoestima están más abajo que la tumba de mi puta abuela. Ya no sé qué hacer. El problema es que tú no quieres que me hagan daño, pero ¿Qué sucede si la persona que me hace daño, es la misma persona que intenta alejarme de este?

Una vez el ascensor abre las puertas en nuestro piso, salgo apresuradamente junto con mi maletín, necesito estar lejos y otra vez ha dejado mis sentimientos más abajo del suelo. Él me desarma como quiere. ¡A la mierda! Tengo que concentrarme, mientras más rápido tenga en dinero, más rápido me marcharé de este maldito circulo vicioso, vueltas y vueltas y vueltas y vueltas. Ya estoy cansada. No es que me arrepienta de no haberme ido con Eret, es solo que…

-Salvaje ha intentado filtrarse en mi empresa y ha intentado robarme algo que es confidencial, eso ya lo sabes, es el sobre que te ha pasado Benny, tu ex jefe del bar. –murmura en mi oído.

-¿El sobre? –susurro –el sobre…

-¿Abriste el sobre, Astrid? –pregunta Hipo

-En realidad no, esa noche me fui con Eret –digo fríamente

-¡¿No has abierto el sobre?! –exclama Hipo, llamando la atención en el pasillo

-Pues no ¿Es muy importante? –pregunto cortante mientras abro la puerta donde la reunión dará comienzo

-Pues, sí y mucho ¿Está guardado? –pregunta y se pasa los dedos por su alocado pelo

-Claro, está en mi típica chaqueta –digo secamente- esa la guardo en un lugar secreto

-¿Seguirás así de insoportable toda la reunión? –pregunta con una sonrisa

Furiosa, me alejo de él para tomar asiento al lado de Patapez. Hipo se sienta en frente. Sera cabrón

-Hola Patapez –le digo dándole un beso en la mejilla -¿Cómo va todo?

-Hola y todo va de maravilla –sonríe –recuerda que después de esto nos vamos a la reunión con mi jefe. Brutacio Thorson

-¿Eres tú? ¿T-Tu eres Ingerman? -O como pude ser tan tonta, mi "amigo" es el ex de mi mejor amiga. La culpo por nombrarlo sólo por el apellido.

Saco mi celular y tecleo a Brutilda "He conocido a tu ex novio, bastante agradable, pero es el enemigo. Cuidate hablamos."

Estoy en la mitad de la reunión y tengo que admitir que no ha sido tan aburrida como la de ayer, eso sí, tengo las teclas casi en llamas por tanto apunte. Entre eso mi celular vibra. ¿Un numero privado?

"Boca de llanto, me llaman
tus pupilas negras,
me reclaman. Tus labios
sin ti me besan.
¡Cómo has podido tener
la misma mirada negra
con esos ojos
que ahora llevas!"

Conozco ese poema, triste ciertamente, Jaime Sabines, uno de los mexicanos más influyentes del siglo XX. Miro a mí alrededor e Hipo sonríe. Me encantan los poemas, conozco muchos autores, mi padre me contaba que yo le escribía poemas a diario y todo gracias a las monjas de colegio católico. Ellas me decían que tenía que trabajar en algo que soltara toda mi creatividad, la publicidad es una de esas cosas, hoy soy solo una secretaria, pero algún día, tendré un puesto en lo más alto de esta empresa. Sonrío y tecleo un mensaje de vuelta.

"Cuando pienso que todo cuanto crece
dura en su perfección un breve instante,
como de la mañana el sol radiante
que, al avanzar la tarde, se oscurece"

Gracias Willian Shakespeare, que empiece el juego.

Contemplo la reacción de Hipo y veo como me teclea de vuelta, con una sonrisa.

"Usted es muy instruida, señorita Hofferson, no esperaba menos.

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo"

Mi teléfono vuelve a vibrar. Leo el mensaje y comienzo a ruborizarme poco a poco, levanto la vista avergonzada. ¡Oh Dios Bendito! ¡Ese poema! "Hagamos un trato" de Mario Benedetti . Me llama la atención que los poemas son o mexicanos o en este caso ¿Uruguayo? Creo, ¿latinoamericano? ¿Hipo no es italiano? Hay que ponerlo a prueba. Pienso un poema, que encaje pero que desencaje con el que él acaba de mandarme. ¡Oh! Tengo uno perfecto. Tecleo rápidamente. La reunión puede esperar.

"Hace mucho, mucho tiempo, escuché una canción,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Suaves heridas se abrieron ante su melodía,
Descendiendo profundo hacia mi corazón.
Una canción de entrañable consuelo;
Que desde entonces me acompaña
En las horas más calmas y silenciosas,
Como un agudo, dulce sonido que nunca morirá."

Henry Van Duke sus poemas tiene tanto significado, me absorben, me transportan. Hipo recibe el mensaje, lo sé, porque sacó su celular de su bolsillo derecho de su costoso traje. Cinco minutos después mi teléfono vuelve a vibrar

"Hace mucho, mucho tiempo, vi una pequeña flor,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Tan hermosa en su fragancia de largas horas,
Que parecía querer revelarme sus secretos:
Un pensamiento de alegría brotó en su ser
Sin jamás pronunciar palabra; Y ahora, a menudo veo
Que esa amigable, tierna flor, ya nunca se marchitará"

Sorprendida lo miro y él me guiña un ojo. Creo que le estoy dando muchas vueltas al asunto. Me rindo, soy una tonta, me he enamorado del hombre más complicado del mundo. Me levanto de mi asiento, llamando la atención de todos los ejecutivos alrededor de la mesa. Guardo mi portátil y tomo mi maletín.

-Disculpen la interrupción, tengo unos asuntos personales urgentes que atender –Dicho esto salgo por la amplia puerta seguidos de pequeños murmullos. Tengo que salir, salir, tengo que salir maldita sea.

Ya en el ascensor, vuelvo a releer los mensajes de Hipo. ¿Cómo es que sabe tanto sobre la poesía? ¿Y como ha hecho encajar cada poema? Mierda, me rasco la nuca, estoy nerviosa y confundida. Ahora todo tiene sentido, es como cuando tenemos una cámara y todo está desenfocado, entonces uno de mueve de un lado a otro buscando el enfoque perfecto, cuando lo tienes, todo se vuelve claro, así es como se siente. El ascensor se detiene en el piso treinta y ocho. Cuando las puertas se abren, veo una fina cabellera negra, negra azabache. ¡Oh mierda! Bajo la vista y la sostengo en los finos zapatos de diseñador, seguidos de unas medias transparentes, sigo el recorrido, una falda tipo plato de líneas negras y blancas que se ajusta a su pequeña cintura. La acompaña una blusa que tiene los dos primeros botones desabrochados, encima lleva una americana de color negro.

Observo detenidamente su rostro, ella ladea sus labios en una petulante sonrisa

-¿Ves algo que te haya gustado…- dice la muy perra posicionándose a mi lado –…Astrid?

-No realmente –respondo impasiblemente

-¿Estás segura? Puedo ver una pisca de envidia en tus ojos –dice...como se llama…veamos hay que buscar un sinónimo de cínica… ¡Ah sí! Heather.

-¿Te conozco? –Pregunto mirándola a los ojos…haber que tan lejos puedo llegar –Porque estoy segura que no te he dado la confianza para que me hables de una manera a la cual tu llamarías confiada, en mi opinión, estás mostrando un tono de voz irritante y candoroso. -Hago un mohín -¿Sabes lo que significa candoroso, verdad?

-Eres una puta –dice frunciendo el ceño

Lanzo una sonora carcajada

-Mira quien lo dice –sonrío con suficiencia

-Tú eres la maldita perra que se interpone entre Hipo y yo ¡Vamos! Dime cuanto te paga Hipo por prestar tus servicios ¡Dime! Te pagaré el doble para que te alejes de él.

-¿Y tú quien eres, para hablar de él de esa manera? -pregunto mostrándome desinteresada. Aunque por dentro muero de ganas de patear a esa fulana

-Pues yo soy la prometida de él, así que, aléjate ¿Me entiendes?

Escucho el botón que hace que el ascensor se detenga, Mierda estoy atrapada en el piso veintidós y necesito llegar al piso diez en menos de siete minutos, ahí está la oficina de reuniones de Brutacio, eso me dijo Patapez. Respiro lentamente e intento no mostrarme dolida. Hipo no me dijo nada de una prometida –Tú no lo quisiste escuchar, asume las consecuencias- gruñe mi subconsciente. Respiro y lentamente realizo una sonrisa triunfadora.

-Bueno, Heather, Si tú crees que Hipo invierte su dinero pagando por mis servicios, quizás es porque está aburrido de llevar a la misma perra a la cama ¿no crees? ¿O a lo mejor su prometida no lo satisface de la manera correcta? –la miro mientras golpeo mi dedo índice contra mis labios, fingiendo pensar -¿Quién sabe? A lo mejor ella no lo hace gruñir erótica y sensualmente, mientras le susurra cosas tiernas al oído. –Tengo que darle donde más le duele, maldita perra, me lo debe, hace años –cosas como… ¡Oh si! ¡Astrid! ¡Me excita solo mirarte a los ojos!...oh… ¡Oh!... Mi frase favorita de Hipo –digo fingiendo emoción -. Te follaría ahora mismo

Desvío mi mirada a los puños de Heather, tiene los nudillos blancos, intenta controlarse. Sonrío para mí misma y aunque las cosas que acabo de decir son sólo 25% ciertas, me emociona pensar que se ha tragado cada palabra que dije, es una niñata ingenua.

-Las van a pagar caro, tú e Hipo, me las van a pagar, pero tú Astrid Hofferson, haré todo lo posible para que la sangre deje de fluir por todo tu cuerpo, ya me robaste lo que más apreciaba cuando era niña, no dejaré que me arrebates lo que quiero para mi futuro.

Muy bien, Heather acaba de activar la bomba, una palabra más de muestro pasado y la golpeo ahí mismo.

-Heather, no vengas a chantajearme con el pasado, Yo fui la víctima y lo sabes, yo era la que me quedaba en casa, mientras tú, salías con tu padre y Mi madre, mierda, no me vengas con excusas de que no recibiste cariño, porque esa cara de mojigata no funciona conmigo -digo enojada. Siento como la ira brota por cada uno de mis poros.

-Eres una perra, desde pequeña que lo eres, siempre me causó curiosidad la conexión que había entre ustedes dos. Ya sabes tú y mi padre. Empezaré a buscar información –Dijo Heather mirando sus uñas con una sonrisa estampada en su fino rostro

Siento como pada parte de mi cuerpo se tensa. La última cosa que recuerdo es como Heather se despide unos pisos más arriba de mi destino, ella….ella lo averiguará y conseguirá la información, tiene a Salvaje de su lado…¡Oh mierda! Es mi fin…todo…m-me falta el aire, siento como las paredes del ascensor…se…cierran ante mí… ¡Oh Dios!...estoy mareada...necesito aire. Toco mi frente ¿Estoy sudando?. Siento como las murallas… acortan la distancia, me aplastarán… ¿Hipo?...¡no!...la oscuridad avanza lentamente, por fin encuentro algo que necesitaba hace ya varias semanas…paz

Escucho las sirenas de la ambulancia, son molestas, no logro ver nada, mis parpados pesan y mi cuerpo no es capaz de moverse por sí mismo, me subconsciente es mi única compañía y no estoy dispuesta a que me regañe…todo se nubla y pierdo el conocimiento.

"¡Lleva ciento cincuenta latidos por minuto, pronto, acérquenme el desfibrilador!

¡Preparen para descargar a doscientos!

¡Despejen!"

.

.

.

-¿Estará bien? –escucho a o lejos, es la voz de Hipo

-No lo sabemos con claridad, para resumirlo, la Señorita Hofferson, ha sufrido una claustrofobia, lo que nos llevó a un infarto de miocardio. Hemos intentado controlarla, pero su situación es complicada, ya que hay momentos donde la fibrilación ventricular o estas serpientes que ve aquí, se mueven de forma rápida, descoordinada y bueno, los efectos del bombeo rápido de la sangre, hacen que el corazón se…detenga.

¡Mierda! ¿Me voy a morir?

.

.

.

No sé cuánto tiempo ha pasado…intento abrir los ojos, mover mis manos, pero no puedo... quiero ver a Hipo, quiero abrazarlo ¿Quiero hacerlo? Está comprometido, su amante es mi hermanastra, y ella sabrá lo que su padre me hacía. Hipo no podrá detenerlo, nadie podrá. Vagos y dañinos recuerdos pasan por mi cabeza. Estoy abriendo la caja de pandora, Salvaje tocándome, grabándome, Eret salvándome en la autopista, Heather besando a Hipo, papá golpeando a Salvaje, Hipo y sus poemas…sus poemas…De la nada todo es oscuridad y ¡Bam! Estoy amarrada a una cama, estoy expuesta, sometida. Llevo una provocadora tanga roja que hace juego con mi brasier. En frente de mis ojos, hay una puerta, la cual se abre lentamente.

Siento como una presencia se acerca, sus pasos son lentos y crudos. Lleva una cámara de video y está enfocándome.

"-Grabación número treinta y dos. Ella es Astrid Hofferson, es una zorra, la cual está sometida a mi, está a mi merced y hará lo que yo quiera, puedo tocarla, puedo tocar esos redondos pechos y ese culito es todo mío. Voy a follarla porque… Ella es mía"

El rostro detrás de la cámara muestra una fría sonrisa, yo desesperada intento tirar de las perfectas amarras, logrando sólo unas muñecas rojas.

-¡Suéltame! –grito desesperada

"- Sonríe a la cámara Astrid, ¿La extrañaste?"

La presencia se acerca y acaricia lentamente desde mi pantorrilla, hasta el interior de mis muslos. Asqueada intento alejarme, pero es inútil.

La mano sigue su recorrido, pasando por mi estómago y mi vientre llegando a uno de mis pechos, el cual lo amasa y lo pellizca violentamente

-¡Déjame! –grito desesperada. Veo como me desabrocha mi brasier , el broche está adelante y deja mis pechos al aire. Los enfoca con la cámara….como… en mi infancia

Luego, violentamente arranca mi tanga y empieza a tocarme la unión entre mis muslos. Yo me limito a llorar.

-¡Hijo de puta! Salvaje, hijo de puta –grito. Intentando patalear

Me masturba con sus asquerosos dedos…introduce dos dentro de mí. Graba mis gestos, mi rostro, mi pelo suelto, todo.

-¡Ya basta! –susurro desamparada

Luego, todo es oscuridad…

"Rápido va a alcanzar los doscientos cincuenta latidos por minuto

¿Todo listo?

¡Despejen!"

.

"-Doctor, haga algo ¡Por favor! No, no, no puede, no puede dejar esto en las manos de Dios! p-puedo pagarle, pero, por favor ¡sálvenla! ¡Oh Astrid! – escucho la voz de Hipo, la escucho distante, suena desesperado.

-"-Lo siento mucho señor, no podemos hacer más, pero si quiere y lo veo en sus ojos, puede quedarse aquí –el doctor intenta calmar a Hipo, yo quiero calmarlo, pero no puedo mover ninguna extremidad de mi cuerpo. Todo se vuelve oscuro…

Abro lentamente los ojos y ahí está, Hipo, el hombre que me ha robado el sueño, vestido de blanco, con bastón y un sombrero. Me tiende la mano y me lleva a una de las sillas que están dispersas en el espacio negro. Me deja sentada allí y va al repentino escenario. Me sonríe maliciosamente y toma su sombrero. De ahí saca dos cuchillos afilados, saca a lengua, los saborea y…. los lanza hacia a mí. Atraviesan directamente mi corazón. Veo como me desangro lentamente, Luego miro a la dirección de Hipo, quien repentinamente está besando a una pelinegra. Él me mira y profundiza el beso.

Todo es oscuridad

.

.

.

"-¿Cómo está ella? –pregunta ¿Eret? ¡Oh Eret! No sabes las cosas que tengo que contarte, solo tengo que…mover…m-mis…imposible, nada se mueve

"-Me siento tan culpable" –Escucho a Hipo. Se oye angustiado ¿estará llorando?

-"Deberías, ella no es una mala persona, Hipo, y los sabes, tampoco es una chica débil, ella es testaruda y muy valiente, de seguro saldrá de ésta" Escucho el discurso de Eret y sonrío para mi. Todo vuelve a negro

.

.

-"¡Amiga mia!" –esta vez es Brutilda ¿Qué hace aquí? –Vamos Astrid, tenemos de mucho de que hablar, así que, levanta tu culo flojo vamos a tomarnos un café –termina de decir en un sollozo. –"por favor" ¡Oh mi Astrid! Mi inocente Astrid"

Hay muchas personas que se preocupan por mí, me gusta esa sensación, dan ganas de…de morir de felicidad. Morir siendo amada. Pero ¡No! Vamos Astrid, tenemos que patear el culo de Heather y tenemos que ganar el juego, vamos, algún día Hipo se arrodillará ante ti y te dirá:

-Astrid, creo que me he enamorado de ti –escucho a lo lejos–Todo este tiempo te he hecho daño y soy consciente de ello, es solo que….no quiero que pienses…yo…no soy una mala persona ¿Lo sabes verdad? Yo…nunca he actuado así, nunca he tratado así a una mujer, déjame enseñarte, por favor, solo tienes que despertar.

De repente estoy flotando en el vasto mar, estoy sola y tengo que nadar para no ahogarme. Hay algo abajo…que…hace que me sumerja, ¡No! Nado, pero es inútil, la gradiente me consume, literalmente.

"Biiiiiiiiip…..Biiiiiiiip…..Biiiiip….Biiiip…Biip..Biip…Bip…Bip…Bip"

Despierto y todo vuelve a mí, todo menos el oxígeno. Luego todo está frio y cierro los ojos mientras veo unas enfermeras acercarse. Oscuridad, otra vez.

Pestañeo para adaptarme a la luz del lugar, aunque no es mucha, parece que es de noche. Hipo tiene mi mano acorralada entre las suyas. Me acaricia los nudillos suavemente, como Hipo sabe hacerlo, Yo correspondo su contacto y apreto su mano débilmente.

Creo que has perdido nuestro juego –pienso

El único sonido presente es el del electrocardiograma, es la máquina que mide las frecuencias del latido del corazón

-¿A-Astrid? ¡Oh Astrid! –Hipo me mira, debo lucir horrible –yo pensé….pensé que…-Hipo se pasa la mano por su cabello

Sonrío y le acaricio los nudillos, ¡Santa Mierda! Las palabras no salen de mi boca.

Lo miro con los ojos entrecerrados, los párpados me pesan, lucho por mantener los ojos abiertos, quiero ver a Hipo

-Astrid, yo pensé que…tú.. –Hipo vuelve a pasarse las manos por el pelo- …ya sabes…tú… ¡Oh Astrid! Por segunda vez en mi vida pude sentir el…miedo…

Débilmente levanto una de mis manos y le acaricio el rostro, se le ve preocupado pero relajado. Es como una dulce agonía, es como…una amarga verdad…

"-¡Doctor, Doctor! La paciente ha despertado" –escucho mientras la enfermera sale corriendo del la habitación. Cierro los ojos disfrutando las leves caricias de Hipo sobre mi cabello

Las horas pasan tortuosamente, no sé qué hora es. La enfermera pasa cada una hora y media tomando mi presión, verifica si tengo fiebre y guía la luz irritante contra mis pupilas. No he comido nada, solo puedo observar y escuchar, aún tengo la molesta mascarilla, me ayuda a respirar, puedo sentir su ayuda. Hipo no ha dejado mi mano, se le ve desaliñado y muy poco descansado. Las horas siguen pasando e Hipo me explica como sucedió todo. Sucede que, él me siguió minutos después que yo tomara el ascensor, él llegó hasta el piso de Brutacio y luego espero sentado en frente del ascensor, vio que mi ascensor estaba detenido, Hipo se preocupó y llamó a los guardias y con las cámaras lograron darse cuenta de que habían dos chicas a dentro, una rubia y una pelinegra. Hipo dijo que estuvo fuera de sí, el ascensor llegó al piso de Hipo y vio como me desvanecía. Llamó a la ambulancia y no me ha soltado la mano en todo este tiempo.

Llevo dos días desde que desperté, esta camilla es un poco incómoda, pero con la compañía de Hipo es más que suficiente. Brutilda vino a visitarme, me ha contado lo de Patán en frente de Hipo, el cual escuchaba atentamente y luego dijo que Patán era su primo, dejándonos congeladas. Brutilda se queda en mi habitación de hotel. Eret vino verme cuando se estaba oscureciendo, llegó con unos chocolates ¡Te amo Eret! y doce rosas de color azul, muy exóticas, muy Eret. Además me causó gracia que Hipo me regalara doce rosas rojas, el color opuesto.

Pasa el cuarto día y por fin me han sacado la mascarilla, puedo respirar por mí misma. Es de noche, puedo ver a Hipo dormir con su cabeza apoyada en mi camilla y su mano aún apretando la mía, se le nota cansado, puedo sentir su respiración acompasada y profunda. Con mi mano libre, acaricio lentamente su sedoso cabello, hebra por hebra. Me he enamorado de la persona equivocada. Él ya está ocupado, por la persona que él ama, es un amor correspondido ¿Por qué no me enamoré en la Universidad? ¿Por qué no salí de fiesta con mis amigos? Siempre fui la chica que se esforzaba por sus estudios, ¿Por qué siempre quise ser la mejor? he aquí el resultado, estoy sola, con un hombre que seguro me quiere por el rato. Hipo se sobresalta y abre de par en par los ojos. Luego como un gato, se rasca los ojos con las dos manos.

Me mira, lo miro.

-¿Astrid?

-Hipo –susurro

-¡Oh Astrid! –dice Hipo abrazándome. Puedo sentir su perfume, su dulce aroma. Yo no correspondo a su abrazo.

Astrid vamos, no puedo pensarlo mucho, yo creo que es mejor lanzarse a la piscina.

-Oye Hipo –susurro con la voz entre cortada

-¿Qué pasa Astrid? –Aún me está abrazando

Inhalo y exhalo, tengo que controlarme…

-¿Estás comprometido, Hipo? –le pregunto en su oído, mientras descanso mi cabeza en sus hombros.

-Estuve tres años comprometidos…con Heather…-susurra-Hace un año y medio, en nuestro último ensayo de boda, le dije que era solo un capricho, que yo no me casaría con ella…lo hice en frente de todos…nuestro matrimonio estaba arreglado, ya sabes Salvaje y mi padre, socios, ellos unirían sus empresas, pero yo mande todo a la mierda…-Hipo suspira pesadamente- Sospecho que Salvaje hizo algún trato sucio con algún mafioso, porque tres semanas después mi padre amaneció muerto en Londres, por una sobredosis. Nunca me dejaré de culpar por su muerte.

-Ahora Heather se me ha insinuado….mucho…y tú…tú has salido herida, Astrid. Tú –Hipo se ve derrotado –Hemos descubierto que Salvaje ha intentado, robarse un sobre en particular, al principio, era un sobre con toda mi información, ese fue el incidente que detuvo Patán, Salvaje ha intentado de todo, me ha rayado mis autos, incluso a mi pequeño Thor. Mi Audi A4 2014. Fue horrible, ha pichado mis ruedas, ha entrado a mi casa. Todo…esa es una de las razones de las cuales estoy viviendo contigo, el no sabía de mi posición, hasta que Heather se presentó en esa fiesta. Quiero dejar en claro que…entre Heather y yo…eh…el sentimiento no es mutuo.

Mi cuerpo se relaja. Y yo sonrío

-Se le ve muy contenta, Señorita Hofferson –dice juguetonamente

-Ahora que sé la verdad, me siento…conforme

Al día siguiente me vuelven a revisar y me dan el alta, Hipo tenía listo mi equipaje. Nos vamos de vuelta a nuestra ajetreada ciudad. New York.